Manifiesto por una Universidad libre de pseudociencia y oscurantismo

Quiero hace en este momento un breve paréntesis sobre mi desarrollo temático, para invitarnos a firmar no sólo un manifiesto, si nó la reafirmación de unos principios que deben ser voluntad férrea por el bien de nuestro futuro y el de nuestros hijos. En esos momentos de decadencia y confusión idearia , fruto de estos tiempos de supervivencia y chalaneo que nos toca vivir, no debemos permitir que la ignominia y el mercantilismo se extiendan por las universidades iberoamericanas y españolas. Casos como los congresos astrológicos en la Universidad de Alicante y en la UNAM de México, los simposios con participación de  negacionistas del virus del VIH-SIDA en la Universidad de Sevilla ó el reciente acuerdo para crear una cátedra de investigación sobre homeopatía en la Universidad de Zaragoza, son algunos síntomas de la “prostitución” de la aulas en voluntad de un supuesto “liberalismo ideario” que se sustenta exclusivamente en acceder al mercado, siempre prolijo,  tanto de la ignorancia como de las supersticiones, y cuyo único fin son los beneficios monetarios y económicos. No siquiera pensar que hayan pasado 4500 años para nada.

Para leer y posteriormente  firmar el manifiesto, y/o  completar vuestras posibles incógnitas:

http://cnho.wordpress.com/2010/10/29/manifiesto-por-una-universidad-libre-de-pseudociencia-y-oscurantismo

Llega uno a pensar ya… ¿Para quién es la amnistía fiscal?

La evidencia, siempre la evidencia..

Cuando piensas que es harto improbable que después de infinidad de desagravios a la mayoría de los  que comprenden los pilares de la democracia,   que por si alguno no recuerda la teoría son las clases trabajadoras por cuenta ajena, nos encontramos con una vuelta más de tuerca a su infamia y a su desprecio. Éstos inmensos contingentes de ciudadanos, que por estas fechas, pasan por el ineludible acontecimiento de observar como su somero “rastro financiero” es recopilado, expurgado y dividido en anualidades en aras del establecimiento de su estimativa contribución debida a los ingentes gastos del Estado, ven, por el contrario, como la salvaguardia de sus intereses son “arrasados” por la ignominia de una panda de haraganes. Ya no es que comportamientos egoístas, e insolidarios, hayan sido los mayores contribuyentes a la nefasta situación económica en que nos encontramos y que es fruto exclusivo de un proceso de degradación consentido, y en muchos casos compartido por nuestros dirigentes, si nó que obviando la imprescindible  mínima decencia y las leyes que entre todos se supone que nos hemos dotado, proceden a levantar  la “excomunión” social y dineraria a esos mismos que  son fuente de todos esos desmanes: Los defraudadores y los participes en delitos monetarios.

Todavía resuenan en mis oídos profesionales los comentarios de una estimable cantidad de dirigentes empresariales que amparándose en la deslegitimación de los mecanismos estatales, así como en su estulticia, incitan u obligan al  incumplimiento de las leyes documentales, societarias y mercantiles a sus empleados. Como si esto no fuera suficiente desánimo a la hora de ejercen tu profesión, aunque sinceramente llegan momentos que lo consideras cualquier cosa menos eso, te encuentras que  al correr del tiempo,  todos esos “sin sabores” morales y lo honorable de tus decisiones son “papel mojado”, y que la cruda realidad es otra.

La nueva propuesta de “amnistia fiscal” ataca a los mas profundo del entramado social. No es que quite valor al sentido de la honradez, que su delito quede impune, ó que incite a los desmanes y al lastre de la “economía sumergida”, si nó que  lo verdaderamente terrible es el aval y el afianzamiento ante la  complicidad gubernamental de tales comportamientos.

Gentuza,  cada vez son más perceptibles sus risas.

Concepto de estructura

Existe una peligrosa tendencia por parte de los neocom y liberales de desvirtuar la perentoria necesidad de cambiar las estructuras económicas españolas con atacar los derechos de los trabajadores. Cuando en una economía como la española que desde siempre ha basado su crecimiento en el bajo coste de la mano de obra, y que en los últimos diez años de mano del gobiernos conservadores ó “socialdemocrátas” han acentuado este hecho apoyándose en sectores como la construcción y los servicios, es de un cinísmo y una hipocresía despreciable.

Si a esto unimos el desbocado aumento de una inmigración de igual manera y en su inmensa mayoría de baja cualificación que ha sido destinada a abaratar estos mismos costes y que son victimas – víctimas, porque todo el que tiene que dejar su casa y su tierra para conseguir un vida digna es víctima de la circunstancias -, de una nueva versión peninsular del “El Dorado” e incentivada y permitida por estos mismos gobiernos con el fín de sabotear un incremento salarial de los trabajadores autóctonos ante la demanda que se entreveía como consecuencia de las intenciones de crear un bollante sector inmobiliario con fines claramente especulativos y que en ningún momento ha sido consecuente con la dimensión del mercado de vivienda residencial y de ocio español.

El crecimiento del sector inmobiliario y de la construcción, así como de los servicios inherentes al anterior, han producido un incremento económico débil y ficticio destinado a absorber los capitales que en época de bonanza en Europa buscaban un alto redimiento. Este aportaciones de capitales han propiciando datos macro económicos que, aunque engañosos, han justificado el bien hacer en materia económica de gobiernos del partido popular y que por el lado socialista tampoco ha sido puestos en tela de juicio porque muchos han sido los beneficiados – Bancos, Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y otros grandes propietarios de suelo, etc -. y que si se es justo, yo no desdoro como punto de partida para una política de transformación de la estructura económica a largo plazo pero lo que si es cierto es que la realidad ha sido muy distinta y lo que se ha hecho ha sido devorar todos estos recursos en proyectos poco productivos ó en el peor de los casos, se han visto sumergidos “en el lado oscuro” de lo que se viene a denominar como “La cultura del ladrillo” (Cultura que como hecho colateral ha esquilmado a los españoles en busca de su primera vivienda y ha fomentado el endeudamiento, así como el consumismo salvaje)

Con todo esto, sucede lo que sucede en todo ciclo económico de economía capitalista y llegamos a los periodos recesionistas. Periodo de recesión, ¡Que mala suerte..!, que es uno de los dos periodos de mas intensa corrección en los mercados financieros desde los tiempos del Crack de Wall Street del 29 y que ha cogido a todos con la guardia baja sobrepasando las mas funestas previsiones. Si ha esto añadimos que nos ha tocado un gobierno “para gastar” que no para gestionar los embates de tan rigurosa circunstancia y que nos aboca a un fantasmagórico futuro. Pero la alternativa no es mejor…

¿Que nos proponen los conservadores?

Visto que no hay dinero para acometer las reformas en las estructuras del entramado económico español mediante la creación de empresa de alto poder añadido – Técnologías, industria pesada autóctona exportable, etc- y salir de nuestra dependencia decimonónica, que mejor que volver a los métodos sempiternos: Flexibilización del mercado laboral, contención en el gasto social, incentivación del mediocre empresario español mediante políticas fiscales y subvenciones, expendientes de regulación de empleo, despido libre, etc. En definitiva lo que en terminos sociológicos podríamos definir como “Optimización de las estructuras y recursos económicos” ¿ Y que recursos tiene la economía española? El sufrido, y ya desmotivado, obrero español.