Lampuzo

Noviembre 22, 2009

Percepción vital occidental. Indoeuropeos

Hace años,  y basándose en una serie de principios  “comunes” como la cultura material, del caballo y por determinadas relaciones lingüísticas,  se creó la idea de un determinado pueblo de guerreros que irrumpieron a principios del segundo milenio  a.c., desde la Europa septentrional y/o de las estepas euroasiáticas, y que dominaron las mayor parte del resto de Europa, las regiones de Oriente Próximo y el Asia central. Aunque no puede ponerse en duda parte de la sugerida procedencia en el caso de determinados componentes de esos grupos, se debe considerar como insostenible ese exclusivo origen y por tanto, que se produjera una masiva expansión migratoria. En el caso de los territorios comprendidos entre el Báltico y el Mar Negro, la tendencia actual de las ideas nos direccionan hacia un desarrollo entre grupos interrelacionados por unas mismas circunstancias vitales bajo un entorno lingüístico semejante y que a comienzos del cuarto milenio se extendieron a la periférica de las civilizaciones de Asia Menor, encontrando, como así parecen atestiguar los indicios en la Anatolia, culturas con una base lingüística similar. En el caso de Europa, esta similitud parece indicar que los antiguos pobladores formaran parte de un mismo grupo global de lenguas indoeuropeas. Sólo así y mediante los datos disponibles, podemos podemos afirmar que los pastores del “hacha de combate” bálticos y del Mar Negro – Recordemos el emblema del “hacha doble” en los estandartes y ropajes guerreros hititas – y los de “las culturas del Vaso Campaniforme” centroeuropeos forman parte de una mismo acontecimiento etnológico.

La aparición de las culturas del “hacha de combate” se introdujo en Europa posiblemente desde Anatolía hacia los Balcanes y Grecia continental, siendo uno de los objetos más característicos, el “hacha metálica con perforación” de cobre ó bronce, – Aunque ya existían modelos similares neolíticos en centro Europa y el Norte a partir de prototipos mesolíticos de asta – aunque también podemos afirmar un segundo orígen desde el Cáucaso a través de las Pónticas. - Ríos Kuban y Terek, que se dá como orígen de las clases dirigentes hititas – y que tuvo gran influencia en la Europa central. Aunque se ha de considerar que los pueblos de la cultura del Vaso Campaniforme fueron aparte de agricultores, pastores, siendo sus principales armas el arco y la flechas de punta de sílex. En el caso de estos grupos, realizaban sus “trashumancias” posiblemente por la Europa oriental y que se relacionaran con los pastores del “hacha de combate” en una amplia zona que pudiera comprender desde la actual Bohemia a Gran Bretaña. las tradiciones alfareras que representa esta cultura tendrían un pretérito origen neolítico mediterráneo occidental y que pone de manifiesto la progresiva evolución de las economías europeas desde la expansión agrícola del aproximádamente año 7.000  hacia las culturas más pastoriles de la Edad del Bronce – Esta evolución estaría condicionada a las sequías y cambios medioambientales acaecidos durante el segundo milenio a.c. -, aunque bien es cierto en la cuenca media y alta de Danubio, Austria, Baviera y  parte de Bohemia, se mantuvieron las explotaciones agrícolas sedentarias dando lugar a la aparición de culturas con rasgos diferenciados como la adopción  de la cremación y los enterramientos típicos de la “Cultura de Campos de Urnas”, mientras que los pastores mantuvieron los tradicionales enterramientos en tumbas individuales ó en “túmulos” (tumbas dispuestas con elevaciones sobre el terreno). Estas costumbres funerarias de incineración,  - Ritual no practicado por los  aqueos griegos y que posiblemente se derive de  formar  parte de los pueblos de pastores con  “culturas de los túmulos”  – se piensa que proceden del norte Anatolia, vía la actual Hungría,  aunque es posible que estos ritos se practicaran en el neolítico de la Europa nororiental en rituales de personal significación. Estas suposiones podrían estar basadas en que los pueblos hititas y noranatólicos,  aunque practicaran ambas soluciones,  es de recordar su propensión a los rituales de incineración por parte de las clases dirigentes del país de Hatti, y que por el contrario, la práctica del enterramiento, corresponda culturalmente a los pobladores autóctonos. En definitiva, podemos considerar que la incineración ritual es la forma “tipo” de enterramiento indoeuropeo,-  Aunque existen variantes “mixtas” caso del “campo de urnas” ó  su déposito en cauces fluviales – y que indica unas creencias mas “espirituales” en su relación con los fenómenos de la naturaleza.

Plantearnos la existencia de una religión indoeuropea, nos conduce a los mismas premisas que hemos desarrollado anteriormente, una religión indoeuropea no existe como tal, si nó que aparecen determinados mitos y leyendas desde la  Irlanda céltica,  pasando por la Grecia micénica y clásica ó  las religiones protogermánicas -nordas, hasta las religiones védicas indias que posiblemente tengan un  primigénio nexo común, -  La “Tochomlada” del ciclo mitológico irlandés, “Los trabajos y los días” de Hesíodo narran la existencia de tres edades  en la evolución del hombre: La edad de oro, de plata y de bronce, similares; Ó los casos del mito de griego de Orfeo “de la cabeza viva”; Ó la Sita india, la Mancha irlandesa, y la madre argiva y los gemelos Celobis y Bitón griegos – Aún así podemos distinguir la existencia de un pretérito “dios padre universal”, el indoeuropeo “Djeus Pater”, -  nombre del que proviene Zeus, Jupiter, Tyr, Diauh.. – acompañado de la “divinización” de fenómenos naturales. y que se complementan con las diversas tradiciones y mitos específicos que en los diferentes asentamientos humanos se conservaron ó evolucionaron a lo largo del tiempo. Bien es cierto que existen una serie de “convenciones sociales” como son un patriarcado generalizado, y una  concepción cíclica  de la vida donde la muerte es el sino final del hombre y la inmortalidad, generalmente, está en manos exclusivas de los dioses. Este patriarcado  está basado en las tríadas indoeuropeas de soberanía, defensa y reproducción de las propiedades adquiridas ó conquistadas y sustentadas en el  concepto de pastor-guerrero, quedándo en un segundo plano “la diosa madre” y su fertilidad ,ya que  ésta se consigue a través de la conquista ó el sometimiento.

Noviembre 21, 2009

Percepción vital occidental.Ugarit y Hurri

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En contraposición a la cultura egéa, las costas de Ugarit y Cilicia/Kizzuwatna nos dibujan situaciones diferentes. Gran parte del acerbo cultural mesopotámico llegó a los pueblos del oriente mediterráneo através de los comerciantes y navegantes de las ciudades que bordeaban el extremo suroriental del Mediterráneo. El nivel mas antiguo de ocupación ugarítico nos remonta al séptimo milenio a.c., pero es en los albores del segundo  milenio cuando Ugarit - situada aproximadamente a diez kilómetros del actual puerto sirio de Latakia – tuvo su mayor época de esplendor, constituyendose en nexo y mezcla de las diferentes civilizaciones existentes, (hititas, babilónios, hurritas/mitannos y egipcios ) y que se fundamentaba en su posición estratégica dentro de las grandes rutas comerciales de su tiempo. Curiosamente, y en contraposición a su “mestizaje” comercial, las creencias ugaríticas eran exclusivas, así su panteón divino estaba presidido por El, dios creador de la naturaleza - Es posible que en las primigénias creencias hebreas, El, estuviera asimilado a Yahve – y por la diosa Ashara, - con atributos parecidos a la Isthar babilónica – y cuyo hijo, Baal, divindad solar, luchaba con Mooty, que representaba la estirilidad y el mal. Estas luchas propiciaban la renovación biológica y la llegada de las  lluvias invernales que propiciaban, en caso  alzarse con la victoria Baal, la posibilidad de buenos años de cosecha. Es resaltable que la “simplicidad”  del panteón divino en las creencias ugariticas fueran una aporte más a su función como “puerto franco” . Así  a la asimilación Ashara/Cibeles , podemos unir la de Baal/Baal Marduk ó al Teshub hitita/hurrita. Es también apreciable el hecho que en la epistolografía ugarítica no aparezcan relaciones con Creta y Grecia continental y que forma parte de las cada vez mas firmes ideas sobre la importancia de Chipre como “puerto de transito” de mercancías en el mediterráneo oriental.

Como siempre, todo acercamiento histórico a los acontecimientos de Asia Menor  y sus costas  en las  proximidades del segundo milenio, resulta complicado como debemos suponer al tratarse de una “zona de transición” entre las diferentes etnias y culturas, semíticas, caucásicas e indoeuropeas y éste es el caso de los hurritas ó mitannos (Mitanni). Los conocimientos actuales  de una cultura hurrita nos constan fechados en la segunda mitad del tercer milenio,  a los que se les presupone una procedencia caucásica con influencias indoiránias,  que se asentaron en su expasión hacia occidente entre la cabecera del Tigris y los montes Zagros y que a principios del segundo milenio a.c., llegarán hasta las costas de Cilicia/Kizzuwatna – Esto podría explicar la procedencia del término egipcio “mariyannu” (principe guerrero) , asi como de “sherden ó shardanas” que estos mismos citan como “pueblos del mar” , es propiamente irano y que se puede corraborar también con  diversos cultos hurritas a deidades védicas (caso de Varuna, dios de las tormentas, que posteriormente  fue conocido como  Teshub)  –

En un principio la teogónia hurrita estaba presidida por Teshub, que arrebató a su padre Kumarbi, la soberanía de los dioses. El mito de Kumarbi, que pasó después a la religión hitita, narra que Kumarbi era un antiguo servidor de Anu – relacionar con el An/Anu sumerio-acádio -, dios de los cielos, y que a su vez había arrebatado el poder a Atalus arrancándole y comiéndose  sus genitales – Este mito es equiparable a la teogonía escrita por Hesíodo (culto al Zeus griego) -. Atalus huyó al inframundo, pero maldijo a su amputador al embarazarlo  de tres dioses que posteriormente le combatirían – cántico hitita de Ullikummi -  y como consecuencia, Anu, decidió esconderse  en los cielos. Hebat, esposa de Teshub y diosa de la fertilidad y del sol – equiparable a Cibeles/”Diosa Madre” neolítica. Con este panteón hacemos la primera aproximación al culto del “Pastor” y “fertilizador” – ya intuído en las creencias minóicas – de las sociedades patriarcales que durante los primeros momento del segundo milénio a.c. se asentaron en el mediterráneo oriental y Anatolia (aqueos, tracios y hititas ,etc.. ) y que son plausible consecuencia de la ya no  exclusiva busqueda de la fertilidad, sinó de la irremediable necesidad, premisas de la aparición de las castas de guerreros,  de defenderla.

Noviembre 12, 2009

Percepción vital occidental.El mar Egeo

El mar Mediterráneo no es tanto un mar como varios mares, unidos por estrechas vías de agua entre islas y promontorios que, a menudo no resulta sencillo distinguir entre sí. El mar Jónico y la cuenca del mediterráneo occidental fueron mares de escaso uso para la navegación hasta prácticamente el siglo XVI d.c.,  restringiéndose la práctica maritima en el segundo milenio a.c. exclusivamente a las rutas de cabotaje  – intinerarios establecidos sobre corrientes y vientos favorables – desde Rodas y Creta al norte de África, así como entre Siria y Chipre, Creta ó Sicilia., aunque término “navegación”, se aplicaba a embarcaciones de remos que utilizaban velas, aunque éstas últimas se trataran de un “gran bolsa” aprovechable exclusivamente con vientos que entraban “en popada”,  con la particularidad que se trataba de una práctica estacional – aproximadamente del cinco de mayo al veinticinco de octubre, según Hesíodo – como consecuencia de la debilidad de las embarcaciones en su confrontación con los fenómenos naturales del mar.

Siendo como fueron las costas del mediterrano oriental, una de las primeras tierras encontradas durante la primera expansión de la agricultura,  la degradación de los terrenos, – no exístian aportes  límicos exteriores como en el caso de Oriente Medio – , la tala de árboles, así como otros fenómenos medioambientales propios del la cuenca mediterránea como la sequía y las inundaciones, nos proponen una situación, en general,  de pobreza y precariedad  con que se desarrolla la vida alrededor de sus costas; Por otro lado, los rebaños mediterráneos eran pequeños, en comparación con las grandes masas de animales pastoreadas en las tierras del Danubio y otras regiones mas septentrionales, que nos dá como resultado un modesto nivel económico y fuertemente condicionado al esfuerzo personal. Curiosamente, y a diferencia de otras culturas paralelas, es en las montañas donde era posible realizan una agricultura mixta – caso de Grecia donde las mejores tierras se sitúan alrededor de los 400 metros sobre el nivel de mar – aunque esto trae como consecuencia una sobrepoblación que se irá  inevitablemente extendiendo por valles y costas cercanas. Se presupone , en el caso de la Grecia continental hacia el año 7.000 a.c.,  que las primeras migraciones  de agricultores neolíticos salieron de la Anatolia y se establecieron en las llanuras de  Tesalia, cultura heládica antigua,  exténdiéndose tanto simultánea como posteriormente al resto de la islas con posibilidades de ser colonizadas, como fué el caso del conjunto que forman las  Islas Cícladas y Creta, y  que  el transcurso de los tiempos y  la posibilidad material,    contribuyeron a la aparición de asentamientos con unas características mas ó menos diferenciadas con el resto como es el caso de civilizaciones ó culturas minóica y cicládica

Durante el comienzo del segundo milenio a.c. debe distinguirse un flujo continúo de culturas materiales, de gran diversidad de orígenes, dispersándose por Europa y por el Mediterráneo oriental. Como ya hemos comentado, entre el séptimo y sexto milenio, las sucesivas migraciones de agricultores de Oriente Medio se expandieron hacia el Norte llegando a las ricas y fácilmente cultivables tierras de la cuenca media de Danubio, desde donde se extendieron hacia el Rhin, áreas del Saale y el Elba, y hacia la cabecera del Oder, produciéndose, al unirse con las primigenias culturas ya establecidas y con el paso del tiempo, una vuelta a las agriculturas itinerantes, -posible consecuencia también de las necesidades de su proceso de migración – y que desenvocaron en dos tendencias divergentes en las economías neolíticas de la Europa templada: Los agricultores de zonas ribereñas con cultivos de trigo, en pequeña escala y un pastoreo, generalizado en las planicies del norte, semi nómada. Pero es en la primera mitad de este milénio cuando se produce un hecho importante: El comercio de metales, – La introducción de la metalurgia en Europa es posible tenga dos orígenes paralelos: Por un lado una fuente balcánica y por otro lado, a través de las estepas pónticas desde el Cáucaso – que en el caso de la Grecia continental, península del Peloponeso, Balcanes/costas de Tracia y norte de la península anatólica/costas de Caria/Milawanda y Tróade/Wilusa , hace posible que estos flujos de  manufacturas tuvieran como comienzo los procesos de “trashumancia vertical” de los rebaños centroeuropeos.

Cuando buscamos la fuentes de la religiosidad de los pueblos neóliticos, y entre ellos los primitivos egéos, siempre debemos inclinarnos hacia los conceptos de fertilidad. Ya desde el paleolítico superior encontramos gran número de estatuillas talladas en piedra ó marfil que representan a mujeres con los atributos femeninos muy desarrollados. Estas representaciones son las precursoras del simbolismo vital que más tarde en el Mar Egeo y Asía menor, se asociaría a un culto de fertilidad de la “Diosa Madre” muy extendido – El dios Poseidon clásico (Potnidas/Potneidan) puede tratárse de una derivación masculina de la diosa Potnia/Potni – y que concuerda con la gran libertad social que posteriormente tuvieron las mujeres en la cultura minóica. Otro de los conceptos socio-religiosos es el “culto de los muertos” y en una posible creencia en la “vuelta a la vida” que puede ser soportada en la forma, posición y lugar de los enterramientos, que en el caso de las primitivas culturas égeas, disponen los cadáveres en las sepulturas en supuestas “posiciones fetales” dentro de los recintos familiares , como forma de facilitar un “segundo nacimiento”y que son acompañados con la colocación de ajuares.


Noviembre 5, 2009

La percepción vital occidental.Egipto y Mesopotamia (II)

Los diferentes acontecimientos políticos en Mesopotamia y Oriente Medio que se sucedieron con anterioridad a nuestra era, tienen un hecho paradógico: La permanencia, sin prácticamente cambios, de  la primitiva religión sumerio-acadia en 4500 años.

Como se ha descrito en anteriores entradas, la cosmovisión religiosa de los antiguos mesopotámicos y egipcios fué resultado de una necesidad organizativa imprescindible con la que hacer frente a una demanda alimentaria  y que estaba definida por sus específicas circunstancias medioambientales. Esta organización, en el caso mesopotámico,  nunca fue cuestionada por los diferentes grupos étnicos – semitas, caucásicos ó indoasiáticos – que conquistaron y sometieron, en periodos mas largos ó  más cortos, las llanuras aluviales de Tigris y Eufrates hasta el punto que sólamente los dioses supremos de alguno de esos panteones “extranjeros”, caso de Assur, Marduk ó Isthar, fueron asimilados ó en el mejor de los casos – ejemplo es el Marduk/Amurru babilónico que adoptó  la forma de hijo de Enki  – se incorporaron a la cultura sumerio-acadia, al igual que sus primigénios adoradores ó por el contrario, quedaron como demonios ó  entes beneficios en manos de pueblo llano; Y la razón, mas que problable para este acontecimiento, se centra exclusivamente en mantener intacta la estructura productiva agrícola al servicio de los conquistadores. Estructura que estuvo, está y estará dirigida socialmente por unos designios divinos en manos de los sacerdotes y soportada en el poderío militar de unos reyes de misma supuesta ascendencia. Esta situación de “servilismo a los dioses” por parte de los sustentadores del sistema, sin ninguna “contrapartida” por parte de estos últimos, no cambiaría hasta  la llegada de los persas  y la promesa de Ahura Mazda:

Con su elección acertada, aquellos que obedecen la ley de Ahura colaborarán en la victoria final del Espíritu Bueno, del Señor Sabio sobre La Mentira. Deben decir siempre la verdad, repudiar la vida nómada, labrar la tierra, cultivar cereales y frutas, tratar con cariño a los animales domésticos y regar los campos secos, porque “el que no es labrador no tiene parte en la buena nueva…” (Yasna, 31,10) Y esta buena nueva será la promesa de “la vida eterna”.

Cada hombre sería responsable de sus actos sobre la tierra y tendría que dar cuenta de ellos. Estos méritos, antes descritos…, serían sopesados en un “juicio final” y si éstos compensaban sus “malas acciones”, en el cuarto día después de su muerte pasarían sin dificultad el “Puente Chinvat”, que separa este mundo de “La Casa del Canto”. En caso contrario, el punte se estrecharía al filo de una navaja, precipitándose a las profundidades de los largos ardientes de “La casa de la Mentira”

(continuará)

Octubre 31, 2009

Percepción vital occidental.Egipto y Mesopotamia

Decía el historiador griego Herodoto que “Egipto es un don del Nilo” y como tal está presente en la evolución del sentimiento religioso egipcio. Los egipcios creían que del caos universal de las aguas primordiales (Nun) surgío un montón de tierra ó “limo” (Geb), en las que pronto aparecieron las primeras formas de vida gracias a su espiritú (ba) creador, el Sol. El Sol fue uno de los fenómenos naturales mas adorado por este pueblo, dándole diferentes nombres, siendo Ré ó Rá el mas extendido. El primer trabajo de Ré, según el mito cosmológico fue crear a los dioses y a la naturaleza que representaban, así como a los hombres – dice la leyenda tradicional que Ré después de crear la luz (Shu) y ésta a su vez animales y plantas; El dios contempló su obra con tal satisfacción, ante su belleza, que de sus mejillas surgieron lágrimas que al caer al suelo y unirse al barro/ ”limo”, crearon el hombre -. El Cielo (Nut) y la Tierra (Geb) tuvieron cuatro hijos: Osiris, Seth, Isis y Hefthis. Osiris era el dios de la naturaleza, el espíritu de la vida. Asesinado y descuartizado por su hermano Seth (la destrucción y la perversidad) resucitó para gobernar en el mundo de ultratumba, gracias a los esfuerzos de Isis, su esposa, que recorrió la tierra hasta lograr reunir todos los miembros dispersos. El hijo de Osiris e Isis, Horus, venció a Seth, arrebatándole el gobierno de la tierra, ocupando su lugar y condenándole a vivir en el desierto.

El mito de Osiris” representa los ciclos de crecida del Nilo; Isis, el espíritu que debe prevalecer en la sociedad egipcia: El esfuerzo común necesario para disponer la vuelta y resurrección de los principios vivificadores de Osiris. Donde Seth es asociado al desierto y a lo improductivo y Horus, a la continuidad del milagro de la vida. Resulta evidente que la firme convicción de los egipcios hacia esa “vuelta de la vida” es el punto de partida de las creencias de la existencia de “una vida después de la muerte” y aunque en su principio era facultad exclusiva de faraones, familiares y altos dirigentes, ésta se fue disolviendo en el transcurso de los tiempos y fue de oficial potestad, a partir del imperio nuevo (año 1055 a.c.) de todo aquel egipcio “honesto” que pudiera pagarse los costes de la “Casa de la Muerte” y la liturgia de un entierro acorde con los requisitos. Por otro lado, es observable la prácticamente no impronta del henoteologismo ó el politeísmo sincrético tan patente en Mesopotamia y Oriente Medio, con excepción de Athon en el siglo XIV a.c. , hasta el periodo helenístico egipcio en el siglo IV a.c.

Siguiendo el hilo conductor de Herodoto, quien definió a las llanuras aluviales entre Tigris y Eufrates como  “Meso potamos” ó “entre ríos” a las tierras de Mesopotamia, vamos a tratar de inferir,  mediante la comparación con sus creencias primigénias, las diferencias vitales entre ambas civilizaciones.

“Donde el polvo es su alimento y la arcilla es sustento; Donde no ven la luz y viven en la oscuridad; Donde visten plumas, como los pajaros (Los demonios..); Donde el polvo y el silencio lo cubren todo..” dice el mito asirio- sumerio en su visión del mas allá.

Existen verdaderos problemas a la hora de identificar e incluso de definir el contenido teológico mesopotámico y esto es debido la mezcla de creencias autóctonas de los diferentes grupos étnicos-lingüísticos, que en comparación con las egipcias y su dificultad orográfica, se asentaron ó tuvieron periódica influencia en el transcurso de los tiempos – Neolíticos pre-sumerios, sumerios, semitas, indoeuropeos , etc.., – aunque es posible considerar las existencia de un básico “estado cívico y de creencias”, tipo: El sumerio-acadio.

Alrededor del años 4000 a.c., los sumerios estaban asentados en el sur de Mesopotamia y disponían de cultura consolidada, de hecho aparecen agrupados en torno a unos lugares de culto que se convirtieron en pequeños estados teocráticos que evolucionaron a ciudades-Estado con diferentes teogonías ó estructuras genealógicas divinas – teogonías ectónicas de Eridu y teogonías cósmicas de Uruk y Nippur… .-. Mas tarde, debido a los desplazamientos y contactos inter-étnias, ambos tipos de creencias confluyeron en una doctrina sincrética de dioses “agrícolas” (Eridu) y “ganaderos”(Uruk, Nippur), lo que originó un acusado politeísmo – cerca de 3.600 dioses – en los primeros tiempos. Esta teoría única planteó unas primeras divinidades. Así aparece el dios An (El cielo) y que dominaba todo el universo visible; Ki/Urash(La Tierra), conceptuada como un disco plano, y que representaba la fertilidad. Esta dualidad cósmica estaba rodeada por el oceáno ilimitado y primigénio, Nammu y el agua, Enki/Ea, verdadero fundamento de los otros dos elementos, estando a su vez unidos/separados por un ilimitado espacio en movimiento y expansión (lil=viento), el dios Enlil. Estos dioses crearon a su vez a los “din-gir”, dioses menores que controlaban sus repectivos aspectos ó  influencias en la naturaleza , hasta una cantidad de cincuenta dioses principales (In-im) – partícula “im” que posteriormente será adoptada por otras religiones, caso del Eloha -im hebreo, en un proceso henoteológico - Un caso aparte suponía el Kur y su reino del “Mas allá”, Kigal ó Kur-nu-gi-a, cuyo regente era Erershkigal ó Meslamtae’a y su consorte Nergal. El y sus “din-gir”, evocados en la lista Shurpu de demonios, representaban la muerte y las enfermedades – Es un hecho probado que el concepto y las representaciones demoníacas mas antiguas, hay que situarlas en época sumeria, de donde pasarían a la religión asirio-babilónica y luego al mundo hebráico – Un dios-demonio sumerio fue Lilith,  que incluso aparece en algunos libros del Génesis como la primera compañera de Adam,  y representaba a las mujeres que no “satisfacían” a los hombres. En cuanto a la creación del hombre existen varios mitos, aunque todos coinciden en concebirlo como un “siervo” de los dioses. Su creación fue motivada por los propios dioses ante la exigencia de cuidados que tenían y con el fin de  solucionar sus diferentes necesidades (ropa, comida, resguardo, etc.) en su vida de ocio. – Los dioses mesopotámicos solían tener un comportamiento muy humano, se peleaban y emborrachaban, se disputaban a las diosas y cometían asesinatos e incestos Grandemente eran temidos sus arrebatos de ira, como por ejemplo el caso de Enlil que provocó el diluvio  universal porque la humanidad no le dejaba dormir -.

La diferente concepción del nacimiento del hombre en Mesopotamia, con respecto al  de Egipto, queda amplificada en el destino del hombre en la Tierra, su vida y lo que le esperaba después de la muerte. Mientras que en el caso egipcio, es una adoración por los bienes recibidos, en el caso  mesopotámico se trata de una intranquila y desasosegante sevidumbre en manos de la ira ó benevolencia de los dioses. Mientras que los egipcios “honestos” podrían esperar una vida, como la dejada, después de la muerte; En el caso mesopotámico no podrían esperar otra cosa que “el polvo y la oscuridad”.

Octubre 29, 2009

Percepción vital occidental.Introducción

A la hora de plantearse hipótesis acerca de los acontecimientos que se enmarcan en las distintas civilizaciones, una de las consideraciónes a tener presentes es acercarse  a los pensamientos de los distintos grupos humanos através de su concepción del mundo. Este planteamiento primigénio es  consecuencia de la necesidad del hombre de conseguir respuestas a los diferentes sucesos que la natureza nos platea , así como las proposiciones que configuran  lo cotidiano ó en su plantamiento más vital, la explicación y sentido de la existencia.

Considero aceptable que  en los distintos grupos humanos que surgieron de la primera gran expasión del ser humano hace 30.000 ó 40.000 y su específica manera a la hora de proponer  y afrontar los avatares de la supervivencia diaria, dieron como resultado un determinado número de creencias, mitos ó conclusiones, que tenderían a diversificarse en función de la desconexión de los  diferentes clanes de cazadores-recolectores, aunque siempre bajo la tutela ó máxima que resulta de unos mismos procesos  de razonamiento como indivíduos de  la misma especie. Aún así, tenemos la posibilidad de simplificar esta amalgama de sensaciones a lo desconocido, basándonos en acontecimientos sociales que por su importancia, fueran marcadores profundos de sus tendencias y uno de estos fenómenos fue la necesidad, debida a cambios climáticos, de población y biodiversidad, de la agricultura y la cría  domesticada de animales para el mantenimiento de sus poblaciones.  Según esta “marca” podemos diferenciar tres tipos fundamentales de culturas cívicas milenarias,y por tanto de tres tipos divergentes de  filosofías vitales: La mesoamericana,  la mesopotámica-anatólica y la cultura Xianítica- China. y que están marcadas por las tecnologías, tipos de cereal y base animal de sus economías. Este planteamiento que puede resultar restringido – al no tener en cuenta culturas de cazadores-recolectores,  con agricultura marginal,  y que muchas incluso han llegado hasta nuestro días – se debe no a la negación de la complejidad, numerosísmos son los casos…, de su riquísima consideración del mundo, si no a la necesidad de centrar las conclusiones sobre las repercusiones que las anteriores tendencias de pensamiento  y su evolución, son presentes en nuestra actual interpretación del mundo y su incidencia en lo social.

Estas apreciaciones , en el caso de la cultura occidental, deben parte de sus primeras premisas a las migraciones acontecidas aproximadamente hace 7.000 años y su extensión primero hacia el medio oriente mediterráneo para posteriormente ir progresando por las cuencas de los principales ríos centroeuropeos ( hasta el límite de los hielos…) asi como  al resto de los enclaves marítimos más al oeste constituyendo un poso inicial de acerbo cultural del que Mesopotamia y la Anatolia constituirán uno de sus principales motores no sólo desde el punto de vista tecnológico, si nó también de la estructuración social. Debemos de tener preclara esta aseveración hasta el punto que la otra gran civilización  paralela en el tiempo, la egipcia, contribuyo mínimamente a las premisas de lo que actualmente consideramos como “civilización occidental”. Posiblemente esta circunstancia tenga una explicación más prosaica de lo que en un primer momento pueda sospecharse y que, según mis consideraciones, estriba en un acontecimiento fundamental: La comparativamente mayor benignidad de los ciclos aluviales de Nilo con respecto al Tigris y el Eufrates.

El ciclo del Nilo presentaba una gran regularidad: Entre junio y septiembre tenía lugar la crecida del caudal, dejando las tierras húmedas, fértiles y aptas para el cultivo, mientras que en el caso de Mesopotamia las duras condiciones climatológicas estaban acompañadas con las especiales peculiaridades de las crecidas del Tigris y el Eufrates que sobrevienen en abril y junio, demasiado pronto para la cosecha de verano y demasiado tarde para la de invierno. Aquí es el hombre quien tiene que regular el agua por medio de diques y canales. Por otro lado, las crecidas de estos dos  últimos grandes ríos son imprevisibles, ya que dependen del deshielo de las nieves de las actuales Armenia y Kurdistán.

Esta realidad definirá notablemente la percepción de “vital” de estos pueblos y que queda reflejada en las características y composición sus respectivos panteones teológicos, de tal manera que mientras lo egipcios consideraban “una vida en el más allá” , en relación al ciclo de Osiris, los mesopotámicos eran pesimistas en relación a la vida, estando muy presente la muerte como  sinónimo de extinción y que pudieran desembocan en aptitudes sociales divergentes,  y que derivaría en una mayor predisposición a la propiedad privada y al “mercantilismo” por parte de los habitantes mesopotámicos (De hecho era tal su correspondencia que una de las representaciones egipcias de “comercio” era igual a “hablar sirio”), cosa que en un Egipto autosuficiente,  el comercio  hasta el siglo VII a.c., se  restringía  en esencia al tráfico de  artículos de lujo. La relación de los mesopotámicos con la inmortalidad ó “la vida eterna” era tal que incluso los  dioses ó semi-dioses mitológicos, como Inanna ó Gilgamesh,  sufrían extremas dificultades en su intento de volver del “Kur” ó “país de los muertos”  hasta el punto que  se hacia imprescindible  la acción del dios supremo. Esta  peculiaridad  perduró prácticamente hasta el siglo VI a.c. , incluso por encima de las aportaciones culturales egipcias,  teniendo su punto de inflexión   en  la aparición de los persas y la difusión de las corrientes filosóficas zoroástricas.

Octubre 26, 2009

Expansión y nacimiento de la agricultura

La difusión de la agricultura desde el Medio Oriente, donde se inició en el Neolítico, hace alrededor de 10.000 años, debió de producirse como consecuencia de la explosión demográfica que  esos mismos cultivos sedentarios produjeron. Esta nueva gran expansión  humana debió de comenzar alrededor del año 7.000 a.c., a partir de una zona comprendida entre los actuales Irak y Turquía. Fue una difusión muy lenta y gradual, aunque con zonas de especial incidencia y propagación como es el litoral mediterráneo ó el curso de los  grandes ríos centroeuropeos caso del Danubio, Rin y Elba y que se estima a un ritmo de un kilómetro anual, por lo que se considera que la llegada a ámbitos como Inglaterra, Dinamarca ó España se produjo alrededor de 4.000 años después. Estas aseveraciones están soportadas, entre otras.., sobre el comercio y tráfico de obsidiana, material escaso de orígen volcánico y que los agricultores utilizaban en sus instrumentos agrários. Así,  en su expansión desde la Anatolia hacia Grecia, lo extrajeron primero en las islas del mar Egeo y posteriormente en el sur de Italia dándonos una aproximación sobre los cursos que se tomaron en la colonización.

En la época de difusión de los campesinos neolíticos, Europa ya estaba habitada por los pueblos que se habían establecido en ella durante los anteriores 30.000 y 40.000 años  como producto de la gran  primera expansión del hombre moderno.  A estos cazadores-recolectores mesolíticos se les supone poseedores de algún tipo de agricultura primitiva, pero muy lejos  de la sofisticada economía que, para su tiempo, constituían los cultivos y la cría ganadera que aportaban los nuevos colonos anatólico- iraquies.  Considerando que la necesidad de roturar tierras, mediante el rozar de bosques.., es lenta, podemos suponer por tanto  que la convivencia y paralelismo de estas dos formas de vida debió de prolongarse en el tiempo e incluso darse en zonas donde los “mesolíticos” eran en un principio mas numerosos, como era el caso de las culturas magdalenieses del suroeste de Francia y norte de España.

Debido a que se estima que durante los citados periodos la densidad de población, en comparación con la de los cazadores-recolectores,  era probablemente entre un 10 y 50 veces superior, sobre todo en las zonas primigénias..,  esto tuviera como consecuencia que la práctica de la agricultura introdujera nuevas técnicas, y  cambios sociales, que permitieran un mejor aprovechamiento del terreno y la  posibilidad de sustentar un número más  amplio de personas. Estos nuevos estadios  acontecieron con relativa celeridad en Oriente Medio, donde surgío por primera vez en la historia del hombre una civilización urbana gracias a una serie de nuevas invenciones agrícolas, como el nuevo arado, la yunta de bueyes ó las canalizaciones para el riego, así como las selecciones de semillas, etc.

¿Como se llegó a agricultura..? Según la hipótesis mantenida por Cavalli-Sforza, es razonable pensar que en algunas zonas se creó una mayor densidad de habitantes, lo que puso en dificultades el sustento de la población local si se seguía con los métodos de caza-recolección. Probablemente esta “superpoblación” estuvo acompañada de cambios en las condiciones medioambientales, el clima se hizo más frío, y la flora y la fauna cambiaron. Estos dos factores pueden explicar porqué la agricultura empezó mas ó menos en la misma época en distintos lugares del mundo y en zonas donde, probablemente, se disponía anteriormente de un medio rico, y sobre todo de plantas, caso del trigo y la cebada.., y animales, caso del ovino.., más fáciles de cultivar y criar. Estas regiones fueron tres: Oriente Medio, entorno al año 9.000 a.c. ;  Norte de China-Xian, entorno al año 7.000 a.c.; Mexico-Norte de los Andes, entorno al año 6.000 a.c. dando como origen a civilizaciones y culturas en torno a ellos: Trigo y cebada; Mijo y arroz; Maiz, patatas,etc.

Siempre todo ha pasado antes.

Referencias: “¿Quienes somos?  Historia de la diversidad humana” (1993) Luca y Francesco Cavallí-Sforza

Septiembre 2, 2009

Oxirrinco, Cultura en la basura

Archivado en: Historia, Opinion, Reflexiones — lampuzo @ 2:59 pm
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Convertida en aldea con el nombre de El-Bahnasa, Oxirrinco forma parte, en muchos de sus aspectos, de ese reencuentro de la Arqueología con el conocimiento de la cotidianidad en el estudio de los asentamientos.

Conocida por sus antiguos moradores como “La Gloriosa e Ilustradísima Ciudad” se ha conseguido através de la investigación rehacer una historia que se remonta a los tiempos del Imperio Nuevo egipcio y cuyo cénit llegó en el siglo XIII con los mamelucos. Fué a través de hallazgos fortuitos y el peculiar clima de la zona lo que hizo posible el descubrimiento (inacabado todavía..) y conservación de los miles de textos en papiro que componen el “Tesoro de Oxirrinco” y que están siendo recopilados en la obra “The Oxyrhynchus Papyri” cuya primera edición apareció en 1898. Teniendo en cuenta que el volumen mas reciente , el LXXII , se ha publicado recientemente en el año 2008 – aunque se espera publicar alrededor de cuarenta volúmenes más fruto de lo rescatado -, esta circunstancia no hace percibir la importancia del yacimiento. Obras que se consideraban destruidas ó desaparecidas durante la Edad Media como “la Constitución de Atenas” de Aristóteles, “Mimiambos” de Herodas ó las “Odas” de Baquílides y que eran conocida su existencia por citas de otras fuentes, fueron rescatas de antiguos vertederos que rodeaban la ciudad antigua.

Todo comenzó el 11 de enero de 1897, cuando B.P. Grenfell y A.S. Hunt comenzaron a excavar una loma y enseguida afloraron a la superficie una hoja de papiro que contenía un texto desconocido, los “Logía” ó “Dichos de Jesús” ( Evangelio apócrifo de Tomás) y poco despúes otra hoja con un pasaje del Evangelio de Mateo. Escribía Grenfell en su diario:

Durante nuestra anterior estancia en la zona, respetamos el montículo adyacente al actual cementerio mahometano porque se su cima había varias tumbas, entre ellas la de un jeque venerado como un santo. No obstante, una de la laderas de ese montículo linda con estrato del terreno con numerosos papiros de los siglos II y IV d.c, bajo el cual hay otro estrato con vestigios del siglo I. Una característica interesante de los papiros hallados en los estratos superiores es la gran cantidad de fragmentos literarios que contienen, sobre todo, pasajes de obras clásicas ó teológicas, algunos escritos en latín… “

El 13 de enero de 1905 escribía:

Poco después de la puesta de sol, a unos dos metros de la superficie, localizamos un lugar donde en el siglo III d.c., alguién volcó un cesto repleto de rollos de papiro. Era imposible estimar la importancia del hallazgo a la escasa luz del crepúsculo… Los papiros , como es habitual, habían sido desgarrados antes de tirarlos a la basura; sin embargo, entre centenares de fragmentos más pequeños encontramos la parte central de dos rollos, cada uno con diez ó doce columnas, además de otros pedazos con cinco ó seis columnas, y muchos más con una o dos columnas..”

Juntando las piezas se obtuvieron doce rollos completos. Aparte de obras de Tucídides, Platón y Socrates, estos rollos contenían varias obras maestras que se consideraban perdidas desde la Edad Media: Los “Peanes” de Píndaro, la “Hipsípila” de Eurípides y una anónima “Historia de Grecia”, posteriormente, en otro vertedero, aparecieron gran cantidad de textos: Cantos de Safo, Alceo e íbico, ditirambos y odas al vino de Baquílides, doctas elegías y mordaces sátiras de Calímaco, sermones en verso del cínico Cércidas, etc. obras que de nuevo se consideraban perdidas, resumiendo alrededor de quinientas mil piezas y fragmentos, junto con un surtido número de objetos contidianos que permitían unir los textos con sus pretéritos poseedores: Peines, anillos, dados, llaves, candiles, amuletos, pinzas, así como bustos, estatuillas de bronce y arcilla, una trampa para pajaros, moldes para falsificar moneda, etc..

Bien es cierto que en un principio lo que se buscaba era encontrar, a similitud de Al-Fayum, textos sagrados – A principios de la Edad Media, Oxirrinco contaba con un obispo, treinta iglesias, y según algunas crónicas, diez mil monjes y veinte mil monjas hecho que concuerda con la extensión la antigua necrópolis cristiana – y dieron con otro “tesoro”.

Referencias: “City of the Sharp-Nosed Fish” Peter Parsons (2007)

Noviembre 29, 2008

Cultura 3.0 y el esperpento español

Archivado en: Esto es lo que hay, General, Opinion, Reflexiones — lampuzo @ 12:00 pm
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En mi retirada, digna, de los acontecimientos de esta política desnutrida en las ideas y ganapán para el resto, y rebuscando ese ascua que caliente la necesidad, que mucha veces se intuye en este blog, de saber que todo no es tiniebla y que todavía existen esperanzas de encontrar en la razón y el progreso, tanto la prosperidad como el futuro; Uno, puede tropezar con proyectos dignos y loables en manos de personas que no temen “echarse al monte” de esa difícil odisea que es la divulgación del conocimiento: Cultura 3.0.

Sosegado y a la vez expectante en el desarrollo de tan estimable proyecto; He te aquí que a los pocos momentos de su/mi “alumbramiento”, y desprovisto de mi “caparazón” ,en la lectura, por pensar en estaba en zona franca – inocente de mí – me encuentro con la contestación a una carta, firmada, parece ser, por una representante del ministerio de Igualdad y que se titulaba como “Directora de Programas del Gabinete de Relaciones Internacionales” y que vuelven a “helar” mis expectativas de fuga:

«He visto la presentación del estudio Cultura 3.0 a través de la página web de Edge. ¿Cómo es posible que en el equipo de trabajo sólo haya una mujer? Le agradecería su respuesta. Atentamente.»

Perplejo.., al principio, no sólo por el contenido, si nó también por las maneras, y dando tiempo a la recuperación de la apostura, el fondo de la lectura de tan breves líneas nos deja un poso de desaliento, indefensión y miedo ante la procacidad y el desvario gubernamental.

Ministerio de Igualdad… ¿Que burla es esta..? Hemos contemporizado con las extravangancias de un sin sentido por aquello de la esperanza en un somero y futil resultado, pero de ahí, a la estupidez supina, a los cupos por cojones y al desprecio a las iniciativas aportadoras de los demás, vengan de quien vengan, sólo demuestran la debilidad de un proyecto “changabailes”, huidizo de la realidad y perseverante en los errores. La igualdad, Sra. Aidó, se consigue con educación, información, ciencia y discusión en la verificación o la falsalidad de la ideas. Céntrense en eso, Ud y su gobierno en cambiar las estructuras económicas del país, ya verá Ud. que bien no iría a todos, y así por ende, no tendrían que retorcerse en sus puestos estatamentales determinadas personas porque sus funciones no tienen calado y que sólo están justificadas por su apoyo a la causa.

Mayo 21, 2008

Evolución IV (ciclo romano)

Archivado en: General, Historia — lampuzo @ 5:50 pm
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Roma, durante los siglos II y III d.C., se convulsiona, por arte y parte de las continuas conspiraciones en el poder y por el deterioro de las creencias en la tradición grecolatinas en el imperio occidental. En este contexto y por razones políticas y económicas, adquiere creciente importancia “la Roma oriental” y que hace que Alejandría, segunda capital del imperio por aquellos años, sea foco relevante en multitud de ámbitos, uno de los cuales será el religioso. Muchas de las creencias de Asia Menor y egipcias son adoptadas por la ciudadanía romana, así se venera entre otros a Mitra y Cibeles, Isis y Osiris, Baal y Astarte, Dionisios, etc., religiones que habían ido tendiendo hacia el monoteísmo desde el dios máximo politeísta.

A finales del siglo I y principios del siglo II d.C., el cristianismo ha sufrido una serie de transformaciones que le han hecho por cuestiones de adaptación ir incorporando, a partir del mensaje primigénio de Pablo, atributos en la figura de Cristo que además sean aceptables para un mundo que después de todo forma parte del imperio romano. Así pués, todos los vestigios de su nacionalismo mesíánico judío son erradicados o transformados recreándose multitud de atributos divinos con el fin de hacerlo comparable a las demás creencias de su tiempo y que lleva a un Mesías apolítico y espiritual. Esta “deshumanización” crea tensiones dentro de la creencia cristiana que deriva en multitud de “desviaciones” , de tal manera que las creencias nazareas primitivas y gnósticas, por ejemplo…, son tratadas como tales y perseguidas. Irineo, obispo de Lyon, a través de su recopilación de obras canónicas y la definición de estas corrientes como heréticas en su “Adversus haerenses”, junto con la incorporación del neoplatonismo y la revisión de los evangelios, recopilados  y seleccionados en esta época – a principios del siglo II d.c – por parte de Clemente de Alejandría, formarán la base de la ortodóxia de la naciente iglesia romana.

Con la llegada de Constantino al poder en el siglo IV d.c. se propugna una política de fortalecimiento de la unidad del Imperio. Dentro de estas líneas de actuación se encuentra la necesidad de unificación religiosa de los territorios romanos donde cristianismo, mitrianismo y una variante oficial monoteísta de creencias al dios Sol de origen sirio, son las mas prominentes ó las mas aptas para la reunificación.

En bien de la unidad, Constantino optó deliberadamente por difuminar las distinciones entre las anteriores religiones que sufren un proceso de convergencia. Por esto, construía una iglesia cristiana, como al mismo tiempo erigía estatuas a Cibeles y al “Sol Invictus”. Así en el año 325 d.c. convoca el concilio de Nicea donde no se deja duda de la divinidad de Jesús, de tal manera que en el año 326 d.c. se sanciona, confiscan ó destruyen todas las obras que no sean aceptadas por la ortodoxia de Roma que posteriormente, en el año 331, se plasman en unos textos bíblicos definitivos encargados y financiados por él. (De las cinco mil versiones manuscritas que se conservan de los Nuevos Testamentos, ninguna de ellas es anterior al siglo IV)

Referencias: “History of the religions” (E.O. James), “The Messianic Legacy” (M. Baigent, R. Leigh & H. Lincoln), Web Historia UV.es.

Evolución III (ciclo paulino)

Evolución II  (ciclo judío)

Evolución I   (Persia e Indoeuropeos)

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