Grecia y Oriente Pŕoximo. La impronta semita y mesopotámica en la Grecia Clásica.

Hay una expresión realizada por un ilustre erudito de la antigua cultura griega, M. L. West ,  que dice: “Grecia es parte de Asia; La literatura griega es la literatura de Oriente Próximo…” 

C. López-Ruiz  nos matiza tales proposiciones, introduciendo la idea que la primitiva mitología y cosmología griega no pueden ser entendidas si no se contextualizan  dentro de las culturas de Oriente Próximo.  Tampoco debería concebirse los griegos como los creadores de una “entidad cultural clásica autoconcebida” o  bien como  resultante heredad  de una  tradición indo-europea, ya que, como demuestran los estudios realizados en los últimos decenios,  su impronta forma parte de la expansión cultural que acaeció en el antiguo Mediterráneo Oriental. Una expansión cultural “orientalizante” que influyó decididamente en la construcción de lo que hoy denominamos como “Grecia Clásica”

Mapa de la distribución de las diferentes lenguas semíticas en Oriente Próximo y África. (Desplegar…)

Éstas proposiciones, de fondo y en determinados casos..,  no cabe duda que plantearían debates de carácter filosófico sobre el origen de los actuales valores éticos e intelectuales y que , hoy por hoy, poca gente de la calle duda que procedan de una primigenia y exclusiva  fuente griega o grecorromana. Sea cual fuere la posible controversia,  lo que nadie puede poner en duda  es las metas que alcanzaron los griegos como deudores de ese patrimonio cultural, pero lo que también es improbable hoy, por parte de los estudiosos, es denostar la procedencia de sus raíces como afectas a Oriente Próximo. Según López Ruiz, esto se debe a diversos factores: Por un lado están las premisas propiamente arqueológicas como consecuencia de lo reciente de los trabajos de traducción de textos hittitas, ugaríticos o minóicos y la “orientación anti-semita” que los estudiosos del tema arrastraban a finales del siglo XIX y principios del XX. Orientación que estaba acompañada de una disciplinaria e ideológica separación entre el estudios de los “clásicos” y los vinculados a las culturas semitas. Por otro lado, habría que poner en consideración la escasez de textos propiamente fenicios – probablemente consecuencia de  utilizar como soporte para la escritura papiro, tablillas de cera o pergamino;  no de su producción literaria –  y si la continúa presencia de  aciagas o  desprestigiantes referencias por parte de autores cristianos o ulteriores  filósofos griegos que, en un momento dado,  se interesaron por las tradición mística órfica. Un caso semejante en éste sentido son las culturas asirias o babilónicas y cuyo exclusivo conocimiento se  apoyaba, hasta muy recientemente,  en las perspectivas que hacia tales pueblos nos ofrecían los textos clásicos y bíblicos con el sesgo que esto suponía.

Un episodio fundamental para entender la vinculación griega con los acontecimientos del Levante Mediterráneo son los cambios políticos y geoestrátegicos acontecidos en las dos últimas centurias del II milenio. La creciente debilidad del imperio egipcio y el principio del fin del imperio hittita, junto con la irrupción de los denominados “Pueblos del Mar“,  supuso el detonante para la independencia de muchas  ciudades-estado que en su momento fueron fiduciarias tanto unos como de otros. Dentro de éste contexto es debemos situar un conjunto de enclaves costeros  que los escritores clásicos denominaron “Phoenicia”y que desde su perspectiva, vienen  a definir los territorios afectos a la región sirio-palestina y Cilicia:  El núcleo patrio de los “semitas occidentales”, un pueblo con un variado origen pero  de fuerte nexo cultural y lingüístico.  El origen secular de los semitas occidentales se remonta a la Edad del Hierro y se les propone  como descendientes culturales de las poblaciones canaanitas  asentadas en  las regiones del Levante mediterráneo durante la Edad del Bronce, así como de los hittitas y otros,  siendo  los precursores, por ejemplo,  de  los  fenicios, hebreos, arameos y  luvitas.  Un hecho consecuente con estos episodios , como nos transmiten Horden y Purcell (2000),  son las migraciones y en mayor escala los contactos marítimos comerciales y que como punto de encuentro tuvieron a las islas de Creta y Chipre. Relaciones que desde el punto de vista social supusieron también , y como difícilmente podría ser de otra manera,  un intercambio de ideas, motivaciones y creencias que  se extendió posteriormente durante milenios a través del Mediterráneo. De esta guisa, habría que entender  que la región del Levante Mediterráneo en su momento poblada por los pueblos semitas occidentales puede ser considerada como  el espacio donde las  grandes culturas afro-asiáticas convergieron, haciendo a su vez de puente entre ellas.  Así, en esté territorio lucharon los egipcios contra los hittitas o los asirios extendieron su soberanía; aquí fue donde la épica y la literatura templaria babilónica fue copiada y leída, y donde  los textos multilingües ugaríticos hacen evidencia de una metrópoli pluricultural que mantenía vinculación comercial directa, entre otras,  con la Creta minóica. 

Daga micénica. Siglo XVI a.c. Sobre la daga de bronce se han realizado incrustaciones decorativas metálicas en oro y plata (Metallmalerei). Tumba IV del Circulo Funerario A de Micenas. Museo Nacional de Atenas

Si bien en un principio hemos apuntado la literatura, y en la profundizaremos posteriormente,  como una de las evidencias resolutorias de la relación cultural entre Grecia y Oriente Próximo, no menos clarificadores son el volumen de intercambios o asimilaciones fruto de comercio de manufacturas, oficios y artes.  Pinturas y ornamentos decorativos fueron copiados, así como sus técnicas asumidas, en un proceso de intercambio que trascenderá desde el “Periodo Micénico”,  a partir del siglo XVI a.c.,  hasta la “Época Arcaica” griega, siglo VIII a.c. aprox. En un estudio realizado sobre  motivos artísticos en la Edad de Bronce (Crowley, 1989), es posible constatar la existencia de figuraciones ya conocidas en  yacimientos de Oriente Próximo y que  a través del arte minóico fueron reproducidas durante el periodo heládico I y II micénico. Creo no necesario constatar que aunque los  diferentes motivos artísticos pudieran en exclusividad ser copia o inspiración de manualidades u obras procedentes del intercambio comercial, no menos cierto que  , en el caso de las técnicas,  su conocimiento difícilmente puede ser adquirido sobre el producto finalizado , haciéndose  imprescindible  la transmisión directa de habilidades. – Un ejemplo podría ser el procedimiento para realizar incrustaciones decorativas metálicas, “metallmalerei” que aparecen en las ornamentaciones de los “Círculos Funerarios” micénicos, siglo XVI a.c.,  y del que se conoce su existencia en Oriente Próximo desde el II milenio a.c., (E Vermeule, 1964) – De igual manera,  una renovada metalurgia dio como resultado nuevas herramientas y armas,  tales como las grandes espadas heládicas,  y cuya renovada tecnología aparece primeramente en Creta, remitiéndonos sus antecedentes históricos a la Península Anatólica y  al Levante mediterráneo (N.K. Sandars, 1961). Otros aspectos técnicos a considerar son los métodos de construcción que muy probablemente acompañaron a los propios albañiles y que se hacen patentes en edificaciones ubicadas en Micenas y Tirinto  fechadas entre el siglo XV-XIV a.c. en réplica a construcciones de Ugarit o Hatussa (W.S. Smith, 1965). En joyería se aplicarán  procedimientos de “granulación” y filigrana dorada procedentes de Levante y así un largo etcétera.

Tabla alfabética fenicia.

Otro hecho significativo de ese proceso de “orientalización” heleno nos lo aportan la asimilación lingüística de vocablos foráneos. En el idioma griego aparecen multitud de términos que no pueden ser reconocidos como procedentes de una etimología indo-europea,  siendo los de origen semítico los mas numerosos junto a los anatólicos.  Dentro de este conjunto,  se han descubierto una estimable cantidad de antiguas raíces y vocablos semitas (E Masson, 1967 y O. Szemérenyi, 1968) .  No cabe duda que alguien, y debido a la dificultad en su apreciación,  podría aducir que tales vocablos orientales podrían ser fruto de corrupciones del lenguaje griego hechos por semitas en  Grecia durante la Edad de Bronce y posteriormente adoptados por el idioma original,  o  bien pudieran tratarse de términos anteriores a la llegada de los proto-griegos  e incluso también ser interpretados como incorporaciones al lenguaje heleno  tomados de las lenguas de los pelasgos –  los pelasgos, según los  antiguos escritos griegos, son los primitivos pueblos establecidos en el Egeo con anterioridad a su conquista por los proto-griegos  -. Dicho esto, trataremos de explicar la existencia de su conexión con un ejemplo:  La palabra utilizada para definir el “vino”  se acuño en Grecia  tempranamente. La Griega “woino” – y de la que descienden los término latinos “unîum” y los germánicos wein , win ,wine, etc … –  se corresponde con el vocablo genérico semita “wainu”  y con el hittita “wiyana”o el luvita “wiyani”, pero la diferencia estriba en que en los dialectos semitas nor-occidentales la letra inicial “w” se transformó en una “y” no mas tarde del siglo XVI a.c.  aprox, –  léanse los términos ugarítico ” yenu” o el hebreo “yáyin” -. De ahí que, si tenemos en cuenta que la palabra “ya-ne”  del  lenguaje Lineal A   de Cnosos está fechada en el siglo XVII-XVI a.c.,  (C.H.Gordon, 1975) ,  esto significaría que los cretenses fueron participes de esa modificación fonológica o bien que la palabra no correspondería a un préstamo idiomático canaanita tan antiguo.  La forma griega “w” que aparece en el lenguaje Lineal B, siglo XVII – XII a.c., debió haber sido adoptada con anterioridad a tales acontecimientos o tuvo un origen, aunque es esto último es poco probable, diferente.  (Bernal). En similar situación aparecen con anterioridad al siglo V a.c.  una apreciable cantidad de vocablos que definen aspectos tan diferentes como insectos, vertebrados, plantas y sus productos,  minerales, embarcaciones y contenedores, telas y prendas de vestir, artículos manufacturados, preparados de comidas, términos utilizados en  comercio y  rituales religiosos, así como letras del propio alfabeto.

Según Charles Penglase, un ejemplo reseñable sobre la influencia mesopotámica en la mitología griega nos lo da la personalidad de la diosa Afrodita. Una circunstancia que incluso los seguidores del hecho cultural clásico autoconcebido conceden y que los “indo-europeístas” admiten que puede haber recibido  algunos aspectos,  es la  influencia que la diosa Ishtar y sus acólitas de Oriente Próximo  tienen en  la divinidad griega. Otro hecho clarificador de tales ascendientes mesopotámicos queda reflejado en los escritos de Hesiodo, siglo VIII-VII a.c.  de la “Teogonía” y “Trabajos y días” (J. Duchemin 1970-80) donde parecen cuestionables los paralelismos entre lo mitos del Prometeo y Pandora y las crónicas de la creación del hombre por parte del dios Enki mesopotámico.   Evidentes equivalencias se manifiestan también entre el relato de la “Iliada” de Homero, siglo VIII a.c, en su descripción de los dioses primigenios Océanos y Tetis (Iliada 14. 201, 246, 302 versus los mesopotámicos Apsu y Tiamat   (Enuma Elish) o  la escena  de la “Epopeya de Gilgamesh” donde el héroe increpa a la Ishtar, mientras que en la versión homérica Diómedes hace los propio con Afrodita (Iliada 5, 311-430), ascendiendo la hija de Anu y Antu,  Zeus y Dione.  al Cielo/Olimpo para quejarse (W. Burkert). También podríamos aquí añadir las  semejanzas entre Heracles, el Hércules romano, Gilgamesh o el Melqart fenicio,  o entre  la Artemisa griega, Potnia Theron minóica  y la diosa Nintur/Ningursag(a)  mesopotámica y así, otro largo etcétera.

βωμό o “bomo” de Amphiareion en Tebas (Grecia). La LXX o  Biblia griega traduce el término “bamah” como “bomo”. Se aprecia un arroyo y plátanos de sombra  a los pies de la construcción donde se situaría el altar y el oráculo. Hasta el siglo V a.c.

«  (Hera..) “Voy a los confines de la fértil tierra para ver a Oceanos, padre de los dioses, y a la madre Tetis, los cuales me recibieron de manos de Rea y me educaron y me criaron en su palacio, cuando el longividente Zeus puso a Cronos debajo de la tierra y del mar estéril…” Pasaje de la “Iliada”  Canto XIV,  201-208

De igual manera, y en relación ya con los semitas occidentales,  volvemos a encontrar paralelismos en los rituales y lugares sacros. En  los  recintos de Delos, Samos o Atenas , o en los cultos al aire libre de minóicos y micénicos que se entremezclan con oráculos y lugares santos en la adivinación y acontecimientos proféticos, caso de las localidades de Dodona, Delfos y Nemea,  donde todos aparecen vinculados a un  “árbol  sagrado” en una similitud preclara con los recintos de culto  hebreos  de Siquem o Mamré – Igualmente evocarían en su semejanza al árbol “Kiskanu” del templo sumerio de Eridu o los cultos al “Árbol de la Vida” asirio-babilónicos –  Así, Homero nos describe como los aqueos en Áulide sacrificaron en un altar situado  junto a un arroyo y bajo un plátano de sombra a semejanza del  altar o “massebah”  y  el “asherah” o “árbol sagrado” de los rituales canaanitas.  En similar paralelismo encontramos sacros “lugares altos” a los “bamah” semíticos en la Creta minóica, “bomos” en griego,  o en el monte Liceo de Arcadia en honor a ” Zeus Lykaios”.  Aquí podríamos añadir las semejanzas entre los rituales sacrificales y liturgias sacerdotales,  los himnos, ritos y cánticos sacros, las danzas y juegos atléticos en honor a las divinidades, las prácticas adivinatorias , los procedimientos sagrados de purificación, la equivalencia entre los entes y deidades demoníacas,  el “Mas Allá” como inframundo y sus condiciones,  y de nuevo, otro amplio etcétera

Dejo en el tintero también otros importantes aspectos por desarrollar tales,  no es la primera vez que me pasa ante su volumen y por eso  los cito aquí,  como la institución regia y la constitución democrática,  la redacción y clausulas de tratados (ver la versión semita en este blog),  las matemáticas,  la astronomía y  la medición del tiempo,  las similitudes en el disfrute de música, arte en general y elementos de lujo. que intentaré completar en entradas posteriores, si bien con lo expuesto creo haber dado una pequeña introducción a una multitud de aspectos que como referencia cultural afro-asiática tuvieron los griegos en su fundamental papel en la realidad que conocemos como  “Civilización Occidental”. 

Referencias:

“When the Gods Were Born: Greek Cosmogonies and the Near East” Carolina López-Ruiz (2010)

“Greek Myths and Mesopotamia: Parallels and Influence in the Homeric Hymns” …C. Penglase  (1994)

“The East Face of Helicon: West Asiatic Elements in Greek Poetry and Myth” M.L. West (1999)

Imágenes:

http://www.studyblue.com

http://www.ancientscript.com

en.wikipedia.com

http://www.schizas.com

5 pensamientos en “Grecia y Oriente Pŕoximo. La impronta semita y mesopotámica en la Grecia Clásica.

  1. Este artículo me ha hecho recordar que, hasta no hace mucho, en los libros de texto se hablaba del origen del pueblo griego únicamente vinculado a un movimiento migratorio de los pueblos indoeuropeos, después empezó a hablarse de varias oleadas migratorias, separadas en algunos casos por importantes lapsos de tiempo, y sólo muy recientemente he visto referencias a posibles movimientos migratorios desde Mesopotamia.
    Obviamente, no se puede obviar la influencia de las relaciones comerciales con otros pueblos en la construcción de la Hélade, así como la de los primitivos pobladores del territorio que conocemos como Antigua Grecia. Aún así, me queda la duda de cuál es el papel que juega en todo este puzzle la civilización minoica. La influencia oriental en los restos arquitectónicos y pictóricos es evidente, pero también lo es, al menos en apariencia, su originalidad figurativa. También es evidente la influencia de la antigua Creta sobre Grecia, no obstante, a mi buen entender, y seguramente por desconocimiento, siempre me ha dado la impresión de que aún nos falta alguna pieza del puzzle para llegar a entender cómo se conformó la Hélade y cuáles son los orígenes de lo que conocemos como cultura de la Antigua Grecia.

    Como siempre un excelente post, y en este caso, además, muy útil para mí.

    Saludos

  2. Hola Carmen,

    Primero reseñar que las grandes islas de Mar Egeo están pobladas desde el Neolítico y así aparecen las culturas de las Islas Cíclades, Creta y Chipre en paralelo a las culturas neolíticas continentales del Levante mediterráneo . La cultura cretense estaba fuertemente vinculada a la Península Anatólica, y por tanto a Oriente Pŕoximo, por colonización (VIII-VII milenio a.c.) y por comercio (como mínimo desde el III milenio a.c.) La cultura cretense o minóica no puede ser considerada como Heládica, ni como “griega” estrictamente hablando , sino como una cultura diferente y así lo atestiguan, por ejemplo, las diferencias entre los escritos lineales A y B. encontrados en la isla: Fonéticamente, Uno, el A, de origen “oriental” y otro de origen peninsular heleno, si bien ortográficamente es una derivación el segundo del primero.

    Ahora bien, si temporalmente nos trasladamos al siglo XV a.c en la Isla de Creta lo que se produce es su conquista por parte de los micénicos o aqueos (Una cultura diferente fruto de la superposición de los proto-griegos o aqueos sobre la antigua población nativa de la actual Península Helena, los pelasgos..) produciéndose otro mestizaje cultural. Aunque, por aquel entonces la civilización minóica daba ya evidentes signos de decadencia como consecuencia de diferentes sucesos tanto geológicos como económicos. (Erupción de volcán de Santorini..¿?), todavía conservaría su importancia estratégica como gran puerto comercial entre la Hélade y Oriente Próximo.

    Otra posible “pieza del puzzle” que tu me comentabas podría ser la expansión por conquista de los denominados por los egipcios “Pueblos del Mar” y entre los que según los anales hittitas estaban los “ahhiyawa” o aqueos. Posteriormente habría también que añadir las expediciones macedonias a Oriente Próximo y el periodo helénico babilónico que nos llevaría hasta el siglo I a.c.

    Hablamos de mas de dos mil años de intercambios culturales por unas u otras causas.

    Saludos, gracias y espero haberte sido, de nuevo, de utilidad.

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