Breves retazos históricos sobre los pilares socio-económicos de la sociedad occidental (II)

Como ya hemos expuesto en la entrada precedente, las premisas de la actual sociedad occidental es fruto de una bifurcación socio-económica que sucede hace entre 12000 y 14000 años en el periodo Mesolítico,  como consecuencia de los cambios climáticos acontecidos en el periodo comprendido entre la última glaciación de Würm y  el Holoceno. Ésta bifurcación socio-económica consiste básicamente en la desestimación, por necesidades de supervivencia en ciertas zonas con  poblamientos humanos, del anterior general comportamiento, mal denominado para mi gusto,  de “depredación”.  “Depredación” que hace mención despectiva a las culturas de cazadores y recolectores, y como ya está harto demostrado, no dejan de ser pueblos  que,  ante una Naturaleza proveedora, no tienen necesidad de plantearse nuevos retos sociales o económicos. 

El punto de partida, posible, que obliga a cambiar esos modos de vida es la desecación de grandes regiones en Oriente Próximo y África, exigiendo un replanteamiento de los antiguos formatos para dar renovadas soluciones. Una decisión que, en sus principios, no supone una mejora de sus anteriores condiciones de vida al formar parte de una necesidad paliativa ante la escasez de alimentos.

«… Recito para él,  el sagrado himno, las invocaciones mágicas en su cámara sagrada,  Las invocación a Nudimmud: “Un día, cuando no existía  la serpiente, cuando no había escorpiones, ni  había hienas, ni había leones. Cuando tampoco existía el perro, ni el lobo, cuando la gente no temblaba ni tenía temor. ¡Cuando el hombre no tenía un oponente..!  […] El Universo entero. con la humanidad resguardada, ¡ Es posible que todos ellos se dirigieran a En-lil en una sola lengua! Pero en ese tiempo, por los ambiciosos señores, por los príncipes ambiciosos, por los ambiciosos reyes, En-ki, por los señores ambiciosos, por los ambiciosos príncipes, por los reyes ambiciosos, En-ki, el Señor de la Abundancia y de las inquebrantables  decisiones,  el Señor de la Sabiduría y la Razón en la Tierra, el  Hacedor de los Dioses, modificó su criterio..,» Pasajes de “Enmerkar y el Señor de Aratta”, 134-155. I dinastía de Uruk. Del  siglo XXVIII al XXVI a.c. (sobre texto neo-sumerio del siglo XXI a.c.)

En su vertiente psicológica, afectando a la relación del hombre con su entorno natural, se produce igualmente un cambio el pensamiento en las diferentes comunidades humanas. Hasta ese momento, la Naturaleza y con ella los dioses ctónicos que la representaban, constituían un elenco de fuerzas incontrolables, pero aceptadas y vinculadas, en su generalidad,  a la Fertilidad y al “Mundo de los Espíritus”.  La incapacidad proveedora, en determinados enclaves, de éstos dioses hacia el hombre, hace que paulatinamente esas creencias se vayan modificando e incluso desechando. Así y dependiendo de tipo de sociedad en que las adaptaciones humanas deriven, ya sea agrícola, ganadera o mixta, éstas conducen a una determinada  re-interpretación  de la relación del hombre con el “Hecho Divino”.  Por otro lado, el mismo acontecimiento del inicio de la “dominación” de la Naturaleza por el hombre,  y que conocemos como el periodo Neolítico,  produce un efecto de temor hacia el  carácter impredecible de las antiguas deidades y lo que representan, pasmándose éste hecho en las diferentes mitologías posteriores, caso del Enuma Elish amorrito-babilónico o la épica griega, y donde las divinidades ctónicas ancestrales son derrotadas por los “jóvenes dioses”.

Dentro de las soluciones adaptativas que los diferentes escenarios de supervivencia obligan, se sitúan los nómadas. Nómadas,  que en el caso de la Creciente Fértil, se  desplazarían en la  sobre unos grandes núcleos esteparios  semi-áridos dentro de un amplio contexto geográfico. El tipo de “nomadismo”  no corresponde a las actuales consideraciones beduinas, si no a una “trashumancia horizontal” de rebaños de ganado menor. Las diferentes tribus nómadas pastorearían animales, caso de las ovejas y los asnos, que necesitan disponer de pastos y agua en cantidades suficientes que se viene a denominar como “nomadismo de enclaves”, (Rowton, 1973) y que debe de entenderse como una forma de aprovechamiento eficaz ,  que podría incluir una agricultura de subsistencia, a los recursos naturales en unas regiones  que son inhabitables o  improductivas durante buena parte del año. (C. Wagner, 2012).  Estos grupos humanos, a lo largo de un periodo evolutivo, traerán consigo un nuevo planteamiento deifico como fruto de su relación con el entorno. De ésta guisa,  los diferentes biotipos y su temporalidad proveedora, así como una Fertilidad afecta a la cría ganadera, hacen que tomen carta de presencia divinidades de carácter astral y vinculadas  fuertemente a los ciclos estacionales.

Como no podía ser de otra manera,  los diferentes nichos biológicos, repartidos en este caso por Oriente Próximo,  traerán consigo diferentes culturas y  por consiguiente, diferentes estructuras socio-económicas. Así, y por ejemplo, el urbanismo mesopotámico adoptará un fuertemente componente organizativo,  liderado, en un primer momento, por una élite teocrática. Forma de gobierno, ésta última, que posiblemente se extendería, aproximadamente desde el VI milenio a.c., dentro de las culturas dravídicas y sus regiones fronterizas de carácter aglutinante, como fue el caso de las culturas sumerias y elamitas, y que daban contrapunto a las anteriormente nombradas sociedades tribales semi-nómadas, o nómadas,  extendidas por la Península Arábiga y sus regiones afectas, caso de las culturas semitas.

Anexas a las anteriores,  dentro de un ámbito mediterráneo oriental y acerámico, se construyen sociedades semi-urbanas o urbanas de carácter megalítico que se suceden por sus costas e  islas,  caso de las culturas minoico-cretenses y chipriotas,  y que se extendieron desde Egipto  hasta la Península Anatólica, siguiendo el litoral. El primer vestigio de ocupación humana en Chipre lo encontramos en un campamento de cazadores epipaleolíticos en el año 8500 a.c. aprox, siendo el definitivo asentamiento de culturas agricola-ganaderas  en el  Neolítico Temprano, hacía el año 7500 a.c.  y cuya posible procedencia sea la Península Anatólica, a la que había que aunar poblaciones pre-mediterráneas meridionales. Uno de sus  últimos grandes exponentes en el Mediterráneo meridional levantino serían  las culturas de Ghassul, 3800-3500 a.c.,  Cultura que se extinguiría con la llegada del Bronce Antiguo I, 3300-3000 a.c., y los primeros poblamientos semitas en la región. Como anecdotario decir que el encuentro con éstas construcciones megalíticas por parte de los nuevos pobladores, dio lugar a las mitologías sobre gigantes, caso de las murallas de Jericó, los  denominados por los griegos como ” titanes” y  por los semitas como “nephilim”. En relación al desarrollo posterior de la entrada,  decir que, y desde la perspectiva puesta en las futuras creencias aglutinantes,  los fundamentos de la personalidad  de su diosa madre, así como sus cultos a los ancestros, perdurará en religiones posteriores.

«Con su elección acertada, aquellos que obedecen la ley (Ashavan) de Ahura Mazda colaboran en la victoria final del Espíritu Bueno, del Señor Sabio,  sobre la mentira. Deben decir siempre la verdad, repudiar la vida nómada, labrar la tierra y cultivar cereales y frutas; Tratar con cariño a los animales domésticos y regar los campo secos, porque el que no es labrador , no tiene parte en la buena nueva » Pasaje  del  “Yasna Haptanhaiti” zoroástrico , 31, 10.  

La progresiva expansión de los semitas y su posterior adaptación a las culturas urbanas, léase aquí acadios, amorreos o meritas, no es óbice para que sus creencias no imperen o se superpongan sobre la antigua religión sumeria bajo-mesopotámica. Así,  durante el imperio acadio, las creencias astrales,  como personificación del Sol y la Luna, se extienden por las riberas del Tigris y Eufrates  acompañadas de una “Diosa Madre” o “Diosa de la Fertilidad”en un progresivo papel secundario. Desde un punto de vista formal, la general religión semita considera la existencia de un exclusivo dios supremo, al que acompañan otras deidades como súbditos, siendo la máxima instancia donde se dirimen sus disputas, en una forma similar a como las tribus semitas las resolvían ante el jefe tribal o “rabiānu/rab(ī)”, “rabino/rabí” en su versión castellanizada. Así, por ejemplo, Shamash/Šamaš, el dios Sol del panteón sumerio-semita, el “Dios de la Justicia”, no deja de ser una adaptación de tales credos. Tal es así  que incluso el nombre del dios Marduk de las creencias mesopotámicas, dios principal asirio-babilónico hasta su caída en el año 484 a.c. con la invasión persa aqueménida,  proviene del apelativo ” dAmar-ud”, ” Sol Primaveral” o “Joven Toro del Sol” , si bien habría que añadir que el culto a la divinidad solar permanecería con posterioridad bajo la personalidad persa del dios Mithra, el hijo de Ahura-Mazda. 

Para entender la composición anterior, habría que significar otro dogma dentro de las religiones semitas y que es la relación “dios supremo/dios inmediato”. Así, Marduk, y por extensión Shamash, le es concedido en los textos el título de “Lugal-shu-an-na” o “regente administrativo” por el dios supremo Anu; o de igual forma en  el panteón ugarítico, extensible al semítico-canaanita, el dios Baal es el dios inmediato de un panteón presidido por el dios  supremo El; y en el caso mas oriental , Haddad es el dios inmediato del dios supremo Dagan. Dicho esto, y en aclaración a su estructura,  habría que decir que en el caso de los dos últimos, y por circunstancias biotípicas y/o geoestratégicas, sus atributos están mas cercanos a un “Dios de las Lluvias/Tormentas Benignas”, en posible  asimilación al Teshub hittita o al contrario, que propiamente a un dios solar.

Llegados a éste punto, me gustaría hacer hincapié  en una idea: La diferenciación entre “Dogma” y “Ritual” en las religiones en el Oriente Próximo durante el periodo que comprende el IV-I milenio a.c.. El “Dogma”, como pilar de cualquier ideario religioso, entra dentro de la percepción psicológica del hombre en su  relación con el entorno y por tanto, con los entes que supuestamente lo gobiernan. Por otro lado, el “Ritual” está siempre vinculado al hecho organizativo, estructurando socio-económicamente la sociedad. Así, por ejemplo,  los templos constituirían, en esa época, exclusivamente emporios económicos,  una negativa desviación de la pretérita necesidad organizativa que en su momento buscó la supervivencia.  Teocracias que obtienen del Dogma la fuerza imprescindible para imponer su jefatura y criterios.

Apuntado lo anterior, y para entender el devenir posterior, decir que la práctica totalidad de las religiones de Oriente Próximo  y del Mediterráneo oriental entre aprox. el III y I milenio a.c.., exceptuando tal vez la premisa hática de las religiones de ámbito hittita, tienen en común un básico “Dogma semítico”, siendo el Ritual socio-económico urbano imitación del sumerio.  Anexo a éste contexto y a partir del II milenio a.c., se tiene constancia de un proceso de evolución hacia un “henoteísmo nacionalista”. Hablaríamos de religiones que exaltan la inclusión del hombre en un hecho político unitario y exclusivo. 

Estampación del cilindro-sello de Oniyahu. Siglo VIII-VII a.c. Se lee la inscripción hebrea antigua: “Perteneciente a Oniyahu,  ” El barco de Yahu/Yahweh”. El hijo de Merab”. Aparece representado un barco de transporte pesado fenicio , los denominados “Tartésicos”.

“Uriyahn, el afortunado, lo escribe:  ¡Bendecido está Uriyahn por Yahweh, ya que de sus enemigos, su Asherah,  le ha salvado!. […] por Oniyahu, […] por su A(she)rah, , […] y por su Asherah ” Inscripción encontrada en Khribet El Gom (Mar Muerto) , siglo IX-VIII a.c.

Recapitulando toda ésta evolución y centrándonos en la religión hebrea con anterioridad al siglo VII a.c., tenemos: Un dogma semítico occidental que incluye la  dicotomía del dios supremo/dios inmediato, un culto a los ancestros, y un ritual en construcción, finalmente  fallido, intento de adaptación posiblemente del semítico nor-occidental,  como así lo atestigua la descripción del propio Jumash, y del que sólo perdurará la Ley o Devarim/Deuteronomio. Una Ley que,  si lee en profundidad y me permiten la expresión, es el “Manual del Perfecto Nómada Amorrita de la Tribu de Benjamín”.

La evolución religiosa posterior, que los textos bíblicos sitúan hacia el reinado del Rey Josiah entre el 640-609 a.c. dada la significación que para los judíos representa, tendrá como fin reforzar ese sentimiento nacional. Como queda reflejado en los textos proféticos datados entre los siglo VIII y VI a.c. , se denuncia el panteón semita occidental, reduciéndose el hebreo a unas creencias exclusivas hacia el supremo dios creador semítico, ahora con la personalidad de un dios denominado Yahweh y del que se tiene constancia de su culto en Canaan desde finales del II milenio a.c.  Es de notar que aunque es generalmente aceptado éste acontecimiento henoteológico/proto-monoteísta  como deriva de cultos nómadas anteriores, no cabe duda que el “exilio babilónico”, de posteriores pero inmediatas fechas, tuvo posiblemente mucho que ver en la reafirmación de éstos cultos,  como así lo expresa el volumen apreciable de similitudes de los textos del Génesis con las creencias amorrito-babilónicas. Una “Ciudad Santa”, la de Babilonia, que ya había adoptado el “nacionalismo religioso” en la personalidad de Marduk varios siglos antes.

Con posterioridad a la conquista de Babilonia por Ciro II, fundador de la dinastía persa aqueménida, 559-530 a.c. aprox., los israelitas cautivos tuvieron la posibilidad de regresar a Jerusalem. Si bien tanto los exiliados que volvieron como los que permanecieron quedarían sujetos al dominio persa, siendo éstos últimos la  inmensa mayoría y los que posteriormente redactaron el Talmud Babilónico.  Tras la conquista de Persia por Alexandros III de Macedonia, 353-323 a.c., Canaan formó parte del sector occidental del imperio macedonio. Como una forma de renegar de los seleúcidas y sus creencias olimpico-mitraístas, arraigó en la literatura religiosa hebrea la corriente zoroástrica aqueménida y sus dogmas, plasmándose en un nuevo género denominado “Apocalíptico” con lecturas tales como el “Libro de Daniel (167-142 a.c.) o el mismo “Apocalipsis”. Lecturas donde  se advierten las nuevas visiones sobre el Cielo y el Infierno, y un Juicio Final  como fruto de la adopción del pensamiento zoroástrico. Dentro de este  nuevo episodio de renovación teológica hebrea, se modifica también la concepción demoníaca y angelical , y su dualismo sobre el Bien y el Mal,  surgido en el II milenio a.c. durante el proceso henoteológico en Oriente Próximo. Ahora la representación de tales conceptos entrarán en combate y  dispondrán de sus propios “caudillos”, Miguel y Satanás, desembocando su lucha en un reino mesiánico en el que prevalecerá el Bien. 

La adopción de tales dogmas y su defensa ante el seleúcida Antíoco IV, 215-163 a.c. trae un periodo de independencia hebreo denominado “Época de los Makabim” y su dinastía asmodea, que comienza en el 164 a.c. .,  y concluye  con la entrada del romano Pompeyo en Jerusalem en el año 63 a.c. La anexión de Israel a la provincia sirio-romana  fue consecuencia de unas luchas intestinas político-religiosas  que tuvieron como desenlace  la guerra civil. El detonante de tales desencuentros fue el nombramiento de un sumo sacerdote de Israel no perteneciente a la estirpe de Sadoc, tribu de Benjamín, por lo que fue tratado de ilegítimo por los “hassidim” o “devotos”. A éste hecho, que atentaba contra las predisposiciones divinas, se agregaba su condición de comandante en jefe del ejército hebreo, lo que le hacía contraer numerosas impurezas incompatibles con la dignidad sacerdotal.

Llegados a éste punto, un grupo de hassidim o “asideos” se distanciaron de poder político y formaron el movimiento de “Los separados” o “fariseos”. De igual manera, un cierto número de laicos y sacerdotes se alejaron de los dictados del Templo de Jerusalem, instalándose en las orillas del Mar Muerto para llevar una vida de supuesta fidelidad a la “Ley de la Alianza”. Estos “separados” dieron origen a la “Comunidad Eremita de Qumran”, o como ellos se denominaban los “Ebionim”, ” Los Pobres” y/o “Nozrim”,  y a los que se conoce vulgarmente como  “nazareos”, “nazaritas”,  los mal llamados “pre-cristianos”. El  hassidismo oficialista o “saduceo”,  o al menos su rama principal, quedaron como componentes de la administración y del sacerdocio vinculado al Templo.  En principio, los fundamentos teológicos para tales desavenencias entre fariseos y saduceos hassiditas hablan de la observancia de un “tradición oral”, lo que viene a denominarse como “Torah Oral”, y cuya validez negaban los saduceos. La tradición oral, entre otras ideas, hacia propias del judaísmo las ideas apocalípticas y mesiánicas zoroástricas: La resurrección de los muertos, el Juicio Final, y la llegada de un redentor o libertador, y que estaba apoyada por los fariseos.

Con la llegada al poder de Herodes “El Grande”, 73-4 a.c.,  la mayoría del “sector oficialista” de los saduceos se aferraron a sus cargos, los “saduceos herodianos”, mientras que un determinado número de ellos, no colaboracionista, formaron una dura oposición y una alternativa, los llamados “zaddikim”, “sadoquistas” o “esenios”. De ésta alternativa, emana un conjunto dinástico y fundamentalista de sacerdotes que llevan asociados el principio de un “mesías davídico”,  descendiente de la tribu de David, y un sacerdocio sadoquita, como descendiente de la tribu de Benjamín, que se extiende desde el siglo II a.c. hasta el periodo histórico que abarcan los evangelios cristianos y el relato de los “Hechos de los Apóstoles”. Dentro de ésta tesitura, es cuando aparece/aparecen en Israel numerosos pretendientes al título de “Mesías”. Entre ellos surgen la figura de un supuesto descendiente de la Casa de David, a la que une una supuesta sangre vinculada a la tribu de Benjamín/Moisés: El rabino Josué o  Josué “El nozrim”, fundador junto con sus hermanos de lo que se conoce como el movimiento sectario judío de los “nazareos” o “nazarenos”. Personaje que es también conocido, en una deriva mas de las traducciones griegas del hebreo, como Jesús de Nazareth.

Apuntes sobre el Génesis. El Jardín del Eden.

El primero de los cinco libros de la Toráh o Pentateuco es el “Génesis”. Etimológicamente su nombre nos llega del griego gene-sis (γένεσις) desde el siglo V a.c. , que pasó al latín durante el siglo I d.c. como “Genesis” y cuyo significado en castellano es “Generación”.  Su nombre  hebreo es “B’reshit” , בְּרֵאשִׁית, y que puede ser  traducido como “En principio” o como “Primeramente”. Ésta denominación proviene del primer verso del Génesis “B’reshit bara Elohim et ha’shamaim v’et ha’aretz”, siendo el primer adverbio quien da nombre al texto. El término “Elohim” es un término semítico que  designa a los “seres divinos” y que a su vez deriva de “El”/”Il” – como concepto de “divinidad” y nombre de un  dios supremo de origen semítico-occidental,  creador del mundo a partir del caos primigenio- y donde la partícula “im” da  un valor de plural.-  el término   “Eloah/Eloha”  semítico-hebreo puede ser interpretado bien como un “lugar” o bien como  la esencia de una naturaleza de carácter divino (El término es comparable a los “me” mesopotámicos..) –

Representación  ugarítica del dios El. Siglo XIV a.c. aprox. National Museum of Irak

¿Hablaría la Biblia entonces de: Primeramente crearon los dioses …” o, tal vez, “Primeramente ‘nacieron‘ – “bara”, raíz “bar”. que significa hijo en semítico los dioses de los Cielos y la Tierra“?

Ésta pregunta, que en un momento dado me plantee,  no deja de ser una anécdota que puede ser contestada como parte de un proceso henoteísta  que aconteció, de forma mas o menos generalizada,  aprox. durante el I milenio a.c. en la “Creciente Fértil”. El fundamento teológico del henoteísmo se basa en que aunque se tenga constancia de la existencia de multitud de “entidades divinas”, solamente una de entre ellas tiene la “presencia” suficiente para ser adorada, de tal manera que el resto de las “divinidades” acaban siendo consideradas como parte de la personalidad del dios principal. De ahí que el termino “Elohim” sea considerado en las traducciones mas adeptas como epónimo de “Dios”, si bien en la biblia nazarea aparezca denominado como “YHWH elohim” o “YHWH entre los ha’elim”

« ¿Quién como tú, YHWH, entre los ha’elim? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, tremendo en esplendor, hacedor de prodigios?» Éxodo 15:11. Biblia Israelita Nazarea.

« …Ninurta es el  Marduk del azadón; Nergal es el  Marduk de la batalla; Zababa es el Marduk de la contienda;  Enlil es el Marduk de la majestad y del consejo;  Nabu es el Marduk auditor; Sin es el Marduk que ilumina la noche; Shamash es el Marduk de la Justicia; Adad es el Marduk de las lluvias… » Pasaje de himno a Marduk, (CT 24, 50, BM 47406, obverse) Periodo Neo-Babilónico. 1156-539 a.c.

Ya no nos cabe duda que numerosos párrafos del Génesis corresponden a una interpretación o a un conocimiento genérico de la Creación  en el antiguo Oriente Próximo. Así, por ejemplo,  Génesis 1:6-7 ,  nos hace una descripción de la división del primigenio  caos acuífero infinito, concepto en similitud a las  percepciones sobre la composición del  Universo de la  mitología mesopotámica, para constituir un Firmamento que da cabida a las estrellas y a las luminarias del día y de la noche..

« Elohim dijo: “Que haya un firmamento en medio de las aguas para que separe el agua del agua”. Elohim hizo el firmamento, y éste separó el agua que había bajo el firmamento del agua que había sobre el firmamento. Y así fue. » Génesis 1;6-7 Biblia Israelita Nazarea.

La diosa Madre hittita Hebat/Arinna. Siglo XV-XIII a.c.

Otro relato del Génesis que pudiera ser comparable en su interpretación es la creación del hombre y la mujer, ya que existen dos pasajes que referencian su creación tanto en el sexto día como a continuación del séptimo .  Durante el siglo II d.c., y como consecuencia de la detección de éstas y otras incongruencias en los textos del Antiguo Testamento , léase en nuestro caso Génesis 1:27 y Génesis 2: 21-22,  se desarrolló un proceso “reinterpretativo”  de los textos bíblicos dentro del “midrash rabínico” – nuevas interpretaciones bíblicas que incluso influyeron en las posteriores lecturas bíblicas cristianas – y cuyas conclusiones eran coincidentes, a su vez, con las aseveraciones de una “Cábala” hebrea fuertemente influencia por los antiguos textos mesopotámicos. Según ésta nueva lectura, en el sexto día, YHWH creó a un hombre, Adam y a una mujer iguales y a su semejanza. Ésta primera mujer,  que se cita también en Isaías 34:13-15, sería “Lilith/Lumia”.  De ésta guisa, Lilith, “la que no conoce marido”, el “pájaro de la noche”, símbolo de lo “Improductivo” y lo dañino, – En definitiva, y dentro de las consideraciones culturales de la “Creciente Fértil”, un “demonio” –,   daría cabida bíblica a una costumbre hebrea de colgar del cuello de los niños un amuleto con la representación de “tres entes angelicales” denominados  Senoy, Sansenoy y Semangelof  para proteger a los infantes de la primera esposa de Adam   -y que son comparables en su uso a los amuletos contra  demonios “lamashtu” mesopotámicos – Lo curioso de ésta nueva lectura del relato del Génesis es que dejaría a Lilith, como aparente protagonista  de la expulsión del Jardín del Eden, así como también de la  imagen de la “Aridez”   de la región donde la raza humana es expulsada por YHWH y sus colaterales efectos. 

Por el contrario, Eva, como participe del pasaje de la costilla, Génesis 2: 21-22, y cuyo relato esté posiblemente  basado en el mito mesopotámico de Enki y Ninhursag –  Mito donde el dios Enki cede una “dolorosa costilla” para crear a la diosa Ninti, “La que da la Vida” – , aparece como la “Jawah Viviente”, Génesis 3:20,  o “la Madre de todos los que viven”, dando presencia a la “Fertilidad” como contrapartida a Lilith. Así, la “Jawah/Hawwa” o “Hawwat” , en su forma semítica, coincidirá etimológicamente,  y en sus atributos,  con otras “diosas de la Fertilidad” del Oriente Próximo, caso de la diosa sirio-hurrita “Hebat”,  la eblaíta “Ha-a-ba-du”, la “Ha-pa-tu/He-ba-tu” luvita o como “Hba-eni”, ” La Madre Heba”, en los himnos órficos griegos al dios Dionisios.

Independientemente de tomar en consideración una interpretación u otra, lo que resulta evidente en el relato bíblico es la expulsión de la Humanidad del “Paraíso del Eden”. Lugar, el Eden, que según nos describe el Antiguo Testamento , proveía al hombre de todas las necesidades para su sustento.

« A Adam le dijo (YHWH) : “Como hiciste lo que te dijo tu esposa y comiste del árbol (de la Sabiduría)  del que te ordené que no comieras, el suelo queda degradado por tu culpa; con duro trabajo comerás de él todos los días de tu vida; espinos y abrojos te producirá. Pero tu alimento serán las plantas del campo; con el sudor de tu frente te ganarás el pan hasta que vuelvas al suelo del que fuiste formado. Pues polvo eres y al polvo volverás“» Génesis 3: 17-19 Biblia Israelita Nazarea.

Durante decena de miles de años, la humanidad prácticamente careció de Historia, pero ya en el periodo Epipaleolítico, y  finalizada la última glaciación que elevaría la temperatura media en siete grados, grupos humanos comenzaron a introducir cambios relevantes en sus modos de vida como consecuencia de las variaciones climáticas en su biosfera. El  siguiente periodo, denominado Neolítico,  supuso para su economía una transformación radical. El hombre se convirtió en productor, llegando  finalmente a comprender a la Naturaleza y dejando de concebirse a sí mismo en  esencial comunión con ella, para contemplarse  como una especie superior e  investida del derecho incuestionable para someterla. Curiosamente éste hecho,  lejos de apaciguar su miedos hacia un pretérito entorno, muchas veces hostil,  lo que produce es un efecto contrario. El hombre  ahora se siente  mas indefenso, y esto es debido a que  es mas consciente de su debilidad frente al medio en que vive. Por lo que, y por aquel tiempo,  en Oriente Próximo aparecen los primeros santuarios en rogatoria a las fuerzas naturales de las que se solicita su indulgencia. De otro lado, y ya en el VII milenio a.c. , la igualdad y el concepto comunitario,  que había sido eje de las primeras sociedades neolíticas y anteriores, se diluye en manos de la  “especialización” y la creación de diferentes “castas”, bien sean los ya consolidados grupos sacerdotales o bien las incipientes clases guerreras, que aparecen como salvaguardia  y protección  ante “espíritus” y “seres terrenales” que pueden hacer peligrar la supervivencia del asentamiento. y su cultura agrícola-ganadera de propiedad privada.

«Elohim los bendijo y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y domínenla; y gobiernen a los peces del mar, a las aves del cielo, y a todo viviente que se arrastra por la tierra”. Elohim dijo: “Miren, yo les doy toda planta que da semilla sobre la tierra, y todo árbol que da fruta con semilla; estos les servirán de alimento. Y a todos los animales de la tierra, a todas las aves del cielo, y a todo lo que se arrastra por la tierra, en los que hay aliento de vida, [les doy] todas las plantas verdes por alimento”. Y así fue. » Génesis 1: 28-30 Biblia Israelita nazarea.

La pregunta sería: ¿Son mejores las sociedades agrícola-ganaderas que las sociedades cazadoras-recolectoras..? En un principio, siendo  como son el origen de nuestra actual sociedad,  parece evidente que las primeras, pero tal vez y quizá esto no sea así.

En realidad, la vida del ganadero o del agricultor no tiene porqué ser mejor que la del cazador-recolector, como así parece por los estudios realizados en sociedades primitivas actuales. Los pueblos cazadores y recolectores que cuentan con un entorno de recursos suficientes para su manutención dedican muy poco tiempo al trabajo, a diferencia de la dura labor de mantenimiento, protección y plantación/cría que supone mantener explotaciones ganaderas, agrícolas o mixtas.  Tal es así,  que las culturas anteriores al Neolítico posiblemente disfrutaran sus días dentro de un ocio casi interminable y  que dedicarían a otros menesteres mas reconfortantes para espíritu y cuerpo.

¿Porque entonces el hombre se hizo agricultor y ganadero, si no había ventajas aparentes sobre su modo de vida anterior..? La respuesta parece no ser sencilla. 

Lienzo del “Jardín del Eden”. Jan Brueghel El Viejo. Siglo XVII d.c. Galleria Doria-Pamphili.

La primera de ellas, conocida como la “Teoría del Oasis” de V. G. Childe propone al cambio climático como motor de las transformaciones hacia las sociedades agrícolas y ganaderas. De acuerdo con su hipótesis, en el Oligoceno, hace unos doce mil años, se produjo en Oriente Próximo y Norte de África una intensa aridez. Hombres y animales salvajes confluyeron en zonas mas húmedas donde la supervivencia era mas fácil. Ésta convivencia impulsó la domesticación de animales y los primeros intentos en la consecución de una rudimentaria agricultura. Desgraciadamente estas suposiciones chocaron, con posterioridad, con la Paleoclimatología. Ésta ciencia indicó que la supuesta zona de origen del Neolítico sostenida por Childe, dispuso de un periodo mucho mas húmedo de lo que en un principio podría suponerse, por lo que , en un primer momento, desmontaba sus tesis.

R.B. Braidwood, trató posteriormente de actualizar “La Teoría del Oasis”. Tras sus investigaciones en el yacimiento iraquí de Jarmo, Braidwood desechó las premisas de Childe, basando su modelo sobre la premisa única  de la existencia de zonas donde las especies autóctonas animales y vegetales eran  proclives a ser “domesticadas”, formulando la “Teoría de las Zonas Nucleares”, y  que se basaba en una evolución cultural a tales expensas. A igual que en el caso anterior, la teoría daba explicación de donde se inició y como, pero no contestaba el porqué.

En la década de los 70 del siglo pasado, ayer, L. Binford y K. Flannery, discípulos de Braidwood, recondujeron las teorías sobre el origen del Neolitico. Su modelo “Del Desequilibrio” sostiene que los cambios no se produjeron en las “Zonas Nucleares” , sino en zonas adyacentes a éstas. Esta hipótesis basa sus conceptualidades en la necesidad de optar por tales soluciones y no por sus supuestas ventajas.  Binford y Flannery sostienen que el proceso evolutivo cultural se inicia tras el Holoceno y en zonas colindantes a las que se beneficiaron de un clima mas húmedo tras la última glaciación. En un primer momento, éstas  zonas de privilegio fueron refugio para grupos humanos que practicarían una economía de depredación. Posteriormente y debido a  la abundancia de recursos se produjo un exceso de población que condujo a un fuerte desequilibrio en relación con los recursos disponibles que  llevó a la obligatoriedad de la emigración hacia zonas anexas, más pobres, a la población excedente. Los emigrados, ante la escasez comparativa de alimentos, que impedía sostener una sociedad de cazadores y recolectores, derivaron, por exigencia,  en sociedades productoras.  Las objeciones a tal hipótesis se atribuyen a que los yacimientos neolíticos encontrados no se asientan en regiones especialmente difíciles en sus condiciones proveedoras, así como tampoco existen indicios de presuntas emigraciones hacia las mismas.

Otras teorías, también de los 70, caso de N. Cohen,  y aunque parte de las ideas de Binford y Flannery, hablan de un concepto de “saturación” de zonas como consecuencia de la expansión humana. Así, progresivamente se fueron poblando las zonas que permitían mantener una economía depredadora, hasta que llegó un momento donde la imposibilidad de tales culturas, ante la ausencia de regiones proclives,  derivó hacia la creación de comunidades neolíticas.  J. Calvin, mediante su “Teoría ideológica”  hace referencia a determinados cambios en el pensamiento humano que llevaron a una economía productora y entre los que se incluirían “nuevos formatos sociales”. Formatos sociales que se sustentarían en nuevas “percepciones psicológicas” inscritas en  la relación del hombre con el “hecho divino” y que fueron  fruto del auge de las clases sacerdotales.

Todas estas hipótesis han conseguido explicar parcialmente el auge Neolítico en diferentes partes del mundo, sin que ninguna de ellas haya conseguido dar un explicación consensuada de su conjunto. De todas maneras, y ante la duda, siempre nos queda la explicación que las Sagradas Escrituras y dentro de éstas la que, durante milenios,  nos ha  facilitado el Génesis.

Referencias:

“Breve historia del mundo. Las claves para entender la Historia del hombre” Luis E Iñigo Fernández (2011)

“Nociones de Prehistoria General” Jorge Juan Eiroa (2000)

www. blibliasonline.com

Imágenes:

http://www.factanddetalis.com

http://www.bliblescripture.com



Manifiesto por una Universidad libre de pseudociencia y oscurantismo

Quiero hace en este momento un breve paréntesis sobre mi desarrollo temático, para invitarnos a firmar no sólo un manifiesto, si nó la reafirmación de unos principios que deben ser voluntad férrea por el bien de nuestro futuro y el de nuestros hijos. En esos momentos de decadencia y confusión idearia , fruto de estos tiempos de supervivencia y chalaneo que nos toca vivir, no debemos permitir que la ignominia y el mercantilismo se extiendan por las universidades iberoamericanas y españolas. Casos como los congresos astrológicos en la Universidad de Alicante y en la UNAM de México, los simposios con participación de  negacionistas del virus del VIH-SIDA en la Universidad de Sevilla ó el reciente acuerdo para crear una cátedra de investigación sobre homeopatía en la Universidad de Zaragoza, son algunos síntomas de la “prostitución” de la aulas en voluntad de un supuesto “liberalismo ideario” que se sustenta exclusivamente en acceder al mercado, siempre prolijo,  tanto de la ignorancia como de las supersticiones, y cuyo único fin son los beneficios monetarios y económicos. No siquiera pensar que hayan pasado 4500 años para nada.

Para leer y posteriormente  firmar el manifiesto, y/o  completar vuestras posibles incógnitas:

http://cnho.wordpress.com/2010/10/29/manifiesto-por-una-universidad-libre-de-pseudociencia-y-oscurantismo

La visión clandestina del Universo en el siglo XVII

Durante la primera mitad del siglo XVII , nuevos pensamientos, aunque semi clandestinos, sobre la realidad del mundo bullían en Europa. La difusión de renovadas teorías sobre la estructura y composición del Universo y cuyos primeros adalides en el campo de la astronomía moderna fueron personalidades como Nicolás Copérnico – 1473-1543. Astrónomo polaco que formuló la teoría del heliocentrismo (el sol se halla en el centro del universo tal que la tierra y los planetas giran a su alrededor ) en su discutida obra fechada en 1543 “Sobre las revoluciones de las órbitas celestes”, si bien es cierto que en su prólogo admite que estas ideas ya fueron formuladas en la Grecia Antigüa por Nicetas, Filolao, Arquitas ó Aristarco – ó Juan Kepler, – 1571-1630. Astrónomo y geómetra alemán de formación copernicana, que descubrió y demostró las leyes del movimiento planetario que llevan su nombre – se desarrollaron en unos tiempos donde las teorías del siglo II d.c. expuestas por Ptolomeo de Alejandría en su recopilación de obras , Almagesto, eran dogma científico indiscutible en el año 1650, así como posteriormente , en centros del estudios tan prestigiosos como la Sorbona de París. Ésta circunstancia venía dictada por la adopción por parte de la teología cristiana del geocentrismo ptolemáico. Geocentrismo que ratificaba la doctrina bíblica de la posición central del hombre, como obra divina, en el centro del universo, hasta tal punto que los escritos copernicanos, difundidos y divulgados por Galileo Galilei, fueron oficialmente condenados por la iglesia católica en el año 1616, postulando  que la creencia en el movimiento de la Tierra era y según la sentencia: “Necia y absurda desde el punto de vista filosófico y en parte formalmente herética”.

Éste era el contexto en los círculos del saber, y del estudio de las ciencias, en Francia, cuando Pedro Gassendi – 1592-1655. Matemático, astrónomo y filósofo que revisó y divulgó las antiguas teorías atomistas griegas y más concretamente el epicureísmo frente al idealismo aristotélico y cartesiano – enseñó sus doctrinas, en privado y a escondidas, a un círculo de jóvenes parisinos entre los que se contaban Moliére y  Hercule  Savinien de Cyrano.  Éste último es el autor en 1675  de  un  relato cómico,  ó tal vez de un encubierto escrito de divulgación científica, “Historia cómica de los Estados e Imperios de la Luna y el Sol”  ó “Viaje a la Luna” y cuyo redactor será conocido posteriormente  como Cyrano de Bergerac.

«…Prefiero dispensaros (de la molestia de la demostración..) a condición que escuchéis lo que me respondió (de los movimientos de la Tierra..) lo que me respondió un día uno de nuestros padres (jesuitas..) que sostenía vuestra misma opinión: “ En efecto – decía – yo creo que la Tierra dá vueltas, no por las razones que aduce Copérnico, sinó porque, encontrándose el fuego del infierno encerrado en el centro de la Tierra, como nos lo enseña la Sagrada Escritura, los condenados que quieren huir del ardor de las llamas trepan hacia la bóveda por alejarse y hacen así girar a la Tierra, como perro que hace girar a una rueda cuando corre encerrado en ella.”

Alabamos un rato la Fé del buen Padre y, habiendo el señor de Montmagnie concluido el relato, me dijo que mucho le sorprendía que el sistema de Ptolomeo fuera ampliamente aceptado si es que es tan poco probable.

Señor – respondíle -, la mayor parte de los hombres, que no juzgan más que los sentidos, se han dejado convencer por sus ojos, y así como aquel cuya embarcación navega cerca de la tierra cree permanecer inmóvil y que la orilla se mueve, así los hombres, girando con la tierra alrededor del cielo, han creído que era el cielo quien giraba a su alrededor. Añadid a eso el insoportable orgullo de los humanos, que le hace creer que la Naturaleza no se hizo sino para ellos, como sí fuera verosímil que el Sol, un cuerpo enorme, cuatrocientas treinta y cuatro veces mayor que la Tierra, (En realidad la masa solar equivale a 330.000 veces la de la Tierra aprox.) no se hubiera encendido más que para madurar sus nísperos y acogollar sus repollos. Yo, bien lejos de aprobar la insolencia de los brutos, creo que los planetas son mundos alrededor del Sol, y que las estrellas fijas son también soles que tienen planetas alrededor, es decir mundos que no vemos desde aquí a causa de su pequeñez y porque la luz que reciben no puede llegar hasta nosotros. Pues ¿Como, en buena fé, imaginar que tan espaciosas esferas no son sino grandes espacios desiertos y que la nuestra, porque nosotros, cuatro orgullos pelagatos, nos arrastramos en ella, fue construida para gobernar sobre los demás? ¡Cómo..! ¿Porqué el Sol acompasa nuestros días y nuestros años se ha de decir que no fué construido sino para que no nos demos con la cabeza en las paredes? No, no; si ese dios visible ilumina al hombre es por casualidad, como por casualidad ilumina el candelabro del rey al mozo del cordel que pasa por la calle.

Pero – dijo él – sí, como aseguráis, las estrellas fijas son otros tantos soles, podría uno concluir que el mundo fuera infinito, pues es muy improbable que los habitantes de esos mundos que se hallan alrededor de una estrella fija que vos tenéis por el Sol vean también sobre sí otras estrellas fijas que nosotros no podemos percibir desde aquí, y que eso se repita indefinidamente.

Ni lo dudéis – repliqué – De la misma manera que Dios pudo hacer el alma inmortal, pudo hacer al mundo infinito, si es que la eternidad es duración sin límites y el infinito duración sin fronteras. Y, además, que Dios mismo sería finito si el mundo no fuera infinito, puesto que no podría estar donde no hubiera nada ni podrá aumentar la magnitud del mundo sin añadir algo a su propia extensión, empezando por estar allí donde no estaba antes. Hay que creer, por tanto, que así como desde Saturno y Júpiter, si nos en el uno o en el otro, veríamos muchos otros mundos que desde aquí no vemos, y que el Universo ha sido indefinidamente construido de tal suerte.

A fe mía – replicó él – que digáis lo que digáis no puedo comprender del todo eso del infinito.

¡Ea! -repuse – Decidme; ¿Comprendéis mejor la nada que se halla más allá? En absoluto. Cuando pensáis en esa nada, la imagináis al menos como si fuera viento, aire, y eso es algo; pero el infinito, si no lo comprendéis en su conjunto, al menos lo concebís por partes, pues no es difícil imaginarse la tierra, el fuego, el agua, el aire, los astros. Ahora bien, el infinito no es sino un tejido sin límites de todo eso. Y si me preguntáis de que manera se ha hecho esos mundos, puesto que la Sagrada Escritura habla solamente de uno que Dios creó, yo os responderé que no habla más que del nuestro porque es el único que Dios ha querido tomarse la molestia de hacer de su propia mano, mientras que todos los otros que se ven o no se ven suspendidos en el azul del Universo no son sino la escoria de los soles que se purifican. Pues¿Como esas grandes hogueras podrían subsistir si no tuvieran ligadas a alguna materia que las alimente? Ahora bien, así como el fuego arroja fuera de sí las cenizas que lo ahogan, así como el oro refinándose en el crisol se separa de la marcasita (pirita ferruginosa) que rebaja su pureza, y así como nuestro corazón se desembaraza por el vómito de los humores indigestos que le atosigan, así el Sol escupe cada día y se purga de los restos de materia que alimenta su fuego. Pero, cuando haya consumido toda la materia que le sustenta, no os quede duda que se extenderá por todas partes buscando otros pastos y que la emprenderá con todos los mundos que construyera anteriormente, en especial aquellos que hallará más cerca; Entonces, los arrojará otra vez en revoltijo por doquier como antaño y, paulatinamente purificado, comenzará a servir de Sol a esos pequeños mundos que habrá engendrado expulsándolos de su esfera. Esto es lo que hizo predecir a los pitagóricos el Incendio Universal »

Nota: “El Incendio Universal” es una versión de la escuela de Pitágoras, sorprendentemente parecida, de lo que actualmente conocemos como el fenómeno del “Big-Bang”.

Referencias:

“Historia cómica de los Estados e Imperios de la Luna y el Sol”, Cyrano de Bergerac, 1675  ( traducción y notas  de Pollux Hernúñez)

Mazdeísmo: Creencias indoeuropeas en Airyanna

El nacimiento del mazdeísmo y del fundador de su teología, Zaratustra, – en su forma epónima griega: Zoroastro – debemos relacionarlo pretéritamente con la expansión de las culturas indoeuropeas ó “Cultura de los kurganes” – por Europa y Asia.

Ésta cultura se expandió en tres grandes oleadas entre el V y el III milénio: La primera convergió – año 4400-4200 a.c. – con la antigua civilización del Danubio. La segunda, divida en dos frentes: El primero – entre el año 3500-3000 a.c. – penetró tanto en la zona transcaucásica, como en la actual meseta iránia, y en parte de la península Anatolia; dirigiéndose el segundo grupo – año 3400-3200 a.c. – hacia Europa central. La tercera de éstas migraciones – entre el año 3000 y el 2800 a.c. – incidió principalmente en el contexto del mar Egeo y Adriático. Según nos refiere, E.O. James, un tercer grupo desgajado de éste último,  se instalaría permanentemente en Persia, dándole el nombre de Airyanna – topónimo que puede ser traducido como “la tierra de los nobles”. Airya significa “noble” y su derivación actual, Irán –

Representación de Angra Mainyu/Ahirman

De entre las creencias de éste pueblo, había de surgir el movimiento reformista iniciado por Zaratustra, probablemente hacia los años 650-600 a.c. – Si bien es cierto que algunos remontan sus premisas a los siglos IX ó X a.c., haciéndolo contemporáneo del periodo védico de la India -. Por el conocimiento de panteón hindú, conocemos que los indoeuropeos, indoarios, practicaban un complicado politeísmo de dioses naturalistas divididos en deidades bienhechoras, los daevas, “los brillantes”, y en demonios, los llamados asuras, “los señores”, si bien en Persia su personificaciones se trastocaron pasando los daevas a ser “malos espíritus” – caso del benéfico Indra védico, que fue transformado en un ser perverso –, mientras que los asuras/ahuras se presentaron como las positivas deidades iránias. Es en éstas creencias donde  se representa al Mitra védico como  el dios de la luz y de la guerra; A Haoma como al equivalente del dios vivificador hindú Soma; y a Ahura Mazda, probablemente asimilado a Varuna, como “El Cielo que todo lo sabe y todo lo abarca” en personificación del orden moral, así como en similitud al Asa y al Rta hindú y al principio cósmico que regula el recto orden del Universo. El fuego del sacrificio indio, Agni, se convirtió en Irán en objeto de culto, estando estrechamente ligado a “La Bebida de la Revelación” ó Haoma. – elixir que se exprimía sacrificialmente y se bebía durante los autos sacramentales para obtener la inspiración, la salud y el poder divinos –

Éste era el contexto deifico en Airyanna, cuando Zaratustra puso en marcha su revolución religiosa. Convencido de ser el enviado de Ahura Mazda – El “Señor Sabio” y único dios” -, negó la individualidad divina de los anteriores dioses iranios védicos, así como sus mitologías, y subordinó a Mazda/Ormuz tanto a ahuras como a daevas quedando éstos como mera representación de las diferentes atribuciones de un único ente todopoderoso. Aunque en muchos aspectos, Ahura Mazda, es similar a dios Varuna hindú, “El que Todo lo Sabe” y con el que se identifica en sus orígenes, fue el profeta persa quien con su reforma, le presentó como el creador del Universo y el mantenedor del equilibrio entre el bien y el mal. Así en los nuevos conceptos divinos, aparecen representaciones espirituales ó personalizaciones de sus deíficos atributos. – Vohu Mana ó el “Buen Pensamiento”;Asa Vahista ó “La Rectitud”; Kshatra Vairya ó el demonio; Haurvatar ó “La Prosperidad”; Aramati ó la “Conciencia Recta y Piedad”; Ameratar. “La Imortalidad” – El conflicto y la dualidad “bien-mal” se ve reflejada en Spenta Mainyu, “El Espíritu Santo” y Angra Mainyu ó “El Espíritu Maligno” primigénio, llamado también Druj.

« [Dice Spenta Mainyu..]  Nunca armonizarán nuestras intenciones, ni nuestras doctrinas, ni nuestras aspiraciones, ni nuestras creencias, ni nuestras palabras, ni nuestros hechos, ni nuestros corazones, ni nuestras almas » Yasna, 45, 22

Hay que matizar, según las creencias mazdeístas, que éstos gemelos enfrentados existían antes de la creación del mundo y que la tierra se convirtió  en su campo de batalla. Ésta interpretación sempiterna de la lucha entre el bien y el mal representa el primer intento, dentro de la historia de las religiones, de resolver  el problema dentro de las premisas de un monoteísmo ético.  Sólo Ahura Mazda existe como creador omnisciente, bueno y benéfico, él es el Rey del Bien, como llegaron a existir ésta dualidad moral es algo que no se nos explica – Como tampoco se nos explica en los Evangelios cristianos -, sin embargo, dado que el Universo es creación del “dios único” y únicamente bueno, los órdenes material y moral proceden de su voluntad bondadosa, por consiguiente, ese dualismo no es esencial e irrevocable. Los anteriores espíritus contrapuestos no existen independientemente de Ahura, y siempre tendrá como desenlace que el Bien deba prevalecer sobre el Mal.

Mitra, Mazda y el rey sasánida Ardeshir II (centro). Bajorrelieve del siglo IV d.c. Taq e Bostan - Kermanshah, Irán

« Los dos espíritus primigénios que se revelaron como gemelos en la visión, son lo Mejor y lo Malo en el pensamiento, la palabra y la acción. Y entre uno y otro los prudentes escogen con acierto, pero los necios, no » Yasna, 30

« Con su elección acertada, aquellos que obedecen la ley (Ashavan) de Ahura Mazda colaboran en la victoria final del Espíritu Bueno del Señor Sabio sobre la mentira. Deben decir siempre la verdad, repudiar la vida nómada, labrar la tierra y cultivar cereales y frutas; Tratar con cariño a los animales domésticos y regar los campo secos, porque el que no es labrador , no tiene parte en la buena nueva » Yasna, 31, 10

Zoroastro mantuvo siempre que al final el Mal sería destruido y prevalecería el Bien. Así, en su “Doctrina de las Postrimerías “, constituye la primera escatología sistemática de la historia de las religiones y estaba llamada a ejercer una importante influencia sobre las especulaciones apocalípticas del judaísmo. Sus enseñanzas nos dibujan  la existencia de un “Fin del Mundo” tras el cual habría una resurrección general, tras la cual todos los hombres deberían de enfrentarse a una “prueba de fuego e hierro fundido”. Aunque  los Gathas no nos revelan si esta prueba llevaría consigo la destrucción de Angra Mainyu y su acólitos, el resultado del juicio sería el establecimiento del reino de Ahura Mazda y la proclamación de la “Edad de Oro” del orden. En ese mundo renovado, ya fuera terrenal ó espiritual, sólo tendrían cabida los justos, y su recompensa final estaría condicionada por las elecciones éticas que hubieran hecho en la vida.

En ésta “Gran Consumación”, al completarse el ciclo natural del mundo e iniciarse un nuevo ciclo libre de todo mal, habría un juicio individual inmediatamente después de la muerte. Cada hombre, responsable de sus actos sobre la Tierra, tendría que dar cuenta de ellos, y el balance resultante decidiría su destino. – Al cuarto día después de la muerte, y acompañados de sus méritos,  tendrían que pasar “El Puente Chinvat” que separaba éste mundo del Paraíso. Para aquellos que su méritos fueran insuficientes, el puente se estrecharía “al grosor del filo de una navaja” precipitándose a las profundidades de un “lago ardiente” –  La prueba de fuego del juicio de Ahura Mazda incluye  así el paso del “Separador”, nombre que recibía el  puente Chinvat, porque dividíael destino de las almas entre la “Casa del Canto” y la “Casa de la Mentira”

En uno de los escritos mazdeístas más recientes, el Bundahish ó “Creación Original”, y que data posiblemente del siglo IX d.c., expone la teoría de las “Edades del Mundo” – aunque su ideario originario se remota al siglo V a.c.. -. En la historia de Universo, cuya duración es de doce mil años, se distinguen cuatro periodos de tres mil años cada uno. El primero de ellos estuvo dominado por los  Fravashis, seres ancestrales que posteriormente actuarían como genios guardianes de los hombres y  espíritus. Durante los tres mil años siguientes aparecieron el primer hombre y el primer buey, y fue en ésta época cuando, – según determinada versión –, los arcángeles formaron el cuerpo de Zaratustra, si bien hasta comienzo del último de los eones no se presentaría como personaje histórico. En el tercer periodo predominarían las fuerzas del mal y fueron durante ésta era cuando fueron creados lo progenitores de la humanidad y de quienes descendían los fundadores de la dinastía iránia. El cuarto y último periodo, inaugurado por la doctrina de Zoroastro, no habría llegado todavía a su consumación  y que a intervalos de mil años, Zaratustra, será seguido de tres “salvadores”. El último de los cuales, el Saoshyant ó Mesías, nacerá sobrenaturalmente de una virgen que beberá de un lago cuyas aguas conservarían el semen del profeta a fin de permitir su nacimiento,  y que instaurará en el mundo un nuevo orden glorioso, dando  final paso a la resurreción de los muertos y  la llegada del Juicio Final.

Referencias:

“Historia de las religiones” E.O. James (1991)


De los “shedu” a las “bichas”. Un periplo por el Mediterráneo

El mar Mediterráneo no es tanto un mar como varios mares, unidos por estrechas vías de agua entre islas y promontorios que, a menudo no resulta sencillo distinguir entre sí. El mar Jónico y la cuenca del mediterráneo occidental fueron mares de limitado uso para la navegación hasta prácticamente el siglo XVI d.c.,  restringiéndose la práctica marítima en el segundo milenio a.c. exclusivamente a las rutas de cabotaje  – itinerarios establecidos sobre corrientes y vientos favorables – desde Rodas y Creta al norte de Africa, así como entre Siria y Chipre, Creta ó Sicilia., aunque el término “navegación”, se aplicaba a embarcaciones de remos que utilizaban velas, aunque éstas últimas se trataran de un “gran bolsa” aprovechable exclusivamente con vientos que entraban “en popada”,  con la particularidad que se trataba de una práctica estacional – aproximadamente del cinco de mayo al veinticinco de octubre, según Hesíodo – como consecuencia de la debilidad de las embarcaciones en su confrontación con los fenómenos naturales del mar.  Las ayudas a la navegación  anteriores al primer milenio  a.c. eran exiguas y se fundamentaban en la pericia de los pilotos, – aunque se conozca la utilización de pájaros (fundamentalmente cuervos ó palomas..) para establecer la posición de deriva con la costa – y es sólamente con la aplicación  de los conocimientos astronómicos, cuando ésta situación cambiará sustancialmente permitiendo la expansión de las culturas milenárias de Oriente hasta, según  la visión de estos marinos y comerciantes,  los extremos más remotos de éste mar.

Alrededor de doscientos años antes del primer milénio a.c., se produce un acontecimiento que marcará el devenir de la natural salida al mar Mediterráneo de los imperios mesopotámicos y anatólicos con la expansión de los “pueblos del mar”, su asentamiento y colonización de las costas de Oriente Medio y su convivencia  con sus anteriores pobladores.  Dentro del concepto de ciudades-estado de las costas sirias aparece una asociación de ciudades – en similitud a las ligas hanseáticas del siglo XIV d.c. – en las que ha prosperado una unidad lingüística, religiosa, artística, son los conocidos como los “púrpura roja” ó “canaaneos”, apodo con el que ya eran citados en la segunda mitad del segundo milenio en los textos acádios de Nuzi ó  como “phoinix” desde su denominación griega – El término”phoinikes” denomina a las palmeras de donde sacaban los tintes de las telas con las que se vestían y comerciaban–  y que son el nexo de unión de nuestra historia :  Los fenicios. Dentro de los cinco periodos de la  historia de Fenicia, es relevante a nuestro relato escoger las dos etapas que se sitúan entre los siglos X y VII a.c. , periodo que incluye su independencia, su inestable relación con el imperio asirio y que está acompañada de su clímax mercantil y colonial.

Enclaves fenicios en Cannan

La expansión marítima colonial fenicia tiene dos vertientes: Chipre – Oriente y Africa- Occidente. La posesión  canaanea más antigua de la vertiente oriental es Kitión (Chipre) , mediados del siglo IX a.c., – Chipre ya supuso durante el segundo milenio la puerta de entrada asiática y egipcia al mundo minóico cretense – .  al que hay que unir las poblaciones de Tamassos, Laphitos, Golgoi y Amathunte (donde Kitión era política y culturalmente influyente);  Salamina (siglo IX a.c.); Idalion (siglo VIII, a.c.) y otros enclaves chipriotas como Pafos,  Marión ó Kurión (siglo VII a.c.) , etc., aunque es probable que la cultura fenicia ó protofenicia   – caso del santuario de Pafos – ya estuviera presente  en la segunda mitad del segundo milenio a.c. . Es reseñable remarcar también los contactos comerciales fenicios con la península anatólica – es citada por Herodoto una colonia fenicia en el golfo de Myriandros en Cilicia, siglos VI y V  a.c. , y su asimilación cultural  – y que es posible que llegaran hasta el Mar Negro ; Así como con Creta, Las Cícladas, El Dodecaneso, Las Espóradas, Jónia y Grecia – aunque sólamente en la isla de Tasos es citada por Herodoto  una colonia tirio-fenicia  – . Esto no debe hacernos pensar la no existencia de un comercio fenicio terrestre, ya que se conocen rutas de caravanas hacia el norte de Siria ó Armenia y que se extendían hasta Mesopotamia, Arabia y como no podía ser de otra manera, por ser origen primigénio  de nuestras esculturales protagonistas, al Assur asirio y su parcialmente anexionado imperio hittita.

En su camino a Tartessos y a la Península Ibérica, punto final de nuestro viaje mediterráneo, y ya dentro de la ruta occidental fenicia de  colonización y comercio, hemos de apuntar las relaciones con sus vecinos del sur. La relación de Egipto con la Nego siria fue tan intensa – hasta el punto que el concepto de “comercio” fue representado por los egipcios con los ideogramas de “hablar sirio” – que existen investigadores que proponen que el término “Fenklu” de los “Textos de las Pirámides” (siglos XXIV-XXIII a.c.) ya hacen alusión a ellos y vinculan a éste la etimología actual de su nombre. La hegemonía egipcia sobre las tierras sirio-palestinas se hace evidente en la epistolografía de “ El- Amarna” (siglo XIV a.c.) y que concluirá a finales del siglo XIII y principios del XII con la “época oscura” y la aparición de los “pueblos del mar”, aunque la relación entre egipcios y fenicios – se conocen grafitos y escritos fenicios en Abidos y Menfis fechados entre los siglos V-III a.c. – perdurará hasta muchos siglos después.

Áreas de influencia greco-fenicias (Aprox. entre el año 800 y el 550 a.c.) Map by The Ancient Mediterranean

Las fundación fenicia más antigua, que citan tanto Veleyo, Plinio ó Timeo, en las costas líbico tunecinas es la tiria Útica (año 1101 a.c.) , Cartago ( año 814-813 a.c), y son de fechas posteriores las colonias líbicas de la Tripolitania (siglo VII a.c., aprox.) de Oea (Trípoli), Sabratha y Labda (Leptis), así como otras, que cita Salutio , como Hadrumeto (Susa) (siglo VI a.c.) e Hipona. Según JM Blazquez, la fundación de Cartago abandona el concepto fenicio de colonia comercial para ser débita de sucesos políticos tirios en consecuencia de la presión que Assur realizaba al conjunto de las ciudades de las costas sirias, ya fuera mediante tributos ó razias guerreras. La intervención egipcia – Shenhong I, 945-924 a.c. , y Osorkon II en la batalla de Qartar, 853 a.c.- en la franja sirio-palestina nos propone un acercamiento fenicio a Egipto, a la vez que fortalece su expansión hacia Occidente y predispone a la posterior independencia de Cartago. Ésta situación es posible que pudiera reflejarse, en el transcurso del tiempo y como opinión propia, como propiciatoria de “cambios” en determinados ámbitos tanto políticos, comerciales y culturales del conjunto de las colonias africano-peninsulares.

Se supone que en el año 1104 a.c. , los fenicios fundan Gadir (Cádiz) – se discute que la colonia más antigua fundada por éstos sea Lexus en el Marruecos atlántico – extendiéndose hasta Aldovesta (orillas del Ebro), con ciudades amuralladas en la desembocadura del Segura (Foneta- La Rabita, siglo VIII a.c.) e incluso Ibiza (año 653 a.c.). Ésta fuerte presencia fenicia supuso una aculturación en un reino ibérico cuya capital se supone ubicada en las marismas del Guadalquivir: Tartessos, más nosotros ya hemos llegado al final de nuestro viaje y eso ya se trata de otra historia.


Bicha de Balazote. Arte ibérico (siglo IV a.c.) Museo Arqueológico de Madrid

Esta escultura es hija de helenos, y, si se quiere, también nieta de fenicios y bisnieta de mesopotámicos”esta afirmación realizada en 1931 por A. García y Bellido no resulta hoy convincente, aunque en ningún momento se han de desechar las influencias helenísticas, éstas debemos situarlas en origen y no en término como se sugiere. Estas conclusiones están basadas en nuevas lecturas que sugiere el excesivo protagonismo que históricamente se ha dado a sus colonias en la Península Ibérica soportadas en textos exclusivamente griegos. Referencias como la Ora marítima” de Festo Avieno y sus fuentes massaliotas del siglo VI a.c. (Euthymenes?) a las que ahora se les supone una fuente fenicia. Incluso la misma fundación de Massalia (Marsella) y Emporion (Ampurias) entre los años 600 y 575 a.c., en correspondencia con las fechas de retroceso del comercio fenicio ante la inminencia de su rendición al imperio babilónico en el 573 a.c. , ó la batalla de Alalia en Córcega, 540- 535 a.c., son fechas que determinan el episodio final de la Tartessos fenicia – aunque, bien es cierto, su influencia artística perdurará incluso hasta el siglo IV a.c. (Santuario de la Muela, Jaén) – y el comienzo de una época de transición que concluirá con la probable llegada de los cartagineses en la segunda mitad del siglo VI a.c., por lo que tampoco podemos desechar aportaciones líbico-fenicias en sus “pinceladas helenas” provenientes de su comercio itálico. – Por otro lado, también deben ser tenidos en cuenta aspectos morfológicos, y que cita JM Blázquez en El arte neohitita y su influencia en la escultura animalística ibérica y turdetana”, algunos tan evidentes con la inclinación de la cabeza, los detalles anatómicos ó el recogimiento de la cola, que son propiamente orientales, y que hacen dudar, según mi opinión, de su clasificación como representación estrictamente ibera para acercarla más a un entorno tartéssico tardío. Pero.., Quien soy para mantener tales aseveraciones..?

Representación asiria en bajorrelieve de un “shedu” (Palacio de Khorsabad, 713-716 a.c.)

P.s. Hiram I , (rey de Tiro, 969- 936 a.c.), según cita La Biblia, envía a Salomón, rey de Israel, (1 Re. V. 15) artesanos y materias primas, pagadas en cereales con destino a la construcción del templo de Jerusalém (1 Re. V. 16-32; Cr. II. 2-3).

Hizo tambien en el oráculo (templo) dos querubines de madera de oliva, cada uno de altura de diez codos. La una ala de un querubín tenía cinco codos, y la otra ala del mismo querubín otros cinco codos, así que había diez codos desde la punta de una ala hasta la otra. A si mismo el otro querubín tenia diez codos; porque ambos querubines eran de un tamaño y una hechura.” (1 Re VI. 23-25) … “Y vistió de oro los querubines” (1 Re VI. 28)”

Es fascinante comprobar que la palabra “querubín” procede, según la RAE,  del término hebreo “Kerub” (plural “Kerubim”) –  Lammasu o Kerub(a),  nombre con que se denominaban en acádio a cada pareja de  genios alados con cuerpo de toro  o león que protegían las puertas de los palacios-templos,  – y que “Serafín”, bien pudiera proceder de “Serafis“- dios- buey con origen egipcio en Apis –. Serán los “kerub” del templo de Salomón, parientes hebreos de nuestros protagonistas..? Si es así.., contento estaría Moisés.

Referencias:

“Fenicios y cartagineses en el Mediterráneo” JM Blázquez, J Alvar y C G Wagner (1999)

“El arte neohitita y su influencia en la escultura animalística ibérica y turdetana” JM Blázquez. (Artículo publicado en Goya. Revista de arte nº 120)

“Los griegos en la Península Ibérica” LM Pino (Universidad de la Laguna)

La cultura de los verracos

Ya en 1876 se tiene constancia, como evidencia arqueológica y son tratados como tales, de estos monumentos escultóricos con el descubrimiento de tres esculturas zoomórficas junto a lo que se supuso el recinto inferior del castro de Las Cogotas (Ávila) y que por no encontrarse en zona de viviendas, se supuso serviría de encierro para el ganado. Esta primera interpretación conducía a un contexto de creencias representativas mágico-religiosas que posiblemente tuvieran relación con ritos de protección y reproducción de las reses, tratándose, como es en el caso de los vettones.., de una riqueza básica de estas poblaciones fundamentalmente ganaderas. – En esta misma línea, y basados en datos flokloricos y etnográficos,  se les adjudica un carácter fálico, aunque la mayor parte de los autores aboga por un culto de tipo zoolátrico – Bien es cierto que anteriores ideas sobre el orígen y funcionalidad de los “verracos”, caso de la funeraria.., siguen siendo vigentes y se insiste en el carácter divino de estas manifestaciones, vinculadas a un culto a los muertos, considerándolas como estelas ó siguiendo un esquema similar a los “cupae”, con una formación compuesta de  una base ahuecada en cuya oquedad se depositaban las cenizas del muerto y sobre la que se situaría la escultura.

Toros de Guisando. Guisando.Avila

En los primeros estudios sobre esta cultura, Martín Valls, establece dos claros parámetros en su tipología, definida en un primer lugar por la variable de su estilo y en segundo lugar, por su tipo de función. Estas premisas permiten definir dos tipos: El primero agruparía las piezas de grandes dimensiones y talla cuidada que como característica fundamental se menciona el hecho de estar sustentadas sobre un soporte central. – tipo asociado a castros prerromanos y a los que correspondería una finalidad mágico-protectora del ganado – y un segundo grupo que incorpora piezas más pequeñas, de marcado geometrismo y cronología romana; Aquí, el espacio entre el vientre y el plinto no está calado, tomando forma cóncava rectangular y formarían parte de un monumento funerario. En posteriores estudios realizados por Alvarez-Sanchís, éste hace un diferenciación tipológica que se expresa en cinco tipos diferentes de representaciones taurinas y cuatro de cerdos/jabalíes –  En la antiguedad, el cerdo y el jabalí, estaban muy próximos a diferencia de hoy en día – que tienen una distribución geográfica mas o menos definida. Esta distribución ubica mas profusamente a las figuras de toros en la provincias de Zamora y Ávila – Las diferentes variaciones en los modelos vendrían a ser reflejo de las razas bovinas autóctonas de cada  asentamiento –, mientras que los cerdos prevalecerán en el resto del territorio vettón (Cáceres, Salamanca, etc..)

De igual manera, pretéritas hipótesis de estas representaciones asumen fecharlas, las más antiguas…, en la segunda Edad del Hierro ó “post hallstática” (siglo III y II a.c.), más la datación de ciertas antiguas figuras poseedoras de inscripciones latinas planteaban dudas en su función funeraria aunque posiblemente fueran, en estos determinados casos, como causa de su reutilización en época romana para otros menesteres, perdiendo su carácter. Hipótesis que  se reafirma en investigaciones sucesivas y que tienden a situar las más antiguas en el siglo V y IV a.c. , apuntando a un contexto exclusivamente  vetton, aunque su manifestación y realización llegara hasta épocas de la dominación de Roma.

Verraco. Avila. Foto de http://www.avilainformación.blogspot.

Sobre el origen primero  de estas esculturas, zoomórficas, en general.., todos coinciden en señalar a la escultura ibérica andaluza como el modelo original de donde derivan las representaciones de la meseta hispana y que relacionan con las esculturas de leones y toros de Andalucía y sudoeste de la península, y dado que la influencia de la cultura ibérica penetra más tardíamente a medida que nos alejamos de la costa se muestra como defensa de la datación antes mencionada. Los trabajos de Bosch Gimpera, establecieron las primeras hipótesis sobre el origen y desarrollo de estos trabajos escultóricos, estableciendo tres escuelas: La tartésica-andaluza; la ibéra ó del Sudoeste; Y la céltica o de la Meseta. Considera a ésta última como la más tardía, a la vez que admite una primera fase de evidente relación con los toros del centro de la península y andaluces. En un segundo momento, a finales de siglo III.., las representaciones del cerdo ó jabalí tomarían preponderancia sobre las toriformes aunque sufriendo un proceso degenerativo, en su calidad estética, según se separaban de sus primitivas raíces tartésicas. Estas presunciones están basadas igualmente en que la escultura céltica europea presenta un datación tardía, reafirmando los antecedentes andaluces de las esculturas zoomórfas celtas  mesetarias peninsulares. Esta aseveración puede ser matizada en el sentido que aunque no se puede dudar de las influencias tartésicas, la aparición de ” la cultura de los verracos” únicamente se llega a explicar en un contexto cultural y socioeconómico determinado que requeriría de unas expresiones plásticas acordes y éste  no es otro que la cultura vettona prerromana.

Significado y función de los verracos

En la memoria de las excavaciones del castro de las Cogotas, por J. Cabré, se viene a demostrar la firme correspondencia de una parte de estas representaciones en piedra con los recintos fortificados de la Edad del Hierro y la riqueza gandera de estas poblaciones. Estas esculturas halladas junto a la entrada principal del segundo muro de la fortificación es interpretado como un encierro de ganado y por tanto manifiestan su sentido de “protección”, favorecedora de “una magia sobre los pastos” y, tal vez, de reproducción.

Cuestión importante sería concretar la posición intramuros de otros ejemplares y si deben ser asociados con las fortificaciones, caso del castro de La Mesa de Miranda,  que no yacen lejos de la puerta monumental ó el jabalí de Botija, hallado en el lienzo de muralla norte ó las esculturas del castro salmantino de Irueña encontradas a pie de muro y que podrían verse reflejadas en documentos medievales. Estos documentos  ubican , en Ledesma, cuatro toros cerca de la puerta septentrional de la ciudad ó en el caso de Ciudad Rodrigo, un verraco, y que se situaba en la salida del puente sobre el río Agueda, a las puertas de la ciudad, en el siglo XVII. Para explicar estos grupos de esculturas de mediano y gran tamaño en las inmediaciones de puertas y murallas sería aceptable reivindicar la teoría semiarquitectónica y su función como sillares zoomorfos,  asentamiento de Torquemada y Botija..,  a similitud del mundo oriental e ibérico, ubicados en puertas de palacios, santuarios ó necrópolis.  Estas hipótesis para una parte de estas esculturas como defensoras de poblaciones y recintos, en similitud a los guardianes que se documentan en todo el Mediterráneo, permitiría ubicar el carácter de representación divina –  Es conocida la naturaleza esencialmente religiosa para el jabalí y el toro , como simbolo de  la guerra y la prosperidad – de estas figuras como resulta patente en su iconografía y que concuerda con su extensión como totem en el mundo antiguo y dentro de éste, en el céltico  – gálatas, escitas, germanos, etc. – .

Se tiene plena seguridad, que en los asentamiento vettones, existían fórmulas de representación y disposición de estas figuras, ya sea unitariamente ó en grupo,  respecto a su situación en puertas, murallas y recintos sagrados que darían un valor mágico y de protección de las divinidades a los pobladores e indentificarían a los grupos residentes, aunque por supuesto… y debido a paso del tiempo,  por ahora..,  resulta desconocida.

Referencias:

“Los vettones”, Jesús R. Álvarez-Sanchís  (2003)



Expansión y nacimiento de la agricultura

La difusión de la agricultura desde el Medio Oriente, donde se inició en el Neolítico, hace alrededor de 10.000 años, debió de producirse como consecuencia de la explosión demográfica que  esos mismos cultivos sedentarios produjeron. Esta nueva gran expansión  humana debió de comenzar alrededor del año 7.000 a.c., a partir de una zona comprendida entre los actuales Irak y Turquía. Fue una difusión muy lenta y gradual, aunque con zonas de especial incidencia y propagación como es el litoral mediterráneo ó el curso de los  grandes ríos centroeuropeos caso del Danubio, Rin y Elba y que se estima a un ritmo de un kilómetro anual, por lo que se considera que la llegada a ámbitos como Inglaterra, Dinamarca ó España se produjo alrededor de 4.000 años después. Estas aseveraciones están soportadas, entre otras.., sobre el comercio y tráfico de obsidiana, material escaso de orígen volcánico y que los agricultores utilizaban en sus instrumentos agrários. Así,  en su expansión desde la Anatolia hacia Grecia, lo extrajeron primero en las islas del mar Egeo y posteriormente en el sur de Italia dándonos una aproximación sobre los cursos que se tomaron en la colonización.

En la época de difusión de los campesinos neolíticos, Europa ya estaba habitada por los pueblos que se habían establecido en ella durante los anteriores 30.000 y 40.000 años  como producto de la gran  primera expansión del hombre moderno.  A estos cazadores-recolectores mesolíticos se les supone poseedores de algún tipo de agricultura primitiva, pero muy lejos  de la sofisticada economía que, para su tiempo, constituían los cultivos y la cría ganadera que aportaban los nuevos colonos anatólico- iraquies.  Considerando que la necesidad de roturar tierras, mediante el rozar de bosques.., es lenta, podemos suponer por tanto  que la convivencia y paralelismo de estas dos formas de vida debió de prolongarse en el tiempo e incluso darse en zonas donde los “mesolíticos” eran en un principio mas numerosos, como era el caso de las culturas magdalenieses del suroeste de Francia y norte de España.

Debido a que se estima que durante los citados periodos la densidad de población, en comparación con la de los cazadores-recolectores,  era probablemente entre un 10 y 50 veces superior, sobre todo en las zonas primigénias..,  esto tuviera como consecuencia que la práctica de la agricultura introdujera nuevas técnicas, y  cambios sociales, que permitieran un mejor aprovechamiento del terreno y la  posibilidad de sustentar un número más  amplio de personas. Estos nuevos estadios  acontecieron con relativa celeridad en Oriente Medio, donde surgío por primera vez en la historia del hombre una civilización urbana gracias a una serie de nuevas invenciones agrícolas, como el nuevo arado, la yunta de bueyes ó las canalizaciones para el riego, así como las selecciones de semillas, etc.

¿Como se llegó a agricultura..? Según la hipótesis mantenida por Cavalli-Sforza, es razonable pensar que en algunas zonas se creó una mayor densidad de habitantes, lo que puso en dificultades el sustento de la población local si se seguía con los métodos de caza-recolección. Probablemente esta “superpoblación” estuvo acompañada de cambios en las condiciones medioambientales, el clima se hizo más frío, y la flora y la fauna cambiaron. Estos dos factores pueden explicar porqué la agricultura empezó mas ó menos en la misma época en distintos lugares del mundo y en zonas donde, probablemente, se disponía anteriormente de un medio rico, y sobre todo de plantas, caso del trigo y la cebada.., y animales, caso del ovino.., más fáciles de cultivar y criar. Estas regiones fueron tres: Oriente Próximo, entorno al año 9.000 a.c. ;  Norte de China-Xian, entorno al año 7.000 a.c.; Mexico-Norte de los Andes, entorno al año 6.000 a.c. dando como origen a civilizaciones y culturas en torno a ellos: Trigo y cebada; Mijo y arroz; Maiz, patatas,etc.

Siempre todo ha pasado antes.

Referencias: “¿Quienes somos?  Historia de la diversidad humana” (1993) Luca y Francesco Cavallí-Sforza

 

 

Oxirrinco, Cultura en la basura

Convertida en aldea con el nombre de El-Bahnasa, Oxirrinco forma parte, en muchos de sus aspectos, de ese reencuentro de la Arqueología con el conocimiento de la cotidianidad en el estudio de los asentamientos.

Conocida por sus antiguos moradores como “La Gloriosa e Ilustradísima Ciudad” se ha conseguido a través de la investigación rehacer una historia que se remonta a los tiempos del Imperio Nuevo egipcio y cuyo cénit llegó en el siglo XIII con los mamelucos. Fue a través de hallazgos fortuitos y el peculiar clima de la zona lo que hizo posible el descubrimiento (inacabado todavía..) y conservación de los miles de textos en papiro que componen el “Tesoro de Oxirrinco” y que están siendo recopilados en la obra “The Oxyrhynchus Papyri” cuya primera edición apareció en 1898. Teniendo en cuenta que el volumen mas reciente , el LXXII , se ha publicado recientemente en el año 2008 – aunque se espera publicar alrededor de cuarenta volúmenes más fruto de lo rescatado -, esta circunstancia no hace percibir la importancia del yacimiento. Obras que se consideraban destruidas o desaparecidas durante la Edad Media como “la Constitución de Atenas” de Aristóteles, “Mimiambos” de Herodas o  las “Odas” de Baquílides y que eran conocida su existencia por citas de otras fuentes, fueron rescatas de antiguos vertederos que rodeaban la ciudad antigua.

Todo comenzó el 11 de enero de 1897, cuando B.P. Grenfell y A.S. Hunt comenzaron a excavar una loma y enseguida afloraron a la superficie una hoja de papiro que contenía un texto desconocido, los “Logía” o “Dichos de Jesús” ( Evangelio apócrifo de Tomás) y poco después otra hoja con un pasaje del Evangelio de Mateo. Escribía Grenfell en su diario:

Durante nuestra anterior estancia en la zona, respetamos el montículo adyacente al actual cementerio mahometano porque se su cima había varias tumbas, entre ellas la de un jeque venerado como un santo. No obstante, una de la laderas de ese montículo linda con estrato del terreno con numerosos papiros de los siglos II y IV d.c, bajo el cual hay otro estrato con vestigios del siglo I. Una característica interesante de los papiros hallados en los estratos superiores es la gran cantidad de fragmentos literarios que contienen, sobre todo, pasajes de obras clásicas ó teológicas, algunos escritos en latín… ”

El 13 de enero de 1905 escribía:

Poco después de la puesta de sol, a unos dos metros de la superficie, localizamos un lugar donde en el siglo III d.c., alguien volcó un cesto repleto de rollos de papiro. Era imposible estimar la importancia del hallazgo a la escasa luz del crepúsculo… Los papiros , como es habitual, habían sido desgarrados antes de tirarlos a la basura; sin embargo, entre centenares de fragmentos más pequeños encontramos la parte central de dos rollos, cada uno con diez o doce columnas, además de otros pedazos con cinco ó seis columnas, y muchos más con una o dos columnas..”

Juntando las piezas se obtuvieron doce rollos completos. Aparte de obras de Tucídides, Platón y Socrates, estos rollos contenían varias obras maestras que se consideraban perdidas desde la Edad Media: Los “Peanes” de Píndaro, la “Hipsípila” de Eurípides y una anónima “Historia de Grecia”, posteriormente, en otro vertedero, aparecieron gran cantidad de textos: Cantos de Safo, Alceo e íbico, ditirambos y odas al vino de Baquílides, doctas elegías y mordaces sátiras de Calímaco, sermones en verso del cínico Cércidas, etc. obras que de nuevo se consideraban perdidas, resumiendo alrededor de quinientas mil piezas y fragmentos, junto con un surtido número de objetos cotidianos que permitían unir los textos con sus pretéritos poseedores: Peines, anillos, dados, llaves, candiles, amuletos, pinzas, así como bustos, estatuillas de bronce y arcilla, una trampa para pájaros, moldes para falsificar moneda, etc..

Bien es cierto que en un principio lo que se buscaba era encontrar, a similitud de Al-Fayum, textos sagrados – A principios de la Edad Media, Oxirrinco contaba con un obispo, treinta iglesias, y según algunas crónicas, diez mil monjes y veinte mil monjas hecho que concuerda con la extensión la antigua necrópolis cristiana – y dieron con otro “tesoro”.

Referencias:

“La Ciudad del Pez Elefante” Peter Parsons (2009)