Los “Antiguos Dioses”. El origen único del mitema de la Creación en el Mediterráneo Oriental y el Antiguo Oriente Pŕoximo

Como ya os he comentado alguna vez, tengo la “mala costumbre” de ampliar y/o corregir mis entradas del blog, mientras busco, o le “doy vueltas”, a un tema para exponeroslo. De ésta guisa, mi escritos a renovar, ésta vez, consistían en mis entradas sobre los hittitas. Así pues, estaba, por curiosidad, buscando una posible correspondencia entre el dios hurrito-hittita Teššub y las ciudades de Urkesh y Kummu, documentándome en varias fuentes, cuando consultando el índice de DDD (Dictionary de Deities and Demonds in the Bible), libro que recomiendo.., di ufanamente con la, en aquel momento creí, base de mi siguiente entrada: los “Olden Gods”, “Antiguos Dioses”, “ pags. 641-645 de la edición de 1999

Tras varios días buscando textos y correspondencias, y prácticamente concluída su estructura, ésta, “me explotó, metafóricamente, en la cara”.  .

Resumen: El artículo realiza una definición sobre el concepto de “Viejos Dioses” o “Dioses primigenios” en las cosmologías y teogonías de las antiguas culturas del Mediterráneo Oriental y Oriente Próximo, exponiendo las premisas sobre un posible origen común y las semejanzas y paralelismos entre ellas que soportarían tal hipótesis, así como su última relación con el Génesis bíblico.

Si un texto, o conjunto de ellos, pudiera ser exponente y recopilación de la diversidad de las culturas que dejaron su poso en las costas mediterráneas del antiguo Oriente Próximo, posiblemente deberíamos dar el nombre del Antiguo Testamento . Ya, en estas páginas, hemos puesto de manifiesto la evidente existencia, en sus mas variadas índoles, de pasajes, topónimos y epónimos, así como nominales de personas y personajes atemporales de culturas tales como la hurrita, amorrita, kenita, egipcia o hittita y ugarítica, entre otras, en los textos bíblicos. De ésta guisa y como ejemplo, podríamos encontrar tanto reminiscencias de las plegarías al dios Atón, el disco del Sol, compuestas por el faraón egipcio Akhenaton en Salmos, 104 (103) como la etimológica ascendencia hurrita de los antepasados del patriarca Abraham en Génesis 11: 20-26.

«¡Espléndido te alzas en el horizonte! ¡Oh, Aton viviente, Creador de Vida! Al amanecer en el horizonte oriental, llenas todas la tierras con tu perfección. Eres hermoso, grande, brillante, elevado sobre todas las tierras; tus rayos abarcan las tierras hasta el límite de todo lo por ti creado (…) Todos los leones salen de sus guaridas, todas las serpientes muerden; la oscuridad se cierne, la Tierra está en silencio, cuando su creador descansa en el horizonte. » Inicio y pasaje del “Himno Mayor a Atón” . Periodo de El-Amarna. Año 1360 a.c. aprox.

sodpu

Detalle del relieve funerario del templo del faraón Sahure. 2496-2483 a.c. Aparece el dios Sodpu como “Señor de las Tierras del Sol” Ägyptisches Museum Berlin.

Apuntado lo anterior y de la mano de DDD, me parece digno de proponer para su comentario un antiguo concepto afectado a la mitología de todas las culturas mencionadas anteriormente y que viene a denominarse en transliteración al acadio, la lengua diplomática del antiguo Oriente Próximo, como “ilānū ša dārātim”, los “Dioses Primigenios”, o en hittita como “karuileš šiuneš”: Los “Viejos Dioses”.

Se debe entender como “Viejos Dioses” a las divinidades reinantes en los mas antiguos y caóticos tiempos de su explicación genésica universal, y que fueron engendrados de manera sexual e incestuosa, habitualmente. – A modo de reseña, en la Teogonía de Hesíodo, decir que el Cielo/Urano se une a su madre Gea/Tierra dando vida a los “Grandes Dioses”. Léase el Río/Oceano, la Ley/Themis y el Recuerdo/Nemesis, concordando con las personalidades del mas antiguo ciclo mitológico hurrito-hittita, como veremos mas adelante -. En su generalidad y ateniéndonos a tales ciclos mitológicos, los “Dioses primigenios” se presentarían por parejas, conformadas por un ente masculino y otro femenino que parecen tener una correlación y un origen etimológico semejante entre ellas para el conjunto de las teogonías divinas de Oriente Próximo. Teogonías que obtendrán sus diferencias y particularidades, exclusivamente, como fruto del desarrollo mitológico de las siguientes generaciones de cada saga deítica y que incidirá tanto en su nomenclatura como en su cantidad y carácter.

Otra de las características aglutinantes de éstos dioses ancestrales, es la de ser sustituidos por una renovada descendencia, siendo su final destino en el “Mas Allá”, bien por ser muertos, o bien por ser desterrados al Inframundo.

Como nota al margen, decir que que el concepto de “Inframundo” no debe ser asimilado a su interpretación actual como “Infierno”, sino a su pretérita acepción como lugar de destino de la “esencia divina”, el “sense”, tras la muerte. De hecho, éstos entes tenían la posibilidad de “volver a a la vida” mediante prohibidas plegarias mágicas y su aceptación por parte de la entidad invocada. De igual manera y en nuestro caso, su personalidad caótica ha de entenderse como “fuerzas incontroladas” de la Naturaleza, ausentes por tanto de ética y moral, y con un ilimitado poder de destrucción, de ahí el peligro de su intencionada invocación. – En los antiguos textos jurídicos, caso del hittita y babilónico, la práctica de la hechicería y la brujería eran delitos de “lesa majestad” y juzgados con extrema dureza por el rey – De esta guisa, habría que entender la creación de Inframundo como una necesidad vinculada al poso ritual y de creencias afecto al paleolítico culto a los ancestros. Dicho esto, cuando en los textos bíblicos percibimos la existencia de “demonios” y/o “dioses” de personalidad infernal, éstos han de ser interpretados como “dioses anteriores” defenestrados ante el cambio de devociones, por méritos adquiridos, hacia su/s sustituto/s.

Evidentemente, dado su destierro, el culto templario hacia los “Dioses primigenios” no tendría sentido, al no ser participes de la “economía divina” y del “orden cósmico”, fruto del posterior reparto que su descendencia, los “Jóvenes Dioses”, harán de sus posesiones dentro del “Mundo de lo Vivo”, salvo, tal vez, las involucradas directamente con el acontecimiento de la Muerte – Un ejemplo claro es, y dentro del ámbito presentado, será el dios egipcio Ogdoad, dado el carácter de la religión del Nilo, aunque también puede ser percibido en otras divinidades, residuo de los cultos paleolíticos hacia la Fertilidad, caso de la “Diosa-Madre”. Situación que cambiará cuando, y a partir del II milenio a.c., el dios supremo compendie la personalidad del resto de las divinidades – Apuntado lo anterior y dentro de las posibilidades definidas como “Culto a los Ancestros”, será posible consultar su postura o hacer de intermediarios en disputas y enjuiciamientos entre su descendencia (Wilhem, 1989), pudiendo, en el caso hurrito-hittita, ser interpelados oracularmente en la interpretación de sueños y sucesos paradójicos, – Su versión bíblica está en Samuel 28:3, la “Bruja de Endor” – o bien para formar parte de juramentos, bien para legislar y/o juzgar disputas en el Inframundo (Archi, 1990).

Como hemos comentado, y obviando la propia posterior varianza cultural, parece existir multitud de semejanzas entre todos los entes divinos denominados “Viejos Dioses” del antiguo Oriente Próximo. Las conjeturas sobre la procedencia originaria y transmisión de éstos mitemas son variadas, existiendo un núcleo básico de mitemas y su anexos literarios, Génesis hebreo aparte, y que son la “Teogonía griega de Hesíodo”, la Cosmogonía fenicia de Sanchuniathon/Filón de Biblos, el “Ciclo de Kumarbi” hurrito-hittita, la “Teogonía de Dunnu”, “Génesis de Eridu” y Enûma Eliš mesopotámico, el “Ciclo de Baal” ugarítico y el “Ciclo de Ogdoad” egipcio.

Discusión: Hasta éste momento mi relato mantenía el “espíritu del texto” de DDD y aunque, si bien, existen evidencias de relación entre ellas, considero la no existencia de una única fuente mitológica, siendo tal percepción acompañada por, a mi parecer, equivocadas interpretaciones de las transliteraciones de determinados textos, y su yuxtaposición y/o adaptación a lo largo de la Historia.

Mito de Harab”. Teogonía de Dunnu(m)

Posiblemente, una de las copias mas antiguas que disponemos de ésta supuesta primera explicación, sea el “Mito de Harab“ y que parece provenir de la ciudad-estado de Dunnu(m) –  Actual Tell Sabi Abyad, en la cuenca del río Balikh, en la frontera noreste de Siria –,  en la Alta Mesopotamia. A la hora de situarlo cronológicamente, habría que decir que estamos en el periodo de los “Reinos Combatientes”, 2025-1763 a.c. aprox.,  entre las dinastía amorritas de Isin y Larsa, en su predominancia soberana sobre los restos de la III dinastía de Ur.

«[Harab,] en los primeros [inicios, tomó a la Tierra como esposa,] para poseer una familia y establecer señorío [como su corazón le instaba:] “¡Nosotros roturaremos la tierra baldía del país! .[Por] hacer surcos con la hoja de su arado, provocaron que la Mar fuera creada (y) [esos sur]cos [mis]mos provocaron el nacimiento de Samuqan. La “For[taleza] del Ayer”, Dunnu, entre ambos levantaron. [Har]ab dióse el título señorial para Dunnu, pero la Tierra volvió el rostro hacia Samuqan, su hijo, y le dijo: “Ven, ¡Deja que te ame..! Samu[qan] tomó a Tierra, su madre, como esposa, y a Harab, su padre, mató, y en Dunnu, la que aquel amó, le hizo morar; Así, Samuqan [to]mó posesión del señorío de su padre, y a la Mar, su primera (como ajada), [to]mó como esposa. Pero Gaiu, el hijo de Samuqan, vino, y mató a Samuqan, y en Dunnu, en el mausoleo de su padre, le hizo morar. A La Mar, su madre, tomó como esposa;  que igualmente mató a Tierra, su madre. En el mes de Diciembre en su dieciseisavo día tomó título y reino. [Gaiu], hijo de Gaiu, tomó a Idu/El Río, su propia hermana, como esposa; a [Gaiu], su antecesor, y a la Mar, su madre, mató y [en el mau]soleo, les dió morada.» Pasaje inicial del “Mito de Harab”. Siglo XXI-XVIII a.c. para copia del siglo IX a.c. de la ciudad de Sippar.

amurru

Esbozo del dios Amurru/Mar.tu, ”. Jebel el Bishri (Deïr ez-Zor, Siria)

La estructura del mitema, según DDD, es una progresión desde un Caos Primigenio, tanto dinástico como universal, hasta su ordenamiento de la mano del dios, en ese momento temporal, supremo, En-lil – Como nota, decir que En-lil, el dios sumerio, será, en éste caso, el sosías mesopotámico para el dios principal de las antiguas creencias semítico-amorritas, Amurru – y su abdicación ilesa en su hijo Ninurta en decisión consensuada con su Consejo Divino.

Aunque se trate de un texto-copia encontrado en la ciudad de Sippar y fechado en el siglo IX a.c. , su conjeturada antigüedad estriba en el mismo relato de los acontecimientos. De ésta guisa, el hecho que aparezca una entidad constructora y fundadora, Harab, hace presuponer que no se trata estrictamente de un dios, sino, posiblemente, una entidad indeterminada – Los dioses, en la tradición mesopotámica, ni construyen ni fundan ciudades, por lo que, y tal vez, hablemos de una “divinidad impura”, pudiendo tratarse de un héroe o regente divinizado –. Por otro lado, su vocación agrícola y la acepción “arar” a la “diosa de la Naturaleza”, es probable que suponga una acción poetizada. Tal es así, y visto de igual forma, que su hijo, Samuqan – Samuqan es una de las manifestaciones mesopotámicas de deidad ganadera. Una de las mas antiguas conocida se documenta en Ain Ghazal, en la actual Jordania, en el 7250-6000 a.c. –, sea, lo que en sumerio se denomina “mē” o “esencia divina”, es decir: “Un conocimiento sobre algo”. Por lo que su hija, el “agua salada”, sería el efecto de la sobre explotación agrícola, otro conocimiento, y su hijo, la ganadería, su “remedo como abono”. Una conjetura que podría venir refrendada por la necesidad/acoso, ante su segura infertilidad, que protagonizará hacia Samuqan su madre Erşetu y el “asesinato” , o acción de desechar, el “mē” que representa su padre. La conclusión de éste primer pasaje es la consecución de Gaiu, la “Tierra generosa” y que, a su vez se une a su hermana Idu, el “Río”, formando la tierra irregada por canales, Kesh. Así pues, probablemente estemos hablando de un texto didáctico agrícola del templo de Enlil – Apuntar aquí que los templo, entre otras funciones, eran los simbólicos guardianes y transmisores de los “mē” proporcionados por la divinidad – De hecho, una posible corroboración, y que me ha parecido apropiada, proviene de la Cábala hebrea donde encontramos, dentro de los denominados “Olifot”/“Aves de mal agüero”, un “Harab Seraphel” o “Espíritu de lo Imperfecto”, una esencia demoníaca afecta a lo Infértil y a la Muerte en un contexto cultural agropecuario. Dicho esto, considero desechable éste texto a efectos demostrativos de la hipótesis inicial.

El Reino de los Cielos”. “Poema de Kumarbi”

«En un tiempo pasado, Alalu, fue el rey de los Cielos.  Alalu estaba sentado en su trono, mientras el poderoso Anu, el mas importante entre los dioses, estaba frente a él y se  inclinaba  a sus pies, poniendo la copa en sus manos. Durante la medición de nueve años, Alalu fue el rey de los Cielos, pero en el noveno año Anu dio batalla a Alalu. El derrotó a  un Alalu que desterrado,  descendió a la “Tierra Oscura” y Anu tomó  su lugar en el trono. Anu estaba sentado en su trono, mientras el poderoso Kumarbi le proveía de bebida y se  inclinaba  a sus pies, colocando la copa en sus manos…» Pasaje inicial del “Poema de Kumarbi” (CTH 344) . Teogonía hurrito-hittita.

El texto continúa con el “copero” Kumarbi – El ser “copero real” era una distinción dinástica dentro de la familia real hittita – , el hijo de Alalu, haciéndose con el trono celestial y expulsando a Anu de los Cielos , tras morderle y amputarle los genitales, por lo que Anu se recluye en el Inframundo. Pero, en la castración, Kumarbi, queda impregnado irremediablemente del semen de Anu, vengándose éste así de su contrincante al hacer portar y gestar en la boca a su descendencia, y de lo cual Kumarbi nada podrá hacer para evitarlo, y se retira a la ciudad de Nippur. Tras su abandono, uno de los hijos de Anu, Teššub, – los otros eran el Rio Tigris y Tasmisu – sucede eventualmente a Kumarbi en el Reino de los Cielos – Aqui terminaría el “Poema de Kumarbi”, continuando la epopeya en el “Poema de Ullikummi” (CTH 345) -. En el posterior relato, Kumarbi toma venganza de Teššub copulando con una enorme roca y que le da un hijo, Ullikummi, quien se esconde en el Mar durante quince días hasta crecer lo suficiente para llegar a los Cielos. Tras varios intentos fallidos de combatir a Ullikummi, el dios Ea, habla con los “Viejos Dioses” para que permitan utilizar a Teššub la primigenia cuchilla que separó el Cielo de la Tierra, y así poder cortarle los pies al monstruo, y así evitar su instauración como nuevo soberano del Reino de los Cielos.

«Cuando altili se hizo viejo y estaba a punto de convertirse en dios, Zidanta mató a Pišeni, hijo de altili, junto con sus hijos. También mató a sus principales siervos. Zidanta llegó a ser rey. Pero los dioses reclamaron por la sangre de Pišeni. Los dioses convirtieron a Ammuna, su propio hijo, en enemigo suyo. Y éste mató a Zidanta, su padre. Ammuna llegó a ser rey. Pero los dioses reclamaron por la sangre de Zidanta. Y en sus manos los granos, los viñedos, los bueyes, las ovejas, no medraban. Se echaban a perder bajo su mano …» Pasaje del “Edicto de Telipinu”, CTH 19. lineas 18-20 . 1525-1500 a.c.

El relato de la teogonía hurrito-hittita resulta paralelo, o así podría parecer, al mismo relato de las luchas fraticidas de la propia dinastía del “Reino de atti” hasta la reforma sucesoria realizada por el rey Telipinu. Luchas intestinas que eran castigadas con aparente levedad y aceptación en su desenlace. Tal escenario podría indicar, y afectos de los componentes de la familia real, la existencia de una implícita “inviolabilidad” de carácter divino – En similitud al modo faraónico egipcio, hablaríamos de “divinidades incompletas” hasta su encumbramiento y posterior fallecimiento -. Independientemente del apunte anterior, se aprecia en el texto una evidente convergencia con la Teogonía de Hesíodo, además de episodios que relacionan su contenido con otras cosmogonías de Oriente Próximo. Si bien, tales semejanzas no deben apartarnos de la realidad aglutinante de la religión hittita y, en añadido, de un Oriente Próximo en general globalizado en su aspecto religioso.

De la mano de lo anterior, se debe considerar a las teogonías hittitas como una mixtura de creencias y que, según Archi (1993) y Singer (1994), se irán superponiendo históricamente. Así, partiríamos de unas divinidades matriarcales propias de la ciudad de Kaneš y de la región de Capadocia, y emparentadas en su diversificación de facetas con la cretense Potnia Theron, tales como Kubaba, diosa de la Fertilidad; Hannahanna, o la “Abuela”, una diosa-madre primigenia; e Inara, una Artemisa, “Señora de la Fieras”, anatólica. A continuación, los dioses que acompañaban a sus invasores indoeuropeos, un “Dios del Cielo” denominado Šiu y su cohorte de dioses ctónicos-infernales. Seguirían, influencias háticas tales como el “Dios de la Tempestad”, Taru, y una “Diosa de la Tierra” denominada Wurunšemu, sosias de la diosa solar hittita Arinna. Los posteriores añadidos, o sustitutos, hurritas: El “Dios de la Tempestad”, Teššub, su esposa Hebat, y su hermana Šawuška, que se identificará con la Ištar sumero-acadia. Unido a lo anterior y proporcionando la solemnidad debida a ésta estructura aglutinante, ya hurrito-hittita, el poderoso influjo de la cosmogonía y épica mesopotámica, personificada en el dios-héroe Alalu, primer rey de Eridu, la primera ciudad sumeria, y los dioses drávidas Anu y Enlil y el sumero-acadio dios Enki/Ea.

Mención aparte tendría la diosa hittita Lelwani, una divinidad infernal, protectora de la dinastía hittita, y paralela a la diosa mesopotámica Ereškigal. Así como el hecho que el “Poema de Ullikumi” este impregnado de un “sabor semítico” que, obviamente, también posee el Enûma Eliš amorrito-babilónico, y que vincula a ambos con el “Ciclo mitológico de Baal”.

En conclusión, la cosmogonía hittita advierte de unos “Viejos Dioses” defenestrados al Inframundo, pero no desde una perspectiva de “entidades energúmenas” , sino desde la tradicional visión dinástica de sus consentidas luchas por el poder. Así, y como ocurre con los textos hittitas (CTH 11), los soberanos derrocados no dejan de ser considerados como héroes meritorios para sus derrocadores, tomando igual sentido en la hora de su pronunciación y recuerdo hacia el conjunto de sus divinidades, los “Mil Dioses de atti”, en tratados, plegarias y solemnidades. Por lo que y dicho esto, considero desechable ésta cosmogonía a efectos demostrativos de la hipótesis inicialmente planteada.

Enûma Eliš

« Cuando en lo alto, el Cielo no estaba nombrado, y la Tierra, abajo, aún no tenía razón:  El primigenio Absû, que los engendró  y el Caos, Tiamat, la madre de ambos, sus aguas mezclaron.  Los campos no habían sido creados, y los pantanos no eran posibles de vislumbrar.  Cuando ninguno de los dioses había sido llamado a existir , al no poseer  nombre, y los destinos  no estaban escritos.  En ese instante, fueron creados   los dioses  en el seno de los Cielos. Lahmu y Lahamu fueron nombrados en su seno, siendo [llamados] . Largos fueron los tiempos que siguieron [(y) crecieron en tamaño y  edad]. En ese instante Anšar y Kišar fueron nombrados, y sobre[pasaron a] ellos. Largos fueron los días  y entonces surgieron cuatro (…) [Alternativa: y años fueron añadidos]. Anu, su hijo, [fue parejo a sus padres]. De Anšar, Anu [su primogénito, fue su igual]. Y el dios Anu [ a su imagen engendró a Numimud]. Numimud, quien de sus padres, sus progenitores [ fue Señor]. Vasto en toda sabiduría, [erudito],  y grandemente poderoso [en fuerza]. El no tenía rival. Así fue como los dioses fueron establecidos y fueron [nombrados] los grandes dioses.  Pasaje inicial del Enûma Eliš. amorrito-babilónico. Tablilla I: 1-21. Finales-principios del siglo XVIII-XVII a.c.

dios El

Representación del dios ugarítico El. 1300 a.c. Iraq Museum

El Enûma Eliš, en sus líneas iniciales, relata los tiempos donde el Cielo y la Tierra “no tenían nombre”– Desde la tradición de Oriente Próximo “no tener nombre” es no haber sido creado/nacido -. En ese tiempo, los entes primordiales, Abšu, el “Agua Dulce” y Tiamat, el “Agua Salada” engendran a Lahmu y Lahamu – Tal vez, las desembocaduras, antes separadas, del Tigris y Eufrates, origen del biotipo de marismas donde se desarrolló la primera cultura sumeria en Mesopotamia – que, a su vez, tiene como descendencia a Anšar y Kišar – El “Horizonte del Cielo” y el “Horizonte de la Tierra” -. Tras éstos preámbulos, el texto relata la lucha, y aquí si es evidente, entre los “Jóvenes Dioses” y los “Dioses Ancestrales”. Suceso que dicta la creación del Cielo y la Tierra, y su posterior reparto, por decisión colegiada de las divinidades vencedoras encabezadas por el dios Marduk, los “Jovenes dioses”, tras un pacto entre ellos: La división en dos partes de Tiamat – La partición de una víctima para sellar un pacto, los llamados sacrificios “Karat-B’rît“. Ceremonia propiamente semítica que está incluso contemplada en los textos bíblicos (Génesis 15: 7-11) – .

En realidad, el Enûma Eliš es fruto de un proceso sincrético diseñado por los teólogos al servicio de la dinastía amorrita. Teólogos que encumbraron al dios patronal de Babilonia, Marduk, un dios solar, al rango de divinidad nacional – Marduk, o dAmar-ud, el “Joven novillo del Sol”, al que se le supone  una gran antigüedad,  y  donde tenía una afectada faceta guerrera que le hacía “dispensador de la Vida y de la Muerte”. Teoría que podría estar rubricada en el contexto asirio (KAR 307) y donde Marduk es comparado con Meslamtea, “El Sol oscuro” ,“Quien se eleva y desciende del inframundo” (VA 08917) , mediante su vinculación con la ciudad de Eridu, actual Abu-Sharen, fuente de la primera tradición deítica y de la realeza sumeria. Una ciudad de Eridu que era residencia del dios En-ki/Ea y que fue reconvertido a progenitor de Marduk, haciendo variar, de nuevo, el eje del panteón mesopotámico a las mas antiguas tradiciones divinas de Sumer, pero obviando a Enlil, al dejarlo en un plano  religioso residual, así como a la anterior estructura divina afectada por una III dinastía de Ur derrotada. Éste sincretismo antes mencionado, nos proporciona la mas pura visión genésica sumeria, dentro de sus primeras líneas, para continuar con una lucha por el poder divino dentro de la estructura binominal semita de dios supremo celestial-dios inmediato terrenal, papeles que adoptan Anu y Marduk, en el mismo sentido que lo hacen El-Baal en el panteón ugarítico. 

Desde el ámbito de nuestra discusión, el ciclo mitémico amorrito-babilónico, junto al Ciclo de Baal , serán los únicos presentados que  concordarían, en su relación con el Génesis hebreo, con las premisas presentadas en DDD. Dicho esto, y aunque todos, incluido la mitología asiria, en su trasfondo, nos dirijan hacia una lucha por el “poder celestial”, –  Y/o “terrenal”. Circunstancia  que ha sido obviada en el desarrollo de la hipótesis por P.D. Miller (Jr) – entre generaciones divinas por una razón o por otra; el Enûma Eliš será el único que refleje la destrucción total de contrincantes, léase Tiamat y Kingu/Lamga, tanto desde el punto de vista físico como de su moral; mientras que el resto, exceptuando la Teogonía de Dunnu(m) por la razones comentadas, se trata de rebeliones que llegan a buen fin, o no – Caso del mitema asirio donde la rebelión es sofocada (J.M. Blázquez, 1989) – y donde los derrotados son conducidos al Inframundo o bien reubicados, en lugar y privilegios, tras su debacle a manos de uno o de otro bando.

En definitiva, no existe un mitema único sobre el origen de la Creación en Oriente Próximo y el Mediterráneo Oriental;  existe una estructura básica con dos orígenes, uno sumerio y otro levantino, al que se le fueron incorporando, a lo largo de milenios, creencias propias de las diferentes culturas que se unieron al escenario de la Alta Mesopotamia en la “Creciente Fértil” en un proceso aglutinante y sincrético,  retroalimentado, a su vez,  por los diferentes episodios hegemónicos de éstas culturas o de sus renacidas descendencias. En realidad, y con respecto al hecho bíblico, como afirma Smith (1994): “El Ciclo de Baal saca a la luz muchas de las ideas religiosas contenidas en la Biblia Hebrea. De hecho se puede decir que el Ciclo de Baal refleja el corazón de la religión semita occidental a partir de la que la religión israelita se desarrolló”.  Religión hebrea cuyo Génesis tomó prestados de la tradición amorrito-babilónica todos los principios de la Creación.

 Referencias, textos y mas información:

“Dictionary of Deities and Demons in the Bible (DDD)” Karen van der Toorn et all (1999)

“Eridu, Dunnu y Babel: A Study in Comparative Mythology” Patrick D. Miller (Jr) (1985)

“Mitos, leyendas y rituales de los semitas occidentales” Gregorio del Olmo Lete (1998)

“Teogonía” Hesíodo. Edición Universidad de Salamanca (2007-2008)

“El Enuma Elish. El poema de la creación”.  Luis Astey V. (1989)

“Hittite and Hurrite Epic” Gary Beckman (2005)

5 pensamientos en “Los “Antiguos Dioses”. El origen único del mitema de la Creación en el Mediterráneo Oriental y el Antiguo Oriente Pŕoximo

  1. Pingback: Escepticismo… | La mentira esta ahi fuera

  2. Hola Lampuzo, he tenido que usar esta vía para ponerme en contacto contigo porque en la pagina que frecuentábamos no se me permite.
    Sólo quería hacerte saber que he leido tu post, que te he leído en “lamentira” discutiendo en el off topic, y que te apoyo desde la ostracismo en tus conclusiones socio-económicas

    Un saludo

  3. Hola Busgosu,

    Gracias.., No tenía ningún conocimiento de tal decisión de “apartar” tu comentarios del blog “La Mentira”, ni tampoco poseo la información en referencia. Si quieres, utiliza mi “Información”, que es donde tengo yo los “Off Topics” y me cuentas a que fue debido.

  4. No tengo conocimiento de los motivos, deduzco que fue la consumación de una decisión popular, fraguada en la creciente repulsa hacia mi característica divergencia.
    Bueno he probado innumerables veces la expulsión como para sorprenden, y eso que en muy escasas ocasiones pierdo las formas que expresan el respeto a los demás.
    No te preocupes por estas situaciones, mi intención era acercarme de alguna manera para decirte que entiendo tus criticas socio-económicas y que las siento como miás.

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