Dioses de la Metalurgia en el Bronce Levantino. ¿Era Yahweh uno de ellos..?

dios-lingote chipriota

El  “dios- lingote” chipriota. Bronce del yacimiento de Enkomi. Museo Arqueológico de Nicosia

Por razones que la evidencia de una perseverante tradición cristiana en Occidente nos deja, existe la tendencia, a la hora de afrontar determinadas creencias del Antiguo Oriente Próximo y Mediterráneo Oriental, de obviar fundamentales premisas. La decisiva importancia de encontrar sus antecedentes dentro de la extrapolación simbólica de una Supervivencia de la mano del Conocimiento, y el  pragmatismo que ésta percepción conlleva, ha quedado disuelta en aras de un espiritualismo que en su momento exclusivamente fue  el portador alegórico de su innegable, y consciente para aquellos hombres, relevancia.  La progresiva divinización, ya dentro de un mundo neolítico y pre-urbano, de los antiguos censores paleolíticos de ese general Conocimiento, los ancestros, fue el preludio de la creación de un panteón donde los distintos aspectos económicos, fruto de la socialización sedentaria de la Supervivencia, tomaron individual presencia como dioses afectos al acontecimiento agrícola, ganadero y/o artesano. Una presencia metafórica del Conocimiento que continuará en el episodio del Bronce, como gran logro humano, y que se diluirá durante la revolución teológica henoteísta, y nacionalista, de finales del II milenio a.c. 

«Así, pues, poned cara hacia Menfis, que de (un) dios es todo él: Creta es la sede de su trono, Menfis, la tierra de su propiedad. A través de mil acres, diez mil fanegas, a los pies de Kothar inclinaos y caed, postraros y rendidle honores. Y decid a Kothar-Hasis, repetid a Hayan, el artesano ambidiestro: “Mensaje de [Baal, el Todopoderoso], [palabra del mas potente de los héroes]” »  Pasaje de la “Construcción del Palacio de Baal”  KTU 1.3 IV

Ya en otras líneas, habilitamos la posibilidad cierta que las primeras adaptaciones psicológicas en pos de la estructuración de las emergentes sociedades neolíticas en Oriente Próximo fueran la divinización de personalidades patrolineales  afectas a una eĺite familiar organizativa.  Héroes culturales que, en su momento y según ésta tradición,  representarían el conjunto de saber ancestral que, a su vez, era recordado mediante las prácticas rituales,  siendo tales actos poso crítico para el fin último que supone la supervivencia.

La progresiva especialización de la actividad económica  dentro de los núcleos urbanos en gremios o artes, incidirá directamente en una renovada visión parcelada de ese general Conocimiento. Visión que será, así mismo, imprescindible premisa para la división de aquella primera global entidad censora, personificada en un ancestral héroe-ente patronal, en diferentes manifestaciones de la divinidad que aludirían al conjunto de las técnicas y saberes  alusivos a una determinada labor o proceso crucial ligado al ideal de la perpetuación. Éste nueva concepción del, posiblemente ya,  “hecho divino”, y como ejemplos, se realizaría mediante la creación de nuevas personalidades – Caso del yacimiento de Ain Ghazal en Jordania (7250-6000 a.c.) y donde aparece un culto a un dios del ganado – o bien adaptando los antiguas entidades y sus rituales afectos – Caso una diosa de la Fertilidad de carácter agro-pecuario en Tell Halula, Siria (8700-7400 a.c.) – Por otro lado, y aunque ese formato no sea el único, dada la existencia de sociedades diferenciales y paralelas al hecho urbano, caso de las relativas al nomadismo de enclaves,  ésta estructura, en sus premisas fundamentales, será la base del conjunto de panteones de las mas relevantes civilizaciones surgidas tras el Calcolítico. 

Figuración en bronce del dios fenicio Melkart. Siglo VII a.c. Museo Arqueológico de Sevilla. Photo by Bernardes Ribeiro

Figuración guerrera en bronce del dios fenicio Melkart. Siglo VII a.c. Museo Arqueológico de Sevilla. Photo by Bernardes Ribeiro.

Aunque se tiende a pensar  exclusivamente en la Edad de Bronce como un periodo donde el desarrollo tecnológico del hombre antiguo mira hacia la metalurgia, la clave para entender su extrema importancia estriba en la propia valoración que su conocimiento tuvo entre las primeras sociedades pre-urbanas de  Oriente Próximo. Así, el comienzo del empleo del metal estaría íntimamente relacionado con importantes procesos de transformación sociales, económicos y culturales, y donde la anterior sociedad neolítica autosuficiente no tendría ya cabida. De hecho, su progresiva utilización se mostrará decisiva, entre otros, en el desarrollo del comercio,  la construcción y el arte ornamental,  en la mejora del utillaje agrícola y en el perfeccionamiento del armamento. 

« Cuando Anu creó los Cielos, Nudimmud creó el Apsû, su morada, el extrajo la tabli[lla] (de los Destinos), creó al Dios-Ladrillo para la renovación (de los templo/s), creó la espesura de los bosques de cañas para darle su forma, creó a Ninildu (el Carpintero), Ninsimug (el Moldeador) y Arazu (el Ladrillero) para moldear su final forma, creó las montañas y las aguas para […] [su forma], creó a Guškinbanda (el Orfebre), Ninagal (el Fundidor), Ninzadim (el Tallador) y Ninkurra (el Cantero) para sus actos rituales… » Pasaje del “Enūma Anu ibnû šamê” 24-31 (BE 13897)  Para copia neo-babilónica del I milenio a.c.

Resultaría preclaro que tales cambios culturales incidieran también en el acontecimiento religioso, como así fue. De la incidencia en los panteones del hecho de la especialización de oficios y artes,  nos hablan los himnos y rituales mesopotámicos afectos a la reconstrucción o construcción de templos, caso del “Enūma Anu ibnû šamê”, donde aunque Anu es quien crea los Cielos, es el “Hacedor de los Dioses”, Nudimmud/Ea, el “Señor de la Sabiduría”, de quien los dioses artesanos, sus avatares,  tuvieron origen, según la tradición, al principio de los tiempos, y cuyo nexo común imprescindible como fuente de desarrollo es el conocimiento de la metalurgia, personificado en Ea, su entidad creadora.

Analogías similares ocurren en el panteón egipcio con Ptah, dios de la Creación y la Sabiduría – En el primer texto el topónimo “Menfis”,o  “kpt” en semítico ugarítico, es una transcripción del egipcio “(w)t-k’-pt()”, “la casa del ‘ka’ de Ptah”. Como nota al margen decir que el término griego “Aigyptos”, “Egipto”, proviene de similar transcripción (Del Olmo, 1998) -,  y Sokar, el dios herrero. De hecho, existe una “conexión ugarítica” entre las distintas divinidades dadoras del conocimiento metalúrgico, Ptah y Hayan/Ea (J. Nougayrol, 1968), junto al presumible predecesor del griego Hefestos, el “dios-lingote” chipriota – Si tomamos en cuenta Chipre. Siendo también coincidente con la “interpretatio graeca” y donde Ptah es Hefestos –, al respecto del dios herrero de Ugarit, Kothar/Koshar, y estas, a su vez, con tres de los principales antiguos centros de minería del cobre en Oriente Próximo: El Timna egipcio, el hurrita Isuwa y  Chipre  (Smith, 1985) – Como nota decir que las minas de Timna en HaArava en el Sinaí, sea posiblemente el origen del mito de las “Minas del rey Salomón” – , como así parecen reflejarnos los apelativos y topónimos del primer texto presentado. Ésto, posiblemente, se debe a que las principales minas de estaño, necesarias para conseguir la aleación metálica del bronce, estaban en Ugarit. 

La deidad Kothar(u) aparece en Ugarit como una divinidad independiente y como parte del binomio “kr w-ss”,  “Kothar wa Hasis”, el “Diestro y Sabio”, figurando en los textos como hijo de Ēl,  la deidad suprema del panteón sirio-canaaneo. Panteón donde asume también el papel de dios constructor (KTU 1.2), divino artesano (KTU 1.17-19) y músico/adivino (KTU 1.108 y KTU 1.6), personificando  así a los distintos avatares del dios acadio Ea, excepto al de su faceta “Creativa”, ya que ésta era asumida tradicionalmente por el ancestral dios Ēl. De hecho, y aunque en los panteones sirio-canaanitas Ea aparezca explícitamente identificado con Kothar – Independientemente que tanto Ēl como Ea sean entidades deificas semíticas de la “Creación” que habitan en ambientes acuosos. Tal deriva en la asimilación, podría ser debida a que tratamos con una “última incorporación”, y una final relevancia,  del dios-herrero dentro del panteón ugarítico. – , se mantiene la vinculación con Ēl en las listas del panteón de Meri, según W.G. Lambert, así como en textos bilingües de Kultepe (KAI 126) donde el epiteto canaaneo-fenicio “ʾl qn ʾrs”, “Ēl, Creador del Cielo y de la Tierra”, corresponde con” dl-ia-śa”, el sosías luvita de Ea (Lipinski,1995). 

Planteado lo anterior, es posible deducir que durante la Edad del Bronce se incorporan a los panteones una serie de divinidades afectas a artesanías y artes que se desgajan en avatares de la primigenia fuente de la Creación y del Conocimiento. Por otro lado,  y dependiendo del momento de su incorporación a las nuevas corrientes tecnológicas de la metalurgia, así como de su importancia económica, se suceden deidades, caso de Kothar y el “dios-lingote” chipriota, que asumen un importante papel en mitemas y panteones, caso del “Ciclo de Baal” ugarítico o el “Ciclo de Kumarbi” hurrito-hittita por Ea, donde su posicionamiento hacia un bando u otro de los contendientes por el poder divino, inclinará la balanza del éxito.

«(Refiriéndose a Sion, templo de Jerusalem..) Por eso proclama el Señor, Yahvé de los Ejercitos, el Fuerte de Israel: ¡Ay!, Voy a vengarme de mis adversarios y a tomar revancha de mis enemigos. Y volveré mi mano contra ti, y purificaré en la hornaza tus escorias y separaré las partículas de plomo. » Isaías 1: 24-25 Biblia Nacar-Colunga (1966)

Ya en otras entradas hemos estado hablando del posible origen de la religión yahwista. J. David Schloen (1998) propone un origen Madianita/Arábigo del Yahwismo, basado en la lectura de Jueces 5. De esta guisa, sugiere que los primeros israelitas estarían coaligados con los mercaderes nómadas madianitas, beneficiándose del comercio, fundamentalmente metalúrgico, que cruzaba Palestina a través del Valle de Jezreel en dirección al centro amorrita de Qadesh y procedente del Timna sinaítico, siendo esta ruta la premisa para la expansión de unos nuevos idearios religiosos. De igual manera, N. Amzallag (2009) sugiere que el origen de Yahwismo se asienta en que Yahweh fue originalmente un arcaico dios de la Metalurgia. Basándose en la  anterior hipótesis Madianita/Kenita y en textos bíblicos, identifica a Yahweh como la divinidad patronal de un gremio madianita de forjadores de metales, denominados kenitas, dentro del contexto de los semitas mas occidentales. Amzallag basa sus argumentos en que Yahweh esta asociado con la cultura edomita en los textos bíblicos – En ese sentido, existe el argumento que alrededor de un tercio del material onomástico, en relación a estirpes,  de los textos bíblicos corresponde tanto a Judah como a Edom (A. Ofer, 2009) – ; textos bíblicos que conservan vestigios de un culto en Israel asociado con la fundición del cobre. – Ejemplo pudiera ser el episodio del ministerio profético de Isaías (Isaías 6: 6) – . A lo que habría que añadir el hecho que Yahweh tiene una personalidad similar a otros dios garantes de la metalurgia como pudieran ser Ptah, Ea y el elamita Napir, así como que los dioses metalúrgicos del Levante Mediterráneo, caso del fenicio Melkart y el “dios-lingote” chipriota, y que suelen figurarse como guerreros en actitud de enfrentamiento contra otros divinidades (Éxodo 15: 3).

« (Habla Isaías..) ¡Ay de mi, perdido soy, porque, siendo un hombre de impuros labios, que habita en medio de un pueblo de labios impuros, he visto al Rey, Yahvé de los Ejercitos! Pero uno de los serafines voló hacia mi, teniendo en sus manos un carbón encendido, que con las tenazas tomó del altar..» Isaías 6: 5-6. Biblia Nacar-Colunga (1966)

Cierto es que, tal vez, las hipótesis de Amzallag no estén plenamente asentadas. De hecho no explican, si ésta suya fuera plausible, una, en consecuencia, dualidad de comportamientos en el dios hebreo – Si unimos a la anterior su evidente personalidad en los textos bíblicos de dios de la Fertilidad y de las Tormentas. Léase aquí por ejemplo el pasaje de Isaías 4: 1-4. –  Mas lo que si parece evidente es que aunque no haya una referencia explícita al dios Kothar/Košar canaanita, si podemos dudar que no exista su presencia por alusiones en la Biblia Hebrea, caso de Proverbios 31:19 y Ezequiel 33:32 (Cooper, 1981). En Proverbios 31:19, según D. Pardee, la translación de la palabra “kîšôr” como “rueca” es poco satisfactoria. Igual ocurre con la translación en Ezequiel 33:32 de las palabras “šîr ʾăgăbîn” como “canciones de amor”. Por último, la presencia del término “reš” en nombre teóforos como “kûšan riš ʾătayim” (Jueces 3:8), permite dudar que las interpretaciones de “Chousarsathôm” y “Choursarsathim” que da la Biblia Septuaginta griega no procedan en su primer elemento del término “Kûšar” (Hoffman, 1986). Aunque, incluso,  no aceptemos a asimilar  la palabra griega “Chousor” con Košar.

Mas información:

“Yahweh, the Canaanite god of metallurgy?” N. Amzallag (2009)

Referencias:

“Dictionary of Deities and Demons in the Bible (DDD)” Karen van der Toorn et all (1999)

Textos:

Mitos, leyendas y rituales de los semitas occidentales” G. Del Olmo Lete (1997)

Imágenes:

Agora-dialogue.com

pt.wikipedia.org

 

2 pensamientos en “Dioses de la Metalurgia en el Bronce Levantino. ¿Era Yahweh uno de ellos..?

  1. “Moisés fabricó una serpiente de bronce…” (Núm., 21, 9)

    En Tell el-Amarna, en 1887, se hallaron los archivos reales de Amenofis III y de su hijo Eknatón (quien construyó el-Amarna, la nueva capital); las tablillas contenían correspondencia entre los príncipes de Palestina, Fenicia y Siria meridional, redactadas en acádico del segundo milenio, que según Keller, revela el origen indoario de la mayoría de los nombres de dichos príncipes….a saber, Suwardata, príncipe de Hebrón, Indaruta de Aksaf, Birzawa de Damasco, Biridiya de Meggido, Widia de Asquelón, Birash-shena de Sikem…o Abdu-kheba de Jerusalén, hurrita.

    Tras la salida de egipto con Moisés en cabeza, parece ser que el período delos 40 años en el desierto correspondería con la prolongada estancia en el Negueb, y que luego retrocedieron al golfo de Ákaba, al país de Madián. Allí Moisés vivió con ellos y se casó con Séfore (Éx., 2, 21), que era madianita; como descubren las excavaciones de Nelson Guelk, esta zona estubo poblada entorno al siglo XIII a.C.

    En la zona de las minas de cobre de Timna (Wadi-el-Araba), se halló una serpiente de bronce, que según el erudito alemán H. Gressmann, debió ser tomada de los madianitas, que según la biblia descendían de la mujer de Abraham, Queturá (Gén., 25, 2-6), y Reguel (o Reuel, o Jetro), sacerdote y suegro de Moisés (Ex., 2, 16 y sigs.), dentro de un tabernáculo, que puede ser el referido en tantas ocasiones en el éxodo (caps. 25-31, 35-39); esto unido a que además de ser un ídolo presente aún en 700 a.C. en la corte de Ezequías, que en sus crónicas “machacó” y alejó un ídolo serpiente del templo de Jerusalén, en concordancia con los cambios religiosos que se daban, relacionan claramente a los madianitas con la tribu de Moisés…

    Pero he aquí que tras las conquistas de Israel en Jordania, los moabitas temen por su seguridad y deciden coaligarse con los madianitas (Núm., 22, 4) en todo excepto una hipotética lucha armada. Los lujuriosos cultos cananitas, propios de Baal, no complacen a los israelitas,

    “Mientras Israel estuvo de asiento en Sittim el pueblo comenzó a prostuirse con las hijas de Moab.estas invitaron al pueblo a los sacrificios de sus dioses. Y el pueblo comió y rezó a sus dioses” (Núm., 25, 1-2).

    No sólo eran las hijas de los moabitas las rameras…(en Canaán, algunos templos eran literalmente burdeles, dónde los libidinosos o lujuriosos de ambos géneros se ofrecían sexualmente a cambio de alguna recompensa al templo por quien se prestase a satisfacer a los “oficiantes”), en Núm., 25, 8., podemos leer como el sobrino-nieto de Moisés, sorprendiendo a un israelí con una madianita en el lecho, atraviesa a ambos con una lanza. Y he aquí que puede atisbarse una unión israelí más allá de la religiosa, que tanto se dice correa transmisora de la identidad hebrea, pues, si tanto moabitas como madianitas practicaban los cultos a Baal…(e israelíes), y solo fueron los madianitas atacados por Israel, acusados de anatema y avocados pues al exterminio (Dt., 34, 1): “Así , matad a todo varón y, de los niños, a todo varón, y, de las mujeres, a cuantas han conocido lecho de varón…”, la razón de atacar a unos y a otros no, ¿estriba en que Lot es el fundador del pueblo de Moab?; de ser así, ¿por qué no también perdonar a los madianitas dada una relación de parentesco semejante?…¿o no tan semejante para el caso…?, …me pregunto si simplemente el control del cobre o una diferencia esencial entre ambos pueblos en cuanto a lo religioso motivó la discreccionalidad del ataque…como podría que se permitiese la poligenia pero no la poligamia; hasta nuestros días en que es un pilar social, el matrimonio a cambiado mucho; en Roma era una forma de legitimar la descendencia hasta los cambios en la moral en el último siglo a.C…mucho antes, algunas tribus nómadas, guerreras o belicosas, como pudieron ser los escitas…podían tomar muchas mujeres, y permitían que éstas pariesen de otros hombres, más toda la descendencia era responsabilidad del mismo hombre….cuando Moisés ofrece su mujer al faraón temeroso de su vida, y al desenliarse el engaño, Moisés parte de egipto con Sara preñada de un dios viviente, en definitiva…más se quedó con la mujer.

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