Lampuzo

Aprendiz de todo, maestro de nada.

El origen de la escritura cuneiforme: ¿El primer sistema contable…?

with 2 comments

Hace relativamente poco, y en estas mismas líneas, hablamos de los dos pilares fundamentales en que se basaba la organización social teocrática mesopotámica. Uno de estos pilares eran los rituales templarios, siendo el otro el que involucraba a su “herramienta de perpetuación” y registro. Liturgias mesopotámicas que reglamentarían los aspectos administrativos, legislativos y educativos de las actividades del templo en su función primordial, y única, como centro económico de las antiguas ciudades-estado sumerias. Éstas ordenanzas se prolongarían en el tiempo hasta prácticamente su desaparición como centros urbanos y religiosos, ya inmersos en los años de nuestra era, y que sin duda fueron recogidas por otras muchas corrientes religiosas de germen mediterráneo para regir sus posesiones mundanas. Éste hito de longevidad en sus preceptos solamente puede ser debido a la existencia a un medio de comunicación de ideas y asientos que fuera extraordinariamente flexible y duradero: La escritura cuneiforme.

Bola de arcilla y sus "cálculos". Garantía de una transacción/asiento contable. Periodo Elamita. IV milenio a.c. Šušan/Susa (Montes Zagros). Shush (Irán)

Como consecuencia de los diferentes descubrimientos de las primeras tablillas cuneiformes encontradas durante del siglo XIX, se llegó a la conclusión, después de su estudio y catalogación,  que determinadas peculiaridades encontradas en los distintos  textos eran la resultante de una evolución. Fruto de estos trabajos y dentro del global conjunto sacado a la luz, se descubrieron unas  primigenias representaciones que  resultaron ser dibujos de diferentes objetos, haciendo pensar que se estaba ante una pretérita fase pictográfica dentro de la escritura mesopotámica. Durante el siglo XIX y principios del XX está teoría se fue afianzando como la única explicación posible ante tales hallazgos, hoy día pensamos que éstas propuestas pudieron no ser plenamente correctas. Desde hace algunos años se sostiene que, a diferencia de las anteriores hipótesis que proporcionaban un significado “alegórico” a tales signos, muy posiblemente tales representaciones lo que nos transmitan sea  la  realidad, en toda la extensión de la palabra.

Desde 1970, ésta alternativa visión constituye una nueva etapa en la comprensión del origen de la escritura. Las primeras alusiones  a tal  posibilidad corresponden a las excavaciones realizadas en la ciudad de Susa,  finales del IV milenio a.c., por P. Amiet en 1966 y que fueron recogidas por  D. Schmandt-Besserat, en 1992, después de realizar un estudio cronológico y estratigráfico de los hallazgos. Dos acontecimientos constituyeron el sostén de la teoría: Los descubrimientos realizados en la ciudad de Nuzi - yacimiento correspondiente al II milenio a.c. y situado en el norte de Irak -  y los anteriormente mencionados de Susa.

Ya en 1920 los arqueólogos habían señalado, en el yacimiento de Nuzi, la existencia de un ovoide de arcilla cocida que estaba acompañado de pequeños objetos con representaciones y que portaba un inscripción. El asiriólogo A.L. Oppenheim (1959) tradujo el texto: ” Seis ovejas, ocho chivos adultos, cuatro corderos, seis cabritos, un macho cabrío, tres cabras , sello de Ziqarru, el pastor” . Así, el conjunto posiblemente evidenciaría que el citado pastor se habría hecho cargo de un número determinado de animales, siendo el sello plasmado el “recibí” de la transacción. También sería posible suponer, según Oppenheim, que los veintiocho pequeños objetos encontrados correspondieran al número total de los animales relatados en la inscripción y que por tanto, cada uno de ellos, pudiera ser asimilable con un “cálculo” o ficha de ábaco - los denominados en acadio como “abnu” que traducido viene a ser “piedra” y que ya eran mencionados en otros textos conocidos - . La explicación más plausible de la aparición tanto de “cálculos” como de la inscripción en la pieza hace pensar que el pastor que rubricó el citado convenio era analfabeto.

Asiento contable. Palacio de Nuzi. Periodo acadio-hurrita. II milenio a.c. Yorghan Tepe (Irak)

La segunda evidencia, de la hipótesis que se propone, procede de la ciudad de  Susa en los Montes Zagros. Se trata de bolas de arcilla que llevan impresos objetos geométricos e impresiones de sellos datados en el IV milenio a.c., encontrándose también pequeños objetos cuyos símbolos parecían corresponder con los dibujados en la bola. Estos símbolos tenían una evidente semejanza con la iconografía  encontrada en la parte superior de las más antiguas  tablillas de cálculo numérico mesopotámico y por tanto,  pudieran ser relacionadas con un mismo uso. En estudios posteriores, P. Amiet (1986), se descubrió que algunas de éstas bolas esféricas estaban rellenas de agujeros, advirtiendo su radiografía,  la existencia de “cálculos” en su interior., lo que haría relacionar su utilización con algún  método de llevaduría contable.

Partiendo de estos descubrimientos,  D. Schmandt-Besserat, puso su atención en numerosos pequeños objetos realizados en arcilla desecada, descubiertos en yacimientos correspondientes con los finales del periodo neolítico pre-cerámico A,  datados aproximadamente en el año  8500 a.c.  y  consideró la posibilidad que éstos también formaran parte de algún tipo de rudimentarios “cálculos”, cuya utilización se extendería hasta el IV milenio a.c. en la Baja Mesopotamia y los Montes Zagros. No tenemos conocimiento que estos cálculos dispusieran de algún tipo de recipiente contenedor, pero se piensa que durante el IV milenio a.c. comenzaron  a  ser depositados dentro de éstas bolas de arcilla, para antes de sellarlas, proceder a indicar en la superficie su contenido. Este procedimiento permitiría mantener  intacta e inviolable la información que guardaban , actuando como certificación de la transacción, utilizándose ésta primera escritura como descripción del  asiento y  que, a su vez,  era acompañada de la estampación del sello de una de las partes de la operación, bien como  “acuse de recibo”,  bien como “el acepto” de la bola y su contenido como garante de la transacción. La hipótesis de  D. Schmandt-Bessera nos propone que la primera escritura cuneiforme procedería de tales primigenias prácticas contables. Prácticas que con posterioridad desecharían el uso de las bolas en los asientos, ante la conclusión que una superficie de arcilla, las tablillas,  proporcionaban  la misma información y eran menos onerosas en el tratamiento.

Tabla de cálculo mesopotámica. Periodo de Uruk III/Jemdet Nasr, 3100-2900 a.c. .

Por otro lado,  existen detractores a ésta teoría los cuales argumentan que hay piezas con pictogramas que no son los denominados “cálculos” – caso por ejemplo de determinadas placas o etiquetas de arcilla correspondientes al periodo de Uruk,  3750-2900 a.c. aprox., que se utilizaban para identificar el contenido de determinados recipientes  –  o el hecho que la utilización de cálculos se extienda desde el IX milenio a.c.  hasta la época helenística, siglo III a.c - desubicándolos temporalmente con el nacimiento de la escritura -., así como que  la convergencia entre los cálculos y los primeros signos de escritura es sólo formal y en algunos casos,  un posible fruto de la casualidad (Glassner, 2000)

Glassner (2000) afirma que es poco probable que la escritura pudiera acontecer a partir de un sistema contable que utilizara cálculos, ya que su concepción está al servicio de un sistema lógico que no es el  “lingüístico”.  Argumenta Glassner que  la bola encontrada en Nuzi en el II milenio a.c. corresponde con la explicación dada,  – en definitiva, el texto de la bola de Nuzi,, es un resumen de otro concierto más extenso encontrado en una tablilla cuneiforme y que corresponde con ésta primera en lugar y fecha – pero esto lo único que demostraría es que existe la posibilidad de la existencia de dos sistemas paralelos en el tiempo con dos lógicas diferentes, ya que la escritura cuneiforme haría necesaria la creación de un bagaje de signos, semi-pictográficos o abstractos, que, combinados o no,  reflejaran conceptos , bien reales bien abstractos,  y que evidenciarían la necesidad de una creación premeditada, así como su coherencia desde el primer momento de su concepción.

Etiqueta mesopotámica. Periodo Uruk II/III año 3.200 a.c. aprox. Vorderasiatisches Museum, Berlin. Photo by Olaf Tessmer

Según Ö. Tunca, también las conclusiones de Glassner tienen sus debilidades y  éstas se basan en el soporte documentario mesopotámico que utiliza para su hipótesis. No cabe duda que el autor trata los datos extraídos de las mas antiguas tablillas, pero también es cierto que lo hace  aplicando equivalencias de lectura sumerias, en un momento del tiempo,  donde  la escritura cuneiforme está relativamente consolidada y  la anterior contabilidad elemental mediante cálculos  ha sido ya superada. Tal circunstancia dejaría de nuevo en el aire la hipótesis de un estructurado y pretérito sistema escritura originario.  Por otro lado, la hipótesis de Glassner,  en ausencia de una prueba absoluta (Englund, 1988), y aún suponiendo que la “lengua materna” de las símbolos fuera el sumerio, resulta difícil de admitir que los  nuevos grafismos que la escritura cuneiforme utilizara, unos cuantos siglos mas tarde, ya existieran en el momento temporal de la aparición de los primeros símbolos.  Por último, nos propone Tunca que el hecho que los dos sistemas permanezcan en el tiempo no es óbice para afirmar que la escritura cuneiforme no proceda de las bolas de arcillas, así como de las primeras tablillas de cálculo,  - aquí añado que debemos pensar que la mayor parte de la población mesopotámica era analfabeta y  que concordaría su utilización con una necesidad social – pues resulta evidente que existen multitud de paralelismos históricos de utilización dual de sistemas, uno más antiguo y otro mas moderno, debido a multitud de circunstancias tanto económicas como sociales.

Como conclusión, podemos afirmar que la creación de la escritura no responde a la evolución y resultado de un “hecho feliz”. Por el contrario, el interés  actual de los arqueólogos es responder a las preguntas de cual es el origen y término de la escritura cuneiforme.  Las dos hipótesis presentadas posiblemente sean dos aspectos de un mismo acontecimiento.  Es innegable  que la bolas que contienen cálculos, así como las tablillas numéricas, son evidencias de un determinado sistema de contabilidad y que su evolución estratigráfica ésta suficientemente documentada en Susa por Englund en 1988. Por otro lado, parece también evidente que los  dos sistemas  utilizados responde a una misma lógica numérica, siendo,  ésta a su vez,  la  misma utilizada por tablillas posteriores en el tiempo y  de las que se tiene la certeza que corresponden a tales usos. Ö. Tunca , de ésta guisa, nos propone el  siguiente esquema evolutivo:

1. Periodo de utilización simple de los cálculos. Desde el Neolítico hasta aprox. el año 3.400 a.c.  Constata la existencia de una contabilidad elemental.

2. Periodo de las bolas de arcilla.  y que contienen en su interior los cálculos. Entre el 3.400 y el  3.300. a.c. aprox. Las bolas llevan impresos cilindros-sello. Se trata de “transacciones garantizadas”. Las inscripciones contemplan referencias a productos agropecuarios dentro de un sistema comercial de intercambio. Algunas bolas poseen inscripciones relatando su contenido.

3. Periodo de las tablillas numéricas.  Entre el 3.300 y el  3200 a.c. aprox.  Las primeras tablillas de arcilla planas o cóncavas llevarían impresiones de cálculos o el dibujo de tales cálculos  realizados directamente  sobre la tablilla con un cálamo. En éstas tablillas aparecen también la impresión de cilindros-sello para su autenticación.

4. Periodo de las tablillas numéricas logografiadas. Alrededor del 3.200 a.c.  aprox.  En las tablillas, aparte de los signos numéricos, aparecen dibujos semi-pictográficos o simbólicos, logogramas,  que representan a los objetos involucrados en la transacción.

5. Periodo de la primera escritura proto-cuneiforme. Entre el 3.200 y el  3.100 a.c. aprox. Correspondiente con el periodo de Uruk IV.  Aparece un sistema de grafismo coherente con más de 900 signos entre pictográficos y  semi-pictográficos o simbólicos, realizados sobre tablillas planas y de forma rectangular. No se hace necesaria la aparición de cilindros-sellos  como garantía.  Aparecen las primeras “listas léxicas” o  diccionarios de símbolos.

6. Periodo de la escritura proto-cuneiforme evolucionada.  Entre el 3.100 y el 3.000 a.c.. Correspondiente con el periodo de Uruk III o Jemdet Nasr. Evolucionan los signos hacia una reglamentación de  formas abstractas.  Aparecen los primeros textos literarios, Épica sumeria. A partir de éste momento, aparecerá la época de la escritura cuneiforme que se extenderá en su evolución durante tres milenios más hasta su desaparición como sistema de escritura en Mesopotamia.

Anverso de tablilla proto-cuneiforme sumeria. Periodo de Uruk III. año 3.100-3.000. a.c. Museé du Louvre


Referencias:

“Le origene  et la naissance de la l’ écriture  en Mésopotamie” Önhan Tunca  (2004)

Imágenes:

http://www.en.finaly.org.

http://www.comppile.org.

http://www.arqueolog.com

About these ads

Written by lampuzo

05/02/2012 at 20:50

2 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. […] El auge de lo “propietario”, y de su vector comercial,  muy posiblemente incidió en la obligación, por cuestiones obvias, de llevar algún tipo de  “llevaduría” mas precisa tanto de posesiones como de los intercambios de éstas en su proceso de expansión como hecho social habitual. De ésta guisa y según Önhan Tunca (2004),  podemos en el caso de Oriente Próximo diferenciar dos periodos iniciales: Un primer periodo donde se continuaría con un sistema evolucionado de “cálculos” – Unos rudimentarios cálculos,  su traducción desde el griego es “piedra”, que ya eran utilizados profusamente con anterioridad al Neolítico y que escenificaban un valor numérico. Según la cultura y sus posibilidades, su confección podría variar: Hueso, madera u otro material – y que establece entre el acontecimiento Neolítico y aprox. el año 3.400 a.c. Un segundo que denomina como “periodo de las bolas de arcilla”, como evolución del periodo anterior, y que establece entre el año 3.400 y el 3.300 a.c. aprox., y donde aparecen los primeros “asientos individuales” de esta primigenia contabilidad. Unos “asientos contables” que estarán protegidos en su inviolabilidad al estar recubiertos de una capa de arcilla que posteriormente se procedía a cocer. Éstos  “asientos individuales garantizados”  solían estar acompañados de una “rúbrica propietaria”, los primeros “cilindros-sello”, y de un hecho mucho mas trascendental: Aparecen impresas en su barro cocido las primeras referencias pictográficas relativas a productos agro-pecuarios, así como pequeñas inscripciones certificando el valor numérico de los “cálculos” contenidos en su interior, la primera escritura. […]

  2. […] El auge de lo “propietario”, y de su vector comercial,  muy posiblemente incidió en la obligación, por cuestiones obvias, de llevar algún tipo de  “llevaduría” mas precisa tanto de posesiones como de los intercambios de éstas en su proceso de expansión como hecho social habitual. De ésta guisa y según Önhan Tunca (2004),  podemos en el caso de Oriente Próximo diferenciar dos periodos iniciales: Un primer periodo donde se continuaría con un sistema evolucionado de “cálculos” – Unos rudimentarios cálculos,  su traducción desde el griego es “piedra”, que ya eran utilizados profusamente con anterioridad al Neolítico y que escenificaban un valor numérico. Según la cultura y sus posibilidades, su confección podría variar: Hueso, madera u otro material – y que establece entre el acontecimiento Neolítico y aprox. el año 3.400 a.c. Un segundo que denomina como “periodo de las bolas de arcilla”, como evolución del periodo anterior, y que establece entre el año 3.400 y el 3.300 a.c. aprox., y donde aparecen los primeros “asientos individuales” de esta primigenia contabilidad. Unos “asientos contables” que estarán protegidos en su inviolabilidad al estar recubiertos de una capa de arcilla que posteriormente se procedía a cocer. Éstos  “asientos individuales garantizados”  solían estar acompañados de una “rúbrica propietaria”, los primeros “cilindros-sello”, y de un hecho mucho mas trascendental: Aparecen impresas en su barro cocido las primeras referencias pictográficas relativas a productos agro-pecuarios, así como pequeñas inscripciones certificando el valor numérico de los “cálculos” contenidos en su interior, la primera escritura. […]


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 61 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: