Los israelitas: Orígenes en Canaan.
Una de las premisas fundamentales para entender la evolución social y religiosa del pueblo de Israel, se basa en una concepción singular: Mientras que en el resto de la creencias del Oriente Próximo cuando un dios y pueblo eran derrotados por las armas mundanas, la tendencia general suponía el abandono de su culto; En el caso del pueblo de Israel, sus fracasos ante Babilonia y Asiria, por el contrario, supusieron el engrandecimiento de su dios, apareciendo tales conquistadores como meras marionetas en manos de los designios divinos, en castigo ante el pecado de ese mismo pueblo. Éstas afirmaciones, que pudieran suponer una conceptualidad hacia la divinidad más acorde con actuales supuestos principios, no deja, a mi entender, de ser una expresión de la construcción de un “nacionalismo religioso” que posiblemente, y ante las similitudes, pudo ser importado a Canaan, desde Mesopotamia, durante el exilio babilónico hebreo.
«Los príncipes están postrados, diciendo: ¡Clemencia! Ninguno alza su cabeza a lo largo de los Nueve Arcos. Libu está desolada, Hatti está pacificada, Cannan está despojada de todo lo que de malo tenía: Ascalon está deportada, Ghezer está tomada, Yanoam parece que no hubiera existido nunca, Jezreel está derribado y yermo, no tiene semilla. Cannan se ha convertido en una viuda para Egipto ¡Todas las tierras están unidas, pacificadas! » Pasaje de la “Estela de Merneptah”. Siglo XIII a.c.
No cabe duda que a lo largo de la historia se han ido construyendo variadas hipótesis sobre el origen de los hebreos. No hace excesivo tiempo todavía se consideraba como acertada, y en consonancia con los relatos bíblicos, la idea de un pueblo nómada que llegaron desde Mesopotamia, atravesando el actual desierto sirio, y que con sus conquistas de las tierras habitadas de Canaan adoptaron paulatinamente un estilo de vida sedentario. Ésta teoría se sustentaba en relacionar a los israelitas con los “apiru”, e incluso con el territorio nombrado en la carta de “Tell-el-Amarna” como “Ilri”, donde estos hordas vivían al margen de la entonces sociedad cannanita como refugiados, apátridas y ladrones, fuera de la ley. El término apiru/Hapiru probablemente sea de procedencia hurrita. Este gentilicio era ya utilizado en el siglo XVI a.c. en Hatti. Ugarit y Mesopotamia, para posteriormente en el siglo XV a.c. por egipcios, aunque en los textos de éstos últimos aparezcan como un “país” sin unidad política. El significado de “apiru” - como es en el caso de la “Estela de Beth Shean” del faraón Seti I. Siglo XIII a.c. - puede asociarse con la designación de algunos grupos étnicos del occidente asiático.
«Ese mismo día alguien vino a informar a su Majestad, que los apiru de la montaña de Yamartu, junto con los tayaru,..agredieron a los amu de Rhuma. Dijo entonces (su Majestad): ¿Que piensan estos malditos amu tomando sus arcos para pelear?, Sabrán a quién han ignorado, al gobernante valiente como un halcón, un toro de amplia zancada y afilados cuernos, desplegadas sus alas de pedernal, sus miembros de hierro, para destrozar la tierra de Yuhi (norte de Canaan…) entera » Pasaje de la “Estela de Beth Shean”. Siglo XIII a.c.
Mas lo que parece evidente es que tanto los apiru como los shashus – tribus de pastores nómadas establecidos en las fronteras de Canaan y de la Transjordania descritas a comienzo de siglo XII a.c. y que también han sido consideradas como “proto-israelitas” – sean predecesores de los hebreos. Evidencia que viene soportada por el hecho, ahora conocido, que tanto los campesinos como los pastores estaban integrados, por aquel tiempo, en unos modos sociales que interrelacionaban ámbas posibilidades económicas y que también descartaba otras teorías como la infiltración pacifica. Estando de ésta guisa, entre los años 60 y 70 del siglo pasado, G. Mendenhall y N. Gottwald, - basada en los textos del Tell-el-Amarna. Aducía, que en el Bronce Tardío, 1550-1300 a.c., se produzco una revuelta social. La acumulación de las tierras y la riqueza en manos de la aristocracia de las ciudades obligó a los campesinos a refugiarse en las tierras altas - confeccionaron un hipótesis en relación a la posibilidad que los israelitas fueran unos rebeldes que abandonaron los valles para establecerse en el altiplano. Ésta teoría fue parcialmente desechada porque contradecía los restos arqueológicos. ya que tales premisas desdecían los estudios de ámbos conjuntos de asentamientos y que situaban a los pobladores del valle y altiplano en diferentes estadios culturales.
Según la arqueología, a partir del siglo XVI a.c., la economía agrícola cannanita empezó a dar signos de empobrecimiento y aunque durante el transcurso del siglo XIII a.c., y posteriores, se produjo la destrucción y abandono de las ciudades, la mayoría de las aldeas de la llanura consiguieron sobrevivir - situación documentada en los valles de Jezreel, Jordán y en la costa filistea, y que también nos proporciona información sobre poblaciones que abandonaron la llanura para dirigirse a los altiplanos -. Así, por ejemplo, las excavaciones realizadas en las poblaciones Jericó, Bethel, Laquish y Hazor, no han dado señales positivas en cuanto a restos de culturas de carácter hebreo en esas fechas, mientras que la excavaciones efectuadas, por Y. Aharoni, en la región de la Alta Galilea si encontró evidencias - si bien de la Edad del Hierro, siglo XII- IX a.c. – israelitas y que atribuyó a las tribus de Naftali y Asher.
Dicho esto, durante la década de los 70 del anterior siglo, las campañas realizadas - en las supuestas ubicaciones de las tribus bíblicas de Manasés, Efraim, Benjamín y Judá – dieron como resultado un gran número de asentamientos en el altiplano levantados en el transcurrir de pocas generaciones. Los datos recogidos señalaban la existencia de un profundo cambio socio-económico, libre de episodios violentos y de influencias externas, y que estaba exclusivamente vinculado al antes mencionado entorno natural. - Que transcurría entre las montañas de Judá y Samaria. Alrededor de 250 aldeas – El enclave tipo consistía en una aldea levantada en lo alto de una colina, en una zona escarpada y rodeada de un bosque - bosque que estaba compuesto fundamentalmente de encinas y terebintos – , con una población media de unas cien personas que en su mayoría eran campesinos y pastores con una economía de subsistencia, en las que no se aprecian edificios públicos y con un culto religioso que, parece ser, sería similar al resto de Canaan - Se han encontrado una estatuilla de un toro (referenciar tal vez a Baal) y en el monte Ebal lo que parece ser un altar – por lo que se puede afirmar, y así lo dibujan Filkenstein y Silberman, que no se puede hablar de “invasiones proto-israelitas” en las alturas de Canaan antes del siglo XIII a.c., si bien se tiene la constancia de acontecimientos de tal índole durante en los años 3.800 a.c. y 2000 a.c., siendo en ésta última época, donde deberemos situar la edificación los recintos fortificados de Shiloh, Sikem, Jerusalem, Hebrón y Bethel, por tanto acontextuales con el hecho del relato bíblico , y cuya decadencia, posiblemente, culminó en el siglo XVI a.c., pasando a ser una zona fronteriza y poco habitada.
En conclusión, posiblemente no se pueda hablar propiamente de israelitas hasta el siglo VIII a.c. Los israelitas eran pastores nómadas que comenzaron a efectuar una amplia transformación de sus modos de vida durante la Edad del Hierro I . Pasaron de habitar en tiendas a vivir en aldeas - si bien es cierto que, en un primer estadio, estos asentamiento estaban dispuestos a similitud de los campamentos nómadas – y que, en su generalidad, pasaron del pastoreo a la agricultura y que poblaron las zonas fronterizas de Canaan, y márgenes del desierto, entorno al siglo XII a.c. Las aldeas contra las que guerrearon los israelitas, como antes se ha mencionado, carecían de murallas y fortificaciones, en contra de lo que afirma la Biblia, a lo que habría que añadir que la situación del altiplano canaanita fue resultado de la aparición de un “estadio israelita” y no como causa del colapso de la ciudades. Los israelitas no eran poblaciones extranjeras, si no propiamente canaanitas, eso sí, con unos usos y costumbres aglutinantes, diferenciadas de filisteos, ammonitas y moabitas que eran los pobladores de los valles, por lo que la “invasión bíblica” de Canaan por nómadas del desierto resulta ausente de veracidad.
En palabras de J.C.H. Langhin y J.M. Blázquez: « Este autor (Langhin…) es totalmente contrario a la interpretación “literal” de la Biblia. Los antepasados de los israelitas eran un grupo étnico diferente y también poseían concepciones religiosas distintas. Igualmente coloca el origen del Israel bíblico en la región montañosa central durante el Hierro I. Recoge la teoría de Callarvay (1988) según la cual “el inicio como andadura como nación con una religión nacional fue un largo proceso de lucha modelada desde la perspectiva interna por unos líderes dinámicos que conocemos como Jueces, y desde la perspectiva externa por la presiones políticas ejercidas fundamentalmente por los filisteos”. La cultura de éstas aldeas difícilmente conduce al monoteísmo yavista del Israel posterior »
Referencias: (Aunque esta vez han sido bastante más que referencias, ¡Que añadir..! )
¿Quienes eran los primitivos israelitas? en “La arqueología bíblica y la historicidad de los libros del Antiguo Testamento” J.M. Blázquez y J. Cabrero (2004)
“La Biblia desenterrada : Una nueva visión arqueológica del Antiguo Israel y de los orígenes de sus textos sagrados” I. Finkelstein y N.A. Silberman (2006, para la edición hispana)






Muy didáctico e interesante Lampuzo siempre se aprende algo nuevo.
Te diré: la idea que yo tenia acerca del pueblo hebreo era que como otros pueblos semiticos eran originarios de la península arábiga de donde emigraron, al parecer a principios del neolítico en sucesivas oleadas hacia el norte, bien en dirección a Mesopotamia o Siria, tal evento habría ocurrido después de las emigraciones de acadios y sumerios y probablemente lo habrían hecho -los hebreos- acompañados de los arameos hasta el norte de siria, luego desde allí descenderían hasta Summer estableciéndose en Ur. Esto habría ocurrido hacia el tercer milenio a.C.
mapuche2010
15/03/2011 a 23:40
Hola Mapuche..,
Si, la emigración semita se extiende durante varios milenios en la historia de Oriente Próximo. Aunque sería preciso tener en cuenta, a la hora de diferenciar los diferentes pueblos semitas (de los que obviaremos al sumerio, y a pueblo sumerio, por ser una lengua aglutinante, no semítica..): El contexto temporal, las fuentes históricas, la superposición de pueblos semitas y las diferencias culturales propias del paso del nomadismo al sedentarismo dentro de un mismo territorio, como premisas para su definición… Dicho esto, los “caminos” de arameos y hebreos, a mi entender, son divergentes como ya hemos intentado sintetizar con la explicación de la entrada.
No cabe duda que existe la evidencia de la llegada de pueblos semitas a Ur (caso de los acadios, amorritas, kassitas e incluso arameos..) a lo largo de milenios, pero no consigo asimilarlo con los pueblos semitas cannaneos proto-israelitas. Dudo que pudiera hacerse tal trayecto como un “pueblo en su conjunto”, si nó, tal vez, como un “retrato épico” y con una temporalidad afecta tanto al siglo XXX, como al siglo XVI ó el VIII a.c.
Saludos,
lampuzo
16/03/2011 a 13:45
Perfectamente claro Lampuzo, me resulta interesantisimo. A mi me gusta sobremanera la historia antigua y me resulta verdaderamente apasionante la que trata el entorno mesopotamico, pero lo cierto es que hay tanta literatura por ahí contaminada de épica misticista al respecto, que a veces se hace un tanto difícil discernir entre mitología lírica e historicidad. A este respecto me resulto especialmente amena la obra de un tal J.M.Walker, editada aquí por “Edimat” en su colección “Biblioteca Historia” donde el autor sostiene entre otras cosas que la sedentarización de los hebreos se deberia a su estancia en Egipto de donde tomarían esa “costumbre”, aunque por lo que te he leído no pareces estar muy de acuerdo.
Un saludo.
mapuche2010
16/03/2011 a 20:41
Mapuche, es cierto.., la imperativa necesidad, debido a las lógicas presiones y las propias creencias, de asimilar la Historia con el relato bíblico ha sido uno de los grandes males a la hora de confeccionar, a lo largo del tiempo, un teoría coherente sobre la evolución de los asentamientos en Cannan.
Te dejo esta entrada que define más mi posición al respecto:
http://lampuzo.wordpress.com/2009/09/26/el-exodo-protohistoria-de-israel/
Saludos,
lampuzo
17/03/2011 a 10:43
Lampuzo, gracias por el enlace, de paso te diré que tu blog contiene una abundante fuente de información sobre esos temas que me interesan; así que me los iré leyendo con calma, que es como se deben leer estas cosas.
Un saludo.
mapuche2010
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