El antiguo Oriente Próximo. El imperio del dios Dagan

El dios Dagan,  y dentro de la mitología del “Antiguo Cercano Oriente”, fue una de las divinidades mas importantes del panteón semítico occidental durante la “Edad del Bronce”, aunque de las menos conocidas, estando referenciado en multitud de escritos cuneiformes de la “Creciente Fértil” durante el tercer y segundo milenio a.c. Considerado inicialmente como deidad de orígen babilónico, – Entendiendo “babilónico” como integrante de la antigua cultura de Sumer y Akkad ó derivado de ella, actual sur de Iraq – por proceder sus primeras alusiones de textos mesopotámicos allí encontrados. El posterior estudio en Oriente Próximo de su larga tradición deítica, debería hacernos reflexionar sobre la impronta cultural e histórica de su evolución dentro de la cosmogonía de las poblaciones pre-semíticas y semíticas occidentales, que es donde debemos situar su origen,  así como el foco  principal de sus creencias.

Una de las características más destacables de la idiosincrasia de Dagan es la escasa literatura en mitos y leyendas sobre su etimología,  –  Dagan es un término que en semítico significa “grano de cereal” – y  el origen de su entronamiento dentro de los diferentes panteones donde se le rindió culto. Un  actual desconocimiento que además se vió “enturbiado” por sus primeras referencias arqueológicas – textos de El-Amarna, Ugarit, y  los escritos tanto de Philo de Biblos como de la Biblia – como un supuesto epíteto del dios Dagón filisteo-canaaneo o como  yuxtapuesto al dios El, y como padre de Baal/Ba’l, en la mitología ugarítica de éste primero.

Dentro de las investigaciones, que sobre la idiosincrasia de Dagán se han descrito, existen diferentes teorías donde es asimilado, en determinado lapso de tiempo, con  el dios hurrito-hittita Kumarbi, E. Laroche, – en su alusión como “Señor de las Tormentas” ó por aparecer como consorte de Hebat/He-ba-tu en alguno escritos   – o  con el dios sumerio En-lil/, J.J.M. Roberts, – en referencia a su hierogámia cósmica y su documentada asimilación en época acádica –.  Si bien es cierto ,  los estudios de G. Pettinato y H. Waetzoldt,  sitúan como más probable, y que Lluis Feliú parece apoyar, su aparición dentro del contexto cultural de Eufrates medio y dentro de éste, en la ciudades de TerqaEbla, Tuttul (actual Tell-Bi’a) y Mari, fundamentalmente.

Desplegar…

«(…) con las armas de Dagan, acrecienta su realeza Naram-Sin, (nieto de Sargón I, de Akkad) , el poderoso, conquistador de Armânum y Ebla. Y desde las orillas del Eufrates hasta Ulisum, sometió a aquellos que le habían dado la espalda y que honraban el culto a Il-Aba, su dios. Anexionó Amanus y el bosque de los cedros (Libano) dejó bajo su voluntad. Cuando Dagan dispuso el destino de Naram-Sin, el poderoso, puso en sus manos a Rid-Addu, el rey de Armânum, y su captura, en el medio de sus posesiones . Su estatua fue hecha de diorita y la dedicó a(l dios) Sin.  Más Naram-Sin, el poderoso, el Señor de los cuatro continentes (dijo) : “Dagan me dio Armânum y Ebla y la captura de Rid- Addu, el rey de Armânum” (…) » Extracto de la inscripción  en una escultura votiva a Sin-Eribam en Ur. Texto babilónico de Nippur.

La introducción de Dagan en Babilonia, y haciendo referencia al periodo pre-sargónico acádio,  pudiera estar en relación con la cultura de pueblos procedentes de las fuentes del Habur/Khabur. – actual Tell Leilan – Según indica Lluis Feliú en sus primeras conclusiones,  la evidencia de la inexistencia de referencias a Dagan, dentro del contexto de la escritura silábica sumeria anteriores a esa época,  nos permite desechar tal origen y aunque el epíteto “Be” mesopotámico aparezca con él relacionado en épocas anteriores, – “Señor” en la divinidad. “Be” es un epíteto sumamente utilizado para  calificar a los diferentes dioses locales  (ver su relación semántica con Ba’l/Baal) y que determinadas teorías  atribuyen como epíteto de Dagan – una asimilación sistemática deber ser rechazada. Sólo  su denominación como “Be de Tuttul” – ciudad cercana a Ebla, actual Tell- Mardih, y donde tenía un importante santuario – o como “Lugal de Terqa”, “Lugal”. Término semítico de “Señor”, pero desde un punto más administrativo – se pueden dar como seguros de la existencia de una zona culto a éste dios durante la época pre-sargónida.  Santuarios donde compartía panteón con dioses como Asthar/Ishtar, Asthabil, Ni-Dabal y Rasaph,  así como con una consorte que pudiera ser Salas/ah –  ó Shamash/Shapash, dios/a “Sol” o  también “dios/a de la justicia” en las creencias genéricas mesopotámicas – y cuyo culto, posiblemente,  se  extendiendo desde el Éufrates superior hasta Siria e incluso más al oeste,  Canaán, como  atestiguan diferentes escritos encontrados en Ebla.

Los primeros textos silábicos paleo babilónicos que mencionan a Dagan corresponden a la dinastía sargónida y que nos llegan  a través de las recopilaciones efectuadas por los escribas  del  imperio nuevo en esculturas, y otras piezas, recuperadas del “País de Elam” Elam y sus aliados shubarteo-amorritas saquearon el imperio de la III dinastía de Ur – tras su conquista por aquellos y donde el dios legítima las conquistas de la soberanía acadia en Mar-tu.

«(…) Sargón, el rey, se postró ante Dagan, en Tuttul. El le concedió las Tierras Altas: Mari, Yamurti, Ebla, así como el Bosque de los Cedros y la Montaña de Oro. »

Si bien es cierto que los reyes acádicos mantuvieron por conveniencia el panteón sumerio como referencia religiosa, – sólo sobrevivió el culto al dios/héroe Haddu/Haddad de Aleppo  en Siria – no es más cierto que Dagan mantuvo una posición de equivalencia con Enlil , dentro de un placiente panteón mixto  – textos donde aparecía en primer lugar Asthar/Ishtar ó en su defecto, la serie “Enlil-Dagan-Ninhusarg” (Notar la posición de dignidad entre los consortes de  la más alta divinidad sumeria del norte) – Con la caída de la soberanía de Akkad y con la instauración en el poder de III dinastía de Ur,  Dagan pasa a ser un dios secundario en Mesopotamia – será  asimilado al dios Haburitum, “Señor del río Habur”- al igual que Ishtar,  que es relacionada con Ishara/Ashara. – “Diosa de la profecía” neo-sumeria y “Diosa madre” en las creencias ugaríticas – Por el contrario, la relevancia de su culto se acentúa en Mari,  – Actual Tell- Halili,  donde parece con el epíteto de Bel-Matin, “Señor del Mundo”, con una similar dignidad que sus posteriores homólogos Assur y Marduk de Asiria y Babilonia – así como en una importante zona geográfica,  – paralelo al esplendor político de la ciudad de Mari, en el segundo milenio, es el religioso del santuario de Dagan en Terqa  -, donde se incluirían las ciudades de Emar y Aleppo – Las armas del héroe Haddu  son custodiadas en el templo de Terqa – donde comparte principales creencias con Ishtar,  Shamash, – dios de Aleppo, actual Tell Atchana – Ninhursag y Annunitum. – dios de Sippur –

Es muy posible que la pretérita acepción de Dagan, en los poblamientos pre-semíticos de  Occidente,  sea como el “Señor de la Agricultura”. – Se le atribuyeron la enseñanza de las artes agrícolas,  así como el descubrimiento del arado – y cuya posición en el panteón evolucionaría a “Padre de los grandes dioses”, “Creador del Cielo y de la Tierra” o “Señor creador” con un carácter  equiparable e intercambiable a otros dioses anatólico-mesopotámicos supremos como  el dios  “Il/Ilu amorrita , el dios “En-lil” sumerio-acádio  ó  el dios hurrito-hittita “Kumarbi”.  También, en la costa mediterránea,  se tiene conocimiento del primigénio asentamiento de su culto, aunque  éste estuviera muy condicionado y  se yuxtapusiera   posiblemente a las creencias semíticas de “Il”Haddu. Al contrario que le sucedió en Ugarit con el “Señor de las Tormentas” donde el  dios Teshub  hittita, en el papel de Haddu-Baal, adquirió un gran protagonismo -.

Con el establecimiento de los nuevos imperios  asirio y babilonio, los “rolles” de los antiguos dioses  son supeditados  tanto al  Assur asirio-babilónico, como al Marduk kassita-babilónico  – que aunque  dioses de diferenciada procedencia, tenderían a su asimilación por razones políticas – donde éstos aparecen como herederos-reinantes de los antiguos dioses mesopotámicos, quedando Anu/Dagan, ya asimilados entre ellos, – En las inscripciones reales de finales de II y principios del I milenio a.c. tanto en Asiria, como en  Babilonia,  aparecen como los electores de los reyes. Assurnasirpal II de Asiria (imperio neo-asirio),  año 883-859 a.c., se declara el “Amado de Anu y Dagan” – como entes divinos primigénios creadores del Universo. Éstas teogonías  continuarán en el tiempo en Oriente Próximo y Mesopotamia, con pequeños cambios, hasta la llegada del  periodo helénico  y  los seleúcidas,  en el siglo I a.c.

Anexo. Si bien es cierto que desde un punto de vista del estudio arqueológico resulta definitiva la diferenciación entre las diversas divinidades que en Mesopotamia existieron ó convivieron durante los tres primeros milenios a.c., – insistir en la consideración de lo que actualmente entendemos como “Siria”,  como una prolongación de la cultura que emergió entre los valles del Tigris e Éufrates, así como  en sus afluentes,  y nó como la supuesta denominación actual,  originaria de la “parcelación” realizada por el imperio de Roma  en Oriente Próximo- no es menos cierto que existe un evidente sustrato único de “conceptualidades” y panteones deíficos que, como no podía ser de otra manera, se diferenciaron bien por cuestiones políticas  – recordar el localismo divino extendido por sus ciudades- estado durante el periodo paleobabilónico y assurita y su posterior sincretismo – ó por cuestiones económicas – los diferentes matices  de su entorno biológico – Dicho esto, se tiene constancia de la existencia en numerosos pueblos primitivos de un concepto de “dios supremo” por encima de espíritus y antepasados. Seres quienes concedían al pueblo la ética tribal y de la que eran la personificación y guardianes, teniendo el título de “padres” de todas las tribus siendo así trascendentes e inmanentes.

Los nuer, un pueblo neolítico de África Oriental, considera a ese dios como espíritu puro y que al ser como el aire o el viento está en todas partes…” E.O. James. History of the religions

Referencias:

“The god Dagan in Bronze Age Syria”, Lluís Feliú (2003)

9 pensamientos en “El antiguo Oriente Próximo. El imperio del dios Dagan

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  7. El culto a Dagan estaría englobado dentro de la religiosidad semita noroccidental. Religiosidad que engloba rituales de sacrificio en altares de piedra situados en lugares prominentes rodeados de encinas, en similitud a las “masseba” hebreas, y que están relacionados con cultos a los antepasados y héroes legendarios, los Elohim/Raphaim, así como, tal vez, a unas creencias funerarias de carácter reencarnativo. En estos cultos, el dios toma un carácter de “Padre de los Años”, “Señor Creador” y “Protector de las Tribus” en un panteón en el que aparece acompañado de una diosa, Ashera/Shalash, y donde Baal/Haddad/Adonai y Anat/Hebat/Ashtarot son los componentes del ciclo hacia la fertilidad en su vertiente de Muerte y Vida.

    En su culto templario, fruto de la sedentarización, se seguirán observando tales preceptos, si bien adaptados y quedará como fruto un ritual sacerdotal. Dentro de éste dogma son destacables, según el archivo de Mari, los “rituales kispum” y los “rituales pagra’um” . Los kispum son rituales rogativos a los antepasados y que incluían sacrificios. Se realizaban dos veces al mes, uno en luna llena y otro en luna nueva.

    Los pagra’um son rituales mortuorios, que también incluyen sacrificios y banquetes, y que están vinculados a las creencias en una reencarnación después de la muerte, antes mencionadas.

    Si quieres una información mas extensa te recomiendo el libro de LLuis Feliú que aparece como referencia y que puedes acompañar de mi serie sobre mitología semita, como breve ayuda.

    Saludos,

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