Los desvaríos de Z. Sitchin: Los Anunnaki y los Igigi

Resulta importante, antes de hacer referencia explícita a los anunnaki e Igigi, realizar una pequeña reseña sobre la consideración que la tradición histórica mesopotámica da a la creación del Universo.

El Universo, de acuerdo con las más antiguas explicaciones sumerias y acadias,  fue creado por los dioses en los inicios de los tiempos conforme a un acuerdo  establecido  entre ellos. Está narración, en líneas generales,  se mantiene tanto en los documentos correspondientes a la mitad III milenio a.c., como en el  nacionalista “Enuma Elish” babilónico, en las postrimerías del II milenio a.c , e  incluso en los textos preservados durante época  helenística de Uruk a finales del primer milenio a.c,  enumerando, en su generalidad, tres bóvedas metálicas que dividían el cielo, junto con una desconocida región situada por encima de éste, las llamadas “Cuatro regiones del Universo”, “An.ub.da lim.mu.ba” en sumerio  o “kibràt arba∂i” en semita, y  cuyas acepciones perduraron hasta el final de la escritura cuneiforme.

« (30) Los Cielos Superiores son de piedra “luludanìtù”. Ellos albergan a Anu. El acomodó  dentro a 300 Igigi. (31) Los Cielos Medios son de piedra “saggilmund”. Ellos albergan a los Igigi. Bel se encumbró dentro, en lo alto (32) del santuario de lapislázuli. El proporcionó  allí una candela de cegador brillo. (33) Los Cielos Inferiores son de jaspe. Ellos albergan a las estrellas. El dibujó las constelaciones de los dioses sobre ellos. (34) En el (…)  de la Tierra Superior, el depositó los espíritus de la sabiduría (35) [En el] (…) de la Tierra Media, el acomodó a Ea, su padre. (36) (…) El no dio por olvidada la rebelión. (37) [En el (…) de la Baj]a Tierra, el expulsa a los 600 Anunnaki » “Los niveles del Universo”.  Pasaje de KAR 307 (VAT 08917) Periodo neo-asirio. (912-612 a.c.)

Texto del Enuma-Elish. I milénio a.c. Photo by proel.org

Este planteamiento conceptual del Universo nos deja las evidencias de una curiosa situación: Por una lado aparecen los “apkallu” sobre la faz de la Tierra y los identifica como los “espíritus de la sabiduría” y por otro condena, parece ser que como consecuencia de una rebelión, a los anunnaki al “inframundo”, “junto a sus puertas..” según la “Ubicación de Marduk para los demonios” (AfO 19 117 24-30),  si bien debemos aclarar que esta percepción universal era desconocida con anterioridad al reino medio asirio. La anterior afirmación nos hace pensar que tal situación pudiera tratarse de una secuela del proceder a encumbrar en el panteón general mesopotámico al dios asirio “Assur” en detrimento de dioses de la tradición sumerio-acadia como “En-lil” o “Anu”. Un hecho significativo del texto es que los Igigi aparecen representados  en la línea 30 y 31  como d5.1.1″, “Los Siete”, mientras que los anunnaki lo son en la línea  37 como  da-nun-na-ki” y que nos hace consideran una diferenciación de presencias y que puede ser corroborada en el siguiente texto:

«(1) ÊN ma-mit DÛ.A.BI  ša  LÚ DUMU  DINGIR- šú is-ba-tu (2) ú-pa-áš-šar maš-maš DINGIR.MEŠ dAsal-lú-hi  (continúa el texto …)  (109) ma-mit dI-(gi-gi).MEŠ (texto perdido…) (110) ma-mit  dA-nun-na-ki. MEŠ DINGIR.MEŠ (111) ma-mit DINGIR.MEŠ  muš-si-ti » Pasaje III tablilla de Šurpu. Series babilónico-kassita (1595-1157 a.c.)

« (1) Los efectos de las palabras de éste hombre (el hechicero…), hijo de dios, (2) De Asalluhi, el exorcista de los dioses, están por debajo  (…) (109) De la palabra de los Igigi (…) (110) De la palabra de los Anunnaki, los grandes dioses, (111) De la palabra de los dioses de la noche ».

Resulta paradójico, en un primer vistazo a ambos textos, que en los textos Shurpu kassitas, textos exorcistas íntimamente relacionado con los sacerdotes de alto rango babilónico, los “asipu”, los anunnaki, si mantengan un rango de “Grandes Dioses”  y que resulta antagónico con lo antes propuesto . Vamos a tratar de explicarlo:

Una de las consideraciones mas habituales en las que se suele caer, a la hora de considerar la generalidad en los cultos mesopotámicos, es percibir una única vertiente de liturgias y tradiciones  sumerio-acadias y pretender sostenerlas exclusivamente sobre la evolución de las creencias babilónicas y dejar de lado, si bien éstas son paralelas y convergentes, panteones o estructuras como la asiria,  e incluso elamita o  merita. Así por ejemplo, en el primer texto aportado neo-asirio, la vinculación que se  da a Marduk,  al que se nos relata como “dentro del Sol” (VA 08917, 40) y nos dice: « Meslamtea es Marduk, quien se eleva y desciende del “Inframundo”, porque Assur le confinó dentro de un agujero y abre su puerta » o según la denominación para el dios en el texto: “dAMAR-UTU” – o “Joven Toro del Sol”. Siendo Utu el dios Sol de las creencias y escritos sumerios -, y de cuyas tablillas se presenta como propietario, Kisir-Assur, el exorcista del templo de Assur.  Por otro lado existe la evidencia de la existencia de una “reforma religiosa” con la llegada al poder de la dinastía amorrita del rey Hammurabi, 1792-1750 a.c.,  en la Alta Mesopotamia, junto con el incremento de la importancia de la ciudad de Babilonia, así como del conjunto templario de Esagila  donde Marduk, como dios hasta ese momento patronal, es encumbrado dentro  del panteón general sumerio-acadio y donde, igualmente, se percibe la decadencia  de  dioses como En-lil.  Estos acontecimientos tienen como desenlace un giro en la percepción teológica que conlleva una reestructuración del panteón mesopotámico y que queda reflejado en el conocido texto del “Enuma-Elish”.

« (39) dMarduk šarru ilani ú-za∂ -iz (40) dA.nun.na.ki gim-ra-sut-nu e-liš u šap-liš (41) ú-ad-di a-na da-nim te-re-tuš na-sa-ru (42) 300 (5 UŠ) ina šamê[e] úkin ma-sar-tu (43) uš-taš-ni-ma al-ka-kát ersetim [tim] ú-as-sir (44) i-na šamê [e] ú ersetim[tim] 600 (DIŠ.U) uš-te-šib » Pasaje tablilla VI del “Enuma Elish”.  primer milenio a.c. sobre textos del siglo XII a.c.  II dinastía de Isin.

«(39) Marduk, el rey, dividió a los dioses, (40) a todos los Anunnaki, entre arriba y abajo (41) El designó a Anu para proteger su mandato, el envió a 300 a los cielos como retén (42) e  hizo una segunda parte,  y pusola sobre la Tierra (43) (Así) en el Cielo y en la Tierra, a 600 el ubicó. »

Aunque, si bien, en la misma tablilla VI de “Enuma Elish” no dicta: «(69) 300 (5 UŠ) dI.gì-gì šá ša-ma-mi u 600 (DIŠ.U) šá apsî kali-šú-nu pah-ru» que traducido viene a decir: « 300 Igigi del Cielo y 600  del Apsu, todo ellos, fueron convocados »

Aunque ambos textos, en su trasfondo, nos dirijan hacia una lucha por el “poder celestial” – Según J.M. Blázquez, en referencia al Enuma Elish, nos dibuja una lucha entre los “antiguos dioses”y los “jóvenes dioses” – se pueden apreciar dos finales diferentes: Por un lado,  en el caso asirio y Assur, se trata de un “episodio de rebelión” que queda sofocado, siendo los rebeldes condenados al “inframundo” – En algunos textos aparecen como “shairsitim”, “Los del mundo subterráneo” o  como “los jueces de los difuntos” – . En el caso babilónico y de Marduk, y siguiendo las opiniones de J.M. Blázquez, se trata de un derrocamiento en toda regla. Se  da la particularidad que en el bando de los “antiguos dioses” sólo sufren castigo  Tiamat , que es divida en dos partes a partir de la cuales se crea el Cielo y la Tierra – Como nota curiosa decir que el hecho de dividir en dos mitades a  un ente en sacrificio forma parte de los “rituales de juramento” en pactos entre entidades semitas enfrentadas,  apareciendo incluso en  diversos pasajes de la Biblia -, y el dios Kingu/Lamga, lugarteniente de la diosa Tiamat,  que es sacrificado  – Según la mitología mesopotámica,  de los restos de Kingu se creó al hombre, siendo la porción que cada hombre posee del dios inmolado su “espíritu inmortal” o “Ekimmu”. Espíritu que a su muerte  habitará en el Kur o “Mas Allá”-,  mientras que el resto de los dioses involucrados son perdonados y reubicados.

Siguiendo con J.M. Blázquez, y ya en referencia a los “anunnaki”, determina el origen del término  en las antiguas “teogonías cósmicas” sumerias de Nippur –  las teogonías cósmicas presentaban la necesidad de un elemento masculino y otro femenino. En Nippur,  de los dioses Anu y Antu  nace  el dios En-lil , que junto a En-lil,  y como padre de los dioses, engendra al resto -. Término éste  que representa un “todo” o  el concepto de la “deidad” como conjunto. (J.Black, 1999), siendo otras representaciones escritas acadias:da.nun.na.ku”,” de.nun.na.ku”,  o ” da.nun.na(ke4.ne)”. Por otro lado tenemos otra acepción,  “Anunna”o da.nun.na” que no aparece en los textos anteriores y cuyo significado, según nos dictan los estudiosos,  resulta sinónimo de anunnaki. Dicho esto, y desde mi punto de vista,  estas nomenclaturas suelen aparecer en contextos sumerios relacionados con el dios Enki, como  heredero de En-lil, en la ciudad de Eridu y con lo que  N. Kramer define como  la “Épica Sumeria. – Enki, en el poema “Enki y el Orden del Mundo”, se titula como “Señor de todos los Anunna” o bien como “den-ki en ḫe2-ĝal2-la da.nun.na-ke4-ne”, “El Señor de multitud de Anunnaki”, y de ésta guisa los dioses así  son citados en”El viaje de Enki a Nibru” (ETCSL 1.1.3)  –  y que podría dirigirnos a considerar, en su origen etimológico, una primera relación con las “Teogonías de Eridu”cuyos dioses poseían un carácter dual masculino-femenino . Una posible corroboración de los anterior vendría de la mano de  los “Himnos de Drehem” – Antigua Puzrih-Dagan, III dinastía de Ur,  ciudad  fundada entre el 2094-2047 a.c. -,  donde aparecen como “un todo” o como los “Cincuenta dioses de Eridu”, da.nun.na-eriduki nin.nu.bi”,  y que, tal vez, les conectaría con los “Inim”, los dioses poseedores de los creadores “me”– Los “me”son la esencia de la creación de todo lo que existe en el mundo  y define a los dioses de carácter ctónico –,  unos  antiguos dioses principales, que en número de cincuenta, componían el panteón sumerio. Dicho esto, lo que parece evidente es que tanto unos como otros son el reflejo de la significación universal del “hecho divino” e inequívocamente, tanto anunna como anunnaki, son términos , que si bien “zarandeados” tanto por escribas como  por las diversas teogonías surgidas en el tiempo en Mesopotamia a lo largo de tres mil años,  vienen a reseñar lo mismo.

Otro concepto en similares derroteros es Igigi,  “Í.gì.gì”, “Igigû” en acadio ó como hemos visto  plasmado anteriormente en escritura cifrada, como “d5.1.1″– Según J. Black, también aparecen representados como “ú-sa8” en contraposición a los annunaki que aparecen como  “d9″ o “[i] lim9” (MSL  XVII, 197) – y que autores como Hrozny interpretan como una variante semita para obviar representar el número siete por ser “tabú” (¿?) , aunque posiblemente sea debido al uso  de la base sexagesimal como términos nominativos, si bien está nomenclatura cifrada de los Igigi incluso llegó  a ser incluso d5″. En un contexto amorrito-babilónico, los Igigi,  aparecen como los “Grandes Príncipes”  o los “Diez Dioses Principales”, donde, parece ser, fueron introducidos como concepto divino. Aunque con el siguiente texto afrontamos nuevas dudas:

«(1) Cuando los dioses hacían de hombres, del trabajo, ellos llevaban la carga. Dioses, “La carga era demasiado pesada”. Las labores muy duras, los inconvenientes muchos. Los grandes Anunnaki hicieron a los Igigi, llevar las tareas de siete »  Pasaje de la “Epopeya de Atrahasis”. (BM-78941-78943) Tablilla I. versión del Siglo XVII a.c. Sippar.

Siguiendo el relato  de la “‘Epica de Atrahasis, nos encontramos una situación ya conocida en  anteriores apuntes: Un revuelta por parte de los dioses, en éste caso de los igigi, ¿Os suena..?,  que lleva a considerar la creación del hombre, si bien es cierto que en la “Épica de Atrahasis” es el dios “Gesthu-e”  quien es inmolado  y la humanidad es creada mediante el parto de la “Diosa Madre”o “Belet-ili” –

«(25) El trigo abrió la boca y dijo (26) nombrando a Nisaba como “diosa del inframundo”: (27) Nisaba, ¿Porqué tu creces sobre la tierra..?(28) Tú has traído la disesión entre las plantas. (29) Tu has engendrado conflictos y (con tu comportamiento) has invocado a los demonios. (30)Tu hablas mentiras y las sostienes (31) Tú has traído la disputa entre Igigi y Anunnaki. » Pasaje de la fábula “Nisaba y el trigo”. Periodo neo-asirio. Siglo VII a.c. Sultantepe.

Según las narraciones aportadas, nada para ser estar, evidentemente.., aclarado  y pueden  continuar preguntas como: ¿Quienes eran en definitiva  los Anunnaki (o Anunna e  Igigi..) y que papel tuvieron en el desarrollo de  la teogonía mesopotámica..?  ¿Cual era en definitiva su número y que implicaciones tenía..? ¿Cual es su origen dentro de las diferentes teogonías..? ¿Quienes eran los dioses residentes del Cielo Superior, del Cielo Medio, del Apsu o del “inframundo”,..?  y por último  ¿Que versión de la creación es la mas  fidedigna: El “Enuma-Elish”, la de KAR 307, o las múltiples existentes de carácter sumerio-acadio, caso del “Génesis de Dunnu”..?

Para estas contestaciones Zecharia Sitchin  y sus seguidores nos dan una iluminada contestación: “Se trata de seres extraterrestres de apariencia reptiloide procedentes del planeta Nibiru. Planeta cuya órbita, dentro del Sistema Solar, le acerca a la Tierra cada 2500 años”

Yo, más mundano,  me atrevería a pensar que se trata de la evolución, durante milenios, de varias teogonías ctónicas y cósmicas repartidas por Mesopotamia, con un posible origen sumerio, que se entremezclaron con otras de carácter astral culturalmente semíticas, en un desarrollo sincrético que posteriormente  siguió evolucionando. Ésta evolución, así como la anterior,  incluyó  un proceso de sustitución, asimilación y adopción de multitud de dioses, así como de conceptos,  en función de un crisol de culturas, que posteriormente se cristalizaron en unos principales  panteones que fueron el  asirio, el babilónico y donde podríamos incluir otros ya mencionados.

Cito por último a  J.M. Blazquez en “Mitos de la Creación Mesopotámica”:

« Como puntualiza J. Bottéro, el Poema  no fue para su autores ni para aquellos que lo usaban, ni un libro santo,  ni una autoridad religiosa, ni una doctrina verdadera, conceptos alejados de una religión popular, como era la de Mesopotamia. Baste recordar que después de su redacción, aunque el clero de Babilonia había conseguido elevar a Marduk, este dios nunca reemplazó a Enlil y jamás formó parte de la antigua triada compuesta por Anu, Enlil y Ea, que perdieron poco a poco la supremacía en el culto. Los devotos se encomendaban más bien a Marduk ó a las deidades astrales como Ishtar y, principalmente, Shamash, dios solar. La denominación Poema babilónico de la Creación ó Enuma Elish es impropia, pues su finalidad no fue de ningún modo el tratamiento teogónico, cosmogónico y antropogónico..»

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Referencias y textos:

“Mesopotamian Cosmic Geography” Wayne Horowitz (1998)

“A concise dictionary of Akkadian” J.A.Black. A George & N. Postgate (2007)

“Šurpu, a collection of sumerian and akkadian incantations” Erica Reiner (1958)

www. etcs.orinst.ox.ac.uk

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