Lampuzo

Aprendiz de todo, maestro de nada.

Mitología mesopotámica. Deídades sumerias; Orígen y generalidades.

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La dificultad de decantar una religión específicamente sumeria es consecuencia de su temprana asimilación de los preceptos  religiosos semíticos y que junto a ésta conforman dos de las grandes culturas mesopotámicas. Dificultad que se superpone a  otra de las grandes incógnitas de esta civilización, una de las más antiguas del mundo,  y que es el poco conocimiento sobre los propio orígen de los “cabezas negras”, – ó  “sag.gig.ga”, como ellos mismos se denominaban – el pueblo de Sumer.

Si bien se tiene constancia del asentamiento de poblaciones en  las cuencas del Tigris y Eufrates  desde el Neolítico,  no resulta erróneo considerar que las primeras manifestaciones de una estadio sumerio estarían documentadas, secuencialmente desde finales del Neolítico hasta el Bronce antiguo,  es decir, desde el “periodo de Eridu”-   fechado alrededor de V milénio a.c. – , “El-Obeid” – entre el año 4800 a.c. a hasta el 3750 a.c. -  “Uruk” – aprox. entre 3750 a.c y el 3150 a.c. – hasta el “periodo de Jemdet-Nasr” – que se extiende hasta el año 2900. a.c. donde  dá comienzo al  periodo Dinástico Arcaico sumerio.- Es de reseñar que durante éste último periodo se produce una diferenciación cultural entre el norte y el sur mesopotámico, y que fue una de las causas del retraso de la impronta sumeria  del sur en el noroeste, caso del “País de Shubartu”, aunque, como nos dicta F. Lara Peinado,  esto no fue óbice para su propagación por la meseta iránia, la franja sirio-palestina y Omán , e incluso a la llanura de Sindh en la India o  al Valle del Nilo , si bien, y como alternativa personal, es muy posible que   la fuente exterior que dio lugar a la  cultura sumeria o proto-sumeria provenga de ese mismo Golfo Pérsico y de las culturas del Valle del Indo. y no al revés.

Universo mesopotámico. Dividido en siete partes: El Océano primordial (A) y la gran esfera del mundo dividida en tres bóvedas astrales (reino de An), un disco plano terrenal (Ki), delimitado por siete montañas, y que  flotaba sobre el Apzu (reino de En.ki) . Por último otra contra bóveda que era  el ·”Palacio de los muertos” rodeado, a su vez, de siete murallas.

Dada la antigüedad de las significaciones sumerias y basándonos en las  condiciones ambientales de su nicho ecológico y en la estructura de sus asentamientos,  podemos aventurarnos en realizar un pequeño bosquejo. Según nos dirige la Arqueología, es evidente que los asentamientos sumerios se estructuraron en torno a lugares del culto que evolucionaron, en un primer momento, a pequeños enclaves teocráticos, para, a continuación y ante su  redimensión, convertirse en ciudades-estado cuya soberanía estaba vinculada estrechamente con el poder religioso y con la divinidad tutelar. Divinidad que estaba entroncada con los  diferentes matices de la proveedora naturaleza y de la que dependía   el  sustento general del emplazamiento, así como su prosperidad,  y que dependiendo de la actividad económica, ya sea agrícola o ganadera, nos direccionará, en una primera instancia,  o bien hacia dioses ctónicos,o bien hacia dioses cósmicos.  En el caso de los dioses ctónicos, un ejemplo lo tenemos en las teogonías de Eridu, se nos presentan panteones con una vinculación fluvial con divinidades andróginas - que representan la dualidad padre-madre a un tiempo – , mientras que las representaciones deificas cósmicas, situación de los panteones de Uruk y Nippur, nos posicionan en diadas con un elemento masculino y otro femenino.  La posterior evolución de estos sistemas , debido a factores de interrelación,  nos proporciona un sincretismo de creencias que llevó a un panteón mixto, lo que originó un complejo entramado politeísta que, según los propios textos sumerios, nos detalla un  general panteón de más de 3600 dioses.

El proceso de integración teológico de ambas estructuras deificas, nos presentan un “Universo sumerio” que se basa en la divinización de los tres principios fundamentales que , según su criterio,  componían su realidad: El Cielo, la Tierra y el Agua. Así los Cielos estaban representados por el dios “An” – Annu ó Anum en acadio -, la Tierra se identificó con la diosa Ki/Urash, conformando ambos la diada suprema del panteón sumerio. A su vez, esta dualidad  primera y de la que derivan todos los aspectos de la Naturaleza, estaba rodeada de un caos acuoso infinito  y primigenio denominado “A”, cuyo representante en la Tierra era el “Señor de las Terrenas Aguas” ,  el dios En.ki/Ea,  mientras que el ente que mantenía separados, y  a su vez unidos,  el Cielo y la Tierra,  la “Atmósfera”,  tomó la denominación del dios En.lil o “Señor de los Vientos”. De ésta manera, partiendo de éstas cuatro realidades fundamentales aparecen otras deidades supremas, o “din.gir”, generalmente inmortales e invisibles,  con aspecto humanoide o humano pero extraordinariamente más perfectos -  En relación, en el primer caso y según teorías,  con determinados epónimos como “Gran Dragón Celeste”, “Ternero de An”, “Vaca del Cielo”, etc. que sugiere primigenios rasgos, o completamente, zoomórficos  con representaciones  similares a las egipcias, y que posteriormente  evolucionaron  a su representación humana – , si bien en ésta amalgama divina,  existían dioses para  la  totalidad de los acontecimientos naturales, parece un selecto grupo en un número de cincuenta,  los llamados “Inim”y que posiblemente englobarían, en un primer momento y tras el  proceso sincrético, a  los dioses patronales de las diferentes ciudades sumerias para más tarde con el epónimo de Anunna ó Anunnaki corresponder a los dioses principales del Cielo -, y cuyo carácter diferenciador se basaba es su capacidad generadora ó creativa.

Motivo de un cilindro-sello con la figura de Enki, “Señor de las aguas terrenas” sentado en su trono del Apzu/Apsu y flanqueado por dos remeros del “Íbice del Apzu”, su barca sagrada. Aparecen también  Ishtar  y Sin representados por sus  símbolos astrales: Una estrella de siete puntas y la Luna.

La evidencia de una “humanidad” deifica nos las dan aseveraciones tales como la idiosincrasia de las divinidades sumerias. Según sus mitos, sus dioses eran una hipérbole de las cualidades, debilidades y pasiones humanas de los propios “cabezas negras”, así bebían, comían, se casaban y eran infieles, odiaban y eran caritativos, mataban o herían y podían, curiosamente dentro de su  inmortalidad, ser heridos e incluso muertos -Aunque esto evidentemente trastocaría el equilibrio universal y éste caso de mortalidad sólo se dio en dioses como Dumuzi y sus sosías, (Ningishzida de Gishbanda, Ishtaran de Der o Damu de Isin..) , que podrían ser reyes o héroes divinizados y no nacidos dioses. Se supone que Dumuzi era un regente  sumerio de dinastía de Bad-tibira o de Larsa y que podría tener relación con un pacto  anual,  representado como una boda,  entre la diosa de la fertilidad y la regencia de éstas ciudades- Los teólogos sumerios afirmaban que vivían en la “Gran Montaña Cósmica” ó “Kur.sag.an.ki”, lugar supuestamente ubicado en el Oriente, aunque podían trasladarse al concepto o lugar del que se suponía eran regentes - Tal desplazamiento empleaba significativas formas, así el dios Zuen/Sin viajaba en barca, Utu/Shamash en carro ó se desplazaba a pie, mientras que por ejemplo En-lil lo hacía en carro ó sobre nubes – o a los ziqqurat de los templos de las ciudades donde eran entes patronales. Las representaciones en su forma antropomorfa, nos muestran a las divinidades coronadas con “gu.e.a” que consiste en largos bucles en rizo dispuesto en grandes bandas , adornados con un tocado. En el caso de los dioses, un hombro y un brazo permanecen descubiertos, mientras que las diosas se representan con el cuerpo totalmente cubierto. Si bien en un primer momento se coronan, a los dioses, con un pequeño bonete decorado con motivos zoológicos,  éste se convierte en una tiara donde incorpora símbolos  del poder y  la fuerza, caso de cornamentas taurinas,  o bien con ramas de palmera que correspondían  a símbolos de fertilidad. En la época neośumeria, éstas modas cambian y aparecen con ropas más drapeadas y adornadas con galones, así como otro distinto tipo de tocados boneteados con melenas en rizo. Estas manifestaciones podían ir acompañadas de sus  simbologías animales y/u  otros complementos - mazas, cetros o sus representaciones astrales -, así como por su sagrada representación numérica - caso de An que era el número sesenta y que simbolizaba la perfección y que está relacionado con la base utilizada en el cálculo por los sumerios - Otras representaciones pueden incluir “bifacialidades”, caso de los personales dioses intercesores o ministros, que ofrecían un rostro al dios implorado y otra al orante.

Motivo de cilindro-sello del periodo sumerio-acadio. Aparecen de izquierda a derecha: Un león, símbolo de Ishtar;  Sin ó Nusku (¿?); El “Árbol de la vida”(¿?) ; Ištar/Inanna con el fruto del “Árbol de la vida” (¿?);  Utu/Shamash y su cuchillo; Un ave que tal vez represente un “alma” y una cabra, símbolo de Ea;  Ea/Enki;  y por último un dios bifacial, Usimud,  que realizaba las funciones de intercesor ante los dioses. En la esquina izquierda parece el nombre del propietario, Adda, un escriba. 2300-2200 a.c. British Museum.

El panteón sumerio incluye millares de divinidades, muchas de ellas todavía en proceso de identificación, si bien de las cuatro más importantes - An, En.lil, En.ki y Ninhursag. Ésta última  “Diosa de la Tierra” con funciones de “Gran Diosa Madre” – derivó el resto del panteón sumerio aunque nos hayan llegado diferentes escuelas teológicas. De las más importantes o señeras antes del proceso de unificación teológica, se pueden destacar a las dos de la ciudad de Shuruppak - Una cuyo dignidad suprema está integrada por An, En-lil, Inanna, En-ki, Nannar y Utu y otra de carácter ambivalente de tipo ctónico con Enki/Nin.ki, Enlil/Nin.lil, Tur, Girda y Men – , o la de Nippur - que desarrolla una genealogía con dioses cósmicos donde de An y Antu nace En-lil, que, como padre de los dioses,  junto a Ninlil daría orígen a Nannar, a Enki y al resto de los dioses, dándo la paternidad de Ninhursag a los dioses An y Urash  – . Otros casos son la ciudad de Uruk donde la soberanía exclusiva correspondía al dios An o el de Eridu, donde la suprema deidad era la diosa Nammu como “Señora y Madre de los Cielos y la Tierra” o “Ama.tu.an.ki” y donde el dios Apzu/Apsu, “Señor de las aguas profundas” ejercía el título de príncipe regente, como complemento a la dualidad en la fertilidad de la Tierra.

Ésta “frondosidad” de las diferentes teologías sumerias dio paso, tras los diferentes intentos tanto  políticos como religiosos, a varias interpretaciones unificadoras donde se relata la existencia de un ente primordial – “Uru-lu-la”, o “Ciudad del Pasado” – donde residían un conjunto de dioses de la Naturaleza, de donde surgiría el dios An como príncipe regente y que junto a Urash, así como junto a su relación con otras diosas, darían origen a un nuevo conjunto de grandes dioses, entre los que se encontraban En-lil y En-ki,  y en general a los Anunna, que se distribuyeron los poderes genesiacos - los llamados “Me” o “esencia de las cosas”. El “A-na-me” o ” suma de lo que existe” – Éste proceso generador, como nos dicta F. Lara Peinado, centrado en las dos cosmogonías opuestas, la ctónica y la cósmica, quedaría plasmado, muchísimo más tarde y en lengua acadia, en el “Enuma Elish”o “Poema de la Creación”, resulto sobre diadas - Abzu y Tiamat, Lakhmu y Lakhamu, Anshar y Kishar – que engendrarían a la tríada suprema -  An, En-lil, En-ki – y éstos a su vez una segunda formada por Zuen/Sin, Utu/Shamash e Inanna/Ishtar y  donde ya resulta  evidente la influencia del pensamiento religioso  semítico.

Referencias:

“La civilización sumeria” F. Lara Peinado (1999)

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Written by lampuzo

18/10/2010 a 12:47

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  1. [...] englobado todo en el círculo solar -, para a continuación aparecer la tétrada suprema de la cultura sumerio-acadia:  Anum, Enlil, Enki y Ninhursag, cuya simbología, en los dos primeros, es el “tocado de [...]

  2. [...] milénios, de varias teogonías ectónicas y cósmicas repartidas por Mesopotamia, con un posible origen sumerio, que se entremezclaron con otras de carácter astral de orígen semítico en un desarrollo [...]


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