Lampuzo

Noviembre 3, 2008

Vettones

Archivado en: General, Historia — lampuzo @ 12:28 am
Tags: , , ,

La referencia mas antigua que se posee de los vettones y sobre los poblamientos prerromanos es la Ora marítima escrita en el siglo IV d.C, aunque basada en los periplos ó viajes massaliotas del siglo VI a.C (griegos, provenientes de Massalia). Estos relatos situaban a los Celtas como vecinos de los Ligures y que localizaba geográficamente a un parte de este pueblo, al que denomina Saefes, en el oeste peninsular entre los valles del Tajo y del Duero; Aunque por tratarse de relatos de localización geográfica de poblaciones, no nos permite deducir ninguna identidad social, política o cultural específica.

Los testimonios, en cuanto a la identidad etnográfica, provienen de los autores que acompañaron a los ejércitos púnicos y romanos en la conquista de Hispania (Estrabón, Plinio y Ptolomeo, fundamentalmente) y de los que se deduce que los Vettones ocupaban, a final de la Edad del Hierro, un núcleo fundamental que debió situarse entre las cuencas del Tormes, Duero y Tajo, en un territorio equivalente a 32.000 km cuadrados que se extiende por el SO de Zamora , la casi totalidad de las actuales provincias de Salamanca y Ávila (salvo su extremo norte), el occidente de Toledo y la mitad Nororiental de Cáceres y que se prolonga hasta las proximidades del Guadiana lo que nos presenta una abundante superficie de sierras quebradas, con picos por encima de los 2.400 metros, en las que se intercalan amplias zonas de valles, lo que hace de la región vettona tener climas que se basan en una elevada altitud media y en una compleja orografía. Como consecuencia de ello, el paisaje se inserta en un clima mediterráneo fuertemente continentalizado, con elevadas amplitudes términas resultantes de largos y fríos inviernos, entre 3 y 4 grados de media, y veranos breves y cálidos, con valores entre los 20 y 22 grados.

La organización social se definía mediante grupos familiares ó clanes que regían sus relaciones mediante el hospidum ó pacto de hospitalidad, mediante el cual un grupo ó indivíduo aislado era aceptado por otra comunidad o grupo familiar en pie de igualdad. Estos pactos garantizaban la movilidad y la convivencia entre los grupos de una comarca, regidos por la teseras ó tablas de la hospitalidad.

Por los escritos cĺásicos, conocemos, también, la existencia de jefaturas de carácter militar, temporales y electas, entre vettones y lusitanos, que podía derivar en el devotio , vinculación de carácter religioso e ideológico através de la cual, un guerrero, se consagra de por vida a su jefe, como evidencian los casos de Sertorio y Viriato, cuyo ritual fúnebre culminaba con el suicidio mediante la realización de combates individuales.

Como entre los celtas en general, los vettones celebraban sus cultos al aire libre. Estos espacios sagrados ó nemetón, relacionados con el culto a la divinidad, presentaban modalidades diversas: Peñas, bosques, árboles, fuentes, cuevas.. etc y cuyas prácticas llegaron, en el tiempo, hasta el Bajo Imperio romano y la Edad Media. Un ejemplo de estos lugares es el conjunto de Ulaca en Ávila y que consiste en un receptáculo en el que destaca un sólido rectángulo labradado en la roca, así como otras excavaciones dependientes que están vinculadas a complejos rituales de sangre y agua. Agua, que tomaba el valor de vía de comunicación con el Más Allá y que se utilizaba, en el caso de baños de vapor, para ritos iniciáticos, así como para extender las cenizas de las cremaciones funerarias y que sostiene la falta de extensos cementerios en los asentamientos vettones. De este tipo de santuarios, encontramos los dedicados al dios Valarius en Raso de Candeleda, en Peñalba de Villaestar dedicado al dios celta Lugh, a Atecina en Alcuescar ó de aras dedicadas a Togoti. (divinidad vettona de carácter guerrero). Estos tipos de rituales sangrientos que incluían a animales y en algunos casos a seres humanos, tenían un marcado carácter adivinatorio, disponemos, en el caso de los baños inciativos, de una cita Estrabón en referencia a estos ritos: “De algunos pueblos que viven en las inmediaciones del Duero se dice que viven a la manera espartana, ungiéndose dos veces con grasa y bañándose de sudor obtenido con piedras candentes, bañándose en agua fría y tomando una vez al día alimentos puros y simples…” y que nos dictan la existencia de cofradías de guerreros. Estos sacrificios y rituales iban destinados a manifestaciones divinas tales como: Bandua, Cossus, Nabia y Reua, y cuyas costumbres hicieron comparar a los vettones, a Estrabón, con los lacedemonios griegos y que según sus textos, para este pueblo, el hombre debe estar guerreando o descansando. Manifestaciones que llevan implícitas unas connotaciones bélicas muy primitivas, como sucede también con los germanos y que son reminiscencias de sus pasado cultural hallstático.

La etimología del término vetton y que, según los clásicos, procede del indoeuropeo uikta/uikton, puede traducirse como “el pueblo de lo guerreros”. Una característica de estos pueblos son las panoplias ó equipos militares que son claramente de origen indoeuropeo: Dos lanzas ó lanza y jabalina de hierro ó bronce, espada ferríca, puñal y escudo, para los guerreros de prestigio (Cúchulaín, héroe mitológico irlandés combatió, en los relatos del Taín Bó Cúanlgé, con estas mismas armas), aunque el guerrero vettón no desestimaba las de asta de animal que eran muy populares en sus fatrías guerreras.

Como en otras poblaciones de la Hispania Céltica, los testimonios relativos a existencia una casta sacerdotal organizada, al modo de los druidas en las Galias, son escasos e imprecisos, aunque en cualquier fomación social se intuye la existencia de la figura del intermediario divino, estas funciones podrían ser representadas por el jefe del clan familiar. Aún así, existen referencias de un personaje llamado hieroskopos, en los textos clásicos, que sería el responsable de realizar los sacrificios adivinatorios y además, se tiene constancia de instrumental utilizado en los ritos crematorios, por lo que la existencia de esta casta, puede ser aceptada. Estos elementos sacerdotales podrían, también, ser practicantes de la medicina y poseer el conocimiento de las hierbas y las drogas con fines terapeúticos (caso de la herba vettonica, conocida y descrita en análes médicos romanos).

En cuanto al elenco religioso vetton, los citados Bandua, relacionado con la cohexión de los clanes, “dioses que atan”, (Bhendl = banda, en el sentido de unión); Cossus ó Oenaecus que señalaría las fechas para las asambleas de los guerreros (comparable al Oenach irlandés); Nabia, vinculada al agua y al Mas Allá; Reua, relacionada con la llanura; Vaelicus ó su versión lusitana Endovelicus, así como Ataecina, comparable a la Feronia romana (diosa protectora de las aguas y manantiales); Sucellus ó uailo (= lobo), divinidad infernal y funeraria cuyo emblema, la piel de lobo, sabemos vestían algunos heraldos y que son comparables en sus atributos a los Ülfenhnir ó “pieles de lobo” de las culturas germánicas, servidores del Mas Allá y otras divinidades de carácter local como: Salmatia, Reuuenabaraecus, Trebaure ó el Trebopala lusitano y por último Lugh, lug ó Lvg, el dios de las tres caras, comparable al Hermes griego ó al Mercurio latino (Ver foto de cabecera de blog) de primitivos orígenes indoeuropeos.

Referencias: “Los vettones” de Jesús R. Álvarez-Sanchís

Marzo 8, 2008

Hervás como montibus nerbasis

Archivado en: General, Historia, Opinion — lampuzo @ 2:56 pm
Tags: , , ,

Buscando en mi pequeño diccionario de “castúo” del valle de Ambroz, (obra de Ventura Ginarte y que recomiendo, por ser didáctica y de fácil lectura para todo interesado en la población de Hervás) puse ojos, de nuevo, en la etimología del nombre de la villa: “Nervasii Montus” (ó así viene descrita en los textos de Ptolomeo, Plinio y Strabon) y buscando su traducción latina, encontré una posible corrupción de Nervasii = Nerbasii, en unos artículos admirables de Israel Lopez en su blog haciendo referencia histórica a la llegada de los visigodos a la peninsula ibérica:

En el año 418 el rey visigodo Valia (415-418?) en nombre de Roma interviene en la Peninsula derrota a los vándalos silingos y a los alanos…La derrota de los vándalos por Valia provoca el ataque a los suevos del vándalo Guntherico que sitia Hermerico (409-441) en montibus nerbasis imposibles de localizar (alguna zona de la vía Braga-Astorga por la provincia de Orense)…”

“Montibus nerbasis” son citados por Idacio en su Chronicon y que algunos autores sitúan en los montes Arvas entre León y Oviedo. Aunque refiere Idacio: “.. en el año 419 Guntherico, rey de los vándalos, sitió en los montes Nerbaseos a los suevos del rey Hermeríco, hasta que por mediación de Asterio, conde de las Españas, abandonaron su propósito los sitiadores y se dirigieron a Bética…” Por otro lado, Isidoro de Sevilla en su Etymologiae, se puede leer la referencia, “Herbasis”, como el lugar donde se produjo la batalla.

Mi teoría es que teniendo en cuenta lo reducido de las rutas de penetración de la Bética, desde/o hacía las zonas cantabras en las que se incluyen la ruta de la Plata y sus valles paralelos, asi como sus excelentes posiciones defensivas (conocidas en la antigüedad…), de ser una zona relativamente poblada en el siglo V y que en la época romana, el concepto de “astur” era bastante mas amplio que lo que es en la actualidad (el territorio de los astures augustanos podría haber tenido frontera en el Duero e incluiría parte de las actuales provincias de Zamora, Orense y León.. según Juan Santos Yanguas) , por que junto a la posible corrupción etimológica:

Nervasii/Nerbasii/Herbasii eliminando el diptongo final (ii), nos queda:

Nervas/Nerbas/Herbas y por asimilación a Hervasio/Gervasio (patrón de los primeros poblamientos cristianos..) —> Hervás.

Puedo atraverme a decir que los citados montes, son los actuales pasos de Cáceres a Salamanca por Valle del Jerte y Baños de Montemayor.

Blog de WordPress.com.