Estos días estamos viviendo los últimos actos de la tragicomedia de la operación Endesa. Trágica porque significa la pérdida por incompetencia, que nó por incomparecencia, de una de las empresas mas saneadas de este país y comedia ó sainete en cuanto a que forma parte de una historia de enredo digna de Billy Wilder. Para centrar el tema debemos remontarnos a los tiempos posteriores a la llegada de los socialistas a la Generalitat de Catalunya y momento en que se gestó está fusión.
Por aquellos días y ante la aceptación socialista de los compromisos adquiridos por los otros comparecientes en el tripartito de incrementar, a favor de Catalunya, de su saldo fiscal y ante la polémica y el rechazo que esto podría conllevar por parte de las diferentes autonomías, incluso socialistas, hacia un trato de favor como pago a esos apoyos políticos. El gobierno de ZP se encontraba ante un dilema ¿Que inventar para hacer un trasvase de impuestos sin que nadie levante la voz..? Idea: Cambiar la sede social de la segunda empresa hidroeléctrica española mediante un fusión con Gas Natural – empresa controlada por “La Caixa” y por tanto por el gobierno catalán – y derivar lo impuestos pagados en Madrid a Catalunya y por ende debilitar la financiación de la joya de la corona del PP, junto a la Comunidad Valenciana. Una jugada perfecta. Mas hete aquí que los precios que se pensaban pagar por las acciones de Endesa estaban muy por debajo de su valor de mercado y claro, EON vió el cielo abierto, en convivencia con el Consejo de Administración de Endesa claramente vinculado a posiciones conservadoras, como ya se pudo observar en la presencia de su ex-presidente, Manuel Pizarro, como candidato en las listas del PP por Madrid- entrando en puja por la compañía dándo un plus más por acción.
Hago aquí una pausa para poner en relevancia que las disputas políticas entre los dos partidos mayoritarios estan llegando a unos límites que ponen en peligro los intereses generales españoles porque, como veremos mas adelante, el hecho de ponerse contra las cuerdas unos a los otros siguen, en algunos casos, la máxima de “yo me quedo tuerto pero tu acabas ciego…”
Y sigo… Evidentemente al gobierno no le hizo mucha gracia este nuevo actor en la trama y como Gas Natural no podía aumentar el precio de la OPA – por cuestiones de endeudamiento evidentes que pondrían al aire el no estratégico propósito de la operación – y ante la presión de EON en Europa basada en unas leyes de competencia societaria firmadas por todos los miembros y el resto de los pequeños accionistas en sacar magros dividendos ante la perspectiva de la venta, este gobierno, decidió echar mano de sus relaciones socialistas – el presidente italiano Romano Prodi – para por lo menos mantener el control de las negociaciones y adjudicar como mal menor, y al precio de acción presentado por EON, al consorcio Acciona-Enel el control de Endesa.
Como contraprestaciones, y esto es ya especulativo, existen determinadas coincidencias en el tiempo, de compras por parte de la administración hacia empresas estatales italianas como Finmeccanica, Oto-Melara, Iveco, etc… o estratégicas como Selex Galileo y otras diversas empresas de carácter militar.
El resto ya lo conocemos: El paripé empresarial de las malas relaciones de Acciona y ENEL dentro del consejo de administración de Endesa con el fin de acelerar las resoluciones del convenio de compra y que como parte de las negociaciones, el gobierno español, exigía dejar la empresa de renovables, al ser sector con fuerte contenido electoral y debido a sus fuertes subvenciones estatales en manos españolas, las manos de Acciona.
En fin.., como decía.. (A mí se me ha ocurrido este título, pero se me ocurren otros…) La historia de una chapuza.