Lampuzo

Septiembre 27, 2009

Protohistória de Israel I (Éxodo II)

Archivado en: General, Historia, Reflexiones — lampuzo @ 2:00 pm
Tags: , ,

Durante cuatro mil años  los movimientos intermitentes de pueblos de orígen asiático hacia  las tierras del  Nilo fue una constante y abarcó todos los periódos históricos de Imperio Antiguo Egipcio. Así las cosas, en la última mitad del segundo milenio a.c., Egipto mantenía una posición de hegemonía en los territorios de Siria-Palestina por lo que un número importante de personas procedentes del Oeste asiático se encontraban en Egipto, muchos de ellos, como esclavos originarios de las frecuentes incursiones militares. Así por ejemplo ,durante los últimos años de siglo XV a.c.,  una expedición a esta zona supuso la captura de 550 mariyannu (vasallos feudales); 240 de sus mujeres; 640 cannanitas; 232 hijos de jefes tribales; 270 concubinas, así como grandes cantidades de botín no humano, ó en otra campaña asiática ( de números poco fiables..) se capturaron 15.200 shashu/shardanas; 33.600 apiru; 36.000 sirios y otras grupos  humanos hasta un total de 89.600 cautivos. En estos relatos aparecen dos étnias: Los sherden ó shardanas (sardos) forman parte de lo que los egipcios denominaban “pueblos del mar” y aunque su procedencia es conflictiva, hay razones para ubicar sus bases en las costas de Siria y Ugarit. Soldados de fortuna y ávidos de botín, combatieron inumerables veces tanto a favor como en contra de Egipto (Guerras libias..) y  por último: Los apiru. El término apiru/hapiru probablemente sea de orígen hurrita.  Este genticilio era utilizado ya en el siglo XVI a.c. en Hatti, Ugarit y Mesopotamia y  posteriormente en el siglo XV  a.c. por egipcios,  aunque en  sus textos “la tierra de los apirú” aparecen como un país sin unidad política. El significado de “apiru”, como es el caso de la estela de Beth Shean del faraón Seti I (siglo XIII a.c.), puede asociarse a la designación de algunos grupos étnicos con orígen en el occidente de Asia ó como sinónimo  de  determinados conjuntos sociales (merodeadores y nómadas sin tierra…) Su importancia estriba  que  en diversos momentos, estos últimos,  han sido relacionados con los hebreos/ibris de la Biblia.

Durante esta epoca, segunda mitad del segundo milenio, miles de asiáticos fueron enviados a Egipto como tributo de sus vasallos feudales, como dicta.., por ejemplo, una carta del siglo XIV a.c. del faraón al gobernador de Gaza, en la que menciona la necesidad de la corte del envío de cuarenta bellas coperas, ó cartas del gobernador de Jerusalem haciendo relación de la gente que próximamente le será enviada como fruto de una operación comercial; Conocemos tambien, que los mercaderes sirios eran representados en pinturas de tumbas aparecidas en la Tebas del Imperio Nuevo y parece comprobado que el termino egipcio “mercadear” pudo  ser sinónimo de “hablar sirio”; Sabemos de pequeños grupos de asiáticos occidentales, de reconocida experiencia en la construcción de barcos, parece ser que emigraron a las orilla oeste del Delta con el fin de asegurarse una estabilidad económica; Ó que a finales del siglo XIII .ac.  existen cartas que refieren la aparición de grupos tribales procedentes del Este del Jordán, y tal vez del Oeste.., entrando en Egipto por la frontera norte del Sinaí en busca de un lugar  donde establecerse  ellos y sus rebaños. Todas estos capítulos de movimientos de personas indican claramente que durante el periodo que transcurre entre el siglo XV y XII a.c. , la llegada a Egipto de gentes procedentes del occidente asiático no eran hechos  tan extraños.

Otros sucesos que pueden atestiguar el sojuzgamiento de asiáticos en Egipto, especialmente en el Imperio Nuevo durante la segunda mitad del segundo milenio y que pueden dar luz sobre la narración bíblica de la infancia de Moisés, es la práctica egipcia de coger de niños de la estratos sociales más bajo para criarlos, como si fueran egipcios, en las elitistas grandes mansiones, de tal manera que numerosas personas de orígen asiático consiguieron en la sociedad egipcia puestos de relativa entidad: Escribas, supervisores en la construcción de edificios, servidores de Palacio ó heraldos, en definitiva funcionarios ó como ya hemos comentado, como artesanos especializados ó artistas. Pero lo que es evidente es que la inmensa mayoría de ellos que llegaron como esclavos, ó como tributo a Egipto, trabajaron en labores  más duras en servicios tanto para los templos como para el estado, un texto del siglo XIII a.c., por ejemplo, refiere como los apiru fueron utilizados en proyectos de construcción.  Por lo que podemos deducir  por un lado que los extranjeros en Egipto se mezclaron dentro de la sociedad, sirvieron al gobierno ó fueron asimilados culturalmente: Que también han  sido descubiertos enclaves  egipcios, especialmente en el Delta del Nilo en los siglo XIII y XII a.c. , de poblaciones en condiciones similares a  las de los actores de las narraciones bíblicas del Éxodo;  Y por otro,  que existen pocas referencias que describan la salida de poblaciones extranjeras de Egipto. aunque conozcamos gran cantidad de escritos que nos narran su llegada en número importante. y su intención de nó abandonarla. Aunque es cierto que los egipcios eran poco partidarios de reflejar sus problemas con los esclavos huídos.., tenemos la narración escrita de un papiro que relata la fuga de dos obreros a través del Sinaí, con la idea huir a Canaan y las dificultades que supuso su captura.

Septiembre 26, 2009

Protohistória de Israel I (Éxodo)

Archivado en: General, Historia, Reflexiones — lampuzo @ 4:10 pm
Tags: , ,

El segundo libro de la biblia es “ Éxodo” un término que nos llega, a través del latín, como una abreviatura del título griego “Exodos aigyptou”. Este nombre hace referencia a la narración de los primeros catorce capítulos del libro, en los cuales nos presenta la historia de los israelitas en su partida de Egipto. Los siguientes treinta y seis capítulos del libro rememoran los días por el Sinaí y a sí como la revelación de los pactos (la alianza con Dios…) y sus condiciones; y terminan con una descripción del episodio de la entrega de éstos. El nombre hebreo sigue las prácticas semíticas de nombrar un hecho con la inicial de sus palabras, como por ejemplo we’ellê semôt ( y estos son los nombres..) que suele simplificarse como semôt. (nombres..) y en este caso, hace referencia a los nombres de los hijos de Jacob cuyos descendientes estaban en ese momento en Egipto conectando así, El Exodo, con el libro precedente, El Génesis, el cual concluye con la llegada a Egipto y cuya pretensión es dar una continuidad narrativa al conjunto que forman la Torah o Pentateuco.

Relata el Éxodo el periplo de una comunidad cautiva en Egipto, de como se organizan para escapar, lo que acontenció durante las jornadas a través de desoladores parajes y su llegada a una montaña donde Dios revela a Moisés unas reglas comunitarias y unos valores sobre las cuales deberán construir sus premisas como nación. Leyes en que basarán sus relaciones humanas y que éstas, a su vez, estarán siempre sometidas a la consideración divina. Esta primera parte de la narración, desarraigo y posterior éxodo de Egipto, serán muy recurrentes en otras parte de la biblia hebréa – Salmos, profecías, etc– y será tan importante como el pacto y la alianza, siendo parte de los rituales principales dentro de la cultura  hebrea y por ende ha sido, tanto para curiosos como para estudiosos, foco de atención especialmente en lo que se refiere a la conexión de estos relatos con la realidad histórica.

No hace demasiado tiempo , la inmensa mayoría de los estudiosos biblícos tomaban los acontecimientos históricos del Éxodo como verídicos e indiscutibles,  asumiéndose la narración de la opresión y liberación, a sí como el viaje através del Sinaí como hechos históricos. La narración del Éxodo se consideraba como la recopilación de la diferentes versiones que sobre estos hechos conservaban las tribus de Israel, con la añadidura del pasaje de las tablas de la ley dentro del periplo del viaje.; y cuya explicación está todavía  vigente en muchos grupos religiosos. Pero la veracidad de muchos, si no de todos, los acontecimientos ocurridos creaban infinidad de dudas, así  durante los años 1970 y 80, cuando muchos de los estudiosos comenzaron a abandonar las ancestrales narrativas del Genesis, como una explicación del comienzo de la vida en el segundo milenio a.c , todavía se consideraba en determinados circulos academicos que el Exódo pudo producirse entre los años 1.500 y 1200 a.c. (Edad de Hierro I y últimos episodios de la Edad del Bronce).

Los cambios, como siempre, se intuían. La frustración que ocasionaba el tradicional pensamiento acerca del éxodo como fuente de información y su inconsistencia en determinados temas, produjo, en los años 70.., una reflexión acerca de como reconducir su estudio: Bien como un acercamiento desde el punto de vista canónigo cristiano, como hasta ese momento, ó bien basándose sobre los conocimientos ya adquiridos en el estudio de los grupos étnicos asentados en Oriente Medio. Así, con una especie de premura, se intenta entender la relación de la Biblia hebrea y su pasado, produciéndose dos posiciones extremas: Por un lado, los que con estudios someros consideran que la Biblia fue escrita en tiempo de los Persas ( siglo VI al IV a.c.) y por tanto su conocimiento de tiempos anteriores no son fiables e incluso considerándolas como una recreación ficticia ó por otro, los que opinan que Israel existió en la Edad de Hierro (siglo XII a VI a.c.)

La arqueología ha sido enormente utilizada para establecer vínculos entre los textos bíblicos y la realidad del mundo bíblico, empezando por ejemplo con la famosa “Estela de Israel” ó “Estela de Merneptah” (siglo XIII a.c.) que contiene la alusión más antigua del término “Israel” en una victoria en Canaan (Bien es cierto que no utiliza el determinativo egipcio para “pueblo extranjero” si nó como gentilicio..) intentándo una conexión entre Israel y la “tierra prometida”, pero lo que es preclaro es  que existen en la actualidad nulas narraciones escritas por las que sostener la idea de una salida de Egipto y su periplo del Sinaí. Por otro lado, tenemos la evidencia de más de treinta mil kilometros cuadrados de excavaciones realizada durante el último siglo, en la peninsula del Sinaí, sin  aparentemente encontrar movimientos de un grupo de población desde el oeste del Delta del Nilo en dirección a Levante y muchos menos durante La Edad, Media ó Superior, del Bronce (incluyendo Goshen, Pithon, Rameses y Mar Rojo), mientras que por el contrario, si tenemos conocimiento  en Kadesh, Barnea, el gran oasis al norte del Sinaí, asi como de importantes muestras de asentamientos en el perimetro de Canaan  (de acuerdo con pasajes del libro de los Números). Por lo que se puede concluir que las evidencias, en Egipto y Sinaí ,del acontecimiento del Éxodo son negativas.

Referencias: Carol Meyers “Exodus” Cambridge University Press.

Blog de WordPress.com.