La fotografía de la portada de este blog corresponde a una estatua encontrada en Salamanca en el año 1985, mas exactamente en Montemayor del Río durante unas obras realizadas en la iglesia de esta población.
Según mis someros conocimientos, representa a un dios indoeuropeo de tres caras del que se desconoce la antigüedad, lo que dificulta su asignación ya que las primeras incursiones indoeuropeas en España van desde la cultura de Hallstatt alrededor del siglo X a.C. continuando con los posteriores asentamientos post hallstatticos vettones del siglo VI a.C. y las presiones migratorias de los vacceos trescientos años después. Aún así y teniendo en cuenta los catálogos existentes de piezas similares repartidas por Europa y que son fundamentalmente galo-belgas, podemos arriesgarnos afirmar que representa al dios celta Lvg ó Lug, que tiene una antigüedad de entre 2.000 y y 2.200 años, que pudiera ser de tradición vaccea (Los vacceos son pueblos célticos de origen belga), aunque vettón por adopción. (Se conoce que durante las últimas oleadas migratoras, lug sustituyó a los antiguos dioses tribales celtas, como por ejemplo, con Dagda en Irlanda). Existe un segunda posibilidad, sin deshechar el origen belga, y es que por haberse encontrado en un punto estratégico en la custodia de la Ruta de la Plata, (Lama) podría corresponder al culto de tropas romanas con esa creencia.
La representación trifacial, y no tricéfala como sugieren algunos autores, proviene de la misticidad que el número tres tiene entre los indoeuropeos y toma un valor de omnímodo e inacabable, (Lugh, por asimilación al mundo clásico, sería comparable con el Mercurio romano ó el Hermes griego, es decir, el mensajero de los dioses y el que transmitía las peticiones de los hombres) y esta característica hace de esta pieza la mas meridional de Europa y la única de su clase en España.
No pretendo, ni por asomo, reivindicar en mi persona los rasgos de lug colocando esta foto en mi portada y mucho menos reflejar un sentimiento regionalista (que no vendría mal en unos tiempos de absoluto olvido), sino simplemente dos cosas: Por un lado me recuerda parte de mis raíces y por otro lado quiero que durante el tiempo que este blog permanezca, no caiga en el olvido una pieza arqueológica que se encontró hace veinte años en un pueblo de la Sierra de Bejar y que ni la he visto en el Museo Arqueológico de Madrid, ni en el Museo Episcopal de Salamanca, ni en la últimas exposiciones que sobre vettones que se han hecho , ni su imagen aparece en los libros que sobre este tema se han publicado y que yo conozca (Existe, exclusivamente, una somera referencia en el “oscuro pozo” del registro oficial de arqueología español). Es posible, no soy un experto, que realmente esta pieza no tenga ningún valor museístico y que se trate de una pieza menor no merecedora de estar reflejada en ningún catálogo, pues podría tratarse de una representación de la Trinidad por el románico rural que fue ocultada, en su momento, por sus reminiscencias paganas. Pero..