Cada día se acentúan más, por parte de Gobierno, esas crisis de “denge” ó “baile de San Vito” ,para ser mas castizos, que ni siquiera los largos reposos veraniegos, a nivel del mar y gratis, han conseguido mejorar.
Infinidad de veces he comentado que no estoy dispuesto a claudicar, en aras del “sentido común” ó del sempiterno “mal menor” político, – Mas que otra cosa y como decía Einsteín, en referencía al “sentido común” y que lo definía como un conjunto de prejuicios que se adquieren cuando cumples dieciocho años…y el mal menor, como una falta de alternativas serias – con las derivas metafísicas de un gobierno atenazado y escuálido. Los últimos globos sonda mandados a la sociedad sobre una subida de impuestos, ya bien directos ó indirectos, para luego ir poco a poco disolviendo lo dicho como disculpándose como si se hubiese mentado la soga en casa del ahorcado, son una prueba más de ello.
Ya no es que el momento sea inoportuno ó mal buscado – Al mismo tiempo, Sarkozy y Merkel anunciaban un nuevo plan de bajada de impuestos para incentivar la economía de sus países – ó mal explicado, – Ya incidiría demasiado en ese aspecto de la gestión presupuestaria que demasiados tildan de errónea, mal planificada y errática en la distribución – si nó que incluso la excusa dada, el sostenimiento de las prestaciones y ayudas al desempleo e incentivos, no hace más que golpear en un mandato, el de ZP, que no ha sabido, en ningún momento , ser consecuente con la “trampa” económico social heredada de los conservadores; Así como de igual manera, y en ningún momento, ha querido enfrentarse a la quiebra electoral que hubiese supuesto hacer esas políticas agresivas, e imprescindibles, de reestructuración del entramado económico español.
El señor ZP, se ha negado a asumir los costes políticos, y que a medio y largo plazo hubieran constituido el desmentimiento de ese sanbenito que arrastran los socialistas de malos gestores económicos, dejando que la vorágine general de depresión mundial contabilizara esos débitos, a la par que alababa el bienhacer de su gobierno y negaba durante largo tiempo, obviadas por incómodas, las peculiares características del último periodo de crecimiento español, así como las consecuencias que por estas circunstancias se impediría a la economía española salir de la crisis mundial al mismo tiempo que las grandes economías europeas. Frases lapidarías como “Incluso la economía alemana tiene problemas..” y las contínuas aseveraciones sobre que cualquier crítica vertida, ya sea por tirio ó por troyano, de su deambular ideario tilándolos de antipatriotas, y otras de igual calado, son evidencias de éste sin sentido.
Si tiene que subir lo impuestos, hágalo; Si tiene que hacer una política fiscal extra agresiva sobre el fraude, hágala; Si tiene que recortar incentivos a la contratación, por ser un nido de beneficios empresariales y que no mejora la contratración digna, hágalo; Si tiene que eliminar propuestas electoralistas por pésimas, hagalo, pero diga la verdad, hombre de dios, y denos algo donde poner nuestra confianza en el futuro. Tenga por seguro que somos conocedores tanto de lo hecho como de lo que nó y ya se vera si perdonamos ó no de cara a un futuro prebliscito, mas la prioridad, ahora, es sacarnos de esta situación lo antes posible por el bien de todos, eso sí, pero con criterio. Debe valorar que hasta ahora nadie se ha echado a la calle, ya sea por la pasividad de un pueblo sometido (como me comentaban el otro día en una tertulia), ya sea por su pasmosa coherencia. En Francia, país por el que denota una atracción de subliminalidad, ya hubiera tenido que atajar, y esto lo digo sin ningún ánimo de .., más de una revuelta.