Mitología semita: El concepto de alma y el “Haz de Chayyim”

Aunque  tengo  que irme a la quinta acepción que da el Diccionario de la Real Academia Española para conseguir una aproximación en la definición de “vigor natural y virtud que alienta y fortifica el cuerpo para obrar” como explicación de lo que quiero expresar,  ésta descripción tampoco termina de satisfacerme con respecto al concepto “espíritu” que quiero desarrollar.  En éste mismo sentido,  si mi intención fuera utilizar el vocablo “alma”,  debo de ir a su segunda  razón para conseguir:  “En algunas religiones y culturas, sustancia espiritual e inmortal de los seres humanos” y que , si bien se asemeja a lo esperado, tampoco termina de acercarse al concepto semita occidental en ciernes.

« Mas, Adam se ha levantado para perseguirte y buscar tu nap̄šeḵā / Alma, pero el nep̄eš / Alma de (mi) Adon/Señor (David)  estará ligada al Haz de Chayyim / Bolsa de los Vivos de Hashem Eloheicha y las nep̄eš de tus oyevim / enemigos serán por El lanzadas tan lejos, como ( si ella fuera) la funda de una kela / honda» I Samuel 25:29. Biblia Ortodoxa Hebrea.  Sigue leyendo

La primera explicación cosmológica: Mohenjo-Daro. Apuntes e ideas sobre el origen de la religión en Occidente.

Practico, no se, la buena o mala costumbre de repasar entradas antiguas. Siempre tengo la sensación que sólo he dejado exclusiva reseña de  algo importante o bien de haber estado  “hilando”, entre varias de ellas, algo relevante y que el “bosque” de intentar, en una temática tan extensa como la que trato, darle un tintura de interés  en lo anecdótico,  me lleva a no verlo  en su conjunto.  Si bien aclaro que cuando hablo de  “algo relevante” en relación, me viene a la cabeza las palabras del sacerdote babilónico Bel-rē’ušu/Berossos sobre la ancestral llegada de U-uno/Oannes, el primero de los siete sabios mitológicos sumerios, afirmando que desde su aparición, nada se ha conseguido relevante. Una afirmación que suelo unir a lo expresado por el  hiperbólico, y tal vez no tan ficticio,  personaje televisivo de Sheldon Cooper, cuando habla que las “Humanidades” son para “mentes de segunda”. Yo, cada día,  estoy mas convencido de ello, mas con matizaciones. Sigue leyendo

Ufología ancestral: “The Watchers”. Los “Observadores” en los textos bíblicos.

Si una cosa he percibido en mi trato con los seguidores de la ufología, es su general sentimiento de ser “vigilados” por una o varias razas de pobladores de sofisticadas naves interestelares y que , según sus afirmaciones, pululan por éste, por otro lado,  parco e insignificante en proporción y situación, sistema solar de la Vía Láctea. Dentro de su ínclita relación de fehacientes testimonios, tanto antiguos como modernos, existe la posibilidad de encontrarse excelsas tecnologías y sofisticados comportamientos invasivos de sometimiento biológico y social, entremezclándose con una apreciable variedad de personajes bíblicos y de otras mitologías que desde los cielos mantienen un férreo control sobre la evolución del ser humano. Unos entes que podrían ser denominados como “Observadores”.

(En relación a la interpretación de Daniel de la profecía onírica del rey Nabucodonosor II…) En cuanto al îr (observador) que el rey vio, un malach hakodesh (espíritu divino), descendiendo de Shamayim (Los Cielos), diciendo: …”. Libro de Daniel, 4: 23(20). Biblia Ortodoxa Hebrea. Periodo de los Macabeos. 167-142 a.c. aprox Sigue leyendo

¿Que es y que significado tiene Göbekli Tepe..? Apuntes y conjeturas.

Posiblemente mucho de los textos de referencia que podamos encontrar hacia éste enclave, abandonado y ocultado en el IX milenio a.c. durante el Neolítico Pre-cerámico, empezarían por localizarlo en tal o cual sitio, cercano a la actual ciudad de y próximo a la actual frontera de cual. Por el contrario, estimo mas adecuado empezar éste relato retrotrayéndonos en 12000 o mas años.

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Esquema del yacimiento de Göbekli Tepe (Ampliar)  Elaboración Deustches Archäologisches Institut

Situado en uno de los puntos mas alto de una cadena montañosa visible desde varios kilómetros, el lugar hoy descubierto, formaría parte de una extensa región que bordeaba, a su oeste y en dirección sur, el contorno de una península de forma triangular que la separaba de otro gran escenario fluvial anexo. Hacia el este, y siguiendo la línea de la costa de un mar interior salino, se extendería hacia la cuenca superior de dos caudalosos ríos, regalías para un amplio valle. Anchos cauces que desembocaban independientes en una sedimentaria gran zona de marismas y pantanos que será, dentro de cinco milenios, el segundo hogar de una crucial civilización urbana proveniente del este. A su derecha, ejerciendo de barrera, un nuevo conjunto de alturas que trascurrían en paralelo al anterior y que en su parte norte, a modo de coronario, se situarían varios lagos, residuos del último gran periodo glacial de Würm. Hacia el sur, sólo la progresiva degradación de ésta excelencia de la Naturaleza podría haber sido contemplada. En el vértice superior de éste vergel en forma de “media luna”, y posible origen de mitemas posteriores sobre un idílico “Jardín del Edén”, es donde hubiéramos advertido el lugar de reunión ritual de sus constructores humanos y probablemente primeros colonizadores. Cazadores-recolectores que gracias al inmenso don proveedor de éstas tierras, les fue permitido abandonar las costumbres nómadas que sus antepasados mantuvieron durante mas de seis mil años y que como consecuencia de eventualidades climáticas, se vieron en la obligación  de buscar soluciones alternativas para su subsistencia. Sigue leyendo

Porqué y cuando se creó el Purgatorio.

No cabe duda que uno de los dogmas base de muchas de las religiones actualmente vigentes y pretéritas es la idea de un vida tras la muerte. La  creencia de una regeneración, resurrección o reencarnación en los mitemas de diferentes culturas a lo largo del globo terrestre resulta una constante, existiendo variadas explicaciones para determinar tanto su ausencia, su disfrute pasado,  o su promesa de futuro.  Curiosamente varias de éstas interpretaciones, ejemplo sería los pueblos del sudeste de África, están asimiladas con el supuesto periodo de “decadencia y renovación” que un antiguo observador pudo percibir en las fases de la Luna – Como anécdota decir que la resurrección  correspondía con la espera de tres días; días que corresponden al paso entre la “luna nueva” y el “primer cuarto creciente – . Otro ejemplo de asimilación de acontecimientos naturales en relación a la regeneración están asociados con reptiles y animales que “mudan la piel”, de tal manera que su inmortalidad, fruto de ese proceso,  sólo puede ser interrumpida con su muerte  a manos del ser humano. Es también de anotar que éstas mitologías representan a culturas, hasta hace muy poco en un estadio cercano al neolítico, donde suelen hablarnos de “un disfrute pasado” o de una “oportunidad perdida” que imposibilitó a la Humanidad de tal don, siendo atribuido tal perjuicio a muy diferentes circunstancias, pero existiendo tres generales denominadores comunes a la hora de referenciar la “Inmortalidad” : La Luna, la muda de piel  a semejanza de un reptil, o  bien una combinación de ambas. Por otro lado, y como ya ha sido comentado aquí, existe la hipótesis paleolítica de un culto a la diosa-madre que daría cabida entre sus creencias a un ideario de “regeneración” como una  “vuelta a las entrañas de la  Gran Madre” y cuya evolución posterior, incluye también entre su simbología re-encarnatoria  la representación de reptiles y los ciclos lunares. Sigue leyendo

Las predicciones de la máquina de Anticitera y los rituales de sustitución. Una de sus funciones, una de sus soluciones.

Tal vez uno de los primeros ingenios mas sorprendentes que se han descubierto, entendida su maquinaria y revelada su función, haya sido el “mecanismo de Anticitera”. Hablamos del primer instrumento portátil conocido, siglo I  a.c. aprox.,  vinculado a la realización de cálculos y predicciones astronómicas y que puede considerarse como la recopilación de todo el conocimiento conseguido en los anteriores milenios, mediante la observación,  por las primeras civilizaciones afectas al Mediterráneo Oriental y Mesopotamia.  Así, una de  sus dos esferas plasma el “ciclo metónico”,  que se estudiaba ya en la Babilonia mesopotámica y que remonta sus premisas conocidas a la confección del  calendario  neo-sumerio de Shulgi a finales del II milenio a.c. en el periodo de Ur III,  permitiendo la confección de calendarios vinculados a la Luna y el Sol.  La segunda esfera de  la máquina de Anticitera refleja el denominado “ciclo de Saros”;  un ciclo de Saros cuya instrucción desde la época kassito-babilónica, 1571-1156 a.c., facultaba a los sacerdotes templarios, o “tupšar”,  el poder predecir eclipses.  Sigue leyendo

La relación entre las primigénias creencias yahwistas y la Corona de Espinas. Una conjetura.

Según las creencias cristianas, las dos alegorías burlescas de los encargados en crucificar a Josue “El nozrim”, mas conocido como Jesús de Nazareth. Una fue titularle como “I.N.R.I”. o Iesvs Nazarenvs Rex Ivdaerovm“, y otra investirlo con una “corona de espinas”.  Tal decisión, la última, podría entenderse como un castigo mas dentro de la extensa pasión del icono del cristianismo y una ridiculizante alusión a su supuesta condición regia, pero tal vez, y digo tal vez,  contenga un mayor significado del que en un principio podríamos suponer.  Sigue leyendo

El tetragramatón YHWH. Una conjetura sobre el origen de la religión yahwista.

«En ese día,  cantaron entonces Devorah y Barak Ben Avinoam, diciendo: ¡Barachu/Bendito Hashem, que el poderío de Yisroel aparezca inabordable, para que la población voluntariamente no ofrezca resistencia! ¡Escuchad, oh Melachim/Espíritus Ancestrales (mensajeros)! , ¡Escuchad, oh rozenim/príncipes (ancestros)!, ¡Yo,  cuando yo,  alabe  a Hashem,  yo estaré cantando  al Hashem Elohei Yisroel/ dios de Israel! ¡Hashem, cuando tú dejaste Seir, cuando tú abandonaste  el Shadeh/país de Edom, tembló la Eretz/Tierra, los Hashomayim/Cielos  se desbordaron, (y) las nubes también derramaron mayim /agua!  ¡La Montaña se estremeció ante la presencia de Hashem,  ése Sinai anterior  al Hashem Elohei Yisroel!  Jueces 5: 1-5 Biblia Ortodoxa Hebrea 

Monte Sinai

Monte Sinaí

Éste pasaje bíblico, que tal vez  pueda parecer oscuro,   nos relata, fundamentalmente,  el canto de alabanza a Hashem  de la cuarta jueza del Antiguo Testamento, y del general Barak,  con posterioridad al asesinato en sus aposentos de Sisra, jefe de las fuerzas kena’ani, y la consecuente rendición de la población asediada. En principio, éste texto podría ser considerado como un pasaje más de la épica hebrea en la conquista de la “Tierra Prometida”, pero sin profundizamos un poco, es posible que su lectura nos facilite alguna adicional información. Una referencia añadida al texto anterior:

«Y esta es la berakhah/bienaventuranza con la que Moshe el Ish HaElohim/Enviado de Dios bendijo a los Bnei Yisrael/ Hijos de Israel  antes de su muerte, diciendo:  Hashem vino de Sinai, y se erigió desde Seir. Él se alzó desde el monte Paran, viniendo de entre diez millares de kodesh/santos lugares desde su diestra (del Oeste) (y) fue una ardorosa/cautivadora Ley (enseñanza) para ellos. » Deuteronomio 33:1-2 Biblia Ortodoxa Hebrea.  Sigue leyendo

Los cultos hierogamos en el Mediterráneo Oriental y su evolución desde el Paleolítico. Generalidades.

Los cultos a las Diosas-Madres pueden definirse como los rituales dirigidos a promover la fertilidad dentro de la Naturaleza y por ende,  beneficiar la procreación humana. El origen paleolítico de éstos cultos posiblemente estén centrados en un acontecimiento tan supuestamente trivial, y sin embargo extremadamente arriesgado, como es la concepción humana. Sigue leyendo

Breves retazos históricos sobre los pilares socio-económicos de la sociedad occidental (II)

Como ya hemos expuesto en la entrada precedente, las premisas de la actual sociedad occidental es fruto de una bifurcación socio-económica que sucede hace entre 12000 y 14000 años en el periodo Mesolítico,  como consecuencia de los cambios climáticos acontecidos en el periodo comprendido entre la última glaciación de Würm y  el Holoceno. Ésta bifurcación socio-económica consiste básicamente en la desestimación, por necesidades de supervivencia en ciertas zonas con  poblamientos humanos, del anterior general comportamiento, mal denominado para mi gusto,  de “depredación”.  “Depredación” que hace mención despectiva a las culturas de cazadores y recolectores, y como ya está harto demostrado, no dejan de ser pueblos  que,  ante una Naturaleza proveedora, no tienen necesidad de plantearse nuevos retos sociales o económicos. 

El punto de partida, posible, que obliga a cambiar esos modos de vida es la desecación de grandes regiones en Oriente Próximo y África, exigiendo un replanteamiento de los antiguos formatos para dar renovadas soluciones. Una decisión que, en sus principios, no supone una mejora de sus anteriores condiciones de vida al formar parte de una necesidad paliativa ante la escasez de alimentos.

«… Recito para él,  el sagrado himno, las invocaciones mágicas en su cámara sagrada,  Las invocación a Nudimmud: “Un día, cuando no existía  la serpiente, cuando no había escorpiones, ni  había hienas, ni había leones. Cuando tampoco existía el perro, ni el lobo, cuando la gente no temblaba ni tenía temor. ¡Cuando el hombre no tenía un oponente..!  […] El Universo entero. con la humanidad resguardada, ¡ Es posible que todos ellos se dirigieran a En-lil en una sola lengua! Pero en ese tiempo, por los ambiciosos señores, por los príncipes ambiciosos, por los ambiciosos reyes, En-ki, por los señores ambiciosos, por los ambiciosos príncipes, por los reyes ambiciosos, En-ki, el Señor de la Abundancia y de las inquebrantables  decisiones,  el Señor de la Sabiduría y la Razón en la Tierra, el  Hacedor de los Dioses, modificó su criterio..,» Pasajes de “Enmerkar y el Señor de Aratta”, 134-155. I dinastía de Uruk. Del  siglo XXVIII al XXVI a.c. (sobre texto neo-sumerio del siglo XXI a.c.)

En su vertiente psicológica, afectando a la relación del hombre con su entorno natural, se produce igualmente un cambio el pensamiento en las diferentes comunidades humanas. Hasta ese momento, la Naturaleza y con ella los dioses ctónicos que la representaban, constituían un elenco de fuerzas incontrolables, pero aceptadas y vinculadas, en su generalidad,  a la Fertilidad y al “Mundo de los Espíritus”.  La incapacidad proveedora, en determinados enclaves, de éstos dioses hacia el hombre, hace que paulatinamente esas creencias se vayan modificando e incluso desechando. Así y dependiendo de tipo de sociedad en que las adaptaciones humanas deriven, ya sea agrícola, ganadera o mixta, éstas conducen a una determinada  re-interpretación  de la relación del hombre con el “Hecho Divino”.  Por otro lado, el mismo acontecimiento del inicio de la “dominación” de la Naturaleza por el hombre,  y que conocemos como el periodo Neolítico,  produce un efecto de temor hacia el  carácter impredecible de las antiguas deidades y lo que representan, pasmándose éste hecho en las diferentes mitologías posteriores, caso del Enuma Elish amorrito-babilónico o la épica griega, y donde las divinidades ctónicas ancestrales son derrotadas por los “jóvenes dioses”.

Dentro de las soluciones adaptativas que los diferentes escenarios de supervivencia obligan, se sitúan los nómadas. Nómadas,  que en el caso de la Creciente Fértil, se  desplazarían en la  sobre unos grandes núcleos esteparios  semi-áridos dentro de un amplio contexto geográfico. El tipo de “nomadismo”  no corresponde a las actuales consideraciones beduinas, si no a una “trashumancia horizontal” de rebaños de ganado menor. Las diferentes tribus nómadas pastorearían animales, caso de las ovejas y los asnos, que necesitan disponer de pastos y agua en cantidades suficientes que se viene a denominar como “nomadismo de enclaves”, (Rowton, 1973) y que debe de entenderse como una forma de aprovechamiento eficaz ,  que podría incluir una agricultura de subsistencia, a los recursos naturales en unas regiones  que son inhabitables o  improductivas durante buena parte del año. (C. Wagner, 2012).  Estos grupos humanos, a lo largo de un periodo evolutivo, traerán consigo un nuevo planteamiento deifico como fruto de su relación con el entorno. De ésta guisa,  los diferentes biotipos y su temporalidad proveedora, así como una Fertilidad afecta a la cría ganadera, hacen que tomen carta de presencia divinidades de carácter astral y vinculadas  fuertemente a los ciclos estacionales.

Como no podía ser de otra manera,  los diferentes nichos biológicos, repartidos en este caso por Oriente Próximo,  traerán consigo diferentes culturas y  por consiguiente, diferentes estructuras socio-económicas. Así, y por ejemplo, el urbanismo mesopotámico adoptará un fuertemente componente organizativo,  liderado, en un primer momento, por una élite teocrática. Forma de gobierno, ésta última, que posiblemente se extendería, aproximadamente desde el VI milenio a.c., dentro de las culturas dravídicas y sus regiones fronterizas de carácter aglutinante, como fue el caso de las culturas sumerias y elamitas, y que daban contrapunto a las anteriormente nombradas sociedades tribales semi-nómadas, o nómadas,  extendidas por la Península Arábiga y sus regiones afectas, caso de las culturas semitas.

Anexas a las anteriores,  dentro de un ámbito mediterráneo oriental y acerámico, se construyen sociedades semi-urbanas o urbanas de carácter megalítico que se suceden por sus costas e  islas,  caso de las culturas minoico-cretenses y chipriotas,  y que se extendieron desde Egipto  hasta la Península Anatólica, siguiendo el litoral. El primer vestigio de ocupación humana en Chipre lo encontramos en un campamento de cazadores epipaleolíticos en el año 8500 a.c. aprox, siendo el definitivo asentamiento de culturas agricola-ganaderas  en el  Neolítico Temprano, hacía el año 7500 a.c.  y cuya posible procedencia sea la Península Anatólica, a la que había que aunar poblaciones pre-mediterráneas meridionales. Uno de sus  últimos grandes exponentes en el Mediterráneo meridional levantino serían  las culturas de Ghassul, 3800-3500 a.c.,  Cultura que se extinguiría con la llegada del Bronce Antiguo I, 3300-3000 a.c., y los primeros poblamientos semitas en la región. Como anecdotario decir que el encuentro con éstas construcciones megalíticas por parte de los nuevos pobladores, dio lugar a las mitologías sobre gigantes, caso de las murallas de Jericó, los  denominados por los griegos como ” titanes” y  por los semitas como “nephilim”. En relación al desarrollo posterior de la entrada,  decir que, y desde la perspectiva puesta en las futuras creencias aglutinantes,  los fundamentos de la personalidad  de su diosa madre, así como sus cultos a los ancestros, perdurará en religiones posteriores.

«Con su elección acertada, aquellos que obedecen la ley (Ashavan) de Ahura Mazda colaboran en la victoria final del Espíritu Bueno, del Señor Sabio,  sobre la mentira. Deben decir siempre la verdad, repudiar la vida nómada, labrar la tierra y cultivar cereales y frutas; Tratar con cariño a los animales domésticos y regar los campo secos, porque el que no es labrador , no tiene parte en la buena nueva » Pasaje  del  “Yasna Haptanhaiti” zoroástrico , 31, 10.  

La progresiva expansión de los semitas y su posterior adaptación a las culturas urbanas, léase aquí acadios, amorreos o meritas, no es óbice para que sus creencias no imperen o se superpongan sobre la antigua religión sumeria bajo-mesopotámica. Así,  durante el imperio acadio, las creencias astrales,  como personificación del Sol y la Luna, se extienden por las riberas del Tigris y Eufrates  acompañadas de una “Diosa Madre” o “Diosa de la Fertilidad”en un progresivo papel secundario. Desde un punto de vista formal, la general religión semita considera la existencia de un exclusivo dios supremo, al que acompañan otras deidades como súbditos, siendo la máxima instancia donde se dirimen sus disputas, en una forma similar a como las tribus semitas las resolvían ante el jefe tribal o “rabiānu/rab(ī)”, “rabino/rabí” en su versión castellanizada. Así, por ejemplo, Shamash/Šamaš, el dios Sol del panteón sumerio-semita, el “Dios de la Justicia”, no deja de ser una adaptación de tales credos. Tal es así  que incluso el nombre del dios Marduk de las creencias mesopotámicas, dios principal asirio-babilónico hasta su caída en el año 484 a.c. con la invasión persa aqueménida,  proviene del apelativo ” dAmar-ud”, ” Sol Primaveral” o “Joven Toro del Sol” , si bien habría que añadir que el culto a la divinidad solar permanecería con posterioridad bajo la personalidad persa del dios Mithra, el hijo de Ahura-Mazda. 

Para entender la composición anterior, habría que significar otro dogma dentro de las religiones semitas y que es la relación “dios supremo/dios inmediato”. Así, Marduk, y por extensión Shamash, le es concedido en los textos el título de “Lugal-shu-an-na” o “regente administrativo” por el dios supremo Anu; o de igual forma en  el panteón ugarítico, extensible al semítico-canaanita, el dios Baal es el dios inmediato de un panteón presidido por el dios  supremo El; y en el caso mas oriental , Haddad es el dios inmediato del dios supremo Dagan. Dicho esto, y en aclaración a su estructura,  habría que decir que en el caso de los dos últimos, y por circunstancias biotípicas y/o geoestratégicas, sus atributos están mas cercanos a un “Dios de las Lluvias/Tormentas Benignas”, en posible  asimilación al Teshub hittita o al contrario, que propiamente a un dios solar.

Llegados a éste punto, me gustaría hacer hincapié  en una idea: La diferenciación entre “Dogma” y “Ritual” en las religiones en el Oriente Próximo durante el periodo que comprende el IV-I milenio a.c.. El “Dogma”, como pilar de cualquier ideario religioso, entra dentro de la percepción psicológica del hombre en su  relación con el entorno y por tanto, con los entes que supuestamente lo gobiernan. Por otro lado, el “Ritual” está siempre vinculado al hecho organizativo, estructurando socio-económicamente la sociedad. Así, por ejemplo,  los templos constituirían, en esa época, exclusivamente emporios económicos,  una negativa desviación de la pretérita necesidad organizativa que en su momento buscó la supervivencia.  Teocracias que obtienen del Dogma la fuerza imprescindible para imponer su jefatura y criterios.

Apuntado lo anterior, y para entender el devenir posterior, decir que la práctica totalidad de las religiones de Oriente Próximo  y del Mediterráneo oriental entre aprox. el III y I milenio a.c.., exceptuando tal vez la premisa hática de las religiones de ámbito hittita, tienen en común un básico “Dogma semítico”, siendo el Ritual socio-económico urbano imitación del sumerio.  Anexo a éste contexto y a partir del II milenio a.c., se tiene constancia de un proceso de evolución hacia un “henoteísmo nacionalista”. Hablaríamos de religiones que exaltan la inclusión del hombre en un hecho político unitario y exclusivo. 

Estampación del cilindro-sello de Oniyahu. Siglo VIII-VII a.c. Se lee la inscripción hebrea antigua: “Perteneciente a Oniyahu,  ” El barco de Yahu/Yahweh”. El hijo de Merab”. Aparece representado un barco de transporte pesado fenicio , los denominados “Tartésicos”.

“Uriyahn, el afortunado, lo escribe:  ¡Bendecido está Uriyahn por Yahweh, ya que de sus enemigos, su Asherah,  le ha salvado!. […] por Oniyahu, […] por su A(she)rah, , […] y por su Asherah ” Inscripción encontrada en Khribet El Gom (Mar Muerto) , siglo IX-VIII a.c.

Recapitulando toda ésta evolución y centrándonos en la religión hebrea con anterioridad al siglo VII a.c., tenemos: Un dogma semítico occidental que incluye la  dicotomía del dios supremo/dios inmediato, un culto a los ancestros, y un ritual en construcción, finalmente  fallido, intento de adaptación posiblemente del semítico nor-occidental,  como así lo atestigua la descripción del propio Jumash, y del que sólo perdurará la Ley o Devarim/Deuteronomio. Una Ley que,  si lee en profundidad y me permiten la expresión, es el “Manual del Perfecto Nómada Amorrita de la Tribu de Benjamín”.

La evolución religiosa posterior, que los textos bíblicos sitúan hacia el reinado del Rey Josiah entre el 640-609 a.c. dada la significación que para los judíos representa, tendrá como fin reforzar ese sentimiento nacional. Como queda reflejado en los textos proféticos datados entre los siglo VIII y VI a.c. , se denuncia el panteón semita occidental, reduciéndose el hebreo a unas creencias exclusivas hacia el supremo dios creador semítico, ahora con la personalidad de un dios denominado Yahweh y del que se tiene constancia de su culto en Canaan desde finales del II milenio a.c.  Es de notar que aunque es generalmente aceptado éste acontecimiento henoteológico/proto-monoteísta  como deriva de cultos nómadas anteriores, no cabe duda que el “exilio babilónico”, de posteriores pero inmediatas fechas, tuvo posiblemente mucho que ver en la reafirmación de éstos cultos,  como así lo expresa el volumen apreciable de similitudes de los textos del Génesis con las creencias amorrito-babilónicas. Una “Ciudad Santa”, la de Babilonia, que ya había adoptado el “nacionalismo religioso” en la personalidad de Marduk varios siglos antes.

Con posterioridad a la conquista de Babilonia por Ciro II, fundador de la dinastía persa aqueménida, 559-530 a.c. aprox., los israelitas cautivos tuvieron la posibilidad de regresar a Jerusalem. Si bien tanto los exiliados que volvieron como los que permanecieron quedarían sujetos al dominio persa, siendo éstos últimos la  inmensa mayoría y los que posteriormente redactaron el Talmud Babilónico.  Tras la conquista de Persia por Alexandros III de Macedonia, 353-323 a.c., Canaan formó parte del sector occidental del imperio macedonio. Como una forma de renegar de los seleúcidas y sus creencias olimpico-mitraístas, arraigó en la literatura religiosa hebrea la corriente zoroástrica aqueménida y sus dogmas, plasmándose en un nuevo género denominado “Apocalíptico” con lecturas tales como el “Libro de Daniel (167-142 a.c.) o el mismo “Apocalipsis”. Lecturas donde  se advierten las nuevas visiones sobre el Cielo y el Infierno, y un Juicio Final  como fruto de la adopción del pensamiento zoroástrico. Dentro de este  nuevo episodio de renovación teológica hebrea, se modifica también la concepción demoníaca y angelical , y su dualismo sobre el Bien y el Mal,  surgido en el II milenio a.c. durante el proceso henoteológico en Oriente Próximo. Ahora la representación de tales conceptos entrarán en combate y  dispondrán de sus propios “caudillos”, Miguel y Satanás, desembocando su lucha en un reino mesiánico en el que prevalecerá el Bien. 

La adopción de tales dogmas y su defensa ante el seleúcida Antíoco IV, 215-163 a.c. trae un periodo de independencia hebreo denominado “Época de los Makabim” y su dinastía asmodea, que comienza en el 164 a.c. .,  y concluye  con la entrada del romano Pompeyo en Jerusalem en el año 63 a.c. La anexión de Israel a la provincia sirio-romana  fue consecuencia de unas luchas intestinas político-religiosas  que tuvieron como desenlace  la guerra civil. El detonante de tales desencuentros fue el nombramiento de un sumo sacerdote de Israel no perteneciente a la estirpe de Sadoc, tribu de Benjamín, por lo que fue tratado de ilegítimo por los “hassidim” o “devotos”. A éste hecho, que atentaba contra las predisposiciones divinas, se agregaba su condición de comandante en jefe del ejército hebreo, lo que le hacía contraer numerosas impurezas incompatibles con la dignidad sacerdotal.

Llegados a éste punto, un grupo de hassidim o “asideos” se distanciaron de poder político y formaron el movimiento de “Los separados” o “fariseos”. De igual manera, un cierto número de laicos y sacerdotes se alejaron de los dictados del Templo de Jerusalem, instalándose en las orillas del Mar Muerto para llevar una vida de supuesta fidelidad a la “Ley de la Alianza”. Estos “separados” dieron origen a la “Comunidad Eremita de Qumran”, o como ellos se denominaban los “Ebionim”, ” Los Pobres” y/o “Nozrim”,  y a los que se conoce vulgarmente como  “nazareos”, “nazaritas”,  los mal llamados “pre-cristianos”. El  hassidismo oficialista o “saduceo”,  o al menos su rama principal, quedaron como componentes de la administración y del sacerdocio vinculado al Templo.  En principio, los fundamentos teológicos para tales desavenencias entre fariseos y saduceos hassiditas hablan de la observancia de un “tradición oral”, lo que viene a denominarse como “Torah Oral”, y cuya validez negaban los saduceos. La tradición oral, entre otras ideas, hacia propias del judaísmo las ideas apocalípticas y mesiánicas zoroástricas: La resurrección de los muertos, el Juicio Final, y la llegada de un redentor o libertador, y que estaba apoyada por los fariseos.

Con la llegada al poder de Herodes “El Grande”, 73-4 a.c.,  la mayoría del “sector oficialista” de los saduceos se aferraron a sus cargos, los “saduceos herodianos”, mientras que un determinado número de ellos, no colaboracionista, formaron una dura oposición y una alternativa, los llamados “zaddikim”, “sadoquistas” o “esenios”. De ésta alternativa, emana un conjunto dinástico y fundamentalista de sacerdotes que llevan asociados el principio de un “mesías davídico”,  descendiente de la tribu de David, y un sacerdocio sadoquita, como descendiente de la tribu de Benjamín, que se extiende desde el siglo II a.c. hasta el periodo histórico que abarcan los evangelios cristianos y el relato de los “Hechos de los Apóstoles”. Dentro de ésta tesitura, es cuando aparece/aparecen en Israel numerosos pretendientes al título de “Mesías”. Entre ellos surgen la figura de un supuesto descendiente de la Casa de David, a la que une una supuesta sangre vinculada a la tribu de Benjamín/Moisés: El rabino Josué o  Josué “El nozrim”, fundador junto con sus hermanos de lo que se conoce como el movimiento sectario judío de los “nazareos” o “nazarenos”. Personaje que es también conocido, en una deriva mas de las traducciones griegas del hebreo, como Jesús de Nazareth.