Los desvarios de Z. Sitchin: Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos (I)

Si bien en su día dí por concluida la serie “Los desvaríos de Z. Sitchin” con la premisa que las explicaciones vertidas, sobre la iniquidad de las supuestas pruebas aportadas en sus escritos por parte del seudo traductor de textos mesopotámicos y hebreos, con el pensamiento que resultarían suficientemente aclaradoras para cualquier escéptico, ó persona que tuviera por costumbre no dejarse llevar por “modismos” y profesionales en lo “magufo”. Hoy, ante la proliferación de páginas que, o bien apoyan sus tesis  ó bien las utilizan para conseguir magros beneficios de incautos, me decido  a reabrirla con un comentario sobre la publicación “El duodécimo planeta” en su capítulo 5, titulado “Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos”, en la versión de la “Biblioteca Pléyades”, uno de sus máximos adalides en la red.

Sitchin hace una introducción del capítulo con la siguiente afirmación:

«Los textos sumerios y acadios no dejan lugar a dudas de que las gentes de Oriente Próximo de la antigüedad tenían por cierto que los Dioses del Cielo y de la Tierra eran capaces de elevarse en el aire y ascender a los cielos, así como de recorrer los cielos de la Tierra a voluntad» “Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos”

Para empezar un comentario desafortunado. Muy pocos dioses de la tradición sumerio-acadia tenían la capacidad de volar, habiendo dioses incluso principales que carecían de ella. Un claro ejemplo demostrativo pudiera ser el dios Enki sumerio –  personaje harto nombrado en las publicaciones de Zecharia Sitchin –, el Ea acadio, que se desplaza en el “Íbice del Apsu”, su barca sagrada. Barca que nunca dejó sus dominios de “Señor de las aguas profundas y de los cañaverales” y que se desplazaba sobre la Tierra siguiendo los cauces del Tigris, Éufrates y el actual Golfo Pérsico. Una posible corroboración está en el hecho que Enki nunca tuvo representación astral y como éste,  multitud de otros dioses del panteón mesopotámico a lo largo de milenios.

A continuación para certificar tales afirmaciones hace referencia al mito de “Inanna y Shukallituda” – Un texto de carácter agrícola y cuya última parte, muy deteriorada, tal vez sea origen, por las semejanzas,  del mito hebreo de  “Las diez plagas de Egipto” – y las “capacidades aéreas” de la diosa Inanna/Ishtar.  Lectura que en exclusiva demostraría que la diosa de la Fertilidad se desplazaba bien por sus medios, bien mediante un transporte, por el Cielo,  siendo la posterior alusión a historiador S. Langdon y a su libro ” La liturgia clásica de Inanna”, añadido innecesario que, y es un suponer, se utiliza para dar un “ empaque erudito” a tales consideraciones.

« Esta capacidad de Inanna, capacidad que también muestran otros de los principales dioses, solían reflejarla los antiguos artistas representado dioses- antropomórficos en todos los demás aspectos, como ya hemos visto – con alas, tal como se puede ver en numerosas representaciones, no formaban parte del cuerpo – no eran alas naturales -, sino más bien, un añadido decorativo de la vestimenta del dios » “Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos”

Este párrafo afirma, de nuevo, que los grandes dioses volaban, cosa que es incierta, como ya hemos demostrado para el caso de dios Enki. Es cierto que determinados dioses se valían de diferentes transportes para sus periplos: El dios Zuen/Sin viajaba en una barca celeste, Utu/Shamash lo hacía en un carro alado o se desplazaba a pie, Enlil lo hacía en un carro alado o sobre las nubes, etcetera… Pero fundamentalmente esta cualidad era definitoria de divinidades con representación astral, léase La Luna, El Sol, Venus, figuración astral de Inanna/Ishtar, exceptuando a Enlil que tenía una vertiente dual ctónica y astral al representar al Viento y así, otros dioses menores.  Lo que no cabe duda es que existieron otras divinidades que carecieron de ella, caso de los que representaban aspectos de la Naturaleza o bien tutelaban labores y artes, así como que tampoco eran representados “con alas” – Aquí Sitchin pretende asimilar a los principales dioses sumerios con los apkallu de la imaginería asiria que aunque dioses, no lo fueron principales –

Dando Sitchin por irrefutable la demostración anterior, a la vez que proporciona la imagen de una Inanna/Ishtar alada, el texto nos propone lo siguiente:

«Los textos que tratan de este arriesgado viaje (hace aquí referencia al mito de “El descenso de Inanna a los Infiernos”…) dicen que Inanna se puso, meticulosamente siete objetos antes de emprender el viaje, y cuenta que tuvo que entregarlos en los siete pórticos que tuvo que atravesar para llegar a la morada de su hermana (Ereshkigal..). Estos siete objetos se mencionan también en otros textos que tratan de los viajes aéreos de Inanna

1El SHU.GAR.RA se lo puso en la cabeza.

2. “Pendientes medidores”, en las orejas.

3.  Cadenas de piedrecillas azules, alrededor del cuello.

4.«Piedras» gemelas, sobre los hombros.

5.  Un cilindro dorado, en las manos.

6. Correas, que le abrazaban el pecho.

7.  La vestimenta PALA, con la que vistió su cuerpo » “Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos”

La transcripción del texto original sumerio de este pasaje, así como su traducción, son los siguientes:

« (14) me 7-bi zag mu-ni-in-KEC2 (15). me mu-un-ur4-ur4 cu-ni-ce3 mu-un-la2 me dug3 jiri3 gub-ba i-im-jen (17) tug2cu-gur-ra men edin-na saj-ja2-na mu-un-jal2 (18) hi-li saj-ki-na cu ba-ni-in-tij4 (19)na4za-gin3 di4-di4-la2 gu2-na ba-an-la2 (20)na4nunuz tab-ba gaba-na ba-ni-in-si (21) tug2pala3 tug2 nam-nin-a bar-ra-na ba-an-dul (22) cimbi lu2 he2-em-du he2-em-du igi-na ba-ni-in-jar (23) tu-di-da lu2 ja2-nu ja2-nu gaba-na ba-an-gid2 (24) har kug-sig17 cu-na ba-an-du8 (25) gi 1 ninda ec2-gana2 za-gin3 cu ba-ni-in-du »

« (14) Ella tomó los siete “me” sagrados. (15) Recogió los sagrados poderes y los asió entre sus manos (16) Con los positivos “me” sagrados, ella emprendió su camino (17) Ella  se colocó el” tug2cu-gur-ra”, la “Corona de la Llanura”, sobre su cabeza (18) Colocó el tocado sobre su frente. (19) Colgó un collar de pequeñas cuentas de lapislázuli sobre su cuello. (20) Puso sobre sus pechos dos iguales perlas ovuladas (na4nunuz..) (21) Se cubrió con un vestido tug2pala3 , el ropaje de las (grandes) damas (22) En el contorno de sus ojos aplicó el afeite ” Que se acerque, que se acerque..”  (23) Sobre el pecho deslizó el blusón llamado “Ven, hombre, ven..” (24) Colocó en su dedo  el anillo de oro. (25) (y) en sus manos la vara de lapislázuli y la cuerda de medir » Pasaje de “El descenso de Inanna a los Infiernos”

“Diosa del Vaso” II milenio a.c. Mari (Tell-Hariri). Siria. Aleppo National Museum

(continúa el texto de Z. Sitchin..) « Aunque nadie ha sido capaz, todavía, de explicar la naturaleza y significado de estos siete objetos, creemos que la respuesta la teníamos al alcance de la mano desde hace tiempo. En las excavaciones que realizaron entre 1903 y 1914 Walter Andrae y sus colegas en la capital asiria de Assur, se encontró en el Templo de Ishtar una estatua muy deteriorada de la diosa, donde se podían observar diversos ‘artilugios’ sujetos al pecho y a la espalda. En 1934, los arqueólogos que excavaban en Mari se encontraron con una estatua similar pero intacta, enterrada en el suelo. Era la presentación a tamaño natural de una hermosa mujer »

Vamos a intentar, primero, “colaborar” en resolver el enigma de los siete objetos apoyándonos en el texto sumerio:

(1) El “Shu-ga-rra“. En el texto parece corresponder a la “Corona de la Llanura” (S Kramer). Corona que es una alegoría de los poderes de Inanna y que se relacionan con las fértiles tierras de las cuencas del Tigris y Eufrates como fruto de su intervención divina.

(2) “Pendientes medidores” en sus orejas. Sinceramente.., yo.., ni en el texto cuneiforme ni en la traducción, advierto de tal posibilidad, ni cercana ni remota, de semejantes “pendientes”.

3) Collar de cuentas de lapislázuli.

(4) “Piedras gemelas” sobre sus hombros. Que no cabe duda que o bien es una mala traducción o bien es una “libertad literaria”, por decirlo de alguna manera…, de las perlas  ovuladas que Inanna coloca sobre sus pechos para hacerlo coincidir, digo yo.., con la imaginería de la “Diosa del Vaso”.

(5) “Un cilindro dorado en las manos”. Y que corresponde con “la vara de medir” de lapislázuli – o  “na2 za-gin”  en sumerio (J. Black). Piedra preciosa, que no dorada, sino más bien de color azul -, siendo con la cuerda, un símbolo de la divinidad. Estos complementos sagrados tienen un significado de posesión de la Tierra, ya que con estos enseres se median, en la práctica habitual mesopotámica, los terrenos y sus lindes.

(6) “Correas, que le abrazaban el pecho”. me pasa igual que en el punto 2 (¿?) ¿Donde están tales “arreos”  reflejados en el relato..?.

(7) “La vestimenta ‘Pala”. Y que ya viene definido su protagonismo en el propio texto.

En resumidas cuentas, la idea es hacer coincidir, “tirando del porque yo lo valgo”  la representación de la diosa encontrada en la ciudad de Mari, en el palacio del  rey Zim-ri-lim,  y fechada entre el 1775-1761 a.c., con una descripción que ofrece un texto sumerio sobre la vestimenta de Inanna de finales del III milenio a.c.

Llegados a este punto, la pregunta sería saber el fin de tan erróneas aseveraciones. Fin que encontramos en el párrafo siguiente:

« A diferencia de las tallas planas o de los bajorrelieves, esta representación tridimensional y a tamaño natural de la diosa revela interesantes rasgos de su atuendo. En la cabeza no lleva un sombrero de señora, sino un casco especial; sobresaliendo de él, a ambos lados, y adaptándose a las orejas, hay unos objetos que le recuerdan a uno los auriculares de un piloto. En el cuello y sobre el pecho, la diosa lleva un collar de multitud de piedrecillas (probablemente preciosas); y en las manos sostiene un objeto cilíndrico que parece demasiado grueso y pesado como para ser un recipiente de agua.» “Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos”

« Sobre la blusa semitransparente, dos correas le cruzan el pecho, llevando a la espalda, y sosteniendo en su lugar, una extraña caja de forma rectangular. La caja está estrechamente ceñida a la parte posterior del cuello de la diosa, firmemente sujeta al casco con un correa horizontal. Fuese lo que fuese lo que la caja llevase dentro, debió de ser algo pesado, pues el artilugio precisa del apoyo adicional de dos grandes hombreras. El peso de la caja debió incrementarse con una manguera que está conectada a su base con una abrazadera circular. El equipo completo de instrumentos se sostiene en su lugar con la ayuda de dos series de correas que cruzan la espalda y el pecho de la diosa.

El paralelismo entre los siete objetos que necesitaba Inanna para sus viajes aéreos y el vestuario y los objetos que lleva la estatua de Mari ( y probablemente, también la otra mutilada que se encontró en el templo de Ishtar en Assur es fácilmente demostrable. Vemos los ‘pendientes medidores’ – los auriculares- en las orejas; las hileras o ‘cadenas’ de piedrecillas alrededor del cuello; las ‘piedras gemelas’ – las dos hombreras  sobre los hombros; el ‘cilindro dorado’  en las manos, y las correas que se entrecruzan en su pecho. Ciertamente, va vestida con una ‘vestimenta PALA’ (‘vestimenta del soberano’), y en la cabeza lleva el casco SHU.GAR.RA, un término que, literalmente, significa ‘lo que hace ir lejos en el universo’. Todo esto nos  sugiere que el atuendo de Inanna era el de una aeronauta o un astronauta. » “Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos”

¡Que decir..! Aunque debo de aclarar que en algunos aspectos, en un primer momento, la representación encontrada en Mari,  y corroborando a Z. Sitchin, tiene detalles que pueden parecer extraños.  Detalles tan sugerentes como que la “Diosa del Vaso” era un ¡Surtidor de agua..! De ahí la posición del vaso y otros detalles, como que el hecho que esté hueca.

Emplazada en la sala del trono de Mari, donde se encontró tras éste, se supone que formaba parte de una pareja igual que representaba la “Abundancia” y que concuerda con los ritos de coronación meritas, donde el agua era vertida con esa significación. De ésta guisa, así, aparecen tales divinidades junto a Ishtar en representaciones  de la Fertilidad en cilindros-sello acadios (D. Collom) ¡Como..! Pues si.., después de todo resulta que nuestra venerable “diosa acuífera” no es Ishtar, y mucho menos Inanna, se trata de una diosa de segundo rango del extenso panteón mesopotámico… ¡Que decepción..!

Cilindro-sello post-acadio. III dinastía de Ur, (De izquierda a derecha..): Ishtar, una servidora portando un sacrificio , una diosa con un vaso que fluye, Gilgamesh,y la diosa Nisaba. El propietario es un escriba llamado Ili-Ishtar. British Museum.

Referencias:

http://www.etcsl.orinst.ox.ac.uk (University of Oxford Library)

“A concise dictionary of Akkadian” Jeremy J. Black (2000)

“Catalogue of the Western Asiatic seals in the British Museum” Dominique Collom (1985)

http://www.bibliotecapleyades.net.

Imágenes:

http://www.icobase.com

http://www.bibliotecapleyades.net

El “Templo Blanco” de Uruk: Estructura, funciones y rituales.

Según la mitología sumeria, el primer templo que se construyó fue el é-apzu en honor al dios Enki – é-apzu, ó é-engur,  “La Casa de la Aguas Subterráneas” – en Eridu y cuyo hecho está corroborado por la excavaciones arqueológicas realizadas en Tell-Abu Shahrein, su actual nomenclatura, en Iraq.

« (nam)-lugal an-ta èd-dè-a-ba (eri)du [ki] nam-lugal-la »   «(Cuando) la realeza del Cielo bajó;  en Eridu estuvo el reino » Inicio de la “Lista Real Sumeria”.  Prisma  Weld-Blundell, 1923,444,  2170 a.c.

Estas evidencias arqueológicas nos conducen al  posible primer templo de Eridu y que podríamos situarlo a finales del periodo de Hassuna en los principios del V milenio a.c. Seguramente este “sacro lugar”  no consistiera más que en una choza de mampostería y  a la que se identifica como tal por el hecho de ser el nivel más antiguo de una serie de estratos que,  en un nivel determinado, nos proporcionan evidencias de un altar, unos nichos decorados, así como de ofrendas – más exactamente de un conjunto de huesos ennegrecidos de pescado (N. Postgate, 1999)  -.  Esta construcción capitular   se vería modificada en su concepción en el nivel IX, y  ya dentro del periodo IV de Obeid (3900-3500 a.c.) , donde aparece sobre una plataforma aislante del suelo  y cuya estructura y edificación fue   ampliada,  repetidas veces durante el periodo de Uruk, 3500-3100 a.c.,  mediante apliques de mampostería que paulatinamente elevarían la altura del conjunto y que, ya dentro del III milenio, constituirían, por los sucesivos añadidos y restauraciones, lo que conocemos en la actualidad con el término acadio de “ziqqurat” o,  como la denominaban los sumerios: “É-gal” o “casa-grande”. Sigue leyendo

El Calcolítico en Oriente Próximo: Los ídolos serpiente.

Cabezas de ídolos en terracota. Periodo de El-Obeid II,  4.500 a.c. aprox.  Se aprecian en los rasgos faciales los ojos tipo “grano de café”) y los cráneos alargados y  el “moño” o corona.

Aunque el término “Calcolítico” y su significancia nos  evoca el paso humano hacia un periodo, dentro de la prehistoria, de “evolución tecnológica” – Si bien la labor sobre cobre ya era conocida desde el Neolítico anatólico, en el VII milenio a.c., ésta no tomará relevancia hasta fechas posteriores –, como así nos dicta J.J. Eiroa.  Circunstancia a la que debemos añadir un “escalón más” en su evolución cultural. Éste incremento en el nivel de desarrollo permite,  por un lado, una utilización más sistemática y diversificada del medio y por otro,  una organización social más compleja. Es en éste último hito, la organización social, donde comienzan a cimentarse conceptos como la “jerarquización” y/o  la “estratificación social”,  y que son fruto de otro gran acontecimiento histórico: El nacimiento de las sociedades proto-urbanas.

En Mesopotamia, la “Cultura del El-Obeid”, derivada de la “Cultura de Samarra”.  sin solución de continuidad, representa la transición desde el Neolítico al Calcolítico. Una evolución que cronológicamente  será la siguiente: Sigue leyendo

Carl Sagan en “Vida inteligente en el Universo”: Comentarios

Ocurre cierto número de veces, y no iba a ser menos Carl Sagan.., que nuestra pasión por hacer llegar un mensaje clarificador y acertado sobre determinado tema, o bien nuestra propia intensidad y motivación nos traicione,  haciéndonos “sobrevolar” sobre determinados conceptos en que levemente nos apoyamos,  y  que  tal vez pudiéramos considerar secundarios según nuestro criterio. La problemática estriba  en que tales ideas son asimiladas por esos mismos lectores, que se enriquecen con tales lecturas, pudiendo ser premisa a la hora de suscitar determinados “posos” o “ideas” en su subconsciente sobre supuestas afirmaciones, o  hechos conclusivos, que igualmente atribuyen y reafirman sobre la autoridad del autor, así como de  su prestancia cognoscitiva.

Leyendo, por casualidad, una de la “etiquetas” o temas de WordPress que algunas veces he utilizado, más exactamente: “Mitología”, me encontré una entrada llamada “Akpallu”, el término acadio correcto  es “Apkallu, donde aparecían algunos textos helénicos y latinos – exactamente de Berossos, Polihísturo , Abideno y Poliodoro – , ya conocidos,  sobre los que sostenía el autor  la  historia de los que se vienen a denominar “El Mito de los Siete Sabios” de las mitologías mesopotámicas y que el redactor relacionaba, por enésima vez, con seres extraterrestres. Hasta aquí nada raro, de sobra son conocidas en internet las opiniones de Zecharia Sitchin al respecto, pero lo que si me dejó perplejo fue que daba como referencia para tales supuestos  los escritos de Carl Sagan y su libro “Vida inteligente en el Universo”. ¡De traca..! dije para mí, y aunque, en el fondo, me resultaba evidente una pésima interpretación, decidí comprobar tales afirmaciones desde los escritos antes citados y en mi desconsuelo, di con una serie de párrafos que se culminaban con esta afirmación:

« En cualquiera de los casos, la demostración convincente completa de un contacto en el pasado con una civilización extraterrestre será siempre difícil basada sólo en fundamentos textuales. Pero los cuentos como la leyenda de Oannes y especialmente las representaciones de las más primitivas civilizaciones de la Tierra, merecen más atención que la dedicada hasta ahora para ver la posibilidad de contacto directo con una civilización extraterrestre entre sus múltiples posibles interpretaciones » Pasaje de  “Vida inteligente en el Universo”, pag. 517. Carl Sagan (versión hispana)

Una afirmación desafortunada… ¿Pero como se puede dar a entender tal posibilidad basándose, en exclusiva, en texto mitológicos o épicos..? Entonces por la misma razón.. ¿Porque no creer en los unicornios, que sería tal vez más veraz,  si tenemos en cuenta que tal animal, descrito también en numerosos textos alegóricos,  posiblemente esté basado en una  imagen idealizada  del rinoceronte…?

« ..En cierta ocasión ocurrió que allí (en el “País del Mar”…), por primera vez, en la costa, un monstruo extraordinario, surgido del Mar de Eritrea y llamado Oannes. Todo su cuerpo era el de un pez y bajo esa cabeza tenía otra cabeza y unos pies parecidos a los de un hombre. Éste ser que se pasa sus días con los hombres sin tomar ningún alimento, les enseñó la escritura, todo tipo de ciencias y de técnicas, la construcción de templos, la jurisprudencia y la geometría; También les reveló el cultivo de cereales la recolección de los frutos; En suma, les dio todo aquello que constituye la vida civilizada. Y lo hizo hasta tal punto y de forma tan magnífica que, desde entonces, no se ha descubierto ninguna cosa importante. En el momento del ocaso, este monstruo Oannes volvía al mar para pasar las noches en el agua, pues era anfibio. » Pasaje de la “Babyloniaka” I . Historia de Babilonia en su libro primero. Berossos, siglo IV a.c.

¿Es éste texto y en sus posteriores interpretaciones, basamos nuestras alegaciones.., en una imagen idílica y reinterpretada hasta la saciedad en dos o tres milenios de los fundadores o precursores de las siete primeras ciudades sumerias..? Por favor, seamos serios. Dentro de un punto de vista mas “prosaico”y puestos a divagar, existe la posibilidad que tales “monstruos”, descritos en el relato babilónico-heleno, correspondan a dirigentes/sacerdotes de unos pueblos provenientes de las costas del Golfo Pérsico y, tal vez,  descendientes de poblaciones correspondientes a las cultura de Mohenjo-Daro, o  “Mīnāḍ ” en su original idioma: “El Reino del Pez” en dravídico, así como de sus habitantes, Los“mīnair”, “Los del Pez” . Éstos posibles antropónimos, hablamos del IV milenio a.c.,  vienen corroborados por el nombre que los pastores nómadas arios dieron a este pueblo y al que llamaron en indoeuropeo “matsyas”,  “Los Peces”.

« Los cuatro fragmentos precedentes de escritores de la antigüedad dan cuenta de una secuencia notable de acontecimientos. La civilización sumeria se describe por los descendientes de los propios sumerios, como de origen no humano. Aparece una sucesión de criaturas extrañas en el curso de varias generaciones. Su único propósito aparente es enseñar a la humanidad. Cada uno sabe de los logros y la misión de sus predecesores. Cuando una inundación pone en peligro la supervivencia del saber recién dado a conocer a los hombres, se toman las medidas para preservarlo. Es por esto que se explica el acceso de Beroso a archivos antediluvianos » Pasaje de “Vida inteligente en el Universo”, pag. 513. Carl Sagan (Versión hispana)

Representación de un apkallu o espíritu protector neo-asirio. Palacio Real de Nimrud.Siglo IX a.c. Kalhu (Iraq)

¿Que los sumerios se consideraban descendientes de seres “no humanos”, tal vez de “descendencia divina” ..? Clarificador, con la salvedad que hay innumerables culturas cuya explicación del “génesis humano” coinciden con tal posibilidad aunque conteniendo diferentes premisas – casos, en extremos,  de tribus de  las islas Filipinas, Alaska  o  del continente africano (Frazer, 1918) – . A esto hay que añadir que en el caso sumerio,  para ser más exactos, sólo parte de su constitución era “divina”. Parte divina ésta  que fue la que se “amasó” junto al barro, resultado para tal menester del sacrificio del dios Quingu/Kingu. Aunque habría que aclarar la existencia de otros génesis mesopotámicos donde se incluye la participación de la “Diosa Madre”,  Nanmu,  para su “gestación”, caso del “Poema de Enki y Ninmah”,  si bien habría que aclarar que la diosa “parió”, como “Vágina de la Naturaleza”, muchos otros entes biológicos.  También me pregunto si  con el epíteto de “extrañas criaturas” deberíamos incluir como referencias al héroe  Gilgamesh,  al rey neo-asirio Senaquerib o al rey sumerio Alulim,  personajes que en algún momento de la historia mesopotámica tuvieron el título de “sabio” o “apkallu”.  Pudiera ser vez posible de igual manera que  estuviéramos hablando de las “carpas sagradas” o “las carpas venidas del mar y nacidas en el río”, los súbditos del  dios Ea/Enki, o bien,  tal vez, pudiera referirnos a los “apkallu” o “sibittu” asirios, protagonistas de los ritos protectores para haciendas y personas,  aunque habría que recordar que sólo dos tienen características  zoomórficas,  uno pisciformes y otro de ave rapaz, siendo un tercero de apariencia humanoide.

«  Finalmente cabe mencionar algunos conceptos pertinentes a la mitología sumeria. Los dioses se caracterizaban por una gran variedad de formas; no todas humanas. Son de origen celestial. En general cada uno está asociado a una estrella diferente. En realidad, en las representaciones pictográficas más antiguas, son idénticos los símbolos para el dios y para la estrella…» Pasaje de “Vida inteligente en el Universo” pag. 514 Carl Sagan (versión hispana)

Tablilla sumeria. Uruk, IV milénio a.c. Diosa Ninsikil (2da. columna, 2da. fila, primer pictograma)

Este párrafo  está lleno de imprecisiones. Los dioses sumerios parten, posiblemente,  de representaciones zoomórficas que pasaron por evolución a ser humanas o humanoides, F. Lara Peinado en “La Civilización Sumeria” (1999) . Las deidades sumerias no tenían exclusivamente un “germen celestial”, contextualizando el término “celestial” en éste caso  como “astral”,  sino que su origen era de tipo “ctónico”, o  bien de tipo “cósmico“. Ctónico” como provenientes de la deificación de cualidades de la Naturaleza y “cósmico” como   la sacralización  de sucesos “intangibles” o de carácter espiritual. La “astralización” del panteón mesopotámico debe contemporizase con la llegada al poder en Sumer de los pueblos semitas acadios y sus culturas nómadas. Por ésta razón no existe “representación astral” sumeria para, por ejemplo, Anu y Enki, dos de los dioses de la  tríada suprema, ni tampoco para algunos dioses principales sumerios de primigenio carácter ctónico. Por el contrario,  los de “carácter cósmico” si lo hicieron posteriormente por asimilación a los dioses del panteón semita. Tampoco es cierto que tuvieran los dioses mesopotámicos una “exclusiva representación astral” ya que por ejemplo el dios Marduk babilónico posee varias asimilaciones astrales conocidas como son la Estrella Polar,  Júpiter o Mercurio.  Por lo que dicho lo anterior, referir que en los pictogramas pre-cuneiformes  sumerios contemplaran de forma exclusiva una representación astral para los dioses,  aduce falta de rigurosidad como así parece indicarnos la tablilla cuneiforme de la derecha y en la que figura la representación de la diosa Ninsikil/Ninhusarg(a), divinidad patronal de la región del Dilmun.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          « En la figura 33-5 (del libro)  vemos las reproducciones de cuatro de esos sellos cilíndricos (dos en nuestro caso..) que se encuentran ahora en diferentes museos. En cada uno de ellos aparece una clara representación de algún objeto celeste: Un circulo central, o una esfera, rodeado por otros círculos o esferas menores. En la superior izquierda (izquierda en nuestro caso…) vemos que el circulo central está rodeado por rayos y que se puede identificar claramente con un sol o una estrella. ¿Y que hacemos con los otros objetos que rodean a cada estrella? La suposición natural es que representan a planetas. Pero la idea de planetas dando vueltas a soles y estrellas es original, en esencia, a Copernico. No obstante en la Grecia se citan algunas especulaciones sobre esas líneas.

En el sello cilíndrico superior izquierdo (izquierdo en nuestro caso..) de la figura 33-5, es de lo más curioso que aparecen “nueve” planetas circundando el sol prominente del cielo  – y dos planetas planetas pequeños aparte, a un lado – . Las otras representaciones (derecha en nuestro caso..) de los sistemas planetarios, si es que así los podemos llamar, muestran notablemente variación en el número de planetas por estrella. En algunos sellos cilíndricos, parece que la estrella y los planetas acompañantes están asociados a una deidad particular … ( a continuación cita un quinto sello, figura 33-6, al que denomina como “todavía más enigmático..”» Pasaje de “Vida inteligente en el Universo”, pag. 515. Carl Sagan (versión hispana)

Primero me gustaría aclarar que me hubiera gustado disponer de los tres cilindros-sellos restantes para ampliar lo documentado pero , evidentemente,  no ha sido posible por razones que todo el mundo entenderá y que se conocen como “copyright”. Dicho esto, el cilindro sello acadio , y no sumerio, de la izquierda es el famosísimo VA 0243 hartamente “sobado” por los seguidores de Z. Sitchin y sus teorías exoterráqueas y del que ya hablé en su día sobradamente.

El cilindro-sello de la derecha, perteneciente al Vorderasiatiches museum zu Berlín, conocido como “Marduk y el héroe con el jarrón que mana”y debe ser datado en el periodo kassita-babilónico, siglo XVIII a.c. aprox. Representa al dios Marduk blandiendo una espada, símbolo de su poder, con un pie sobre un “mušhšuo “serpiente-dragón”  apareciendo acompañado  por la izquierda de una diosa y por la derecha de dos figuras:  La primera de su izquierda corresponde  al personaje  audienciado,  siendo la segunda la figura de un héroe que porta una vasija que fluye, y que corresponde a una antigua personificación ,  ya conocida desde el periodo de Uruk, del semi-dios Gilgamesh con el “Agua de la Vida” (Reallexikon der Assyrioligie, pag. 248) y que  en el periodo kassita  tenía la atribuciones de  guardián y protector. En cuanto a las alegorías astrales,  me temo que la explicación va a ser decepcionante, porque aunque efectivamente corresponda a representaciones de estrellas,  no debería ser considerada la existencia de ningún “acompañamiento planetario“. La simbología circular formarían parte  de un nuevo diseño para los “rayos flamígeros estelares” (L. Collom, 1990),  utilizándose tal modelo en la composición  de otras figuraciones similares a partir de la dinastía babilónica citada. La duda sería saber a que divinidades corresponden, aunque me inclino a pensar que acompañan tanto a Marduk como al héroe como símbolo de su deidad.

Resulta preclaro que  la categoría de Carl Sagan como divulgador y como hombre de ciencia están fuera de toda mácula y discusión, más si yo sugiriera, en cualquier publicación, foro de Astronomía o ámbito de  ciencias aplicadas  afirmaciones  similares, no me cabe duda que me caerían “ostias como panes”.

Referencias: imágenes:

“Vida inteligente en el Universo” Carl Sagan (1981, para la versión hispana)

“Near Eastern seals” Dominique Collom (1990)

Imágenes:

http://www.wikipedia.com

Los desvaríos de Z. Sitchin: Los Anunnaki y los Igigi

Resulta importante, antes de hacer referencia explícita a los anunnaki e Igigi, realizar una pequeña reseña sobre la consideración que la tradición histórica mesopotámica da a la creación del Universo.

El Universo, de acuerdo con las más antiguas explicaciones sumerias y acadias,  fue creado por los dioses en los inicios de los tiempos conforme a un acuerdo  establecido  entre ellos. Está narración, en líneas generales,  se mantiene tanto en los documentos correspondientes a la mitad III milenio a.c., como en el  nacionalista “Enuma Elish” babilónico, en las postrimerías del II milenio a.c , e  incluso en los textos preservados durante época  helenística de Uruk a finales del primer milenio a.c,  enumerando, en su generalidad, tres bóvedas metálicas que dividían el cielo, junto con una desconocida región situada por encima de éste, las llamadas “Cuatro regiones del Universo”, “An.ub.da lim.mu.ba” en sumerio  o “kibràt arba∂i” en semita, y  cuyas acepciones perduraron hasta el final de la escritura cuneiforme.

« (30) Los Cielos Superiores son de piedra “luludanìtù”. Ellos albergan a Anu. El acomodó  dentro a 300 Igigi. (31) Los Cielos Medios son de piedra “saggilmund”. Ellos albergan a los Igigi. Bel se encumbró dentro, en lo alto (32) del santuario de lapislázuli. El proporcionó  allí una candela de cegador brillo. (33) Los Cielos Inferiores son de jaspe. Ellos albergan a las estrellas. El dibujó las constelaciones de los dioses sobre ellos. (34) En el (…)  de la Tierra Superior, el depositó los espíritus de la sabiduría (35) [En el] (…) de la Tierra Media, el acomodó a Ea, su padre. (36) (…) El no dio por olvidada la rebelión. (37) [En el (…) de la Baj]a Tierra, el expulsa a los 600 Anunnaki » “Los niveles del Universo”.  Pasaje de KAR 307 (VAT 08917) Periodo neo-asirio. (912-612 a.c.)

Texto del Enuma-Elish. I milénio a.c. Photo by proel.org

Este planteamiento conceptual del Universo nos deja las evidencias de una curiosa situación: Por una lado aparecen los “apkallu” sobre la faz de la Tierra y los identifica como los “espíritus de la sabiduría” y por otro condena, parece ser que como consecuencia de una rebelión, a los anunnaki al “inframundo”, “junto a sus puertas..” según la “Ubicación de Marduk para los demonios” (AfO 19 117 24-30),  si bien debemos aclarar que esta percepción universal era desconocida con anterioridad al reino medio asirio. La anterior afirmación nos hace pensar que tal situación pudiera tratarse de una secuela del proceder a encumbrar en el panteón general mesopotámico al dios asirio “Assur” en detrimento de dioses de la tradición sumerio-acadia como “En-lil” o “Anu”. Un hecho significativo del texto es que los Igigi aparecen representados  en la línea 30 y 31  como d5.1.1″, “Los Siete”, mientras que los anunnaki lo son en la línea  37 como  da-nun-na-ki” y que nos hace consideran una diferenciación de presencias y que puede ser corroborada en el siguiente texto:

«(1) ÊN ma-mit DÛ.A.BI  ša  LÚ DUMU  DINGIR- šú is-ba-tu (2) ú-pa-áš-šar maš-maš DINGIR.MEŠ dAsal-lú-hi  (continúa el texto …)  (109) ma-mit dI-(gi-gi).MEŠ (texto perdido…) (110) ma-mit  dA-nun-na-ki. MEŠ DINGIR.MEŠ (111) ma-mit DINGIR.MEŠ  muš-si-ti » Pasaje III tablilla de Šurpu. Series babilónico-kassita (1595-1157 a.c.)

« (1) Los efectos de las palabras de éste hombre (el hechicero…), hijo de dios, (2) De Asalluhi, el exorcista de los dioses, están por debajo  (…) (109) De la palabra de los Igigi (…) (110) De la palabra de los Anunnaki, los grandes dioses, (111) De la palabra de los dioses de la noche ».

Resulta paradójico, en un primer vistazo a ambos textos, que en los textos Shurpu kassitas, textos exorcistas íntimamente relacionado con los sacerdotes de alto rango babilónico, los “asipu”, los anunnaki, si mantengan un rango de “Grandes Dioses”  y que resulta antagónico con lo antes propuesto . Vamos a tratar de explicarlo:

Una de las consideraciones mas habituales en las que se suele caer, a la hora de considerar la generalidad en los cultos mesopotámicos, es percibir una única vertiente de liturgias y tradiciones  sumerio-acadias y pretender sostenerlas exclusivamente sobre la evolución de las creencias babilónicas y dejar de lado, si bien éstas son paralelas y convergentes, panteones o estructuras como la asiria,  e incluso elamita o  merita. Así por ejemplo, en el primer texto aportado neo-asirio, la vinculación que se  da a Marduk,  al que se nos relata como “dentro del Sol” (VA 08917, 40) y nos dice: « Meslamtea es Marduk, quien se eleva y desciende del “Inframundo”, porque Assur le confinó dentro de un agujero y abre su puerta » o según la denominación para el dios en el texto: “dAMAR-UTU” – o “Joven Toro del Sol”. Siendo Utu el dios Sol de las creencias y escritos sumerios -, y de cuyas tablillas se presenta como propietario, Kisir-Assur, el exorcista del templo de Assur.  Por otro lado existe la evidencia de la existencia de una “reforma religiosa” con la llegada al poder de la dinastía amorrita del rey Hammurabi, 1792-1750 a.c.,  en la Alta Mesopotamia, junto con el incremento de la importancia de la ciudad de Babilonia, así como del conjunto templario de Esagila  donde Marduk, como dios hasta ese momento patronal, es encumbrado dentro  del panteón general sumerio-acadio y donde, igualmente, se percibe la decadencia  de  dioses como En-lil.  Estos acontecimientos tienen como desenlace un giro en la percepción teológica que conlleva una reestructuración del panteón mesopotámico y que queda reflejado en el conocido texto del “Enuma-Elish”.

« (39) dMarduk šarru ilani ú-za∂ -iz (40) dA.nun.na.ki gim-ra-sut-nu e-liš u šap-liš (41) ú-ad-di a-na da-nim te-re-tuš na-sa-ru (42) 300 (5 UŠ) ina šamê[e] úkin ma-sar-tu (43) uš-taš-ni-ma al-ka-kát ersetim [tim] ú-as-sir (44) i-na šamê [e] ú ersetim[tim] 600 (DIŠ.U) uš-te-šib » Pasaje tablilla VI del “Enuma Elish”.  primer milenio a.c. sobre textos del siglo XII a.c.  II dinastía de Isin.

«(39) Marduk, el rey, dividió a los dioses, (40) a todos los Anunnaki, entre arriba y abajo (41) El designó a Anu para proteger su mandato, el envió a 300 a los cielos como retén (42) e  hizo una segunda parte,  y pusola sobre la Tierra (43) (Así) en el Cielo y en la Tierra, a 600 el ubicó. »

Aunque, si bien, en la misma tablilla VI de “Enuma Elish” no dicta: «(69) 300 (5 UŠ) dI.gì-gì šá ša-ma-mi u 600 (DIŠ.U) šá apsî kali-šú-nu pah-ru» que traducido viene a decir: « 300 Igigi del Cielo y 600  del Apsu, todo ellos, fueron convocados »

Aunque ambos textos, en su trasfondo, nos dirijan hacia una lucha por el “poder celestial” – Según J.M. Blázquez, en referencia al Enuma Elish, nos dibuja una lucha entre los “antiguos dioses”y los “jóvenes dioses” – se pueden apreciar dos finales diferentes: Por un lado,  en el caso asirio y Assur, se trata de un “episodio de rebelión” que queda sofocado, siendo los rebeldes condenados al “inframundo” – En algunos textos aparecen como “shairsitim”, “Los del mundo subterráneo” o  como “los jueces de los difuntos” – . En el caso babilónico y de Marduk, y siguiendo las opiniones de J.M. Blázquez, se trata de un derrocamiento en toda regla. Se  da la particularidad que en el bando de los “antiguos dioses” sólo sufren castigo  Tiamat , que es divida en dos partes a partir de la cuales se crea el Cielo y la Tierra – Como nota curiosa decir que el hecho de dividir en dos mitades a  un ente en sacrificio forma parte de los “rituales de juramento” en pactos entre entidades semitas enfrentadas,  apareciendo incluso en  diversos pasajes de la Biblia -, y el dios Kingu/Lamga, lugarteniente de la diosa Tiamat,  que es sacrificado  – Según la mitología mesopotámica,  de los restos de Kingu se creó al hombre, siendo la porción que cada hombre posee del dios inmolado su “espíritu inmortal” o “Ekimmu”. Espíritu que a su muerte  habitará en el Kur o “Mas Allá”-,  mientras que el resto de los dioses involucrados son perdonados y reubicados.

Siguiendo con J.M. Blázquez, y ya en referencia a los “anunnaki”, determina el origen del término  en las antiguas “teogonías cósmicas” sumerias de Nippur –  las teogonías cósmicas presentaban la necesidad de un elemento masculino y otro femenino. En Nippur,  de los dioses Anu y Antu  nace  el dios En-lil , que junto a En-lil,  y como padre de los dioses, engendra al resto -. Término éste  que representa un “todo” o  el concepto de la “deidad” como conjunto. (J.Black, 1999), siendo otras representaciones escritas acadias:da.nun.na.ku”,” de.nun.na.ku”,  o ” da.nun.na(ke4.ne)”. Por otro lado tenemos otra acepción,  “Anunna”o da.nun.na” que no aparece en los textos anteriores y cuyo significado, según nos dictan los estudiosos,  resulta sinónimo de anunnaki. Dicho esto, y desde mi punto de vista,  estas nomenclaturas suelen aparecer en contextos sumerios relacionados con el dios Enki, como  heredero de En-lil, en la ciudad de Eridu y con lo que  N. Kramer define como  la “Épica Sumeria. – Enki, en el poema “Enki y el Orden del Mundo”, se titula como “Señor de todos los Anunna” o bien como “den-ki en ḫe2-ĝal2-la da.nun.na-ke4-ne”, “El Señor de multitud de Anunnaki”, y de ésta guisa los dioses así  son citados en”El viaje de Enki a Nibru” (ETCSL 1.1.3)  –  y que podría dirigirnos a considerar, en su origen etimológico, una primera relación con las “Teogonías de Eridu”cuyos dioses poseían un carácter dual masculino-femenino . Una posible corroboración de los anterior vendría de la mano de  los “Himnos de Drehem” – Antigua Puzrih-Dagan, III dinastía de Ur,  ciudad  fundada entre el 2094-2047 a.c. -,  donde aparecen como “un todo” o como los “Cincuenta dioses de Eridu”, da.nun.na-eriduki nin.nu.bi”,  y que, tal vez, les conectaría con los “Inim”, los dioses poseedores de los creadores “me”– Los “me”son la esencia de la creación de todo lo que existe en el mundo  y define a los dioses de carácter ctónico –,  unos  antiguos dioses principales, que en número de cincuenta, componían el panteón sumerio. Dicho esto, lo que parece evidente es que tanto unos como otros son el reflejo de la significación universal del “hecho divino” e inequívocamente, tanto anunna como anunnaki, son términos , que si bien “zarandeados” tanto por escribas como  por las diversas teogonías surgidas en el tiempo en Mesopotamia a lo largo de tres mil años,  vienen a reseñar lo mismo.

Otro concepto en similares derroteros es Igigi,  “Í.gì.gì”, “Igigû” en acadio ó como hemos visto  plasmado anteriormente en escritura cifrada, como “d5.1.1″– Según J. Black, también aparecen representados como “ú-sa8” en contraposición a los annunaki que aparecen como  “d9″ o “[i] lim9” (MSL  XVII, 197) – y que autores como Hrozny interpretan como una variante semita para obviar representar el número siete por ser “tabú” (¿?) , aunque posiblemente sea debido al uso  de la base sexagesimal como términos nominativos, si bien está nomenclatura cifrada de los Igigi incluso llegó  a ser incluso d5″. En un contexto amorrito-babilónico, los Igigi,  aparecen como los “Grandes Príncipes”  o los “Diez Dioses Principales”, donde, parece ser, fueron introducidos como concepto divino. Aunque con el siguiente texto afrontamos nuevas dudas:

«(1) Cuando los dioses hacían de hombres, del trabajo, ellos llevaban la carga. Dioses, “La carga era demasiado pesada”. Las labores muy duras, los inconvenientes muchos. Los grandes Anunnaki hicieron a los Igigi, llevar las tareas de siete »  Pasaje de la “Epopeya de Atrahasis”. (BM-78941-78943) Tablilla I. versión del Siglo XVII a.c. Sippar.

Siguiendo el relato  de la “‘Epica de Atrahasis, nos encontramos una situación ya conocida en  anteriores apuntes: Un revuelta por parte de los dioses, en éste caso de los igigi, ¿Os suena..?,  que lleva a considerar la creación del hombre, si bien es cierto que en la “Épica de Atrahasis” es el dios “Gesthu-e”  quien es inmolado  y la humanidad es creada mediante el parto de la “Diosa Madre”o “Belet-ili” –

«(25) El trigo abrió la boca y dijo (26) nombrando a Nisaba como “diosa del inframundo”: (27) Nisaba, ¿Porqué tu creces sobre la tierra..?(28) Tú has traído la disesión entre las plantas. (29) Tu has engendrado conflictos y (con tu comportamiento) has invocado a los demonios. (30)Tu hablas mentiras y las sostienes (31) Tú has traído la disputa entre Igigi y Anunnaki. » Pasaje de la fábula “Nisaba y el trigo”. Periodo neo-asirio. Siglo VII a.c. Sultantepe.

Según las narraciones aportadas, nada para ser estar, evidentemente.., aclarado  y pueden  continuar preguntas como: ¿Quienes eran en definitiva  los Anunnaki (o Anunna e  Igigi..) y que papel tuvieron en el desarrollo de  la teogonía mesopotámica..?  ¿Cual era en definitiva su número y que implicaciones tenía..? ¿Cual es su origen dentro de las diferentes teogonías..? ¿Quienes eran los dioses residentes del Cielo Superior, del Cielo Medio, del Apsu o del “inframundo”,..?  y por último  ¿Que versión de la creación es la mas  fidedigna: El “Enuma-Elish”, la de KAR 307, o las múltiples existentes de carácter sumerio-acadio, caso del “Génesis de Dunnu”..?

Para estas contestaciones Zecharia Sitchin  y sus seguidores nos dan una iluminada contestación: “Se trata de seres extraterrestres de apariencia reptiloide procedentes del planeta Nibiru. Planeta cuya órbita, dentro del Sistema Solar, le acerca a la Tierra cada 2500 años”

Yo, más mundano,  me atrevería a pensar que se trata de la evolución, durante milenios, de varias teogonías ctónicas y cósmicas repartidas por Mesopotamia, con un posible origen sumerio, que se entremezclaron con otras de carácter astral culturalmente semíticas, en un desarrollo sincrético que posteriormente  siguió evolucionando. Ésta evolución, así como la anterior,  incluyó  un proceso de sustitución, asimilación y adopción de multitud de dioses, así como de conceptos,  en función de un crisol de culturas, que posteriormente se cristalizaron en unos principales  panteones que fueron el  asirio, el babilónico y donde podríamos incluir otros ya mencionados.

Cito por último a  J.M. Blazquez en “Mitos de la Creación Mesopotámica”:

« Como puntualiza J. Bottéro, el Poema  no fue para su autores ni para aquellos que lo usaban, ni un libro santo,  ni una autoridad religiosa, ni una doctrina verdadera, conceptos alejados de una religión popular, como era la de Mesopotamia. Baste recordar que después de su redacción, aunque el clero de Babilonia había conseguido elevar a Marduk, este dios nunca reemplazó a Enlil y jamás formó parte de la antigua triada compuesta por Anu, Enlil y Ea, que perdieron poco a poco la supremacía en el culto. Los devotos se encomendaban más bien a Marduk ó a las deidades astrales como Ishtar y, principalmente, Shamash, dios solar. La denominación Poema babilónico de la Creación ó Enuma Elish es impropia, pues su finalidad no fue de ningún modo el tratamiento teogónico, cosmogónico y antropogónico..»

Temas relacionados:

“Cilindro-sello VA 243“, La”Estela de Naram-Sin“,  La”Copa de Gudea

Referencias y textos:

“Mesopotamian Cosmic Geography” Wayne Horowitz (1998)

“A concise dictionary of Akkadian” J.A.Black. A George & N. Postgate (2007)

“Šurpu, a collection of sumerian and akkadian incantations” Erica Reiner (1958)

www. etcs.orinst.ox.ac.uk

Imágenes:

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Los desvaríos de David Icke: La copa de Gudea.

No sé que tiene el Museo del Louvre, y sus piezas arqueológicas, que desata la imaginación. Imaginación que no dudo  tenga que ver con ese “ambiente parisino” que ha permitido a grandes artistas, en los últimos doscientos años, realizar excelsas obras  y a cuyo “rebufo” se han adherido numerosos representantes de esa corriente “magufa” que representan personalidades tales como David Icke o Zecharia Sitchin.

Detalle de uno de los dos iguales laterales de la “copa de Gudea”. Se observa a uno de los “mušhuššu” sobre la hoja de una puerta.  Copia en bronce del original.

Perteneciente a la colección del Musée du Louvre, y catalogada como AO 000190,  ésta pieza, de excelente conservación, es conocida vulgarmente con la “Copa de Gudea”.  Correspondiente al periodo de la II dinastía de Lagash, más exactamente a la regencia del gobernador/príncipe, en sumerio “ensi”, llamado Gudea, 2141-2122 a.c.  La dinastía de Lagash fue una de las  precursoras del periodo denominado “Renacimiento sumerio” . Ésta labor sacra fue realizada en esteatita  o  “piedra de talco”, un silicato de color blanco a gris azul fruto de proceso metamórfico de los silicatos de Magnesio y con una dureza 1 en la escala de Mohs Tallada de  forma tronco conoidal invertida, tiene unas medidas de  230x80x120 mm,  y  que fue labrada para su uso como vaso votivo.  Dispone, en longitud, de un texto labrado en caracteres sumerios:

“(1) dnin-gisz-zi-da (2) dingir-ra-ni (3) gu3-de2-a (4) ensi2 (5) lagaszki (6) nam-ti-la-ni-sz3 (7) a-mu-na-ru”

Que puede ser traducido como: « A Ningišzzida ( o Ningishzida); El Señor de Gudea,  ensi  de Lagash,  que para la prolongación de su vida, te lo  ha dedicado »


“Copa de Gudea”. Vaso de libación de la II dinastía de Lagash, 2141-2122 a.c. Musée du Louvre

“La copa de Gudea” es un ensér litúrgico dedicado a la libación de ofrendas y que, en éste caso, parece ser que formaría parte de los rituales hacia el dios Ningishzida,  como dios personal del “patesi” de  Lagaš. En la decoración de éste cáliz parece, desde su base a sus bordes, dos serpientes enroscadas sobre un tronco de  árbol acompañadas de dos ofidios-dragón rampantes que sostenienen las cancelas de una puerta. Representaciones, estos últimas, que combinan la cabeza de una serpiente con el cuerpo y cuartos delanteros de una pantera, las alas y extremidades traseras de un águila, junto con una cola de felino , y cuyo motivo está culminado  un bonete astado coronado  por una cornamenta de cabra.  Éste tipo de imaginería aparece también en los motivos de los templos de Lagash y en cilindros-sello acádicos, caso del cilindro-sello de Gudea (C. E. Sutter, 2000),  donde parecen con una cola finalizada en aguijón de escorpión, “mušhuš” y cuya utilización como representación animálistica identificativa de determinadas divinidades se extiende hasta el periodo helenístico babilónico, 312-63 a.c. La figura de la serpiente-dragón puede  ser identificada con  “Muššatur”, traducido literalmente como “serpiente roja”  o iracunda – , y a quienes se les asocia con asistentes de determinados “dioses-serpiente”, caso del dios Ninazu, Tišpak o Ningishzida, en los panteones de las ciudades de Enigi, Eshnunna y Lagash.  Con el nombre genérico de “Mušhuššu” fueron originalmente criaturas sometidas al albedrío del dios Ninazu  y que fueron transferidas al dios Tišpak cuando éste “derrotó” al anterior como dios patronal de Eshnunna a finales del periodo acadio o principios del periodo babilónico antiguo. Con referencia a la ciudad de Lagash, y en el papel de hijo de Ninazu, fueron adoptadas por la deidad Ningishzida durante la II dinastía, para con posterioridad y  tras la conquista de Ešnunna por el rey amorrita Hammurabi, una de éstas serpientes-dragones, muš-muš, pasó a ser el símbolo del ascendiente dios babilónico Marduk, así como de su hijo Nabû. 

Mushhshu_puerta de Isthar

Detalle de un “mušhšu” de la reconstruida “Puerta de Ištar” en Babilonia. Original del periodo kassita (Nabucodonosor II, 604-562 a.c.) Babil, Iraq

Ninazu, “Señor de las serpientes”,  aparece como hijo de la diosa Ereškigal y el “Gran Señor”, siendo éste último, tal vez, Nergal como esposo de la “Señora del  Inframundo”. A Ninazu se le relaciona con la ciudad de Enigi,  la llamada “Kutha de Sumer” (Gudua). Termino el de “Kutha” que en algunos textos figura como sinónimo del “Mas Allá”, aunque también aparece como “Dios de la Resurrección” por su relación con la renovación anual de las cosechas, para a partir de la III dinastía de Ur, también figurar como nombre sinónimo del dios Enki  en su papel de “divinidad médica” (Klein, 1981) .

Tišpak o Tishpak, rey y señor de Ešnunna. En los mitos aparece con el vencedor del “Dragón Celeste”, Labbu, un ser monstruoso  representativo de  un grupo de estrellas creadas por En-lil cuyas proporciones hacia temer, por los dioses, que  diezmara a hombres y animales,  malogrando las ofrendas y por tanto su sustento (Kramer, 1991),  ver su relación con la lucha entre Ninurta y el pájaro Anzû o entre Marduk y Tiamat,  y que posiblemente lo entronca con las creencias hacia el dios hurrita Teshub, como “Dios del Cielo y la Tormenta” que también combatió contra otra gran serpiente primigenia: el dragón Illuyanka.

Ningishzida o Ningišzida, etimológicamente significa “Señor del Verdadero Árbol”, protector de sus raíces, y así aparece en el nombre de su primitiva ciudad Gišbanda o “La de los Jóvenes Árboles”. Conocido como “muš-mah”, “La gran serpiente”, aparece en su forma antropomorfa con dos cabezas boneteadas de áspid que le  surgen de los hombros,  y que sugieren una “humanización”  de su primitiva  representación en similitud a un “caduceus” Se le relacionó astralmente con la constelación de la Hydra, “[mul] muš”. Ésta doble consideración de “dios-serpiente” y protector arbóreo que pudiera parecer incompatible, viene resuelta por el hecho que los mesopotámicos consideraban a las raíces  de los árboles como serpientes que se extendían por el subsuelo (Lévy-Bruel), y así aparece en el término   cuneiforme , “arina”, “raíz”, el cual consiste en dos signos cruzados sobre el sumerograma “muš”, “serpiente” (JCS, 1961). Una variante que podría aportar mejor solución,  incluye además el signo para árbol, “giš”.

Es posible que los anteriores atributos, junto con su ascendencia, pudiera darnos la idea que se trata de un dios subterráneo y por tanto relacionado con el “Inframundo”.  Suposición que es inexacta, ya que se le considera, junto a Dumuzi/Damu, protector de las “Puertas del Cielo de Enlil” y es en ésta relación con el héroe-dios de la ciudad de Bad-Tibira, y  éste último, a su vez,  como consecuencia de sus avatares en el “Kur” o “Más Allá “, ver el “Ciclo  de Dumuzi  , cuando tras un proceso sincrético de los panteones del Bajo Eufrates, estos dioses son asimilados. La resolución religiosa para tal asimilación vendrá dada por reasignar el papel de Dumu ,  y  así queda plasmada en la representación cuneiforme “du5-mu”como la figura “infantil” de Ningišzida (BE XXX, 2,3 y VAS 26, vi 30). Como asimilado a Dumuzi,  y durante la III dinastía de Ur, 2112-2004 a.c., en la ciudad de Girzû, aparece como figura principal de las liturgias procesionales de la “Muerte-Renacimiento de  la Vida”, también llamados los “Lamentos para la calle que ha caído en silencio”si bien esta relación con el reino de su abuela Ereškigal  le supondría, como “guzalû” o “detentor” , tener también el papel de guardián de los espíritus cautivos en el “Inframundo”.

Figuración de la copa de Gudea. Aparece Ningišzida, para su adoración,  tras la apertura de su “giparû” o ćamara sagrada.

No cabe duda que la representación zoomorfa de Ningishzida en esta copa puede ser tomada como la más antigua representación de un “caduceus” como deriva griega de la entidad deifica mesopotámica, donde tomaría el papel del dios Asclepio, divinidad de la medicina.  Si bien habría que matizar que todos los dioses griegos disponían de similares simbolismos de poder,  por lo que se puede  afirmar que  tales cetros divinos mantienen una relación mitológica residual con el actual símbolo médico.  Lo que ya resulta mas sorprendente y estrambótico es que, y en relación a ésta supuesta deriva relacional con la medicina, se le intente dar un significado representativo,  como así pretenden tanto D. Icke como sus seguidores, de la doble hélice del ADN, así como con un supuesto conocimiento mesopotámico de “evolutivas manipulaciones genéticas” de la humanidad por parte de una antigua casta reinante de “reptiles siderales” en los albores de la civilización.

Mientras, dejamos de lado otras consideraciones más “mundanas” que no dejan de ser sorprendentes:

« Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que corto a Rahab, (ver Nahab del ciclo mitológico de Baal) y el que hirió al dragón (Leviatán) ? » Isaías 51:9. Biblia Reina Valera, 1960.

« El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nejhustán » 2 Reyes, 18:3. Biblia Reina Valera, 1960.

Referencias:

“Gudea’s temple building: The representation of the early Mesopotamian ruler in text and image” Claudia E. Suter (2000)

“Ningišzida’s boat-ride to Hades” in “Wisdom, gods and literature: Studys in Assyriology in honour of W.G. Lambert” Thorkild Jacobsen & Bendt Alster (2000)

“Gods, demons, and symbols of the ancient Mesopotamia: An illustrated dictionary” J. Black and A. Green (2003)

“A dictionary of ancient Near Eastern mythology” , Gwendolyn Leick, (2003)

Series Shurpu. Serie babilónico-kassita.Tablilla II (de los pecados y los dioses).

Enlazada con el cuerpo central de las invocaciones, tablilla I,  para la conjuración de posesiones demoníacas en la religión mesopotámica, la tablilla II  de las series Šurpu, puede ser dividida en tres partes: Una primera donde se identifica al poseso y se hace dictado, como pecador confeso, de una relación de faltas que el individuo haya podido realizar – recordar que éstas series están vinculadas, a diferencia de las “Udug-hul” y las “Maqlu”, a supuestos sacrilegios contra los dioses – y que reconoce  que pueda haber cometido contra lo humano para luego afirmar su desconocimiento de hechos sacrílegos ó vinculados con los dioses – recordar que las violaciones ante los dioses pueden tener  también características hacia lo humano protegido por el “dios hechizador” – , jurando tanto por sus dioses personales, como por los de sus allegados,  así como por los de los señores y dioses patronales de su ciudad. En un segundo término el oficiante inscribe la posibilidad que haya sido presa de artes por parte de los “kassatu” ó “kassaptu”, brujos y hechiceras, ó bien que haya sido por propia voluntad – voluntad de la cual se arrepiente –,  haciendo una relación de los sortilegios que sobre acontecimientos, posesiones, y útiles de habitual manejo pueden ser vía de acceso para posteriores posesiones demoníacas.  Por último hace una relación de los principales dioses que tanto pueden ayudar a la exorcización, como por ser ruego a la deidad causante de enviar al demonio,  a la cual se pide indulgencia.

ó (1) [Conjuro,  para deshacerlo], grandes dioses, (2) [dios y] diosa,  señores del perdón. (3) [NN,  el hijo de] NN, cuyo dios es NN, cuya diosa es NN (4) [Quién está…] enfermo, en peligro (de muerte), afligido, atribulado. (5) El que ha comido lo que es im[puro] para su dios, que ha comido lo que es impuro para su diosa. (6) El que dijo “no” por “si”, quien dijo “si” por “no”, (7) que puso el dedo (acusatorio) [en las espaldas de]  su [acólito], (8) [que calumniador],   comentó lo que no está permitido decir, (9) [que….(…)] infama, (10) [que….(…)]…deshonestamente, (11) [que repudió  a su dios], que despreció su diosa. (12) [El que…(…)], habló de prácticas demoníacas,(13) [que….], habló (sobre) temas prohibidos, (14) [que como cizañero], causó desgraciados sucesos  como para ser contados, (15) que juró en vano, (16) que está siempre presente [….(…)….], (17) [que dice […], [que] siempre habla exageraciones, (18) [quien…], se ha aprovechado de la debilidad femenina, (19) que [a….una mujer] ha hecho abandonar su ciudad, (20) que enfrentó a hijo [contra padre], (21) el que enfrentó a padre contra hijo,  (22) el que enfrentó a hija con madre, (23) el que enfrentó a madre con hija, (24) que enfrentó a nuera con  suegra, (25) el que enfrentó a suegra con nuera, (26) que enfrentó a hermano contra hermano, (27) que enfrentó a amigo/a contra amiga/o, (28) que enfrentó a compañero/a contra compañera/o, (29) quien no liberó a un cautivo, quien no redimió a un hombre de su contrato (de esclavo), (30)  el que no permitió a un prisionero ver la luz (del día), (31) el que dijo a un cautivo: “Permanece en cautiverio”,(y) al hombre con contrato (de esclavo):  “Mantengo  (sus  condiciones) férreas”. (32) El desconoce el crimen contra  dios,  desconoce el pecado contra la diosa. (33) por el que repudió al dios, por el  que despreció a la diosa, (34) sus pecados son contra su dios, sus crímenes son contra su diosa. (35) El está lleno de desprecio hacia su padre, lleno de odio hacia su hermano mayor. (36) Despreció a sus parientes, ofendió a su hermana mayor, (37) Entregó en medida pequeña y recibió en medida grande, (38) El afirmó: “Hay”, cuando no había,  (39) el afirmó: “No hay”, cuando había. (40) H[abló] de temas indebidos, habló de cuestiones indecentes. (41) El habló con palabras insolentes, [ha]bló [….] (42) El us[ó] una contabilidad amañada, (y) [no us]ó  [la contabilidad legal], (43) asentó ingresos que no iban dirigidos a él (y) no asentó ingresos que iban dirigidos a él. (44) El que despojó  al hijo legítimo,  [no dando cur]so a los derechos del hijo legítimo. (45) El  que colocó un falso “kudurru” (y) no levantó el [verdade]ro “kudurru”, (46)  el que removió marcas, fronteras y “kudurreti”. (47) El que entró en casa de su vecino,  tuvo relaciones con la mujer de su vecino, derramó la sangre de su vecino,  (50) vistiéndose con los ropajes  de  su vecino. (51) Que no vistió a un hombre joven cuando iba desnudo. (52) El que apartó a un prometedor joven de su familia, (53) empujado a torvo clan, (54) usado  en  espera para el (….) (55) Su boca es honesta, su corazón es falso, (56) su boca dice “si”, su corazón dice “no”,(57) en cualquier situación el pronuncia falsas palabras.(58) El que (….), se estremece y tiembla (de rabia), (59)  el que destroza, rechaza y lanza al viento (¿?) (60) acusado y convicto,  de provocar rumores, (61) equívocos, robos e incitaciones al robo, (62) manipulando para endemoniar, (63) su boca es (….) mentira, sus labios desorden y violencia. (64) El que tiene conocimiento de temas deshonestos, que ha aprendido saberes prohibidos. (65) El que ha conseguido su posición de los débiles, (66) traspasó los límites de lo justo,(67)  cometió actos indecentes, (68)  utilizó sus manos para hechizar y practicar la brujería. (69) Porque de los alimentos prohibidos ha comido, (70) porque muchos pecados cometió, (71) porque al consejo dividió, (72) porque  la voluntad unitaria del colectivo socavó, (73) porque en general renegó  del dios y  la diosa, (74) porque prometió de palabra y obra, pero no lo hizo, (75) omitió el nombre de su dios en su ofrenda de incienso, (76) en la purificación,  (por ello) desvirtuada e invalidada, (77) (….) apartó cosas (para el dios, pero) se las comió, (78)  para después,  de forma irrespetuosa,  comenzar a rezar. (79) arruinó la ofrenda que había sido preparada (80) haciendo pasar hambre a su dios y a su diosa con ello, (81) permaneció en pie en las asambleas para decir cosas impropias.

Cara frontal de un amuleto neo-asirio contra demonios Lamaštu.Siglo X a.c. Istanbul Archeology Museum. Photo by wodolot.wordpress

(82) Deshaced (el conjuro), porque ha jurado que de tales hechos el era inconsciente, (83) ha jurado que el tomó (alguna cosa) después, (84)  el ha jurado que ocultó alguna cosa después, (85)  ha jurado sobre la severa falta que cometió, (86) ha jurado en el caso de asesinato, (87)  ha dirigido sus dedos (su plegaria) hacia una deidad protectora (en el texto babilónico hace referencia a un “lama.šu.si” ó “espíritu lamašu“, (88) ha jurado por la deidad protectora de (su) padre y de (su) madre, (89)  ha jurado por la deidad protectora de (su) hermano y hermana mayor, (90) ha jurado por la deidad protectora de (su) amigo/a y compañera/o, (91) ha jurado por la deidad protectora de (su) dios y rey, (92)  ha jurado por la deidad protectora de (su) Señor y Señora; (93) pisoteó sobre la sangre (ofrenda) (94) usó la misma cuando ya estaba ofrecida, (95)  comió lo que era impuro en su ciudad, (96)  reveló (al extranjero) los asuntos de su ciudad, (97) dió mala reputación a su ciudad.

(98) El fue puesto en contacto con un hechicero, (99) un hechicero fue puesto en contacto con él, (100) durmió en la cama de un hechicero, (101)  se sentó en la silla de un hechicero, (102) comió en la mesa de un hechicero, (103) bebió de la copa de un hechicero. (104) Ha preguntado, ha preguntado; (105)  ha preguntado por rituales de cama, (106)  ha preguntado por rituales de silla, (107) ha preguntado por rituales para la mesa, (108)  ha preguntado por ritos para bebedizos, (109) ha preguntado por rituales para la luz del candil, (110) ha preguntado por rituales para antorchas,( 111) ha preguntado por rituales para fuelles, (112) ha preguntado por ritos para tablillas y cinceles, (113) ha preguntado para rituales “sûtu” y para  rituales”qa”,(114) ha preguntado por ritos para establos, (115) ha preguntado por ritos para animales (domésticos), (116) ha preguntado por ritos para acequias, (117) ha preguntado por ritos para lo bueno, (118) ha preguntado por ritos para el río, (119) ha preguntado por ritos para la barca, el barco, la balsa, (120) ha preguntado por ritos para el “sol naciente” y para la “puesta del sol” (En el texto habla del dios Utu-ši, “si-it Utu-ši” y “e-rib Utu-ši”), (121) ha preguntado por rituales para los dioses y diosas de Anu, los santuarios de la tierra, (122) ha preguntado por los rituales en los santuarios del Señor y la Señora, (123) ha preguntado por los rituales de abandonar la ciudad y por rituales de entrar en la ciudad, (124)  preguntó por los rituales de entrada por la puerta de la ciudad y por ritos para salir por la puerta de la ciudad (125) ha preguntado por los rituales de entrada en la casa y por rituales de salida de la casa, (126) ha preguntado por rituales de estar en la calle, (127) ha preguntado por rituales en el templo, (128) ha preguntado por rituales para el(andar del)  camino.

(129) Deshazlo, o Šamaš, tu que juz[gas], (130) deshazlo (encantamiento), Šamaš, Señor de las alturas y las profundidades [….], (131) tu eres el único (dios) que administra justicia a los dioses, tu eres el rey de todos los países, (132) con tu mandato la justicia queda dictada, (133) ¡Que justicia habría en su tierra con anterioridad a ti! (134) Deshazlo, “rim-nu-u” (exorcista) de los dioses, misericordioso dios, Amar-ud  (Marduk), (135) Deshazlo, dios regente de nuestro templo, expulsalo, dios regente [….], (136) Deshazlo, dios de los pecadores, (137) Deshazlo, dios U.gur (Nergal), señor de la absolución, (138) deshacedlo dioses Šuqamuna y Šimaliya, (139) Deshacedlo, grandes dioses y diosas, tantas veces como haya sido invocado (el demonio), (140) Deshazlo, “Ki.ne”, ¡Hijo de E[a]!, (141) (porque) deshacerlo pueden el Señor y la Señora, (142) deshacerlo pueden Anu y Antu, (143) deshacerlo puede En-lil, rey, creador de todas las cosas, (144) deshacerlo puede Ninlil, reina del Ekiûr, (145) deshacerlo puede el Ekiûr, la vivienda de la Esposa, (146) deshacerlo puede Enki, deshacerlo puede la diosa Ninki, (147) deshacerlo puede el dios En-shar, deshacerlo puede la diosa Ninshar, (148) deshacerlo puede Ea, rey del Apzû, (149) deshacerlo puede el Apzû, la casa de la sabiduría, (150) deshacerlo puede Eridu, deshacerlo puede Ešapšu, (151) deshacerlo puede Amar-ud, rey de los Igigi, (152) deshacerlo puede la diosa Saparnitum, Señora del Esagil, (153) deshacerlo pueden el Esagil y Ka.dingir.ra (Babilonia), (154) residencia de los grandes dioses, (155) deshacerlo pueden el dios Pa u (Nabû) y Nanâ en Ezida, (156) deshacerlo puede la diosa Tasmetum, la gran nuera, (157) deshacerlo pudiera el dios Dikud, el consejero de Esagil, (158) deshacerlo pudiera el dios Iqbidumqi, el que intercede (con) acertadas palabras,  (159) deshacerlo pudiera Bad.an.ki  y E.dim.gal.kalam.ma, (160) deshacerlo pudieran el dios Gal y  Deritum, (161) en Susa, pudieran Inšušinak (162) y Lahuratil deshacerlo, (163) pudieran Jabru, Humba[n](a), [Nap]rušu deshacerlo, (164) esos sublimes dioses,  (165) Pudieran desde los cuatro puntos cardinales del Sur, Norte, Este y Oeste,  (166) los siete “sibittu” volar sobre el, (167) deshaciendo su encantamiento. (168) Pudiera Ishtar deshacerlo en la  Uruk de los toisones, (169) pudiera Nineanna (Inanna, Reiner sugiere Belet-ajakki…) deshacerlo en el Eanna, sus aposentos, (170)  pudiera la diosa Annunitum  deshacerlo en Agade, la ciudad de sus de[licias], (171) pudiera [A]gade deshacerlo, [pudiera] Eul[mash deshacerlo],  (172) pudiera Išhara deshacerlo, la señora del hogar de la humanidad, (173) pudiera Šiduri deshacerlo, diosa de la sabiduría, (174) protectora de la vida, (175) pudiera Irra, Irra-gal, Irra-kal.kal, deshacerlo, (176) pudiera Laz, Haja, Luhušû deshacerlo, (177) pudieran Lugal.edin.na, Latarak, (178) Sharrahu deshacerlo, (179) pudiera el Guerrero Shamash (Sul Utu) , por mencionarle, deshacerlo, (180) pudieran Ti.bal, Sag.kud, Sag.uš (Kajamanû), (181) Immerija, deshacerlo, (182) pudieran Alioth (parte Osa Mayor), las Pleyades, Sirio, Marte, (183) la diosa Narudu deshacerlo, (184) pudiera Hendursanga, la estrella Sibzianna deshacerlo, (185) pudieran los dioses y diosas, tantos como han sido invocados, (186) desvincularlo  hoy a él, (187)  y de NN, hijo de NN, los pecados, (188) los errores, los crím[enes], (189) las [ofen]sas, encantamientos, (190) pueden ellos [elimin]ar, [pueden ellos ….], (191) olvidar, des[hac]er, (192) pudieran ellos expulsar su posesión. Final del formulario de encantamientos. —- (193) Encantamiento: “El efecto de cualquier encantamiento sobre este hombre, hijo de su dios, ha terminado”.  Segunda tabla de Šurpu.

Notas sobre el texto (línea):

(140) Ki.ne. (ó Kinunû) , en acadio “Garakku”, “El brasero”. Enser litúrgico que en ésta lectura aparece divinizado, aunque es más posible que se refiera a él como imprescindible objeto ceremonial, legado por Ea, para realizar las exorcizaciones.

(159) Bad.an.ki (ó Bad.gal.an.ki). Nombre de la ciudad fronteriza sumerio-elamita de  Dêr y que está localizada al Este del Tigris. E.dim.gal.kalam.ma. Templo del dios supremo en la ciudad elamita de Dûr. (Choga-Zanbil)

(160) Gal. (An-gal ó Untash-Gal ¿?) Deidad de elamita, posteriormente asimilada al dios Anu (W.G. Lamber, 1971). Deritum. (Ištaran) Deidad elamita, Señor de la ciudad de Dêr. De similares facetas que Enshushinak.

(161) Inšušinak. (ó Enshushinak) Se traduce como “Señor de Susa”. Dios supremo  de la ciudad elamita, Su templo era el E.dim.kalam.ma. Es asimilable con el dios Dumuzi/Dumu de Bad-Tibira e Isin ó con Ninghiszida de Gishbanda en su faceta de dios representante del “ciclo vital de la Naturaleza.

(162) Lahuratil. ( ó Ruhuratir). Posiblemente un epónimo de Enshushinak ó Ishtaran (J. Hastings, 2003). Está relacionado con los poderes del agua. ( R. D. Woodard, 2008)

(163) Jabru. (Yabnu) Dios del panteón elamita comparable al Anu sumerio.  Se da la circunstancia que  el término “Jabru” ó “Gabru”  se identifica con el Gabriel (arcángel). (M. Riyãz, 2000). Humban(a). Dios del panteón elamita comparable al iranio Ahura-Mazda ( W. Hinz, 1948), tenía su lugar de adoración y trono en el monte “Zila-Humban”, la “Estela de Humban”. Naprušu. Dios elamita, espíritu protector, guardián de los cuerpos de los difuntos, (SAA, 3,32, 25)  comparable al Anubis egipcio.

(166) “Sibittu”. (Sebittu)  Espíritu protector asirio contra las enfermedades  y posesiones demoníacas de los ritos “bit-meseri” y “bit-ameli” (ver apkallu).

Referencias:

“Šurpu, a collection of sumerian and akkadian incantations” Erica Reiner (1958)

“A concise dictionary of Akkadian”  J. A. Black,  A. George & N. Postgate (2007)