Lampuzo

Octubre 14, 2009

Génesis (El árbol de la vida II)

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En los trabajos realizados por Grotefend, Rawlinson, Hincke y Oppert durante la segunda mitad del siglo XIX, a la hora de descifrar y catalogar los documentos cuneiformes descubiertos en el Medio Oriente, con antigüedad aproximada de 4.500 años, disponemos de la suficiente información sobre las creencias y costumbres durante ese periodo histórico, así como de las condiciones climáticas, medioambientales y culturales de la civilización  urbana establecida sobre una anterior sociedad agraria donde la influencia semítica fue progresivamente introduciéndose en un sustrato sumerio. Hasta hace muy poco se pensaba que el dios supremo sumerio Dumuzi-Tammuz era una personalización divina de los ríos Tigris y Eufrates, como pudieran ser los casos de Osiris en Egipto, Adonis en Fenicia ó Attis en Frigia, siendo la representación de un nuevo  primigénio dios del declive y resurrección anual de la naturaleza, pero de tipo asiático-oriental. Esta suposición no fue del todo exacta. Recientes investigaciones sobre el mitio sumerio de dios protector de Eridú, Dumuzi, nos indican que su “vuelta a la vida” no concuerda exactamente con lo que hasta ahora se suponía. Así pues aunque, Jacobsen mantiene que aún siendo esencialmente un dios protector, se postulaba como la representación de  la “fuente de vida” y cuando al final de primavera este “motor vivificador” desaparece, él muere. Hoy es incuestionable que los ritos por la muerte del dios caracterizados en los cultos a Dumuzi, provienen del mito sumerio de “Inanna y su descenso a los infiernos”.

En aquellos tiempos, en Babilonia, predominaba el sentimiento de fatalidad en relación con la muerte, los enterramientos hacen referencia a la ida a un mundo sin retorno, donde incluso los héroes, ó semi-dioses como Gilgamesh.., están condenados a su extinción, “como la vegetación en verano”, independientemente de sus atributos semi-divinos. Esto es así porque los dioses decretaron que un hombre no puede ser inmortal, reservandose esta cualidad exclusivamente para ellos mismos, y cuando alguno  visitaba la “casa del no retorno” se le suponía un azaroso y complicado periplo, como Isthar y Gilgamesh pudieron comprobar. Dumuzi, que originalmente fue un rey de Eridú en el tercer milenio a.c., poseedor de atributos divinos, sufrió la misma suerte en Kur ó “Casa de las Tinieblas” según la leyenda y que cuenta como fue privado de la vida eterna por intentar seducir a la diosa Inanna, reina de los cielos. Fué entonces cuando ella le miró, con el “ojo de la muerte”, y le ordenó ser conducido por los demonios a los abismos con los que los tiempos de abundancia desaparecieron. Aunque parece ser que en algunos finales de esta historia, se incluye algún añadido que habla sobre el perdón de Inanna y la consiguiente resurrección de Dumuzi.

En caso del mito sumerio de “Inanna y su descenso a los infiernos”, Inanna volvió a la vida por intermediación de Enki que para la ocasión moldeó dos criaturas Lugarru y Kalatarru a los que  posteriormente envió al “mundo de las tinieblas” con el “agua de la vida” y los “frutos de la vida” para rociarla y frotarla con ellos para revivirla. En otro mito  que tiene como protagonistas a Adapa, Tammuz y Ningishzida, estos son representados como los custodios de las puertas del cielo, pero aún más Tammuz y Shamash dicen ser los guardianes del árbol Kiskanu en Eridú, el cual aparece hecho de lapisĺazuli.

Eridú, donde la raza humana ha sido bendecida por el dios de los cielos Anú y propiciados en el verdor de la vida por Enki, señor de la aguas profundas, cuyo templo “La casa del buen consejo” fué allí levantado y en su jardín se guarda el sagrado árbol Kiskanu “El árbol de la vida” (posteriormente se asimiló al pino negro del Paraíso babilónico…) de donde surge el poder vitalizador de agua y se materializa en sus frutos.

Él árbol Kiskanu, por tanto, combina los poderes del cielo y de la tierra, ya que se erige sobre la Tierra , Apsu, en dirección al cielo, Anu y  hunde sus raíces en las profundidades del Kur.

Referencias: “Tree of life”  E.O. James.

Octubre 13, 2009

Génesis (El árbol de la vida)

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arbol de la vida El primero de los cinco libros de la Toráh o Pentateuco es el Génesis. Etimológicamente su nombre nos llega del griego gené-sis (γένεσις) desde el  siglo V a.c. , que pasó al latín  durante el siglo I d.c. como genesis y cuyo significado en castellano es generación. Su nombre en hebreo, B’reshit (בְּרֵאשִׁית), se puede traducir como “En principio” ó como “Primeramente” y proviene del primer verso del Génesis “B’reshit bara Elohim et ha’shamaim v’et ha’artez”, siendo este primer adverbio el que le dá nombre.

El Génesis (según traducción de la biblia vulgata latina), en su primer capítulo, nos narra la creación del mundo en seis días,como descansó en el séptimo y como el creador contempló su obra,.Pero es en el segundo capítulo donde el Génesis se centra en la creación del Paraíso, su ubicación, de como dá un alma a Adam, como crea a Varona (Génesis II,23) /Eva de su costado y por último, la curiosa ubicación de dos árboles: El árbol de la Vida y el árbol de Bien y del Mal. Dice textualmente el segundo capítulo, versículo 6 a 14:

6 .”Sino que subía de la tierra una fuente que regaba toda la superficie de la Tierra” 7. “Formó pues el Señor Dios al hombre del barro de la tierra y inspiro en su rostro soplo de vida, y fue hecho el hombre en ánima viviente” 8. Y habia plantado el Señor Dios un paraíso de deleyte desde el principio: en el que puso el hombre, que había formado”9.”Y produxo el Señor Dios de la tierra todo árbol hermoso á la vista y suave para comer: el árbol también de la vida en medio de Paraíso, y el árbol de la ciencia del bien y del mal” 10. “Y salia un rio del lugar del deleyte, para regar el Paraíso, el cual se reparte desde alli en quatro cabezas” 11. “El nombre de uno, Phisón: este es el que cerca toda la tierra de Hevilath, en donde nace el oro:” 12. “Y el oro de aquella tierra es muy bueno: allí se encuentra Bdelio, y piedra cordelina” 13. “Y el nombre del segundo río,Gehón: este es el que cerca toda la tierra de Etiophia” 14. “Y el nombre del tercero río, Tigris: este corre hacia los Asirios. Y el cuarto rio es  el Eufrathes”

Esta traducción  nos proporciona dos aseveraciones: Por un lado, el árbol de la Vida como fuente vivificadora del Paraíso (Génesis II, 6) y por otro lado, el árbol del Bien y del Mal. El primero tiene unas fuertes connotaciones míticas mesopotámicas, como se  puede apreciar en la foto del sello sumerio que parece al principio de texto, mientras que las del segundo son propiamente hebreas.

He escogido una impresión de “La Vulgata” del  año 1.823 (Universidad de Columbia, USA) porque tiene ciertos “añadidos” de tipo social, como por ejemplo:  15. “Tomó pues el Señor Dios al hombre, y pusole en el Paraíso del deleyte, para que lo labrase y lo guardáse” que me recuerda a ciertos pasajes de Yasna Zoroastrico, ya hace tiempo comentados, independientemente de la incongruencia que tiene con las condiciones de la expulsión, así como otras “rarezas” como el nombrar a los Asirios, etc.

El término “Elohim” proviene del hebreo “eloha”, a su vez de semitíco “El” que tiene como significado “dios” y donde la particula “im” da  un valor de plural. ¿Habla la Biblia de:  “Primeramente crearon los dioses …” ó otra supuesta alternativa: “Primeramente (bara, raiz bar que significa hijo) nacieron/alumbraron/moldearon los dioses el Cielo y  la Tierra…”? (En referencia, tal vez.., a An y Ki) cuyo hijo, Enki/Ea, fue en la mitología mesopotámica el creador de los hombres .., En sumerio “Ti” significa tanto “costilla”/”costado”(en posible relación con el corazón ¿?) como “dar vida” y en el mito de “Enki y Ninkhursag“, Enki cedió una dolorosa “costilla” para crear a la diosa Ninti.

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