Del Neolítico a la Edad del Bronce: Jefatura y sacerdocio. Evolución.

Resulta difícilmente cuestionable que el origen de los cambios sociales y económicos  que propiciaron el Neolítico no se fundamenten en una variable ecológica. Variable que surge a partir de los últimos episodios  de la transición entre la glaciación de Würm  al  Holoceno y que propicia una necesidad adaptativa de las anteriores “culturas de depredación” mesolíticas, 12000-10000 a.c., ante la desecación de grandes áreas en virtud del progresivo cambio climático en ciernes. Esta obligada evolución cultural humana dará comienzo, en el caso de Oriente Próximo, con las culturas natufienses, que irán unidas a unos nuevos comportamientos humanos en su relación con la Naturaleza, y que tendrán su inicial transformación con  primitivas técnicas dirigidas a favorecer el crecimiento y expansión de determinado tipo de gramíneas, mediante un primitivo método de selección. A continuación, entre 8500- 7500 a.c. aprox., se desarrollan los primeros ensayos de cultivos masivos y  domesticación  de animales en el Neolítico pre-cerámico A, desembocando en el periodo comprendido entre el 7500-6500 a.c. con el pre-cerámico B y donde ya aparecen la primera agricultura y ganadería extensiva. La proyección de ésta nueva condición social humana, ya con un carácter aldeano – En el Precerámico A se abandonan los asentamientos en cuevas y hábitat similares –, verá su culminación con su expansión hacia la cuenca del Tigris, la península Anatolia, el altiplano iraní y  Montes Zagros.

Un primer acercamiento a estos comportamientos diferenciadores, y a las nuevas propuestas sociales basadas en las anteriores premisas,  serán determinantes en las próximos acontecimientos vitales de la Humanidad. Si bien,  habría que apuntar que tales soluciones finales agropecuarias fueron el término de otras  experiencias vitales alternativas que convergieron. Esta hipótesis podría invitarnos a pensar en la posibilidad de una domesticación de animales anterior a la consecución de la agricultura, ya que esta última tuvo una primera fuerte necesidad de terrenos seleccionados y adecuados a los diferentes cultivos, así como  un  progresivo valor mínimo en la productividad, que viene condicionado por la posesión de diferentes aspectos del conocimiento – aspectos que condujeron al desarrollo de técnicas como el “barbecho”,  la utilización de abonos orgánicos o el diseño de nuevas herramientas, etc. –  que, en mi opinión,  deben ser valorados, aunque, como señala Eiroa, éste hecho tampoco desvirtúa la compleja presunción que se tiene a cerca de los inicios de la ganadería.

Pero lo que realmente,  y desde el punto de vista social, generalizó e innovó el Neolítico fue la necesidad, dentro de la vida aldeana, de una especialización y organización de los trabajos  – La sedentarización tecnificó la sociedad impulsado la creación de oficios, por ejemplo la construcción de viviendas –, si bien este proceso,  que quedará más definido en el periodo posterior, tuvo un desarrollo lento que duró aproximadamente 3000 años. Ésta especialización y organización, que se traducirá en un incremento de la productividad –  fruto de la necesidad de obtener mas recursos como consecuencia del aumento de la población –,  y que según la “teoría ideológica”, J. Cauvin (1994), situaría a los pobladores neolíticos ante la tesitura de una  “necesidad de incentivo”  hacia esos nuevos formatos sociales. Situación que se resuelven mediante la adopción de nuevas “adaptaciones psicológicas” , y que se sostienen sobre una nueva concepción del “hecho divino”,  bien mediante la creación de nuevas entidades deíficas – caso del yacimiento de la aldea de Ain Ghazal en Jordania, 7250-6000 a.c. donde aparece un culto al dios del ganado – ó bien  mediante la modificación de los antiguos rituales y mitologías – diosas de la fecundidad de carácter agro-pecuario, Tell Halula en Siria, 8700-7400 a.c.  – Reestructuración de creencias que conllevará el reforzamiento de determinadas autoridades de carácter mundano..

Durante el Calcolítico,  a partir del VI milenio a.c aprox,  el nivel de desarrollo cultural permite una utilización sistemática y diversificada del medio, una organización social mas compleja, en las que se entrevén jefaturas políticas y ya un cierto grado de estratificación social que irá aumentando con el paso del tiempo. Se afianza la vida de poblado con un modelo protourbano –  si bien de forma paulatina y localizada que conducirá, en Oriente Pŕoximo, a las ciudades-Estado mesopotámicas, 3800 a.c., y al Egipto pre-dinástico, 3600 a.c.- , se amplía la especialización en la fuerza de trabajo, y se generalizan aspectos de carácter ideológico y religioso. Situados en este momento temporal, la pregunta sería ¿Cual fue el detonante del paso de las aldeas neolíticas de carácter esencialmente agropecuario a las primeras ciudades en las que se centralizaban actividades de toda índole…? La respuesta, tal vez, y más propiamente resuelta, se encuentre en el núcleo fundamental de las ciudades mesopotámicas: El templo ó lugares de culto.

Hemos apuntado anteriormente que  como consecuencia de la necesidad organizativa a que predispone el asentamiento y arraigo de las poblaciones humanas neolíticas, se produce, en paralelo, un cambio en las creencias. Estas creencias van acompañadas de unos rituales que, en caso de las religiones primarias y a semejanza de los rituales paleolíticos, van acompañados de un fuerte componente de recordatorio en el conocimiento heredado – regulando multitud de aspectos económicos y de comportamiento social – y cuya base teológica se sostiene en una misión general:  La explicación de la organización del mundo y el “acomodo” vital  del hombre en el orden divino de la Naturaleza. (J. Assmann, 2003). Religiones que, en definitiva, exigen “el sacrificio”, la  autoinserción en las diferentes liturgias organizativas,  y, por ende, la obligación de sustentar “ese mundo”. Si a esto unimos el carácter punitivo divino que estas creencias poseían sobre el incumplimiento de tales rituales – castigos de los dioses que condenaban a hambrunas, enfermedades, conquistas,  etc -,  encontramos una llave que asegura la aceptación, por parte de la fuerza de trabajo, de menesteres y obligaciones comunales e impulsará a los “custodios” de tales rituales, los sacerdotes, a la jefatura de los asentamientos. Situación que vendría acompañada por la pérdida de peso decisorio, ante el incremento poblacional y procedencia, de pretéritos conceptos de autoridad como pudieran ser los jefes familiares ó de aldea, de clanes u otras paralelas jerarquías tribales anteriores ó bien serían estos mismos, como evolución de  esos mismos aspectos sacramentales de origen mesolítico – Entre las obligaciones o funciones de  los jefes de las familias y clanes  es posible encontrar la religiosa – , quienes posiblemente asumirían tales roles (Lara Peinado,1999)

Ya en la Edad del Bronce,  a partir de finales del IV milenio a.c. aprox., es donde se producen los cambios más significativos en los aspectos sociales y económicos con respecto al periodo anterior – cambios que vendrán marcados por un desarrollo de la  metalurgia y que se verá reflejado en la metodología de explotación de los diferentes recursos  económicos – y que se reflejan en unas jefaturas donde el incremento de las diferencias sociales resulta manifiesto  como consecuencia de la acumulación de riquezas y la concentración de poder desarrollándose  una progresiva estratificación social y que está fuertemente condicionada a su relación con el templo. Aquí hemos de recordar que en la época de las teocrácias mesopotámicas, el templo no era sólo un centro religioso, si no también un centro económico cobrador de impuestos, administrador de tierras y  esclavos,  y que formaba parte del circuito comercial de mercancías. También realizaba préstamos dinerarios y, como una práctica habitual,  ofrecía en arrendamiento tierras de cultivo a campesinos ó mayores propietarios. Hasta tal era así que podemos decir, sin temor a equivocarnos,  que junto al palacio, y en función de la época,  ya sea juntos o por separado, poseyeron, ó  controlaron,  la mayoritaria parte de las  actividades económicas de las ciudades mesopotámicas.

Cara de los “poderes del templo”. Estandarte de Ur, 2600-2400 a.c aprox.. British Museum

Una concreta información en los escritos mesopotámicos  de las características de los rituales y culto a los dioses  no ha sido posible de obtener, por ahora,  sin embargo  disponemos de una idea aproximada de la composición de tales liturgias. Rituales que ,progresivamente, englobarían la reglamentación ó ritos de las actividades y organización de los templos fruto de anteriores procedimientos. Así en éstas se describiría los procedimientos principales   débitos al culto del dios; los ritos de purificación de los diferentes templos; así como la regulación de los propósitos de cada uno de los servidores, y  por tanto de los servicios, que el templo proporcionaba y que iban desde procesos de exorcización demoníaca hasta la  elaboración de productos artesanales, concluyendo  con las pauta a seguir en las labores de enseñanza de  las distintas ocupaciones que englobaban las prolijas actividades templarias.

Otro aspecto social a tener en cuenta, en estos estadios evolutivos,  es el incremento de la “conflictividad” entre los grupos humanos.– hasta el punto que se conocen aldeas amurallas, caso de Jerico, actual Israel, datadas en el 8300 a.c. – y que en el caso de las ya ciudades-estado mesopotámicas hace conceder cada vez mayor protagonismo a una nueva institución: El Ejército. Ejercito que  en los primeros momentos no fue un cuerpo permanente, pero que en el caso sumerio  se le conoce, como mínimo, una estructura definida ya desde el Periodo Arcáico, 2900 a.c. aprox., dadas las contínuas luchas entre ciudades vecinas – ejemplo documentado son las luchas entre Umma y Lagash por el control de la llanura de Gu’edenna – y que  elevó a determinados líderes guerreros – como consecuencia de la cesión de forma temporal del poder civil en situaciones excepcionales –  al status temporal del “lugal” o  jefe civil. Situación que en algunos casos derivó en la creación de “monarquías militares”  como sistema político, y ya con dinastías hereditarias propias – al igual que sucedía con las castas templarias de los sumos sacerdotes y acólitos –, caso de la ciudades de Uruk, Kish y Lagash. Si bien esta opción no fue generalizada, si es cierto que el jefe de la ciudad , como representante de la divinidad – “en” sumerio, y que personifica a la perfección las  hipótesis anteriormente plasmadas – fue progresivamente tomando un carácter bicéfalo que se conoce también desde la Epoca Arcáica,  pero que siempre estuvo bajo la “tutela de las divinidades” y su ritual organizativo.

Cara de los “poderes civiles” Estandarte de Ur. 2600-2400 a.c. aprox. British Museum

Referencias:

“Nociones de Prehistoria general” Jorge Juan Eiroa (2000)

“La Mesopotamia Arcáica: Sociedad y Economía en el amanecer de la historia” Nicholas Postgate (1999)

“La Civilización sumeria” F. Lara Peinado (1999)

Imágenes:

az.wikipedia.org

weliketowrite.live.subhub.com

El neolítico africano. El lago Moeris: Migraciones hacia el Nilo.

Según la Enciclopedia Británica, el antiguo lago Moeris fue un lago que ocupó una extensa área de la depresión de Al-Fayyum en el actual Egipto y que actualmente, con una menor presencia, es conocido como el lago Qarum –   ó Birket Qarum,  en árabe. Hoy con  250 km²  de extensión y 8 metros de profundidad. Situado a 45 metros bajo el nivel del mar  – . Las labores de investigación realizadas indican que se trató de un lago de agua dulce, actualmente son salobres,  que tendría una extensión aproximada de  1500 km² y estaría situado a 37 metros sobre el nivel del mar, de tal manera que sus margenes englobarían la práctica totalidad del accidente de Al-Fayyum  – El área de la depresión de Al-Fayyum  se estima en alrededor de 1800 km² con frontera con las alturas libias. – Éste antiguo lago fue perdiendo progresivamente su diámetro como consecuencia de los progresivos cambios climáticos tras la finalización de la  última glaciación ,así como el fin de la aportaciones a sus aguas del río Nilo – Alrededor del décimo milenio, ésta documentado, los tramos de Egipto y  Nubia (Sudan)  sufrieron un  fuerte decrecimiento en el caudal  del río, según estudios sedimentarios realizados en lo que se conoce como “Regresión Dishna” (M. Almagro) – , situación que tendió a estabilizarse hacia el año 10.000 a.c., con 18 metros sobre el nivel del mar, ya en el periodo paleolítico superior egipcio.

Durante el Paleolítico, como es obvio,  encontramos la noticia más antigua de la actividad humana en Egipto. Actividad que está estrechamente vinculada con embalses y corrientes de agua dulce, tales como el propio Nilo, ó bien antiguos oasis, así como lagunas y lagos. El conocimiento más pretérito de elaboración de herramientas pudiera ser datado en el valle  con una antiguedad aproximada 300.000 años – más exactamente en Abu-Simbel en el Paleolítico Inferior egipcio  – y en el caso del Desierto del Oeste entre los años 250.000 y 90.000. El Paleolítico, al igual que en otras zonas del mundo, se divide en Inferior, Medio y Superior, – En el caso egipcio, del año 300.000 al 90.000 para el Inferior; Entre el 90.000 y el 20.000 para el Medio; y del año 20.000 al 6500 aproximadamente para el Paleolítico Superior  – al que debemos añadir  fase Epi-Paleolítica, ó periodo de transición al Neolítico,  que tiene como característica ser relativamente corta, alrededor de 1000 años. 

Será ese lapso temporal que va desde finales del Paleolítico Superior hasta el Neolítico , y su relación con el lago Moeris, donde centraremos el desarrollo de la entrada dividida en tres temáticas: Un hipotético primigénio orígen de la Agricultura en el Valle del Nilo. Una segunda y posterior nueva transición al Neolítico, esta vez relacionada con el Lago Moeris y por último,  la más que posible vinculación de las culturas conocidas como Al-Fayyum , precursoras de ese “segunda fase neolítica” con  yacimientos arqueológicos del desierto libio-argelino.

La primera agricultura egipcia.

El orígen del Neolítico, como fin de la cultura de depredación y recolección por parte de las poblaciones humanas, como nos sugiere Martín Almagro, siempre se ha considerado como un hecho propio de las culturas mesopotámicas, y vinculados a la “Creciente Fértil” , apareciendo así en textos y estudios. Éste hecho está fundamentado en la  antigua presencia de cereales silvestres en las cuencas del Tigris y Eufrates, así como del gran desarrollo del las investigaciones en la zona debido a tal circunstancia.  Ahora sabemos que las riberas del Nilo estaban pobladas durante el Paleolítico Superior y  que se tiene constancia de la existencia de cereales silvestres autóctonos, así como de  su aprovechamiento, tanto en Egipto como en Nubia, anteriores a la supuesta introducción exterior de tales plantas y que se sustentan en los trabajos realizados por F. Wendorf y J. Shiner.

Decía Herodoto que “Egipto es un don del Nilo”  y a sí aparecen, aunque el no lo supiera, más  que vinculadas las culturas del Paleolítico Superior  al volumen hídrico del río. Así aparecen numerosos asentamientos que desaparecen ó evolucionan en función de  las transiciones biológicas de sus márgenes, y zonas húmedas anexas,  del gran río africano  -Wendorf las enumera éstas culturas de la A a la G , asignándoles una antigüedades que oscilan entre el 15000 y 16000 a.c. para la cultura A  y entre el 12000 al 10000 a.c. para la cultura G ;  a éstas añade los yacimientos de Dishna, 9500 a.c., y los sebilienses del  Alto Egipto fechados alrededor del 9600 a.c. –  y que poseen distintos tipos de actividad  vinculada bien a la caza ó bien a la pesca,  incluyendo alternativas combinaciones, en diferente proporción,  de ámbas – caso de la cultura B,  entre el año 15500 y 16000 a.c. -, con yacimientos entre Luxor y Assuan, con una fuerte práctica pesquera -. La culminación del periodo Paleolítico Superior se corresponde al  sub-periodo  consiguiente a la ya mencionada “Regresión de Dishna” y que en Nubia podemos datar entre los años 9700 y 7500 a.c. , soportándose tal cultura en Egipto en un único yacimiento situado en El-Kab  que  dataremos aprox. en el año 6400 a.c.

Dicho esto, pondremos nuestra atención en una ya evidencia: La existencia de un periodo, el llamado “Complejo G” ó cultura G (F. Wendorf) , que está asociada a unos útiles tales como piedras pulimentadas para moler grano y piezas de silex, al modo de Oriente Próximo y Europa, correspondientes a hoces,. Tal acontecimiento implicaría la existencia de una recolección,  una utilización alimentaria en  gran escala, y conclusivamente con una emergente práctica agrícola – estamos hablando del año 12000-10000 a.c.,- . Tal práctica, por tanto, podría ser paralela al neolítico de Oriente Próximo, año 10000 a.c.,  y si no anterior, para a continuación desaparecer como consecuencia de los cambios climáticos acontecidos tras el fuerte descenso de un caudal de río Nilo, ya comentado  – y que podría corresponder,  aproximadamente,  con el episodio climático glacial de “Joven Dryas” en el año 9500 a.c. -. Estos sucesos biológicos, como hipótesis,  desbocaron en una involución de la anterior “Cultura G” y que conocemos como  la “Cultura Dishna” ya mencionada. y  que con el transcurso del tiempo paulatinamente fue absorbida por las nuevas culturas semi-nómadas provenientes del lago Moeris, yacimientos de Al-Fayyum A ,  dando paso, a mi entender,  a un nuevo episodio neolítico en Egipto.

Aproximada extensión del Lago Moeris alrededor de año 10.000 a.c.

Culturas del Lago Moeris.

Tras el decrecimiento de los caudales del Nilo y su implicaciones en el transcurrir ecológico de sus zonas afectas, la información disponible acerca de los asentamientos humanos en sus márgenes nos conducen a la depresión de Al-Fayyum. De nuevo y según nos relata F. Wendorf, podemos dividir los estratos geológicos de la zona en tres etapas: Una primera etapa ó “Paleomoeris” ausente de industria; Una segunda denominada “Premoeris” con industrias del Paleolítico final,  fechadas en un arco que va del 6150 al 5190 a.c. y por último,  la llamada “Moeris” que abarca el periodo entre 4441 al 3860 a.c. que aunque en sus niveles inferiores mantiene estéticas del Paleolítico Final que según se asciende en sus estratos reflejan ya episodios de la cultura  neolítica de Al-Fayyum A. Y es en ésta tercera fase donde la evidencia nos conduce a una clara conclusión según M. Almagro: “Las diferencias técnicas y tipológicas de estos dos grupos (últimos..) de yacimientos y culturas son tan grandes que es improbable que la cultura de Al-Fayyum A se haya desarrollado como continuidad del Paleolítico Final de aquella área..”

La cultura de Al-Fayyum A se localiza al norte de la depresión del mismo nombre  y puede considerarse como la primera gran cultura neolítica egipcia. Existen referencia del cultivo de trigo, así como de hasta de tres tipos de cebada (M Reynes, 1992) , junto con el lino y algunas gramíneas, y a la que debemos unir  una relevante ganadería – Cabras, ovejas y posiblemente ganado mayor, cerdos y perros – . En las construcciones se hace patente un todavía estado semi-nómada ante la ausencia de habitaciones en las casas, la simplicidad de los hogares – las cabañas se fabrican bien con esteras bien con cañas –,  y de los restos de poblados,  que se acompañan de una cerámica de baja calidad , si bien se tiene constancia de “graneros comunales”  consistentes en silos subterráneos de una profundidad de un metro y un diámetro de entre un metro y 30 cm.  Por otro lado,  la industria lítica, siendo  éste un hecho significativo,  tiene una clara influencia sahariana.

Arte neolítico sahariano. VIII- IV milénio a.c. Tassili n’ Ajjer, Argelia.

La conexión libio-argelina.

La“Teoría del Oasis” sobre el orígen del neolítico , brevemente,  nos relata que las comunidades de finales del Pleistoceno tendieron a concentrarse en las zonas fértiles y ricas en agua, – Zonas fundamentalmente fluviales tales como Egipto, Levante, Mesopotamia, India ó China –  como consecuencia del deterioro biológico  que supuso el cambio climático acontecido en el Holoceno.  No cabe duda, y como hemos podido percibir durante el texto, que estos acontecimientos influyeron notablemente en la creación de las sociedades neolíticas, y que incluiría una revolución en los comportamientos sociales,  aunque  es de anotar que sus premisas económicas, la agricultura y la ganadería, y que permitieron tales cambios, es muy posible  que fueran como consecuencia de esas mismas necesidades padecidas en las propias regiones de partida, bien sea por la precariedad que las desecaciones supusieron o bien por excesos poblacionales que invitaron a la emigración. Por otro lado,  resulta evidente que las corrientes y acontecimientos fluviales son indudablemente excelentes rutas de propagación y comunicación  entre  las diferentes comunidades humanas.

Dentro del general epi-paleolítico africano magrebí y en su zona de influencia oriental,  situándonos temporalmente en su plenitud y final,  aparece la “Cultura Capsiense” . Es esta  una cultura cuya antiguedad nos sitúa entre los años 8000 y 4000 a.c., siendo su posible foco de expansión la actual Argelia oriental y Túnez,  pero  sin presencia en la costa mediterránea.  En su fase principal  tendió hacia varias regiones del Sahara – llegando posiblemente hasta Kenia –   apareciendo, en su expansión por el este,  hasta el Valle del Nilo. donde tuvo gran influencia en las “autóctonas” culturas epi-paleolíticas de Egipto. Dentro de sus peculiaridades, caso  por ejemplo de los útiles microlíticos y  concheros propios del periodo, aparece una pujante industria de grabados y figurillas que pudieran ser la precursora del  posterior arte rupestre neolítico  sahariano., caso de los  pinturas  de las regiones del Tassili n’Ajjer argelino ó  del Fessan líbico.

Y concluyo: No cabe duda que con anterioridad a la llegada de la “Cultura de Naqada”, año 3900 a.c., con la que dá comienzo el periodo pre-dinástico egipcio, los flujos migratorios epi-paleolíticos y neolíticos  hacia las riberas del Nilo tuvieron un origen fundamental en las antiguas culturas saharianas.  Migraciones que posiblemente tuvieran como eje, en su camino hacia Egipto, las naturales antiguas rutas fluviales que  existíeron a lo largo de Sahara, en su progresivo proceso de desecación , y que llevaron a  parte de tales grupos humanos bien hacia el Sur ó bien hacia Sudoeste en busca de tierras más fértiles. Estos grupos probablemente siguieran las migraciones de los animales salvajes que eran la base de su subsistencia, en el caso del Paleolítico  Final,  ó  por el contrario ó  conjuntamente,  buscaran nuevos pastos donde pacer sus ganados y desarrollar su agricultura como sería el propósito  de las poblaciones neolíticas. Lo que resulta evidente es la inexistencia de “grandes saltos culturales” –  si bien existieron involuciones y  rápidas transiciones, como se ha comentado, pero sólo como fruto de las variaciones y estabilización  del nicho ecológico que supone el río y sus accidentes afectos  –  en el desarrollo de las diferentes poblaciones que se asentaron en las riberas del Nilo.

Hace poco leía en diferentes comentarios y blogs, con insistencia, la idea de “civilizaciones perdidas” anteriores a la egipcia ó  de lo “enigmático en lo ‘magufo’ “,  de las pinturas rupestres de Tassili n’ Ajjer… , Nada más lejos de la realidad, como espero haber colaborado a explicar.

Referencias:

“Nueva luz sobre el Paleolítico Final y el Neolítico en Egipto” Martín Almagro Basch” (1972)

“Nociones de Prehistoria general”  Jorge Juan Eiroa (2006)

http://www.egiptomania.com

Imágenes:

touregipt.net

uv.es


El “Templo Blanco” de Uruk: Estructura, funciones y rituales.

Según la mitología sumeria, el primer templo que se construyó fue el é-apzu en honor al dios Enki – é-apzu, ó é-engur,  “La Casa de la Aguas Subterráneas” – en Eridu y cuyo hecho está corroborado por la excavaciones arqueológicas realizadas en Tell-Abu Shahrein, su actual nomenclatura, en Iraq.

« (nam)-lugal an-ta èd-dè-a-ba (eri)du [ki] nam-lugal-la »   «(Cuando) la realeza del Cielo bajó;  en Eridu estuvo el reino » Inicio de la “Lista Real Sumeria”.  Prisma  Weld-Blundell, 1923,444,  2170 a.c.

Estas evidencias arqueológicas nos conducen al  posible primer templo de Eridu y que podríamos situarlo a finales del periodo de Hassuna en los principios del V milenio a.c. Seguramente este “sacro lugar”  no consistiera más que en una choza de mampostería y  a la que se identifica como tal por el hecho de ser el nivel más antiguo de una serie de estratos que,  en un nivel determinado, nos proporcionan evidencias de un altar, unos nichos decorados, así como de ofrendas – más exactamente de un conjunto de huesos ennegrecidos de pescado (N. Postgate, 1999)  -.  Esta construcción capitular   se vería modificada en su concepción en el nivel IX, y  ya dentro del periodo IV de Obeid (3900-3500 a.c.) , donde aparece sobre una plataforma aislante del suelo  y cuya estructura y edificación fue   ampliada,  repetidas veces durante el periodo de Uruk, 3500-3100 a.c.,  mediante apliques de mampostería que paulatinamente elevarían la altura del conjunto y que, ya dentro del III milenio, constituirían, por los sucesivos añadidos y restauraciones, lo que conocemos en la actualidad con el término acadio de “ziqqurat” o,  como la denominaban los sumerios: “É-gal” o “casa-grande”. Sigue leyendo

De canónicos, apócrifos y evangelios secretos.

Vista del monasterio ortodoxo griego de Mar Saba. Fundado en el siglo V en honor de San Saba de Cappadocia.

En 1958, el profesor Melton Smith, de la Universidad de Columbia, se dedicaba a la catalogación del contenido de la antigua biblioteca de monasterio ortodoxo griego de Mar Saba, en el desierto de Judea, fundación religiosa que se encuentra a unos doce kilómetros al sur de Jerusalem, cuando se encontró la copia de una edición de Issac Vossius – 1618-1689. Erudito y coleccionista holandés de antiguos manuscritos. Su biblioteca actualmente se encuentra en la universidad holandesa de Leiden – de seis cartas de uno de los padres apostólicos de la Iglesia católico-ortodoxa, el obispo Ignacius de Antioquía, re-impresas y publicadas en Amsterdam en 1646. Más lo realmente sorprendente acontecía al final de tal volumen, donde aparecía impreso un manuscrito griego, aparentemente fechado a  mediados del siglo VIII, que supuestamente correspondía a parte de la obra de Clemente Stromateus – “Stromateus”, epónimo del autor de las “Styomateis”, Titus Flavius “el clemente”,  siglo II-III d.c., es decir, el obispo Clemente de Alejandría,  uno de los padres de la Iglesia Católica -, y que contenía una carta de respuesta a un tal “Teoforus” – ó Teodoro,  curiosamente el “sobrenombre” del obispo Ignacius –

En esta misiva de contestación, que por desgracia aparece deteriorada en su final,  donde, y según el relato,  parece ser,  aplaude las decisiones tomadas por Teodoro en la “persecución” (¿?) de una secta gnóstica conocida como “los carpocracianos” que supuestamente realizaban una interpretación, según tales, herética del décimo capítulo del Evangelio de Marcos. La sorprendente respuesta de Clemente de Alejandría comenzaba de tal guisa:

« Has hecho bien en silenciar las enseñanzas incalificables de los carpocracianos. Porque éstas son las “estrellas errantes” a las que alude la profecía, las cuales se desvían de la angosta senda de los mandamientos hacia el abismo sin límites de los pecados carnales y corporales. Pues, enorgulleciéndose de su conocimiento, tal como dicen ellos, “de las profundas de Santanás..”, no saben que se están arrojando al “infierno de las tinieblas” de la falsedad, y, jactándose de ser libres, se han convertido en esclavos de deseos serviles. A tales hay que oponerse de todas maneras y por completo. Pues, aún cuando dijeran algo verdadero, uno que ame la verdad no debe, aún así, estar de acuerdo con ellos. Pues no todas las verdades son verdad, ni debe esa verdad que parece verdadera según las opiniones humanas ser preferida a la verdad verdadera, aquella que está de acuerdo con la fe.

  

Marcos, pues, durante la estancia de Pedro en Roma escribió los Hechos del Señor, no, sin embargo, declarando todos, ni tampoco insinuando los secretos, sino seleccionando aquellos que él juzgaba útiles para incrementar la fé de aquellos a los que se estaba instruyendo. Pero cuando Pedro murió como mártir, Marcos vino a Alejandría, trayendo tanto sus propias notas como las de Pedro, de las que transfirió a su Antiguo Libro las cosas idóneas para lo que contribuya al progreso hacia el Conocimiento. Compuso un evangelio más espiritual para uso de aquellos a los que se estaba perfeccionando. Sin embargo, todavía no propagó las cosas que no debían expresarse, ni escribió la enseñanza hierofántica del Señor, sino que a las historias ,ya escritas, añadió otras más y, asimismo, introdujo ciertos retazos de cuya interpretación  él sabía, como mistagogo, que conduciría a los oyentes hacia el santuario más recóndito de esa verdad oculta por siete. Así, en definitiva, se anticipó los acontecimiento, ni con desdén ni sin precaución, en mi opinión, y, al morir, dejó su legado a la Iglesia de Alejandría, donde ahora se guarda con el mayor cuidado, siendo leída solamente por aquellos a los que se ha iniciado en los grandes misterios. Pero como los odiosos demonios están siempre maquinando la perdición de la raza humana, Carpócrates instruido por ellos (los demonios..) y valiéndose de engañosas artes, sometió a cierto presbítero de la Iglesia de Alejandría y de él obtuvo una copia del Evangelio Secreto, la cual interpretó de acuerdo con su doctrina blasfema y carnal, ensuciando y mezclando palabras inmaculadas y santas con falacias de todo punto vergonzosas.

Ante tales hechos, por tanto, y como anteriormente he dicho, uno no debe ceder jamás, tanto cuando proponen sus falsificaciones, concediendo que se trata del Evangelio de Marcos, como cuando se deba de negar sobre juramento. Pues no todas las verdades deben decirse a todos los hombres, más a tí, no vacilaré en responder a las que me habéis hecho, para refutar las falsificaciones con las mismas palabras del Evangelio. Por ejemplo, después de: “…Y estaban en el camino que subía a Jerusalem..” y lo que sigue, hasta “…Después de tres días resucitará, trae lo siguiente palabra por palabra: »

(Evangelio secreto de Marcos) « Y entran en Betania, y cierta mujer, cuyo hermano había muerto, estaba allí. Y acercándose, se postró ante Jesús y le dice: “Hijo de David”, ten piedad de mí”. Más los discípulos la regañaron. Y Jesús, enojándose, se marchó con ella al jardín donde estaba la tumba y enseguida de la tumba surgió un gran grito. Y acercándose, Jesús apartó la piedra de la puerta de la tumba. Y en seguida, entrando en el lugar donde estaba el joven, extendió la mano y lo levantó, cogiéndole la mano. Pero el joven, alzando los ojos hacia él, le amó y comenzó a rogarle diciéndole que quería estar con él. Y, saliendo de la tumba, entraron en la casa del joven, pues era rico. Y después de seis días, Jesús le dijo lo que había que hacer y por la noche el joven se acerca a él, llevando un paño de lino sobre desnudo. Y se quedó con el aquella noche, pues Jesús le enseñó el misterio del reino de Dios. Y levantándose de allí, regreso al otro lado del Jordán…  »

En el post anterior, compartido con “La mentira está ahí fuera” , y dentro de las opiniones suscitadas, uno de los comentaristas me preguntaba si daba más credibilidad a los evangelios apócrifos que a los canónicos, siendo mi respuesta que tanto unos como otros me merecían el mismo respeto.  También, como fruto de otra opinión, exprese mi frustración sobre la imposibilidad de reconocer la veracidad histórica, dentro de éstos diferentes relatos,  aludiendo a la dificultad que   supone   la opacidad de sus fuentes a los largo de milenios. Esta entrada supone un reflejo de tales reflexiones.

Siguiendo la anterior  intercambio epistolar , y en un primer vistazo, podemos suponer que se trata de un documento histórico, fruto de una correlación de copias manuscritas, y que posteriormente  fueron impresas en un volumen cuyo nexo eran documentos escritos, ó relacionados,  con el antiguo patriarca sirio de Antioquía y que estaban referenciados temporalmente entre  el siglo I y II d.c.. Recopilación de textos donde supuestamente encontramos pasajes de un pretérito ó secreto Evangelio de Marcos donde se relata el episodio bíblico de “La resurrección de Lázaro de Betania” en una versión radicalmente opuesta a la canónica. 

«Recibid a todo apóstol o profeta que llegue a vosotros. No debe permanecer más de un día. Si es necesario que se quede dos. Si se queda tres, es un falso profeta » “Regla hacía apóstoles  carismáticos” Didache 11, 4-5

No cabe duda que los acontecimientos expresados en la carta tienen matices veraces –  sin ánimo de  comentar su trasfondo, aunque si es de anotar que la secta carpocraciana predicaba la llegada  a “Reino de los Cielos”  combatiendo los pecados de la carne y la mente mediante  un estrategia de “saturación en su práctica,” así.., como suena… – con respecto al acoso del  obispo Ignatius sobre gran número de sectas cristianas y  gnósticas en Siria, las que el texto denomina como “estrellas errantes”  y que concuerda temporalmente con las feroces disputas entre las corrientes “ministeriales” y “carismáticas” en la estructuración evangelizadora del anterior mensaje paulino – Los “carismáticos” mantenían una obra apostólica itinerante semejante a Pablo de Tarso, mientras que los “ministeriales” representaban la “nueva jerarquización local” sobre la que se asentaría la “nueva  evangelización” , ya católica: Obispos, diáconos, sacerdotes, etc.  -, y que parecer ser fueron la causa del martirio en Roma, en época de Trajano, del patriarca de Antioquía.

Hasta aquí todo un descubrimiento, pero surgen dudas.., como por ejemplo, la relación epistolar, por ser demasiado ajustada su posibilidad de nexo en el tiempo entre ambos obispos – Siglo I-II para uno.., siglo II-III para otro.. – , el pasaje  que sugiere que Marcos fuera contemporáneo de Pedro,  así como el tono tan, llamemos.., “excesivamente clarificador en su manipulación”,  ya en sus principios y por parte de los “padres” de la Iglesia Católica, de los textos sagrados . En alegación al anterior tercer punto  dudoso, hemos de retrotraernos al principio de nuestro relato y centrarnos en la figura de Issac Vossius, al que podemos considerar como el “primer estudioso bíblico de la Reforma Protestante” y la obsesión por parte de Lutero, conocido de éste,  que las originales cartas de Ignatius de Antioquía, estudiadas ya en esa época, refrendaran las posiciones protestantes, cosa que  al parecer no fue así, y  que pudieron dar pie a “determinadas publicaciones” con la intención de denostar, ó de menoscabar,  la imagen de los “padres apostólicos fundadores” y por consiguiente a la Iglesia de Roma y que reforzaría la significancia de una “corriente carismática” del acto evangélico muy al gusto luterano.

Dicho esto, no cabe duda que los actuales textos de Nuevo Testamento fueron expurgados y seleccionados en el año 367 d.c. por el obispo Atanasio de Alejandría, cuya lista fue posteriormente ratificada en el concilio celebrado en la ciudad de Hippo en el año 393 y nuevamente  aprobada en el Concilio de Cartago en el 397,  así como que los manuscritos mas antiguos de las Sagradas Escrituras , incluyendo  el “Codex Vaticanus” y el “Codex Sinaiticus“, siglo IV d.c.,  no tienen el actual final del Evangelio de Marcos. En ambos.., Marcos..,  termina en 16, 8…

Pero, como siempre digo.., mediten y juzguen Udes.

p.s. (Para R. María que dice que últimamente no escribo nada…)

Referencias:

“Secret Gospel” M. Smith (2004)

Imágenes:

http://www.muradtours.com

http://www.diwol.org.

http://www.wikipedia.es

La Serpiente Primigenia: Tiamat y Leviatán. Conexiones.

Según las generalizadas creencias del Antiguo Oriente Próximo, al principio de los tiempos nada existía, salvo dos cualidades que daban presencia  al acuoso “Caos Primigenio” y que representaban,  dentro de ésta  primitiva explicación, los dos estados básicos del agua  como el componentes únicos de un Universo infinito. Estos conceptos, si los extrapolamos metafísicamente,  podrían perfectamente ser la dual abstracción de la idea,  ante  esa imprescindible necesidad a las que no dirige  los vericuetos de nuestro cerebro y su supuesta “racionalidad”, del principio de “Causa y Efecto”. Tales principios formarán las premisas básicas de los diferentes mitos creativos repartidos por el mundo y que estarán basados en la existencia en dos diferenciadas entidades como origen de los creado: Lo “masculino” y  “femenino” y que en estas creencias están soportados sobre el “Agua Dulce” ,  el dios Apsû, y el “Agua Salada”,  la diosa Tiamat. Tiempos donde no tener nombre era paralelo a no tener existencia.

« Cuando en lo alto, el Cielo no estaba nombrado, y  la Tierra, abajo,  aún no tenía razón:  El primigénio Absû, que los engendró y el Caos, Tiamat, la madre de ámbos,  sus aguas mezclaron.   (Cuando)  los campos no habían sido creados, y los pantanos no eran posibles de ver. Cuando ninguno de los dioses había sido llamado a existir , al no poseer nombre, y los destinos no estaban escritos…» Pasaje de la I tablilla del “Enuma Elish” texto sumerio de Nippur. I milenio a.c.

Representación de la lucha entre Marduk y Tiamat. Cilindro-sello neo-asirio siglo X-VIII a.c.

El nombre “Tiamat” es una deformación del vocablo acadio “Tiamtum”, “Mar/Océano”, (J.A. Black) y según A. Westenholz, en afO 25 (1975), una contribución acadia al panteón mesopotámico. Un hecho que  supondrá la conversión, dentro de la monstruosidad mitológica de tales creencias y que se cree acontecida durante el II milenio a.c.,  cambiando el  origen de Tiamat desde un ser vinculado a las montañas en su primitivo relato sumerio a un horrendo ser marino de tradición mediterránea levantina y semítica occidental, posteriormente. Ésta modificación en el pensamiento religioso, y que aisladamente pueda parecer anecdótico, formará parte de una revolución más profunda en las creencias de Sumer y Akkad y que es la general incorporación del esquema cosmogónico semita occidental en el episodio mitológico de la  “Creación del Mundo” sumero-acadia. De ésta guisa, se arrincona  o se da una posición secundaria, tal y como queda reflejado en los primeros versos del “Enûma Eliš”,  a un más antiguo y único concepto  sacro fundador de lo universal basado en unos principios ctónicos –  y cuya evolución, bien podrían estar presentada en el relato de la “Teogonía de Dunnu” –.  El reflejo de tal circunstancia,  como puede ser interpretado por el texto, es la “transmutación” de Tiamat desde una posición de “esencia primera”  al papel de “ente energúmeno” que es vencido por el dios Marduk, como así nos dicta el  relato. La derrota de los principios básicos de la Naturaleza, que están representados por los antiguos dioses Tiamat y Apsû, propone la creación de una nueva estructura divina  de poder en el Universo.  Renovado panteón que se edificará mediante el pacto de los jóvenes dioses, ahora ya soberanos, y que se culminará con la creación del Cielo y la Tierra a expensas de las entrañas de los anteriores. Pacto y alianza que es firmado sobre un acto conciliatorio típicamente semítico como son los rituales “karat b’rit” y que consiste en dividir en dos mitades a la diosa Tiamat en sacrificio.

« Khotar (otra de) dos mazas hizo bajar y proclamó su nombre: “Tú tienes por nombre Ayyamur ¡Ayyamur echa a Yam de su trono, a Nahar de solio de su poder! ” Saltó la maza de las manos de Baal, como un águila de (entre) sus dedos, golpea el cráneo , en la frente al Juez Nahar ¡Que se desplome Yam y caiga a tierra!  Saltó la maza de las manos de Baal, como un águila de (entre) sus dedos. Golpeó  en el cráneo al príncipe Yam, en la frente al Juez Nahar. Se desplomó Yam, cayó a tierra. Se doblaron su artejos, y se descompuso su figura. Arrastro Baal y descuartizó a Yam, acabó con el Juez Nahar… » Pasaje del “Ciclo de Baal”. KTU 1.2 tablilla IV. Siglo XIV-XII a.c. Ugarit/Ras-Shamra.

Leviatán, Behemot y Ziz. Ilustración bíblica. Año 1238 d.c. Biblioteca del monasterio de Ulm, Alemania.

Ésta postrera “conversión” de Tiamat, también conocida como Mummu,  “La Gran Madre”, en la narración del texto del “Enuma Elish” amorrito-babilónico – Un texto que muy posiblemente fuera redactado, por los textos que nos han llegado,  en el siglo XII a.c. durante la  dinastía kassita – , tendrá como paso previo y, tal vez, como fuente de influencia, unos panteones semíticos occidentales con evidentes influencias del Levante Mediterráneo . Éstas creencias semíticas levantino-occidentales  nos llegarán también a través del desarrollo del mitológico “Ciclo de Baal”, y por ende de los textos sagrados ugaríticos, donde Tiamat aparece definida con el vocablo “thmt”, dentro de una ambivalencia divina, o como “grml wthmt”, “Diosa de la Montaña y  de las Aguas Profundas”,  y cuyo avatar andrógino será su hijo, el dios Yam/Yamm, “Dios del Mar/Océano”. Un dios Yamm que tendrá una personalidad basada sobre determinados aspectos afectos a las “diosas-madres” del Egeo. Es muy posible que, desde el ámbito conquistador semítico occidental, Tiamat continuara siendo relacionada con  el “Monte Saphon” o “Monte Casius”, “La Montaña Santa“, y  de donde, según la mixtura levantino-semítica, brotaron las  primitivas “Aguas Ancestrales”.

«(8) tan.lšmb (9) tšt trks (10) lmrym.ibnn (11) pl.tbtn.yymm (12) hmlt.ht.ynhr…» Pasaje de la “Captura de Yamm” KTU 1.83 (JNES 57).

« (8) Ella (la diosa Anat, amante de Baal..) colocó una mordaza a Tunnan, (y)  le ató contra las cimas del  Libano (11) ¡Oh Yamm,  fuera de agua, tu te consumirás,(12) (Juez) Nahar, llevado por el pánico!… »  Pasaje de la “Captura de Yamm” KTU 1.83 (JNES 57)

« Para los Elohim, tu eres nuestro más antiguo Melech/Protector, la obra de Yahweh en medio de Ha’aretz/ la Tierra. Tu dividiste a Yam en tu Oz/Poder. Tu quebraste las cabezas de Tannin en las aguas. Tu hicíste pedazos la cabeza de Leviatán, y la entregaste como  ma’akhal/alimento  a los seres que habitan Tsyiyim/Infértil desierto o/y Inframundo. Tu forzaste la apertura de la Fuente (de Aguas Primigenias..) y de la Inundación. Tu secaste el poderío de Nahar.»  Salmos 74: 12-15 . Biblia Ortodoxa Hebrea.

En el primer texto, un pasaje exorcista  de Ugarit, Yamm aparece asimilado a un monstruo marino,  tomando la representación del “Mal” o “Tunnan”, en hebreo “Tannin” o “Tan.ni.n(im)” – Según un pasaje el Antiguo Testamento, Tanin,  fue un demonio-monstruo  incorporado al episodio bíblico de la creación del mar en el quinto día. (Génesis 1:21), si bien debe ser interpretado en exclusiva como un avatar de la Gran Diosa-Madre mediterránea. Un ejemplo perfecto sería la personalidad de  la diosa Potnia minoico-cretense  y que en su deriva andrógina helénica será representada por Potneidas: El dios Poseidón griego – y al que  los mitemas ugaríticos y bíblicos definen en los siguientes textos:

“La Bestia del Mar”. Tapiz de la colección  de la Tenture de l’Apocalypse. Siglo XIV d.c. Galeria del Cháteau d’Angers (Francia) Aparece el “Dragón de Siete Cabezas” cediendo trono y poderes a la “Bestia del Mar”, según el pasaje bíblico de Las Revelaciones 13-14

«(38) Cierto es que yo (Baal)  herí a Yamm, el amado de Ēl; Cierto es que yo acabé con Nahar, el gran dios; Cierto es que lo rendí y acabé con el. Yo mal herí a la sinuosa serpiente, (42)  el tirano de siete cabezas..»  KTU 1.3, columna III.

« Hashem Elohei Tzva’os/ Dios de los Ejércitos ¿Quien como tu, Oh, poderoso Hashem, Tu al que el Emunah/Conocimiento Absoluto rodea. Tu que dominas la soberbia del Mar. Cuando las olas se encrespan, tu la apaciguas. Tu que despedazaste a Rahab, lo mismo que a un cadáver. Tu que destrozaste a tus oyevim/enemigos con tu excelso poder. » Salmos 89: 9-11 Biblia Ortodoxa Hebrea.

Dicho esto, existe una última concordancia que vendría dada por el término hebreo “Téhôm” – comparar las similitudes etimológicas de”thm”, Tehôm, con “thmt”, Tiamat – ,”Lo Profundo” en Génesis 1:2, como su paralela  designación como ente asociado a las “Aguas Primigenias”, y cuyo término es frecuentemente usado en Antiguo Testamento para definir a  las “Aguas Celestiales”.

Leviatán, en hebreo “liwyatan”, “Lo Sinuoso”, aparece una sola vez en textos pre-bíblicos, siendo mencionado en la Biblia en un número de seis veces. En el libro de Enoc 60: 7-9,  aparece como un dragón de género femenino que reside en las profundidades del océano junto a “Behemot”,  un dragón de género masculino , que vive en el desierto, el dios Mot(h), volviendo a rememorar en su paralelismo a los actores del ciclo mitológico de Ugarit. Una divinidad, ésta última, que encarna a la La Infertilidad y la Muerte y que vuelve a incidir en los conceptos religiosos ctónicos anteriores a la invasión semítica del III milenio a.c. de los territorios afectos a las culturas megalíticas del Levante mediterráneo. Ambos,  según la Apocalipsis y los textos rabínicos, estarán presentes en la “Comida de los Justos” durante el escatológico banquete que acontecerá en el Final de los Tiempos.

« En el Yom Hahu,  Hashem con su cherev hakashah v’hagedolah v’hachazakah/terrible grande y fuerte espada escarmentarás a Leviatán, Nachash bari’ach/La Huídiza (diosa) Serpiente,  cuando Leviatán (sea), la Sinuosa Nachash; El matará a Tanin,  la que está en el mar » Isaías 27: 1. Biblia Ortodoxa Hebrea.

« ¡Levántate, Levántate, vístete de poder ,Oh, Vigor de Hashem!; Levántate como durante los yemei kedem/ancianos tiempos, como en las dorot olamim/antiguas generaciones. ¿No eres tú quien destrozaste a Rahab  y atravesaste a Tanin » Isaías 51:9. Biblia Ortodoxa Hebrea. 

Dicho lo anterior, puede ser tomado en consideración la existencia de una reforma religiosa o preponderancia de las creencias semíticas desde dos vertientes: Una vertiente, ya comentada, de derrocamiento de los antiguos dioses ctónicos sumerios por unos nuevos de dioses de influencia claramente semita occidental – Marduk exclusivamente será un renovado aspecto del dios sol semítico Shamash: El llamado “Joven Toro del Sol” –; y dos: La yuxtaposición de las creencias hacia la “Diosa Madre” de ámbito mediterráneo sobre las creencias astrales semíticas.

Tomado lo anterior en consideración, es posible que cuando el texto de Enuma Elish nos hable de la “Gran Serpiente”, que no de Tiamat, nos éste hablando en realidad de un avatar o personalidad de la misma deidad primigenia, como representación de la “Fertilidad Creadora”,  dentro del conjunto de “Poderes de la Naturaleza”. Poderes de la Naturaleza que son sometidos por los dioses supremos andróginos de la tradición semítica, y que  hacen inclinarse a la “Gran Serpiente” – Decir aquí que las raíces de los árboles, en la mitología sumeria, eran consideradas ya como fuente vivificante de la Naturaleza, y simbolizadas  como “serpientes” que se extendían por el subsuelo (Lévy-Bruel) -,  la antigua todopoderosa “Diosa Madre”, ante el auge de los dioses de los nuevos conquistadores de la “Creciente Fértil”.

Referencias:

“The future of biblical archaeology:…” James K. Hoffmeier, Alan R. Millard (2004)

“Gods, demons and symbols of the ancient Mesopotamia: an ilustrated dictionary” Jeremy A. Black, .. (1992)

“Dictionary of the deities and demons in the Bible DDD”  Karel Van der Toorn … (1999)

Biblos.com

Imágenes:

http://www.tali-virtualmidrash.org

de.wikipedia.org.

fr.wikipedia.org

El Calcolítico en Oriente Próximo: Los ídolos serpiente.

Cabezas de ídolos en terracota. Periodo de El-Obeid II,  4.500 a.c. aprox.  Se aprecian en los rasgos faciales los ojos tipo “grano de café”) y los cráneos alargados y  el “moño” o corona.

Aunque el término “Calcolítico” y su significancia nos  evoca el paso humano hacia un periodo, dentro de la prehistoria, de “evolución tecnológica” – Si bien la labor sobre cobre ya era conocida desde el Neolítico anatólico, en el VII milenio a.c., ésta no tomará relevancia hasta fechas posteriores –, como así nos dicta J.J. Eiroa.  Circunstancia a la que debemos añadir un “escalón más” en su evolución cultural. Éste incremento en el nivel de desarrollo permite,  por un lado, una utilización más sistemática y diversificada del medio y por otro,  una organización social más compleja. Es en éste último hito, la organización social, donde comienzan a cimentarse conceptos como la “jerarquización” y/o  la “estratificación social”,  y que son fruto de otro gran acontecimiento histórico: El nacimiento de las sociedades proto-urbanas.

En Mesopotamia, la “Cultura del El-Obeid”, derivada de la “Cultura de Samarra”.  sin solución de continuidad, representa la transición desde el Neolítico al Calcolítico. Una evolución que cronológicamente  será la siguiente: Sigue leyendo

Los desvaríos de Z. Sitchin: Cilindro-sello “Hermitage”

Con éste cilindro-sello, supuestamente perteneciente a la colección del Museo Hermitage de San Petersburgo, concluyo con la serie de entradas en relación a determinadas piezas arqueológicas – en éste caso  un bosquejo del posible original – donde el fallecido Zecharia Sitchin y sus seguidores sustentan sus  teorías sobre el advenimiento extraterrestre. Sus afirmaciones sobre nuestra descendencia alienígena, como fruto de  manipulaciones genéticas en homínidos, de los fundadores de las primeras civilizaciones en Oriente Próximo, así como la existencia de bases extraterrestre en el planeta Marte hace 4.500 años.

«La información sumeria esta probada en textos sobre tablillas de arcilla; siendo la demostración pictórica que  soporta mis conclusiones, que incluyo en mi libro, la recreación de una representación de un cilindro-sello  de 4500 años de antigüedad, que se conserva en el Museo Hermitage de San Petersburgo en Rusia (fig  91 en Genesis Resvisted)

« (Refiriéndose al cilindro-sello..) Representa a un astronauta (“hombre águila”) en la Tierra ( el planeta marcado por siete puntos, acompañado por la luna creciente) y un astronauta sobre  Marte (El símbolo de la estrella de seis puntas) – Este último representado por un astronauta de la clase “Hombres-pez”, estos equipados para realizar un amerizaje en el agua. Entre los dos planetas un objeto es representado,  pudiera ser una nave espacial, con los paneles y las antenas extendidos… »

Contextualizada la opinión vertida sobre  el bosquejo del original, e interpretada la imaginería que tales representaciones significan por parte de Zecharia Sitchin, voy a intentar dar por la mía una alternativa versión:

En primer lugar y por la características de lo representado,  aunque vuelvo a señalar que se trata del bosquejo de una impresión de un supuesto cilindro-sello, deduzco que  hablamos de un sello neo-asirio, no sumerio, y que por tanto posiblemente no tenga 4500 años, sino más bien  alrededor de  3000 años. En un primer vistazo,  resulta reseñable las diferencias de proporcionalidad morfológicas entre algunos de los distintos componentes del conjunto representado y que en un primer momento achacaremos a que se trate de una mala copia –  Las diferencias en cuanto a proporciones de los entes interpretados en los cilindros sellos mesopotámicos son    fruto de una diferenciación  en la dignidad,  Ejemplo: “Un dios, o regente divinizado, representado frente a la generalidad de los hombres”. Caso descriptivo pudiera ser, aunque no se trate de un cilindro-sello,   la  conocida “Estela de Naram-Sin“. No se da en representaciones con una supuesta  misma dignidad –

Cilindro-sello neo-asirio. Siglo IX a.c. aprox.

A la Izquierda,  impresión moderna de un cilindro-sello del periodo neo-asirio, siglo IX a.c. aprox.  El diseño incluye  a un “girtablullû”  que sujeta un disco solar aladou “hombre-escorpión” –  Según la mitología babilónica, Estos  seres fueron creados por Tiamat y Apzu para combatir  contra los jóvenes dioses encabezados por Marduk. Posteriormente perdonados, pasaron a ser los  guardianes del “Camino del dios Sol”, Shamash/Marduk,  así como de sus extremos que conducían al Inframundo – . A continuación aparecen, en la parte inferior,  dos símbolos de fertilidad: Uno de forma romboide, tal vez una vagina,  y otro  de forma fálica.  También figura, siguiendo de izquierda a derecha,  un “mušhuššu” ó “serpiente-dragón” sobre cuyo lomo se aprecian los símbolos de la lanza y el escoplo para escritura  – Símbolos babilónicos del dios Marduk y su hijo Nabu. En esta escena representarían  el “conocimiento” – y, a su vez,  sobre éstos,  una estrella y lo que parece una cabeza de carnero. Seguimos,  un signo que no puedo asegurar su significado – aunque me inclino a pensar que representa al “Sol Naciente” – y  el “árbol de la vida”. Por la derecha apreciamos a el suplicante  y posible dueño del cilindro-sello,  ante la diosa de la izquierda que es Ishtar , – Aparece adornada con la “estrella de Venus” y sobre un atrio, en representación de su dignidad – sobre los que aparece el símbolo de la “luna creciente” – representación del dios Sin y que en un contexto asirio representa “el buen consejo”, así como la sabiduría –.  Siete puntos que representan a Las Pléyades. –  Las Pléyades  es una figuración  representativa  del conjunto de los grandes dioses y su consejo, íntimamente relacionados  con la Luna y con su dios Sin.  En la mitología sumeria  toma imagen del “principio del mundo “, como toma de decisión conjunta de los dioses –.  Entre la “serpiente dragón y la diosa Ishtar aparece la figura de un pez como alegato  de la Abundancia. Podríamos  afirmar que se trata de un escenario de rogatoria hacia la diosa de la Fecundidad donde se pide su consejo y sabiduría con el beneplácito del resto de dioses principales.

Cilindro-sello neo-asirio. Siglo VIII a.c. aprox.

 A la derecha,  impresión de un cilindro-sello del periodo neo-asirio,  finales del siglo VIII a.c. aprox., Aparece por la izquierda una posible representación del dios Nabu – como “dios de la sabiduría” en el periodo referenciado y como  así parece indicar el “escoplo para escritura” que figura tras él,  así como su coronación planetaria, tal vez Mercurio (¿?),  y que se refrenda por su  acompañamiento de un mušhuššu que aparece acostado a sus pies.  –  A continuación, el audienciado y  entre éste y Nabu, la “luna creciente”. Siguiendo con la descripción,  se figura “el Árbol de la Vida”, en su diseño asirio y  sobre el que parece un disco solar alado  que representa a una divinidad solar – Aquí podríamos tener dudas,  tal vez se trate de Shamash, Assur e incluso pudiera ser Ahura Mazda -. A la izquierda del árbol,   la diosa Ishtar   y por último, las ya descritas en su representación, conjunto de las Pléyades.

Volviendo al supuesto cilindro-sello  “Hermitage” podemos apreciar en su diseño las siguientes figuraciones, de izquierda a derecha y de arriba a abajo:  Las Pléyades, una espada – símbolo de Marduk junto con la lanza, ya mencionada como representación de su soberanía divina -,  un “sebittu” asirio, una “luna creciente”, un romboide – tal vez , de nuevo, el signo femenino de la fertilidad – , una mesa, un disco solar alado, un pez, una estrella y por último, otro sebittu pisciforme o “suhurmasû”.

En un primer vistazo,  nada que ver con las alienígenas interpretaciones de Sitchin. Concluyo:

Representación neo-asiria de un pez-apkallu ó "suhurmasû". Siglo IX .a.c.

Representación neo-asiria de un "Umu-apkallu". Siglo IX a.c.

Udes. podrían pensar que , ¡Muy bien..!  ¿Pero  a que viene toda la anterior explicación y el desentrañamiento de los dos cilindro- sellos anteriores..? Muy simple. porque se trata de los argumentos para  constatar que el supuesto cilindro sello “Hermitage”… ¡No dice nada..!  Y no dice nada  porque no existe escenificación coherente ninguna , a  diferencia de los dos  sellos por mí presentados. Es sólo un conjunto de signos y figuraciones inconexas sin ningún propósito representativo (bueno..,  si  uno..:  Intentar sostener sus erráticas afirmaciones “exoterráqueas” marcianas…)  No cabe duda que existen sellos mesopotámicos con figuraciones similares y figurantes similares, pero en su comparativa con la generalidad faltan “participantes”– Caso por ejemplo que apareciera “el árbol de la vida” entre los sebittu ó que la mesa fuera parte de un ágape, o ritual,  pero debería aparecer  algún tipo de menaje -. También resulta paradójica la “desproporcionalidad” del disco solar alado con el  resto del conjunto, así como la disformidad entre los propios “sebittu” –  a parte que, a mi entender, el de la derecha da la sensación que  ha sido parcialmente “modificado” en su tocado con la idea, tal vez, de  darle un aire más “espacial” – El signo de la espada no cuadra en un supuesta escena de ritos “bit messeri” ó “bit ameli” no tiene concordancia alguna.  – Si bien es cierto que seguramente pudieran formar parte alguno de  los “apkallu” representados, pero en todo caso irían por parejas iguales – .Como tampoco es muy coherente la figuración  del pez o  el supuesto signo de fertilidad, si bien este último pudiera ser cualquier cosa.

En definitiva,  éste supuesto cilindro-sello “Hermitage” no cuadra, como hemos intentado demostrar, con  ninguna escenografía representativa artística de la mitología del  Antiguo Oriente Próximo.


Referencias e imágenes:

“Near Eastern seals” Dominique Collom (1990)

http://www.bibliotecapleyades.net

blogs.dion.ne.jp

edicolaweb.net

Los israelitas: Orígenes en Canaan.

Una de las premisas fundamentales para entender la evolución social y religiosa del pueblo de Israel, se basa en una concepción singular: Mientras que en el resto de la creencias del Oriente Próximo cuando un dios y  pueblo eran derrotados por las armas mundanas, la tendencia general suponía el abandono de su culto. En el caso del pueblo de Israel,  sus fracasos ante Babilonia y Asiria,  por el contrario, supusieron el engrandecimiento de  su dios, apareciendo tales conquistadores como meras marionetas en manos de los designios divino, como castigo  ante el pecado de ese mismo pueblo. Éstas afirmaciones que pudieran suponer una conceptualidad hacia la divinidad más acorde con actuales supuestos principios, no deja, a mi entender, de ser una expresión de la construcción de un “nacionalismo religioso” que posiblemente, y ante las similitudes, pudo ser importado a Canaan desde Mesopotamia durante el exilio babilónico hebreo.

«Los príncipes están postrados, diciendo: ¡Clemencia! Ninguno alza su cabeza a lo largo de los Nueve Arcos. Libu está desolada, Hatti está pacificada, Canaan está despojada de todo lo que de malo tenía: Ascalon está deportada, Ghezer está tomada, Yanoam parece que no hubiera existido nunca, Jezreel está derribado y yermo, no tiene semilla. Canaan se ha convertido en una viuda para Egipto ¡Todas las tierras están unidas, pacificadas! » Pasaje de la “Estela de Merneptah”. Siglo XIII a.c.

No cabe duda que a lo largo de la historia se han ido construyendo variadas hipótesis sobre el origen de los hebreos. No hace excesivo tiempo todavía se consideraba como acertada, y en consonancia con los relatos bíblicos, la idea de un pueblo nómada que llegó desde Mesopotamia atravesando el actual desierto sirio,  y que con sus conquistas de las tierras habitadas de Canaan adoptaron paulatinamente  un estilo de vida sedentario. Ésta teoría se sustentaba en relacionar a los israelitas con los “apiru”, e incluso con el territorio nombrado en la carta de “Tell-el-Amarna” como “Ilri”. Territorio donde estos hordas vivían al margen de la entonces sociedad canaanita como  refugiados, apátridas y ladrones o fuera de la ley. El término apiru/Hapiru probablemente sea de procedencia hurrita y su gentilicio  utilizado en el siglo XVI a.c. en Hatti. Ugarit y Mesopotamia, para posteriormente serlo en el siglo XV a.c. por egipcios, si bien en los  textos de éstos últimos aparezcan como un “país” sin unidad política. El significado de “apiru” –  como es en el caso de la “Estela de Beth Shean” del faraón Seti I. Siglo XIII a.c. – puede asociarse con la designación de algunos grupos étnicos del occidente asiático.

«Ese mismo día alguien vino a informar a su Majestad, que los apiru de la montaña de Yamartu, junto con los tayaru,..agredieron a los amu de Rhuma. Dijo entonces (su Majestad): ¿Que piensan estos malditos amu tomando sus arcos para pelear?, Sabrán a quién han ignorado, al gobernante valiente como un halcón, un toro de amplia zancada y afilados cuernos, desplegadas sus alas de pedernal, sus miembros de hierro, para destrozar la tierra de Yuhi (norte de Canaan…) entera » Pasaje de la “Estela de Beth Shean”. Siglo XIII a.c.

Mas lo que parecía evidente es que tanto  los “apiru” como los “shashu” – tribus de pastores nómadas establecidos en el Sinaí, el Negev y la Transjordania descritas a comienzo de siglo XII a.c. y entre cuyas tribus podría estar incluida la tribu de Judah – no eran predecesores de los hebreos, si bien en el caso de los segundos existen severas dudas, según mi criterio – Tal vez,  las tribus hebreas no tuvieran una estrecha relación con las tribus de semitas arábigas o semitas mas occidentales, pero lo que resulta evidente es que si la tuvieron en otros aspectos sociales y religiosos –. Evidencia que según I. Finkelstein y N.A. Silberman vendría soportada por el hecho,  ahora conocido,  que tanto los campesinos como los pastores estaban integrados, por aquel tiempo, en unos modos sociales que interrelacionaban ambas posibilidades económicas y que también descartaba otras teorías como la infiltración pacifica. De ésta guisa, entre los años 60 y 70 del siglo pasado, G. Mendenhall y N. Gottwald,  basándose en los textos del Tell-el-Amarna y aduciendo que en el Bronce Tardío, 1550-1300 a.c., se produzco una revuelta social como consecuencia de la desmesurada acumulación de las tierras  y riquezas en manos de la aristocracia de las ciudades que obligó a los campesinos a refugiarse en las tierras altas,  confeccionaron un hipótesis en relación a la posibilidad que los israelitas fueran unos rebeldes que abandonaron los valles para establecerse en el altiplano. Ésta teoría fue parcialmente desechada porque contradecía los restos arqueológicos, ya que tales premisas desdecían los estudios de ambos  conjuntos de asentamientos y que situaban a los pobladores del valle y altiplano en diferentes estadios culturales.

Mapa político y geográfico de Palestina. Siglo VIII a.c. aprox.  (desplegar..) Photo by replicals.com

Según la arqueología, a partir del siglo XVI a.c., la economía agrícola canaanita empezó a dar signos de empobrecimiento y aunque  durante el  transcurso del siglo XIII a.c., y siglos posteriores, se produjo la destrucción y abandono de las ciudades,  aunque la mayoría de los asientos aldeanos de la llanura consiguieron sobrevivir – situación documentada en los valles de Jezreel, Jordán y en la costa filistea, y que también nos proporciona información sobre poblaciones que abandonaron la llanura para dirigirse a los altiplanos -. Así, por ejemplo, las excavaciones realizadas en las poblaciones Jericó, Bethel, Laquish y Hazor, no han dado señales positivas en cuanto a restos de culturas de carácter hebreo en esas fechas, mientras que la excavaciones efectuadas, por Y. Aharoni,  en la región de la Alta Galilea si  se encontraron evidencias israelitas,  si bien eran de la Edad del Hierro (siglo XII- IX a.c.) , y que  fueron atribuídas  a las tribus de Naftali y Asher.

Dicho esto, durante la década de los 70 del anterior siglo, las campañas realizadas, en las supuestas ubicaciones de las tribus bíblicas de Manasés, Efraim, Benjamín y Judá,  dieron como resultado un gran número de asentamientos en el altiplano levantados en el transcurrir de pocas generaciones. Los datos recogidos señalaban la existencia de un profundo cambio socio-económico, libre de episodios violentos y de influencias externas, y  que estaba exclusivamente vinculado al antes mencionado entorno natural. – Que transcurría entre las montañas de Judea y Samaria. Alrededor de 250 asentamientos – El enclave tipo consistía en una aldea levantada en lo alto de una colina en una zona escarpada y rodeada de bosques – bosque que estaba compuesto fundamentalmente de encinas y terebintos, con una población media de unas cien personas que en su mayoría eran campesinos y pastores con una economía de subsistencia, y en las que no se aprecian edificios públicos, con un culto  religioso  que, parece ser, sería similar al resto de Canaan – Se han encontrado una estatuilla de un toro, referenciar tal vez con Baal,   y en el monte Ebal lo que parece ser un altar -. Por lo que ante la evidencia, se puede afirmar, y así lo dibujan Filkenstein y Silberman, que no se puede hablar de  “invasiones  proto-israelitas”  en las alturas de Canaan antes del siglo XIII a.c., aunque se tenga la constancia de acontecimientos de tal índole durante  los años 3.800 a.c. y  2000 a.c., siendo en ésta última época  donde deberemos situar  la  edificación de los recintos fortificados de Shiloh, Sikem, Jerusalem, Hebrón y Bethel y por tanto a contextuales  con el hecho del  relato bíblico. La solución estribaría en la existencia de un acontecimiento de decadencia que tal vez culminó en el siglo  XVI a.c., pasando a ser el territorio una zona fronteriza y poco habitada.

En conclusión, posiblemente no se pueda hablar propiamente de “israelitas” hasta el siglo VIII a.c. Los israelitas eran pastores nómadas que comenzaron a efectuar una amplia transformación de sus modos de vida  durante la Edad del Hierro I . Pasaron de habitar en tiendas a vivir en aldeas – si bien es cierto que, en un primer estadio, estos asentamiento estaban dispuestos a similitud de los campamentos nómadas – y que, en su generalidad, pasaron del pastoreo a la agricultura,  poblando las zonas fronterizas de Canaan, así como los márgenes del desierto, entorno al siglo XII a.c. Las aldeas contra las que guerrearon los israelitas, como antes se había mencionado, carecían de murallas y fortificaciones en contra de lo que afirma la Biblia. A lo que habría que añadir que la situación socio-económica del altiplano canaanita fue el resultado de la aparición de un “estadio israelita” y no, como afirmaban G. Mendenhall y N. Gottwald resultado del colapso de la ciudades. Los israelitas no eran poblaciones extranjeras, si no propiamente canaanitas, eso sí, con unos usos y costumbres aglutinantes diferenciadas de filisteos, ammonitas y moabitas  que eran los pobladores de los valles. En definitiva,   la supuesta “invasión bíblica”, como tal, de Canaan por nómadas del desierto “proto-israelitas” resulta ausente de veracidad.

En palabras de J.C.H. Langhin y J.M. Blázquez:  « Este autor (Langhin…) es totalmente contrario a la interpretación “literal” de la Biblia. Los antepasados de los israelitas eran un grupo étnico diferente y también poseían concepciones religiosas distintas. Igualmente coloca el origen del Israel bíblico en la región montañosa central durante el Hierro I. Recoge la teoría de Callarvay (1988)  según la cual “el inicio como andadura como nación con una religión nacional fue un largo proceso de lucha  modelada desde la perspectiva interna por unos líderes dinámicos que conocemos como Jueces, y desde la perspectiva externa por la presiones políticas ejercidas fundamentalmente por los filisteos”. La cultura de éstas aldeas difícilmente conduce al monoteísmo yavista del Israel posterior »


Referencias:

¿Quienes eran los primitivos israelitas? en “La arqueología bíblica y la historicidad de los libros del Antiguo Testamento” J.M. Blázquez y J. Cabrero (2004)

“La Biblia desenterrada : Una nueva visión arqueológica del Antiguo Israel y de los orígenes de sus textos sagrados” I. Finkelstein y N.A. Silberman (2006, para la edición hispana)

Mitología semita: El Templo de Salomon.

La palabra hebrea para denominar a un gran recinto sagrado ó templo es “hêkal”. Éste término, que en similares modos es utilizado por fenicios y ugaríticos, se  conecta etimológicamente con el  apelativo acadio, “êkallu”, que a su vez deriva de la designación sumeria para ” La Gran Casa” ó “ê.gal”, y que describe, fundamentalmente, al conjunto de edificaciones en tributo a un dios determinado . Posteriormente, tal epíteto incluyó, con el paso del tiempo, al otro centro de poder dentro de las culturas de antiguo Cercano Oriente: El palacio.

En Jerusalem, y con el apelativo de “hêkal Yahveh” nos encontramos una de estas construcciones y  cuya edificación, según nos relata el Antiguo Testamento,  es atribuida al rey Salomón – Solomon en hebreo, y del cual, como en el caso de otras figuras bíblicas,, no existe ninguna evidencia arqueológica contrastada  de su existencia histórica, aunque los estudiosos bíblicos daten su reinado en el transcurso el siglo X a.c. – . Este acontecimiento, como pudiera parecer, no resulta excluyente con la  existencia  en paralelo de otros  santuarios, lugares santos y templos,  con  otras ubicaciones, en relación con  las prácticas religiosas hebreas, así como de recintos al “aire libre” – Epítetos como “bêt Yahveh”, “Casa de Yahveh”, “bêt Elohim”, “Casa de lo Sagrado”, ó del “hêkal Yahveh” de Shiloh ( de donde parece ser  originaria , en su adoración, el “Arca de la Alianza”), así como la existencia templos en localidades tales como Bethel  ó Bethlehem y que dan testimonio de ello. Caso de excepción es el templo de Elephantina, donde se tiene constancia de una estatua al dios Yhw (representación prohibida en la religión hebrea..) , ó de Leontopolis, en Egipto –, Entre estos últimos emplazamientos encontramos los llamados “miqdaš yhwh” ,“lugares sagrados de Yahwehó  los “miškan” y que como ejemplos podemos citar  el “encinar de Mamre” en Shiloh, así como el de Sikem,  siendo éste último encinar,  el lugar donde se produjo el pacto de los hebreos con sus dios para la consecución de la “Tierra Prometida”.

« (Éste es..) el legado de Salomon, hijo de David, quien fue rey de Jerusalem, amo y señor de todos los espíritus del Cielo,  la Tierra y bajo la Tierra (Inframundo..). Que por medio de ellos llevó a cabo el trascendente trabajo del Templo. Incluyendo también a los mandatarios que subyugan a los hombres, y que por tal causa, estos demonios, son ángeles reducidos a la nada. Por el sabio Salomón, bendito tu seas, Señor Dios, que diste a Salomón dicha autoridad. Gloria a ti, por los siglos de los siglos. Amén » Pasaje del “Testamentum Salomonis”. Siglo I d.c.

Supuesta planta del Templo de Salomon. Siglo X a.c. (¿?) Photo by cojs.org

Desde la visión puramente arqueológica, la arquitectura del Templo de Salomón resulta una incógnita – No cabe duda que la Biblia hace una amplia descripción de enseres y ornamentación del templo , 1 Reyes 7; 27-50 y 1 reyes 6; 2-9, pero, y al contrario,  las referencias sobre las características  del templo, en sí, son ambiguas  y contradictorias, según nos dicta Y. Aharoni – Según tales estudios, la  edificación templaria del supuesto primer “hêkal” de Jerusalem pudiera tener la siguientes características: De planta rectangular, con una capilla interior ó “debir” de forma cuadrangular, que probablemente debe ser entendida como un santuario y no como una habitación separada del conjunto del templo, y cuyo conocimiento está soportado en la Biblia y en los conocimientos arqueológicos sobre templos similares:  Un pórtico ó “ulam” resuelto en una disposición de porche cerrado y del que formarían parte dos columnas – Las “Jachin” y “Boaz” bíblicas – y que compondrían parte de la estructura de soporte de la techumbre de dicho pórtico – A diferencia de multitud de reconstrucciones donde las columnas figuran independientes del edificio ó por el contrario, como detalles ornamentales de su frontal y acceso-. Siguiendo estas consideraciones, con respecto a la planta del edificio, así como el propio relato bíblico –  Hiram I  , rey de Tiro , 969-963 a.c., y según el texto de 1 Reyes 6; 16-32 y Crónicas 6;  2-3,  envío a Salomón artesanos y materias primas, pagadas en cereales,  para la construcción del templo de Jerusalem -, tal vez, debamos considerar un estilo de construcción afectado  a  los templos cannanitas, ugaríticos ó anatólicos. – caso del templo neo-hittita de Tell Tayinat en el  turco valle de Amuq, los templos “D” y  de Tell Munbaqa eblaítas ó el cannanita de Megiddo -, más sin dejar de lado otras posibles consideraciones ó  similitudes con recintos de esencia propiamente hebrea, como pudiera ser el “templo de Arad”  – recinto mitad templo , mitad fortaleza fronteriza – que aunque construida, según determinadas teorías, en los tiempos del templo salomónico,  tiene como  rémora, en la similitud,  el  dibujarnos una planta de conceptualidad  diferente.

Éstas consideraciones  que fueron realizadas que, y pudieran parecer coherentes, durante la década de los 60 y 70 del siglo pasado, hoy resultan desafortunadas. Las recientes tesis de I. Finkelstein y N.A. Silberman, asentadas sobre un mayor conocimiento,  nos plantean conclusiones radicalmente diferentes y que se basan en la residual certeza de restos arqueológicos importantes fechados en Jerusalem durante el siglo X a.c y anteriores. – faltan restos arquitectónicos y evidencias cerámicas – . De lo que se puede deducir que es imposible que tal enclave fuera el centro neurálgico de un imperio que se extendiera desde el Mar Rojo al norte de Siria – No existen evidencias arqueológicas de riqueza, organización administrativa, ni militar, compatibles con tal situación – , y por el contrario, nos rubrican el hecho que  la supuesta capital del reino salomónico, posiblemente no sobrepasara, por esas fechas,  las proporciones  de una aldea. Por otro lado, en relación a lo anterior, las supuestas ciudades conquistadas y posteriormente reconstruidas por Salomón – caso de  los enclaves de Hazor, Meggido y Ghezer (1 Reyes 4:12 ó 1 Reyes 9:15) –  ,y que  soportar las primeras afirmaciones estéticas,  son datadas por el Carbono 14 en el siglo IX a.c., lo que las hace incompatibles con el  aseverado reinado  del monarca hebreo (971-931 a.c.) Cito a JM Blazquez y J Cabrero:

« La arqueología sólo puede decir que David y Salomón ha existido y que su leyenda se ha perpetuado. La única prueba de la existencia de un estado unitario israelita, según éstos dos  arqueólogos israelitas (Finkestein y Silberman ..) , responde a la fascinación ejercida por la Historia Deuteronómica del siglo VII a.c. con la veneración de David y Salomón. el Deuteronomio se sirve de la monarquía unificada como propaganda política. (continúa el texto…) La arqueología ha demostrado que la visión bíblica del Siglo de Oro de David y Salomón no es exacta; es una proyección a tiempos pasados de Judá en el s. VII a.C. »

Planta del palacio y templo (izd.) de Tell Tayinat.   Origen neo-hittita. Siglo IX-VIII a.c. Antakya (Turquía). Photo by Fontes.Istc.edu

Un tema anexo sería tomar en consideración el concepto de “servidor del templo” y/o “sacerdote” –  El “kohen” ó “kohein” hebreo y que resulta paralelo al término cannanita-fenicio  “khnm” (KAI 59:2)  y ugarítico, así como a la nabatea “khn”, y que derivaría de la conceptualidad  semítico-acadia “kânu”, “inclinar antes”, (Dhorme) –. Durante el supuesto periodo nómada, que asumiremos temporalmente dentro de la “época patriarcal” – y que la “arqueología bíblica” sitúa entre los siglos XIX y XIV a.c. – se toma con cierto que los hebreos, carecían de una “casta sacerdotal” propiamente dicha– considerando tal significancia como parte del hecho de la existencia de un centro de culto con una ubicación “estable”, si bien se tiene conocimiento de un “emplazamiento móvil” que ejercía paralelas funciones   -,  y que como en el caso de otras culturas similares ó semi-nómadas,  la liturgia sería dirigida por el patriarca ó jefe familiar, caso de Abraham. Ésta circunstancia sería invariable hasta la decisión del sedentarismo – y que las actuales tendencias tienden a considerar como una reestructuración social dentro de la propia región de Cannan y no como una “migración” externa procedente de Mesopotamia  – ó lo que es lo mismo:  “Cuando se produce el pacto entre pueblo hebreo y Yahweh” donde,  la “decisión divina“,  impulsa la creación del Tabernáculo ó “mishkan” (Éxodo 25: 8-9). La mezcla de estos dos “perfiles litúrgicos”  marcarán la identidad del futuro sacerdocio hebreo, así como  del culto,  hasta la reforma religiosa impulsada por el rey Josías en el siglo VII a.c. Otro de los aspectos paralelos, que puede resultar llamativo,  es el “derecho al sacerdocio” como “gracia divina” en relación a la tribu de Leví y que le establecido dentro de un orden hereditario – Afirmación que habría que contextuar, ya que aunque  Aaron y sus hijos fueron provistos de tal gracia por Moisés,  no menos cierto es que Jonathan, de la tribu danita, fue sucesor de su padre en tales menesteres (Jueces 18:30) , así como Elí y sus hijos que fueron sacerdotes en la localidad de Shiloh ( 1 Salmos 1-2) ó Ajimed y su descendencia en el lugar de Nob (1 Salmos 22:11) Éste hecho podría hacernos suponer un primer estadio descentralizado que coincidiría con decisiones unificadoras posteriores, con respecto al oficio del culto,  en el templo de Jerusalem-, aunque esta eventualidad pudiera ser alterada ante una preferente “llamada divina”hacia tales nombramientos como pudiera ser los casos de Micá y Eleazar.

« A Leví dijo: Tu Tumin y tu Urim sean para tu varón piadoso, a quien probaste en Masah, con quien contendiste en las aguas de Meribá, quien dijo de su padre y de su madre: “Nunca os he visto”; y no reconoció a sus hermanos, ni a sus hijos conoció; Pues ellos guardaron tus palabras, y cumplieron tu pacto. Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel. Pondrán incienso delante de tí, y el holocausto sobre el altar » Deuteronomio 33: 8-10. Biblia Reina Valera (1960).

Según tal texto, tres son los ministerios principales del sacerdocio hebreo: Cultural, oracular y de instrucción. Si bien la función “oracular” fue la predominante sobre las otras  – y a las que habría que añadir otras no tan secundarias,  como las terapéuticas, judiciales y administrativas  – y cuyas prácticas , las primeras,  están íntimamente relacionada con un ajuar determinado, el “ephod”, y que, según el texto bíblico de  Samuel, David vistió de tal guisa en una danza ante el “Arca de la Alianza” y que, por supuesto, vestían los grandes sacerdotes ó descendientes de Sadoc en los ritos sacrificares – Exponente máximo de tales rituales que representaba el Yom Kippur, momento anual y único donde se abría el “debir” –

« Y yo lo escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase incienso, y llevase efod (ephod) delante de mí; y di a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel »  1 Samuel 2:28 . Biblia Reina Valera (1960)

Por otro lado, es indiscutible que las creencias hebreas, dentro del contexto semita, a partir del siglo VIII a.c. describen una serie de variables divergentes con el resto de las religiones de sus entorno. Ésta diferenciación, que forma parte posiblemente de una decisión religioso-nacionalista, a semejanza de las disposiciones generales acontecidas en el antiguo Oriente Próximo a partir del siglo XIII a.c., no dejan de ser evidentes y perceptibles. Más no cabe duda que, en su generalidad,  las prácticas, administración y modos templarios son inequívocamente paralelos, en su observancia, al resto de las instituciones de su tiempo, por lo que una radical diferenciación es desechable.

Dicho esto, no cabe duda que tanto los sacerdotes anatólicos, sirios y hebreos fueron investidos por “unción” en similar ritual que en Babilonia – donde los sacerdotes son “pasisu”, ungidos, o los “gu.dú” sumerios que corresponden a sacerdotes sacralizados mediante el mismo proceso”-. También resulta evidente  la similitud de orden entre los turnos de guardia establecidos por los levitas para el Tabernáculo hebreo y los “haliitalles” en las “Instrucciones de los servidores del templo” anatólicos (CTH 264). Como de igual manera, son preclaras que las costumbres en la “Creciente Fértil” y Mesopotamia de prohibir la entrada en el templo a los mutilados (KUB 7, texto 22) son paralelas al pasaje donde se impide la entrada en el templo de Jerusalem  a los ciegos y a los cojos ( 2 Samuel 5: 6-8).

Referencias:

“Temple Arquitecture; What can Archaeology tell us about Solomon’s Temple? Volkmar Fritz in “Essential papers on Israel and the ancient Near East” Edited by F.E. Greenspahn. (1991)

“El Siglo de Oro” en “La arqueología israelita y la historicidad de los libros del Antiguo Testamento” J.M. Blázquez y J. Cabrero  (2004)

“Magic and divination in ancient Palestine and Syria” Anne Jeffers (1996)

“Textos religiosos hititas; Mitos, plegarias y rituales” J.V. Trabazo (2002)

“Temple and temple services in Ancient Israel”  Menahem Haran (1995)

Carl Sagan en “Vida inteligente en el Universo”: Comentarios

Ocurre cierto número de veces, y no iba a ser menos Carl Sagan.., que nuestra pasión por hacer llegar un mensaje clarificador y acertado sobre determinado tema, o bien nuestra propia intensidad y motivación nos traicione,  haciéndonos “sobrevolar” sobre determinados conceptos en que levemente nos apoyamos,  y  que  tal vez pudiéramos considerar secundarios según nuestro criterio. La problemática estriba  en que tales ideas son asimiladas por esos mismos lectores, que se enriquecen con tales lecturas, pudiendo ser premisa a la hora de suscitar determinados “posos” o “ideas” en su subconsciente sobre supuestas afirmaciones, o  hechos conclusivos, que igualmente atribuyen y reafirman sobre la autoridad del autor, así como de  su prestancia cognoscitiva.

Leyendo, por casualidad, una de la “etiquetas” o temas de WordPress que algunas veces he utilizado, más exactamente: “Mitología”, me encontré una entrada llamada “Akpallu”, el término acadio correcto  es “Apkallu, donde aparecían algunos textos helénicos y latinos – exactamente de Berossos, Polihísturo , Abideno y Poliodoro – , ya conocidos,  sobre los que sostenía el autor  la  historia de los que se vienen a denominar “El Mito de los Siete Sabios” de las mitologías mesopotámicas y que el redactor relacionaba, por enésima vez, con seres extraterrestres. Hasta aquí nada raro, de sobra son conocidas en internet las opiniones de Zecharia Sitchin al respecto, pero lo que si me dejó perplejo fue que daba como referencia para tales supuestos  los escritos de Carl Sagan y su libro “Vida inteligente en el Universo”. ¡De traca..! dije para mí, y aunque, en el fondo, me resultaba evidente una pésima interpretación, decidí comprobar tales afirmaciones desde los escritos antes citados y en mi desconsuelo, di con una serie de párrafos que se culminaban con esta afirmación:

« En cualquiera de los casos, la demostración convincente completa de un contacto en el pasado con una civilización extraterrestre será siempre difícil basada sólo en fundamentos textuales. Pero los cuentos como la leyenda de Oannes y especialmente las representaciones de las más primitivas civilizaciones de la Tierra, merecen más atención que la dedicada hasta ahora para ver la posibilidad de contacto directo con una civilización extraterrestre entre sus múltiples posibles interpretaciones » Pasaje de  “Vida inteligente en el Universo”, pag. 517. Carl Sagan (versión hispana)

Una afirmación desafortunada… ¿Pero como se puede dar a entender tal posibilidad basándose, en exclusiva, en texto mitológicos o épicos..? Entonces por la misma razón.. ¿Porque no creer en los unicornios, que sería tal vez más veraz,  si tenemos en cuenta que tal animal, descrito también en numerosos textos alegóricos,  posiblemente esté basado en una  imagen idealizada  del rinoceronte…?

« ..En cierta ocasión ocurrió que allí (en el “País del Mar”…), por primera vez, en la costa, un monstruo extraordinario, surgido del Mar de Eritrea y llamado Oannes. Todo su cuerpo era el de un pez y bajo esa cabeza tenía otra cabeza y unos pies parecidos a los de un hombre. Éste ser que se pasa sus días con los hombres sin tomar ningún alimento, les enseñó la escritura, todo tipo de ciencias y de técnicas, la construcción de templos, la jurisprudencia y la geometría; También les reveló el cultivo de cereales la recolección de los frutos; En suma, les dio todo aquello que constituye la vida civilizada. Y lo hizo hasta tal punto y de forma tan magnífica que, desde entonces, no se ha descubierto ninguna cosa importante. En el momento del ocaso, este monstruo Oannes volvía al mar para pasar las noches en el agua, pues era anfibio. » Pasaje de la “Babyloniaka” I . Historia de Babilonia en su libro primero. Berossos, siglo IV a.c.

¿Es éste texto y en sus posteriores interpretaciones, basamos nuestras alegaciones.., en una imagen idílica y reinterpretada hasta la saciedad en dos o tres milenios de los fundadores o precursores de las siete primeras ciudades sumerias..? Por favor, seamos serios. Dentro de un punto de vista mas “prosaico”y puestos a divagar, existe la posibilidad que tales “monstruos”, descritos en el relato babilónico-heleno, correspondan a dirigentes/sacerdotes de unos pueblos provenientes de las costas del Golfo Pérsico y, tal vez,  descendientes de poblaciones correspondientes a las cultura de Mohenjo-Daro, o  “Mīnāḍ ” en su original idioma: “El Reino del Pez” en dravídico, así como de sus habitantes, Los“mīnair”, “Los del Pez” . Éstos posibles antropónimos, hablamos del IV milenio a.c.,  vienen corroborados por el nombre que los pastores nómadas arios dieron a este pueblo y al que llamaron en indoeuropeo “matsyas”,  “Los Peces”.

« Los cuatro fragmentos precedentes de escritores de la antigüedad dan cuenta de una secuencia notable de acontecimientos. La civilización sumeria se describe por los descendientes de los propios sumerios, como de origen no humano. Aparece una sucesión de criaturas extrañas en el curso de varias generaciones. Su único propósito aparente es enseñar a la humanidad. Cada uno sabe de los logros y la misión de sus predecesores. Cuando una inundación pone en peligro la supervivencia del saber recién dado a conocer a los hombres, se toman las medidas para preservarlo. Es por esto que se explica el acceso de Beroso a archivos antediluvianos » Pasaje de “Vida inteligente en el Universo”, pag. 513. Carl Sagan (Versión hispana)

Representación de un apkallu o espíritu protector neo-asirio. Palacio Real de Nimrud.Siglo IX a.c. Kalhu (Iraq)

¿Que los sumerios se consideraban descendientes de seres “no humanos”, tal vez de “descendencia divina” ..? Clarificador, con la salvedad que hay innumerables culturas cuya explicación del “génesis humano” coinciden con tal posibilidad aunque conteniendo diferentes premisas – casos, en extremos,  de tribus de  las islas Filipinas, Alaska  o  del continente africano (Frazer, 1918) – . A esto hay que añadir que en el caso sumerio,  para ser más exactos, sólo parte de su constitución era “divina”. Parte divina ésta  que fue la que se “amasó” junto al barro, resultado para tal menester del sacrificio del dios Quingu/Kingu. Aunque habría que aclarar la existencia de otros génesis mesopotámicos donde se incluye la participación de la “Diosa Madre”,  Nanmu,  para su “gestación”, caso del “Poema de Enki y Ninmah”,  si bien habría que aclarar que la diosa “parió”, como “Vágina de la Naturaleza”, muchos otros entes biológicos.  También me pregunto si  con el epíteto de “extrañas criaturas” deberíamos incluir como referencias al héroe  Gilgamesh,  al rey neo-asirio Senaquerib o al rey sumerio Alulim,  personajes que en algún momento de la historia mesopotámica tuvieron el título de “sabio” o “apkallu”.  Pudiera ser vez posible de igual manera que  estuviéramos hablando de las “carpas sagradas” o “las carpas venidas del mar y nacidas en el río”, los súbditos del  dios Ea/Enki, o bien,  tal vez, pudiera referirnos a los “apkallu” o “sibittu” asirios, protagonistas de los ritos protectores para haciendas y personas,  aunque habría que recordar que sólo dos tienen características  zoomórficas,  uno pisciformes y otro de ave rapaz, siendo un tercero de apariencia humanoide.

«  Finalmente cabe mencionar algunos conceptos pertinentes a la mitología sumeria. Los dioses se caracterizaban por una gran variedad de formas; no todas humanas. Son de origen celestial. En general cada uno está asociado a una estrella diferente. En realidad, en las representaciones pictográficas más antiguas, son idénticos los símbolos para el dios y para la estrella…» Pasaje de “Vida inteligente en el Universo” pag. 514 Carl Sagan (versión hispana)

Tablilla sumeria. Uruk, IV milénio a.c. Diosa Ninsikil (2da. columna, 2da. fila, primer pictograma)

Este párrafo  está lleno de imprecisiones. Los dioses sumerios parten, posiblemente,  de representaciones zoomórficas que pasaron por evolución a ser humanas o humanoides, F. Lara Peinado en “La Civilización Sumeria” (1999) . Las deidades sumerias no tenían exclusivamente un “germen celestial”, contextualizando el término “celestial” en éste caso  como “astral”,  sino que su origen era de tipo “ctónico”, o  bien de tipo “cósmico“. Ctónico” como provenientes de la deificación de cualidades de la Naturaleza y “cósmico” como   la sacralización  de sucesos “intangibles” o de carácter espiritual. La “astralización” del panteón mesopotámico debe contemporizase con la llegada al poder en Sumer de los pueblos semitas acadios y sus culturas nómadas. Por ésta razón no existe “representación astral” sumeria para, por ejemplo, Anu y Enki, dos de los dioses de la  tríada suprema, ni tampoco para algunos dioses principales sumerios de primigenio carácter ctónico. Por el contrario,  los de “carácter cósmico” si lo hicieron posteriormente por asimilación a los dioses del panteón semita. Tampoco es cierto que tuvieran los dioses mesopotámicos una “exclusiva representación astral” ya que por ejemplo el dios Marduk babilónico posee varias asimilaciones astrales conocidas como son la Estrella Polar,  Júpiter o Mercurio.  Por lo que dicho lo anterior, referir que en los pictogramas pre-cuneiformes  sumerios contemplaran de forma exclusiva una representación astral para los dioses,  aduce falta de rigurosidad como así parece indicarnos la tablilla cuneiforme de la derecha y en la que figura la representación de la diosa Ninsikil/Ninhusarg(a), divinidad patronal de la región del Dilmun.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          « En la figura 33-5 (del libro)  vemos las reproducciones de cuatro de esos sellos cilíndricos (dos en nuestro caso..) que se encuentran ahora en diferentes museos. En cada uno de ellos aparece una clara representación de algún objeto celeste: Un circulo central, o una esfera, rodeado por otros círculos o esferas menores. En la superior izquierda (izquierda en nuestro caso…) vemos que el circulo central está rodeado por rayos y que se puede identificar claramente con un sol o una estrella. ¿Y que hacemos con los otros objetos que rodean a cada estrella? La suposición natural es que representan a planetas. Pero la idea de planetas dando vueltas a soles y estrellas es original, en esencia, a Copernico. No obstante en la Grecia se citan algunas especulaciones sobre esas líneas.

En el sello cilíndrico superior izquierdo (izquierdo en nuestro caso..) de la figura 33-5, es de lo más curioso que aparecen “nueve” planetas circundando el sol prominente del cielo  – y dos planetas planetas pequeños aparte, a un lado – . Las otras representaciones (derecha en nuestro caso..) de los sistemas planetarios, si es que así los podemos llamar, muestran notablemente variación en el número de planetas por estrella. En algunos sellos cilíndricos, parece que la estrella y los planetas acompañantes están asociados a una deidad particular … ( a continuación cita un quinto sello, figura 33-6, al que denomina como “todavía más enigmático..”» Pasaje de “Vida inteligente en el Universo”, pag. 515. Carl Sagan (versión hispana)

Primero me gustaría aclarar que me hubiera gustado disponer de los tres cilindros-sellos restantes para ampliar lo documentado pero , evidentemente,  no ha sido posible por razones que todo el mundo entenderá y que se conocen como “copyright”. Dicho esto, el cilindro sello acadio , y no sumerio, de la izquierda es el famosísimo VA 0243 hartamente “sobado” por los seguidores de Z. Sitchin y sus teorías exoterráqueas y del que ya hablé en su día sobradamente.

El cilindro-sello de la derecha, perteneciente al Vorderasiatiches museum zu Berlín, conocido como “Marduk y el héroe con el jarrón que mana”y debe ser datado en el periodo kassita-babilónico, siglo XVIII a.c. aprox. Representa al dios Marduk blandiendo una espada, símbolo de su poder, con un pie sobre un “mušhšuo “serpiente-dragón”  apareciendo acompañado  por la izquierda de una diosa y por la derecha de dos figuras:  La primera de su izquierda corresponde  al personaje  audienciado,  siendo la segunda la figura de un héroe que porta una vasija que fluye, y que corresponde a una antigua personificación ,  ya conocida desde el periodo de Uruk, del semi-dios Gilgamesh con el “Agua de la Vida” (Reallexikon der Assyrioligie, pag. 248) y que  en el periodo kassita  tenía la atribuciones de  guardián y protector. En cuanto a las alegorías astrales,  me temo que la explicación va a ser decepcionante, porque aunque efectivamente corresponda a representaciones de estrellas,  no debería ser considerada la existencia de ningún “acompañamiento planetario“. La simbología circular formarían parte  de un nuevo diseño para los “rayos flamígeros estelares” (L. Collom, 1990),  utilizándose tal modelo en la composición  de otras figuraciones similares a partir de la dinastía babilónica citada. La duda sería saber a que divinidades corresponden, aunque me inclino a pensar que acompañan tanto a Marduk como al héroe como símbolo de su deidad.

Resulta preclaro que  la categoría de Carl Sagan como divulgador y como hombre de ciencia están fuera de toda mácula y discusión, más si yo sugiriera, en cualquier publicación, foro de Astronomía o ámbito de  ciencias aplicadas  afirmaciones  similares, no me cabe duda que me caerían “ostias como panes”.

Referencias: imágenes:

“Vida inteligente en el Universo” Carl Sagan (1981, para la versión hispana)

“Near Eastern seals” Dominique Collom (1990)

Imágenes:

http://www.wikipedia.com