La leyenda negra española

” Por leyenda negra entendemos el ambiente creado por los fantásticos relatos que acerca de nuestra patria han visto la luz pública en todos los países (…) la negación o por lo menos la ignorancia sistemática de cuanto es favorable y hermoso en las diversas manifestaciones de la cultura y el arte (español), las acusaciones que en todo tiempo se han lanzado contra España, fundándose para ello en hechos exagerados, mal interpretados ó falsos en sus totalidad..” (Julián Juderías. La leyenda negra y la verdad histórica)

Nuestra “leyenda negra” tiene dos claras vertientes: Por una lado la visión negativa de España acerca de su labor en América, presentada por Bartolomé de la Casas, y su régimen colonial, y por el otro, la valoración de España por parte de los europeos, así como el papel que los españoles tuvieron en la historia en Europa.

Según Ricardo García Carcel y Lourdes Mateo Bretos, los orígenes de la leyenda negra se remotan al siglo XIII cuando los mercaderes catalanes suponían una dura competencia comercial para las ciudades estado de Génova y Venecia, situación acentuada con la ocupación por parte de la Corona de Aragón de los territorios de Nápoles y Sicilia , protorreino de los que se denominaría posteriormente “De la Dos Sicilias.  Esta a sintonía se incrementó con el saqueo de Roma, 1527 d.c.,  por parte de las tropas del Emperador Carlos V y cuyas atrocidades se debieron a los lansquenetes germanos y no a las tropas de origen hispano.

Con la llegada al poder del heredero de las Coronas de Castilla, Aragón, Sacro Imperio Germánico, Carlos I de España y V de Alemania, el emperador aunque tenía en posesión de un inmenso legado, sus territorios mantenían unas características individuales muy definidas: Conservaban sus propias leyes, sus instituciones, su moneda, su privilegios y aunque intentó políticas de unificación a través de la “Humanitas Christiana” frente a la creencia musulmana, fue contestado por la reforma protestante de Lutero y Calvino, impulsada por los príncipes alemanes, en un intento de desmarcarse del ideario carolino. Si a esto unimos un resurgimiento nacionalista impulsado por el renacimiento, la imposibilidad de cualquier atisbo unificador de tan dispares ámbitos se nos hace evidente. No es extraño que España, defensora de esta unidad europea, “propia” eso sí, se convirtiera en blanco de innumerables críticas. Críticas basadas en obras tales como:

“Exposición de algunas mañas de la Santa Inquisición Española”, 1567, Reinaldo González Montano.

“Acts and Monuments”, (El libro de los Mártires), 1554, John Foxe.

“Apología” , 1580, Gullermo de Orange.

“Relaciones”, 1594, Antonio Pérez.

En el caso de Felipe II, “El demonio del mediodía” , las causas políticas están íntimamente ligadas con las acusaciones a la monarquía española. Este al igual que su padre, Carlos I, mantuvo los idearios imperiales y de ortodoxia católica en Europa y que llevó al rey al enfrentamiento abierto en cuatro frentes: Inglaterra, Países Bajos, Francia e Italia.

En el caso de Inglaterra, conflictos religiosos, Inglaterra asumió el protestantismo, económicos y políticos están todos vinculados a los intentos ingleses de hacerse con parte de las ganancias del descubrimiento de América. Así aparecen panfletos como “Vox Coeli” donde aparte de sostener la superioridad racial del Norte con respecto al Sur, se dedica a relatar los crímenes de España y que según se sostenía habían empezado, nada menos, que en el reinado de Pedro I “El Cruel”.

Respecto a Francia, los múltiples históricos encontronazos se avivaron ante un país, el francés, dividido por las guerras de religión, así Enrique III acusó a Felipe II de ser el responsable de todos esos disturbios y por lo que aparecen libelos escritos como “El Antiespañol” . Posteriormente y a lo largo del siglo XVII, la visión de España seguirá siendo negativa con fases de agudo enfrentamiento, 1635-1659, la intención por parte de Luis XIV de integrar a España en el marco de sus intereses, llegando hasta un punto que cuando el ·”Rey Sol” presentó a su nieto Felipe V al trono de España, muchos fueron los franceses que se horrorizaron de relacionarse con españoles.

En los Países Bajos la lucha por la independencia de España generó multitud de enfrentamientos y conflictos que llegaron a su punto culminante con la política del duque de Alba, 1567-1571, y el saqueo de Amberes, 1.576,  con relatos de episodios espeluznantes fuera de una realidad inequívocamente represiva. Esta visión escalofriante fue debidamente apoyada por Inglaterra en su feroz lucha en relación a desbancar a España del dominio en Europa. así aparecen relatos como los de George Gascoigne o“Consideraciones políticas para emprender la guerra contra España”, 1624, de Francis Beacon.

En Italia, surgen opiniones negativas mas en relación a la cultura española , y se centra su crítica en el desprecio del latín en la universidades españolas. Esta situación se acentúo con el aislamiento cultural de nuestro país y del que fue responsable Felipe II con su medida, en el año 1559, de impedir a los súbditos españoles salir de nuestras fronteras para realizar sus estudios.

En los siglos siguientes hasta llegar al XVIII se hacen patentes tres frentes contra lo hispano: Los tópicos, la obsesión por la utilidad de España en la historia de Europa y como no, “La Inquisición”. La críticas, hacia un imperio ya derrotado física y moralmente, son de índole psicológicas o caracteriológicas donde la población española es duramente juzgada desde la revolución francesa: Montesquieu en sus “Cartas Persas” de 1722, Voltaire, e incluso Casanova hacen verdadera leña del árbol caído y  vuelven a preguntarse sobre la “utilidad” de España, como es el caso de Nicolás Masson de Morvilliers en su “Enciclopedia Metódica” o en el caso del libro “Psycantrope”, de la misma época, de autor anónimo y que traza un mapa de la intelectualidad europea, excluyendo al país ibérico.

Todos estos acontecimientos y reseñas han ido entretejiendo a través de los tiempos, incluso por parte de los mismos españoles, un sentimiento de menosprecio hacia todo lo hispano y que ha tenido mucho que ver con puntos cruciales en el devenir de los acontecimientos nacionales y a cierto acomplejamiento social que invita al “extremismo modista” o al vanguardismo en busca de una aceptación que nos aleja muchas veces de nuestra idiosincrasia, que no es buena ni es mala, si no todo lo contrario, de lo genuinamente nuestro.

Referencias:

“La leyenda negra”, Ricardo García Carcel y Lourdes Mateo.

 

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4 pensamientos en “La leyenda negra española

  1. No sé, Lampuzo, hay cosas que me suenan muy raras en la reseña. ¿leyenda negra en el s.XIII? Parece muy extemporáneo, y no sé en qué documento de la época se pueden basar para decir algo así.

    Obviamente todos los cronicones medievales presentan una defensa del patrocinador y una crítica de las actuaciones de los estados vecinos. ¿es eso “leyenda negra” o resalta algún hecho diferencial repobable que distinga la política de la corona de Aragón de las políticas practicadas por las repúblicas marineras italianas de la época? Yo diría que no.

    Las sospechas de extemporaneidad se acentúan ante la cita del reino de las Dos Sicilias (creado en 1816), que supongo se refiere a la anexión dé Nápoles por Alfonso el Magnánimo (en 1443, a mediados del s. XV), ya que antes de esa fecha no hay dominios aragoneses en la Italia continental.

    A esto sigue una errata de bulto, que es relacionar a Gonzalo Fernández de Córdoba (muerto en 1515) con el saco de Roma (1527). En 1527 la composición étnica de las tropas de ocupación española y el sistema político de alianzas eran muy distintos a los que existían en vida del Gran Capitán. A mi modo de ver el único punto en común de ambas épocas es la distribución del ejército en tres cuerpos y por supuesto los saqueos y desmanes varios. La conquista del reino de Nápoles por las tropas españolas no estuvo exenta de ellos y es inútil negarlo. Otra cosa es que constituyeran un hecho diferencial con la actuación del resto de los estados de la época.

    Podría seguir, pero vamos, visto lo visto (y con todos los riesgos que comporta hacer una crítica sin haber leído el libro) me temo que es un estudio poco fundamentado, que insiste en la torpeza de querer negar lo evidente (que hubo muchas barbaridades) y en cambio no dice nada sobre la mejor defensa posible ante cualquier tipo de “leyenda negra”, que es encuadrar las acciones en su contexto histórico y ver si realmente consistían una excepción en su época o por el contrario algo de lo más común.

    No dirás que no te he dado pie para una interesante discusión sobre el tema, Lampuzo. 😉

  2. Encantado Rano verde por tu visita y de dar luz con tus comentarios.

    Es cierto, aunque en muchas citas se nombra los territorios ocupados por la corona de Aragón como “Reino de la dos Sicilias”, siendo concienzudos, la cita sería mas apropiada diciendo: “La ocupación de los territorios de Nápoles y Sicilia”.

    La cita sobre el Gran capitán está sacada de la “Storia d’Italia” de Guicciardini y se refiere a un periodo un poco más ámplio dentro de las guerras itálicas españolas y sobre su comportamiento dentro del contexto de época. (rectificado)

    Por otro lado existe una evidencia: El aislacionismo hispano, ya sea por cuestiones económicas, políticas internacionales e incluso propias, como cito en el dictamen de Felipe II, con las repercusiones sociales que esto supuso.

    Traer a colación la leyenda negra, incluyendo la Inquisición española, que como tu bien sabes, y en referencia esta última, tuvo 150.000 procesados aproximadamente que no condenados entre 1480 y 1820, y que, como dice Netanyahu…, no fueron juzgados ni un 5% de los 600.000 judíos conversos que había en España en el siglo XV. Hacer un recordatorio sobre tales acontecimientos históricos fue como consecuencia de algunas entradas de determinados blog, comparando a la Inquisición española con el exterminio nazi y que aún tomados fuera del contexto histórico de cada uno de estos episodios, son difícilmente comparables. Así como y de igual manera, hacer patente que la historia de España no es ni mejor ni peor que la del resto de los países de Europa, si bien, y aún así, dudo que algunas potencias colonizadoras europeas resistan la comparación…

    El denominador común es que este país hay una tendencia, posiblemente debido a lo expuesto, a autofustigarse por determinados momentos de nuestra historia que no nos beneficia en absoluto de cara a una valoración mas justa del papel de los españoles en la historia de Europa, y, tal vez, de América.

    Si hay alguna cita histórica más en el post, o comentario, laso en la exactitud, no dudes en exponerlo, será de una gran ayuda.

    Saludos,

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