Llega uno a pensar ya… ¿Para quién es la amnistía fiscal?

La evidencia, siempre la evidencia..

Cuando piensas que es harto improbable que después de infinidad de desagravios a la mayoría de los  que comprenden los pilares de la democracia,   que por si alguno no recuerda la teoría son las clases trabajadoras por cuenta ajena, nos encontramos con una vuelta más de tuerca a su infamia y a su desprecio. Éstos inmensos contingentes de ciudadanos, que por estas fechas, pasan por el ineludible acontecimiento de observar como su somero “rastro financiero” es recopilado, expurgado y dividido en anualidades en aras del establecimiento de su estimativa contribución debida a los ingentes gastos del Estado, ven, por el contrario, como la salvaguardia de sus intereses son “arrasados” por la ignominia de una panda de haraganes. Ya no es que comportamientos egoístas, e insolidarios, hayan sido los mayores contribuyentes a la nefasta situación económica en que nos encontramos y que es fruto exclusivo de un proceso de degradación consentido, y en muchos casos compartido por nuestros dirigentes, si nó que obviando la imprescindible  mínima decencia y las leyes que entre todos se supone que nos hemos dotado, proceden a levantar  la “excomunión” social y dineraria a esos mismos que  son fuente de todos esos desmanes: Los defraudadores y los participes en delitos monetarios.

Todavía resuenan en mis oídos profesionales los comentarios de una estimable cantidad de dirigentes empresariales que amparándose en la deslegitimación de los mecanismos estatales, así como en su estulticia, incitan u obligan al  incumplimiento de las leyes documentales, societarias y mercantiles a sus empleados. Como si esto no fuera suficiente desánimo a la hora de ejercen tu profesión, aunque sinceramente llegan momentos que lo consideras cualquier cosa menos eso, te encuentras que  al correr del tiempo,  todos esos “sin sabores” morales y lo honorable de tus decisiones son “papel mojado”, y que la cruda realidad es otra.

La nueva propuesta de “amnistia fiscal” ataca a los mas profundo del entramado social. No es que quite valor al sentido de la honradez, que su delito quede impune, ó que incite a los desmanes y al lastre de la “economía sumergida”, si nó que  lo verdaderamente terrible es el aval y el afianzamiento ante la  complicidad gubernamental de tales comportamientos.

Gentuza,  cada vez son más perceptibles sus risas.

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5 pensamientos en “Llega uno a pensar ya… ¿Para quién es la amnistía fiscal?

  1. Buenos días Lampuzo,

    Ya estamos devolviendo el Plan Marshall a USA. Alemania continúa con la ola de recortes y así le siguen unos cuantos. Adiós al Estado del Bienestar de los cojones y bienvenida la tala de beneficios sociales… hasta cuándo disponemos de Seguridad Social, desempleo, etc.?

    Ahora Italia propone aumentar la edad de jubilación hasta los 70 años para los menores de 30.

    El panorama es una puta mierda:

    – Aumento de edad de jubilación
    – Reducción de indemnización por despido
    – Aumento de impuestos
    – Reducción o desaparición de fomento a la renovación generacional (adiós cheque bebé, etc.)

    Objetivos:

    – Parchear el lamentable sistema capitalista
    – Hundir un poco más en el barro a las clases obreras
    – Sangrar a las mismas clases

    Propuestas:

    – Reducir el consumo a mínimos históricos
    – Buscarnos la vida de manera independiente… qué más me da trabajar por cuenta ajena si el despido es libre?? prefiero correr el riesgo y si canto bingo quedarme con el beneficio

    En definitiva, grandísimos hijos de puta estos liderzuelos de mierda.

    Un abrazo. Zaloette

    PS – De momento, en las próximas votaciones que no cuenten conmigo porque intentaré disfrutar de mi familia y no dedicaré ni un minuto a enriquecer a hijos de puta del tamaño de ZP, Rajoy

  2. Me parece surrealista la indefensión que padecemos.

    Las acciones de los dirigentes nacionales deben salir del ámbito exclusivamente político para ser responsables, ante el Estado, de su labor administrativa. No es de recibo que la pérdida de unas elecciones supongan el máximo castigo que tengan los partidos, y sus dirigentes, cuando sean culpables de administraciones extremadamente aciagas. El recorte de sus privilegios posteriores, la responsabilidad administrativa y penal, “sine die”, deben ser el acicate para evitar desmanes.

    Ja,ja. Según lo estaba escribiendo me estaba “escojonado”…¡Ay.., simple.. , que soy un simple..!

    Abrazos,

  3. Como nota aclaratoria debo de decir que nuestro gobierno ha desmentido en los periódicos la posibilidad aquí presentada. Llega un momento que está tan “intoxicada” la información por los “globos sonda”, arma secular, que es intolerable.

  4. Muy buenas Lampuzo. Comparto la indignación, totalmente justificada en base a cualquier manera de entender lo que es y no es justo.

    Se pasan por el forro el concepto utilitarista de justicia que cualquier administración pública debería tener. Es más, lo tergiversan para pretender aparentar que es una decisión necesaria para todos; aparentemente la medida antepone el afán recaudatorio a cualquier consideración moral entorno a la misma, a la honestidad, equidad, coherencia que cualquier gobierno debe tener para constreñir al resto de la sociedad a cumplir las normas, lo que sería más que suficiente para rechazar la medida por grande que fuese el botín, pero no, más pan para hoy y hambre para mañana.

    Por otro lado se podría considerar una amnistía fiscal como un fracaso del sistema tributario, incapaz de conseguir recaudar lo que se debería y de mantener un criterio fiscal justo, pero toda fiscalización jurisdiccionalmente limitada encontrará agujeros en un mundo políticamente desunido, así que me temo que no son ganas de recaudar, ni de cambiar el sistema, es un favor, a los menos desfavorecidos.

  5. Hola Tru,

    Está reflexión, que formó parte de un proyecto fallido que empezó en 2009, y que denominé “Cuarenta meses por el desierto” – ¿ Me quedé corto, no..? Je,je. -, respondía a la iniciativa de amnistía fiscal presentada por el gobierno socialista allá el año 2010, y que no es menos cierto, y como resulta obvio, es extrapolable a la que actualmente está en vigor, impulsada por el gobierno popular. Asunto éste último, el de los últimos partidos en el poder, que resulta irrelevante porqué, y definitivamente, no consigo percibir ninguna diferencia esencial y cuya posible causa sea mi “dislexia” en lo que concierne a la política española. ¿Y porqué resulta extrapolable..? Porque el “obrero” que aparece en el logotipo del supuesto partido socialista es asimilable a mis aptitudes como concertista de sitar o como piloto de transbordador espacial.

    En cuanto al tema de referencia… ¡Que añadir…! Resulta evidente que cierto número de habitantes de éste planeta tiene una serie de “beneficios jurídico-económicos” que el resto de la población no disponemos, situación que no es de ahora.., y que tras “sesudo estudio”, y por eliminación.., he llegado a la conclusión que “no nos merecemos..”.

    Dicho esto, no cabe duda que desde el proceso de transición español en el año 1975, hemos sido participes de la reconstrucción, y degeneración, acelerada de una nueva clase dirigente: Los políticos. Por desgracia y debido a nuestro sempiterno retraso con respecto a los movimientos sociales europeos, hemos asistido en poco mas de treinta años, a su proceso de lógica claudicación y “caída en barrena” ante el círculo económico del poder. Situación que en otros países de nuestro entorno ha tardado, en algún caso, siglos y claro, “nos pitan los oídos”.

    Como exponía mis amigo Zaloette, la realidad actual no supone mas que un “severo tijeretazo” o finiquito a unos conjunto de logros para la población en general, conseguidos a consecuencia del ambiente social libertario palpitante tras la finalización de la II Guerra Mundial y al que se unió, posteriormente, el miedo al comunismo que la URSS representaba. Al día de hoy, con dice el dicho: “Muerto el perro, se acabó la rabia…”

    El resto, y perdóname por no insistir en explicar una situación palpable.., son innumerables episodios lógicamente vinculados a tales anteriores circunstancias, por lo que sugiero ponerse el chubasquero para evitar el “chaparrón” o hacer algo y merecérnoslos.

    Un saludo,

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