El trasfondo de la fábula del conejo y los euros nos es mas ni menos que un arranque de vergüenza torera y de conciencia mal alimentada sobre unos acontecimientos que al PSOE se le han ido de las manos que no se si es por una incapacidad de este gobierno ó porque en un mundo globalizado, las posibilidades de maniobra son escasas. Lo que si es cierto es que cada vez que pones encima de la mesa lo periódicos te das cuenta que nos van a bañar en mierda.
Desde el descubrimiento del ladrillo por parte del PP como fuente envenenada de crecimiento y del mal crónico de lo gobernantes españoles de no ver mas allá de sus narices y digo “mas allá de sus narices” por no decir pendientes de llenar el bolsillo de su comandita y de pagar sus deudas con la banca. De unos empresarios mas interesados en como defraudar a Hacienda sus beneficios especulativos que en crear riqueza. Un Gobierno que en vez de promover la generación de renta libre, opta por un tipo de subvenciones que solo conducen a la economía sumergida y al dinero negro. Una enseñanza que no promueve el esfuerzo y que arruina talentos por su terca complacencia en un movimiento igualitario de ir por casa. Una política de inmigración que huele a podrido, en manos del sector de la construcción que huele mas a podrido todavía y alentada por la banca que nos ha “desplumado” a todos los españoles de a pie en pos de un equivocado “El Dorado”. y aún así, nos intentan convencer de que todo va bien en un contexto mundial que en estos momentos está en el final de la “partida de poker” del petróleo. Una economía basada en burbujas y en la venta de futuros. Unas soluciones al cambio climático convertidas en un mercado persa, mientras que se olvida la perentoria necesidad de un desarrollo sostenido justo y consecuente con el final de un ciclo económico.
Decía el obispo Clemente de Alejandría allá por el 150 d.C. y cito: “… Pues, aún cuando dijeran algo verdadero, uno que ame lo verdadero no debe, aún así, estar de acuerdo con ellos. Pues no todas las cosas verdaderas son la verdad, ni debe esa verdad que parecer verdadera según las opiniones humanas ser preferida a la verdad verdadera,…”
Dejen de tratarnos como a idiotas que aunque se están realizando verdaderos “esfuerzos” en educación para que lo parezcamos, no les impedimos que gobiernen Uds., por que nosotros, realmente, tenemos otras cosas en que preocuparnos.