Carl Sagan en “Vida inteligente en el Universo”: Comentarios

Ocurre cierto número de veces, y no iba a ser menos Carl Sagan.., que nuestra pasión por hacer llegar un mensaje clarificador y acertado sobre determinado tema, o bien nuestra propia intensidad y motivación nos traicione,  haciéndonos “sobrevolar” sobre determinados conceptos en que levemente nos apoyamos,  y  que  tal vez pudiéramos considerar secundarios según nuestro criterio. La problemática estriba  en que tales ideas son asimiladas por esos mismos lectores, que se enriquecen con tales lecturas, pudiendo ser premisa a la hora de suscitar determinados “posos” o “ideas” en su subconsciente sobre supuestas afirmaciones, o  hechos conclusivos, que igualmente atribuyen y reafirman sobre la autoridad del autor, así como de  su prestancia cognoscitiva.

Leyendo, por casualidad, una de la “etiquetas” o temas de WordPress que algunas veces he utilizado, más exactamente: “Mitología”, me encontré una entrada llamada “Akpallu”, el término acadio correcto  es “Apkallu, donde aparecían algunos textos helénicos y latinos – exactamente de Berossos, Polihísturo , Abideno y Poliodoro – , ya conocidos,  sobre los que sostenía el autor  la  historia de los que se vienen a denominar “El Mito de los Siete Sabios” de las mitologías mesopotámicas y que el redactor relacionaba, por enésima vez, con seres extraterrestres. Hasta aquí nada raro, de sobra son conocidas en internet las opiniones de Zecharia Sitchin al respecto, pero lo que si me dejó perplejo fue que daba como referencia para tales supuestos  los escritos de Carl Sagan y su libro “Vida inteligente en el Universo”. ¡De traca..! dije para mí, y aunque, en el fondo, me resultaba evidente una pésima interpretación, decidí comprobar tales afirmaciones desde los escritos antes citados y en mi desconsuelo, di con una serie de párrafos que se culminaban con esta afirmación:

« En cualquiera de los casos, la demostración convincente completa de un contacto en el pasado con una civilización extraterrestre será siempre difícil basada sólo en fundamentos textuales. Pero los cuentos como la leyenda de Oannes y especialmente las representaciones de las más primitivas civilizaciones de la Tierra, merecen más atención que la dedicada hasta ahora para ver la posibilidad de contacto directo con una civilización extraterrestre entre sus múltiples posibles interpretaciones » Pasaje de  “Vida inteligente en el Universo”, pag. 517. Carl Sagan (versión hispana)

Una afirmación desafortunada… ¿Pero como se puede dar a entender tal posibilidad basándose, en exclusiva, en texto mitológicos o épicos..? Entonces por la misma razón.. ¿Porque no creer en los unicornios, que sería tal vez más veraz,  si tenemos en cuenta que tal animal, descrito también en numerosos textos alegóricos,  posiblemente esté basado en una  imagen idealizada  del rinoceronte…?

« ..En cierta ocasión ocurrió que allí (en el “País del Mar”…), por primera vez, en la costa, un monstruo extraordinario, surgido del Mar de Eritrea y llamado Oannes. Todo su cuerpo era el de un pez y bajo esa cabeza tenía otra cabeza y unos pies parecidos a los de un hombre. Éste ser que se pasa sus días con los hombres sin tomar ningún alimento, les enseñó la escritura, todo tipo de ciencias y de técnicas, la construcción de templos, la jurisprudencia y la geometría; También les reveló el cultivo de cereales la recolección de los frutos; En suma, les dio todo aquello que constituye la vida civilizada. Y lo hizo hasta tal punto y de forma tan magnífica que, desde entonces, no se ha descubierto ninguna cosa importante. En el momento del ocaso, este monstruo Oannes volvía al mar para pasar las noches en el agua, pues era anfibio. » Pasaje de la “Babyloniaka” I . Historia de Babilonia en su libro primero. Berossos, siglo IV a.c.

¿Es éste texto y en sus posteriores interpretaciones, basamos nuestras alegaciones.., en una imagen idílica y reinterpretada hasta la saciedad en dos o tres milenios de los fundadores o precursores de las siete primeras ciudades sumerias..? Por favor, seamos serios. Dentro de un punto de vista mas “prosaico”y puestos a divagar, existe la posibilidad que tales “monstruos”, descritos en el relato babilónico-heleno, correspondan a dirigentes/sacerdotes de unos pueblos provenientes de las costas del Golfo Pérsico y, tal vez,  descendientes de poblaciones correspondientes a las cultura de Mohenjo-Daro, o  “Mīnāḍ ” en su original idioma: “El Reino del Pez” en dravídico, así como de sus habitantes, Los“mīnair”, “Los del Pez” . Éstos posibles antropónimos, hablamos del IV milenio a.c.,  vienen corroborados por el nombre que los pastores nómadas arios dieron a este pueblo y al que llamaron en indoeuropeo “matsyas”,  “Los Peces”.

« Los cuatro fragmentos precedentes de escritores de la antigüedad dan cuenta de una secuencia notable de acontecimientos. La civilización sumeria se describe por los descendientes de los propios sumerios, como de origen no humano. Aparece una sucesión de criaturas extrañas en el curso de varias generaciones. Su único propósito aparente es enseñar a la humanidad. Cada uno sabe de los logros y la misión de sus predecesores. Cuando una inundación pone en peligro la supervivencia del saber recién dado a conocer a los hombres, se toman las medidas para preservarlo. Es por esto que se explica el acceso de Beroso a archivos antediluvianos » Pasaje de “Vida inteligente en el Universo”, pag. 513. Carl Sagan (Versión hispana)

Representación de un apkallu o espíritu protector neo-asirio. Palacio Real de Nimrud.Siglo IX a.c. Kalhu (Iraq)

¿Que los sumerios se consideraban descendientes de seres “no humanos”, tal vez de “descendencia divina” ..? Clarificador, con la salvedad que hay innumerables culturas cuya explicación del “génesis humano” coinciden con tal posibilidad aunque conteniendo diferentes premisas – casos, en extremos,  de tribus de  las islas Filipinas, Alaska  o  del continente africano (Frazer, 1918) – . A esto hay que añadir que en el caso sumerio,  para ser más exactos, sólo parte de su constitución era “divina”. Parte divina ésta  que fue la que se “amasó” junto al barro, resultado para tal menester del sacrificio del dios Quingu/Kingu. Aunque habría que aclarar la existencia de otros génesis mesopotámicos donde se incluye la participación de la “Diosa Madre”,  Nanmu,  para su “gestación”, caso del “Poema de Enki y Ninmah”,  si bien habría que aclarar que la diosa “parió”, como “Vágina de la Naturaleza”, muchos otros entes biológicos.  También me pregunto si  con el epíteto de “extrañas criaturas” deberíamos incluir como referencias al héroe  Gilgamesh,  al rey neo-asirio Senaquerib o al rey sumerio Alulim,  personajes que en algún momento de la historia mesopotámica tuvieron el título de “sabio” o “apkallu”.  Pudiera ser vez posible de igual manera que  estuviéramos hablando de las “carpas sagradas” o “las carpas venidas del mar y nacidas en el río”, los súbditos del  dios Ea/Enki, o bien,  tal vez, pudiera referirnos a los “apkallu” o “sibittu” asirios, protagonistas de los ritos protectores para haciendas y personas,  aunque habría que recordar que sólo dos tienen características  zoomórficas,  uno pisciformes y otro de ave rapaz, siendo un tercero de apariencia humanoide.

«  Finalmente cabe mencionar algunos conceptos pertinentes a la mitología sumeria. Los dioses se caracterizaban por una gran variedad de formas; no todas humanas. Son de origen celestial. En general cada uno está asociado a una estrella diferente. En realidad, en las representaciones pictográficas más antiguas, son idénticos los símbolos para el dios y para la estrella…» Pasaje de “Vida inteligente en el Universo” pag. 514 Carl Sagan (versión hispana)

Tablilla sumeria. Uruk, IV milénio a.c. Diosa Ninsikil (2da. columna, 2da. fila, primer pictograma)

Este párrafo  está lleno de imprecisiones. Los dioses sumerios parten, posiblemente,  de representaciones zoomórficas que pasaron por evolución a ser humanas o humanoides, F. Lara Peinado en “La Civilización Sumeria” (1999) . Las deidades sumerias no tenían exclusivamente un “germen celestial”, contextualizando el término “celestial” en éste caso  como “astral”,  sino que su origen era de tipo “ctónico”, o  bien de tipo “cósmico“. Ctónico” como provenientes de la deificación de cualidades de la Naturaleza y “cósmico” como   la sacralización  de sucesos “intangibles” o de carácter espiritual. La “astralización” del panteón mesopotámico debe contemporizase con la llegada al poder en Sumer de los pueblos semitas acadios y sus culturas nómadas. Por ésta razón no existe “representación astral” sumeria para, por ejemplo, Anu y Enki, dos de los dioses de la  tríada suprema, ni tampoco para algunos dioses principales sumerios de primigenio carácter ctónico. Por el contrario,  los de “carácter cósmico” si lo hicieron posteriormente por asimilación a los dioses del panteón semita. Tampoco es cierto que tuvieran los dioses mesopotámicos una “exclusiva representación astral” ya que por ejemplo el dios Marduk babilónico posee varias asimilaciones astrales conocidas como son la Estrella Polar,  Júpiter o Mercurio.  Por lo que dicho lo anterior, referir que en los pictogramas pre-cuneiformes  sumerios contemplaran de forma exclusiva una representación astral para los dioses,  aduce falta de rigurosidad como así parece indicarnos la tablilla cuneiforme de la derecha y en la que figura la representación de la diosa Ninsikil/Ninhusarg(a), divinidad patronal de la región del Dilmun.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          « En la figura 33-5 (del libro)  vemos las reproducciones de cuatro de esos sellos cilíndricos (dos en nuestro caso..) que se encuentran ahora en diferentes museos. En cada uno de ellos aparece una clara representación de algún objeto celeste: Un circulo central, o una esfera, rodeado por otros círculos o esferas menores. En la superior izquierda (izquierda en nuestro caso…) vemos que el circulo central está rodeado por rayos y que se puede identificar claramente con un sol o una estrella. ¿Y que hacemos con los otros objetos que rodean a cada estrella? La suposición natural es que representan a planetas. Pero la idea de planetas dando vueltas a soles y estrellas es original, en esencia, a Copernico. No obstante en la Grecia se citan algunas especulaciones sobre esas líneas.

En el sello cilíndrico superior izquierdo (izquierdo en nuestro caso..) de la figura 33-5, es de lo más curioso que aparecen “nueve” planetas circundando el sol prominente del cielo  – y dos planetas planetas pequeños aparte, a un lado – . Las otras representaciones (derecha en nuestro caso..) de los sistemas planetarios, si es que así los podemos llamar, muestran notablemente variación en el número de planetas por estrella. En algunos sellos cilíndricos, parece que la estrella y los planetas acompañantes están asociados a una deidad particular … ( a continuación cita un quinto sello, figura 33-6, al que denomina como “todavía más enigmático..”» Pasaje de “Vida inteligente en el Universo”, pag. 515. Carl Sagan (versión hispana)

Primero me gustaría aclarar que me hubiera gustado disponer de los tres cilindros-sellos restantes para ampliar lo documentado pero , evidentemente,  no ha sido posible por razones que todo el mundo entenderá y que se conocen como “copyright”. Dicho esto, el cilindro sello acadio , y no sumerio, de la izquierda es el famosísimo VA 0243 hartamente “sobado” por los seguidores de Z. Sitchin y sus teorías exoterráqueas y del que ya hablé en su día sobradamente.

El cilindro-sello de la derecha, perteneciente al Vorderasiatiches museum zu Berlín, conocido como “Marduk y el héroe con el jarrón que mana”y debe ser datado en el periodo kassita-babilónico, siglo XVIII a.c. aprox. Representa al dios Marduk blandiendo una espada, símbolo de su poder, con un pie sobre un “mušhšuo “serpiente-dragón”  apareciendo acompañado  por la izquierda de una diosa y por la derecha de dos figuras:  La primera de su izquierda corresponde  al personaje  audienciado,  siendo la segunda la figura de un héroe que porta una vasija que fluye, y que corresponde a una antigua personificación ,  ya conocida desde el periodo de Uruk, del semi-dios Gilgamesh con el “Agua de la Vida” (Reallexikon der Assyrioligie, pag. 248) y que  en el periodo kassita  tenía la atribuciones de  guardián y protector. En cuanto a las alegorías astrales,  me temo que la explicación va a ser decepcionante, porque aunque efectivamente corresponda a representaciones de estrellas,  no debería ser considerada la existencia de ningún “acompañamiento planetario“. La simbología circular formarían parte  de un nuevo diseño para los “rayos flamígeros estelares” (L. Collom, 1990),  utilizándose tal modelo en la composición  de otras figuraciones similares a partir de la dinastía babilónica citada. La duda sería saber a que divinidades corresponden, aunque me inclino a pensar que acompañan tanto a Marduk como al héroe como símbolo de su deidad.

Resulta preclaro que  la categoría de Carl Sagan como divulgador y como hombre de ciencia están fuera de toda mácula y discusión, más si yo sugiriera, en cualquier publicación, foro de Astronomía o ámbito de  ciencias aplicadas  afirmaciones  similares, no me cabe duda que me caerían “ostias como panes”.

Referencias: imágenes:

“Vida inteligente en el Universo” Carl Sagan (1981, para la versión hispana)

“Near Eastern seals” Dominique Collom (1990)

Imágenes:

http://www.wikipedia.com

Los desvaríos de Z. Sitchin: Los Anunnaki y los Igigi

Resulta importante, antes de hacer referencia explícita a los anunnaki e Igigi, realizar una pequeña reseña sobre la consideración que la tradición histórica mesopotámica da a la creación del Universo.

El Universo, de acuerdo con las más antiguas explicaciones sumerias y acadias,  fue creado por los dioses en los inicios de los tiempos conforme a un acuerdo  establecido  entre ellos. Está narración, en líneas generales,  se mantiene tanto en los documentos correspondientes a la mitad III milenio a.c., como en el  nacionalista “Enuma Elish” babilónico, en las postrimerías del II milenio a.c , e  incluso en los textos preservados durante época  helenística de Uruk a finales del primer milenio a.c,  enumerando, en su generalidad, tres bóvedas metálicas que dividían el cielo, junto con una desconocida región situada por encima de éste, las llamadas “Cuatro regiones del Universo”, “An.ub.da lim.mu.ba” en sumerio  o “kibràt arba∂i” en semita, y  cuyas acepciones perduraron hasta el final de la escritura cuneiforme.

« (30) Los Cielos Superiores son de piedra “luludanìtù”. Ellos albergan a Anu. El acomodó  dentro a 300 Igigi. (31) Los Cielos Medios son de piedra “saggilmund”. Ellos albergan a los Igigi. Bel se encumbró dentro, en lo alto (32) del santuario de lapislázuli. El proporcionó  allí una candela de cegador brillo. (33) Los Cielos Inferiores son de jaspe. Ellos albergan a las estrellas. El dibujó las constelaciones de los dioses sobre ellos. (34) En el (…)  de la Tierra Superior, el depositó los espíritus de la sabiduría (35) [En el] (…) de la Tierra Media, el acomodó a Ea, su padre. (36) (…) El no dio por olvidada la rebelión. (37) [En el (…) de la Baj]a Tierra, el expulsa a los 600 Anunnaki » “Los niveles del Universo”.  Pasaje de KAR 307 (VAT 08917) Periodo neo-asirio. (912-612 a.c.)

Texto del Enuma-Elish. I milénio a.c. Photo by proel.org

Este planteamiento conceptual del Universo nos deja las evidencias de una curiosa situación: Por una lado aparecen los “apkallu” sobre la faz de la Tierra y los identifica como los “espíritus de la sabiduría” y por otro condena, parece ser que como consecuencia de una rebelión, a los anunnaki al “inframundo”, “junto a sus puertas..” según la “Ubicación de Marduk para los demonios” (AfO 19 117 24-30),  si bien debemos aclarar que esta percepción universal era desconocida con anterioridad al reino medio asirio. La anterior afirmación nos hace pensar que tal situación pudiera tratarse de una secuela del proceder a encumbrar en el panteón general mesopotámico al dios asirio “Assur” en detrimento de dioses de la tradición sumerio-acadia como “En-lil” o “Anu”. Un hecho significativo del texto es que los Igigi aparecen representados  en la línea 30 y 31  como d5.1.1″, “Los Siete”, mientras que los anunnaki lo son en la línea  37 como  da-nun-na-ki” y que nos hace consideran una diferenciación de presencias y que puede ser corroborada en el siguiente texto:

«(1) ÊN ma-mit DÛ.A.BI  ša  LÚ DUMU  DINGIR- šú is-ba-tu (2) ú-pa-áš-šar maš-maš DINGIR.MEŠ dAsal-lú-hi  (continúa el texto …)  (109) ma-mit dI-(gi-gi).MEŠ (texto perdido…) (110) ma-mit  dA-nun-na-ki. MEŠ DINGIR.MEŠ (111) ma-mit DINGIR.MEŠ  muš-si-ti » Pasaje III tablilla de Šurpu. Series babilónico-kassita (1595-1157 a.c.)

« (1) Los efectos de las palabras de éste hombre (el hechicero…), hijo de dios, (2) De Asalluhi, el exorcista de los dioses, están por debajo  (…) (109) De la palabra de los Igigi (…) (110) De la palabra de los Anunnaki, los grandes dioses, (111) De la palabra de los dioses de la noche ».

Resulta paradójico, en un primer vistazo a ambos textos, que en los textos Shurpu kassitas, textos exorcistas íntimamente relacionado con los sacerdotes de alto rango babilónico, los “asipu”, los anunnaki, si mantengan un rango de “Grandes Dioses”  y que resulta antagónico con lo antes propuesto . Vamos a tratar de explicarlo:

Una de las consideraciones mas habituales en las que se suele caer, a la hora de considerar la generalidad en los cultos mesopotámicos, es percibir una única vertiente de liturgias y tradiciones  sumerio-acadias y pretender sostenerlas exclusivamente sobre la evolución de las creencias babilónicas y dejar de lado, si bien éstas son paralelas y convergentes, panteones o estructuras como la asiria,  e incluso elamita o  merita. Así por ejemplo, en el primer texto aportado neo-asirio, la vinculación que se  da a Marduk,  al que se nos relata como “dentro del Sol” (VA 08917, 40) y nos dice: « Meslamtea es Marduk, quien se eleva y desciende del “Inframundo”, porque Assur le confinó dentro de un agujero y abre su puerta » o según la denominación para el dios en el texto: “dAMAR-UTU” – o “Joven Toro del Sol”. Siendo Utu el dios Sol de las creencias y escritos sumerios -, y de cuyas tablillas se presenta como propietario, Kisir-Assur, el exorcista del templo de Assur.  Por otro lado existe la evidencia de la existencia de una “reforma religiosa” con la llegada al poder de la dinastía amorrita del rey Hammurabi, 1792-1750 a.c.,  en la Alta Mesopotamia, junto con el incremento de la importancia de la ciudad de Babilonia, así como del conjunto templario de Esagila  donde Marduk, como dios hasta ese momento patronal, es encumbrado dentro  del panteón general sumerio-acadio y donde, igualmente, se percibe la decadencia  de  dioses como En-lil.  Estos acontecimientos tienen como desenlace un giro en la percepción teológica que conlleva una reestructuración del panteón mesopotámico y que queda reflejado en el conocido texto del “Enuma-Elish”.

« (39) dMarduk šarru ilani ú-za∂ -iz (40) dA.nun.na.ki gim-ra-sut-nu e-liš u šap-liš (41) ú-ad-di a-na da-nim te-re-tuš na-sa-ru (42) 300 (5 UŠ) ina šamê[e] úkin ma-sar-tu (43) uš-taš-ni-ma al-ka-kát ersetim [tim] ú-as-sir (44) i-na šamê [e] ú ersetim[tim] 600 (DIŠ.U) uš-te-šib » Pasaje tablilla VI del “Enuma Elish”.  primer milenio a.c. sobre textos del siglo XII a.c.  II dinastía de Isin.

«(39) Marduk, el rey, dividió a los dioses, (40) a todos los Anunnaki, entre arriba y abajo (41) El designó a Anu para proteger su mandato, el envió a 300 a los cielos como retén (42) e  hizo una segunda parte,  y pusola sobre la Tierra (43) (Así) en el Cielo y en la Tierra, a 600 el ubicó. »

Aunque, si bien, en la misma tablilla VI de “Enuma Elish” no dicta: «(69) 300 (5 UŠ) dI.gì-gì šá ša-ma-mi u 600 (DIŠ.U) šá apsî kali-šú-nu pah-ru» que traducido viene a decir: « 300 Igigi del Cielo y 600  del Apsu, todo ellos, fueron convocados »

Aunque ambos textos, en su trasfondo, nos dirijan hacia una lucha por el “poder celestial” – Según J.M. Blázquez, en referencia al Enuma Elish, nos dibuja una lucha entre los “antiguos dioses”y los “jóvenes dioses” – se pueden apreciar dos finales diferentes: Por un lado,  en el caso asirio y Assur, se trata de un “episodio de rebelión” que queda sofocado, siendo los rebeldes condenados al “inframundo” – En algunos textos aparecen como “shairsitim”, “Los del mundo subterráneo” o  como “los jueces de los difuntos” – . En el caso babilónico y de Marduk, y siguiendo las opiniones de J.M. Blázquez, se trata de un derrocamiento en toda regla. Se  da la particularidad que en el bando de los “antiguos dioses” sólo sufren castigo  Tiamat , que es divida en dos partes a partir de la cuales se crea el Cielo y la Tierra – Como nota curiosa decir que el hecho de dividir en dos mitades a  un ente en sacrificio forma parte de los “rituales de juramento” en pactos entre entidades semitas enfrentadas,  apareciendo incluso en  diversos pasajes de la Biblia -, y el dios Kingu/Lamga, lugarteniente de la diosa Tiamat,  que es sacrificado  – Según la mitología mesopotámica,  de los restos de Kingu se creó al hombre, siendo la porción que cada hombre posee del dios inmolado su “espíritu inmortal” o “Ekimmu”. Espíritu que a su muerte  habitará en el Kur o “Mas Allá”-,  mientras que el resto de los dioses involucrados son perdonados y reubicados.

Siguiendo con J.M. Blázquez, y ya en referencia a los “anunnaki”, determina el origen del término  en las antiguas “teogonías cósmicas” sumerias de Nippur –  las teogonías cósmicas presentaban la necesidad de un elemento masculino y otro femenino. En Nippur,  de los dioses Anu y Antu  nace  el dios En-lil , que junto a En-lil,  y como padre de los dioses, engendra al resto -. Término éste  que representa un “todo” o  el concepto de la “deidad” como conjunto. (J.Black, 1999), siendo otras representaciones escritas acadias:da.nun.na.ku”,” de.nun.na.ku”,  o ” da.nun.na(ke4.ne)”. Por otro lado tenemos otra acepción,  “Anunna”o da.nun.na” que no aparece en los textos anteriores y cuyo significado, según nos dictan los estudiosos,  resulta sinónimo de anunnaki. Dicho esto, y desde mi punto de vista,  estas nomenclaturas suelen aparecer en contextos sumerios relacionados con el dios Enki, como  heredero de En-lil, en la ciudad de Eridu y con lo que  N. Kramer define como  la “Épica Sumeria. – Enki, en el poema “Enki y el Orden del Mundo”, se titula como “Señor de todos los Anunna” o bien como “den-ki en ḫe2-ĝal2-la da.nun.na-ke4-ne”, “El Señor de multitud de Anunnaki”, y de ésta guisa los dioses así  son citados en”El viaje de Enki a Nibru” (ETCSL 1.1.3)  –  y que podría dirigirnos a considerar, en su origen etimológico, una primera relación con las “Teogonías de Eridu”cuyos dioses poseían un carácter dual masculino-femenino . Una posible corroboración de los anterior vendría de la mano de  los “Himnos de Drehem” – Antigua Puzrih-Dagan, III dinastía de Ur,  ciudad  fundada entre el 2094-2047 a.c. -,  donde aparecen como “un todo” o como los “Cincuenta dioses de Eridu”, da.nun.na-eriduki nin.nu.bi”,  y que, tal vez, les conectaría con los “Inim”, los dioses poseedores de los creadores “me”– Los “me”son la esencia de la creación de todo lo que existe en el mundo  y define a los dioses de carácter ctónico –,  unos  antiguos dioses principales, que en número de cincuenta, componían el panteón sumerio. Dicho esto, lo que parece evidente es que tanto unos como otros son el reflejo de la significación universal del “hecho divino” e inequívocamente, tanto anunna como anunnaki, son términos , que si bien “zarandeados” tanto por escribas como  por las diversas teogonías surgidas en el tiempo en Mesopotamia a lo largo de tres mil años,  vienen a reseñar lo mismo.

Otro concepto en similares derroteros es Igigi,  “Í.gì.gì”, “Igigû” en acadio ó como hemos visto  plasmado anteriormente en escritura cifrada, como “d5.1.1″– Según J. Black, también aparecen representados como “ú-sa8” en contraposición a los annunaki que aparecen como  “d9″ o “[i] lim9” (MSL  XVII, 197) – y que autores como Hrozny interpretan como una variante semita para obviar representar el número siete por ser “tabú” (¿?) , aunque posiblemente sea debido al uso  de la base sexagesimal como términos nominativos, si bien está nomenclatura cifrada de los Igigi incluso llegó  a ser incluso d5″. En un contexto amorrito-babilónico, los Igigi,  aparecen como los “Grandes Príncipes”  o los “Diez Dioses Principales”, donde, parece ser, fueron introducidos como concepto divino. Aunque con el siguiente texto afrontamos nuevas dudas:

«(1) Cuando los dioses hacían de hombres, del trabajo, ellos llevaban la carga. Dioses, “La carga era demasiado pesada”. Las labores muy duras, los inconvenientes muchos. Los grandes Anunnaki hicieron a los Igigi, llevar las tareas de siete »  Pasaje de la “Epopeya de Atrahasis”. (BM-78941-78943) Tablilla I. versión del Siglo XVII a.c. Sippar.

Siguiendo el relato  de la “‘Epica de Atrahasis, nos encontramos una situación ya conocida en  anteriores apuntes: Un revuelta por parte de los dioses, en éste caso de los igigi, ¿Os suena..?,  que lleva a considerar la creación del hombre, si bien es cierto que en la “Épica de Atrahasis” es el dios “Gesthu-e”  quien es inmolado  y la humanidad es creada mediante el parto de la “Diosa Madre”o “Belet-ili” –

«(25) El trigo abrió la boca y dijo (26) nombrando a Nisaba como “diosa del inframundo”: (27) Nisaba, ¿Porqué tu creces sobre la tierra..?(28) Tú has traído la disesión entre las plantas. (29) Tu has engendrado conflictos y (con tu comportamiento) has invocado a los demonios. (30)Tu hablas mentiras y las sostienes (31) Tú has traído la disputa entre Igigi y Anunnaki. » Pasaje de la fábula “Nisaba y el trigo”. Periodo neo-asirio. Siglo VII a.c. Sultantepe.

Según las narraciones aportadas, nada para ser estar, evidentemente.., aclarado  y pueden  continuar preguntas como: ¿Quienes eran en definitiva  los Anunnaki (o Anunna e  Igigi..) y que papel tuvieron en el desarrollo de  la teogonía mesopotámica..?  ¿Cual era en definitiva su número y que implicaciones tenía..? ¿Cual es su origen dentro de las diferentes teogonías..? ¿Quienes eran los dioses residentes del Cielo Superior, del Cielo Medio, del Apsu o del “inframundo”,..?  y por último  ¿Que versión de la creación es la mas  fidedigna: El “Enuma-Elish”, la de KAR 307, o las múltiples existentes de carácter sumerio-acadio, caso del “Génesis de Dunnu”..?

Para estas contestaciones Zecharia Sitchin  y sus seguidores nos dan una iluminada contestación: “Se trata de seres extraterrestres de apariencia reptiloide procedentes del planeta Nibiru. Planeta cuya órbita, dentro del Sistema Solar, le acerca a la Tierra cada 2500 años”

Yo, más mundano,  me atrevería a pensar que se trata de la evolución, durante milenios, de varias teogonías ctónicas y cósmicas repartidas por Mesopotamia, con un posible origen sumerio, que se entremezclaron con otras de carácter astral culturalmente semíticas, en un desarrollo sincrético que posteriormente  siguió evolucionando. Ésta evolución, así como la anterior,  incluyó  un proceso de sustitución, asimilación y adopción de multitud de dioses, así como de conceptos,  en función de un crisol de culturas, que posteriormente se cristalizaron en unos principales  panteones que fueron el  asirio, el babilónico y donde podríamos incluir otros ya mencionados.

Cito por último a  J.M. Blazquez en “Mitos de la Creación Mesopotámica”:

« Como puntualiza J. Bottéro, el Poema  no fue para su autores ni para aquellos que lo usaban, ni un libro santo,  ni una autoridad religiosa, ni una doctrina verdadera, conceptos alejados de una religión popular, como era la de Mesopotamia. Baste recordar que después de su redacción, aunque el clero de Babilonia había conseguido elevar a Marduk, este dios nunca reemplazó a Enlil y jamás formó parte de la antigua triada compuesta por Anu, Enlil y Ea, que perdieron poco a poco la supremacía en el culto. Los devotos se encomendaban más bien a Marduk ó a las deidades astrales como Ishtar y, principalmente, Shamash, dios solar. La denominación Poema babilónico de la Creación ó Enuma Elish es impropia, pues su finalidad no fue de ningún modo el tratamiento teogónico, cosmogónico y antropogónico..»

Temas relacionados:

“Cilindro-sello VA 243“, La”Estela de Naram-Sin“,  La”Copa de Gudea

Referencias y textos:

“Mesopotamian Cosmic Geography” Wayne Horowitz (1998)

“A concise dictionary of Akkadian” J.A.Black. A George & N. Postgate (2007)

“Šurpu, a collection of sumerian and akkadian incantations” Erica Reiner (1958)

www. etcs.orinst.ox.ac.uk

Imágenes:

http://www.proel.org

Los desvaríos de David Icke: La copa de Gudea.

No sé que tiene el Museo del Louvre, y sus piezas arqueológicas, que desata la imaginación. Imaginación que no dudo  tenga que ver con ese “ambiente parisino” que ha permitido a grandes artistas, en los últimos doscientos años, realizar excelsas obras  y a cuyo “rebufo” se han adherido numerosos representantes de esa corriente “magufa” que representan personalidades tales como David Icke o Zecharia Sitchin.

Detalle de uno de los dos iguales laterales de la “copa de Gudea”. Se observa a uno de los “mušhuššu” sobre la hoja de una puerta.  Copia en bronce del original.

Perteneciente a la colección del Musée du Louvre, y catalogada como AO 000190,  ésta pieza, de excelente conservación, es conocida vulgarmente con la “Copa de Gudea”.  Correspondiente al periodo de la II dinastía de Lagash, más exactamente a la regencia del gobernador/príncipe, en sumerio “ensi”, llamado Gudea, 2141-2122 a.c.  La dinastía de Lagash fue una de las  precursoras del periodo denominado “Renacimiento sumerio” . Ésta labor sacra fue realizada en esteatita  o  “piedra de talco”, un silicato de color blanco a gris azul fruto de proceso metamórfico de los silicatos de Magnesio y con una dureza 1 en la escala de Mohs Tallada de  forma tronco conoidal invertida, tiene unas medidas de  230x80x120 mm,  y  que fue labrada para su uso como vaso votivo.  Dispone, en longitud, de un texto labrado en caracteres sumerios:

“(1) dnin-gisz-zi-da (2) dingir-ra-ni (3) gu3-de2-a (4) ensi2 (5) lagaszki (6) nam-ti-la-ni-sz3 (7) a-mu-na-ru”

Que puede ser traducido como: « A Ningišzzida ( o Ningishzida); El Señor de Gudea,  ensi  de Lagash,  que para la prolongación de su vida, te lo  ha dedicado »


“Copa de Gudea”. Vaso de libación de la II dinastía de Lagash, 2141-2122 a.c. Musée du Louvre

“La copa de Gudea” es un ensér litúrgico dedicado a la libación de ofrendas y que, en éste caso, parece ser que formaría parte de los rituales hacia el dios Ningishzida,  como dios personal del “patesi” de  Lagaš. En la decoración de éste cáliz parece, desde su base a sus bordes, dos serpientes enroscadas sobre un tronco de  árbol acompañadas de dos ofidios-dragón rampantes que sostenienen las cancelas de una puerta. Representaciones, estos últimas, que combinan la cabeza de una serpiente con el cuerpo y cuartos delanteros de una pantera, las alas y extremidades traseras de un águila, junto con una cola de felino , y cuyo motivo está culminado  un bonete astado coronado  por una cornamenta de cabra.  Éste tipo de imaginería aparece también en los motivos de los templos de Lagash y en cilindros-sello acádicos, caso del cilindro-sello de Gudea (C. E. Sutter, 2000),  donde parecen con una cola finalizada en aguijón de escorpión, “mušhuš” y cuya utilización como representación animálistica identificativa de determinadas divinidades se extiende hasta el periodo helenístico babilónico, 312-63 a.c. La figura de la serpiente-dragón puede  ser identificada con  “Muššatur”, traducido literalmente como “serpiente roja”  o iracunda – , y a quienes se les asocia con asistentes de determinados “dioses-serpiente”, caso del dios Ninazu, Tišpak o Ningishzida, en los panteones de las ciudades de Enigi, Eshnunna y Lagash.  Con el nombre genérico de “Mušhuššu” fueron originalmente criaturas sometidas al albedrío del dios Ninazu  y que fueron transferidas al dios Tišpak cuando éste “derrotó” al anterior como dios patronal de Eshnunna a finales del periodo acadio o principios del periodo babilónico antiguo. Con referencia a la ciudad de Lagash, y en el papel de hijo de Ninazu, fueron adoptadas por la deidad Ningishzida durante la II dinastía, para con posterioridad y  tras la conquista de Ešnunna por el rey amorrita Hammurabi, una de éstas serpientes-dragones, muš-muš, pasó a ser el símbolo del ascendiente dios babilónico Marduk, así como de su hijo Nabû. 

Mushhshu_puerta de Isthar

Detalle de un “mušhšu” de la reconstruida “Puerta de Ištar” en Babilonia. Original del periodo kassita (Nabucodonosor II, 604-562 a.c.) Babil, Iraq

Ninazu, “Señor de las serpientes”,  aparece como hijo de la diosa Ereškigal y el “Gran Señor”, siendo éste último, tal vez, Nergal como esposo de la “Señora del  Inframundo”. A Ninazu se le relaciona con la ciudad de Enigi,  la llamada “Kutha de Sumer” (Gudua). Termino el de “Kutha” que en algunos textos figura como sinónimo del “Mas Allá”, aunque también aparece como “Dios de la Resurrección” por su relación con la renovación anual de las cosechas, para a partir de la III dinastía de Ur, también figurar como nombre sinónimo del dios Enki  en su papel de “divinidad médica” (Klein, 1981) .

Tišpak o Tishpak, rey y señor de Ešnunna. En los mitos aparece con el vencedor del “Dragón Celeste”, Labbu, un ser monstruoso  representativo de  un grupo de estrellas creadas por En-lil cuyas proporciones hacia temer, por los dioses, que  diezmara a hombres y animales,  malogrando las ofrendas y por tanto su sustento (Kramer, 1991),  ver su relación con la lucha entre Ninurta y el pájaro Anzû o entre Marduk y Tiamat,  y que posiblemente lo entronca con las creencias hacia el dios hurrita Teshub, como “Dios del Cielo y la Tormenta” que también combatió contra otra gran serpiente primigenia: el dragón Illuyanka.

Ningishzida o Ningišzida, etimológicamente significa “Señor del Verdadero Árbol”, protector de sus raíces, y así aparece en el nombre de su primitiva ciudad Gišbanda o “La de los Jóvenes Árboles”. Conocido como “muš-mah”, “La gran serpiente”, aparece en su forma antropomorfa con dos cabezas boneteadas de áspid que le  surgen de los hombros,  y que sugieren una “humanización”  de su primitiva  representación en similitud a un “caduceus” Se le relacionó astralmente con la constelación de la Hydra, “[mul] muš”. Ésta doble consideración de “dios-serpiente” y protector arbóreo que pudiera parecer incompatible, viene resuelta por el hecho que los mesopotámicos consideraban a las raíces  de los árboles como serpientes que se extendían por el subsuelo (Lévy-Bruel), y así aparece en el término   cuneiforme , “arina”, “raíz”, el cual consiste en dos signos cruzados sobre el sumerograma “muš”, “serpiente” (JCS, 1961). Una variante que podría aportar mejor solución,  incluye además el signo para árbol, “giš”.

Es posible que los anteriores atributos, junto con su ascendencia, pudiera darnos la idea que se trata de un dios subterráneo y por tanto relacionado con el “Inframundo”.  Suposición que es inexacta, ya que se le considera, junto a Dumuzi/Damu, protector de las “Puertas del Cielo de Enlil” y es en ésta relación con el héroe-dios de la ciudad de Bad-Tibira, y  éste último, a su vez,  como consecuencia de sus avatares en el “Kur” o “Más Allá “, ver el “Ciclo  de Dumuzi  , cuando tras un proceso sincrético de los panteones del Bajo Eufrates, estos dioses son asimilados. La resolución religiosa para tal asimilación vendrá dada por reasignar el papel de Dumu ,  y  así queda plasmada en la representación cuneiforme “du5-mu”como la figura “infantil” de Ningišzida (BE XXX, 2,3 y VAS 26, vi 30). Como asimilado a Dumuzi,  y durante la III dinastía de Ur, 2112-2004 a.c., en la ciudad de Girzû, aparece como figura principal de las liturgias procesionales de la “Muerte-Renacimiento de  la Vida”, también llamados los “Lamentos para la calle que ha caído en silencio”si bien esta relación con el reino de su abuela Ereškigal  le supondría, como “guzalû” o “detentor” , tener también el papel de guardián de los espíritus cautivos en el “Inframundo”.

Figuración de la copa de Gudea. Aparece Ningišzida, para su adoración,  tras la apertura de su “giparû” o ćamara sagrada.

No cabe duda que la representación zoomorfa de Ningishzida en esta copa puede ser tomada como la más antigua representación de un “caduceus” como deriva griega de la entidad deifica mesopotámica, donde tomaría el papel del dios Asclepio, divinidad de la medicina.  Si bien habría que matizar que todos los dioses griegos disponían de similares simbolismos de poder,  por lo que se puede  afirmar que  tales cetros divinos mantienen una relación mitológica residual con el actual símbolo médico.  Lo que ya resulta mas sorprendente y estrambótico es que, y en relación a ésta supuesta deriva relacional con la medicina, se le intente dar un significado representativo,  como así pretenden tanto D. Icke como sus seguidores, de la doble hélice del ADN, así como con un supuesto conocimiento mesopotámico de “evolutivas manipulaciones genéticas” de la humanidad por parte de una antigua casta reinante de “reptiles siderales” en los albores de la civilización.

Mientras, dejamos de lado otras consideraciones más “mundanas” que no dejan de ser sorprendentes:

« Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que corto a Rahab, (ver Nahab del ciclo mitológico de Baal) y el que hirió al dragón (Leviatán) ? » Isaías 51:9. Biblia Reina Valera, 1960.

« El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nejhustán » 2 Reyes, 18:3. Biblia Reina Valera, 1960.

Referencias:

“Gudea’s temple building: The representation of the early Mesopotamian ruler in text and image” Claudia E. Suter (2000)

“Ningišzida’s boat-ride to Hades” in “Wisdom, gods and literature: Studys in Assyriology in honour of W.G. Lambert” Thorkild Jacobsen & Bendt Alster (2000)

“Gods, demons, and symbols of the ancient Mesopotamia: An illustrated dictionary” J. Black and A. Green (2003)

“A dictionary of ancient Near Eastern mythology” , Gwendolyn Leick, (2003)

Series Shurpu. Serie babilónico-kassita.Tablilla II (de los pecados y los dioses).

Enlazada con el cuerpo central de las invocaciones, tablilla I,  para la conjuración de posesiones demoníacas en la religión mesopotámica, la tablilla II  de las series Šurpu, puede ser dividida en tres partes: Una primera donde se identifica al poseso y se hace dictado, como pecador confeso, de una relación de faltas que el individuo haya podido realizar – recordar que éstas series están vinculadas, a diferencia de las “Udug-hul” y las “Maqlu”, a supuestos sacrilegios contra los dioses – y que reconoce  que pueda haber cometido contra lo humano para luego afirmar su desconocimiento de hechos sacrílegos ó vinculados con los dioses – recordar que las violaciones ante los dioses pueden tener  también características hacia lo humano protegido por el “dios hechizador” – , jurando tanto por sus dioses personales, como por los de sus allegados,  así como por los de los señores y dioses patronales de su ciudad. En un segundo término el oficiante inscribe la posibilidad que haya sido presa de artes por parte de los “kassatu” ó “kassaptu”, brujos y hechiceras, ó bien que haya sido por propia voluntad – voluntad de la cual se arrepiente –,  haciendo una relación de los sortilegios que sobre acontecimientos, posesiones, y útiles de habitual manejo pueden ser vía de acceso para posteriores posesiones demoníacas.  Por último hace una relación de los principales dioses que tanto pueden ayudar a la exorcización, como por ser ruego a la deidad causante de enviar al demonio,  a la cual se pide indulgencia.

ó (1) [Conjuro,  para deshacerlo], grandes dioses, (2) [dios y] diosa,  señores del perdón. (3) [NN,  el hijo de] NN, cuyo dios es NN, cuya diosa es NN (4) [Quién está…] enfermo, en peligro (de muerte), afligido, atribulado. (5) El que ha comido lo que es im[puro] para su dios, que ha comido lo que es impuro para su diosa. (6) El que dijo “no” por “si”, quien dijo “si” por “no”, (7) que puso el dedo (acusatorio) [en las espaldas de]  su [acólito], (8) [que calumniador],   comentó lo que no está permitido decir, (9) [que….(…)] infama, (10) [que….(…)]…deshonestamente, (11) [que repudió  a su dios], que despreció su diosa. (12) [El que…(…)], habló de prácticas demoníacas,(13) [que….], habló (sobre) temas prohibidos, (14) [que como cizañero], causó desgraciados sucesos  como para ser contados, (15) que juró en vano, (16) que está siempre presente [….(…)….], (17) [que dice […], [que] siempre habla exageraciones, (18) [quien…], se ha aprovechado de la debilidad femenina, (19) que [a….una mujer] ha hecho abandonar su ciudad, (20) que enfrentó a hijo [contra padre], (21) el que enfrentó a padre contra hijo,  (22) el que enfrentó a hija con madre, (23) el que enfrentó a madre con hija, (24) que enfrentó a nuera con  suegra, (25) el que enfrentó a suegra con nuera, (26) que enfrentó a hermano contra hermano, (27) que enfrentó a amigo/a contra amiga/o, (28) que enfrentó a compañero/a contra compañera/o, (29) quien no liberó a un cautivo, quien no redimió a un hombre de su contrato (de esclavo), (30)  el que no permitió a un prisionero ver la luz (del día), (31) el que dijo a un cautivo: “Permanece en cautiverio”,(y) al hombre con contrato (de esclavo):  “Mantengo  (sus  condiciones) férreas”. (32) El desconoce el crimen contra  dios,  desconoce el pecado contra la diosa. (33) por el que repudió al dios, por el  que despreció a la diosa, (34) sus pecados son contra su dios, sus crímenes son contra su diosa. (35) El está lleno de desprecio hacia su padre, lleno de odio hacia su hermano mayor. (36) Despreció a sus parientes, ofendió a su hermana mayor, (37) Entregó en medida pequeña y recibió en medida grande, (38) El afirmó: “Hay”, cuando no había,  (39) el afirmó: “No hay”, cuando había. (40) H[abló] de temas indebidos, habló de cuestiones indecentes. (41) El habló con palabras insolentes, [ha]bló [….] (42) El us[ó] una contabilidad amañada, (y) [no us]ó  [la contabilidad legal], (43) asentó ingresos que no iban dirigidos a él (y) no asentó ingresos que iban dirigidos a él. (44) El que despojó  al hijo legítimo,  [no dando cur]so a los derechos del hijo legítimo. (45) El  que colocó un falso “kudurru” (y) no levantó el [verdade]ro “kudurru”, (46)  el que removió marcas, fronteras y “kudurreti”. (47) El que entró en casa de su vecino,  tuvo relaciones con la mujer de su vecino, derramó la sangre de su vecino,  (50) vistiéndose con los ropajes  de  su vecino. (51) Que no vistió a un hombre joven cuando iba desnudo. (52) El que apartó a un prometedor joven de su familia, (53) empujado a torvo clan, (54) usado  en  espera para el (….) (55) Su boca es honesta, su corazón es falso, (56) su boca dice “si”, su corazón dice “no”,(57) en cualquier situación el pronuncia falsas palabras.(58) El que (….), se estremece y tiembla (de rabia), (59)  el que destroza, rechaza y lanza al viento (¿?) (60) acusado y convicto,  de provocar rumores, (61) equívocos, robos e incitaciones al robo, (62) manipulando para endemoniar, (63) su boca es (….) mentira, sus labios desorden y violencia. (64) El que tiene conocimiento de temas deshonestos, que ha aprendido saberes prohibidos. (65) El que ha conseguido su posición de los débiles, (66) traspasó los límites de lo justo,(67)  cometió actos indecentes, (68)  utilizó sus manos para hechizar y practicar la brujería. (69) Porque de los alimentos prohibidos ha comido, (70) porque muchos pecados cometió, (71) porque al consejo dividió, (72) porque  la voluntad unitaria del colectivo socavó, (73) porque en general renegó  del dios y  la diosa, (74) porque prometió de palabra y obra, pero no lo hizo, (75) omitió el nombre de su dios en su ofrenda de incienso, (76) en la purificación,  (por ello) desvirtuada e invalidada, (77) (….) apartó cosas (para el dios, pero) se las comió, (78)  para después,  de forma irrespetuosa,  comenzar a rezar. (79) arruinó la ofrenda que había sido preparada (80) haciendo pasar hambre a su dios y a su diosa con ello, (81) permaneció en pie en las asambleas para decir cosas impropias.

Cara frontal de un amuleto neo-asirio contra demonios Lamaštu.Siglo X a.c. Istanbul Archeology Museum. Photo by wodolot.wordpress

(82) Deshaced (el conjuro), porque ha jurado que de tales hechos el era inconsciente, (83) ha jurado que el tomó (alguna cosa) después, (84)  el ha jurado que ocultó alguna cosa después, (85)  ha jurado sobre la severa falta que cometió, (86) ha jurado en el caso de asesinato, (87)  ha dirigido sus dedos (su plegaria) hacia una deidad protectora (en el texto babilónico hace referencia a un “lama.šu.si” ó “espíritu lamašu“, (88) ha jurado por la deidad protectora de (su) padre y de (su) madre, (89)  ha jurado por la deidad protectora de (su) hermano y hermana mayor, (90) ha jurado por la deidad protectora de (su) amigo/a y compañera/o, (91) ha jurado por la deidad protectora de (su) dios y rey, (92)  ha jurado por la deidad protectora de (su) Señor y Señora; (93) pisoteó sobre la sangre (ofrenda) (94) usó la misma cuando ya estaba ofrecida, (95)  comió lo que era impuro en su ciudad, (96)  reveló (al extranjero) los asuntos de su ciudad, (97) dió mala reputación a su ciudad.

(98) El fue puesto en contacto con un hechicero, (99) un hechicero fue puesto en contacto con él, (100) durmió en la cama de un hechicero, (101)  se sentó en la silla de un hechicero, (102) comió en la mesa de un hechicero, (103) bebió de la copa de un hechicero. (104) Ha preguntado, ha preguntado; (105)  ha preguntado por rituales de cama, (106)  ha preguntado por rituales de silla, (107) ha preguntado por rituales para la mesa, (108)  ha preguntado por ritos para bebedizos, (109) ha preguntado por rituales para la luz del candil, (110) ha preguntado por rituales para antorchas,( 111) ha preguntado por rituales para fuelles, (112) ha preguntado por ritos para tablillas y cinceles, (113) ha preguntado para rituales “sûtu” y para  rituales”qa”,(114) ha preguntado por ritos para establos, (115) ha preguntado por ritos para animales (domésticos), (116) ha preguntado por ritos para acequias, (117) ha preguntado por ritos para lo bueno, (118) ha preguntado por ritos para el río, (119) ha preguntado por ritos para la barca, el barco, la balsa, (120) ha preguntado por ritos para el “sol naciente” y para la “puesta del sol” (En el texto habla del dios Utu-ši, “si-it Utu-ši” y “e-rib Utu-ši”), (121) ha preguntado por rituales para los dioses y diosas de Anu, los santuarios de la tierra, (122) ha preguntado por los rituales en los santuarios del Señor y la Señora, (123) ha preguntado por los rituales de abandonar la ciudad y por rituales de entrar en la ciudad, (124)  preguntó por los rituales de entrada por la puerta de la ciudad y por ritos para salir por la puerta de la ciudad (125) ha preguntado por los rituales de entrada en la casa y por rituales de salida de la casa, (126) ha preguntado por rituales de estar en la calle, (127) ha preguntado por rituales en el templo, (128) ha preguntado por rituales para el(andar del)  camino.

(129) Deshazlo, o Šamaš, tu que juz[gas], (130) deshazlo (encantamiento), Šamaš, Señor de las alturas y las profundidades [….], (131) tu eres el único (dios) que administra justicia a los dioses, tu eres el rey de todos los países, (132) con tu mandato la justicia queda dictada, (133) ¡Que justicia habría en su tierra con anterioridad a ti! (134) Deshazlo, “rim-nu-u” (exorcista) de los dioses, misericordioso dios, Amar-ud  (Marduk), (135) Deshazlo, dios regente de nuestro templo, expulsalo, dios regente [….], (136) Deshazlo, dios de los pecadores, (137) Deshazlo, dios U.gur (Nergal), señor de la absolución, (138) deshacedlo dioses Šuqamuna y Šimaliya, (139) Deshacedlo, grandes dioses y diosas, tantas veces como haya sido invocado (el demonio), (140) Deshazlo, “Ki.ne”, ¡Hijo de E[a]!, (141) (porque) deshacerlo pueden el Señor y la Señora, (142) deshacerlo pueden Anu y Antu, (143) deshacerlo puede En-lil, rey, creador de todas las cosas, (144) deshacerlo puede Ninlil, reina del Ekiûr, (145) deshacerlo puede el Ekiûr, la vivienda de la Esposa, (146) deshacerlo puede Enki, deshacerlo puede la diosa Ninki, (147) deshacerlo puede el dios En-shar, deshacerlo puede la diosa Ninshar, (148) deshacerlo puede Ea, rey del Apzû, (149) deshacerlo puede el Apzû, la casa de la sabiduría, (150) deshacerlo puede Eridu, deshacerlo puede Ešapšu, (151) deshacerlo puede Amar-ud, rey de los Igigi, (152) deshacerlo puede la diosa Saparnitum, Señora del Esagil, (153) deshacerlo pueden el Esagil y Ka.dingir.ra (Babilonia), (154) residencia de los grandes dioses, (155) deshacerlo pueden el dios Pa u (Nabû) y Nanâ en Ezida, (156) deshacerlo puede la diosa Tasmetum, la gran nuera, (157) deshacerlo pudiera el dios Dikud, el consejero de Esagil, (158) deshacerlo pudiera el dios Iqbidumqi, el que intercede (con) acertadas palabras,  (159) deshacerlo pudiera Bad.an.ki  y E.dim.gal.kalam.ma, (160) deshacerlo pudieran el dios Gal y  Deritum, (161) en Susa, pudieran Inšušinak (162) y Lahuratil deshacerlo, (163) pudieran Jabru, Humba[n](a), [Nap]rušu deshacerlo, (164) esos sublimes dioses,  (165) Pudieran desde los cuatro puntos cardinales del Sur, Norte, Este y Oeste,  (166) los siete “sibittu” volar sobre el, (167) deshaciendo su encantamiento. (168) Pudiera Ishtar deshacerlo en la  Uruk de los toisones, (169) pudiera Nineanna (Inanna, Reiner sugiere Belet-ajakki…) deshacerlo en el Eanna, sus aposentos, (170)  pudiera la diosa Annunitum  deshacerlo en Agade, la ciudad de sus de[licias], (171) pudiera [A]gade deshacerlo, [pudiera] Eul[mash deshacerlo],  (172) pudiera Išhara deshacerlo, la señora del hogar de la humanidad, (173) pudiera Šiduri deshacerlo, diosa de la sabiduría, (174) protectora de la vida, (175) pudiera Irra, Irra-gal, Irra-kal.kal, deshacerlo, (176) pudiera Laz, Haja, Luhušû deshacerlo, (177) pudieran Lugal.edin.na, Latarak, (178) Sharrahu deshacerlo, (179) pudiera el Guerrero Shamash (Sul Utu) , por mencionarle, deshacerlo, (180) pudieran Ti.bal, Sag.kud, Sag.uš (Kajamanû), (181) Immerija, deshacerlo, (182) pudieran Alioth (parte Osa Mayor), las Pleyades, Sirio, Marte, (183) la diosa Narudu deshacerlo, (184) pudiera Hendursanga, la estrella Sibzianna deshacerlo, (185) pudieran los dioses y diosas, tantos como han sido invocados, (186) desvincularlo  hoy a él, (187)  y de NN, hijo de NN, los pecados, (188) los errores, los crím[enes], (189) las [ofen]sas, encantamientos, (190) pueden ellos [elimin]ar, [pueden ellos ….], (191) olvidar, des[hac]er, (192) pudieran ellos expulsar su posesión. Final del formulario de encantamientos. —- (193) Encantamiento: “El efecto de cualquier encantamiento sobre este hombre, hijo de su dios, ha terminado”.  Segunda tabla de Šurpu.

Notas sobre el texto (línea):

(140) Ki.ne. (ó Kinunû) , en acadio “Garakku”, “El brasero”. Enser litúrgico que en ésta lectura aparece divinizado, aunque es más posible que se refiera a él como imprescindible objeto ceremonial, legado por Ea, para realizar las exorcizaciones.

(159) Bad.an.ki (ó Bad.gal.an.ki). Nombre de la ciudad fronteriza sumerio-elamita de  Dêr y que está localizada al Este del Tigris. E.dim.gal.kalam.ma. Templo del dios supremo en la ciudad elamita de Dûr. (Choga-Zanbil)

(160) Gal. (An-gal ó Untash-Gal ¿?) Deidad de elamita, posteriormente asimilada al dios Anu (W.G. Lamber, 1971). Deritum. (Ištaran) Deidad elamita, Señor de la ciudad de Dêr. De similares facetas que Enshushinak.

(161) Inšušinak. (ó Enshushinak) Se traduce como “Señor de Susa”. Dios supremo  de la ciudad elamita, Su templo era el E.dim.kalam.ma. Es asimilable con el dios Dumuzi/Dumu de Bad-Tibira e Isin ó con Ninghiszida de Gishbanda en su faceta de dios representante del “ciclo vital de la Naturaleza.

(162) Lahuratil. ( ó Ruhuratir). Posiblemente un epónimo de Enshushinak ó Ishtaran (J. Hastings, 2003). Está relacionado con los poderes del agua. ( R. D. Woodard, 2008)

(163) Jabru. (Yabnu) Dios del panteón elamita comparable al Anu sumerio.  Se da la circunstancia que  el término “Jabru” ó “Gabru”  se identifica con el Gabriel (arcángel). (M. Riyãz, 2000). Humban(a). Dios del panteón elamita comparable al iranio Ahura-Mazda ( W. Hinz, 1948), tenía su lugar de adoración y trono en el monte “Zila-Humban”, la “Estela de Humban”. Naprušu. Dios elamita, espíritu protector, guardián de los cuerpos de los difuntos, (SAA, 3,32, 25)  comparable al Anubis egipcio.

(166) “Sibittu”. (Sebittu)  Espíritu protector asirio contra las enfermedades  y posesiones demoníacas de los ritos “bit-meseri” y “bit-ameli” (ver apkallu).

Referencias:

“Šurpu, a collection of sumerian and akkadian incantations” Erica Reiner (1958)

“A concise dictionary of Akkadian”  J. A. Black,  A. George & N. Postgate (2007)


Mitología mesopotámica. Los dioses astrales.

Representación de la triada astral semita (de izda a dcha): Ištar, Sîn y Šamaš. Detalle del kudurru kassita del rey Meli-Shipak II. (1188-1172 a.c.) Musée du Louvre.

Antes de comenzar a desarrollar una concepción básica de las deidades mesopotámicas ,y dentro de éstas,  de los panteones astrales, me gustaría ante todo tener la posibilidad de contextuarlo en el tiempo. Uno de éstas primeras tareas sería es intentar delimitar los distintos periodos, en su dos primeros milenios, en que se subdivide una historia que se proyectó en el tiempo, asumida ya la cultura denominada sumeria, por más de 3000 años.

Periodo sumerio. Desde el “periodo de Jemdet Nasr”, también conocido como “Época Baja de Uruk”, hacia el año 3150 a.c., hasta la conclusión del “Dinástico Arcaico” en el 2300 a.c. aprox.

Periodo Acadio. Comienza con el ascenso al poder al “País de Sumer y Akkad” de Sargón I, 2334-2279 a.c. y concluye con la rebelión  de las ciudades sumerias y la invasión de los Qutu en el año 2120 a.c. –

Periodo Neo-sumerio. Desde el “Renacimiento sumerio”, hacia 2110 a.c.,  hasta el fin de la hegemonía de la “Baja  Mesopotamia”, con la subida al poder  de Hammurapi, 1792-1750 a.c. y la derrota de la Dinastía de Larsa, en el año 1763 a.c. aprox.

Periodo Babilónico Antigüo. Desde el 1894 a.c. hasta el 1595 a.c. Paralelamente el Reino Asirio Antiguo, hacia el 1815  a.c. y el 1450  a.c. –

Periodo Medio Babilónico/Reino Medio e Imperio Antigüo Asirio.Entre 1595 y 1117 a.c. , y desde el año 1450 a.c. hasta el 1204 a.c. –

El brevísimo resumen anterior nos constata un hecho y éste es que las  influencias culturales que incidieron en la región durante estas veinte centurias. Influencias que acomodarían  la primitiva impronta sumeria a sus culturas, algunas de las cuales ya eran prolongaciones de ella misma, y otras proporcionarían nuevos mimbres para una evolución en que estarían incluídos, como no puede ser de otra manera, los preceptos  religiosos.

Uno de los escollos que nos encontramos, y que tomaremos como punto de partida, a la hora de dibujar una religión propiamente sumeria, es la escasez de textos de los cuales referenciarse, ya que  si bien existe un excelso catálogo de escritos en caracteres de ésta lengua – debido a su utilización como  escritura erudita y como tal recopilada en los templos y palacios hasta bien entrado el siglo I a.c. –, la información disponible sobre su estructura de creencias suele tratarse de recopilaciones, interpretaciones o copias realizadas en épocas posteriores que hacen dudar de su absoluta fidelidad con respecto al relato primitivo – un ejemplo  podría ser la misma adaptación de los signos sumerios a la “general  conceptualidad” semítica acadia –.  Aún así,  dentro de las diferentes teogonías que se sucedieron a lo largo de las primeras ciudades-estado mesopotámicas podemos translucir tres sistemas panteístas:  Dos más primitivos de dioses ctónicos y cósmicos, y un tercero posterior, sincrético, mixto. Es significativo resaltar que en ningún momento han sido mencionadas divinidades “astrales”, si no  “cósmicas” – Las triada cósmica sumeria está compuesta por  An(û), En.lil y Ninhursag(a) y al que se añade En.ki en determinados propuestas sacras – y esto viene dado porque una característica básica: Los dioses cósmicos sumerios no  parecen   tener una representación astral asignada – Si bien,  En.lil, por adaptación de su credo, la tuviera con posterioridad como el planeta Júpiter  o como en el caso de An(û), detentó como ideograma la estrella de ocho puntas, llamada en acadio “Shamû” como “Señor de los Cielos”- , mientras que las deidades astrales mesopotámicas están vinculadas siempre  a  uno , o  a varios,  dependiendo  del origen y momento de la referencia escrita,  fenómenos estelares. – De hecho y por ejemplo, el dios amorrito-babilónico Marduk  lo fue con  Mercurio, ”udu.idim.gu” en  sumerio (tablilla K 6174), con la “Estrella Polar”, “thu-ban” en acadio (Enuma Elish, 5),  o bien con Júpiter en el “Mul.apin”, un tratado astrológico neo-babilónico –. Tal es así, que se supone que las primeras equiparaciones entre las divinidades versus “sucesos estelares” son propiamente fruto de la religiosidad semítica oriental, siendo incorporadas a las creencias sumerias como parte de las influencias acadias durante el III milenio a.c. Ésta hipótesis está basada, entre otras razones, en que muchos de los sumerogramas que dan nomenclatura a tales dioses, difícilmente  fueron pronunciados en  ésta  anterior lengua , así como que las divinidades sumerias no tenían una necesidad de  una “entidad física representativa”,  mientras que las semíticas, e indoeuropeas posteriores,  por su tradición, si la tuvieron.

La tríada principal del panteón astral, dentro de la relación gráfica sumeria,  fueron Zuen/Nanna(r), Utu e Inanna, y que son deidades vinculadas a la Luna, el Sol y al planeta Venus:

La Luna, o “(W)arhu”, como nombre semítico del “físico” cuerpo celeste,  también conocido como “Šeški” y “Ašimbabbar”, y cuya  representación astral correspondía al dios acadio Sîn y como símbolo del dios sumerio  Nanna(r).  Llamado  el “Señor del Saber”,  o “En.zu”, tiene como símbolo cifrado el número 30, <<<,  se le figuraba como un toro con barba de lapislázuli y llamado “Qarnû”.  Otra denominación es “La Fruta que Crece por si Misma“, “enbu ša ina ramãnišu ibbanu”, en referencia a su “renacimiento diario” como avatar de la Fertilidad en general (Leick 1998) – Se le consideraba el dios que se “regeneraba a sí mismo”, en una personalidad asimilada a los ciclos de la Luna -. Alcanzó gran culto,  tras el proceso sincrético sumerio-acadio,  y se le llegó a considerar hijo de An(û) – O bien de En-lil,  según el origen ciudadano de la teogonía –, contaba con una gran centro religioso en la ciudad de Ur,  en el que destacaba su templo,  el Ekishnugal o “Casa de la Luz”, así como su ziqqurat o “torre escalonada”, el Etemenniguru o “Casa cuya Alta Terraza Inspira Terror”. Dios de la adivinización, se le consideraba como padre de los otros dos componentes de la tríada astral principal.  El nombre más utilizado a lo largo de la historia fue el acádico  “Sîn”, nombre que deriva de su atributo como “Señor del Saber” – O “En.zu” en sumerio,  o lo que es lo mismo el dios “Zu.en”,  para terminar simplificando su evolución  en el término, ya acádico de “Sîn”- . Otra de sus representaciones escritas fue “Nanna(r)” – O “Šeš.ki” en sumerogramas. Término que probablemente provenga de su relación con la ciudad de Ur, “Šeš.ab.ki” (Leick, 1998). Otra forma escrita era su cifra sagrada  d<<< , el determinativo [d] de divinidad mas la cifra 30 – y que aparece también en textos asirios, en su representación cifrada, como símbolo de la sabiduría; Así como “din.gir”, alternándose con el término semítico “Ilu”, “divinidad” , en los textos astrológicos paleo-babilónicos del “Mul.apin” (G194), siglo X a.c.,  como exclusivo dios supremo de las artes de la predicción.

El Sol, o “Giš.nu”, como nombre genérico del Sol en caracteres sumerios, y que literalmente se traduce  “herramienta+luz” = “lampara”. Representación astral del dios acadio  Šamaš/Shamash y conocido como el  dios Utu por los sumerios, también como “Babbar”, “El resplandeciente”, – Si bien,  esta acepción fuera también utilizada para otros entes divinos lumínicos, caso del planeta Júpiter,  o como ya hemos visto, “Ašim.babbar”, la Luna -. El concepto divino que representa el Sol es extremadamente antiguo, donde tiene una fuerte vertiente guerrera y punitiva, representando de igual manera a la Justicia y al “Estado del Orden” – En asimilación  a su regular periodicidad astral y como “guía” o “Lampara de los Dioses” -. Su representación fue el disco solar o “Aš.me”, “Šam-šu” en silábico acadio. Aparece también sosteniendo en su mano la cuerda y la vara de medir, símbolos de la divinidad en sus figuraciones con rasgos humanos. Su coeficiente numérico fue el 20  y con el determinativo [d] más la cifra 20, ” d<<“, fue representado en escritos (Neugebauer, 1955), y como tal  aparece en algunos textos asirios. Contó con templos principales, el Ebabbar o “Casa resplandeciente”, en Larsa y Sippar.  Su culto tuvo gran aceptación – en la Baja Mesopotamia, como el dios  Shamash,  a partir del periodo acadio, ya que como el dios Utu tuvo escasa relevancia en Sumer -, incluso se le consideró “Señor del Cielo y de la Tierra”, compartiendo en Assur  templo con Sîn, su padre (Black & Green, 1998).  Su importancia como Shamash, se ve corroborada en los numerosos cilindros-sellos donde se le figuraba, así como la importante  cantidad himnos y oraciones  compuestos en su honor durante más de un milenio –  desde la segunda mitad del III  hasta la segunda mitad de II milenio a.c.  aprox.-. Sus creencias decayeron con la llegada de los “dioses nacionales”, Assur y  Marduk,  a la supremacía de los panteones asirio y amorrito-babilónico.

Venus, o “Dil-bat” en su traducción silábica sumeria para el general nombre del planeta – El término no tiene traducción conocida, aunque se  le asimila con el nombre del ziqqurat de la diosa sumeria Urash en la ciudad del mismo nombre. “Maštakal” en acadio (Labat, 1963) – . Representación astral de la diosa acadia Ishtar/Ištar, y por tanto, supuestamente, de la diosa sumeria Inanna/Ninanna –“Nin-ana” como “Señora de los Cielos”. o “Nin”, “Ninni”, “Irnina”,”Irnini”  o “Nin-me” como “Señora de la Batalla” -. Diosa representante de la Fertilidad y de la Guerra, Venus personificaba esta dualidad como “La Estrella del Amanecer”, “Nita.a.ta”, y como “La Estrella del Atardecer”, “Usan2. da. el” como los dos aspectos ctónico-infernales que  simbolizan la Muerte/Vida en la propia Naturaleza.  Se la representó, como la Ishtar astral, con una estrella de ocho puntas, – Si bien, como Inanna e hija de Enki, tuvo otras representaciones -, estableciéndose su nombre cifrado como el número 15. Tenía como símbolo zoológico el león, junto al que aparece en otras figuraciones aladas, con “destellos lumínicos” y  figura humana.  Su centro de culto mas importante, en el caso de Inanna, fue Uruk, donde compartía templo con el dios An(û),  el E-nanna o “Casa de los Cielos”, aunque venerada en buena parte del resto de la ciudades sumerias – En Ur, como Ishtar, fue venerada en el templo de su padre, el dios  Sîn, como “Señora de la Luna” durante el reinado de Ur-Nammu, 2112-2095  a.c. -. Conocida por los semitas orientales como “Ishtar Anunitum”, o “Ulmashitum”, “Señora de la Batalla”, y por los semitas occidentales como Ashtar(um),  o Athirat,  así como en el periodo neo-asirio como “Issãr”.

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Dos pasajes de calendario astrológico del periodo helenístico mesopotámico (312-63 a.c.) procedentes de Uruk. Aparece representado el dios Ningishzida y sobre su lomo, un león alado “que pasa”,  tal vez  el dios  Nergal, Marte… ; Un ave que  “picotea” la cola de una serpiente,  y que tal vez sea  Papsukkal (Shimaliya¿?), dios  y  diosa  kassita- babilónico,  mensajero el primero de los  dioses, Mercurio.., y dos estrellas de ochos puntas, al lado de las cuales se puede leer  el término “sag.me.gar”, Júpiter, nombre astral de Marduk. Aparece  también una diosa desconocida que porta una espiga de cebada (Nisaba ¿?). (VAT 07847 y A0 06448  procedentes del Staatlichen Museen zu Berlín y del Musée du Louvre )

No cabe duda que una primera asimilación de los caracteres sumerios por parte de la cultura acadia y su transposición a sus textos sagrados, pudiera darnos una idea equivocada de  una  conceptualidad religiosa ambivalente, cósmica-astral en Sumer, y preexistente a la llegada al poder  mesopotámico del  reino de Akkad.  Si bien en los casos de  Zuen y Utu es evidente la re-interpretación de unas deidades postergadas a la nueva realidad panteística, en el caso de Inanna vs Ištar, está asimilación, se nos presenta menos nítida.  Es posible que entre ambos ente divinos existan puntos de convergencia, si bien estas supuestas peculiaridades paralelas habría que visualizarlas dentro de las divergencias culturales entre sumerios y semitas, y por tanto delimitar sus diferentes atribuciones a determinados periodos históricos. Así podemos considerar como hipótesis, una Inanna/Ninanna, hija de Enki y “Señora de los Cielos” en un primer periodo exclusivamente sumerio y que podemos datar hasta el 2700 aprox.  y donde por cuestiones políticas se va haciendo más importante el peso de la cultura semítico oriental en la “Baja Mesopotamia” . Situación que culminará con la llegada al poder de Akkad en el 2300 a.c., sino antes, siendo a partir de entonces cuando Ishtar, en el papel de Inanna, tomará el relevo, pero ya como componente de la triada astral semita.  Esquema de creencias que intentará ser impuesto por la dinastía acadia en el  resto del entramado religioso sumerio – ejemplo es Naram-Sîn y su intento de imponer al dios Sîn de Ur – y al que se resistirá el sacerdocio sumerio , para terminar siendo una de las razones principales del final del poderío acadio en Sumer  en los albores del II milenio a.c.

En definitiva, lo que parece intuirse,  es la ausencia de una  tradición cultural astral propiamente sumeria , y de lo que se  puede deducir que las actuales tradiciones astrológicas occidentales sean muy posiblemente de origen semítico  con añadidos indoeuropeos  – tradiciones sincréticas que pasarían por el Levante Mediterráneo  y de allí  a Grecia y posteriormente  a Roma –. Raíces  que compartirían  la “Cábala” hebrea, el “Mul.apin” neo-babilónico, el “Enûma Anu Enlil” kassita-babilónico, el “Árbol de la Vida” asirio , así como  la propia mística bíblica e hittito/luvita.  Por otro lado,  lo textos mitológicos sumerios,  con grandes posibilidades de ser  copias o reescrituras sobre versiones más antiguas – Tal vez, vinculadas con anteriores/paralelas civilizaciones afectas al Golfo Pérsico y el Indo. De hecho, la triada cósmica sumeria tiene un extremado parecido fonético y simbólico con la triada cósmica de Mohenjo-Daro –, inciden a menudo en el temática religiosa de los “Me” como representación y esencia de  los poderes espirituales o cósmicos – casos ejemplares son el poema llamado “Enki e Inanna” o  la épica de “Enmerkar y el señor de Aratta”, entre otros – y que se desligan de los panteones astrales y las características propias  de la religiosidad nómada.

Referencias:

“Understanding planets in ancient Mesopotamia” Enn Kasak & Raul Veede (2001)

“Dioses astrales” en “La civilización sumeria” F. Lara Peinado (1999)


Los desvaríos de Z. Sitchin: La Estela de Naram-Sin.

Detalle del texto elamita de la “Estela de la victoria de Naram-Sin” realizado en el Siglo XII a.c. Musée du Louvre

La estela conocida por el nombre de “La victoria de Naram-Sin”, pertenece a la colección del Musée du Louvre de París, y  está catalogada como SB 00004.  Está pieza esta soportada en una piedra de dolomita rosa – la dolomita es una piedra sedimentaria compuesta principalmente por calcita, o aragonito,  y magnesita. Se forman por la cristalización del carbonato cálcico y magnésico. Dureza 3/4 en escala de Mohs – y cuyo posible origen extractivo esté en  las montañas del actual Kurdistán –  según The Cambridge Ancient History –. Tiene una altura de 2 metros por 1,05 metros de ancho. Encontrada en la excavaciones realizadas en  la antigua ciudad de Susa por Jacques de Morgan en 1900, pero correspondiente al periodo acádico.  Fechada entre los años 2254-2218 a.c. , aparte de los relieves, dispone de tres columnas de inscripciones en acadio en la parte izquierda superior, así como un texto en caracteres elamitas, fechado en el siglo XII a.c., y que se inscribe dentro de la representación en la parte derecha.

« El divino (din.gir) Naram-Sin, el poderoso (10 líneas ilegibles ó perdidas…) en las montañas de las hordas Lullubi y una batalla (15 líneas…) dedicado a la deidad.. (10 líneas…) » Inscripción en acadio  de la “Estela de Naram-Sin”, siglo XXIII a.c.

«Yo soy Shutruk-Nahhunte, hijo de Hallutush-Inshushinak, el amado servidor de Inshushinak, rey de Anshan y Susa, continuador de su estirpe, protector de Elam, príncipe de Elam. Como comandante de Inshushinak, yo derrote a Sippar. Cogí la estela de Naram-Sin en mi mano, la arranqué y la llevé conmigo a Elam. Yo la tomé como ofrenda para mi señor, Inshushinak. » Inscripción en elamita de la “Estela de Naram-Sin”, siglo XII a.c.

No debe cabernos duda, en cuanto a la historia como tal de la estela, que el original emplazamiento de ésta reseña votiva debemos situarlo en la ciudad de Sippar,  mas exactamente, y según parece,  en el “Ebabbar” o  templo de dios-solar Shamash (Bucellatti, 1993) , y que fue mandada tallar por el nieto de Sargón I de la dinastía de Akkad,  en conmemoración de su victoria ante los “lullubi” . Los “Lulubi” o lullubi eran tribus nómadas de las estribaciones centrales de los Montes Zagros que parece ser fueron sometidas durante el reinado del abuelo de Naram-Sin. – Si tenemos en cuenta la revueltas durante su reinado ésta campaña con victoria sobre el rey Satuni de Lullubum/Zamua,  sería una operación de castigo ante una sublevación. La estela formó  posteriormente parte del botín elamita en sus campañas entre el 1158 y el 1174 a.c., aprox. , momento en el cual la ciudad de  Sippar ya formaba parte del reino  kassita-babilónico.

El contexto histórico del rey acadio habría que situarlo a la sombra de la figura  de Sargón- Es de notar que muchas dinastías, futuras reinantes en Mesopotamia,  tales como la kassita,  la asiria, y la amorrita,  consideraban hecho probado e incontestable su supuesta  descendencia con el fundador del imperio acadio  – y dentro de un  periodo de continuo intento  de consolidación del reino. Labor que englobó la obra de su padre el rey Rimush, 2278-2270 a.c., así como de su tío, el rey Manishtushu, 2269-2255 a.c.. Éste  proceso de afianzamiento de la soberanía acadia en Sumer, culminó con un intento de “reforma religiosa” en favor del panteón semita ,  Ishtar, Shamash y Sin, y que sin duda tiene, como nos dicta F. Lara (1999),   los tintes de un intento de unificación territorial a través de la unificación de creencias. Sometimiento al panteón religioso acadio que tiene, por otro lado, el consiguiente control de la “vertiente económica” del país.  Dicho esto, aquí habría que recordar que en las atomizadas ciudades sumerias, el templo era el centro político y económico del país.  El sometimiento, bajo la supremacía de un  dios-rey , de la actividad de los templos, implicaba indirectamente supeditar al soberano acadio el entramado económico de las diferentes ciudades que componían el imperio y  tuvo como consecuencia la rebelión del sacerdocio sumerio, y con ellos de sus ciudades,  contra la política del soberano, siendo una de las causas que precipitó, un siglo más tarde,  el  fin del poderío  acadio.

Desplegar…

Una fotografía general de la talla nos sugiere la representación de la escena culminante de una batalla donde los portaestandarte del ejercito vencedor, encabezados por  un líder, culminan su ascenso a una cumbre, dejando a su paso un rastro de cadáveres de vencidos, así como de enemigos pidiendo indulgencia – aparece a la derecha, y de arriba a bajo,  una figura abatida portando una lanza, otra suplicante, otro con el asta rota de la lanza, y una última rindiendo pleitesía en un acto de rendición (notar la posición, de sometimiento,  del arma sobre el hombro, típicamente acadia…) – y en cuya cumbre, frente al general, se sitúa lo que parece una estructura de forma cónica que a su vez está coronada por dos figuras circulares – y tal vez, una más, deteriorada. por  el paso de los años (¿?) – Figuras estas últimas que intentaremos analizar más tarde, no sin antes dar la versión de Zecharia Sitchin.

« Una estela sumeria que se exhibe en el Louvre, en París, puede muy bien representar el incidente del que se habla en el Libro de Génesis. (…) Pero la gran figura central es la de una deidad y no la de un rey humano, pues lleva un casco con cuernos, la marca de identidad exclusiva de los dioses.

Además esta figura central no parece ser el líder de los humanos, más pequeños en tamaño, sino que parece estar pasándoles por encima. Por su parte, los humanos no parecen estar metidos en ninguna actividad guerrera, sino que parecen estar marchando hacia, y adorando, el mismo objeto cónico grande sobre el cual tiene puesta su atención la deidad. Armado con un arco y una lanza, la deidad parece ver el objeto como algo amenazador  que como un objeto de adoración » Pasaje de “Los Nephilim. El pueblo de los cohetes ígneos” capítulo 5 del libro “El duodécimo planeta” Z. Sitchin.

Nota sobre el texto: Cuando habla del incidente del texto del Génesis suponemos que se trata de Ge 6: 1-4 y  el pasaje de los Nephilim que Z. Sitchin asimila con “extraterrestres”.  Nota: El objeto “amenazador” es descrito en el capítulo como un “cohete” o “nave espacial”

Expuesto esto, vamos a intentar ir “desentrañando” la simbología de la estela en función del pasaje anterior. En principio quiero hacer notar que no me parece muy “académico” , sobre todo tratándose de un  supuesto profesional, titular como sumeria ésta talla.  Existen excelsos motivos, ya comentados, como para darle un origen acadio,  incluso el mismo Z. Sitchin nos afirma tal suposición al datar  la estela  en los “alrededores del  año 2300 a.c.”  . Es cierto que la figura central, del que yo denominaré como”líder”, pude ser admitida como la representación de un dios, ya que podría tratarse  del diosŠamaš/Shamash, si tenemos en cuenta su antiguas atribuciones guerreras y dentro de un contexto semìtico-acadio,  su función como elemento votivo  y su ubicación primigenia en el “Ebbabar”. A esto habría que contraponer el hecho que el propio Naram-Sin se titula, y así parece  en el texto acadio de la estela,  como “divinidad”  al anteponer el determinativo “dingir”, “dios”,  a su propio nombre y cuya vocación está evidenciada en otros textos acadios. – Su proclamación como “divinidad viva”  fue otro de  los orígenes de sus desavenencias con el clero sumerio (Liverani, 1991) -.Por otro lado,  podría llevar también a equívoco el  párrafo que figura en el texto:  “dedicado a la deidad…” , que tal pudiera dar lugar a confusión,  así como su representación en un mayor tamaño,  aunque esto no supone más que la corroboración de lo anteriormente expuesto en relación con Naram-Sin.

El siguiente párrafo del texto de Z. Sitchin, en  cuanto al significado de la escena, ya ha sido comentado por mi anteriormente, si algún lector tiene dudas al respecto, le conmino a que despliegue la segunda foto de la entrada donde se aprecian mejor los detalles de la talla . Con respecto a la interpretación que se le ,  por parte de anterior..,  no puedo comentar mas que el hecho que posiblemente  tratamos con una ” imaginación privilegiada”.  En cuanto al “objeto cónico grande”, también sugiero una ampliación de la primera o segunda foto, yo no consigo vislumbrar mas que un “dolmen” en representación de  la “cúspide de una montaña”. Como alternativa,  algunos autores sugieren que  la escena habría que interpertrarla como una reafirmación de su divinidad al alzarse hasta “los Cielos” que supone la “cima de la montaña”, asimilándola con  un “ziqqurat” o torre escalonada que poseen los templos principales.  De igual manera,  tampoco veo en la “pose de la divinidad” ninguna acepción o gesto facial, ya que el rostro está muy deteriorado,   que nos indique  un estado  de “temor”, si no que mas bien parece intuirse una composición de  soberanía ante la victoria.

Representación kassita  del dios Šamaš, II milénio a.c. Musée du Louvre

Otro tema diferente sería la aparición de los dos astros -tres, si aceptamos, como algunos sugieren,  la posibilidad de un tercero deteriorado – que son representaciones, a mi entender,  claramente solares, siendo una de ellas de asimilación inevitable con una figuración del dios Shamash. En la foto de la derecha aparece una igual representación kassita astral, y donde Shamash aparece sosteniendo la cuerda  y la vara de medir como símbolos de su divinidad: Una estrella de ocho puntas complementada con otras ocho “flamígeras”. La otra igual representación solar pudiera tratarse del dios Nergal, un dios referenciado como el “Sol del Atardecer”, divinidad de la guerra, del “país de los muertos” y divinidad patronal de Lagash, y si hubiera un tercero, sería aceptable suponer que pudiera tratarse de Ninurta/Ningirsu, el “Dios-Sol del Mediodía” y patrón de la ciudad de Girsu. Aunque,  dicho esto,  yo me inclino, y es una conjetura, por una doble representación, mas semítica, del dios Šamaš, en una alegoría de sus dos vertientes divinas: Una,  como custodio de la Ley y y lo que es justo, y otra como ” Dios  de la Guerra”, de tal manera que podríamos olvidarnos de un supuesto tercer componente estelar. Otra suposición, obviando de nuevo un tercer astro, es la representación del propio Naram-Sin que tomaría los atributos de una divinidad al compartir misma representación con el dios solar.

De lo que si me olvidaría,  sin reparos..,  y en referencia a estos  símbolos estelares,  el atribuirlos, como sostienen los seguidores de nuestro estimado segundo protagonista literario, Z. Sitchin , a un sistema solar binario o de dos soles. Un sistema planetario que sería el origen interestelar  de las supuestas “naves espaciales” que  según nuestro escritor sin parangón y supuestamente vilipendiado por  la “ciencia oficialista”,  aparecen en nuestra “maltratada” estela.

Referencias:

“Darius I and the heroes of Akkad” in “Ancient Near Eastern Art in context” (2007)  M.H. Feldman.

http://www.louvre.fr

Los desvaríos de Z. Sitchin: Cilindro-sello VA 243.

Cilindro-sello del periodo kassita. siglo XVI a.c. Comparativa de su tamaño

Perteneciente a la colección del Vorderasitische Museum de Berlín, y catalogada como VA 243, está pieza esta basada en una piedra de serpentina – Serpentinita, roca  de color verdoso en varios tonos formada a partir del metamorfismo de rocas magmáticas ultramáficas o periodotitas. Dureza 3/4 en escala de Mohs – , cortada de forma cilíndrica, y que tiene una longitud de veinte milímetros, así como un diámetro de treinta y cuatro. Comprada en 1885 por un coleccionista privado que aseguraba su orígenes a cincuenta kilómetros de la población de Kut en Irak,  fue tallada para su uso como cilindro-sello en la época acadia aprox.  entre el 2330-2150 a.c.

Los cilindros-sellos fueron profusamente utilizados en las civilizaciones de Oriente Medio a partir del VI milenio a.c. aprox., –  aunque se tiene conocimiento de sellos cerámicos o “sellos de estampación” en Mesopotamia,  correspondientes al periodo de El Obeid,  V y IV milenio a.c.,  su tallado cilíndrico se especula comenzara en el periodo de Uruk, 3750-3150 a.c., o bien  el de “Jemdet Nasr”,  año 3150-2900 a.c. – teniendo como uso primario las funciones de rúbrica para documentos administrativos, así como la identificación propietaria de mercancías e inmuebles y cuya utilización perduró hasta finales de periodo neo-asirio en el primer milenio. a.c. cuando unos nuevos modelos de “sellos de estampación” los sustituyeron. En paralelo a su utilización mesopotámica,  se conoce su uso tanto en Mari, Levante, en Ugarit, así como en la meseta iránia y en las civilizaciones del Valle del Indo, si bien su utilización fue sustituida en el II milenio por modelos de estampación, en el caso de Canaan por la influencia del sello egipcio,  “escarabajo sello”y en las dos segundas por el modelo de estampación hittita, un sello que perduró en su utilización en la península de Anatolia desde el periodo de Obeid. 

La tipología de estos sellos cilíndrico pueden ser divididos, en función de su propiedad, en tres tipos diferentes: “De identificación personal” o “de rúbrica”, estatales u oficiales, y votivos o sellos templarios. En el caso de los identificatorios personales se tiene conocimiento  desde el periodo de Uruk III, de la no existencia de restricciones en su utilización. Cualquiera que pudiera pagarse su elaboración podía ser poseedor de unos de ellos – Se conocen sellos personales de mujeres, aunque en mucha menor proporción, así como que solían ser regalos por parte de parientes al futuro propietario -. Su perdida solía ser hecho de conmoción para el propietario y mal presagio, hasta el punto que se conservan textos, en Uruk III y en el periodo  pre-babilónico, de relaciones de propietarios, así como del año, mes y día de su creación y entrega al futuro dueño.

Los sellos oficiales y estatales, incluyendo los sellos personales de la realeza, como parece obvio,  tuvieron un uso más formal y restringido. Las más antiguas y raras piezas correspondientes a este subgrupo son sellos representativos de la  ciudad-estado  de Ur  y Jemdet Nasr, y cuyas tallas narran escenas pastoriles y simbólicas. Su uso primordial el cierre de tratados comerciales y políticos. Durante el II milenio, los sellos reales, se consideraban “incontestables” e “inimitables”; tal era así que se guardaban, al muerte del poseedor, en el tesoro de templo. De esta guisa, nos aparece en un texto neo-asirio, donde  el rey Senaquerib describe el hallazgo, cinco siglos mas tarde,  en el templo de Marduk del sello de Tukulti-Ninurta muerto en el 1208 a.c.

Los cilindros votivos tenían solían ser ofrendas que los reyes hacían a los dioses en el templo, eran considerados propiedad del santuario y mas exactamente del dios. Las representaciones de estos sellos iban enfocadas a propiciar la salud y la prosperidad del rey y su familia, siendo sus motivos ornamentales y de gran delicadeza, los denominados en acadio, “kunukketi”, plural de “ku-nu-kku”. Se tiene evidencia de la utilización de estos sellos para operaciones comerciales y transacciones vinculadas al dios de referencia, aunque la administración del  templo  tuviera su propia “rúbrica”.

Cilindro-sello y su estampación. El motivo son animales fantásticos junto con signos micénico-chipriotas. Siglo XIV a.c, Chipre. Museé du Louvre.

Los “bur.gul” sumerios – “pur-ku-llu” en acadio – eran trabajados por unos artesanos de alto rango denominados “za-dim”, vinculados al estamento palaciego,  que diseñaban y escogían las piedras a labrar. Piedras que podían,  en función de su diseño  y antigüedad creativa, estar perforadas longitudinalmente para poder ser colgadas en el cuello mediante una cadena u otro medio, aunque existen piezas sin perforación y sellos que incluyen un pasador en la parte superior del conjunto. El material del cilindro solía ser de piedra semi-preciosa u ornamental – lapislázuli, hematita, calcedonia, cornalina, pirofilita, la ya mencionada serpentina, etc – o  bien de composición cerámica, aunque tampoco se descarta la utilización de madera para su fabricación. Su método de empleo consistía en rodar la talla sobre una superficie húmeda que tuviera la propiedad de permitir la impresión de los motivos, y su conservación,  después de seca.

Pero volvamos a cilindro-sello VA 243.


En el caso de esta estampación, con en otras muchas, aparece un texto en acadio que nos comunica (izquierda a derecha y de  arriba  a bajo, según la escritura mesopotámica):

« Dub-si-ga| Ili-il-la-at |Ir-su |» ;  « Dursiga, “el hombre de armas”, tu siervo » (en referencia a X divinidad…).

En principio,  por éste texto, podríamos suponer que el propietario era un guerrero. A primera vista , la parte escrita del sello  no nos proporciona más información, salvo que se trata de un “cilindro-sello de presentación”, con motivos religiosos,  típico de la época acadia, y donde la “divinidad”,  que incluso pudiera ser un rey  o un regente aparece sentada en un trono junto con dos personajes (de derecha a izquierda…): Un “introductor”, o “sum-ma”,  y el personaje que pide la audiencia – En este que caso es de notar que el audienciado tiene en su mano derecha, reclinado sobre el hombro al estilo representativo acadio, lo que parece ser el cetro de “cabeza de león” de Nergal,  en su vertiente como dios de la guerra o quien mantiene el “Orden en el Mundo”-. Adivinar con que tipo de divinidad estamos tratando resulta más complicado. En general, los cilindros-sello de época acadia no suelen revelar claramente los atributos divinos  a diferencia de las representaciones sumerias,  si bien podemos afirmar que se trata de un dios por los ropajes y el tocado,  al igual que el “maestro de ceremonias”, y que su mano derecha se apoya en lo que parece ser un “arado”.  Si esto fuera así, podría tratarse del dios Ningirsu, Ninurta,  o tal vez Ea/En-ki,  e  incluso el dios amorrita Amurru/Mar-tu, si en éste último tenemos en cuenta el “íbice de las montañas” que aparece a su derecha o el motivo serpenteante de detrás de su cabeza, o   bien En-lil, si le consideramos como “inventor”, como así aparece en algunos textos, del arado.

Nos queda por dilucidar, entre otros, y es  aquí, exclusivamente, donde seguidores de Z. Sitchin,  tienen expuestas sus creencias: “El motivo  que aparece  entre el “recepcionado” y el “intercesor divino”.  En principio se trata de la representación de una “estrella de seis puntas”, o esferoide refulgente,  rodeada de once  esferoides y un último,  separado del resto, entre el intercesor y la divinidad.

Según la opinión de determinados asiriólogos y estudiosos, que se han dignado a darle vueltas a esta pieza, y que por si misma no tiene mayor interés que el de otras similares,  parece ser que se trata de un conjunto que representa “Las Pléyades” (Van Buren, 1941), “mu-mul” en idioma acadio,  – Las Pléyades son un conjunto de estrellas, observables a simple vista,  cercanas a la constelación de Tauro. y que resaltan, de siete a once de ellas,  por su luminosidad  – Aparecen también como motivo en otros cilindros-sellos mesopotámicos, de Oriente Medio y mediterráneos (Teisser,1984). Los diferentes puntos que representan a Las Pléyades. suponen una figuración representativa del conjunto de los grandes dioses y su consejo divino. Estos consejos sumerio-acadios estarán posteriormente  íntimamente relacionados, ya con la época acadia asentada,  con la soberanía divina del dios lunar Sin,  así como con los ciclos lunares. Su representación  en la imaginería sumeria anterior  tomaba un sentido del “Principio del Mundo” como acontecimiento causado por la decisión colegiada de los dioses al inicio de los tiempos.  El hecho que resalte un gran esferoide brillante en el centro  de las Pléyades no  debería tener otra explicación que la representación  del dios supremo Anu dentro del denominado “Lugar donde los Destinos son Establecidos”, así como su presidencia y dignidad dentro del citado consejo.

Dicho esto, resulta razonable interpretar que uno de los puntos que se encuentra desplazado, y que aparece entre el “introductor” y el dios, pudiera ser la alegoría del mismo dios  objeto de la audiencia y que parece dejar el cónclave de los dioses  para atender el suplicatorio.

«Las palabras de Anu se establecen con firmeza, (y)  ningún dios podría oponerse a ellas. En el “Lugar donde los Destinos son Establecidos”, los Anunna se congregan en torno a El. […]  (20) El ha hecho posible la manifestación de todos los “Me” Sagrados, los dioses del Cielo que se congregan en torno a El […]  (23) El ha implementado con perfección la Planificación Divina; los dioses de la Tierra [se congregan en torno a el] (Junto) con los augustos y nobles (¿?) …»  Pasaje del “Adab de Lipit-Ištar a Anu”, líneas 1 a 29. Siglo XXII-XXI a.c.

A esto se pueden añadir otras evidencias como:

  1. Los sumerios y acádios desconocían el hecho heliocéntrico del Sistema Solar. Según sus mitología,  Utu/ Shamash,  el dios-Sol recorría el Cielo de este a oeste de día, y por las noches volvía a situarse en el este atravesando el “Kur” – El reino de los muertos y espíritus -. ¡Se movía..!, Por tanto,  es imposible que  fuera representado como  eje de un supuesto sistema planetario de once planetas+ la Luna.
  2. Los acadios no conceptuaban mas que de  cinco a siete “entes astrales” divinos principales :  El Sol, Venus,  la Luna, y en un segundo plano,  Marte y Júpiter y tal vez los planetas Mercurio y Saturno.  Por tanto, es imposible que conociera la existencia, y por esta razón no aparece referencia en ningún texto mesopotámico conocido al planeta o planetoide Plutón, así como de los planetas Urano y Neptuno,  con los que completar un Sistema Solar de diez componentes + la Luna.+ “Nibiru” que suponen los partidarios de Zecharia Sitchin representa esta imagen.

Supuesto conocimiento mesopotámico del Sistema Solar, según el  sello VA 243, en el siglo XXIV-XXII a.c.

A estas razones podemos añadir otras como que el  término  “Ni-bi-ru” oNe.be.ru”, y que ciertamente en algunos textos neo-babilónicos aparece como característica del “ente astral” relacionado con el dios Marduk. –  Su traducción  viene a ser “el que cruza”-, resulta negativo que puede relacionarse con éste  cilindro-sello por la razón que el dios Marduk, como tal, es  desconocido como deidad  en el panteón supremo de Akkad , siglos XXIV-XXII  a.c. , y cuya aparición histórica  debe emparejarse con el ascenso de la ciudad de Babilonia al poder en Mesopotamia y por tanto,  como muy pronto, con  el fin de la III dinastía de Ur  en el siglo XX a.c.  Es más,   en ningún momento es elevado a la dignidad suprema del panteón mesopotámico hasta  el asentamiento  del poderío soberano  kassita en Babilonia en el siglo XVIII a.c.

De igual manera,  y esto si hubiera sido significativo, ninguna deidad anterior  conocida tomó como signo astral tal planeta. El dios Marduk siempre que ha sido asimilado,  lo fue con  Mercurio,”udu.idim.gu” en  sumerio (tablilla K 6174), con la “Estrella Polar”, “thu-ban” en acadio (Enuma Elish, 5) ,  o bien con Júpiter en el “Mul.apin”, un tratado astrológico babilonio.

Aceptando la posibilidad, por ejemplo, que el motivo central se trate de una estrella, dentro de éstas a la “Estrella Polar”,  y por tanto una representación de Marduk o de un dios asimilable. Es de notar que la estructura del firmamento sumerio consistía en un bóveda semi-esférica asentada en los bordes de un “disco plano” que era la Tierra y donde “thu-ban” representaba el punto álgido de la elíptica, “coronando”  al resto de las estrellas y no  como eje.

« Cuando  las estrellas de Enlil han finalizado, una gran estrella, aunque su luz es tenue, divide el firmamento y permanece ahí, es “sag.me.gar” (Júpiter…), la estrella de Marduk, que cambia su posición y la que cruza,  (“ne.be.ru”…),  el cielo » Pasaje del “Mul.Apin” sobre texto sumerio-babilónico del siglo VII a.c., de una recopilación anterior  realizada en el siglo X a.c.

Anexo: Debo añadir que los cilindros- sellos tenían la consideración de “amuletos”, aquí habría  que recordar la importancia que tenía el “perder el nombre” en los textos punitivos mesopotámicos, así como que eran utilizados en los rituales “maqlu” vinculados al remedio de maleficios y prácticas mágicas de los “kassatu” o  las “kassaptu”, los hechiceros y las brujas.  Y para terminar una sugerencia:  Cojan lo descrito aquí como explicación plausible para éste cilindro-sello , y que yo titularía como “Adiós a las armas”,   ante lo evidente de la composición que representa,  y hagan Udes. lo mismo.

Referencias:

“Ancient Near Eastern cylinder seals from Marcopolic Collection” Beatrice Teisser (1984)

“The Myth of the sumerian 12th planet” Michael S. Heiser (2009)

en.www.wikipedia.com

Fotos: Wikipedia y otros

Aratta: Una encruzijada en el camino.

Durante la primera dinastía de Uruk en Mesopotamia, cuando los templos religiosos eran los palacios de la regencia y los reyes sus sumos sacerdotes – “Kish fue abatida por las armas; La realeza pasó a Eanna (templo de Annu)”, así nos lo transmite la lista real sumeria -, aparece la figura a la vez histórica y mítica de Enmerkar, “Señor de Uruk” entre el  2690-2650 a.c. aprox., y a quien se atribuye la construcción del ziqqurat de la “Señora de los Cielos”, la diosa Inanna, dentro del recinto sagrado de Eanna – La “Ishtar” acadia, “Diosa de Fertilidad y de la Guerra”, hija del dios lunar  Nannar/Sin y Ningal y gemela de Utu/Shamash, el dios Sol. Conforman la tríada de dioses principales del panteón semítico mesopotámico -. Si bien el conocimiento histórico de Enmerkar es tenue,  por el contrario su protagonismo en la denominada “Épica sumeria” engrandece su presencia. Poemas como “Enmerkar y el Señor de Aratta”, “Enmerkar y Ensuhesdanna” y “Lugalbanda y Enmerkar”, así como “Lugalbanda en la cueva de la montaña” – Lugalbanda, vasallo/héroe del rey Enmerkar y posterior sucesor – le dan un lugar relevante, junto con Gilgamesh,  en la literatura sumeria del periodo dinástico arcaico.

« … Escucha (dice Inanna..) que tu embajador suba con el mensaje a la cordillera de Zubi que baje con él de ellas, que las gentes de Susa hasta las montañas de Anshan le saluden como ratoncillos por respeto hacia mí, y que las gentes de todas las grandes cordilleras, que se han poblado por sí solas ¡A una palabra, que se arrastren en el polvo por respeto a él! ¡Aratta se someterá por mí! » Pasaje del poema “Enmerkar y el Señor de Aratta” Texto neo-sumerio. Siglo XXI a.c. (sobre una versión anterior con posible datación en la primera mitad del III milenio)

Nota sobre el texto:  Si bien en esta traducción, que nos proporciona F. Lara, “Zubi” aparece como nombre de una cordillera, los Montes Zagros,  en otras interpretaciones  del término sobre textos de “Sargón en tierras extranjeras” (J.G. Westenholz,  sobre RGTC, 2-3) nos dan la alternativa de “cruce de un canal”. También  se alude, en la versión hittita del citado texto, “el cruce del río Aranzah”, nombre hittita para el río Tigris (KBO 22,6 y 16-20, Güterboek),  y que parece rubricar tal alternativa.

No cabe duda que el origen de la cultura  sumeria ha sido tema harto especulativo, y que una de las vertientes ha sido el estudio de la poética  con protagonismo en los albores del periodo histórico sumerio como posible fuente de adquisición de teorías. Textos, que en su generalidad, nos transmiten bastantes vocablos que no se consideran ni sumerios, ni semitas, así como otras peculiaridades – caso de término “Kur” que define tanto a “país” como a” montaña”, o  “Kur.gal” , epíteto del mismo dios En.lil, “la Gran Montaña” , así como el hecho que unos residentes en zonas aluviales costeras, o en llanuras, tengan conocimientos  avanzados, para su tiempo,  de metalurgia y cantería – . Varias son las teorías que sustentándose en estas corroboraciones afirman no sólo lo externo de los principios culturales mesopotámicos, como es mi caso, si no incluso su propia procedencia como pueblo, ubicándola en Anatolia, basándose en similitudes de formas y composición de cerámicas y sus características montañosas; en las costas del Mar Caspio,  Según el texto “Enki y Ninmah”, el nacimiento de la agricultura aconteció en la ciudad de Kharali cerca del lago Urmia,  que por otro lado es una zona rica en minerales,  y del cual se  posee la  evidencia de semejanzas en las edificaciones de tipo “terraza” encontradas en los yacimientos de Turkmenistán, norte de Irán o Afghanistán, con construcciones templarias sumerias; y Oeste de la India y Pakistán, en base a argumentos raciales y lingüísticos, culturales y arqueológicos, caso ejemplar de estos últimos, la utilización de nácares, conchas marinas y cilindros-sello –, siendo aquí, y en este  último contexto, cuando adquiere significación la teórica ubicación de la ciudad de Aratta.

¿Donde está Aratta y que protagonismo tiene en la controversia sumeria..? La posible ubicación de la ciudad, hoy en día, deja mucho de estar confirmada. Existen cuatro principales teorías (1978-): La primera que se encuentre en las estribaciones sur occidentales del Caspio. Posibilidad defendida por G. Hermann, basándose en la explicaciones antes mencionadas y que han sido rebatidas al establecer la localización de Anshan en la provincia sur occidental iraní de Fars (Tall-i-Maylan). Dos alternativas que la sitúan en provincias del sur del actual Irán, que  es la dual opción de S.N. Kramer (2007) y que son,  de más occidental a más oriental, Kerman – defendida por Yusuf  Madjidzadeh en su relación con los descubrimientos arqueológicos realizados en Jiroft – y Sistan i Beluchistán – sostenida por Hansman y que identifica Aratta con el yacimiento del II y III milénio a.c., si nó anterior, de Shahr-i-Sokhta cerca del río Helmand – y por último la mantenida por Sol Cohen (1973)  dentro del conjunto que forman las provincias de Hamadan, Nahavan, Kermanshah y Sanandaj en el noroeste de Irán.

Un dato importante a tener en cuenta, como es la climatología,  nos lo facilita Crawford ,”Dilmun and its Gulf neighbours”, asegurándonos la no existencia de cambios pluviales y  de  insolación importantes en la meseta iraní desde el VI milenio, y por tanto de fauna y flora. Hecho que , según Madjidzadeh, desvirtuaría la hipótesis de Hansman al no aparecer en el relato sumerio ninguna alusión al “Gran  Desierto de Sal”  o “Dash-e-Lut” en la provincia de Kerman. Si bien esta suposición deniega la posibilidad de un hecho evidente, y es que la antigua ruta terrestre comercial mesopotámica cruzaba la zona dejando el desierto al norte y que concuerda con los derroteros utilizados por la “Ruta de la Seda” , durante los siglos II d.c. y posteriores, en su conexión sur irano-iraquí  en dirección a la actual provincia de Sostan i Beluchistán. Esta afirmación no es óbice para poner en duda que los restos correspondientes al IV y III milenio a.c. encontrados en Jiroft no correspondan a un importante nudo comercial, y de comunicaciones, entre las culturas mesopotámicas, la región iránia de los Zagros-Caspio y el Valle del Indo.

¿Y que protagonismo tiene Aratta en la controversia sumeria..? Volviendo al texto de “Enmerkar y el Señor de Aratta”, el cual nos refiere las “tiranteces” político-económicas entre el reino de Uruk y Aratta. Éste escrito nos proporciona una serie de posibles aseveraciones tales como un mas que posible potencial económico y cultural del asentamiento de Aratta.

« ¡Hermana mía! (Refiriéndose a Inanna…) Que la ciudad de Aratta trabaje con destreza el oro y la plata para Uruk, que me corte  claro lapislázuli en bloques, y que con el ámbar y brillante lapislázuli construya una montaña (ziqqurat..) pura ¡ Que Aratta edifique en un sitio elevado el exterior de tu morada, la casa baja del Cielo! (…) ¡Que Aratta se someta a Uruk, que el pueblo de Aratta baje para mí piedra de la montaña! ¡Que con esa piedra me construya el Urugal..!  » Pasaje de “Enmerkar y el Señor de Aratta”.

Potencial al que se añade la supuesta posesión de los “me” sagrados y que según el texto, Inanna, al cambiar su residencia a Uruk desde Aratta,  trae consigo. Los “me” son las esencia de la cosas, son los poderes creativos, regenerativos y moldeadores de todo lo que existe . Una explicación valorativa  de la función de los “me”, como atributos de la divinidad y su repercusión mundana,  aparece  en el poema “Inanna y Enki” donde Enki, en su embriaguez, cede todos su “me” a la diosa. Enki, entre otras atribuciones, es la personificación de la sabiduría y de la civilización, compatibilizar su  relación con los apkallu,  y cuya máxima expresión de la civilización transmitida por la diosa en el texto, es la presentación de una “escritura propia” uruquita al soberano de Aratta. 

« Enmerkar, el hijo de Utu, me ha dado una tablilla de arcilla, ¡Oh, señor de Aratta, después que tu hayas examinado la tablilla de arcilla, después que tu hayas aprendido el contenido del mensaje,  dicho lo que vayas a decirme y anunciado ese mensaje en el santuario E-anna, como una buena noticia, a sus herederos (sacerdotes..) , los de barba resplandeciente!;  Aquel que su “Brillante Vaca”/Inanna  dio a luz en las “Montañas de los Brillantes Me ”,  que se crió en el suelo de Aratta, que se le concedió el chupar (adquirir conocimientos..) de la ubre de la “Buena Vaca” y  que fue adecuado para el cargo (de sacerdote) en Kulaba, la “Montaña del  Gran Me”.   A Enmerkar, el hijo de Utu, voy a repetírselo en su giparû/aposentos privados y sagrados y el fructificará como un floreciente árbol-meš. A mi rey, el “Señor de Kulaba” ». Pasaje del texto en sumerio de “Enmerkar y el Señor de Aratta”,  líneas 524 a 535 (Transliteración ETCSL. Oriental Institute, Oxford)

Si bien es cierto que existen dos posibles interpretaciones generales al texto, por un lado la de F. Lara que nos propone una “relación colonial” de Uruk sobre Aratta, tratándo el relato como el intento de secesión de ésta última, si bien el texto nos proporciona la información de la existencia de un templo a Inanna en Aratta, y  por tanto competidor del “giparu” de Uruk, mientras que una segunda opción,  sostenida por S. Kramer,  nos dicta un intento o “proceso de conquista” y que concordaría con el guión de “episodios nacionales” a los que nos dirigen los textos. Dicho esto, Es de notar que  las excavaciones realizadas en Jiroft, y según Madjidzadeh, nos direccionan a la existencia de un templo escalonado de mayores dimensiones que el Eanna uruquita y que nos hace suponer, si no una posición superior de la ciudad iránia, si cuando menos una paralela al reino mesopotámico.

Cilindro-sello.  III milénio a.c. Jiroft. Irán. Figuran serpientes entrelazadas, a modo de caduceo,  junto a otros seres con detalles zoomórficos. (tal vez dos hombres-toro. Los “kusarikku”. mesopotámicos)

Es de considerar que nuestros generales postulados actuales sobre la composición cultural  del mundo en el periodo que comprende el final del IV y principios del III milenio a.c.,  si no antes,  posiblemente deban de ser revisados. Hemos de ser conscientes que, tal vez,  ya no quepa una exclusiva “cuna de la civilización occidental” ligada  a los valles del Tigris, Eufrates y sus sinérgicos anexos. Es más, habría que preguntarnos  si no se trataría más que de una mera “prolongación” de otras civilizaciones más antiguas, o bien sus equivalentes en el tiempo,  que pudieron surgir dentro de un contexto más extenso  y que incluiría tanto la meseta iránia y el Caspio, como otras regiones asiáticas más orientales tales que el actual Afghanistán, Pakistán, India o  incluso Turkmenistán y que evidentemente, como nos concluye el texto,  influyeron fuertemente en la temprana cultura sumeria.

Referencias:

“Los sumerios” Federico Lara Peinado (1999)

“Leyendas de la antigua Mesopotamia. Dioses, héroes y seres fantásticos” Federico Lara Peinado (2002)

“La historia empieza en Sumer” Samuel N. Kramer (2010) sobre edición original (1957)

“The Land of Aratta” Yosuf Madjidzadeh (1976-)

“Leyends of the kings of Akkade” J. G. Westenholz (1997)

imágenes:

Wikipedia

Atompedia.

Dilmun, “El Paraíso del dios Enki”. Una conjetura sobre el origen de los sumerios.

«¡Sagrada es la ciudad, como sagrado es, también, el propio Dilmun. Sagrado es Sumer, como sagrado es, también, el propio Dilmun! ¡Fue entonces cuando , en compañía de su única, se estableció aquí. Cuando Enki, junto a su esposa, se estableció aquí,  esta región se convirtió en pura y luminosa! ¡Cuando Enki se estableció en esta región junto con Ninsikila,  está región se convirtió en pura y luminosa!… » Principio del poema “Enki y Ninhusarg”. Texto sumerio de Nippur, primera mitad del siglo XX a.c.

Este texto continúa con la descripción de las condiciones de la región de Dilmun/Tilmun, si bien la presente interpretación, N. Kramer y J. Bottéro,  mantiene una versión más vinculada a la “colonización de una tierra virgen”En relación con el término “Ninsikil”, “La Diosa Pura”, posiblemente un epónimo de la compañera de Enki, Ninhusarg(a) – , mientras F. Lara Peinado ,  nos propone, tal vez, una lectura tendente  a una concepción más “paradisíaca en su misticismo” que exclusivamente terrenal.  Con independencia de aceptar una de éstas dos tendencias,  y  ante las referencias arqueológicas, resulta evidente que hablan de una región que tiene una “existencia física”.

Anverso de tablilla proto-cuneiforme sumeria, periodo de Uruk III.  3.100-3.000 a.c. Musée du Louvre

Las primeras referencias históricas a la región de Dilmun las encontramos en  los antiguos textos mesopotámicos realizados   en proto-escritura cuneiforme y  fechados entre el año 3300-3000 a.c. en el periodo de Uruk IV. En estas tablillas de barro cocido figuran  representaciones  ideográficas de la región dilmunida, vinculándola con un concepto de “virginidad”“sikil” en sumerio.  – En la imagen de la izquierda se puede ver  el ideograma: Segunda columna empezando por la izquierda, primera celda, primer ideograma de la segunda fila de signos -. Este texto corresponde  a una relación de mercancías y su procedencia,  fruto de  un  comercio exterior sumerio  que se extendía en su vertiente sureste hasta los actuales Irán, India y Pakistán, en los limites de sus costas del Mar Arábigo y/o del Océano Indico,  así como a otros territorios tales como el “País de Shubur” en los cursos medios-altos  de los valles del Tigris y Eufrates.

A partir del III milenio, las evidencias sobre la región del Dilmun aumentan en calidad y cantidad. Así se catalogan  textos procedentes de las principales capitales mesopotámicas, haciéndose  relación de  utensilios y efectos personales procedentes del “País de Dilmun”,   o bien donde  aparecen topónimos vinculados con el término, Howard-Carter (1978).  Ur-Nashe, rey de Lagash en el año 2600 a.c. aprox., cita en sus crónicas  la procedencia “dilmunida” de la madera utilizada en sus proyectos de construcción, asegurando que su trono estaba hecho con maderas procedentes de “Magan” – “País de Magan” que correspondería a territorios  vinculados actualmente al Sultanato de Omán -, si bien en estudios recientes, y en algunos casos,  ubican tales bienes y productos como reimportaciones procedentes de “Makran”, en las costas irano-pakistaníes, u originarias del “País de Meluhha” – Término acadio que evoca  a los asentamientos de lo  que se conoce actualmente como la  “Cultura de Harappa” y  la “Cultura de Mohenjo-Daro”-  en los montes del Beluchistán y del Valle del Indo.  Ésta vinculación comercial  ha sido constada por medio de  los sellos que acompañaban a las mercaderías en la ciudad de Harappa y que desvelan su procedencia mesopotámica.

«(…) (30) 120 beru, distancia desde la desembocadura del Eufrates hasta los límites del País de Meluhha y Magan, (continúa el texto…) (31) que Sargón, Rey del Universo, cuando conquistó los países tan lejanos como se extiende el Cielo (32) ha determinado los límites y medido la distancia  (…) » Pasajes de “La Geografía de Sargón” texto neo-asirio. Siglo VIII a.c.

 Como complemento a lo anteriormente expuesto, se constata que el Golfo Pérsico, entre los años 6000 y 4000 a.c. aprox. , disponía de un clima más suave y húmedo que hoy en día.  Es muy probable que dispusiera en sus costas de un ecosistema de lagunas y pantanos en similitud al sur mesopotámico  y  perfectamente apto para el asentamiento de comunidades humanas. Tal posibilidad se ve reafirmada por la existencia de yacimientos de cerámicas del tipo ” El Obeid/Al-Ubaid” en la costa occidental del Mar Arábigo –  El periodo cerámico tipo  “El-Obeid” se extiende por Mesopotamia, casi  en paralelo con el  “periodo de Eridu,” durante los años 4800 y 3750 a.c. – En definitiva y según actuales consideraciones, el término “Dilmun”,  podría corresponder de forma aceptable con el conjunto que forman  las islas Bahrein-Falaika  en unión con otros territorios adyacentes al nordeste de la Península Arábiga. Dicho esto y volviendo a esos mismos textos mesopotámicos,  no cabe duda que podrían presentarse algunas dudas sobre ésta hipótesis. Dudas que nos son vertidas al releer el texto  del “Poema del Muy Sabio” en sus versos del 259 al  261, Bottéro y Kramer, 1989 y que  nos relatan:

«… De este modo el rey Ziusudra, (260) Que había preservado a los animales y a la raza humana, fue instalado más allá del mar:  En Dilmun, allí donde se alza el Sol (…)  » Pasaje babilónico del “Poema del Muy Sabio”. Siglo XVII a.c.

“El  problema sumerio”.

Éste título nos evoca a la controversia actual sobre el posible origen de los sumerios. Para la llegada de los sumerios existen dos teorías básicas y varias posibilidades donde ubicar la localización a partir de la cual realizaron su expansión/colonización de la Baja Mesopotamia.  Es tema consensuado que las etapas más antiguas de la civilización mesopotámica está divido en dos periodos diferenciados: Por un lado, el “periodo de El-Obeid” que se sitúa como el primer estrato arqueológico cultural autóctono y al que sucede el “Periodo de Uruk”.  Un Periodo de Uruk que a su vez  se subdivide en una “Época Alta”, las más antigua, y una “Época Baja” . Periodos que Lara  Peinado diferencia dando el nombre de “Uruk” a la “Época Alta”, 3750-3150 a.c. aprox., y “Periodo de  Djemdet Nasr” a la “Época Baja”,  tal vez entre el 3150-2900 a.c. El Periodo de Djemdet Nasr se considera como el punto de inflexión cultural diferencial entre la “Baja Mesopotamia” y la “Alta Mesopotamia”, léase como  ejemplo el “País de Sumer” versus el “País de Šubur”Según Kramer (1989), sería en esta última etapa, DJemdet Nasr, donde encontraríamos los primeros “cilindros-sellos” y las primeras tablillas con inscripciones ideográficas, así como el supuesto momento donde aparecerían las primeras referencias  arqueológicas de un estadio sumerio.  Y es aquí, en la interpretación de la continuidad o discontinuidad evolutiva de los estratos arqueológicos,  donde aparece la primera disensión entre los estudiosos:  La continuidad evolutiva implicaría  que los sumerios son autóctonos de Mesopotamia y sus logros propios; y la discontinuidad, ya sean los sumerios propios o no,  consecuencia de una  nueva aportación cultural exterior a la región.

Llegados a este punto, dos percepciones más en el contexto de la segunda propuesta y que invita a situar a la “aportación cultural extra” que dio lugar a la civilización sumeria fuera de Mesopotamia.  Según Kramer  y basando su teoría en los textos de la  “Primera Épica Mesopotámica”, –  Y cuyo ejemplo más significativo es el relato de “Enmerkar y el Señor de Aratta“- nos sugiere la existencia de una más antigua y  avanzada civilización anterior a la realidad cívica sumeria en la zona costera de la desembocadura del Tigris y Eufrates. Kramer igualmente propone que podría tratarse del poblaciones  de  origen iraní procedentes del sudeste y que serían el germen de la propia evolución de los “cabezas negras” o “sag.gig.ga”, como ellos mismos se denominaban.  Ésta hipótesis concordaría con las aseveraciones de Howard-Carter que nos señala la imposibilidad que el primigenio Dilmun se encuentre en las Islas Falaika-Bahrein,  basándose en la perseverancia de los textos en situarla al Este  de  Mesopotamia, como así parece indicarnos el texto del “Poema del Muy Sabio”,  y no al Sur.  En relación a lo expuesto,  también habría que tener en cuenta  la evolución histórica del término “Dilmun” y  que posiblemente en tiempos de la dinastía amorrita de Babilonia, si no antes, fuera su realidad asimilable con los territorios  secesionistas del “País del Mar”. 

Ruinas de Mohenjo-Daro,  III  milenio a.c.Pakistán “Cultura del Valle del Indo”, desde el V milenio a.c. Photo by Dr. F. Malik.

«…En cierta ocasión ocurrió que allí (en el “País del Mar”..) por primera vez, en la costa, un ser extraordinario, surgido del Mar de Eritrea y llamado Oannes.. » Pasaje de la Babilonyaka I  (Historia de Babilonia, libro primero) de Berossos. Siglo IV a.c. Versión  sobre el desaparecido poema sumerio de los “Siete Sabios de Enki“.

«(220) ¡Oh país sombrío (Meluhha..) frondosos serán tus árboles, tus bosques de árbol-meš indígenas! ¡Los asientos que con ellos se fabricarán, ocuparán un lugar destacado en los palacios de los reyes!  ¡Resistentes serán tus cañas, tus cañas indígenas (bambú..)! ¡Los valientes las blandirán como armas en el campo de batalla! (…) (227) ¡Para ti los dioses han dispuesto grandes poderes! … » Pasaje de “Enki y el Orden del Mundo” . Texto sumerio de Nippur, siglo XX a.c.

Siguiendo la línea argumental de Kramer y Howard-Carter, yo me atrevería a introducir una posible alternativa sobre el origen de ese impulso cultural que aconteció en la Baja Mesopotamia. La “Babiloniaka”, y de la que hemos visto anteriormente un párrafo, era en su primitiva edición un supuesto compendio de la civilización babilónica y del que se disponen escasos escritos. Impulsado en su creación por los griegos durante la época helenística de Babilonia, fue encargado al sacerdote,  probablemente  del templo de Esagila, Bel-rē’ušu, “El Señor es su guía”. En uno de los escasos textos de éste compendio se hace referencia a un “ser extraordinario”   – “Todo su cuerpo era el de un pez y bajo esa cabeza tenía otra cabeza y unos pies parecidos a los de un hombre.. (Babiloniaka I)” –  que supuestamente  facilitó la evolución cultural de las ciudades  mesopotámicas. Por otro lado,  sabemos que el original topónimo de la ciudad de Mohenjo-Daro,  era “Mînâd”, “La Ciudad del  Pez”,   “Nâd” que significaría “reino” y “mîn” que significa “pez” en una lengua, la dravídica, que según J. Quintana (1946) , era el idioma hablado en la desembocadura del Indo con anterioridad al III milenio a.c. Significado que viene corroborado por la acepción “matsyas”, “Los del pez”, con la que fueron denominados los pobladores de dicha región del valle del Indo por los invasores indoeuropeos de la actual India y  Pakistán durante el periodo posterior.

« […] más y más animales desembarcaron sobre la tierra. Zi-udsura, el rey, se postró ante An y Enlil. (y) An y Enlil  trataron a Zi-udsura con dulzura […], le concedieron la vida como un dios, trayéndole la vida eterna. Por aquel tiempo, preservados los animales y la semilla de la humanidad, condujeron a Zi-udsura , el rey,  a un país a otro lado del mar, en la tierra de Dilmun, donde sale el sol » Pasaje de “El Diluvio”. ETCSL 1.7.4,. Texto sumerio de Nippur. 

También se conoce la existencia de grandes devastaciones en la cuenca del Indo-Ganges como consecuencia de cambios climáticos acontecidos a partir del año  3300 a.c  aprox.  Según D. Fuller, el colapso de las civilizaciones del Indo que surgieron durante el V milenio a.c. , unas culturas que florecieron durante 600 años en la región occidental de la plataforma que comprenden  las cuencas del Indo y del Ganges, fue como consecuencia de un cambio hidro-climático que afecto a los modos de vida de una de las regiones urbanas mas antiguas de la Humanidad.  Conocemos que hacia el IV milenio a.c., numerosos asentamientos de la región fueron abandonados, siendo el comienzo de un proceso migratorio que hacia el Este  están constatado por el incremento y densidad de los nuevos asentamientos humanos que surgieron en zonas orientales colindantes.  Fuller nos explica, según evidencias morfológicas y cronologías de los substratos, que se produjo una desecación de los caudales de los ríos o  bien una nueva “estacionalidad” como consecuencia de una variación en las aportaciones monzónicas. Los fuertes cambios en la pluviosidad incrementaron la vulnerabilidad de una producción agrícola intensiva que  se basaba en el regadío  por  inundación  y en los aportes de agua en forma de lluvia, afectando a la supervivencia de las poblaciones. Posiblemente tales radicales cambios afectaron también a los núcleos urbanos en forma catástrofes pluviométricas, y que posiblemente mitificaran, al igual que en Mesopotamia, diluvios e inundaciones.

Por último, resulta curioso comprobar la gran similitud que tienen los tres dioses principales de los generales panteones mesopotámicos y de Mohenjo-Daro. Así la triada principal de “Mînâd” estaría compuesta por los dioses  Ā, Ā-il y la diosa Amma, mientras que la sumeria lo es por Anu(m), En-lil y  la diosa Nammu/Ninhursag(a). Con la particularidad que Āṇ-il, por ejemplo, es un antiguo nombre del “Señor del Viento” védico, Vāyu, al igual que lo es En-lil; y que Ninhursag(a), es la versión juvenil de la diosa Ki, “La Tierra” o la “Gran Madre” en similitud a Amma, “La Madre Celeste” dravídica.  No digamos ya Ā como An(u), “El Señor (Sol)” dravídico,  en ambos panteones. Ese ese mismo sentido, también resulta llamativo el paralelismo entre el mito védico de “Matsya y Manu” –  Matsya, el pez , un avatar del Vishnú, avisa al rey de los drávidas, Manu,  el llamado “Primer Ser Humano”, de un Diluvio, urgiéndole a construir un barco – con  el mito sumerio de Ziusudra, la diosa  Nintu, y/o En-ki.

«(…) Antes de que aparezca el Diluvio, Todos los (…) serán reunidos (…) Construye un gran barco (…) Su estructura deberá ser de excelentes cañas: ¡Será un navío llamado “Salvavidas”!…» Pasaje de “Las instrucciones de Ea/En-ki” Texto neo-babilónico, primera mitad del I milenio a.c.

Todavía  quedan muchas incógnitas por dilucidar que podrían avalar las conjeturas aquí vertidas. Las excavaciones arqueológicas en los enclaves de la antigua ruta naval comercial mesopotámica, desde las actuales costas de Arabia Saudita hasta Omán o Yemen, e Irán, deben aportar renovadas conclusiones, entre otras.


Referencias y textos:

“Cuando los dioses hacían de hombres. Mitología mesopotámica” J. Bottéro y S.N. Kramer (2004), para edición en castellano. Original 1989.

“Dilmun and its Gulf neighbours” Harriet E. W. Crawford (1998)

“La historia empieza en Sumer” S. N. Kramer (2010), para edición en castellano. Original 1956.

“Traces of Paradise: The Arqueology of Bahrein 2500 B.C. -300 A.D.  Edited by The Bahrein National Museum (2000)

“Fluvial landscapes of Harappan civilitation” Dorian Q. Fuller y otros (2012)

“AO 29650” cdli.ucla.edu

“Tercer milenio” Interclassica.um.es

La Torre de Babel: Sumer y el Antiguo Testamento. Conexiones.

Según nos narra la Biblia, los babilonios se dispusieron a construir una poderosa ciudad con  un ziqqurat en cuya cima habría un templo que llegaría al cielo, pero éste soberbio proyecto no agradó a Dios, que decidió impedir su obra. Para ello,  hizo que los obreros que trabajaban en la construcción de la torre hablaran lenguas distintas y la confusión que creó,  impidió la culminación del edificio.

“La Torre de Babel” Abel Grimmer (1570-1619 d.c.) Escuela framenca.

« (1)Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. (2) Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. (3)Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. (4) Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. (5) Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. (6) Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. (7) Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. (8) Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. (9) Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra. » Génesis, 11, 1-9.

Notas sobre el texto – “Sinar/Shinar (las tierras de…)” corresponderían aprox. al núcleo del Imperio neo-babilónico de Nabucodonosor II (604-562 a.c.), reinos de Sumer y Akkad, si bien otras interpretaciones  más “genesistas” afirman estar compuestas por Babel/Babilonia,  Erech/Uruk,  Accad/Akkad y Calneh (¿?)  como nombre de las cuatro (¿?) ciudades fundadas por Nimrud, primer rey mitológico tras el diluvio, en Mesopotamia -.

Hasta hace unos 1.500 años, en la Europa occidental culturizada se hablaba latín. Hoy en día no nos entenderíamos con los europeos de aquella época,  si exceptuamos la comprensión de expresiones simples. Un milenio  medio años es más que suficientes para que dos grupos humanos, con una evolución linguistica tipo,  dejen de entenderse, un ejemplo:  Islandia fue colonizada por los noruegos a finales del siglo IX d.c. Los islandeses, todavía, hoy, pueden entender con dificultad las lenguas de la península escandinava, pero a los escandinavos les cuesta mucho comprender a los islandeses.

Muchas de las posibles familias lingüísticas que los estudiosos manejan en la actual,  están reconocidas por casi todos los lingüistas. Desde hace tiempo se ha empezado a percibir que hay evidentes parecidos entre las distintas familias, aunque estos rasgos no sean muy marcados y resulte difícil el descubrirlos. El inconveniente es que la lenguas varían rápidamente – casos que se acentúan, si en la comparativa una de ellas ha estado aislada, caso del islandés  – , y que algunos lingüistas están convencidos que es imposible remontarse a “parentescos” de hace más de 6.000 años, por motivos obvios. Esta convicción se ve reforzada por un hecho, revelado por la glotocronología, –  Ciencia que estudia la evolución del habla humana a través del tiempo  – y  que afirma que después de seis milenios,  las palabras en común se ven reducidas a un 10 por ciento aproximadamente. Partiendo de tal realidad,   no  es menos cierta de la existencia de disensiones a la hora de definir determinadas realidades lingüísticas,  al existir algunas diferencias entre la escuela rusa y el estadounidense Greenberg.   Así los generales estudios tienden a unir básicamente la familia de lenguas indoeuropeas, la urálica y la altáica en una “super-familia” llamada “Euroasiático” – que incluye también el japonés, el coreano,  así como el esquimal y el chukchi – y que  la escuela rusa denomina como el “Nostrático“,  englobando en un ampliado conjunto a las lenguas dravídicas, afroasiáticas, así como  parte de las caucásicas, y de la cual se sostiene, por parte de V.M. Illich-Svitych,  que pudo ser hablada hace entre 10.000 y 20.000 años aprox.

Por otro lado se ha propuesto, como teorías, otras superfamilias. Se han encontrado similitudes entre el grupo de lenguas na-dené de Norteamérica, el sinotibetano y un grupo de lenguas del Cáucaso – las mismas que a su vez se parecen al vascuence hablado en la Península Ibérica –, aunque se trate de familias muy alejadas geográficamente y que se distribuirían desde España a Norteamérica. Es probable que ésta super-familia, llamada dené-caucásica, estuviera extendida por todo el territorio euroasiático antes de la expansión del Nostrático o del Euroasiático. Es de notar que las familias que tienen más cohesión geográfica son aquellas cuyos pueblos se han expandido en época más reciente,  teniéndose la evidencia de los casos de familias o sub-familias más antiguas que están fragmentadas por el solapamiento de otros grupos, que se expandieron a continuación y en parte poblaron las áreas que antes ocupaban las más antiguas. En tal caso, la superfamilia dené-caucásica debería ser la más antigua y remontarse a más de 30.000 años, aunque si tenemos en cuenta que el vascuence, como parece muy probable, desciende de la lengua hablada por los primeros hombres modernos que entraron en Europa, los llamados “hombres de Cro-Magnon” y teniendo en cuenta que las lenguas nostrática/euroasiática tuvieron su periodo de máximo desarrollo y expansión aproximadamente hace unos 20.000 años, no es de extrañar que la dené-caucásica tenga incluso cuarenta milenios.

Tendrá que pasar mucho tiempo para que se llegue a un acuerdo, si no general, al menos amplio sobre temas tan controvertidos. Aunque, aun así, continúan sin contestar dos preguntas fundamentales:  Por un lado,  si  existió, como parece ser evidente,  una lengua única..  y por otro, cuando fue su tiempo de existencia..? Una respuesta parcial a la segunda  pudiera ser que antes de la diáspora del hombre moderno,  un acontecimiento que debió ocurrir hace  60.000 o más años.

Es improbable que hoy en día, me refiero a los estudiosos por supuesto,  alguien pueda poner en duda la relación existente entre los textos bíblicos y la épica y rituales templarios mesopotámicos. La existencia de un paralelismo entre el Antiguo Testamento viene dada por una circunstancia y dos acontecimientos. La circunstancia es la traducción,  durante los dos últimos siglos,  de diferentes antiguos lenguajes escritos repartidos por Asía y Europa que hacen patente tal semejanza como fruto de una evolución de creencias, o su mestizaje,  que han ido evolucionando en paralelo a los acontecimientos sociológicos  del mediterráneo oriental y de Asía Menor y cuyo soporte resolutorio ha sido esa misma similitud en los lenguajes.  Los acontecimientos corresponden, uno, a los exilios forzados de hebreos a Mesopotamia en diferentes periodos de tiempo debido a las invasiones asirias y babilónicas y otro,  al indudable conocimiento, in situ,  de tales textos como lógica consecuencia de la relación intelectual fruto de la misma conquista y/o de sus, mas que posibles,  relaciones comerciales.

Recreación del ziqqurat y el “templo Blanco” de Uruk en honor al dios Anu. III milénio a.c. aprox. Actual Tell-al-Warka. Iraq

«… Recito para él,  el sagrado himno, las invocaciones mágicas en su cámara sagrada,  Las invocación a Nudimmud: “Un día, cuando no existía  la serpiente, cuando no había escorpiones, ni  había hienas, ni había leones. Cuando tampoco existía el perro, ni el lobo, cuando la gente no temblaba ni tenía temor. ¡Cuando el hombre no tenía un oponente..! En ese momento cuando el País de Shubur y Hamazi, el de las muchas lenguas (población…), y Sumer, la  gran montaña de mi magnificencia, y Akkad,  la tierra que lo posee todo, y  el País de Mar-tu,  que descansa en  seguridad.  El Universo entero. con la humanidad resguardada, ¡ Es posible que todos ellos se dirigieran a En-lil en una sola lengua! Pero en ese tiempo, por los ambiciosos señores, por los príncipes ambiciosos, por los ambiciosos reyes, En-ki, por los señores ambiciosos, por los ambiciosos príncipes, por los reyes ambiciosos, En-ki, el Señor de la Abundancia y de las inquebrantables  decisiones,  el Señor de la sabiduría y la razón en la Tierra, el  Hacedor de los Dioses, modificó su criterio, El Señor de Eridu, cambió el habla de sus bocas,  de la misma forma que él la puso allí  y era exclusivamente una la lengua de la  humanidad…” » Enmerkar y el Señor de Aratta, 134-155. I dinastía de Uruk. Del  siglo XXVIII al XXVI a.c. (sobre texto neo-sumerio del siglo XXI a.c.)

Nota sobre el texto:  – “Nudimmud”; Uno de los nombres del dios En-ki/Ea, tiene un significado de ‘Hacedor’. “Hamazi”; Antiguo reino de desconocida ubicación, aunque se le supone al oeste de los Montes Zagros entre Shubartu/ Shubur y los reinos elamitas, tal vez en el valle del Diyala (ver mapa). “Mar-tu”; Nombre sumerio para la actual franja sirio-palestina. Eridu; Según la tradición sumeria, la primera ciudad fundada, fuente de la realeza sumeria. Enmekar; Segundo rey de la I dinastía de Uruk, 2700-2550 a.c.,  fundador de Uruk y monarca de leyenda pues vivió 420 años, según la lista real sumeria. “Aratta”; Antiguo reino que posiblemente corresponda con  zonas del actual sur de  Irán y/o de las costas del Golfo Pérsico iraní.

Referencias:

“¿Quienes somos?. Historia de la diversidad humana” Luca y Francesco Cavalli-Sforza (2009)

“Babel of tongues”. Samuel N. Kramer (1968)

“La Biblia”. Reina Valera (1960)

 imágenes :

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