Los desvaríos de Z. Sitchin: Cilindro-sello “Hermitage”

Con éste cilindro-sello, supuestamente perteneciente a la colección del Museo Hermitage de San Petersburgo, concluyo con la serie de entradas en relación a determinadas piezas arqueológicas – en éste caso  un bosquejo del posible original – donde el fallecido Zecharia Sitchin y sus seguidores sustentan sus  teorías sobre el advenimiento extraterrestre. Sus afirmaciones sobre nuestra descendencia alienígena, como fruto de  manipulaciones genéticas en homínidos, de los fundadores de las primeras civilizaciones en Oriente Próximo, así como la existencia de bases extraterrestre en el planeta Marte hace 4.500 años.

«La información sumeria esta probada en textos sobre tablillas de arcilla; siendo la demostración pictórica que  soporta mis conclusiones, que incluyo en mi libro, la recreación de una representación de un cilindro-sello  de 4500 años de antigüedad, que se conserva en el Museo Hermitage de San Petersburgo en Rusia (fig  91 en Genesis Resvisted)

« (Refiriéndose al cilindro-sello..) Representa a un astronauta (“hombre águila”) en la Tierra ( el planeta marcado por siete puntos, acompañado por la luna creciente) y un astronauta sobre  Marte (El símbolo de la estrella de seis puntas) – Este último representado por un astronauta de la clase “Hombres-pez”, estos equipados para realizar un amerizaje en el agua. Entre los dos planetas un objeto es representado,  pudiera ser una nave espacial, con los paneles y las antenas extendidos… »

Contextualizada la opinión vertida sobre  el bosquejo del original, e interpretada la imaginería que tales representaciones significan por parte de Zecharia Sitchin, voy a intentar dar por la mía una alternativa versión:

En primer lugar y por la características de lo representado,  aunque vuelvo a señalar que se trata del bosquejo de una impresión de un supuesto cilindro-sello, deduzco que  hablamos de un sello neo-asirio, no sumerio, y que por tanto posiblemente no tenga 4500 años, sino más bien  alrededor de  3000 años. En un primer vistazo,  resulta reseñable las diferencias de proporcionalidad morfológicas entre algunos de los distintos componentes del conjunto representado y que en un primer momento achacaremos a que se trate de una mala copia –  Las diferencias en cuanto a proporciones de los entes interpretados en los cilindros sellos mesopotámicos son    fruto de una diferenciación  en la dignidad,  Ejemplo: “Un dios, o regente divinizado, representado frente a la generalidad de los hombres”. Caso descriptivo pudiera ser, aunque no se trate de un cilindro-sello,   la  conocida “Estela de Naram-Sin“. No se da en representaciones con una supuesta  misma dignidad –

Cilindro-sello neo-asirio. Siglo IX a.c. aprox.

A la Izquierda,  impresión moderna de un cilindro-sello del periodo neo-asirio, siglo IX a.c. aprox.  El diseño incluye  a un “girtablullû”  que sujeta un disco solar aladou “hombre-escorpión” –  Según la mitología babilónica, Estos  seres fueron creados por Tiamat y Apzu para combatir  contra los jóvenes dioses encabezados por Marduk. Posteriormente perdonados, pasaron a ser los  guardianes del “Camino del dios Sol”, Shamash/Marduk,  así como de sus extremos que conducían al Inframundo – . A continuación aparecen, en la parte inferior,  dos símbolos de fertilidad: Uno de forma romboide, tal vez una vagina,  y otro  de forma fálica.  También figura, siguiendo de izquierda a derecha,  un “mušhuššu” ó “serpiente-dragón” sobre cuyo lomo se aprecian los símbolos de la lanza y el escoplo para escritura  – Símbolos babilónicos del dios Marduk y su hijo Nabu. En esta escena representarían  el “conocimiento” – y, a su vez,  sobre éstos,  una estrella y lo que parece una cabeza de carnero. Seguimos,  un signo que no puedo asegurar su significado – aunque me inclino a pensar que representa al “Sol Naciente” – y  el “árbol de la vida”. Por la derecha apreciamos a el suplicante  y posible dueño del cilindro-sello,  ante la diosa de la izquierda que es Ishtar , – Aparece adornada con la “estrella de Venus” y sobre un atrio, en representación de su dignidad – sobre los que aparece el símbolo de la “luna creciente” – representación del dios Sin y que en un contexto asirio representa “el buen consejo”, así como la sabiduría –.  Siete puntos que representan a Las Pléyades. –  Las Pléyades  es una figuración  representativa  del conjunto de los grandes dioses y su consejo, íntimamente relacionados  con la Luna y con su dios Sin.  En la mitología sumeria  toma imagen del “principio del mundo “, como toma de decisión conjunta de los dioses –.  Entre la “serpiente dragón y la diosa Ishtar aparece la figura de un pez como alegato  de la Abundancia. Podríamos  afirmar que se trata de un escenario de rogatoria hacia la diosa de la Fecundidad donde se pide su consejo y sabiduría con el beneplácito del resto de dioses principales.

Cilindro-sello neo-asirio. Siglo VIII a.c. aprox.

 A la derecha,  impresión de un cilindro-sello del periodo neo-asirio,  finales del siglo VIII a.c. aprox., Aparece por la izquierda una posible representación del dios Nabu – como “dios de la sabiduría” en el periodo referenciado y como  así parece indicar el “escoplo para escritura” que figura tras él,  así como su coronación planetaria, tal vez Mercurio (¿?),  y que se refrenda por su  acompañamiento de un mušhuššu que aparece acostado a sus pies.  –  A continuación, el audienciado y  entre éste y Nabu, la “luna creciente”. Siguiendo con la descripción,  se figura “el Árbol de la Vida”, en su diseño asirio y  sobre el que parece un disco solar alado  que representa a una divinidad solar – Aquí podríamos tener dudas,  tal vez se trate de Shamash, Assur e incluso pudiera ser Ahura Mazda -. A la izquierda del árbol,   la diosa Ishtar   y por último, las ya descritas en su representación, conjunto de las Pléyades.

Volviendo al supuesto cilindro-sello  “Hermitage” podemos apreciar en su diseño las siguientes figuraciones, de izquierda a derecha y de arriba a abajo:  Las Pléyades, una espada – símbolo de Marduk junto con la lanza, ya mencionada como representación de su soberanía divina -,  un “sebittu” asirio, una “luna creciente”, un romboide – tal vez , de nuevo, el signo femenino de la fertilidad – , una mesa, un disco solar alado, un pez, una estrella y por último, otro sebittu pisciforme o “suhurmasû”.

En un primer vistazo,  nada que ver con las alienígenas interpretaciones de Sitchin. Concluyo:

Representación neo-asiria de un pez-apkallu ó "suhurmasû". Siglo IX .a.c.

Representación neo-asiria de un "Umu-apkallu". Siglo IX a.c.

Udes. podrían pensar que , ¡Muy bien..!  ¿Pero  a que viene toda la anterior explicación y el desentrañamiento de los dos cilindro- sellos anteriores..? Muy simple. porque se trata de los argumentos para  constatar que el supuesto cilindro sello “Hermitage”… ¡No dice nada..!  Y no dice nada  porque no existe escenificación coherente ninguna , a  diferencia de los dos  sellos por mí presentados. Es sólo un conjunto de signos y figuraciones inconexas sin ningún propósito representativo (bueno..,  si  uno..:  Intentar sostener sus erráticas afirmaciones “exoterráqueas” marcianas…)  No cabe duda que existen sellos mesopotámicos con figuraciones similares y figurantes similares, pero en su comparativa con la generalidad faltan “participantes”– Caso por ejemplo que apareciera “el árbol de la vida” entre los sebittu ó que la mesa fuera parte de un ágape, o ritual,  pero debería aparecer  algún tipo de menaje -. También resulta paradójica la “desproporcionalidad” del disco solar alado con el  resto del conjunto, así como la disformidad entre los propios “sebittu” –  a parte que, a mi entender, el de la derecha da la sensación que  ha sido parcialmente “modificado” en su tocado con la idea, tal vez, de  darle un aire más “espacial” – El signo de la espada no cuadra en un supuesta escena de ritos “bit messeri” ó “bit ameli” no tiene concordancia alguna.  – Si bien es cierto que seguramente pudieran formar parte alguno de  los “apkallu” representados, pero en todo caso irían por parejas iguales – .Como tampoco es muy coherente la figuración  del pez o  el supuesto signo de fertilidad, si bien este último pudiera ser cualquier cosa.

En definitiva,  éste supuesto cilindro-sello “Hermitage” no cuadra, como hemos intentado demostrar, con  ninguna escenografía representativa artística de la mitología del  Antiguo Oriente Próximo.


Referencias e imágenes:

“Near Eastern seals” Dominique Collom (1990)

http://www.bibliotecapleyades.net

blogs.dion.ne.jp

edicolaweb.net

Los desvaríos de Z. Sitchin: Los Anunnaki y los Igigi

Resulta importante, antes de hacer referencia explícita a los anunnaki e Igigi, realizar una pequeña reseña sobre la consideración que la tradición histórica mesopotámica da a la creación del Universo.

El Universo, de acuerdo con las más antiguas explicaciones sumerias y acadias,  fue creado por los dioses en los inicios de los tiempos conforme a un acuerdo  establecido  entre ellos. Está narración, en líneas generales,  se mantiene tanto en los documentos correspondientes a la mitad III milenio a.c., como en el  nacionalista “Enuma Elish” babilónico, en las postrimerías del II milenio a.c , e  incluso en los textos preservados durante época  helenística de Uruk a finales del primer milenio a.c,  enumerando, en su generalidad, tres bóvedas metálicas que dividían el cielo, junto con una desconocida región situada por encima de éste, las llamadas “Cuatro regiones del Universo”, “An.ub.da lim.mu.ba” en sumerio  o “kibràt arba∂i” en semita, y  cuyas acepciones perduraron hasta el final de la escritura cuneiforme.

« (30) Los Cielos Superiores son de piedra “luludanìtù”. Ellos albergan a Anu. El acomodó  dentro a 300 Igigi. (31) Los Cielos Medios son de piedra “saggilmund”. Ellos albergan a los Igigi. Bel se encumbró dentro, en lo alto (32) del santuario de lapislázuli. El proporcionó  allí una candela de cegador brillo. (33) Los Cielos Inferiores son de jaspe. Ellos albergan a las estrellas. El dibujó las constelaciones de los dioses sobre ellos. (34) En el (…)  de la Tierra Superior, el depositó los espíritus de la sabiduría (35) [En el] (…) de la Tierra Media, el acomodó a Ea, su padre. (36) (…) El no dio por olvidada la rebelión. (37) [En el (…) de la Baj]a Tierra, el expulsa a los 600 Anunnaki » “Los niveles del Universo”.  Pasaje de KAR 307 (VAT 08917) Periodo neo-asirio. (912-612 a.c.)

Texto del Enuma-Elish. I milénio a.c. Photo by proel.org

Este planteamiento conceptual del Universo nos deja las evidencias de una curiosa situación: Por una lado aparecen los “apkallu” sobre la faz de la Tierra y los identifica como los “espíritus de la sabiduría” y por otro condena, parece ser que como consecuencia de una rebelión, a los anunnaki al “inframundo”, “junto a sus puertas..” según la “Ubicación de Marduk para los demonios” (AfO 19 117 24-30),  si bien debemos aclarar que esta percepción universal era desconocida con anterioridad al reino medio asirio. La anterior afirmación nos hace pensar que tal situación pudiera tratarse de una secuela del proceder a encumbrar en el panteón general mesopotámico al dios asirio “Assur” en detrimento de dioses de la tradición sumerio-acadia como “En-lil” o “Anu”. Un hecho significativo del texto es que los Igigi aparecen representados  en la línea 30 y 31  como d5.1.1″, “Los Siete”, mientras que los anunnaki lo son en la línea  37 como  da-nun-na-ki” y que nos hace consideran una diferenciación de presencias y que puede ser corroborada en el siguiente texto:

«(1) ÊN ma-mit DÛ.A.BI  ša  LÚ DUMU  DINGIR- šú is-ba-tu (2) ú-pa-áš-šar maš-maš DINGIR.MEŠ dAsal-lú-hi  (continúa el texto …)  (109) ma-mit dI-(gi-gi).MEŠ (texto perdido…) (110) ma-mit  dA-nun-na-ki. MEŠ DINGIR.MEŠ (111) ma-mit DINGIR.MEŠ  muš-si-ti » Pasaje III tablilla de Šurpu. Series babilónico-kassita (1595-1157 a.c.)

« (1) Los efectos de las palabras de éste hombre (el hechicero…), hijo de dios, (2) De Asalluhi, el exorcista de los dioses, están por debajo  (…) (109) De la palabra de los Igigi (…) (110) De la palabra de los Anunnaki, los grandes dioses, (111) De la palabra de los dioses de la noche ».

Resulta paradójico, en un primer vistazo a ambos textos, que en los textos Shurpu kassitas, textos exorcistas íntimamente relacionado con los sacerdotes de alto rango babilónico, los “asipu”, los anunnaki, si mantengan un rango de “Grandes Dioses”  y que resulta antagónico con lo antes propuesto . Vamos a tratar de explicarlo:

Una de las consideraciones mas habituales en las que se suele caer, a la hora de considerar la generalidad en los cultos mesopotámicos, es percibir una única vertiente de liturgias y tradiciones  sumerio-acadias y pretender sostenerlas exclusivamente sobre la evolución de las creencias babilónicas y dejar de lado, si bien éstas son paralelas y convergentes, panteones o estructuras como la asiria,  e incluso elamita o  merita. Así por ejemplo, en el primer texto aportado neo-asirio, la vinculación que se  da a Marduk,  al que se nos relata como “dentro del Sol” (VA 08917, 40) y nos dice: « Meslamtea es Marduk, quien se eleva y desciende del “Inframundo”, porque Assur le confinó dentro de un agujero y abre su puerta » o según la denominación para el dios en el texto: “dAMAR-UTU” – o “Joven Toro del Sol”. Siendo Utu el dios Sol de las creencias y escritos sumerios -, y de cuyas tablillas se presenta como propietario, Kisir-Assur, el exorcista del templo de Assur.  Por otro lado existe la evidencia de la existencia de una “reforma religiosa” con la llegada al poder de la dinastía amorrita del rey Hammurabi, 1792-1750 a.c.,  en la Alta Mesopotamia, junto con el incremento de la importancia de la ciudad de Babilonia, así como del conjunto templario de Esagila  donde Marduk, como dios hasta ese momento patronal, es encumbrado dentro  del panteón general sumerio-acadio y donde, igualmente, se percibe la decadencia  de  dioses como En-lil.  Estos acontecimientos tienen como desenlace un giro en la percepción teológica que conlleva una reestructuración del panteón mesopotámico y que queda reflejado en el conocido texto del “Enuma-Elish”.

« (39) dMarduk šarru ilani ú-za∂ -iz (40) dA.nun.na.ki gim-ra-sut-nu e-liš u šap-liš (41) ú-ad-di a-na da-nim te-re-tuš na-sa-ru (42) 300 (5 UŠ) ina šamê[e] úkin ma-sar-tu (43) uš-taš-ni-ma al-ka-kát ersetim [tim] ú-as-sir (44) i-na šamê [e] ú ersetim[tim] 600 (DIŠ.U) uš-te-šib » Pasaje tablilla VI del “Enuma Elish”.  primer milenio a.c. sobre textos del siglo XII a.c.  II dinastía de Isin.

«(39) Marduk, el rey, dividió a los dioses, (40) a todos los Anunnaki, entre arriba y abajo (41) El designó a Anu para proteger su mandato, el envió a 300 a los cielos como retén (42) e  hizo una segunda parte,  y pusola sobre la Tierra (43) (Así) en el Cielo y en la Tierra, a 600 el ubicó. »

Aunque, si bien, en la misma tablilla VI de “Enuma Elish” no dicta: «(69) 300 (5 UŠ) dI.gì-gì šá ša-ma-mi u 600 (DIŠ.U) šá apsî kali-šú-nu pah-ru» que traducido viene a decir: « 300 Igigi del Cielo y 600  del Apsu, todo ellos, fueron convocados »

Aunque ambos textos, en su trasfondo, nos dirijan hacia una lucha por el “poder celestial” – Según J.M. Blázquez, en referencia al Enuma Elish, nos dibuja una lucha entre los “antiguos dioses”y los “jóvenes dioses” – se pueden apreciar dos finales diferentes: Por un lado,  en el caso asirio y Assur, se trata de un “episodio de rebelión” que queda sofocado, siendo los rebeldes condenados al “inframundo” – En algunos textos aparecen como “shairsitim”, “Los del mundo subterráneo” o  como “los jueces de los difuntos” – . En el caso babilónico y de Marduk, y siguiendo las opiniones de J.M. Blázquez, se trata de un derrocamiento en toda regla. Se  da la particularidad que en el bando de los “antiguos dioses” sólo sufren castigo  Tiamat , que es divida en dos partes a partir de la cuales se crea el Cielo y la Tierra – Como nota curiosa decir que el hecho de dividir en dos mitades a  un ente en sacrificio forma parte de los “rituales de juramento” en pactos entre entidades semitas enfrentadas,  apareciendo incluso en  diversos pasajes de la Biblia -, y el dios Kingu/Lamga, lugarteniente de la diosa Tiamat,  que es sacrificado  – Según la mitología mesopotámica,  de los restos de Kingu se creó al hombre, siendo la porción que cada hombre posee del dios inmolado su “espíritu inmortal” o “Ekimmu”. Espíritu que a su muerte  habitará en el Kur o “Mas Allá”-,  mientras que el resto de los dioses involucrados son perdonados y reubicados.

Siguiendo con J.M. Blázquez, y ya en referencia a los “anunnaki”, determina el origen del término  en las antiguas “teogonías cósmicas” sumerias de Nippur –  las teogonías cósmicas presentaban la necesidad de un elemento masculino y otro femenino. En Nippur,  de los dioses Anu y Antu  nace  el dios En-lil , que junto a En-lil,  y como padre de los dioses, engendra al resto -. Término éste  que representa un “todo” o  el concepto de la “deidad” como conjunto. (J.Black, 1999), siendo otras representaciones escritas acadias:da.nun.na.ku”,” de.nun.na.ku”,  o ” da.nun.na(ke4.ne)”. Por otro lado tenemos otra acepción,  “Anunna”o da.nun.na” que no aparece en los textos anteriores y cuyo significado, según nos dictan los estudiosos,  resulta sinónimo de anunnaki. Dicho esto, y desde mi punto de vista,  estas nomenclaturas suelen aparecer en contextos sumerios relacionados con el dios Enki, como  heredero de En-lil, en la ciudad de Eridu y con lo que  N. Kramer define como  la “Épica Sumeria. – Enki, en el poema “Enki y el Orden del Mundo”, se titula como “Señor de todos los Anunna” o bien como “den-ki en ḫe2-ĝal2-la da.nun.na-ke4-ne”, “El Señor de multitud de Anunnaki”, y de ésta guisa los dioses así  son citados en”El viaje de Enki a Nibru” (ETCSL 1.1.3)  –  y que podría dirigirnos a considerar, en su origen etimológico, una primera relación con las “Teogonías de Eridu”cuyos dioses poseían un carácter dual masculino-femenino . Una posible corroboración de los anterior vendría de la mano de  los “Himnos de Drehem” – Antigua Puzrih-Dagan, III dinastía de Ur,  ciudad  fundada entre el 2094-2047 a.c. -,  donde aparecen como “un todo” o como los “Cincuenta dioses de Eridu”, da.nun.na-eriduki nin.nu.bi”,  y que, tal vez, les conectaría con los “Inim”, los dioses poseedores de los creadores “me”– Los “me”son la esencia de la creación de todo lo que existe en el mundo  y define a los dioses de carácter ctónico –,  unos  antiguos dioses principales, que en número de cincuenta, componían el panteón sumerio. Dicho esto, lo que parece evidente es que tanto unos como otros son el reflejo de la significación universal del “hecho divino” e inequívocamente, tanto anunna como anunnaki, son términos , que si bien “zarandeados” tanto por escribas como  por las diversas teogonías surgidas en el tiempo en Mesopotamia a lo largo de tres mil años,  vienen a reseñar lo mismo.

Otro concepto en similares derroteros es Igigi,  “Í.gì.gì”, “Igigû” en acadio ó como hemos visto  plasmado anteriormente en escritura cifrada, como “d5.1.1″– Según J. Black, también aparecen representados como “ú-sa8” en contraposición a los annunaki que aparecen como  “d9″ o “[i] lim9” (MSL  XVII, 197) – y que autores como Hrozny interpretan como una variante semita para obviar representar el número siete por ser “tabú” (¿?) , aunque posiblemente sea debido al uso  de la base sexagesimal como términos nominativos, si bien está nomenclatura cifrada de los Igigi incluso llegó  a ser incluso d5″. En un contexto amorrito-babilónico, los Igigi,  aparecen como los “Grandes Príncipes”  o los “Diez Dioses Principales”, donde, parece ser, fueron introducidos como concepto divino. Aunque con el siguiente texto afrontamos nuevas dudas:

«(1) Cuando los dioses hacían de hombres, del trabajo, ellos llevaban la carga. Dioses, “La carga era demasiado pesada”. Las labores muy duras, los inconvenientes muchos. Los grandes Anunnaki hicieron a los Igigi, llevar las tareas de siete »  Pasaje de la “Epopeya de Atrahasis”. (BM-78941-78943) Tablilla I. versión del Siglo XVII a.c. Sippar.

Siguiendo el relato  de la “‘Epica de Atrahasis, nos encontramos una situación ya conocida en  anteriores apuntes: Un revuelta por parte de los dioses, en éste caso de los igigi, ¿Os suena..?,  que lleva a considerar la creación del hombre, si bien es cierto que en la “Épica de Atrahasis” es el dios “Gesthu-e”  quien es inmolado  y la humanidad es creada mediante el parto de la “Diosa Madre”o “Belet-ili” –

«(25) El trigo abrió la boca y dijo (26) nombrando a Nisaba como “diosa del inframundo”: (27) Nisaba, ¿Porqué tu creces sobre la tierra..?(28) Tú has traído la disesión entre las plantas. (29) Tu has engendrado conflictos y (con tu comportamiento) has invocado a los demonios. (30)Tu hablas mentiras y las sostienes (31) Tú has traído la disputa entre Igigi y Anunnaki. » Pasaje de la fábula “Nisaba y el trigo”. Periodo neo-asirio. Siglo VII a.c. Sultantepe.

Según las narraciones aportadas, nada para ser estar, evidentemente.., aclarado  y pueden  continuar preguntas como: ¿Quienes eran en definitiva  los Anunnaki (o Anunna e  Igigi..) y que papel tuvieron en el desarrollo de  la teogonía mesopotámica..?  ¿Cual era en definitiva su número y que implicaciones tenía..? ¿Cual es su origen dentro de las diferentes teogonías..? ¿Quienes eran los dioses residentes del Cielo Superior, del Cielo Medio, del Apsu o del “inframundo”,..?  y por último  ¿Que versión de la creación es la mas  fidedigna: El “Enuma-Elish”, la de KAR 307, o las múltiples existentes de carácter sumerio-acadio, caso del “Génesis de Dunnu”..?

Para estas contestaciones Zecharia Sitchin  y sus seguidores nos dan una iluminada contestación: “Se trata de seres extraterrestres de apariencia reptiloide procedentes del planeta Nibiru. Planeta cuya órbita, dentro del Sistema Solar, le acerca a la Tierra cada 2500 años”

Yo, más mundano,  me atrevería a pensar que se trata de la evolución, durante milenios, de varias teogonías ctónicas y cósmicas repartidas por Mesopotamia, con un posible origen sumerio, que se entremezclaron con otras de carácter astral culturalmente semíticas, en un desarrollo sincrético que posteriormente  siguió evolucionando. Ésta evolución, así como la anterior,  incluyó  un proceso de sustitución, asimilación y adopción de multitud de dioses, así como de conceptos,  en función de un crisol de culturas, que posteriormente se cristalizaron en unos principales  panteones que fueron el  asirio, el babilónico y donde podríamos incluir otros ya mencionados.

Cito por último a  J.M. Blazquez en “Mitos de la Creación Mesopotámica”:

« Como puntualiza J. Bottéro, el Poema  no fue para su autores ni para aquellos que lo usaban, ni un libro santo,  ni una autoridad religiosa, ni una doctrina verdadera, conceptos alejados de una religión popular, como era la de Mesopotamia. Baste recordar que después de su redacción, aunque el clero de Babilonia había conseguido elevar a Marduk, este dios nunca reemplazó a Enlil y jamás formó parte de la antigua triada compuesta por Anu, Enlil y Ea, que perdieron poco a poco la supremacía en el culto. Los devotos se encomendaban más bien a Marduk ó a las deidades astrales como Ishtar y, principalmente, Shamash, dios solar. La denominación Poema babilónico de la Creación ó Enuma Elish es impropia, pues su finalidad no fue de ningún modo el tratamiento teogónico, cosmogónico y antropogónico..»

Temas relacionados:

“Cilindro-sello VA 243“, La”Estela de Naram-Sin“,  La”Copa de Gudea

Referencias y textos:

“Mesopotamian Cosmic Geography” Wayne Horowitz (1998)

“A concise dictionary of Akkadian” J.A.Black. A George & N. Postgate (2007)

“Šurpu, a collection of sumerian and akkadian incantations” Erica Reiner (1958)

www. etcs.orinst.ox.ac.uk

Imágenes:

http://www.proel.org

Mitología mesopotámica. Assur y Marduk, los dioses nacionalistas

Podemos considerar que la caída del “Muro de Amurru”, así como la de la III dinastía de Ur, como un punto de inflexión en los acontecimientos políticos, y por aquellas fechas por tanto religiosos , de esa época postrimera al derrumbe del “Renacimiento Sumerio” . Hasta esa fecha el panteón general  mesopotámico estaba constituido por una abigarrada amalgama de dioses ctónicos y cósmicos, hasta un número aproximado de 3600 divinidades, que se distribuían, en el transcurso del tiempo,  en un primer grupo de divinidades principales repartidos en díadas, un ejemplo sumerio sería Anu y Ninhusarg/Ki,  tríadas, caso de la también sumeria Anu, Enlil y Enki o la semita Sin, Ishtar y Shamash, o tétradas, caso de Anu, Enlil, Ishtar y Ea del periodo acádicoque estaban acompañados de un número indeterminado dioses de rango principal:  Los Anunna o Anunnaki,  en acadio Anunnakku, Anukku ó Enunnakku,  o  en sus otras denominaciones  como “Igigi” , “Igig(u)”  o “Inim”.  Sigue leyendo

Los asirios. Reino medio e Imperio antiguo

El periodo de la historia assurita conocida como el Reino Medio,  nos propone el inicio de un cambio de escenario  social y político. En el siglo XIV a.c., el reino shubarteo comienza una política de expansión territorial encabezada por Assur-Uballit I, 1366-1330 a.c., y continuada  por sus sucesores en el trono,  que tuvo como premisa la derrota de Mitanni, – definitiva derrota de  Mitanni ,y  posterior anexión al País de Hatti,   a manos del primer gran emperador hittita: Suppilulima I, 1375-1322 a.c.  – así como el incipiente poderío económico de la anterior ciudad-estado de Assur,  que permite combatir y rebatir la anterior hegemonía de Babilonia sobre ShubartuDe ésta época  es la correspondencia del rey kassita Burna-Buriash II, 1375-1347 a.c., protestando ante la corte faraónica de Amenhotep IV, 1365-1348 a.c., por el  posible reconocimiento egipcio de un Assur independiente al mantener relaciones con Assur-Uballit – Éste incremento de la beligerancia asiria se fundamenta en la protección de las rutas comerciales al occidente sirio y los pasos del Éufrates, ahora bajo su control, y en la  consecuente defensa de sus fronteras en una situación general  mesopotámica de fuerte inestabilidad. Tal es la situación. que a partir de ese momento en la sociedad asiria, cobrará enorme importancia una institución  que será pieza fundamental en la construcción en la segunda mitad del siglo XIII a.c. del futuro imperio asirio:  El ejército.  Por las mismas premisas, se asistirá a un cambio en la idiosincrasia del dios protector de la ciudad, Assur ó Ash-shur, que pasará a ser  encumbrado a la máxima divinidad del panteón genérico mesopotámico – con el título de Ilu-Ashshuru ó “dios asirio” – , al vez que incrementará sus atribuciones guerreras, al igual que Shamash, dios sol y de la justicia, que dará un valor de “legalidad” a la política militarista y expansionista asiria.

« …En los tiempos de Kurigalzu (Kurigalzu I, rey de Babilonia, 1390-1374 a.c. ¿?), mi padre, los Kinahi (amorritas canaaneos) fueron a él en los siguientes términos: “Las fronteras del país (texto perdido…) Nosotros queremos pasar al otro lado y junto a tí “. Mi padre dió la siguiente contestación: “¡Olvidar la idea de  contar conmigo!  Nunca me pondré en contra de mi hermano, el rey de Egipto,  por eso no trataré con nadie más  ¿No podría yo traicionarte? El es mi aliado..” Mi padre proclamó no actuar contra tu padre. Ahora, los assuritas, vasallos míos, y que yo no te he enviado como ellos aseguran.  ¿Porque han sido recibidos en tu reino? Si tienes aprecio por mí, no permitas que ellos cierren ningún acuerdo. ¡Házlos volver con las manos vacías!… » Pasaje de la carta del rey babilónico Burna-Buriash II a Amenhotep IV. EA 9. British Museum, Londres.

Estela del rey Adad-Ninari I. Reino medio asirio. Siglo XIII a.c.

El nuevo poderío asirio se pone de manifiesto con la intervención del cuarto rey en la sucesión Adad-Ninari I, 1307-1275 a.c.  en Hanigalbat – reino hurrita. Antiguo “corazón” del  anterior imperio de Mitanni y en esa época  protectorado hittitay que se englobaba dentro de la política de expansión hacia el Este con el fin de controlar los pequeños estados en las estribaciones de los Montes Zagros y que permitían dominar  las rutas comerciales hacia la planicie iránia.

Nota: Esta intervención de Adad-Ninari I en Hanigabalt, hay que encuadrarla en el contexto histórico de la expansión hittita hacia occidente  a expensas del declive del imperio egipcio fundado  por Tutmosis III, en la actual Siria y que llevó al apogeo de su enfrentamiento con la Batalla de Qadesh,  en el 1274 a.c., entre el faraón de la XIX dinastía, Ramsés II y el rey hittita Mutawali II, y de la que dependía el control del eje este-oeste de las  ricas rutas mercantiles “Eufrates-Mediterráneo”. Hecho éste, aunque hubo otros, que debilitaron la influencia hittita sobre las antiguas conquistas y vasallajes del imperio creado por  Suppiluliuma  que obligaron, incluso, en un momento dado, a trasladar la capital hittita desde Hatuss(a) a Tarhuntass(a).

En el transcurso de éstas campañas, – que se compaginaron con las desavenencias con Babilonia  y que concluyeron con una rectificación de fronteras por parte kassita – Adad-Ninari, consiguió profundizar también hacia Occidente donde alcanzó el Éufrates en Karkemish; Penetración que le permitió apoderarse de las rutas comerciales entre  el norte de Asia Menor y Mesopotamia, así como las conexiones con los puertos mediterráneos.  Con estas conquistas el rey asirio recupera el viejo título acádico de “Rey de la totalidad” sargónico y que ya ostentara el rey terqita Shamsi-Adad en el antiguo reino de Assur. Salmanasar I, 1274-1245 a.c., prosigue la labor de su padre en la frontera este y combate a las tribus de montañeses del Zagros donde logra una victoria. Por el oeste realiza una nueva incursión en Hanigalbat, llegando hasta Karkemish,  donde obliga a reconocer la soberanía asiria. Funda la ciudad de Kalkhu (Nimrud) haciéndola su capital, con lo que el concepto assurita del reino queda apartado.

El Reino Medio asirio llegaría a su apogeo con Tukulti-Ninurta I, 1233-1197 a.c.. con el establecimiento de tres frentes fronterizos. En el noreste – estribaciones septentrionales de Zagros en el curso alto del Tigris – el territorio asirio limita con pueblos montañeses divididos en pequeños estados, que no suponían, hasta ese momento, un inminente riesgo para la integridad territorial asiria  – Si bien es cierto que se producían incursiones de estos pueblos en la campiña asiria y que  sofocar tales incursiones supuso una excusa para la intervención militar.  En un futuro pŕoximo, un asociación de pueblos,  residentes por encima de las fuentes del Tigris, constituirían un poderoso reino que sería fuente de quebrantos para las fronteras del imperio: Urartu/Uruatri ó Nairi – , aunque , debido a su difícil orografía, su conquista resultaba  en extremo complicada. Ésta frontera nororiental posee fuertes intereses estratégicos para el Imperio. En la zona abunda una madera – Montes Mekhru – imprescindible para la construcción, tanto de palacios y templos como de fortificaciones. También son considerables los yacimientos de cobre – zona de Diyarbakir – , así como las yeguadas de caballos,  – Zona del lago Urmia y en general el área que comprende el oeste de Irán y el éste de península anatolia – y que conforman la base material del poderío militar asirio.

Un segundo frente, el que conforma la cuenca del Éufrates  resulta, a la conclusión del reinado de  Tukulti-Ninurta, una zona estable. Resueltos los  últimos problemas fronterizos, – caso de las disensiones en Turira y Nihiriya – el gran río, en su vertiente media, resulta infranqueable para el ejército hittita – La cuenca alta del río, así como ya se ha comentado la del Tigris, son territorios con grandes dificultades orográficas y que en ningún momento, ambos imperios consiguieron plenamente dominar – Durante esos momentos de tensión entre el imperio hittita y el asirio, y  que llevarán a una confrontación directa entre Tukulti-Ninurta y el emperador hittita Tuthaliya IV, 1237-1228 a.c., – al romper el primero el débil tratado constituido entre gobernante hittita y su predecesor, Salmanasar I – . Los asirios cruzarán el Éufrates y derrotarán a los hittitas en la batalla de Nihiriya en el año 1230 aprox. Ésta derrota, que supuso para el Pais de Hatti la perdida del importante enclave minero de Malatya, – Circunstancia que obligó a los hittitas a conquistar Alasiya (Chipre) para proveerse de metales, a la vez que procuraba levantar, con el apoyo de los amorritas canaanneos y alguno de sus vasallos sirios, Ugarit queda fuera del conflicto después de abonar una fuerte  rescate monetario,  un bloqueo económico para impedir que los navíos mediterráneos comerciaran con Asiria – escribe las primeras líneas de la desaparición del imperio hittita.

El tercer pilar de la política exterior asiria, y que responde temporalmente  a la segunda mitad del reinado del primer emperador assurita, es Babilonia. Durante el periodo de expansión asiria a Zagros, el rey babilónio Kastiliash II, 1242-1232 a.c. había anexionado nuevamente algunos enclaves fronterizos – Rapiqum y territorios que comprendían la ciudad de Arrapkha – rompiendo el tratado  fronterizo asirio-babilónio firmado por el kassita Nazimarutash, 1323-1298 a.c., tras su derrota ante Adad-Ninari. En respuesta, el rey asirio primero captura al rey babilonio, saquea Babilonia, y llega supuestamente hasta el golfo Pérsico,  anexionándose el País de Sumer, así como Dilmun y Meluhha, está última, en la ruta hacia el valle del Indo.

Vista norte de la ciudad de Nimrud desde el Ziqqurat del templo de Assur (1911)

« Yo soy Tukulti-Ninurta, rey del mundo, el poderoso rey;  Rey del País de Assur; Rey del país de Sumer y Akkad; Rey de los cuatro continentes. Bendito de Assur y Shamash, el reverenciado príncipe;  El rey a quien favorece  el dios En-lil, Aquel que provee a su tierra de verdes pastos  con su benevolente mandato; El más preeminente en su sacerdocio, en su llamada por el dios Anu;  Aquel que su fiero heroismo  ha subyugado a príncipes y reyes, su más ferviente subdito; El deseado por el corazón del dios Ea; Aquel que, en su victoria, ha  proclamado sus nombres por las cuatro esquinas (del mundo) » Pasaje de “La fundación de Kar-Tukulti-Ninurta”, 1-26.

Durante siete presuntos años, Tukulti-Ninurta fue nominalmente “rey de Babilonia”. Pese a todo, las victorias conseguidas fueron comprometidas, en el Sur, una nueva ofensiva elamita sobre Babi-ilani País del Elam que durante tiempo había mantenido duras refriegas fronterizas con los anteriores soberanos kassitas de Babilonia – había reducido la presencia asiria a tan sólo la ciudad de Babilonia que terminaría perdiéndose a manos del kassita Adad-Shuma-Ussur quien reconquistó el trono en el 1218 a.c. La decandencia de Tukulti-Ninurta, así como los últimos reverses militares, no sólo en Sumer y Akkad, sellaron su final. Una revuelta palaciega, en la que supuestamente intervinieron sus hijos, acabó con la vida del monarca y encumbró en el trono a Ussur-Nadin-Apli, 1207-1204 a.c., que tuvo un breve paso por el poder, así como varios de los sucesivos reyes en este periodo. Éste declive de la dinastía asiria fué aprovechada por Babilonia para establecer un protectorado en Asiria, situación que permanecería hasta la consecución de una nueva independencia con la subida al trono de Ninurta-Apal-Ekur en el año 1192 a.c.

Referencias y textos:

“Asiria y su imperio” Carlos G. Wagner  (1989)

“El Antiguo Oriente Próximo” Historia, Sociedad y Economía. Mario Liverani (1995)

“Los dioses nacionales de Mesopotamia” María L. Sánchez León en “Religions de l’Antic Orient” (2000)

“El-Amarna letters” http://www.newworlencyclopedia.org

“The Ancient Near East, Historical sources in traslatión”  Edited by Mark .W. Chavalas (2006)

 

 

Los asirios. Assur, la ciudad-estado y el reino antiguo

Tras la llegada de la independencia shubartea del II imperio mesopotámico,  con la derrota de la III  dinastía de Ur,  y durante el periodo  denominado de Isin-Larsa,  se empieza a escribir propiamente la historia de Asiria. En el transcurso  de  los años comprendidos entre el 2003-1815 a.c. aprox., los príncipes de Assur, posiblemente aún portaran el título de “ishshiakkum” – Forma acádia del término “ensi/ensi-ak” sumerio. Título que se aplicó en un principio a pequeños soberanos independientes o príncipes dependientes de otros enclaves, para pasar posteriormente a denominar a los gobernadores o jefes de una ciudad en la época imperial neo sumeria -, y cuya traducción política y territorial vendría definida por el concepto clásico de la ciudad-estado mesopotámica – El pequeño reino asirio se limitaría a los muros de la ciudad y a pequeños territorios circundantes –. Los herederos del legado de Puzzur-Assur, primer supuesto soberano independiente asirio, son ante todo vicarios del dios Assur  – dios nacional y único rey del pueblo, según la vieja concepción semítica – y tal era así,  que  su poder civil dependía de un consejo de pro-hombres de la ciudad, grandes comerciantes o ricos ciudadanos, que dejaban sentir una influencia derivaba de su casi absoluto control,  sobre todo los primeros y entre los que se incluiría el propio regente, sobre la economía de joven estado.

Para entender la evolución del proto-estado asirio durante los doscientos años siguientes a su independencia,  hemos de constatar los acontecimientos socio-políticos que se desarrollaron en Mesopotamia. Tras la caída  de  Ibbi-Sin, como último  mandatario de la III dinatía de Ur – Ibbi-Sin, nombre que quedó asociado en la posteridad sumeria a malos presagios  (coincidió con un eclipse de Luna..), y que dio lugar a la aparición textos como “Elegía de Ibbi-Sin”, “Lamentos por la destrucción de Ur”, etc..,   cuyas desgracias se achacaban a la ira  hacia él del dios Enlil y An -,  la “Lista Real Sumeria” incluye una nueva dinastía en Isin, la última de su  regia larga relación. Ésta nueva dinastía de origen semita,  y que reinó entre 203 y  213 años según la fuente, hubo de hacer frente muy pronto a la de Larsa , también semita, que también reclamaba el poder en “El país de Sumer”Sin embargo, la debilidad  de ambas regencias y el ya fuertemente  implantado deseo de autonomía en las diferentes ciudades, junto al empobrecimiento progresivo del país por causas naturales – sequías, inundaciones, progresiva salinidad de las tierras, etc -,  condujo a la “atomización” del territorio, a una regresión económica, así como a constantes episodios armados,  “Época de los Reinos Combatientes”, y  cuyo terminal desenlace fue  la anexión de la Baja Mesopotamia al emergente imperio babilónico. Éstas y otras circunstancias fueron aprovechadas por Assur para continuar e incrementar  en Asia Menor  su control sobre las antiguas rutas comerciales imperiales urito-acadias  y de las que en su día la ciudad formó parte como nudo y puerto de comunicaciones.

Tablilla cuneiforme asiria y su cubierta, Cappadocia (Turquía)

Reino antiguo (1815-1450 a.c.  aprox.) En el último tercio del siglo XIX a.c., la regencia instaurada por Puzzur-Assur fue destronada a favor de una serie de usurpadores, volviendo a recobrar efímeramente con Erishum II, 1819- 1815 (¿?),  la continuidad dinástica y que a su vez fue apartada del poder por Shamshi- Adad, 1814-1792 a.c.  – De orígenes oscuros.  Se le supone procedente de la ciudad de Terqa, situada en el Eufrates medio y  fronteriza por el sur con la ciudad de Mari -.  La inestabilidad en ésta época del trono asirio, entre otras consecuencias, provocó la interrupción del pingüe comercio con Anatolia y cuyas probables causas sean los conflictos con las tribus amorritas de Terqa y con el reino de Eshnunna – Actual Tell-Asmar, en el valle de Diyala, y que tuvo a Naram-Sin, 1830- 1819 a.c. ¿?, en el trono  asirio, según algunas teorías,  como  uno de los usurpadores de la  primera dinastía de Assur -.  Un comercio que resurgió en el reinado de Shamshi-Adad, pero que a su muerte, prácticamente desapareció. Un hecho que posiblemente sea  el precursor del nacimiento del reino anitta, siglo XVII a.c. por parte de los reyes de Kussar(a) y que posteriormente sería el embrión del futuro imperio hittita –

El primer regente de la nueva dinastía de Assur marca el nacimiento de una nueva era para Asiria – Se vuelve a utilizar por parte de la regencia assurita el antiguo título acadio de “Rey de la Totalidad” sargónico – y que se manifiesta en una voluntad de expansión territorial.  Durante su reinado se produce la conquista del Valle del Khabur y la ciudad de Mari,  así como la anexión de los territorios terqitas, llegando incluso en alguna de sus expediciones militares hasta la orillas del Mediterráneo, para finalizar establecer su frontera con Alepo/Halpa por el noroeste,  los Montes Zagros por el noreste y con los eshnunnitas por el sur. Éstas conquistas fueron acompañadas de tratados con Karkemish y el reino de Qatna, cediendo el control de Mari, mediante esponsales, a la vez que daba a su hijo y sucesor,  Ishme-Dagan I,  1791-1742 a.c., la soberanía del país fronterizo de Eshnunna y Ekallatum. Si bien, Ishme Dagan I, a la muerte de su padre  tuvo que enfrentarse a una mayor presión de Eshnunna, así como al desterrado heredero de Mari, el futuro rey Zimri- Lim, que pugnaba por recuperar su trono. La muerte de Ishme-Dagan I es la muerte de su dinastía, Después de él, la lista real  recoge el nombre de siete usurpadores – “Los Hijos de Nadie”. según el texto asirio -, restableciéndose el orden de reyes legítimos con Adasi I en el año 1700 a.c. aprox.

«A los enviados de la ciudad y al kárum (de) Kanesh (yo) hablo: Así (dijo) el kárum (de) Wahshushana: El príncipe de Washkhania envió (un mensaje). Así (decía) él: Yo acudí al trono de mi padre. ¡Hacedme jurar el juramento! (Nosotros) contestamos así:  “El kárum  (de) Kanesh (es) nuestro superior. Enviaremos (tu respuesta). Ellos enviarán (un mensaje) a vosotros, o ellos enviarán a nosotros”. Dos del gobierno vendrán a vosotros y entonces de igual manera obligarán que hagáis el juramento. Ello os corresponde. Que vuestra delegación venga aquí. Nosotros (ya) proveímos (pagamos el viaje) a nuestros mensajeros (con) diez minas de cobre »

« El kárum (de) Kanesh habla: Así (dijo) el kárum (de) Tsumia: Los enviados del kárum (de) Durkhunit fueron al príncipe de Tammia para (hacerle) jurar. Le llevaron un regalo, y así [dijo] él a los enviados: “¿Dónde (están) los enviados de mi padre el kárum (de) Kanesh? Que vengan a mí, de ellos tomaré juramento. Él nos insulta, y así (continuó) él: “Yo construiré una ciudad… nosotros le llevaremos un regalo Nosotros hemos abierto nuestros oídos (Tomamos nota..). Que ellos no insulten (no debieron insultar..)  al mensajero »Correspondencia asiria. Cartas de Kültepe.(Traslate by Raquel Melero, e iite, from a  “Assyrian colonies in Cappadocia”  book text, Louis Orlin)

Mitanni. Parece que la región situada en torno a las fuentes del Khabur fue el corazón del reino hurrita de Hanigalbat y del cual partió la formación del gran estado de Mitanni, con capital en Wassuganni, – Se desconoce actualmente su situación exacta -. Su época de máximo esplendor fué mediados del siglo XV a.c.,  donde se extendió desde los Montes Zagros, al este, hasta Siria del norte y que incluía, exceptuando una parte sur en poder de Babilonia, el anterior estado asirio. En Assur, la sola existencia de siete nuevos usurpadores releva una áspera lucha por el poder y de los que los posteriores anales asirios han dejado escasa información, pero parece ser que el citado  séptimo monarca después de Adasi I, Shuninua/Kidin-Ninua, 1615-1602 a.c., podría aludir muy bien al comienzo del dominio total de los mitannos en Asiria, pasando los príncipes locales a ser exclusivamente  vasallos del poderío hurrita. Aún así, durante el periodo comprendido entre los reinados de Ishme-Dagan II, 1580-1564 a.c., y Puzur-Assur III, 1521-1498 a.c., y aprovechando un relajamiento de la supremacía mitanna, se produjo un intervalo de tenúe soberanía que permitió levantar de nuevo construcciones,  rehabilitar las murallas y establecer un intento de delimitación de fronteras con el rey babilónio Burna-Buriash I, más estas veleidades tuvieron corto recorrido, el rey Saustatar I de Mitanni se apoderó de nuevo de la capital asiria y redujo a sus gobernantes al papel de meros tributarios con una autoridad mermada que ni siquiera alcanzaba a la ciudad de Nínive. En las últimas décadas del siglo XV a.c., el progresivo debilitamiento de reino mitanno, desgastado por las guerras contra Egipto y los hittitas , favoreció un lento renacimiento asirio.  Assur-Bel-Nisheshu, 1417- 1409 a.c., actúa ya como soberano independiente al concluir un acuerdo fronterizo con el babilonio Kara-Indash I y su sucesor Assur-Rim-Nisheshu, 1409-1401 a.c., restauraba una vez más las murallas de la capital, Assur.

Referencias:

“Asiria y su imperio” Carlos G. Wagner (1989)

“La civilización sumeria” Federico Lara Peinado (1999)

Biblioteca virtual “Cervantes”.  en su  sección “Antigua” (Historia y Arqueología  de las civilizaciones)

Los asirios. Shubur y sus orígenes

Aunque en su final conjunto fueran de procedencia heterodoxa, el origen de los primitivos asirios debemos situarlo, como sugiere Federico Lara, con anterioridad a los poblamientos de las llanuras aluviales del Tigris y el Eufrates. Nos  dicta la Historia que, tanto el norte de Mesopotamia, como las actuales Siria y Palestina, conocieron el establecimiento de determinadas  poblaciones precursoras”– buena parte de lo que en su momento se conoció históricamente como la “media luna fértil” ó “creciente fertil” – de una revolución en la humanidad y que es conocida como la “revolución neolítica” – En Oriente Próximo, éste episodio aconteció alrededor del año 9000 a.c. – . Con ésta revolución, la Humanidad asistía al lento y progresivo paso de una “economía de depredación” – propia de la sociedades paleolíticas de la primera expansión humana, hace aprox. unos 35000 años – a una “cultura de producción” donde los recursos que la fauna y flora local ofrecían, fueron en parte “domesticados” y puestos al servicio del hombre.

Desplegar…

Los primitivos asentamientos en el norte mesopotámico y donde aparecen los primeros signos de transición entre las anteriores culturas y las neolíticas son los yacimientos de Jarmo, Umm, Dabaghiyab, Hassuna, Samarra y HalafSiendo ya dentro de las culturas de Samarra y Halaf, J. Santana añade Hassuna, –  F. Lara nos sugiere una “disociación cultural” con los que sería la cultura sumeria en el periodo de Jemdet Nasr,  año  3000 a.c. aprox. .-  donde y basándose en la onomástica no semita de parte  de la lista real recopilada en el siglo VIII a.c. por los asirios, – los llamados “reyes que habitaban en tiendas” , ver el origen nómada… – debemos ubicar su primer origen étnico, como parte de núcleos de poblaciones pre-semíticas que en su momento fueron conocidas como el “País de Shubur”Shubartu/Shubur, nombre que aparece como uno de los “extremos del mundo” en algunos textos sumerios- y que posiblemente tuvieran una primera relación de  asimilación cultural con los pueblos que posteriormente se conocieron con el nombre de hurritas – pueblos caucásicos que poblaron el noroeste de Asia Menor y el norte de Siria – así como con otros pueblos montañeses del éste del Tigris. Estos pobladores shubarteos fueron progresivamente, y con posterioridad, mezclándose con las distintas oleadas de tribus semitas que procedentes del oriente mesopotámico fueron asentándose entre el sexto y tercer milénio a.c. en Asia occidental,  siendo los acadios, – “El pueblo de Akkad”Semitas orientales de los que los mandatarios asirios reivindicaban con orgullo su herencia cultural y política – con los que supuestamente primero se fusionaron.

Nota:  Existe una teoría por la cual durante el Holoceno, el Mar Negro y el Caspio fueron grandes lagos de agua dulce, por lo menos en sus capas superiores.  También se sabe que  en el octavo milenio a.c., el Mar Egeo tuvo grandes aportaciones de agua dulce procedentes del Mar Negro, así como que  el Mar Mediterráneo durante el sexto milenio a.c. aprox.,  y  por la sobreelevación por causas naturales del Bósforo y los Dardanelos , rompió los “diques” que le separaban de estos lagos glaciares comenzándose ó acelerándose un proceso de salinización de sus aguas (Ryan y Pitman, Universidad de Columbia). Éstas y otras circunstancias bien podrían ser la precursoras de las migraciones que durante esos mismos tiempos se produjeron por parte de determinadas hordas nómadas caucásicas hacia Mesopotamia ó  en su defecto a las zonas limítrofes de los Montes Zagros. Montes  que en su vertiente oriental disponen de entornos ecológicos similares a los que cabría suponer a los  antiguos grandes lagos de agua dulce que  fueron los citados mares.

Según cuenta la leyenda, hacía el III milénio a.c.,  el rey Upsiaparte de la dinastía mítica pre-semítica – erigió un templo en la margen derecha del curso medio del Tigris – cerca de la desembocadura de uno de sus afluentes, el Zab inferior (Al- Charquat, cerca de la actual Mosul) –  un templo al dios Assur, a cuyo alrededor florecería la ciudad del mismo nombre y que aportaría cohesión a una “federación” de tribus semi-nómadas que paulatinamente se encaminaban a un proceso de sedentarización – Habría me matizar que la condiciones de la tierras shubarteas era harto diferentes a las sumerias de sus vecinos del Sur, pues dependían en exclusividad de los ciclos pluviales, de ahí que su dios principal, Assur,  tenga como principal atribución ser “El Señor de las Lluvias” –

Con la llegada al poder al “pais de Akkad” del rey Sargón I (2235-2279 a.c.) y su posterior conquista de Shubur,  se produce una intensificación de la colonización urbana como consecuencia de las labores de explotación de unas materias primas que la Baja Mesopotamia y Akkad no poseían.

« (1) Desde Marhasi más allá del puente de Baza hasta los confines de la ruta del país de Meluhha… (3) Desde el bosque de los cedros hasta Anshan,  el país de Shubartu… (30) 120 beru, distancia desde la desembocadura del Eufrates hasta los límites del país de Meluhha <y> Magan, (31) que Sargón rey del universo cuando conquistó los países tan lejos como se extiende el cielo…» Extracto de “La geografia de Sargón”. Texto neo-asirio.

Nota sobre el texto:  Marhasi/Warharse; Reino y ciudad no descubierta y que posiblemente se situara al sur de la meseta del Kurdistán y fronterizo por el este con  “El país de Elam”.  Meluhha; Se especula que haga referencia a las civilizaciones de Valle del Indo (ruta hacia…) y que se tiene conocimiento de  tales contactos comerciales en textos sumerios. Anshan; Reino elamita situado en las estribaciones  iránias del sur de los Montes Zagros. Magan; Reino que correspondería con parte del territorio de la actual Sultanato de Omán.  “Beru”;”Hora doble” sumeria (Un dia = 12 “beru”) ó medida de longitud que supone la distancia recorrida, en el transcurso de un “beru”, durante un jornada de viaje  (Si terrestre, aprox. 10 km;  Si marítima, 12  millas, ¿?)

Durante más de siglo y medio,  la influencia acadia se dejo sentir de forma creciente en Shubartu y con éstos, la cultura sumeria De ésta época datan los primeros textos cuneiformes acádicos encontrados en la ciudad de Assur – Tras la muerte del rey acadio  Sharkalisharri, 2233-2198 a.c.,  se precipita la caída del imperio de Akkad. La caída del imperio acadio,  según nos dicta la arqueología, nos habla de grandes devastaciones que serán más acusadas en el norte mesopotámico. Ciudades como Assur, Nínive, Uruk y Sippar fueron arrasadas y sus templos destruidos,  en especial los templos de Ishtar en Nínive y Assur  – Aunque la posición acadia en el poder mesopotámico siempre fue inestable ante las invasiones de otros grupos semitas, caucásicos ó de los qutu de las montañas del Kurdistán; La situación se complicó a partir del reinado de Naram-Sin, nieto de Sargón, y sus reformas- La caída del imperio acadio fue posiblemente motivada por factores religiosos a los que se unieron circunstancias coyunturales – reformas políticas, presión fiscal, etc.  – que se estima tuvieron su origen en una reacción del clero de Nippur contra Akkadé,  al ver como su dios nacional, Enlil, perdía prestigio ante Inanna/Isthar; ó  bien por la reforma llevada por Naram-Sin en favor del dios Sin de Ur;  Las consecuencias  fueron que el clero sumerio reaccionó violentamente a tales medidas, y aprovechando las incursiones extranjeras, alzóse  en armas reclamando la independencia de sus ciudades. Éstos avatares sociales, como resultado, posibilitaron el asentamiento en el norte mesopotámico de diferentes tribus semíticas y caucásicas. De éstas fechas son el asentamiento definitivo de amorritas/amorreos en Assur – tribus semíticas occidentales que llegaron a disponer de su propia dinastía en Assur – y que ya veían presionando las fronteras shubarteas  desde principios del tercer milénio. También se conoce la llegada a las tierras de Shubur de los hurritas – al menos desde la época de plena dominación acádica (2400-2250 a.c.). Los hurritas son pueblos caucásicos provenientes del valle del Khabur, aunque de posibles orígenes anatólicos orientales – y qutus/guti  – tribus de nómadas y montañeses provenientes del Kurdistán y  posibles ancestros del actual pueblo kurdo – que establecieron reinados en toda Mesopotamia durante aproximadamente los años 2220 y 2120 a.c. -,  aunque no se sabe exactamente  los términos de tal realeza y como ejercitaron éste dominio , pero si es cierto  propiciaron, en esos tiempos convulsos, la vuelva a las antiguas y “atomizadas” costumbres sumerias de las ciudades-estado. Ésta situación política continuaría en el tiempo hasta el establecimiento del II imperio mesopotámico bajo la directrices de la III dinastía de Ur.

El nuevo imperio de Ur,  – el llamado  “renacimiento sumerio”,  comprendido entre los siglos XXII – XXI  a.c., – extendió su autoridad en la misma proporción que lo hizo Sargón de Agadé e incluso más,  al añadir a sus conquistas la llanura meridional,  sí como el valle del Diyala,  por la zona del curso medio del Eufrates con centro en Mari y del curso medio del Tigris con centro en Assur. Los reyes de Ur, depositarios ahora de la vieja tradición cultural sumerio-acadia,  reemprendieron la actividad constructora iniciada en Shubartu por los reyes de Akkad – de esta época es el denominado templo “E” de Assur de planta tripartita sumeria – y es probable que este hecho fuera debido que desde la propia capital subartea, los reyes de Ur, controlaran las colonias comerciales sumerias que operaban en Asia Menor, así como de los yacimientos de minerales del norte del imperio, lo que nos puede dar una idea de las riquezas del enclave.

A finales del III milenio,  las intrigas y el desgaste del II imperio mesopotámico son evidentes. A la serie de luchas internas y a sus acontecimientos derivados, se  les unió el no menor desasosiego creado por la invasión de los amorritas. Amorreos que en el  año 2017 a.c. sobrepasaron el denominado “Muro de Amurru”- línea defensiva amurallada entre el Tigris y el Eufrates, que según Marco Simón y Santos Yanguas, debió de medir unos 26 “dannas” de extensión, que corresponden aprox. unos 270 km y que estaría a la altura de la actual Bagdad (ver mapa) -, y que tras superar esas defensas fronterizas sumerias, tomaron el control de las provincias del norte del imperio.  La incapacidad de dar una respuesta por parte de la dinastía urita a los acontecimientos – Incapacidad que fue en gran parte provocada  por  diversas partes de un imperio ya en descomposición –, fué aprovechada por algunas ciudades para obtener su propia independencia usurpando el poder central y cuyo primer foco de  levantamiento se produjo en la ciudades más alejadas del núcleo de reino,  entre las que se encontraba Assur.

En el año 21, según la lista sumeria, del reinado de Ibbi-Sin, los elamitas, subarteos, los suas y otras gentes de los montes Zagros, atravesaron el Tigris y conducidos por Kindattu, rey  elamita de Simaskhi,  se lanzaron contra Ur, derrotándola –

Detalle de la ciudadela de Assur. Al-Charquat-Mosul (Irak)

Las consecuencias, en la Mesopotamia meridional,   fue que el poder político comenzó a pasar alternativamente del principado de Isin al de Larsa , apareciendo numerosos personajes de descendencia amorrita que empezaron a encabezar pequeñas dinastías locales por todas las ciudades.  Así en Assur,  empezó a gestarse el inicio de una dinastía de gobernantes  que portaban nombres acadios y que desembocó,  en el año 2000 a.c. aprox. , en el gérmen de una ciudad-estado independiente propiamente asiria con la llegada al poder del que se supone su primer soberano: Puzzur-Assur.


Referencias:

“Asiria y su imperio” Carlos G.  Wagner  (1989)

“La civilización sumeria” Federico Lara Peinado  (1999)