Mitología semita: El Templo de Salomon.

La palabra hebrea para denominar a un gran recinto sagrado ó templo es “hêkal”. Éste término, que en similares modos es utilizado por fenicios y ugaríticos, se  conecta etimológicamente con el  apelativo acadio, “êkallu”, que a su vez deriva de la designación sumeria para ” La Gran Casa” ó “ê.gal”, y que describe, fundamentalmente, al conjunto de edificaciones en tributo a un dios determinado . Posteriormente, tal epíteto incluyó, con el paso del tiempo, al otro centro de poder dentro de las culturas de antiguo Cercano Oriente: El palacio.

En Jerusalem, y con el apelativo de “hêkal Yahveh” nos encontramos una de estas construcciones y  cuya edificación, según nos relata el Antiguo Testamento,  es atribuida al rey Salomón – Solomon en hebreo, y del cual, como en el caso de otras figuras bíblicas,, no existe ninguna evidencia arqueológica contrastada  de su existencia histórica, aunque los estudiosos bíblicos daten su reinado en el transcurso el siglo X a.c. – . Este acontecimiento, como pudiera parecer, no resulta excluyente con la  existencia  en paralelo de otros  santuarios, lugares santos y templos,  con  otras ubicaciones, en relación con  las prácticas religiosas hebreas, así como de recintos al “aire libre” - Epítetos como “bêt Yahveh”, “Casa de Yahveh”, “bêt Elohim”, “Casa de lo Sagrado”, ó del “hêkal Yahveh” de Shiloh ( de donde parece ser  originaria , en su adoración, el “Arca de la Alianza”), así como la existencia templos en localidades tales como Bethel  ó Bethlehem y que dan testimonio de ello. Caso de excepción es el templo de Elephantina, donde se tiene constancia de una estatua al dios Yhw (representación prohibida en la religión hebrea..) , ó de Leontopolis, en Egipto -, Entre estos últimos emplazamientos encontramos los llamados “miqdaš yhwh” ,“lugares sagrados de Yahwehó  los “miškan” y que como ejemplos podemos citar  el “encinar de Mamre” en Shiloh, así como el de Sikem,  siendo éste último encinar,  el lugar donde se produjo el pacto de los hebreos con sus dios para la consecución de la “Tierra Prometida”.

« (Éste es..) el legado de Salomon, hijo de David, quien fue rey de Jerusalem, amo y señor de todos los espíritus del Cielo,  la Tierra y bajo la Tierra (Inframundo..). Que por medio de ellos llevó a cabo el trascendente trabajo del Templo. Incluyendo también a los mandatarios que subyugan a los hombres, y que por tal causa, estos demonios, son ángeles reducidos a la nada. Por el sabio Salomón, bendito tu seas, Señor Dios, que diste a Salomón dicha autoridad. Gloria a ti, por los siglos de los siglos. Amén » Pasaje del “Testamentum Salomonis”. Siglo I d.c.

Supuesta planta del Templo de Salomon. Siglo X a.c. (¿?) Photo by cojs.org

Desde la visión puramente arqueológica, la arquitectura del Templo de Salomón resulta una incógnita - No cabe duda que la Biblia hace una amplia descripción de enseres y ornamentación del templo , 1 Reyes 7; 27-50 y 1 reyes 6; 2-9, pero, y al contrario,  las referencias sobre las características  del templo, en sí, son ambiguas  y contradictorias, según nos dicta Y. Aharoni - Según tales estudios, la  edificación templaria del supuesto primer “hêkal” de Jerusalem pudiera tener la siguientes características: De planta rectangular, con una capilla interior ó “debir” de forma cuadrangular, que probablemente debe ser entendida como un santuario y no como una habitación separada del conjunto del templo, y cuyo conocimiento está soportado en la Biblia y en los conocimientos arqueológicos sobre templos similares:  Un pórtico ó “ulam” resuelto en una disposición de porche cerrado y del que formarían parte dos columnas - Las “Jachin” y “Boaz” bíblicas – y que compondrían parte de la estructura de soporte de la techumbre de dicho pórtico - A diferencia de multitud de reconstrucciones donde las columnas figuran independientes del edificio ó por el contrario, como detalles ornamentales de su frontal y acceso-. Siguiendo estas consideraciones, con respecto a la planta del edificio, así como el propio relato bíblico -  Hiram I  , rey de Tiro , 969-963 a.c., y según el texto de 1 Reyes 6; 16-32 y Crónicas 6;  2-3,  envío a Salomón artesanos y materias primas, pagadas en cereales,  para la construcción del templo de Jerusalem -, tal vez, debamos considerar un estilo de construcción afectado  a  los templos cannanitas, ugaríticos ó anatólicos. - caso del templo neo-hittita de Tell Tayinat en el  turco valle de Amuq, los templos “D” y  de Tell Munbaqa eblaítas ó el cannanita de Megiddo -, más sin dejar de lado otras posibles consideraciones ó  similitudes con recintos de esencia propiamente hebrea, como pudiera ser el “templo de Arad”  - recinto mitad templo , mitad fortaleza fronteriza – que aunque construida, según determinadas teorías, en los tiempos del templo salomónico,  tiene como  rémora, en la similitud,  el  dibujarnos una planta de conceptualidad  diferente.

Éstas consideraciones  que fueron realizadas que, y pudieran parecer coherentes, durante la década de los 60 y 70 del siglo pasado, hoy resultan desafortunadas. Las recientes tesis de I. Finkelstein y N.A. Silberman, asentadas sobre un mayor conocimiento,  nos plantean conclusiones radicalmente diferentes y que se basan en la residual certeza de restos arqueológicos importantes fechados en Jerusalem durante el siglo X a.c y anteriores. - faltan restos arquitectónicos y evidencias cerámicas – . De lo que se puede deducir que es imposible que tal enclave fuera el centro neurálgico de un imperio que se extendiera desde el Mar Rojo al norte de Siria - No existen evidencias arqueológicas de riqueza, organización administrativa, ni militar, compatibles con tal situación – , y por el contrario, nos rubrican el hecho que  la supuesta capital del reino salomónico, posiblemente no sobrepasara, por esas fechas,  las proporciones  de una aldea. Por otro lado, en relación a lo anterior, las supuestas ciudades conquistadas y posteriormente reconstruidas por Salomón - caso de  los enclaves de Hazor, Meggido y Ghezer (1 Reyes 4:12 ó 1 Reyes 9:15) –  ,y que  soportar las primeras afirmaciones estéticas,  son datadas por el Carbono 14 en el siglo IX a.c., lo que las hace incompatibles con el  aseverado reinado  del monarca hebreo (971-931 a.c.) Cito a JM Blazquez y J Cabrero:

« La arqueología sólo puede decir que David y Salomón ha existido y que su leyenda se ha perpetuado. La única prueba de la existencia de un estado unitario israelita, según éstos dos  arqueólogos israelitas (Finkestein y Silberman ..) , responde a la fascinación ejercida por la Historia Deuteronómica del siglo VII a.c. con la veneración de David y Salomón. el Deuteronomio se sirve de la monarquía unificada como propaganda política. (continúa el texto…) La arqueología ha demostrado que la visión bíblica del Siglo de Oro de David y Salomón no es exacta; es una proyección a tiempos pasados de Judá en el s. VII a.C. »

Planta del palacio y templo (izd.) de Tell Tayinat.   Origen neo-hittita. Siglo IX-VIII a.c. Antakya (Turquía). Photo by Fontes.Istc.edu

Un tema anexo sería tomar en consideración el concepto de “servidor del templo” y/o “sacerdote” -  El “kohen” ó “kohein” hebreo y que resulta paralelo al término cannanita-fenicio  “khnm” (KAI 59:2)  y ugarítico, así como a la nabatea “khn”, y que derivaría de la conceptualidad  semítico-acadia “kânu”, “inclinar antes”, (Dhorme) -. Durante el supuesto periodo nómada, que asumiremos temporalmente dentro de la “época patriarcal” – y que la “arqueología bíblica” sitúa entre los siglos XIX y XIV a.c. – se toma con cierto que los hebreos, carecían de una “casta sacerdotal” propiamente dicha- considerando tal significancia como parte del hecho de la existencia de un centro de culto con una ubicación “estable”, si bien se tiene conocimiento de un “emplazamiento móvil” que ejercía paralelas funciones   -,  y que como en el caso de otras culturas similares ó semi-nómadas,  la liturgia sería dirigida por el patriarca ó jefe familiar, caso de Abraham. Ésta circunstancia sería invariable hasta la decisión del sedentarismo - y que las actuales tendencias tienden a considerar como una reestructuración social dentro de la propia región de Cannan y no como una “migración” externa procedente de Mesopotamia  - ó lo que es lo mismo:  “Cuando se produce el pacto entre pueblo hebreo y Yahweh” donde,  la “decisión divina“,  impulsa la creación del Tabernáculo ó “mishkan” (Éxodo 25: 8-9). La mezcla de estos dos “perfiles litúrgicos”  marcarán la identidad del futuro sacerdocio hebreo, así como  del culto,  hasta la reforma religiosa impulsada por el rey Josías en el siglo VII a.c. Otro de los aspectos paralelos, que puede resultar llamativo,  es el “derecho al sacerdocio” como “gracia divina” en relación a la tribu de Leví y que le establecido dentro de un orden hereditario - Afirmación que habría que contextuar, ya que aunque  Aaron y sus hijos fueron provistos de tal gracia por Moisés,  no menos cierto es que Jonathan, de la tribu danita, fue sucesor de su padre en tales menesteres (Jueces 18:30) , así como Elí y sus hijos que fueron sacerdotes en la localidad de Shiloh ( 1 Salmos 1-2) ó Ajimed y su descendencia en el lugar de Nob (1 Salmos 22:11) Éste hecho podría hacernos suponer un primer estadio descentralizado que coincidiría con decisiones unificadoras posteriores, con respecto al oficio del culto,  en el templo de Jerusalem-, aunque esta eventualidad pudiera ser alterada ante una preferente “llamada divina”hacia tales nombramientos como pudiera ser los casos de Micá y Eleazar.

« A Leví dijo: Tu Tumin y tu Urim sean para tu varón piadoso, a quien probaste en Masah, con quien contendiste en las aguas de Meribá, quien dijo de su padre y de su madre: “Nunca os he visto”; y no reconoció a sus hermanos, ni a sus hijos conoció; Pues ellos guardaron tus palabras, y cumplieron tu pacto. Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel. Pondrán incienso delante de tí, y el holocausto sobre el altar » Deuteronomio 33: 8-10. Biblia Reina Valera (1960).

Según tal texto, tres son los ministerios principales del sacerdocio hebreo: Cultural, oracular y de instrucción. Si bien la función “oracular” fue la predominante sobre las otras  - y a las que habría que añadir otras no tan secundarias,  como las terapéuticas, judiciales y administrativas  – y cuyas prácticas , las primeras,  están íntimamente relacionada con un ajuar determinado, el “ephod”, y que, según el texto bíblico de  Samuel, David vistió de tal guisa en una danza ante el “Arca de la Alianza” y que, por supuesto, vestían los grandes sacerdotes ó descendientes de Sadoc en los ritos sacrificares - Exponente máximo de tales rituales que representaba el Yom Kippur, momento anual y único donde se abría el “debir” -

« Y yo lo escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase incienso, y llevase efod (ephod) delante de mí; y di a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel »  1 Samuel 2:28 . Biblia Reina Valera (1960)

Por otro lado, es indiscutible que las creencias hebreas, dentro del contexto semita, a partir del siglo VIII a.c. describen una serie de variables divergentes con el resto de las religiones de sus entorno. Ésta diferenciación, que forma parte posiblemente de una decisión religioso-nacionalista, a semejanza de las disposiciones generales acontecidas en el antiguo Oriente Próximo a partir del siglo XIII a.c., no dejan de ser evidentes y perceptibles. Más no cabe duda que, en su generalidad,  las prácticas, administración y modos templarios son inequívocamente paralelos, en su observancia, al resto de las instituciones de su tiempo, por lo que una radical diferenciación es desechable.

Dicho esto, no cabe duda que tanto los sacerdotes anatólicos, sirios y hebreos fueron investidos por “unción” en similar ritual que en Babilonia – donde los sacerdotes son “pasisu”, ungidos, o los “gu.dú” sumerios que corresponden a sacerdotes sacralizados mediante el mismo proceso”-. También resulta evidente  la similitud de orden entre los turnos de guardia establecidos por los levitas para el Tabernáculo hebreo y los “haliitalles” en las “Instrucciones de los servidores del templo” anatólicos (CTH 264). Como de igual manera, son preclaras que las costumbres en la “Creciente Fértil” y Mesopotamia de prohibir la entrada en el templo a los mutilados (KUB 7, texto 22) son paralelas al pasaje donde se impide la entrada en el templo de Jerusalem  a los ciegos y a los cojos ( 2 Samuel 5: 6-8).

Referencias:

“Temple Arquitecture; What can Archaeology tell us about Solomon’s Temple? Volkmar Fritz in “Essential papers on Israel and the ancient Near East” Edited by F.E. Greenspahn. (1991)

“El Siglo de Oro” en “La arqueología israelita y la historicidad de los libros del Antiguo Testamento” J.M. Blázquez y J. Cabrero  (2004)

“Magic and divination in ancient Palestine and Syria” Anne Jeffers (1996)

“Textos religiosos hititas; Mitos, plegarias y rituales” J.V. Trabazo (2002)

“Temple and temple services in Ancient Israel”  Menahem Haran (1995)

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