Los desvaríos de Z. Sitchin: Cilindro-sello VA 243.
Perteneciente a la colección del Vorderasitische Museum de Berlín, y catalogada como VA 243, está pieza esta basada en una piedra de serpentina - Serpentinita, roca de color verdoso en varios tonos formada a partir del metamorfismo de rocas magmáticas ultramáficas o periodotitas. Dureza 3/4 en escala de Mohs - , cortada de forma cilíndrica, y que tiene una longitud de veinte milímetros, así como un diámetro de treinta y cuatro. Comprada en 1885 por un coleccionista privado que aseguraba su orígenes a cincuenta kilómetros de la población de Kut en Irak, fue tallada para su uso como cilindro-sello en la época acadia aprox. entre el 2330-2150 a.c.
Los cilindros-sellos fueron profusamente utilizados en las civilizaciones de Oriente Medio a partir del VI milenio a.c. aprox., - aunque se tiene conocimiento de sellos cerámicos o “sellos de estampación” en Mesopotamia, correspondientes al periodo de El Obeid, V y IV milenio a.c., su tallado cilíndrico se especula comenzara en el periodo de Uruk, 3750-3150 a.c., o bien el de “Jemdet Nasr”, año 3150-2900 a.c. – teniendo como uso primario las funciones de rúbrica para documentos administrativos, así como la identificación propietaria de mercancías e inmuebles y cuya utilización perduró hasta finales de periodo neo-asirio en el primer milenio. a.c. cuando unos nuevos modelos de “sellos de estampación” los sustituyeron. En paralelo a su utilización mesopotámica, se conoce su uso tanto en Mari, Levante, en Ugarit, así como en la meseta iránia y en las civilizaciones del Valle del Indo, si bien su utilización fue sustituida en el II milenio por modelos de estampación, en el caso de Canaan por la influencia del sello egipcio, “escarabajo sello”, y en las dos segundas por el modelo de estampación hittita, un sello que perduró en su utilización en la península de Anatolia desde el periodo de Obeid.
La tipología de estos sellos cilíndrico pueden ser divididos, en función de su propiedad, en tres tipos diferentes: “De identificación personal” o “de rúbrica”, estatales u oficiales, y votivos o sellos templarios. En el caso de los identificatorios personales se tiene conocimiento desde el periodo de Uruk III, de la no existencia de restricciones en su utilización. Cualquiera que pudiera pagarse su elaboración podía ser poseedor de unos de ellos - Se conocen sellos personales de mujeres, aunque en mucha menor proporción, así como que solían ser regalos por parte de parientes al futuro propietario -. Su perdida solía ser hecho de conmoción para el propietario y mal presagio, hasta el punto que se conservan textos, en Uruk III y en el periodo pre-babilónico, de relaciones de propietarios, así como del año, mes y día de su creación y entrega al futuro dueño.
Los sellos oficiales y estatales, incluyendo los sellos personales de la realeza, como parece obvio, tuvieron un uso más formal y restringido. Las más antiguas y raras piezas correspondientes a este subgrupo son sellos representativos de la ciudad-estado de Ur y Jemdet Nasr, y cuyas tallas narran escenas pastoriles y simbólicas. Su uso primordial el cierre de tratados comerciales y políticos. Durante el II milenio, los sellos reales, se consideraban “incontestables” e “inimitables”; tal era así que se guardaban, al muerte del poseedor, en el tesoro de templo. De esta guisa, nos aparece en un texto neo-asirio, donde el rey Senaquerib describe el hallazgo, cinco siglos mas tarde, en el templo de Marduk del sello de Tukulti-Ninurta muerto en el 1208 a.c.
Los cilindros votivos tenían solían ser ofrendas que los reyes hacían a los dioses en el templo, eran considerados propiedad del santuario y mas exactamente del dios. Las representaciones de estos sellos iban enfocadas a propiciar la salud y la prosperidad del rey y su familia, siendo sus motivos ornamentales y de gran delicadeza, los denominados en acadio, “kunukketi”, plural de “ku-nu-kku”. Se tiene evidencia de la utilización de estos sellos para operaciones comerciales y transacciones vinculadas al dios de referencia, aunque la administración del templo tuviera su propia “rúbrica”.

Cilindro-sello y su estampación. El motivo son animales fantásticos junto con signos micénico-chipriotas. Siglo XIV a.c, Chipre. Museé du Louvre.
Los “bur.gul” sumerios – “pur-ku-llu” en acadio – eran trabajados por unos artesanos de alto rango denominados “za-dim”, vinculados al estamento palaciego, que diseñaban y escogían las piedras a labrar. Piedras que podían, en función de su diseño y antigüedad creativa, estar perforadas longitudinalmente para poder ser colgadas en el cuello mediante una cadena u otro medio, aunque existen piezas sin perforación y sellos que incluyen un pasador en la parte superior del conjunto. El material del cilindro solía ser de piedra semi-preciosa u ornamental - lapislázuli, hematita, calcedonia, cornalina, pirofilita, la ya mencionada serpentina, etc - o bien de composición cerámica, aunque tampoco se descarta la utilización de madera para su fabricación. Su método de empleo consistía en rodar la talla sobre una superficie húmeda que tuviera la propiedad de permitir la impresión de los motivos, y su conservación, después de seca.
Pero volvamos a cilindro-sello VA 243.
En el caso de esta estampación, con en otras muchas, aparece un texto en acadio que nos comunica (izquierda a derecha y de arriba a bajo, según la escritura mesopotámica):
« Dub-si-ga| Ili-il-la-at |Ir-su |» ; « Dursiga, Ili-illat, tu siervo ». Dos nombres propios y una aseveración que puede ser traducida como “Dubsiga, (hijo de…) Ili-illat, tu siervo (en referencia a X divinidad…).
En principio, por éste texto, podemos deducir que se trata del descendiente de un semita, ya que el término “Ili” identifica a “dios” en los nombres teóforos amorreos. De ahí, y por la época, podríamos suponer que el propietario era un semita occidental. A primera vista , la parte escrita del sello no nos proporciona más información, salvo que se trata de un “cilindro-sello de presentación”, con motivos religiosos, típico de la época acadia, y donde la “divinidad”, que incluso pudiera ser un rey o un regente, aparece sentada en un trono junto con dos personajes (de derecha a izquierda…): Un “introductor”, o “sum-ma”, y el personaje que pide la audiencia - En este que caso es de notar que el audienciado tiene en su mano derecha, reclinado sobre el hombro al estilo representativo acadio, lo que parece ser el cetro de “cabeza de león” de Nergal, en su vertiente como dios de la guerra o quien mantiene el “Orden en el Mundo”-. Adivinar con que tipo de divinidad estamos tratando resulta más complicado. En general, los cilindros-sello de época acadia no suelen revelar claramente los atributos divinos a diferencia de las representaciones sumerias, si bien podemos afirmar que se trata de un dios por los ropajes y el tocado, al igual que el “maestro de ceremonias”, y que su mano derecha se apoya en lo que parece ser un “arado”. Si esto fuera así, podría tratarse del dios Ningirsu, Ninurta, o tal vez Ea/En-ki, e incluso el dios amorrita Amurru/Mar-tu, si en éste último tenemos en cuenta el “íbice de las montañas” que aparece a su derecha o el motivo serpenteante de detrás de su cabeza, o bien En-lil, si le consideramos como “inventor”, como así aparece en algunos textos, del arado. Yo me inclinaría más, tal vez, por una representación del dios Amurru/Mar-tu, en el papel de En-lil como dios supremo terrenal, dentro de una figuración de motivos acadios.
Nos queda por dilucidar, entre otros, y es aquí, exclusivamente, donde seguidores de Z. Sitchin, tienen expuestas sus creencias: “El motivo que aparece entre el “recepcionado” y el “intercesor divino”. En principio se trata de la representación de una “estrella de seis puntas”, o esferoide refulgente, rodeada de once esferoides y un último, separado del resto, entre el intercesor y la divinidad.
Según la opinión de determinados asiriólogos y estudiosos, que se han dignado a darle vueltas a esta pieza, y que por si misma no tiene mayor interés que el de otras similares, parece ser que se trata de un conjunto que representa “Las Pléyades” (Van Buren, 1941), “mu-mul” en idioma acadio, – Las Pléyades son un conjunto de estrellas, observables a simple vista, cercanas a la constelación de Tauro. y que resaltan, de siete a once de ellas, por su luminosidad – Aparecen también como motivo en otros cilindros-sellos mesopotámicos, de Oriente Medio y mediterráneos (Teisser,1984). Los diferentes puntos que representan a Las Pléyades. suponen una figuración representativa del conjunto de los grandes dioses y su consejo divino. . Estos consejos sumerio-acadios estarán posteriormente íntimamente relacionados, ya con la época acadia asentada, con la soberanía divina del dios lunar Sin, así como con los ciclos lunares. Su representación en la imaginería sumeria anterior tomaba un sentido del “Principio del Mundo” como acontecimiento causado por la decisión colegiada de los dioses al inicio de los tiempos. El hecho que resalte un gran esferoide brillante en el centro de las Pléyades no debería tener otra explicación que la representación del dios supremo Anu dentro del denominado “Lugar donde los Destinos son Establecidos”, así como su presidencia y dignidad dentro del citado consejo.
Dicho esto, resulta razonable interpretar que uno de los puntos que se encuentra desplazado, y que aparece entre el “introductor” y el dios, pudiera ser la alegoría del mismo dios objeto de la audiencia y que parece dejar el cónclave de los dioses para atender el suplicatorio.
«Las palabras de Anu se establecen con firmeza, (y) ningún dios podría oponerse a ellas. En el “Lugar donde los Destinos son Establecidos”, los Anunna se congregan en torno a El. [...] (20) El ha hecho posible la manifestación de todos los “Me” Sagrados, los dioses del Cielo que se congregan en torno a El [...] (23) El ha implementado con perfección la Planificación Divina; los dioses de la Tierra [se congregan en torno a el] (Junto) con los augustos y nobles (¿?) …» Pasaje del “Adab de Lipit-Ištar a Anu”, líneas 1 a 29. Siglo XXII-XXI a.c.
A esto se pueden añadir otras evidencias como:
- Los sumerios y acádios desconocían el hecho heliocéntrico del Sistema Solar. Según sus mitología, Utu/ Shamash, el dios-Sol recorría el Cielo de este a oeste de día, y por las noches volvía a situarse en el este atravesando el “Kur” – El reino de los muertos y espíritus -. ¡Se movía..!, Por tanto, es imposible que fuera representado como eje de un supuesto sistema planetario de once planetas+ la Luna.
- Los acadios no conceptuaban mas que de cinco a siete “entes astrales” divinos principales : El Sol, Venus, la Luna, y en un segundo plano, Marte y Júpiter y tal vez los planetas Mercurio y Saturno. Por tanto, es imposible que conociera la existencia, y por esta razón no aparece referencia en ningún texto mesopotámico conocido al planeta o planetoide Plutón, así como de los planetas Urano y Neptuno, con los que completar un Sistema Solar de diez componentes + la Luna.+ “Nibiru” que suponen los partidarios de Zecharia Sitchin representa esta imagen.

Supuesto conocimiento mesopotámico del Sistema Solar, según el sello VA 243, en el siglo XXIV-XXII a.c.
A estas razones podemos añadir otras como que el término “Ni-bi-ru” o “Ne.be.ru”, y que ciertamente en algunos textos neo-babilónicos aparece como característica del “ente astral” relacionado con el dios Marduk. - Su traducción viene a ser “el que cruza”-, resulta negativo que puede relacionarse con éste cilindro-sello por la razón que el dios Marduk, como tal, es desconocido como deidad en el panteón supremo de Akkad , siglos XXIV-XXII a.c. , y cuya aparición histórica debe emparejarse con el ascenso de la ciudad de Babilonia al poder en Mesopotamia y por tanto, como muy pronto, con el fin de la III dinastía de Ur en el siglo XX a.c. Es más, en ningún momento es elevado a la dignidad suprema del panteón mesopotámico hasta el asentamiento del poderío soberano kassita en Babilonia en el siglo XVIII a.c.
De igual manera, y esto si hubiera sido significativo, ninguna deidad anterior conocida tomó como signo astral tal planeta. El dios Marduk siempre que ha sido asimilado, lo fue con Mercurio,”udu.idim.gu” en sumerio (tablilla K 6174), con la “Estrella Polar”, “thu-ban” en acadio (Enuma Elish, 5) , o bien con Júpiter en el “Mul.apin”, un tratado astrológico babilonio.
Aceptando la posibilidad, por ejemplo, que el motivo central se trate de una estrella, dentro de éstas a la “Estrella Polar”, y por tanto una representación de Marduk o de un dios asimilable. Es de notar que la estructura del firmamento sumerio consistía en un bóveda semi-esférica asentada en los bordes de un “disco plano” que era la Tierra y donde “thu-ban” representaba el punto álgido de la elíptica, “coronando” al resto de las estrellas y no como eje.
« Cuando las estrellas de Enlil han finalizado, una gran estrella, aunque su luz es tenue, divide el firmamento y permanece ahí, es “sag.me.gar” (Júpiter…), la estrella de Marduk, que cambia su posición y la que cruza, (“ne.be.ru”…), el cielo » Pasaje del “Mul.Apin” sobre texto sumerio-babilónico del siglo VII a.c., de una recopilación anterior realizada en el siglo X a.c.
Anexo: Debo añadir que los cilindros- sellos tenían la consideración de “amuletos”, aquí habría que recordar la importancia que tenía el “perder el nombre” en los textos punitivos mesopotámicos, así como que eran utilizados en los rituales “maqlu” vinculados al remedio de maleficios y prácticas mágicas de los “kassatu” o las “kassaptu”, los hechiceros y las brujas. Y para terminar una sugerencia: Cojan lo descrito aquí como explicación plausible para éste cilindro-sello , y que yo titularía como “Adiós a las armas”, ante lo evidente de la composición que representa, y hagan Udes. lo mismo.
Referencias:
“Ancient Near Eastern cylinder seals from Marcopolic Collection” Beatrice Teisser (1984)
“The Myth of the sumerian 12th planet” Michael S. Heiser (2009)
en.www.wikipedia.com
Fotos: Wikipedia y otros







[...] “Cilindro-sello VA 243″ [...]
Los desvaríos de Z. Sitchin: Los Anunnaki y los Igigi « Lampuzo
30/01/2011 a 23:04
[...] Dicho esto, el cilindro sello acadio , y no sumerio, de la izquierda es el famosísimo VA 0243 hartamente “sobado” por los seguidores de Z. Sitchin y sus teorías exoterráqueas y [...]
Carl Sagan en “Vida inteligente en el Universo”: Comentarios « Lampuzo
15/02/2011 a 13:21
[...] la identidad del rey o dios, solo cabe especular. Según el blog de Lampuzo: Los cilindros-sello de época acadia no suelen revelar claramente, a diferencia de los sumerios, [...]
La tablilla sumeria de Sitchin | La mentira está ahí fuera
14/03/2011 a 00:27
[...] Los desvaríos de Z. Sitchin: Cilindro-sello VA 243. « Lampuzo [...]
LINKS «
26/08/2011 a 22:44
es el sistema solar claramente se ve
Aldo Abdiel Lara Luna
16/11/2011 a 17:36
Es el sistema solar solar, claramente se ve
Efectivamente, en la imagen de la derecha, entre el cilindro-sello VA 243 y la representación de las Pléyades, hay un Sistema Solar, gracias Aldo.
lampuzo
16/11/2011 a 20:02
[...] que importa que el planeta Nibiru no exista, o que exista como la Estrella Polar, Júpiter ó Mercurio, porque basa sus peroratas en su [...]
Zecharia Sitchin: la réplica « La mentira está ahí fuera
04/12/2011 a 00:25
las pleyades no pueden ser contadas a simple vista, ya q solo son visibles si desviamos nuestra mirada hacia uno de los laterales y esto susede por q si la miramos directamente quedan en el punto ciego del ojo osea en el centro y son muy pequeñas par verlas. dicho esto es imposible contar si no las ves directamente osea q esta representacion a mi entender no es otra q el sistema solar y un planeta q atraviesa dicho sistema. si se ven entre 7 u 10 estrellas es muy subjetivo y depende de la interpretacion del dibujante y el q mira la imagen tiene q interpretar lo mismo. espero se entienda lo q quiero decir. saludos
El Arca
05/11/2012 a 00:40
Vamos a ver, Arca…,
Cuando se habla de “posición relativa” de un grupo de estrellas, hay que tener en cuenta fundamentalmente dos cosas: Primero, el hemisferio desde donde se pretenda hacer la búsqueda y un segundo, su posición en el cielo con respecto al momento histórico en que se hizo la observación original.
Me explico:
Las estrellas desde el punto de vista de un observador en la Tierra se mueven, como consecuencia del desplazamiento no sólo de la Tierra, si no del propio Sistema Solar dentro de la Vía Láctea, nuestra Galaxia, por no argumentar otras causas… Esto viene a decir que una observación de un sistema estelar realizado hace por ejemplo 4000 años, no puede coincidir con su posición actual en el firmamento. Por otro lado, habría que ubicar geográficamente la observación porque, como todo el mundo sabe.., la visión del firmamento es diferente dependiendo de si nos encontramos en el Hemisferio Norte o en el Hemisferio Sur.
Te cuento esto.., para decirte que tu supuesto “punto ciego del ojo”, no resulta rémora para la observación de las Pléyades por parte de los mesopotámicos hace 4000 o 5000 años, desde el punto de vista de la Astronomía. Pléyades que, independientemente de lo expuesto y como todo el mundo sabe.., son visibles a simple vista, incluso en el hipotético caso que se tuviera algún tipo de afección ocular, o vertebral, que afectara, bien a la visión estereoscópica que tiene el ser humano, bien al giro de su cabeza.
Sobre la posible interpretación de dibujante, creo haber dado algunas posibles soluciones al enigma, si bien es cierto que quedan a disposición para ser rebatidas, pero, por favor, con un mínimo de criterio.
Saludos,
lampuzo
05/11/2012 a 11:21
Saludos Lampuzo! gracias por tu critica.
El Arca
05/11/2012 a 14:34