La fibre “Octopus” y la “droga dura”

No es infrecuente que cuando realizas ese pequeño “bastanteo social” que supone el seguimiento de las estadísticas de tu bitácora, te encuentres acercamientos a tu  blog y te maravilles de como es posible, gracias a esa fuente de sabiduría selectiva que suponen los buscadores, que determinadas personas encuentren tus escritos. Bien es cierto, y  al cabo del tiempo,  tu umbral de sorpresa se sobrepasa  y caes en un estado de indiferencia ante lo que, a mi entender,  llega al límite de lo incongruente. Pero hete aquí que, aunque tu tendencia sea siempre esperar lo inesperado, hoy me haya sorprendido con la visita de una página de “rehabilitación de politoxicómanos” californiana.

No es que este acontecimiento de por sí me parezca más extraño que otras veces, y que tampoco tenga que ver con que sea una asociación de vinculación eclesiástica, si nó porque últimamente están rondándome por mis pensamiento ciertos aspectos sociológicos que vivimos en España que me llaman a recordar lo  paupérrimo  de una sociedad y su falta extrema de esencia evolutiva. Es de suponer, dada la alta posibilidad que la evidencia nos dá que éstas adicciones se produzcan  en  residentes en  la Iberia oriental, que se trate de una recomendación y que desde el punto de vista de éste “buen samaritano” me vea inmerso en cualquiera de las sintomatologías a las que conduce el consumo de depresores ó estimulantes. Pero he de  temer que éste no es mi caso, aunque deba de reconocer cierto tipo de adicciones, la cual  sin embargo dista mucho de las especialidades que tan honorable institución provee, y que es trabajar. Síndrome éste, el del trabajo, que gracias a la estulticia de nuestros gobernantes, y como no podía ser de otra manera  mis principios, se encargan espléndidamente de tratar.

Con esta confesión,  reconduzco una realidad evidente y  es que existen muchas más “drogas” que las que comúnmente asociamos a los narcotraficantes y a las vinculadas con los establecimientos hosteleros de bebidas espirituosas, las cuales se asocian con  las “fiebres narcotizantes” de índole masivo. Éste concepto es cierto que un primer momento puede resultar ambiguo y rebuscado, más no por ello dejan de ser  sus efectos menos efectivos ó devastadores porque, como insistía el humanista Ortega y Gasset, la masa y su afecciones desvirtualizan la individualidad  llevándola siempre a unos sentimientos que se alojan  extremadamente cerca de lo más básico en  los comportamientos  del ser humano.

En ningún momento éstas opiniones deben transcender como una descalificación  recia hacia tales reacciones, más si deben significar que tales vínculos colectivos son débitos  de  ideas  harto mediocres y de fácil conductividad por parte de los que se dedican, profesionalmente, a su utilización en beneficio propio. Decía el profesor Pedro Voltes Bau en su “novena ley” de la Historia de España y cito:

« ” Los criterios de conducta menos exigentes desalojan en España a los más exigentes” (Transposición a lo política-social de la Ley de Gresham: “La mala moneda expulsa de la circulación a la buena”) De acuerdo con esta norma, en la vida colectiva española las gentes se conducen conforme a la tabla de valores más estimados por la masa. Los superiores imitan a los inferiores. »

Aunque yo, si soy sincero, dudo mucho que la última afirmación sea hija de una posible explicación acorde, si nó más bien de la reflexión anteriormente expuesta, ya  que no se trata ni más ni menos que de la congratulación en la convergencia, con fines manipuladores de un pueblo llano, lo que hace que se encadenen  los “comentarios bizarros”  tanto en su favor como en su contra. Nota parte deben recibir los “liberados” socio-económicos que, por sus especiales circunstancias, gustan de las escenas “pastoriles” de la  antigua escuela  pictórica holandesa.

ps. Se cambian más de dos mil políticos por pulpo “virgen”

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2 pensamientos en “La fibre “Octopus” y la “droga dura”

  1. Suena mal pero Lampuzo, algunos resistimos en nuestra atalaya a ser desplazados por la mediocridad y la palurdería vigente.

    Geniales comentarios y felicidades por las visitas del otro lado del charco.

    Un abrazo. Antonio (Zaloette)

  2. En ningún momento se niega la existencia de unos sucintos ó determinados “valores”. La cuestión es: ¿Realmente son perceptibles esas “honorables premisas” que parecen existir.. ó se trata de otra cosa?

    Un abrazo,

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