Los asirios. Reino medio e Imperio antiguo

El periodo de la historia assurita conocida como el Reino Medio,  nos propone el inicio de un cambio de escenario  social y político. En el siglo XIV a.c., el reino shubarteo comienza una política de expansión territorial encabezada por Assur-Uballit I, 1366-1330 a.c., y continuada  por sus sucesores en el trono,  que tuvo como premisa la derrota de Mitanni, – definitiva derrota de  Mitanni ,y  posterior anexión al País de Hatti,   a manos del primer gran emperador hittita: Suppilulima I, 1375-1322 a.c.  – así como el incipiente poderío económico de la anterior ciudad-estado de Assur,  que permite combatir y rebatir la anterior hegemonía de Babilonia sobre ShubartuDe ésta época  es la correspondencia del rey kassita Burna-Buriash II, 1375-1347 a.c., protestando ante la corte faraónica de Amenhotep IV, 1365-1348 a.c., por el  posible reconocimiento egipcio de un Assur independiente al mantener relaciones con Assur-Uballit – Éste incremento de la beligerancia asiria se fundamenta en la protección de las rutas comerciales al occidente sirio y los pasos del Éufrates, ahora bajo su control, y en la  consecuente defensa de sus fronteras en una situación general  mesopotámica de fuerte inestabilidad. Tal es la situación. que a partir de ese momento en la sociedad asiria, cobrará enorme importancia una institución  que será pieza fundamental en la construcción en la segunda mitad del siglo XIII a.c. del futuro imperio asirio:  El ejército.  Por las mismas premisas, se asistirá a un cambio en la idiosincrasia del dios protector de la ciudad, Assur ó Ash-shur, que pasará a ser  encumbrado a la máxima divinidad del panteón genérico mesopotámico – con el título de Ilu-Ashshuru ó “dios asirio” – , al vez que incrementará sus atribuciones guerreras, al igual que Shamash, dios sol y de la justicia, que dará un valor de “legalidad” a la política militarista y expansionista asiria.

« …En los tiempos de Kurigalzu (Kurigalzu I, rey de Babilonia, 1390-1374 a.c. ¿?), mi padre, los Kinahi (amorritas canaaneos) fueron a él en los siguientes términos: “Las fronteras del país (texto perdido…) Nosotros queremos pasar al otro lado y junto a tí “. Mi padre dió la siguiente contestación: “¡Olvidar la idea de  contar conmigo!  Nunca me pondré en contra de mi hermano, el rey de Egipto,  por eso no trataré con nadie más  ¿No podría yo traicionarte? El es mi aliado..” Mi padre proclamó no actuar contra tu padre. Ahora, los assuritas, vasallos míos, y que yo no te he enviado como ellos aseguran.  ¿Porque han sido recibidos en tu reino? Si tienes aprecio por mí, no permitas que ellos cierren ningún acuerdo. ¡Házlos volver con las manos vacías!… » Pasaje de la carta del rey babilónico Burna-Buriash II a Amenhotep IV. EA 9. British Museum, Londres.

Estela del rey Adad-Ninari I. Reino medio asirio. Siglo XIII a.c.

El nuevo poderío asirio se pone de manifiesto con la intervención del cuarto rey en la sucesión Adad-Ninari I, 1307-1275 a.c.  en Hanigalbat – reino hurrita. Antiguo “corazón” del  anterior imperio de Mitanni y en esa época  protectorado hittitay que se englobaba dentro de la política de expansión hacia el Este con el fin de controlar los pequeños estados en las estribaciones de los Montes Zagros y que permitían dominar  las rutas comerciales hacia la planicie iránia.

Nota: Esta intervención de Adad-Ninari I en Hanigabalt, hay que encuadrarla en el contexto histórico de la expansión hittita hacia occidente  a expensas del declive del imperio egipcio fundado  por Tutmosis III, en la actual Siria y que llevó al apogeo de su enfrentamiento con la Batalla de Qadesh,  en el 1274 a.c., entre el faraón de la XIX dinastía, Ramsés II y el rey hittita Mutawali II, y de la que dependía el control del eje este-oeste de las  ricas rutas mercantiles “Eufrates-Mediterráneo”. Hecho éste, aunque hubo otros, que debilitaron la influencia hittita sobre las antiguas conquistas y vasallajes del imperio creado por  Suppiluliuma  que obligaron, incluso, en un momento dado, a trasladar la capital hittita desde Hatuss(a) a Tarhuntass(a).

En el transcurso de éstas campañas, – que se compaginaron con las desavenencias con Babilonia  y que concluyeron con una rectificación de fronteras por parte kassita – Adad-Ninari, consiguió profundizar también hacia Occidente donde alcanzó el Éufrates en Karkemish; Penetración que le permitió apoderarse de las rutas comerciales entre  el norte de Asia Menor y Mesopotamia, así como las conexiones con los puertos mediterráneos.  Con estas conquistas el rey asirio recupera el viejo título acádico de “Rey de la totalidad” sargónico y que ya ostentara el rey terqita Shamsi-Adad en el antiguo reino de Assur. Salmanasar I, 1274-1245 a.c., prosigue la labor de su padre en la frontera este y combate a las tribus de montañeses del Zagros donde logra una victoria. Por el oeste realiza una nueva incursión en Hanigalbat, llegando hasta Karkemish,  donde obliga a reconocer la soberanía asiria. Funda la ciudad de Kalkhu (Nimrud) haciéndola su capital, con lo que el concepto assurita del reino queda apartado.

El Reino Medio asirio llegaría a su apogeo con Tukulti-Ninurta I, 1233-1197 a.c.. con el establecimiento de tres frentes fronterizos. En el noreste – estribaciones septentrionales de Zagros en el curso alto del Tigris – el territorio asirio limita con pueblos montañeses divididos en pequeños estados, que no suponían, hasta ese momento, un inminente riesgo para la integridad territorial asiria  – Si bien es cierto que se producían incursiones de estos pueblos en la campiña asiria y que  sofocar tales incursiones supuso una excusa para la intervención militar.  En un futuro pŕoximo, un asociación de pueblos,  residentes por encima de las fuentes del Tigris, constituirían un poderoso reino que sería fuente de quebrantos para las fronteras del imperio: Urartu/Uruatri ó Nairi – , aunque , debido a su difícil orografía, su conquista resultaba  en extremo complicada. Ésta frontera nororiental posee fuertes intereses estratégicos para el Imperio. En la zona abunda una madera – Montes Mekhru – imprescindible para la construcción, tanto de palacios y templos como de fortificaciones. También son considerables los yacimientos de cobre – zona de Diyarbakir – , así como las yeguadas de caballos,  – Zona del lago Urmia y en general el área que comprende el oeste de Irán y el éste de península anatolia – y que conforman la base material del poderío militar asirio.

Un segundo frente, el que conforma la cuenca del Éufrates  resulta, a la conclusión del reinado de  Tukulti-Ninurta, una zona estable. Resueltos los  últimos problemas fronterizos, – caso de las disensiones en Turira y Nihiriya – el gran río, en su vertiente media, resulta infranqueable para el ejército hittita – La cuenca alta del río, así como ya se ha comentado la del Tigris, son territorios con grandes dificultades orográficas y que en ningún momento, ambos imperios consiguieron plenamente dominar – Durante esos momentos de tensión entre el imperio hittita y el asirio, y  que llevarán a una confrontación directa entre Tukulti-Ninurta y el emperador hittita Tuthaliya IV, 1237-1228 a.c., – al romper el primero el débil tratado constituido entre gobernante hittita y su predecesor, Salmanasar I – . Los asirios cruzarán el Éufrates y derrotarán a los hittitas en la batalla de Nihiriya en el año 1230 aprox. Ésta derrota, que supuso para el Pais de Hatti la perdida del importante enclave minero de Malatya, – Circunstancia que obligó a los hittitas a conquistar Alasiya (Chipre) para proveerse de metales, a la vez que procuraba levantar, con el apoyo de los amorritas canaanneos y alguno de sus vasallos sirios, Ugarit queda fuera del conflicto después de abonar una fuerte  rescate monetario,  un bloqueo económico para impedir que los navíos mediterráneos comerciaran con Asiria – escribe las primeras líneas de la desaparición del imperio hittita.

El tercer pilar de la política exterior asiria, y que responde temporalmente  a la segunda mitad del reinado del primer emperador assurita, es Babilonia. Durante el periodo de expansión asiria a Zagros, el rey babilónio Kastiliash II, 1242-1232 a.c. había anexionado nuevamente algunos enclaves fronterizos – Rapiqum y territorios que comprendían la ciudad de Arrapkha – rompiendo el tratado  fronterizo asirio-babilónio firmado por el kassita Nazimarutash, 1323-1298 a.c., tras su derrota ante Adad-Ninari. En respuesta, el rey asirio primero captura al rey babilonio, saquea Babilonia, y llega supuestamente hasta el golfo Pérsico,  anexionándose el País de Sumer, así como Dilmun y Meluhha, está última, en la ruta hacia el valle del Indo.

Vista norte de la ciudad de Nimrud desde el Ziqqurat del templo de Assur (1911)

« Yo soy Tukulti-Ninurta, rey del mundo, el poderoso rey;  Rey del País de Assur; Rey del país de Sumer y Akkad; Rey de los cuatro continentes. Bendito de Assur y Shamash, el reverenciado príncipe;  El rey a quien favorece  el dios En-lil, Aquel que provee a su tierra de verdes pastos  con su benevolente mandato; El más preeminente en su sacerdocio, en su llamada por el dios Anu;  Aquel que su fiero heroismo  ha subyugado a príncipes y reyes, su más ferviente subdito; El deseado por el corazón del dios Ea; Aquel que, en su victoria, ha  proclamado sus nombres por las cuatro esquinas (del mundo) » Pasaje de “La fundación de Kar-Tukulti-Ninurta”, 1-26.

Durante siete presuntos años, Tukulti-Ninurta fue nominalmente “rey de Babilonia”. Pese a todo, las victorias conseguidas fueron comprometidas, en el Sur, una nueva ofensiva elamita sobre Babi-ilani País del Elam que durante tiempo había mantenido duras refriegas fronterizas con los anteriores soberanos kassitas de Babilonia – había reducido la presencia asiria a tan sólo la ciudad de Babilonia que terminaría perdiéndose a manos del kassita Adad-Shuma-Ussur quien reconquistó el trono en el 1218 a.c. La decandencia de Tukulti-Ninurta, así como los últimos reverses militares, no sólo en Sumer y Akkad, sellaron su final. Una revuelta palaciega, en la que supuestamente intervinieron sus hijos, acabó con la vida del monarca y encumbró en el trono a Ussur-Nadin-Apli, 1207-1204 a.c., que tuvo un breve paso por el poder, así como varios de los sucesivos reyes en este periodo. Éste declive de la dinastía asiria fué aprovechada por Babilonia para establecer un protectorado en Asiria, situación que permanecería hasta la consecución de una nueva independencia con la subida al trono de Ninurta-Apal-Ekur en el año 1192 a.c.

Referencias y textos:

“Asiria y su imperio” Carlos G. Wagner  (1989)

“El Antiguo Oriente Próximo” Historia, Sociedad y Economía. Mario Liverani (1995)

“Los dioses nacionales de Mesopotamia” María L. Sánchez León en “Religions de l’Antic Orient” (2000)

“El-Amarna letters” http://www.newworlencyclopedia.org

“The Ancient Near East, Historical sources in traslatión”  Edited by Mark .W. Chavalas (2006)

 

 

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2 pensamientos en “Los asirios. Reino medio e Imperio antiguo

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