Lampuzo

Septiembre 26, 2009

Protohistória de Israel I (Éxodo)

Archivado en: General, Historia, Reflexiones — lampuzo @ 4:10 pm
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El segundo libro de la biblia es “ Éxodo” un término que nos llega, a través del latín, como una abreviatura del título griego “Exodos aigyptou”. Este nombre hace referencia a la narración de los primeros catorce capítulos del libro, en los cuales nos presenta la historia de los israelitas en su partida de Egipto. Los siguientes treinta y seis capítulos del libro rememoran los días por el Sinaí y a sí como la revelación de los pactos (la alianza con Dios…) y sus condiciones; y terminan con una descripción del episodio de la entrega de éstos. El nombre hebreo sigue las prácticas semíticas de nombrar un hecho con la inicial de sus palabras, como por ejemplo we’ellê semôt ( y estos son los nombres..) que suele simplificarse como semôt. (nombres..) y en este caso, hace referencia a los nombres de los hijos de Jacob cuyos descendientes estaban en ese momento en Egipto conectando así, El Exodo, con el libro precedente, El Génesis, el cual concluye con la llegada a Egipto y cuya pretensión es dar una continuidad narrativa al conjunto que forman la Torah o Pentateuco.

Relata el Éxodo el periplo de una comunidad cautiva en Egipto, de como se organizan para escapar, lo que acontenció durante las jornadas a través de desoladores parajes y su llegada a una montaña donde Dios revela a Moisés unas reglas comunitarias y unos valores sobre las cuales deberán construir sus premisas como nación. Leyes en que basarán sus relaciones humanas y que éstas, a su vez, estarán siempre sometidas a la consideración divina. Esta primera parte de la narración, desarraigo y posterior éxodo de Egipto, serán muy recurrentes en otras parte de la biblia hebréa – Salmos, profecías, etc– y será tan importante como el pacto y la alianza, siendo parte de los rituales principales dentro de la cultura  hebrea y por ende ha sido, tanto para curiosos como para estudiosos, foco de atención especialmente en lo que se refiere a la conexión de estos relatos con la realidad histórica.

No hace demasiado tiempo , la inmensa mayoría de los estudiosos biblícos tomaban los acontecimientos históricos del Éxodo como verídicos e indiscutibles,  asumiéndose la narración de la opresión y liberación, a sí como el viaje através del Sinaí como hechos históricos. La narración del Éxodo se consideraba como la recopilación de la diferentes versiones que sobre estos hechos conservaban las tribus de Israel, con la añadidura del pasaje de las tablas de la ley dentro del periplo del viaje.; y cuya explicación está todavía  vigente en muchos grupos religiosos. Pero la veracidad de muchos, si no de todos, los acontecimientos ocurridos creaban infinidad de dudas, así  durante los años 1970 y 80, cuando muchos de los estudiosos comenzaron a abandonar las ancestrales narrativas del Genesis, como una explicación del comienzo de la vida en el segundo milenio a.c , todavía se consideraba en determinados circulos academicos que el Exódo pudo producirse entre los años 1.500 y 1200 a.c. (Edad de Hierro I y últimos episodios de la Edad del Bronce).

Los cambios, como siempre, se intuían. La frustración que ocasionaba el tradicional pensamiento acerca del éxodo como fuente de información y su inconsistencia en determinados temas, produjo, en los años 70.., una reflexión acerca de como reconducir su estudio: Bien como un acercamiento desde el punto de vista canónigo cristiano, como hasta ese momento, ó bien basándose sobre los conocimientos ya adquiridos en el estudio de los grupos étnicos asentados en Oriente Medio. Así, con una especie de premura, se intenta entender la relación de la Biblia hebrea y su pasado, produciéndose dos posiciones extremas: Por un lado, los que con estudios someros consideran que la Biblia fue escrita en tiempo de los Persas ( siglo VI al IV a.c.) y por tanto su conocimiento de tiempos anteriores no son fiables e incluso considerándolas como una recreación ficticia ó por otro, los que opinan que Israel existió en la Edad de Hierro (siglo XII a VI a.c.)

La arqueología ha sido enormente utilizada para establecer vínculos entre los textos bíblicos y la realidad del mundo bíblico, empezando por ejemplo con la famosa “Estela de Israel” ó “Estela de Merneptah” (siglo XIII a.c.) que contiene la alusión más antigua del término “Israel” en una victoria en Canaan (Bien es cierto que no utiliza el determinativo egipcio para “pueblo extranjero” si nó como gentilicio..) intentándo una conexión entre Israel y la “tierra prometida”, pero lo que es preclaro es  que existen en la actualidad nulas narraciones escritas por las que sostener la idea de una salida de Egipto y su periplo del Sinaí. Por otro lado, tenemos la evidencia de más de treinta mil kilometros cuadrados de excavaciones realizada durante el último siglo, en la peninsula del Sinaí, sin  aparentemente encontrar movimientos de un grupo de población desde el oeste del Delta del Nilo en dirección a Levante y muchos menos durante La Edad, Media ó Superior, del Bronce (incluyendo Goshen, Pithon, Rameses y Mar Rojo), mientras que por el contrario, si tenemos conocimiento  en Kadesh, Barnea, el gran oasis al norte del Sinaí, asi como de importantes muestras de asentamientos en el perimetro de Canaan  (de acuerdo con pasajes del libro de los Números). Por lo que se puede concluir que las evidencias, en Egipto y Sinaí ,del acontecimiento del Éxodo son negativas.

Referencias: Carol Meyers “Exodus” Cambridge University Press.

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