La Eucaristía como Teofagia. El ritual: Evolución simbólica del canibalismo afectivo.

Nos dice la tradición órfica que, al principio, el ser humano se hallaba en el grado de la animalidad y la antropofagia sin que lo rigiera ley alguna, si exceptuamos la del más fuerte (Orph., Fr. 641). Sin embargo, un dios, Dionisios, se apiada de la Humanidad y le envía a las diosas portadoras de las leyes, que acaban con tales comportamientos, a la vez que la instruye sobre las prácticas agrícolas. El acontecimiento de abandonar el consumo de tal carne y comenzar con los alimentos que le daba la tierra, supondrá un ideario de civilización para la sociedad del hombre. Sigue leyendo

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Mitología semita. El Éxodo: Su relación con la crisis del Bronce Final.

 ¿Que hay de épica y que hay de realidad en los textos bíblicos descritos en el Éxodo? ¿Existió realmente el episodio histórico  de la salida de Egipto de las tribus hebreas.?

En la mayoría de las veces, cuando un lector hace acopio de información de referencias sobre tal suceso, queda supeditado al rechazo al que nos produce la  ausencia de evidencias arqueológicas, hasta hoy conocidas,  en estricta relación  con el episodio narrado en el Antiguo Testamento.  Por otro lado, y de igual manera sustentado en esos mismos conocimientos, es posible encontrar corroboraciones sobre las existencia de tribus semitas que,  con origen en las estribaciones del Mar Rojo y el Sinaí, fueron paulatinamente creando asentamientos fijos, al pasar del pastoreo a la agricultura, en las zonas fronterizas a Canaan, así como en los márgenes del desierto entorno al siglo XII a.c. y cuyas rutas de introducción a través  del valle de Wādī ʻAraba concordarían con escenarios descritos por el Antiguo Testamento. Sigue leyendo

Las predicciones de la máquina de Anticitera y los rituales de sustitución. Una de sus funciones, una de sus soluciones.

Tal vez uno de los primeros ingenios mas sorprendentes que se han descubierto, entendida su maquinaria y revelada su función, haya sido el “mecanismo de Anticitera”. Hablamos del primer instrumento portátil conocido, siglo I  a.c. aprox.,  vinculado a la realización de cálculos y predicciones astronómicas y que puede considerarse como la recopilación de todo el conocimiento conseguido en los anteriores milenios, mediante la observación,  por las primeras civilizaciones afectas al Mediterráneo Oriental y Mesopotamia.  Así, una de  sus dos esferas plasma el “ciclo metónico”,  que se estudiaba ya en la Babilonia mesopotámica y que remonta sus premisas conocidas a la confección del  calendario  neo-sumerio de Shulgi a finales del II milenio a.c. en el periodo de Ur III,  permitiendo la confección de calendarios vinculados a la Luna y el Sol.  La segunda esfera de  la máquina de Anticitera refleja el denominado “ciclo de Saros”;  un ciclo de Saros cuya instrucción desde la época kassito-babilónica, 1571-1156 a.c., facultaba a los sacerdotes templarios, o “tupšar”,  el poder predecir eclipses.  Sigue leyendo

ǧabal al-Aqra’: “La Montaña del Mundo”. El milenario origen sagrado del Monte Saphon.

En la mitología humana existe una conexión trascendental entre el microcosmos que supone la Tierra y el macrocosmos que representan los Cielos. Se trata de un emplazamiento donde lo sagrado se vincula con lo  terrenal y que  simbólicamente representa la dificultad que para el hombre supone alcanzar lo divino, ejerciendo a su vez como origen mundano de los seres celestes  a la hora de tomar parte en los acontecimientos terrenales. El monte  o  montaña “Santa” como punto  mas cercano a los Cielos tiene esas dos vertientes sacras: Por un lado es la alegoría de lo trascendente como arduo camino y por otro parece como morada de los dioses.  De esta guisa, prácticamente todas las cosmogonías humanas disponen de una “montaña sagrada”: El Machu-Pichu inca,  la montaña Kaliash tibetana, el monte Fuji japonés o el monte Tai Shan chino, y así un largo  etcétera que incluiría a una altura cercana a la desembocadura del río Orontes y próxima a la actual frontera sirio-turca: El monte Aqraa o  ǧabal al-Aqra’ . El monte Aqraa o Aqra’ que durante milenios ha sido conocido por diversos nombres, siendo lugar sagrado para muy diversas culturas y religiones.

« Y yo miré,  y he aquí como una tempestuosa tormenta surgió de ṣaphon.  Una gran nube que emitía un fuego intermitente de brillante luz que la envolvía,  y en medio de las llamas, en medio de ellas,  algo que refulgía  resplandeciente » Pasaje de la “Epifanía de Yahweh”. Ezequiel 1:4. Biblia Ortodoxa hebrea.

Panorámica del Monte Saphon. Actual  Monte Aqraa, ǧabal al-Aqra’ en árabe o Monte Keldağʿ en turco. Situado a unos 10 kms de la frontera sirio-turca cerca de la desembocadura del río Orontes en la provincia de Hatay (Turquía) .

Por el denominativo semítico de “ṣpn” y que parece ser  deriva del verbo “ṣāpâ”, “vigilar”  (Eissfeldt, 1932; Bonnet, 1987), nos llega desde los textos ugaríticos el término  “ṣapan(u)”, como nombre del promontorio de ǧabal al-Aqra’ en la desembocadura del río Orontes (Eissfeldt, 1932),  y que podría ser traducido como la “Atalaya (de los dioses…)”. Según la tradición semítica occidental, el monte Saphon es el lugar de origen de las “Aguas Primigenias” y como tal,  residencia de la máxima divinidad del panteón de Ugarit:  El dios Ēl o Il(u)  -” ‘Ēl ” en terminología general semítica – .  Desde éste lugar,  el “Creador del Cielo y de la Tierra”  fiscaliza el mundo y dirime las disputas entre el resto de las entidades deificas, sus súbditos. Llamado el “Benigno” el “Entrañable” o el “Padre de los Años” – De ésta última acepción, posiblemente,  venga su asimilación griega como el dios Cronos – , junto a su consorte, la diosa Asherah/Atirah,  son los principios primordiales del Caos en unas originales creencias “ctónico-infernales” (Del Olmo, 1998). Los hijos de Ēl son Yam, “Dios de las Aguas Primigenias”  y Mot , “Dios de la Muerte”, los cuales a su vez combaten contra el dios Baal, el “Dios de las Tormentas”,  por el orden y la soberanía del Universo.  Yam/Juez Nahar, “La Gran Serpiente” es el heredero al trono del dios Ēl,  pero es derrotado por Baal  mediante unas armas fabricadas por Khotar, “Dios de la Sabiduría”. Yam es amordazado y encadenado  a las “Cimas del País de los Cedros” (KTU 1:83), las montañas Targuziza y Tarrummagi,  las “Puertas del Inframundo” y posteriormente muerto  – En la Epopeya de Gilgamesh, Gilgamesh también atraviesa un bosque de cedros para ir a los  gemelos “montes del Oeste”, los “Montes Mashu”,  las “Puertas del  ‘Mas Allá’ ” (Gilgameš. Tablilla IX) – 

« Cierto es que yo (Baal…)  herí a Yam, el amado de Ēl ; Cierto es que yo acabé con Nahar, el gran dios; Cierto es que lo rendí y acabé con el. Yo malherí a la sinuosa serpiente,  el tirano de siete cabezas…»  KTU 1.3, columna III.

Una vez derrotado su primer enemigo, Baal es proclamado rey por el dios supremo  y Khotar le construye un palacio en el monte Saphon junto a Ēl, pero permite que Mot le desafíe. Baal y Mot se enfrentan, pero tiene que rendirse ante el poder del “Señor de la Muerte” que le priva de la vida y le conduce  al Inframundo. La diosa Anat,  hermana y amante de Baal, la “Diosa de la Fertilidad y de la Guerra”,  desesperada,  comienza una azarosa búsqueda que le lleva al reino de Mot, y llena de ira, combate a la “Muerte” y la derrota.  Anat recupera el cuerpo de Baal, ayudada por Šapaš, la “Diosa del Sol”,  transporta el cadáver al monte Saphon,  donde debidamente sepultado y honrado, vuelve a la vida. Resucitado  el “Dios de la Tormentas”, retoma su enfrentamiento con Mot, terminando finalmente la sagrada disputa con el reconocimiento mutuo de su poderes y límites.

«Mot es firme; Baal es firme,  se cornean como búfalos. Mot es firme; Baal es firme,  se pican como serpientes. Mot es firme; Baal es firme,  se cocean como corceles. Mot cae; Baal cae; (…) ¿Porqué peleas Mot  con el poderoso Baal,  porqué..?. »Extracto de poema del siglo XIV-XII a.c.. Palacio Real de Ugarit. (Ras-Shamra)

Bajorrelieve neo-hittita. siglo IX a.c. Reproduce una escena donde Teššub y Sarrumanu combaten a la Gran Serpiente Hedammu. Anatolican Civilitation Museum of Ankara (Turquía).

Desde  la Península Anatólica, y dentro de las creencias del País de Hatti, no llega otra acepción para ǧabal al-Aqra’ como  “ḫuršan ḫaṣi”  o “Monte Hazzi”. Tal relación nos las presentan dos textos ugaríticos, uno en alfabético (KTU 1.118:14)  y otro en silábico (RS 20:24), y  donde “,ṣpn” y “ḫuršan ḫaṣi” resultan ser  términos sinónimos (Herdner, UgVII: 1-3) . En las creencias hurrito-hittitas  que componen el “Ciclo de Kumarbi” aparecen mencionados los montes gemelos Hazzi y Namni, o Monte Amanus (¿?),  como el lugar donde el “Dios de las Tormentas”, Teššub,   adquiere una victoria sobre el “Dios de las Aguas Primigenias” en el poema del “Reino del Dios del Mar” (CTU 343). El Monte Hazzi aparece en el “Poema de Hedammu” (CTU 348) como el lugar de nacimiento de la “Gran Serpiente Marina”, Hedammu, siendo aquí donde es derrotada con la colaboración de Šauška, la “Diosa del Amor y de la Guerra”, amante y hermana de Teššub, que mediante una seducción de danza y canto se acerca al monstruo y consigue, al envenenarla,  que la serpiente salga del agua, siendo presa fácil para su esposo. También aparece el Monte Hazzi como el lugar donde es visto el “Monstruo de Piedra”, Ullikummi, en el “Poema de Ullikummi” (CTU 345)

« En un tiempo pasado, Alalu fue el rey de los Cielos.  Alalu estaba sentado en su trono, mientras el poderoso Anu, el mas importante entre los dioses, estaba frente a él y se  inclinaba  a sus pies,  colocando la copa de la bebida en sus manos. Durante la medición de nueve años Alalu fue el rey de los Cielos, pero en el noveno año Anu dio batalla a Alalu. El derrotó a  un Alalu que huido,  descendió a la “Tierra Oscura” y Anu tomó  su lugar en el trono. Anu estaba sentado en su trono, mientras el poderoso Kumarbi le proveía de bebida y se  inclinaba  a sus pies, colocando la copa de la bebida en sus manos…» Pasaje del “Poema de Kumarbi” (CTU 344)

Mapa de Siria entre el II y I milenio a.c, aunque yo, personalmente,  ubicaría el Reino de Bashan mas aproximado a la ciudad de Qdesh (p.s.)

El tema central de “Ciclo de Kumarbi” hittito-hurrita  es la disputa entre la “Dios de la Recolecta”, Kumarbi, y el “Dios de las Tormentas”, Teššub, por el “Reino de los Cielos”. (Güterbock, 1961; Hoffner, 1990) . Seis poemas componen el ciclo de Kumarbi y en los cuales se describe como Teššub relega a Kumarbi y a los antiguos dioses ctónicos al Inframundo. Los textos continúan con el posterior intento de Kumarbi de retomar el poder a través de distintas y cada vez mas amenazantes criaturas, pero sin éxito. (Houwink ten Cate, 1992) . En el primer poema del ciclo, el  “Poema de Kumarbi”, Kumarbi se rebela contra Anu y le expulsa del trono, sumando a la vergüenza de su predecesor vencido la amputación de  sus genitales para devorarlos. Mas la venganza de Anu es inmediata:  Dentro de Kumarbi, la “semilla” de Anu se desarrolla en cinco dioses, entre los cuales están Tašmišu, Šauška, Aranzah, el río Tigris, y Teššub, siendo éste último quien arrebatará el trono a Kumarbi, su padre. En un siguiente poema, el “Poema de la Diosa Tutelar”, Kumarbi junto con su aliado Ea, “Dios de la Sabiduría”, (CTU 343, Laroche, 1971; Hoffner, 1998) conspiran para elevar a la diosa tutelar, Lamma, a la soberanía del Universo con desafortunados resultados, ya que desatiende las cosechas humanas y las ofrendas a los dioses se interrumpen. La serie continúa con el fragmentado “Poema del Plateado” (CTU 364, Laroche, 1971; Hoffner, 1988) y donde Kumarbi toma la personificación de un entrañable ser de plata que desplaza nuevamente a Teššub del trono con el apoyo de los dioses del Sol y la Luna. Evidentemente, aunque de desconoce como,  el plan de Kumarbi se frustra porque a continuación engendra con la hija del “Dios del Mar” a la serpiente  Hedammu y al monstruo de piedra/diorita Ullikummi con “La Gran Roca”. En el “Poema de Ullikumi”, Šauška fracasa en el intento de seducir al nuevo monstruo y es Ea, el “Dios de la Sabiduría”, y renegado ya de Anu,  quien cortando los tendones de los pies al monstruo con el cuchillo con el que separó  Cielo y Tierra, lo vence.

« La montaña de Elohim es Har Bashan, Monte de alturas es Har Bashan. ¿Porqué te miran con envidia  el resto de las alturas de su harem?  (Porque) este es el monte que Elohim ha escogido para habitar. En realidad morará en él para siempre » Salmos 68: 15-16 [16-17] Biblia Ortodoxa hebrea.

En el Antiguo Testamento y con el término hebreo de  “צָפוֹן,”, “ṣāp̄ōwn”,  y un largo etcétera  se  nos hace referencia al topónimo de ǧabal al-Aqra’. Término que a lo largo de los tiempos, y según las diferentes traducciones bíblicas,  nos llega como  “Tzaphon”, “ṣaphon”, “Saphon” (Codex Alexandrinus) “Zaphon”, “Saphan” (Codex Vaticanus),  “Safón” “Zephon” o como “Asophon” (Flavio Josefo) y así, otro largo etcétera.  Según otras interpretaciones de las “Sagradas Escrituras” su significado es  “Norte” con acepciones como “Viento del Norte” , “Lugar recóndito y desconocido”  o “Punto cardinal” .– Como referencia decir que “Baal-Zaphon” viene significar “Señor del Norte” o que la diosa Anat era conocida como la “Señora del Norte”, “nt ṣpn” (DDD) – Otra referencia sobre el Monte Saphon podría ser “haṣ.Ba’.ša.wn”, “Monte Bashan” (Salmos 68:15-16 [16-17]), “Monte (donde) Baal escucha”, y que podría ser refrendando por Josue (19:37),  ya que sitúa el “Reino de Bashan” cerca de la ciudad de Qadesh –  En semítico “qdš”, Kodesh/Kadesh,  significa “Sagrado” –  en el margen izquierdo del río Orontes.  De forma paralela, también aparece el Monte Sion/Zion como sinónimo de  Monte ṣaphon en Salmos 48:3. Otra referencia del Antiguo Testamento nos la da el término “Ēl-Shaddai” o “Ēl-Šadê”, “(dios) Ēl de la Montaña”, como la forma en   que Yahweh se apareció a Abraham, Isaac y Jacob (Éxodo 6: 2-3) y que es un vocablo de origen amorrita, otro pueblo semita occidental, que fue utilizado para nombrar al dios Amurru, “Bēl-Šadê”, – nombre, Amurru,  que esta asociado al Monte Tidnum. Montaña sinónima al Monte Bashan (G. Roux, 1980) – no en vano en Josue 24: 2 el relato bíblico habla que tanto Abraham como su padre, Terach, como su abuelo, Nahor,  creían en  “Dioses Extranjeros” o “Elohim Acherim”.

« Gadol (Excelso) es Hashem/Yahweh y grandemente debe ser alabado en la ciudad de nuestro Dios,  en su Har Kodesh/Monte Sagrado… Esplendida en su cumbre,  la alegría de  Ir Eloheinu/las Tierras del Este  es el Monte Tziyon/Zion.  Sobre las laderas de ṣaphon, la ciudad del Melech Rav/Docto Rey. Salmos 48: 3 [1-2] Biblia Ortodoxa hebrea.

También el Antiguo Testamento hace mención a unos montes gemelos:  Tzaphon y Yamin/Amanus en Salmos 89:13 como creados por Yahweh, a la vez que nos habla también de los montes Tavor/Tabor y Shermon/Hermon. Monte Hermon que pudiera ser asimilado al monte Sion y que es nombrado como “La alegría de Hashem”. Mas también es cierto que pudieran ser “provincianas  acepciones” del monte Saphon dentro de las creencias al dios Baal, ya  que existen evidencias de montes que pudieron tener tal denominativo y afectos a divinidades tales como “Baal-Hazor” o “Baal-Hermon” y  que incluiría alturas con similares atributos incluso en Tartessos en la Península Ibérica (J.M, Blázquez).

« Había cerca de allí una profunda caverna, que abría en las peñas su profunda boca, defendida por un negro lago y por las tinieblas de los bosques, sobre la cual no podía ave impunemente levantar el vuelo. Tan fétidos eran los vapores que  su horrible centro exhalaba, infestados los aires, de donde los griegos dieron a aquel sitio en nombre de Aorno. Allí llevó Eneas lo primero, cuatro novillos negros, sobre cuya testuz derramó la Sibila el vino de las libaciones, y cortándoles las cerdas entre las astas, las arrojó al fuego sagrado, como primeras ofrendas, invocando a Hecate, poderosa en el Cielo y en el Erebo.  “Pasaje del entierro del héroe Miseno”  “La Eneida” Virgilio. Siglo I a.c.

Figuración de ánfora griega, siglo VI a.c. Aparece el combate entre Zeus y Tifón.  Staatliche Antikensaamlung. Munich

“La Eneida” de Virgilio puede ser considerada como una reescritura de los poema homéricos, pero como tal es una fuente de información mítica paralela a los segundos.  En éste texto aparece el nombre del “Monte Aorno” como  la “Puerta del Erebo”, el “Inframundo”, y destino del héroe Miseno después de haber sido vencido por Tritón. La relación que existe entre el “Inframundo” y  ǧabal al-Aqra’  viene dada por ser la asamblea de los héroes o “Rephaim“/Rpum  de la mitología semítica, así como su lugar de reposo eterno al lado del “Dios Supremo”, siendo por tanto, también, las “Puertas del Más Allá”. En cierta manera la referencia del pasaje anterior a la diosa anatólica-caria Hecat(e), la “Diosa Madre”, “La Señora de la Vida y la Muerte”, la diosa hurrita Hebat,  la diosa ugarítica Aserah,  hace relación a esa conexión como su lugar de morada.  

« (En referencia a  Aserah…) porque su morada se hunde hasta la muerte y sus caminos conducen a los Rephaim » Proverbios 2:18

Hoy en día parece difícil poner en duda la relación que hay entre la “Teogonía” de Hesíodo y el “Poema de Kumarbi” hittito-hurrita. Ésta relación cronológica de los mitemas  griegos escrita sobre el año 700 a.c. aprox.,  nos ilustra sobre el nacimiento del mundo, siendo aquí, en estos versos,  donde las dos mitologías convergen. En uno estos pasajes parece el personaje de monstruo Tifón, vengador de los Titanes, los antiguos dioses ctónicos,  y que fue derrotado por Zeus no si antes haber sido derrotado por él. El lugar de nacimiento de Tifón, en los “Himnos Homéricos”,  se sitúa en una cueva de Cilicia, -actual sur de Turquía –,  siendo hijo de Gea, “Diosa de la Tierra” y Tartaros, “Dios del Inframundo”. En los textos de Apolodoro ( I  6,3), el Monte Kasion, Κάσιον ὂρος   aparece como uno de los lugares donde combatieron Tifón y Zeus.  Según las creencias púnicas descritas por Filón de Biblos y traducidas al griego , Castor y Polux, “Los hijos de Zeus” se echaron a la mar y naufragaron cerca del monte Kasion/Kassion, donde dedicaron un templo a Helos/Cronos (¡!) – “Helos” es una corrupción  griega del dios Ēl “ – Independientemente de lo narrado, se tiene constancia del culto a Zeus-Kasios o “Zeus del Monte Kasion” hasta el año 363 d.c.

Apiano de Alejandría, siglo I -II d.c., narra en las “Siriacas” como la ciudad de Seleucia, al Norte del Orontes, fue fundada por lo efectos catastróficos de un tormenta y que le fue dedicada al “Dios de las Tormentas” o “Jupiter fulminans Seleucensium”.  De “Casius Mons” o  del “Monte Casio”,  se decía que sus ofrendas y sacrificios en honor del “Dios de las Tormentas” se remontaban a los tiempos de los “Triptolemus”, los “Primeros Hombres”, y que colonizaron Seleucia. Estos sacrificios fueron permitidos por los césares, quienes lo dedicaron a “Jupiter Casius”. Emperadores como Juliano y Adriano  realizaron ofrendas en el Monte Casio y otros como los Severos tomaron como creencias  las del  dios siríaco “Ēl-Gabal”,  “Señor de la Montaña”, de Emesa y Palmyra,  en su forma latinizada “Elagabal”, aunque tal vez sea mas conocido con el denominativo de “Deus Sol Invictus”, pero eso  forma parte de otra historia aquí  ya contada.

« Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que corto a Rahab  y el que hirió al dragón..? » Isaías 51:9. Biblia Reina Valera 1960.

Referencias:

“Dictionary of deities and demons in the Bible” (DDD) K. Van der Toorm, B. Becking, P.W. Van der Horst (1999)

“Reallexikon der Assyriologie und Vorderasiatischen Archäologie” vol 8.  E. Ebeling, B. Meissner  y D.O. Edzard  (1997)

“Hittitan and Hurritan Epic” in “A Companion to Ancient Epic” G. Beckman (2005)

http://www.biblos.com

Imágenes:

http://www.beling.net

wikipedia.org

Grecia y Oriente Pŕoximo. La impronta semita y mesopotámica en la Grecia Clásica.

Hay una expresión realizada por un ilustre erudito de la antigua cultura griega, M. L. West ,  que dice: “Grecia es parte de Asia; La literatura griega es la literatura de Oriente Próximo…” 

C. López-Ruiz  nos matiza tales proposiciones, introduciendo la idea que la primitiva mitología y cosmología griega no pueden ser entendidas si no se contextualizan  dentro de las culturas de Oriente Próximo.  Tampoco debería concebirse los griegos como los creadores de una “entidad cultural clásica autoconcebida” o  bien como  resultante heredad  de una  tradición indo-europea, ya que, como demuestran los estudios realizados en los últimos decenios,  su impronta forma parte de la expansión cultural que acaeció en el antiguo Mediterráneo Oriental. Una expansión cultural “orientalizante” que influyó decididamente en la construcción de lo que hoy denominamos como “Grecia Clásica”

Mapa de la distribución de las diferentes lenguas semíticas en Oriente Próximo y África. (Desplegar…)

Éstas proposiciones, de fondo y en determinados casos..,  no cabe duda que plantearían debates de carácter filosófico sobre el origen de los actuales valores éticos e intelectuales y que , hoy por hoy, poca gente de la calle duda que procedan de una primigenia y exclusiva  fuente griega o grecorromana. Sea cual fuere la posible controversia,  lo que nadie puede poner en duda  es las metas que alcanzaron los griegos como deudores de ese patrimonio cultural, pero lo que también es improbable hoy, por parte de los estudiosos, es denostar la procedencia de sus raíces como afectas a Oriente Próximo. Según López Ruiz, esto se debe a diversos factores: Por un lado están las premisas propiamente arqueológicas como consecuencia de lo reciente de los trabajos de traducción de textos hittitas, ugaríticos o minóicos y la “orientación anti-semita” que los estudiosos del tema arrastraban a finales del siglo XIX y principios del XX. Orientación que estaba acompañada de una disciplinaria e ideológica separación entre el estudios de los “clásicos” y los vinculados a las culturas semitas. Por otro lado, habría que poner en consideración la escasez de textos propiamente fenicios – probablemente consecuencia de  utilizar como soporte para la escritura papiro, tablillas de cera o pergamino;  no de su producción literaria –  y si la continúa presencia de  aciagas o  desprestigiantes referencias por parte de autores cristianos o ulteriores  filósofos griegos que, en un momento dado,  se interesaron por las tradición mística órfica. Un caso semejante en éste sentido son las culturas asirias o babilónicas y cuyo exclusivo conocimiento se  apoyaba, hasta muy recientemente,  en las perspectivas que hacia tales pueblos nos ofrecían los textos clásicos y bíblicos con el sesgo que esto suponía.

Un episodio fundamental para entender la vinculación griega con los acontecimientos del Levante Mediterráneo son los cambios políticos y geoestrátegicos acontecidos en las dos últimas centurias del II milenio. La creciente debilidad del imperio egipcio y el principio del fin del imperio hittita, junto con la irrupción de los denominados “Pueblos del Mar“,  supuso el detonante para la independencia de muchas  ciudades-estado que en su momento fueron fiduciarias tanto unos como de otros. Dentro de éste contexto es debemos situar un conjunto de enclaves costeros  que los escritores clásicos denominaron “Phoenicia”y que desde su perspectiva, vienen  a definir los territorios afectos a la región sirio-palestina y Cilicia:  El núcleo patrio de los “semitas occidentales”, un pueblo con un variado origen pero  de fuerte nexo cultural y lingüístico.  El origen secular de los semitas occidentales se remonta a la Edad del Hierro y se les propone  como descendientes culturales de las poblaciones canaanitas  asentadas en  las regiones del Levante mediterráneo durante la Edad del Bronce, así como de los hittitas y otros,  siendo  los precursores, por ejemplo,  de  los  fenicios, hebreos, arameos y  luvitas.  Un hecho consecuente con estos episodios , como nos transmiten Horden y Purcell (2000),  son las migraciones y en mayor escala los contactos marítimos comerciales y que como punto de encuentro tuvieron a las islas de Creta y Chipre. Relaciones que desde el punto de vista social supusieron también , y como difícilmente podría ser de otra manera,  un intercambio de ideas, motivaciones y creencias que  se extendió posteriormente durante milenios a través del Mediterráneo. De esta guisa, habría que entender  que la región del Levante Mediterráneo en su momento poblada por los pueblos semitas occidentales puede ser considerada como  el espacio donde las  grandes culturas afro-asiáticas convergieron, haciendo a su vez de puente entre ellas.  Así, en esté territorio lucharon los egipcios contra los hittitas o los asirios extendieron su soberanía; aquí fue donde la épica y la literatura templaria babilónica fue copiada y leída, y donde  los textos multilingües ugaríticos hacen evidencia de una metrópoli pluricultural que mantenía vinculación comercial directa, entre otras,  con la Creta minóica. 

Daga micénica. Siglo XVI a.c. Sobre la daga de bronce se han realizado incrustaciones decorativas metálicas en oro y plata (Metallmalerei). Tumba IV del Circulo Funerario A de Micenas. Museo Nacional de Atenas

Si bien en un principio hemos apuntado la literatura, y en la profundizaremos posteriormente,  como una de las evidencias resolutorias de la relación cultural entre Grecia y Oriente Próximo, no menos clarificadores son el volumen de intercambios o asimilaciones fruto de comercio de manufacturas, oficios y artes.  Pinturas y ornamentos decorativos fueron copiados, así como sus técnicas asumidas, en un proceso de intercambio que trascenderá desde el “Periodo Micénico”,  a partir del siglo XVI a.c.,  hasta la “Época Arcaica” griega, siglo VIII a.c. aprox. En un estudio realizado sobre  motivos artísticos en la Edad de Bronce (Crowley, 1989), es posible constatar la existencia de figuraciones ya conocidas en  yacimientos de Oriente Próximo y que  a través del arte minóico fueron reproducidas durante el periodo heládico I y II micénico. Creo no necesario constatar que aunque los  diferentes motivos artísticos pudieran en exclusividad ser copia o inspiración de manualidades u obras procedentes del intercambio comercial, no menos cierto que  , en el caso de las técnicas,  su conocimiento difícilmente puede ser adquirido sobre el producto finalizado , haciéndose  imprescindible  la transmisión directa de habilidades. – Un ejemplo podría ser el procedimiento para realizar incrustaciones decorativas metálicas, “metallmalerei” que aparecen en las ornamentaciones de los “Círculos Funerarios” micénicos, siglo XVI a.c.,  y del que se conoce su existencia en Oriente Próximo desde el II milenio a.c., (E Vermeule, 1964) – De igual manera,  una renovada metalurgia dio como resultado nuevas herramientas y armas,  tales como las grandes espadas heládicas,  y cuya renovada tecnología aparece primeramente en Creta, remitiéndonos sus antecedentes históricos a la Península Anatólica y  al Levante mediterráneo (N.K. Sandars, 1961). Otros aspectos técnicos a considerar son los métodos de construcción que muy probablemente acompañaron a los propios albañiles y que se hacen patentes en edificaciones ubicadas en Micenas y Tirinto  fechadas entre el siglo XV-XIV a.c. en réplica a construcciones de Ugarit o Hatussa (W.S. Smith, 1965). En joyería se aplicarán  procedimientos de “granulación” y filigrana dorada procedentes de Levante y así un largo etcétera.

Tabla alfabética fenicia.

Otro hecho significativo de ese proceso de “orientalización” heleno nos lo aportan la asimilación lingüística de vocablos foráneos. En el idioma griego aparecen multitud de términos que no pueden ser reconocidos como procedentes de una etimología indo-europea,  siendo los de origen semítico los mas numerosos junto a los anatólicos.  Dentro de este conjunto,  se han descubierto una estimable cantidad de antiguas raíces y vocablos semitas (E Masson, 1967 y O. Szemérenyi, 1968) .  No cabe duda que alguien, y debido a la dificultad en su apreciación,  podría aducir que tales vocablos orientales podrían ser fruto de corrupciones del lenguaje griego hechos por semitas en  Grecia durante la Edad de Bronce y posteriormente adoptados por el idioma original,  o  bien pudieran tratarse de términos anteriores a la llegada de los proto-griegos  e incluso también ser interpretados como incorporaciones al lenguaje heleno  tomados de las lenguas de los pelasgos –  los pelasgos, según los  antiguos escritos griegos, son los primitivos pueblos establecidos en el Egeo con anterioridad a su conquista por los proto-griegos  -. Dicho esto, trataremos de explicar la existencia de su conexión con un ejemplo:  La palabra utilizada para definir el “vino”  se acuño en Grecia  tempranamente. La Griega “woino” – y de la que descienden los término latinos “unîum” y los germánicos wein , win ,wine, etc … –  se corresponde con el vocablo genérico semita “wainu”  y con el hittita “wiyana”o el luvita “wiyani”, pero la diferencia estriba en que en los dialectos semitas nor-occidentales la letra inicial “w” se transformó en una “y” no mas tarde del siglo XVI a.c.  aprox, –  léanse los términos ugarítico ” yenu” o el hebreo “yáyin” -. De ahí que, si tenemos en cuenta que la palabra “ya-ne”  del  lenguaje Lineal A   de Cnosos está fechada en el siglo XVII-XVI a.c.,  (C.H.Gordon, 1975) ,  esto significaría que los cretenses fueron participes de esa modificación fonológica o bien que la palabra no correspondería a un préstamo idiomático canaanita tan antiguo.  La forma griega “w” que aparece en el lenguaje Lineal B, siglo XVII – XII a.c., debió haber sido adoptada con anterioridad a tales acontecimientos o tuvo un origen, aunque es esto último es poco probable, diferente.  (Bernal). En similar situación aparecen con anterioridad al siglo V a.c.  una apreciable cantidad de vocablos que definen aspectos tan diferentes como insectos, vertebrados, plantas y sus productos,  minerales, embarcaciones y contenedores, telas y prendas de vestir, artículos manufacturados, preparados de comidas, términos utilizados en  comercio y  rituales religiosos, así como letras del propio alfabeto.

Según Charles Penglase, un ejemplo reseñable sobre la influencia mesopotámica en la mitología griega nos lo da la personalidad de la diosa Afrodita. Una circunstancia que incluso los seguidores del hecho cultural clásico autoconcebido conceden y que los “indo-europeístas” admiten que puede haber recibido  algunos aspectos,  es la  influencia que la diosa Ishtar y sus acólitas de Oriente Próximo  tienen en  la divinidad griega. Otro hecho clarificador de tales ascendientes mesopotámicos queda reflejado en los escritos de Hesiodo, siglo VIII-VII a.c.  de la “Teogonía” y “Trabajos y días” (J. Duchemin 1970-80) donde parecen cuestionables los paralelismos entre lo mitos del Prometeo y Pandora y las crónicas de la creación del hombre por parte del dios Enki mesopotámico.   Evidentes equivalencias se manifiestan también entre el relato de la “Iliada” de Homero, siglo VIII a.c, en su descripción de los dioses primigenios Océanos y Tetis (Iliada 14. 201, 246, 302 versus los mesopotámicos Apsu y Tiamat   (Enuma Elish) o  la escena  de la “Epopeya de Gilgamesh” donde el héroe increpa a la Ishtar, mientras que en la versión homérica Diómedes hace los propio con Afrodita (Iliada 5, 311-430), ascendiendo la hija de Anu y Antu,  Zeus y Dione.  al Cielo/Olimpo para quejarse (W. Burkert). También podríamos aquí añadir las  semejanzas entre Heracles, el Hércules romano, Gilgamesh o el Melqart fenicio,  o entre  la Artemisa griega, Potnia Theron minóica  y la diosa Nintur/Ningursag(a)  mesopotámica y así, otro largo etcétera.

βωμό o “bomo” de Amphiareion en Tebas (Grecia). La LXX o  Biblia griega traduce el término “bamah” como “bomo”. Se aprecia un arroyo y plátanos de sombra  a los pies de la construcción donde se situaría el altar y el oráculo. Hasta el siglo V a.c.

«  (Hera..) “Voy a los confines de la fértil tierra para ver a Oceanos, padre de los dioses, y a la madre Tetis, los cuales me recibieron de manos de Rea y me educaron y me criaron en su palacio, cuando el longividente Zeus puso a Cronos debajo de la tierra y del mar estéril…” Pasaje de la “Iliada”  Canto XIV,  201-208

De igual manera, y en relación ya con los semitas occidentales,  volvemos a encontrar paralelismos en los rituales y lugares sacros. En  los  recintos de Delos, Samos o Atenas , o en los cultos al aire libre de minóicos y micénicos que se entremezclan con oráculos y lugares santos en la adivinación y acontecimientos proféticos, caso de las localidades de Dodona, Delfos y Nemea,  donde todos aparecen vinculados a un  “árbol  sagrado” en una similitud preclara con los recintos de culto  hebreos  de Siquem o Mamré – Igualmente evocarían en su semejanza al árbol “Kiskanu” del templo sumerio de Eridu o los cultos al “Árbol de la Vida” asirio-babilónicos –  Así, Homero nos describe como los aqueos en Áulide sacrificaron en un altar situado  junto a un arroyo y bajo un plátano de sombra a semejanza del  altar o “massebah”  y  el “asherah” o “árbol sagrado” de los rituales canaanitas.  En similar paralelismo encontramos sacros “lugares altos” a los “bamah” semíticos en la Creta minóica, “bomos” en griego,  o en el monte Liceo de Arcadia en honor a ” Zeus Lykaios”.  Aquí podríamos añadir las semejanzas entre los rituales sacrificales y liturgias sacerdotales,  los himnos, ritos y cánticos sacros, las danzas y juegos atléticos en honor a las divinidades, las prácticas adivinatorias , los procedimientos sagrados de purificación, la equivalencia entre los entes y deidades demoníacas,  el “Mas Allá” como inframundo y sus condiciones,  y de nuevo, otro amplio etcétera

Dejo en el tintero también otros importantes aspectos por desarrollar tales,  no es la primera vez que me pasa ante su volumen y por eso  los cito aquí,  como la institución regia y la constitución democrática,  la redacción y clausulas de tratados (ver la versión semita en este blog),  las matemáticas,  la astronomía y  la medición del tiempo,  las similitudes en el disfrute de música, arte en general y elementos de lujo. que intentaré completar en entradas posteriores, si bien con lo expuesto creo haber dado una pequeña introducción a una multitud de aspectos que como referencia cultural afro-asiática tuvieron los griegos en su fundamental papel en la realidad que conocemos como  “Civilización Occidental”. 

Referencias:

“When the Gods Were Born: Greek Cosmogonies and the Near East” Carolina López-Ruiz (2010)

“Greek Myths and Mesopotamia: Parallels and Influence in the Homeric Hymns” …C. Penglase  (1994)

“The East Face of Helicon: West Asiatic Elements in Greek Poetry and Myth” M.L. West (1999)

Imágenes:

http://www.studyblue.com

http://www.ancientscript.com

en.wikipedia.com

http://www.schizas.com