La antigua Mesopotamia y su relación con el Golfo Pérsico: Dilmun, Magan y Meluhha

Recientes estudios han podido constatar que tanto el Golfo Pérsico como las tierras que rodean sus márgenes han sido venerables focos de actividad humana.  En los últimos años han sido excelsos los descubrimientos que nos direccionan hacia la existencia de núcleos de población vinculados al comercio marítimo y a labores agropecuarias que en el último caso, y en función de las épocas,  eran afectos tanto a la subsistencia como a su comercialización fuera de la región.

N.Bolbin y D. Q. Fuller nos proponen la aparición de un primitivo y primigenio comercio que se corresponde temporalmente con  el Holoceno inferior y medio, donde cazadores-recolectores ya utilizaban botes para su actividad  a lo largo de sus costas hasta el Golfo de Omán. Procesos de intercambio de mercaderías que a partir del IV milenio a.c. incluirían,  de forma mas o menos habitual,  relaciones comerciales con las pujantes civilizaciones de Mesopotamia y  del Valle del Indo durante la Edad de Bronce – Corroboración  que viene avalada por  la existencia y descubrimiento de  cultivos de  procedencia asiática, tales como el algodón,  a finales del III  milenio a.c. en el  sur de la Península Arábiga -. Posteriormente, y ya  en los comienzos del siglo XX a.c.,  hubo un retroceso en las actividades marítimo-comerciales como consecuencia de una general inestabilidad político-social  en la región media del Golfo Pérsico durante el periodo medio de la Edad del Bronce, si bien se conoce la existencia de enclaves que conservaron  su estatus de puerto franco,  por encima de las citadas desavenencias, favoreciendo una nueva importación de cultivos asiáticos para su local siembra.

Contexto geográfico de las culturas cerámicas neolíticas en Oriente Próximo, África y Asia occidental (desplegar...)

A lo largo del litoral arábigo, las más antiguas premisas de una incipiente actividad marítima puede ser localizada en las costas del actual Omán, vocación que estaba ligada a la búsqueda de  yacimientos de conchas  y  zonas de costa  ricas en recursos, – caso de las localidades de Suwayh (SWY-11) y Watti Wuttaya (PD) con fechas que se remontan aprox. al año 5900 a.c. –  y cuyo detonante fue  la  bajada del nivel del mar durante el VI milenio a.c.. Coyuntura  que permitió su  extensión hacia  otros puntos de las costas mesopotámicas entre los años 5400-5000 a.c,, produciendo movimientos  de poblaciones que se asentaron bien de forma permanente, bien de forma estacional. (Uerpmann, 2000) .  Estos  nuevos asentamientos corresponderían  con un periodo  acerámico  que podría datarse durante Holoceno inferior en la Edad de Piedra (Biagi, 1984), siendo contemporáneos con las sociedades agropecuarias mesopotámicas y que al igual que ellos,  también dispusieron de una importante producción agrícola y ganadera. (Biagi, 2006, Potts 2008b). Otra perspectiva de la existencia de un tráfico marítimo en  el Golfo Pérsico viene dada por la introducción a finales de VI milenio de la cerámica de tipo Obeid  y viene documentada en yacimientos neolíticos de  las costas de la Península Arábiga. La cerámica tipo  El-Obeid/Al-Ubaid parece  ser que fue introducida a finales de sub-periodo Obeid 2, aprox. entre el 4900 y el 4300 a.c., afianzándose durante  Obeid 3 y 4, 4300-3500 a.c., y concluyendo bruscamente durante el periodo post Obeid 4 en el 3500-3100 a.c. aprox., – las fechas de radio-carbono nos ofrecen un lapso de tiempo entre la segunda mitad del VI milenio a.c.  hasta finales del V milenio a.c. (Carter, 2006, Matthews, 2005, Potts, 1990 y Vogt, 1994) -,  si bien algunos autores,  caso de Phillips,   hablan –  Según determinados enterramientos en los actuales Emiratos Árabes,  caso de UAQ-2 –  de un cierto “sabor autóctono” en determinas piezas encontradas.

A partir de IV milenio, ac , y como consecuencia del nuevo orden económico- social y político  fruto de la actividad de las  pujantes civilizaciones de Mesopotamia y del Valle del Indo ,  se produce una intensificación de la economía agropecuaria y comercial en las costas pérsicas. Así,  determinados enclaves en la región, al igual que ocurriera en la Alta Mesopotamia, ascienden al rango de colonias comerciales, intensificándose el intercambio de mercancías con la metrópoli. Éstas colonias, aunque en manos de las gran urbes, parecen apuntar a una progresiva incorporación de éstas  comunidades costeras, así como de su población autóctona,  a tal forma de economía . 

Síntesis de rutas de comerciales marítimas a través del Golfo Pérsico y terrestres anexas. Desde el IV milenio. a.c. hasta finales del II milenio .a.c. (Crawford)

La literatura y los textos  administrativos plasmados durante la Edad de Bronce en Mesopotamia nos dan acceso a una valiosa información sobre los contactos socio-económicos con el Golfo Pérsico, así como a su papel como punto de encuentro con las civilizaciones del Indo.  Tanto los registros textuales como la iconografía,  nos refieren un incremento de la actividad comercial y marinera, aunque , como nos sugiere Cleuziou y Mary,  ésta información escrita puede darnos una visión sesgada, si la comparamos con los hallazgos arqueológicos. De ésta guisa,  los textos mesopotámicos exclusivamente reflejarían un registro interno y propio  de tales intercambios, –  Su traducción nos proporciona datos administrativos vinculados con las operaciones económicas del Templo o del Palacio, así como de contratos, inscripciones reales, etc. –  escaseando las informaciones sobre la naturaleza y procedencia de las mercaderías  fuera de sus fronteras.  Otro punto a tener en cuenta es que tales vocablos y símbolos, en referencia con el origen de las mercancías, pueden dar lugar a erróneas interpretaciones,  dependiendo de periodo temporal en que nos situemos –  Ejemplos serían términos como “Dilmun” o “Meluhha” que fueron utilizados para describir diferentes localizaciones en diferentes periodos de tiempo (Keay, 2006) –  y así determinadas enclaves como la “región de Dilmun”, pasaría por estar tanto en  Bahrein e Islas Falaika , (Howard-Carter, 1987)  como en los límites de la Península Arábiga con la desembocadura del Tigris y el Eufrates (Stieglitz, 1984) – Caso similar ocurre con la localización exacta del egipcio “País de Punt” – . Aún así tenemos conocimientos del comercio mesopotámico con el litoral oriental del Golfo Pérsico que incluirían relaciones con Bahrein e Islas Falaika, las costas iraníes orientales, la península de Omán,  en sumerio “Magan” , y relaciones con el litoral occidental de Pakistán e India – ciudades de Harappa, Mohenjo-Daro , Gujarat o Lothal,  – y que estarían complementadas con otras rutas terrestres y fluviales  – Rutas tales como  una primitiva vertiente sur de la “Gran Ruta Khorasan”,   la  “Ruta de la Seda”,  que  uniría Mesopotamia con  las ciudades de Ashan y Aratta y ésta a su vez con la costa de oriental de Irán a través de Susa y los Montes Zagros (Madjidzadeh)  – , que conectarían las zonas costeras con una extensa variedad de zonas del interior llegando incluso hasta el  Mediterráneo Oriental  y Asia Central.

Del periodo de Uruk o post Obaid, 3500-3100 a.c. , se tienen pocas evidencias de  útiles mesopotámicos de la época en las costas del Pérsico y las encontradas consisten en fragmentos de vasijas, y que aparentemente condicionan  la exclusiva existencia de actividades comerciales urukitas  a zonas del suroeste de Irán y  de la Alta Mesopotamia. Éstas evidencias no concuerdan con el fluido comercio acaecido durante el periodo de Obaid, lo que puede dar lugar a interpretaciones de carácter político-social o bien, como nos sugiere Wengrow (2008),  fueran debidos a una evolución en los sistemas de intercambio de mercaderías desde  un primitivo comercio minorista, en manos parentales, a una economía con una producción centralizada y de mano de obra afecta, como resultado del auge  urbanístico y templario, que enfocaría el comercio hacia su más inmediata periferia. Planteamiento que cambiaría durante el periodo de Djemdet-Nasr, 3100-2900 a.c. y el Dinástico Arcaico, aconteciéndose un incremento de tráfico marítimo-comerciales en el Golfo. De la interrelación económico-social en éste periodo son relevantes la alfarería y pequeños útiles encontrados en tumbas en asentamientos ubicados en las costas centrales del Pérsico,  lámparas hechas de conchas y vasos fabricados a partir de ciertos caracoles – ninguno de los cuales pueden ser encontrados en la región al ser originales del Valle del Indo (Edens, 1992) –, así como pequeños útiles correspondientes al periodo Dinástico consistentes en cuentas grabadas de cornalina procedentes de Harappa. También los textos urukitas hacen mención al cobre dilmúnico, lo que implica que el cobre de Magan era reexportado a través de Dilmun. Otros textos mesopotámicos también indican la importación de maderas duras de tipo tropical desde el Indo, así como cardamomo de Ghats  – región anexa al nacimiento del Indo – y clavo procedente de Indonesia.

«  (1) Un barco por 120 gur.  (2) Su betún seco,  204 gu. (3) Su betún desechado, 12 gu (4) Su labor de betuneado, 2 gur. (5) Su aceite de pescado, un [gur] (6)  Sus  ocho pasadores metálicos  (7) Su tu-gul (¿?) (8) Sus ocho cuadernas (9) Sus cuarenta y seis  tablas para la quilla (10) Sus seis bancos de remos (11) Sus ciento ochenta listones (12) Sus  ciento noventa y cinco abrazaderas. (13)  Sus  dos me-dim (¿?) (14) Sus ocho ma-gu (¿?). (15) Sus ocho ma-ma-a (¿?) (16) Sus cinco  labores en la  proa (¿?) (17)  Su listón  (18) Sus cuarenta diferentes arandelas/anillas (19) Sus listones (20) Su dos colocados ad-kul (¿?) (21)  Sus mástiles (22) Sus siete mil doscientos clavos de madera (23) Sus setenta y cinco baos de cubierta (24) Diferentes labores, 12 gu (25)  (En) mil ochocientos jornadas de semana (¿?) (26) finalizado, un barco por 120 gur »   “Pasaje del desembolso en la construcción de un barco” , AO 05673.  Texto sumerio de Shulgi,  Uruk III, 2100-2000 a.c.

La segunda mitad del III milenio supuso una nueva orientación en el comercio así como de su contexto socio-político. Dentro de éste renovado planteamiento, surge una independiente  “Cultura de Umm-Nar” en Omán (Cleuziou y Mary, 2002) – Textos de Ur III, Ur, relatan intercambios comerciales con Magan en un contexto de centro comercial con gran preponderancia y autonomía – y una renacida “Cultura de Harappa” desvinculada  del Valle de Indo. (Possehl, 2002). Después del auge acontecido durante el periodo de Djemdet-Nasr, con un Dilmun como intermediario del tráfico de mercaderías  pérsico-indo-mesopotámico, se produce una intensificación del “comercio sin intermediarios” entre Mesopotamia, Meluhha y Magan. Hecho que queda reflejado en textos correspondientes al reinado de Sargón I de Akkad, 2334-2270 a.c., y donde, por ejemplo,  el monarca acadio se jacta de haber  atracado en sus puertos barcos con destino o procedentes de Meluhha, Meca y Dilmun. También  figuran relatos correspondientes a la época post-sargónida, año 2000 a.c., donde se menciona en acadio a un hombre y a quién se le trata como “El titular de un barco de Meluhha”, así como un cilindro-sello acadio con la inscripción: “I’u–li-Ju. eme-bal me-luh-haki”, “Su-ilisu, Meluhha intérprete” (Parpola, 1977).

El lapso temporal que transcurre entre la Edad del Bronce I y II, supone un periodo de general conflictividad político-social, viviéndose en Mesopotamia el derrumbe de la III dinastía de Ur,  a finales del III milenio a.c. Durante el cambio de milenio se produce  la caída de la “Cultura de Harappa” surgida durante las décadas anteriores y acontece junto con la radical inversión de la “Cultura de Umm-Nar” en la “Cultura de Wadi-Suq” en Omán, dentro de un contexto de decadencia.  En Bahrein, Dilmun, nacido como estado independiente a finales del III milenio a.c.,  se experimenta un incremento de población y de urbanismo  dentro de lo que se conoce como la  “Cultura Barban” (Edens, 1992-94), que se une al surgimiento, en torno al año 2200-2100 a.c. aprox.,  de una “Cultura Bactro-Margiana” que se extenderá por la meseta iraní (Hiebert y Lambert, 1992), y que coincidirá con la máxima expresión y  posterior decaimiento de las culturas urbanas del Valle del Indo. Probablemente esta serie de  acontecimientos culturales sean como consecuencia de los cambios climáticos que se produjeron en torno al 2200 a.c. y que tuvieron como desenlace un incremento de la  temperatura media que derivó en sequía en diferentes regiones.

Con el acontecimiento de la llegada de la “Cultura de Wadi-Suq” a Magan, el eje de las actividades marítimo-comerciales con las costas indo-paquistaníes pasarán  al estado independiente de Dilmun y su recién estrenada “Cultura Barban” o “kassita”, suplantando a Magan como puerto principal de las importaciones desde sub-continente indio. Éstas aseveraciones viene corroboradas en unos textos mesopotámicos que ya no mencionan a Magan y si hacen referencia a “Alik Telmun”. Un hecho relevante de la nueva situación es que a diferencia de los periodos anteriores donde el Templo  o el Palacio mesopotámico eran los precursores y receptores directos de dichas importaciones, en la actual coyuntura son los particulares, marineros y armadores, los que controlan el comercio exterior de mercaderías por el Golfo Pérsico, dando inicio a un incipiente modo de capitalismo. Como corolario, es probable que el comercio marítimo fuese una prerrogativa de una élite y cuya realidad  queda plasmada en excavaciones realizadas en Sarre (Crawford, 1998), demostrando que las comunidades locales  de Dilmun fueron beneficiarias de ese comercio internacional en manos privadas.

Mas allá de la aparición de Dilmun como emporio comercial, se sucedieron otros cambios en la región del Golfo Pérsico. Los útiles encontrado en Bahrein ya no corresponden a mercaderías importadas de Harappa, sino a productos autóctonos con ese poso cultural, así como la utilización de sellos y pesos en contraposición a  la cerámica (Edens, 1993 y Vogt, 1996). La relación entre Harappa y Dilmun aparece distinta que con Magan, no importándose grandes cantidades de mercaderías, como era en el caso de Magan,  basándose, por el contrario,  en la adopción de similares marcos administrativos y culturales. Así, por ejemplo,  para rubricar los contratos y proclamar la propiedad de las mercancías, ya no se utilizan los cilindros-sellos mesopotámicos y si los sellos del Valle del Indo – aunque bien pudiera ser consecuencia de la adopción del sello iraní redondo, el mesopotámico es cuadrado,  que resulta semejante al del Indo – El sistema de pesos del Indo también fue profusamente utilizado , conociéndose posteriormente  y siendo empleado de forma generalizada con el nombre de “Estándar de Dilmun”.

La huella de Harappa en el comercio  mesopotámico continuará hasta su último momento,  como así lo demuestran los hallazgos arqueológicos y fuentes textuales – como así nos dictan ” Las cartas de Mari” (Carter 2001; Warburton 2007) o su  influencia en la  cerámica local (Carter 2001; Potts 1994c) -. Los circuitos comerciales, en éste estadio postrimero de Harappa,  lo fueron con el puerto  de Gujarat, ya desvinculado de la “Cultura del Indo”. Si bien y con posterioridad al primer cuarto del segundo milenio a.c.,  el comercio en la región del Golfo Pérsico  ya había disminuido en gran medida su volumen, así como su alcance geográfico. Es muy probable que aunque sean manifiestos determinadas huellas de una continuidad en el intercambios, éstas sólo se mantuvieran durante un breve espacio de tiempo, según Potts (1994c).  El Dilmun defintivamente perdió el contacto con los centros mineros de Magan (Oppenheim, 1954), como consecuencia de una Mesopotamia que comenzó a proveerse de cobre  en el Norte (Edens 1992; Warburton 2007) e igualmente perdió el contacto con las regiones que le  suministran tanto piedra como madera. –  postreramente fue conocida exclusivamente por  ser una isla famosa por la calidad de sus dátiles y agua dulce (Oppenheim1954) –. Las interrupciones en las secuencias arqueológicas, valorada en varios siglos, sugieren una desintegración social de la  región del Golfo Pérsico (Edens, 1992). La relación entre el fin de la temprana civilización del Dilmun y el declive  definitivo de la ciudad de Harappa queda por aclarar.

Referencias:

“Shell Middens, Ships and Seeds: Exploring Coastal Subsistence, Maritime Trade and the Dispersal of Domesticates in and Around the Ancient Arabian Peninsula”  Nicole Boivin & Dorian Q. Fuller (2009)

Imágenes:

Springer Science + Business Media.

http://www.bibleorigins.net


Dilmun, “El Paraíso del dios Enki”. Una conjetura sobre el origen de los sumerios.

«¡Sagrada es la ciudad, como sagrado es, también, el propio Dilmun. Sagrado es Sumer, como sagrado es, también, el propio Dilmun! ¡Fue entonces cuando , en compañía de su única, se estableció aquí. Cuando Enki, junto a su esposa, se estableció aquí,  esta región se convirtió en pura y luminosa! ¡Cuando Enki se estableció en esta región junto con Ninsikila,  está región se convirtió en pura y luminosa!… » Principio del poema “Enki y Ninhusarg”. Texto sumerio de Nippur, primera mitad del siglo XX a.c.

Este texto continúa con la descripción de las condiciones de la región de Dilmun/Tilmun, si bien la presente interpretación, N. Kramer y J. Bottéro,  mantiene una versión más vinculada a la “colonización de una tierra virgen”En relación con el término “Ninsikil”, “La Diosa Pura”, posiblemente un epónimo de la compañera de Enki, Ninhusarg(a) – , mientras F. Lara Peinado ,  nos propone, tal vez, una lectura tendente  a una concepción más “paradisíaca en su misticismo” que exclusivamente terrenal.  Con independencia de aceptar una de éstas dos tendencias,  y  ante las referencias arqueológicas, resulta evidente que hablan de una región que tiene una “existencia física”.

Anverso de tablilla proto-cuneiforme sumeria, periodo de Uruk III.  3.100-3.000 a.c. Musée du Louvre

Las primeras referencias históricas a la región de Dilmun las encontramos en  los antiguos textos mesopotámicos realizados   en proto-escritura cuneiforme y  fechados entre el año 3300-3000 a.c. en el periodo de Uruk IV. En estas tablillas de barro cocido figuran  representaciones  ideográficas de la región dilmunida, vinculándola con un concepto de “virginidad”“sikil” en sumerio.  – En la imagen de la izquierda se puede ver  el ideograma: Segunda columna empezando por la izquierda, primera celda, primer ideograma de la segunda fila de signos -. Este texto corresponde  a una relación de mercancías y su procedencia,  fruto de  un  comercio exterior sumerio  que se extendía en su vertiente sureste hasta los actuales Irán, India y Pakistán, en los limites de sus costas del Mar Arábigo y/o del Océano Indico,  así como a otros territorios tales como el “País de Shubur” en los cursos medios-altos  de los valles del Tigris y Eufrates.

A partir del III milenio, las evidencias sobre la región del Dilmun aumentan en calidad y cantidad. Así se catalogan  textos procedentes de las principales capitales mesopotámicas, haciéndose  relación de  utensilios y efectos personales procedentes del “País de Dilmun”,   o bien donde  aparecen topónimos vinculados con el término, Howard-Carter (1978).  Ur-Nashe, rey de Lagash en el año 2600 a.c. aprox., cita en sus crónicas  la procedencia “dilmunida” de la madera utilizada en sus proyectos de construcción, asegurando que su trono estaba hecho con maderas procedentes de “Magan” – “País de Magan” que correspondería a territorios  vinculados actualmente al Sultanato de Omán -, si bien en estudios recientes, y en algunos casos,  ubican tales bienes y productos como reimportaciones procedentes de “Makran”, en las costas irano-pakistaníes, u originarias del “País de Meluhha” – Término acadio que evoca  a los asentamientos de lo  que se conoce actualmente como la  “Cultura de Harappa” y  la “Cultura de Mohenjo-Daro”-  en los montes del Beluchistán y del Valle del Indo.  Ésta vinculación comercial  ha sido constada por medio de  los sellos que acompañaban a las mercaderías en la ciudad de Harappa y que desvelan su procedencia mesopotámica.

«(…) (30) 120 beru, distancia desde la desembocadura del Eufrates hasta los límites del País de Meluhha y Magan, (continúa el texto…) (31) que Sargón, Rey del Universo, cuando conquistó los países tan lejanos como se extiende el Cielo (32) ha determinado los límites y medido la distancia  (…) » Pasajes de “La Geografía de Sargón” texto neo-asirio. Siglo VIII a.c.

 Como complemento a lo anteriormente expuesto, se constata que el Golfo Pérsico, entre los años 6000 y 4000 a.c. aprox. , disponía de un clima más suave y húmedo que hoy en día.  Es muy probable que dispusiera en sus costas de un ecosistema de lagunas y pantanos en similitud al sur mesopotámico  y  perfectamente apto para el asentamiento de comunidades humanas. Tal posibilidad se ve reafirmada por la existencia de yacimientos de cerámicas del tipo ” El Obeid/Al-Ubaid” en la costa occidental del Mar Arábigo –  El periodo cerámico tipo  “El-Obeid” se extiende por Mesopotamia, casi  en paralelo con el  “periodo de Eridu,” durante los años 4800 y 3750 a.c. – En definitiva y según actuales consideraciones, el término “Dilmun”,  podría corresponder de forma aceptable con el conjunto que forman  las islas Bahrein-Falaika  en unión con otros territorios adyacentes al nordeste de la Península Arábiga. Dicho esto y volviendo a esos mismos textos mesopotámicos,  no cabe duda que podrían presentarse algunas dudas sobre ésta hipótesis. Dudas que nos son vertidas al releer el texto  del “Poema del Muy Sabio” en sus versos del 259 al  261, Bottéro y Kramer, 1989 y que  nos relatan:

«… De este modo el rey Ziusudra, (260) Que había preservado a los animales y a la raza humana, fue instalado más allá del mar:  En Dilmun, allí donde se alza el Sol (…)  » Pasaje babilónico del “Poema del Muy Sabio”. Siglo XVII a.c.

“El  problema sumerio”.

Éste título nos evoca a la controversia actual sobre el posible origen de los sumerios. Para la llegada de los sumerios existen dos teorías básicas y varias posibilidades donde ubicar la localización a partir de la cual realizaron su expansión/colonización de la Baja Mesopotamia.  Es tema consensuado que las etapas más antiguas de la civilización mesopotámica está divido en dos periodos diferenciados: Por un lado, el “periodo de El-Obeid” que se sitúa como el primer estrato arqueológico cultural autóctono y al que sucede el “Periodo de Uruk”.  Un Periodo de Uruk que a su vez  se subdivide en una “Época Alta”, las más antigua, y una “Época Baja” . Periodos que Lara  Peinado diferencia dando el nombre de “Uruk” a la “Época Alta”, 3750-3150 a.c. aprox., y “Periodo de  Djemdet Nasr” a la “Época Baja”,  tal vez entre el 3150-2900 a.c. El Periodo de Djemdet Nasr se considera como el punto de inflexión cultural diferencial entre la “Baja Mesopotamia” y la “Alta Mesopotamia”, léase como  ejemplo el “País de Sumer” versus el “País de Šubur”Según Kramer (1989), sería en esta última etapa, DJemdet Nasr, donde encontraríamos los primeros “cilindros-sellos” y las primeras tablillas con inscripciones ideográficas, así como el supuesto momento donde aparecerían las primeras referencias  arqueológicas de un estadio sumerio.  Y es aquí, en la interpretación de la continuidad o discontinuidad evolutiva de los estratos arqueológicos,  donde aparece la primera disensión entre los estudiosos:  La continuidad evolutiva implicaría  que los sumerios son autóctonos de Mesopotamia y sus logros propios; y la discontinuidad, ya sean los sumerios propios o no,  consecuencia de una  nueva aportación cultural exterior a la región.

Llegados a este punto, dos percepciones más en el contexto de la segunda propuesta y que invita a situar a la “aportación cultural extra” que dio lugar a la civilización sumeria fuera de Mesopotamia.  Según Kramer  y basando su teoría en los textos de la  “Primera Épica Mesopotámica”, –  Y cuyo ejemplo más significativo es el relato de “Enmerkar y el Señor de Aratta“- nos sugiere la existencia de una más antigua y  avanzada civilización anterior a la realidad cívica sumeria en la zona costera de la desembocadura del Tigris y Eufrates. Kramer igualmente propone que podría tratarse del poblaciones  de  origen iraní procedentes del sudeste y que serían el germen de la propia evolución de los “cabezas negras” o “sag.gig.ga”, como ellos mismos se denominaban.  Ésta hipótesis concordaría con las aseveraciones de Howard-Carter que nos señala la imposibilidad que el primigenio Dilmun se encuentre en las Islas Falaika-Bahrein,  basándose en la perseverancia de los textos en situarla al Este  de  Mesopotamia, como así parece indicarnos el texto del “Poema del Muy Sabio”,  y no al Sur.  En relación a lo expuesto,  también habría que tener en cuenta  la evolución histórica del término “Dilmun” y  que posiblemente en tiempos de la dinastía amorrita de Babilonia, si no antes, fuera su realidad asimilable con los territorios  secesionistas del “País del Mar”. 

Ruinas de Mohenjo-Daro,  III  milenio a.c.Pakistán “Cultura del Valle del Indo”, desde el V milenio a.c. Photo by Dr. F. Malik.

«…En cierta ocasión ocurrió que allí (en el “País del Mar”..) por primera vez, en la costa, un ser extraordinario, surgido del Mar de Eritrea y llamado Oannes.. » Pasaje de la Babilonyaka I  (Historia de Babilonia, libro primero) de Berossos. Siglo IV a.c. Versión  sobre el desaparecido poema sumerio de los “Siete Sabios de Enki“.

«(220) ¡Oh país sombrío (Meluhha..) frondosos serán tus árboles, tus bosques de árbol-meš indígenas! ¡Los asientos que con ellos se fabricarán, ocuparán un lugar destacado en los palacios de los reyes!  ¡Resistentes serán tus cañas, tus cañas indígenas (bambú..)! ¡Los valientes las blandirán como armas en el campo de batalla! (…) (227) ¡Para ti los dioses han dispuesto grandes poderes! … » Pasaje de “Enki y el Orden del Mundo” . Texto sumerio de Nippur, siglo XX a.c.

Siguiendo la línea argumental de Kramer y Howard-Carter, yo me atrevería a introducir una posible alternativa sobre el origen de ese impulso cultural que aconteció en la Baja Mesopotamia. La “Babiloniaka”, y de la que hemos visto anteriormente un párrafo, era en su primitiva edición un supuesto compendio de la civilización babilónica y del que se disponen escasos escritos. Impulsado en su creación por los griegos durante la época helenística de Babilonia, fue encargado al sacerdote,  probablemente  del templo de Esagila, Bel-rē’ušu, “El Señor es su guía”. En uno de los escasos textos de éste compendio se hace referencia a un “ser extraordinario”   – “Todo su cuerpo era el de un pez y bajo esa cabeza tenía otra cabeza y unos pies parecidos a los de un hombre.. (Babiloniaka I)” –  que supuestamente  facilitó la evolución cultural de las ciudades  mesopotámicas. Por otro lado,  sabemos que el original topónimo de la ciudad de Mohenjo-Daro,  era “Mînâd”, “La Ciudad del  Pez”,   “Nâd” que significaría “reino” y “mîn” que significa “pez” en una lengua, la dravídica, que según J. Quintana (1946) , era el idioma hablado en la desembocadura del Indo con anterioridad al III milenio a.c. Significado que viene corroborado por la acepción “matsyas”, “Los del pez”, con la que fueron denominados los pobladores de dicha región del valle del Indo por los invasores indoeuropeos de la actual India y  Pakistán durante el periodo posterior.

« […] más y más animales desembarcaron sobre la tierra. Zi-udsura, el rey, se postró ante An y Enlil. (y) An y Enlil  trataron a Zi-udsura con dulzura […], le concedieron la vida como un dios, trayéndole la vida eterna. Por aquel tiempo, preservados los animales y la semilla de la humanidad, condujeron a Zi-udsura , el rey,  a un país a otro lado del mar, en la tierra de Dilmun, donde sale el sol » Pasaje de “El Diluvio”. ETCSL 1.7.4,. Texto sumerio de Nippur. 

También se conoce la existencia de grandes devastaciones en la cuenca del Indo-Ganges como consecuencia de cambios climáticos acontecidos a partir del año  3300 a.c  aprox.  Según D. Fuller, el colapso de las civilizaciones del Indo que surgieron durante el V milenio a.c. , unas culturas que florecieron durante 600 años en la región occidental de la plataforma que comprenden  las cuencas del Indo y del Ganges, fue como consecuencia de un cambio hidro-climático que afecto a los modos de vida de una de las regiones urbanas mas antiguas de la Humanidad.  Conocemos que hacia el IV milenio a.c., numerosos asentamientos de la región fueron abandonados, siendo el comienzo de un proceso migratorio que hacia el Este  están constatado por el incremento y densidad de los nuevos asentamientos humanos que surgieron en zonas orientales colindantes.  Fuller nos explica, según evidencias morfológicas y cronologías de los substratos, que se produjo una desecación de los caudales de los ríos o  bien una nueva “estacionalidad” como consecuencia de una variación en las aportaciones monzónicas. Los fuertes cambios en la pluviosidad incrementaron la vulnerabilidad de una producción agrícola intensiva que  se basaba en el regadío  por  inundación  y en los aportes de agua en forma de lluvia, afectando a la supervivencia de las poblaciones. Posiblemente tales radicales cambios afectaron también a los núcleos urbanos en forma catástrofes pluviométricas, y que posiblemente mitificaran, al igual que en Mesopotamia, diluvios e inundaciones.

Por último, resulta curioso comprobar la gran similitud que tienen los tres dioses principales de los generales panteones mesopotámicos y de Mohenjo-Daro. Así la triada principal de “Mînâd” estaría compuesta por los dioses  Ā, Ā-il y la diosa Amma, mientras que la sumeria lo es por Anu(m), En-lil y  la diosa Nammu/Ninhursag(a). Con la particularidad que Āṇ-il, por ejemplo, es un antiguo nombre del “Señor del Viento” védico, Vāyu, al igual que lo es En-lil; y que Ninhursag(a), es la versión juvenil de la diosa Ki, “La Tierra” o la “Gran Madre” en similitud a Amma, “La Madre Celeste” dravídica.  No digamos ya Ā como An(u), “El Señor (Sol)” dravídico,  en ambos panteones. Ese ese mismo sentido, también resulta llamativo el paralelismo entre el mito védico de “Matsya y Manu” –  Matsya, el pez , un avatar del Vishnú, avisa al rey de los drávidas, Manu,  el llamado “Primer Ser Humano”, de un Diluvio, urgiéndole a construir un barco – con  el mito sumerio de Ziusudra, la diosa  Nintu, y/o En-ki.

«(…) Antes de que aparezca el Diluvio, Todos los (…) serán reunidos (…) Construye un gran barco (…) Su estructura deberá ser de excelentes cañas: ¡Será un navío llamado “Salvavidas”!…» Pasaje de “Las instrucciones de Ea/En-ki” Texto neo-babilónico, primera mitad del I milenio a.c.

Todavía  quedan muchas incógnitas por dilucidar que podrían avalar las conjeturas aquí vertidas. Las excavaciones arqueológicas en los enclaves de la antigua ruta naval comercial mesopotámica, desde las actuales costas de Arabia Saudita hasta Omán o Yemen, e Irán, deben aportar renovadas conclusiones, entre otras.


Referencias y textos:

“Cuando los dioses hacían de hombres. Mitología mesopotámica” J. Bottéro y S.N. Kramer (2004), para edición en castellano. Original 1989.

“Dilmun and its Gulf neighbours” Harriet E. W. Crawford (1998)

“La historia empieza en Sumer” S. N. Kramer (2010), para edición en castellano. Original 1956.

“Traces of Paradise: The Arqueology of Bahrein 2500 B.C. -300 A.D.  Edited by The Bahrein National Museum (2000)

“Fluvial landscapes of Harappan civilitation” Dorian Q. Fuller y otros (2012)

“AO 29650” cdli.ucla.edu

“Tercer milenio” Interclassica.um.es