Mitología semita. Nephilim: ¿Gigantes, dioses u hombres…?

Dentro de la mitología semítica, y en nuestro caso más exactamente en la hebrea, aparecen determinadas personalidades, todas ellas reflejadas en los diferentes textos del Antiguo Testamento,  denominadas Gibborim, Rephaim, Anakim, Emim, Zamzummim y Nephilim ,  cuyo nexo  definitorio parece girar alrededor de unas cualidades tanto físicas como espirituales extraordinarias o fuera de lo común.

«6:1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y le nacieron hijos. 6:2 que viendo los hijos de Dios (Bene Elohim) que las hijas de los hombres eran hermosas tomaron para si mujeres, escogiendo entre todas. 6:3 Y dijo Jehová: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente el es carne, mas serán sus días ciento veinte. 6:4 Había gigantes (nephilim) en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios  a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre (gibborim) » Génesis 6: 1-4. Biblia Reina Valera 1960.

Fragmento de papiro, P967 Kreuzer, de la Biblia helénico-egipcia “Septuaginta”. Siglo II d.c.

En la “Septuaginta” o Biblia griega, –   Conocida también como LXX. Es un conjunto de escritos en lengua griega traducidos del hebreo, el arameo, y con añadidos griegos,   del Pentatéuco. Fue  posiblemente escrita y desarrollada  entre el siglo III a.c. y el I d.c. con el fin de dar cobertura de las Sagradas Escrituras a los judíos de la Diáspora en lengua griega –  aparece el término “Gibborim” y que puede traducirse como ” los grandes Hombres”  en una vertiente bélica y de liderazgo, es decir grandes héroes o  grandes líderes de la tradición hebrea. Ésta acepción es compartida  con otro  general término semítico-hebreo,  “Rephaim“, y que aparece en textos ugaríticos y meritas que apreciaremos posteriormente. Esta significancia es posible que tenga relación con el antiguo culto del Levante meridional mediterráneo a los antepasados  y  líderes de gran dimensión  que fueron protagonistas de hitos históricos en la cultura de éstos  pueblos – Un ejemplo podría ser la mitificación y divinización del héroe Haddad  o Haddu  de Aleppo en la creencias semitico-meritas, y cuyas armas se veneraban en la sagrada ciudad  de Tuttul  en la actual Siria –   originarios del Levante mediterráneo asiático.

Según tradición semítica mas occidental, ugarítica, luvita y merita, los “Rephaim”, o “Rpum”  son el conjunto  de los espíritus de los  reyes, y por tanto héroes,  muertos que habitan en el “Inframundo” , cuya conexión es el haber alcanzado el poder terrenal,  permaneciendo “durmientes” hasta que fallece un descendiente o acólito  y cuya almas/espíritus se  alzan  de entre el “País de los Muertos” para recibirlo.

« (Proverbio en referencia al Rey de Babilonia…) El Sheol se levantó por ti para cumplimentar tu llegada; despertó a los refa’im  por ti;  hizo incorporarse incluso a todos los príncipes de la Tierra; levantó de su trono a todos los reyes de los goyim (no creyentes) » Isaías 14: 9 Biblia Ortodoxa Hebrea.

En referencia al texto anterior, sería interesante aclarar que en hebreo  “Sheol” es la “Morada de los Muertos” o “Mas Allá”. Un lugar que los textos bíblicos sitúan “a continuación de las aguas” y donde ubica a los Rephaim. Job 26:5 nos habla de “Debajo de las aguas y  de sus Habitantes” y que concordaría con la versión genérica mesopotámica de localizar el “Kur”o “El Lugar del No Retorno” debajo de Apzu,  el “Reino de las Aguas Profundas”, si bien es también posible, en un contexto semítico mas oriental, que haga referencia al lugar de donde brotan las “Aguas Primordiales”:  La residencia de los dioses y lugar de reposo  eterno de los héroes.

Los Rephaim , o “Refā’īm”, según otras alusiones de las escrituras bíblicas, son los descendientes de Rapha. Rapha es  un filisteo de la ciudad de Gath según 2 Samuel 22: 24 que aunque filisteo, los textos del Antiguo Testamento  le consideran de la tribu hebrea de Benjamín,  bien como descendiente de Binea , 1 Crónicas 8:37, o directamente como hijo de Benjamín, 1 Crónicas  8:2,   por lo que sería descendiente de Saúl, implicando una ascendencia real hebrea a la vez que amorrita . Los Rephaim, según la mitología semítica y por su apostura,  están por encima del  tiempo, el espacio y  la moral,  siendo considerados como “Hijos de los Dioses” o “Bnei Elohim”.  Así su cónclave se reúne en la “Montaña de la Divina Asamblea del Lejano Norte” o “Monte Sāpôn” – El Monte Zaphon, o Monte Kasion helenístico,  es un lugar nombrado también en la Biblia. Denominado en la literatura clásica como Monte Casio, actual Gabal-al-Aqra’  en Siria. La “Montaña Santa”, lugar de donde brotaron las “Aguas Primigenias”y residencia del dios semítico-occidental  El – . Es de notar que los Rephaim en la LXX, 2 Samuel 5: 18-22, son representados con el término “Τιτᾶνες”, los Titanes.  En el Libro de los Proverbios, los Titanes,  forman parte de la representación de la “Extinción”, por ser seguidores de la “Extraña Mujer” la diosa Aserah del ciclo mitológico de Baal semítico occidental.

« (En referencia a Asherah…) Su morada se hunde hasta la muerte y sus caminos conducen a los Rephaim » Proverbios 2:18

El significado de los vocablos  “Anakim”, “Emim” y “Zamummim” y que aparecen en los distintos textos bíblicos, son sinónimos del término “Rephaim”  aunque con matizaciones. En estos textos figurarían como  los pueblos “extintos” o  “derrotados”,  aunque las distintas traducciones desde la lengua griega insistan en considerarlos como “gigantes” , en razón de conquista, y como paganos adoradores de  ancestrales cultos. Los tres vocablos anteriores engloban a  diferentes primigenios pueblos que supuestamente poblarían las tierras de las actuales Jordania, Libano, Israel y Siria hasta la cuenca oeste del Eufrates antes del  asentamiento de las poblaciones semíticas. Así los primitivos habitantes de la región  de Moab, conocidos como “Emim”, fueron considerados como “Rephaim”. Los “Anakim” o “Hijos de Anak”,  término semítico-moabita para designar a los “Emim”, también fueron considerados como tales, si bien parece ser que éstos eran los míticos residentes de los territorios al este del valle de Wādī ʻAraba y la Transjordania con anterioridad a la llegada de los pueblos semitas ammonitas y moabitas – Ammon y Moab , las tribus de, , según  el A.T. son  hijos de Lot y por tanto descendientes de Abraham –  . En el Deuteronomio 3:13 limita su expansión desde  Galaad a Bashan – Reino de Bashan,  cuyo rey Og fue considerado como el último de los Rephaim , Deuteronomio 3:11,  siendo Galaad  la zona montañosa al este de Jordán – Por último,  los “Zamummim” parece ser que fueron los antiguos pobladores del posterior territorio  denominado ammonita en Deuteronomio 2:20.

« Y los hijos de José hablaron a Josué, diciendo: “¿Porqué nos has dado por heredad una sola suerte y una sola parte, siendo nosotros un pueblo tan grande, y que Jehová nos ha bendecido hasta ahora?”  Y Josué les respondió: “Si sois pueblo tan grande, subid al bosque, y haceos desmontes allí en la tierra de los ferezeos  y de los refaítas, ya que el monte de Efraín es estrecho para vosotros » Josué 7: 14-15. Biblia Reina Valera 1960.

En la biblia hebrea aparece el término הנּפלים, “nephilim”, que la Septuaginta griega traduce  como γίγαντες, que en su traducción no lleva al término “gigantes”, y que figura en Génesis 6:4 y en Números 13:33.

« También vimos allí Nephilim, hijos de Anak), raza de gigantes, y eran para nosotros como langostas; y así nosotros les parecíamos a sus ojos » Números 13:33 Biblia Septuaginta griega.

Cabeza de Titan. Posible autor Damophon. (Siglo II d.c.) Museo Arqueológico Nacional de Atenas

Dicho esto, vamos a intentar desentrañar el misterio. Es evidente que desde el punto de vista de la Biblia griega los términos hebreos “nephilim” y “rephaim” son intercambiables.  Se trata de seres mitológicos de grandes dimensiones físicas,  es decir Titanes o Gigantes.  Si nos ceñimos al Génesis 6, parece ser que estos “seres extraordinarios” fueron anteriores  a la llegada de los “Hijos de  Dios” o “Bene Elohim” – Traducción incomoda, porque para mí  su interpretación correcta sería “los hijos de los dioses” –. Pero dicho esto, tal vez, se nos plantearía una pregunta, al aceptar la traducción griega, de cual sería el papel de tales dioses primigenios como referencia dentro de un Génesis de carácter hebreo. En una primera valoración parece aceptable suponer que el término “Titanes”  corresponde a una asimilación helénica de un contexto mitológico de Oriente Próximo. Los Titanes eran los primitivos dioses ctónicos que gobernaban el mundo antes de la llegada de  Zeus y sus dioses olímpicos. Dioses que fueron derrotados por éstos últimos y que fueron a continuación desterrados al Tártaro o “Inframundo”. Ésta hipótesis, ya verificada, nos enlaza con una genérica  mitología general mesopotámica que nos presenta unos similares episodios en la lucha entre Tiamat y Marduk, o  lo que es lo mismo:  Entre los “viejos dioses de la Naturaleza” y los “jóvenes dioses” y que nos está relatada en el Enuma Elish, y en otros  convergentes relatos genesíacos a lo largo del Asia y del Mediterráneo Oriental, caso de “Ciclo de Baal” ugarítico, del “Ciclo de Kumarbi” hurrito-hittita o del “Ciclo de Haddad” semitico-oriental.  Pero dejemos de lado la interpretación de los textos sagrados por parte de la helénico-egipcia  Septuaginta  para centrarnos en los términos propiamente hebreos.

El término  הנּפלים  proviene de la raíz נּפל que viene a traducirse como “caer”  por lo que la significación de “nephilim” podría ser interpretada como “los caídos” y más exactamente los “caídos en la batalla”, según la traducción de la Biblia hebrea . Desde una visión exclusivamente cristiana esta denominación podría hacernos suponer que se trata, en referencia al principio de los tiempos, de la caída de Azazel y sus demonios…  y que  tal vez los Bnei Elohim, los Hijos de Dios,  fueran ángeles. Pero claro, existe el pasaje de los “ángeles poseyendo a las mujeres de los hombres…” que pudiera ser altisonante dentro de las creencias hacia el Antiguo Testamento. Ahora bien, si retomamos la mitología asirio-babilónica y siguiendo un razonamiento paralelo al de los “ángeles expulsados”… , nos encontraríamos, curiosamente,  con los dioses defenestrados de los Cielos en la lucha por el poder  divino mesopotámico, así como  que “Hijos de Dios” bien pudieran ser los dioses vencedores de la  divina contienda. Dioses, valga la expresión,  que  tenían la “costumbre antediluviana” de engendrar a semi-dioses, caso de Gilgamesh…, y que trajo como consecuencia la interesante creencia que los primigenios soberanos eran  descendientes  directos de los dioses y por tanto, de igual manera, su linaje.

Mas y para terminar, yo me inclino por una versión más prosaica del texto de Génesis 6 y lo comparo con una especie de episodio del estilo del “Rapto de las Sabinas”  romano , pero de tipo hebreo, es decir la posesión de la mujeres  de los  antiguos  pobladores canaanitas por parte de sus nuevos conquistadores. En cuyo relato los nephilim o rephaim serían los antiguos pobladores de Transjordania y sur de Siria, y cuyo apelativo vendría dado por la costumbre de divinizar  a los ancestros de sus dinastías reinantes.   Los Bene Ha’ Elohim  corresponderían  a una denominación dada a sí mismos por los hebreos como el “Pueblo Elegido” o  “Los Hijos de Dios”, posiblemente  incluso con la misma acepción dinástica que la que tendrían los propios pueblos conquistados , y por último los gibborim como los descendientes del “mestizaje” de esas mismas regias familias.

Referencias:

“Dictionary of deities and demon in the Bible ” K. Van der Toorn y … (1999)

“Encyclopedia of Religion and Ethics, Part 11”  James Hastings (2003)

” La Biblia” Reina Valera (1960)

Imágenes:

el.wikipedia.org 

  evangelicaltextualcriticism.blogspot.com

Anuncios

De canónicos, apócrifos y evangelios secretos.

Vista del monasterio ortodoxo griego de Mar Saba. Fundado en el siglo V en honor de San Saba de Cappadocia.

En 1958, el profesor Melton Smith, de la Universidad de Columbia, se dedicaba a la catalogación del contenido de la antigua biblioteca de monasterio ortodoxo griego de Mar Saba, en el desierto de Judea, fundación religiosa que se encuentra a unos doce kilómetros al sur de Jerusalem, cuando se encontró la copia de una edición de Issac Vossius – 1618-1689. Erudito y coleccionista holandés de antiguos manuscritos. Su biblioteca actualmente se encuentra en la universidad holandesa de Leiden – de seis cartas de uno de los padres apostólicos de la Iglesia católico-ortodoxa, el obispo Ignacius de Antioquía, re-impresas y publicadas en Amsterdam en 1646. Más lo realmente sorprendente acontecía al final de tal volumen, donde aparecía impreso un manuscrito griego, aparentemente fechado a  mediados del siglo VIII, que supuestamente correspondía a parte de la obra de Clemente Stromateus – “Stromateus”, epónimo del autor de las “Styomateis”, Titus Flavius “el clemente”,  siglo II-III d.c., es decir, el obispo Clemente de Alejandría,  uno de los padres de la Iglesia Católica -, y que contenía una carta de respuesta a un tal “Teoforus” – ó Teodoro,  curiosamente el “sobrenombre” del obispo Ignacius –

En esta misiva de contestación, que por desgracia aparece deteriorada en su final,  donde, y según el relato,  parece ser,  aplaude las decisiones tomadas por Teodoro en la “persecución” (¿?) de una secta gnóstica conocida como “los carpocracianos” que supuestamente realizaban una interpretación, según tales, herética del décimo capítulo del Evangelio de Marcos. La sorprendente respuesta de Clemente de Alejandría comenzaba de tal guisa:

« Has hecho bien en silenciar las enseñanzas incalificables de los carpocracianos. Porque éstas son las “estrellas errantes” a las que alude la profecía, las cuales se desvían de la angosta senda de los mandamientos hacia el abismo sin límites de los pecados carnales y corporales. Pues, enorgulleciéndose de su conocimiento, tal como dicen ellos, “de las profundas de Santanás..”, no saben que se están arrojando al “infierno de las tinieblas” de la falsedad, y, jactándose de ser libres, se han convertido en esclavos de deseos serviles. A tales hay que oponerse de todas maneras y por completo. Pues, aún cuando dijeran algo verdadero, uno que ame la verdad no debe, aún así, estar de acuerdo con ellos. Pues no todas las verdades son verdad, ni debe esa verdad que parece verdadera según las opiniones humanas ser preferida a la verdad verdadera, aquella que está de acuerdo con la fe.

  

Marcos, pues, durante la estancia de Pedro en Roma escribió los Hechos del Señor, no, sin embargo, declarando todos, ni tampoco insinuando los secretos, sino seleccionando aquellos que él juzgaba útiles para incrementar la fé de aquellos a los que se estaba instruyendo. Pero cuando Pedro murió como mártir, Marcos vino a Alejandría, trayendo tanto sus propias notas como las de Pedro, de las que transfirió a su Antiguo Libro las cosas idóneas para lo que contribuya al progreso hacia el Conocimiento. Compuso un evangelio más espiritual para uso de aquellos a los que se estaba perfeccionando. Sin embargo, todavía no propagó las cosas que no debían expresarse, ni escribió la enseñanza hierofántica del Señor, sino que a las historias ,ya escritas, añadió otras más y, asimismo, introdujo ciertos retazos de cuya interpretación  él sabía, como mistagogo, que conduciría a los oyentes hacia el santuario más recóndito de esa verdad oculta por siete. Así, en definitiva, se anticipó los acontecimiento, ni con desdén ni sin precaución, en mi opinión, y, al morir, dejó su legado a la Iglesia de Alejandría, donde ahora se guarda con el mayor cuidado, siendo leída solamente por aquellos a los que se ha iniciado en los grandes misterios. Pero como los odiosos demonios están siempre maquinando la perdición de la raza humana, Carpócrates instruido por ellos (los demonios..) y valiéndose de engañosas artes, sometió a cierto presbítero de la Iglesia de Alejandría y de él obtuvo una copia del Evangelio Secreto, la cual interpretó de acuerdo con su doctrina blasfema y carnal, ensuciando y mezclando palabras inmaculadas y santas con falacias de todo punto vergonzosas.

Ante tales hechos, por tanto, y como anteriormente he dicho, uno no debe ceder jamás, tanto cuando proponen sus falsificaciones, concediendo que se trata del Evangelio de Marcos, como cuando se deba de negar sobre juramento. Pues no todas las verdades deben decirse a todos los hombres, más a tí, no vacilaré en responder a las que me habéis hecho, para refutar las falsificaciones con las mismas palabras del Evangelio. Por ejemplo, después de: “…Y estaban en el camino que subía a Jerusalem..” y lo que sigue, hasta “…Después de tres días resucitará, trae lo siguiente palabra por palabra: »

(Evangelio secreto de Marcos) « Y entran en Betania, y cierta mujer, cuyo hermano había muerto, estaba allí. Y acercándose, se postró ante Jesús y le dice: “Hijo de David”, ten piedad de mí”. Más los discípulos la regañaron. Y Jesús, enojándose, se marchó con ella al jardín donde estaba la tumba y enseguida de la tumba surgió un gran grito. Y acercándose, Jesús apartó la piedra de la puerta de la tumba. Y en seguida, entrando en el lugar donde estaba el joven, extendió la mano y lo levantó, cogiéndole la mano. Pero el joven, alzando los ojos hacia él, le amó y comenzó a rogarle diciéndole que quería estar con él. Y, saliendo de la tumba, entraron en la casa del joven, pues era rico. Y después de seis días, Jesús le dijo lo que había que hacer y por la noche el joven se acerca a él, llevando un paño de lino sobre desnudo. Y se quedó con el aquella noche, pues Jesús le enseñó el misterio del reino de Dios. Y levantándose de allí, regreso al otro lado del Jordán…  »

En el post anterior, compartido con “La mentira está ahí fuera” , y dentro de las opiniones suscitadas, uno de los comentaristas me preguntaba si daba más credibilidad a los evangelios apócrifos que a los canónicos, siendo mi respuesta que tanto unos como otros me merecían el mismo respeto.  También, como fruto de otra opinión, exprese mi frustración sobre la imposibilidad de reconocer la veracidad histórica, dentro de éstos diferentes relatos,  aludiendo a la dificultad que   supone   la opacidad de sus fuentes a los largo de milenios. Esta entrada supone un reflejo de tales reflexiones.

Siguiendo la anterior  intercambio epistolar , y en un primer vistazo, podemos suponer que se trata de un documento histórico, fruto de una correlación de copias manuscritas, y que posteriormente  fueron impresas en un volumen cuyo nexo eran documentos escritos, ó relacionados,  con el antiguo patriarca sirio de Antioquía y que estaban referenciados temporalmente entre  el siglo I y II d.c.. Recopilación de textos donde supuestamente encontramos pasajes de un pretérito ó secreto Evangelio de Marcos donde se relata el episodio bíblico de “La resurrección de Lázaro de Betania” en una versión radicalmente opuesta a la canónica. 

«Recibid a todo apóstol o profeta que llegue a vosotros. No debe permanecer más de un día. Si es necesario que se quede dos. Si se queda tres, es un falso profeta » “Regla hacía apóstoles  carismáticos” Didache 11, 4-5

No cabe duda que los acontecimientos expresados en la carta tienen matices veraces –  sin ánimo de  comentar su trasfondo, aunque si es de anotar que la secta carpocraciana predicaba la llegada  a “Reino de los Cielos”  combatiendo los pecados de la carne y la mente mediante  un estrategia de “saturación en su práctica,” así.., como suena… – con respecto al acoso del  obispo Ignatius sobre gran número de sectas cristianas y  gnósticas en Siria, las que el texto denomina como “estrellas errantes”  y que concuerda temporalmente con las feroces disputas entre las corrientes “ministeriales” y “carismáticas” en la estructuración evangelizadora del anterior mensaje paulino – Los “carismáticos” mantenían una obra apostólica itinerante semejante a Pablo de Tarso, mientras que los “ministeriales” representaban la “nueva jerarquización local” sobre la que se asentaría la “nueva  evangelización” , ya católica: Obispos, diáconos, sacerdotes, etc.  -, y que parecer ser fueron la causa del martirio en Roma, en época de Trajano, del patriarca de Antioquía.

Hasta aquí todo un descubrimiento, pero surgen dudas.., como por ejemplo, la relación epistolar, por ser demasiado ajustada su posibilidad de nexo en el tiempo entre ambos obispos – Siglo I-II para uno.., siglo II-III para otro.. – , el pasaje  que sugiere que Marcos fuera contemporáneo de Pedro,  así como el tono tan, llamemos.., “excesivamente clarificador en su manipulación”,  ya en sus principios y por parte de los “padres” de la Iglesia Católica, de los textos sagrados . En alegación al anterior tercer punto  dudoso, hemos de retrotraernos al principio de nuestro relato y centrarnos en la figura de Issac Vossius, al que podemos considerar como el “primer estudioso bíblico de la Reforma Protestante” y la obsesión por parte de Lutero, conocido de éste,  que las originales cartas de Ignatius de Antioquía, estudiadas ya en esa época, refrendaran las posiciones protestantes, cosa que  al parecer no fue así, y  que pudieron dar pie a “determinadas publicaciones” con la intención de denostar, ó de menoscabar,  la imagen de los “padres apostólicos fundadores” y por consiguiente a la Iglesia de Roma y que reforzaría la significancia de una “corriente carismática” del acto evangélico muy al gusto luterano.

Dicho esto, no cabe duda que los actuales textos de Nuevo Testamento fueron expurgados y seleccionados en el año 367 d.c. por el obispo Atanasio de Alejandría, cuya lista fue posteriormente ratificada en el concilio celebrado en la ciudad de Hippo en el año 393 y nuevamente  aprobada en el Concilio de Cartago en el 397,  así como que los manuscritos mas antiguos de las Sagradas Escrituras , incluyendo  el “Codex Vaticanus” y el “Codex Sinaiticus“, siglo IV d.c.,  no tienen el actual final del Evangelio de Marcos. En ambos.., Marcos..,  termina en 16, 8…

Pero, como siempre digo.., mediten y juzguen Udes.

p.s. (Para R. María que dice que últimamente no escribo nada…)

Referencias:

“Secret Gospel” M. Smith (2004)

Imágenes:

http://www.muradtours.com

http://www.diwol.org.

http://www.wikipedia.es

Los israelitas: Orígenes en Canaan.

Una de las premisas fundamentales para entender la evolución social y religiosa del pueblo de Israel, se basa en una concepción singular: Mientras que en el resto de la creencias del Oriente Próximo cuando un dios y  pueblo eran derrotados por las armas mundanas, la tendencia general suponía el abandono de su culto. En el caso del pueblo de Israel,  sus fracasos ante Babilonia y Asiria,  por el contrario, supusieron el engrandecimiento de  su dios, apareciendo tales conquistadores como meras marionetas en manos de los designios divino, como castigo  ante el pecado de ese mismo pueblo. Éstas afirmaciones que pudieran suponer una conceptualidad hacia la divinidad más acorde con actuales supuestos principios, no deja, a mi entender, de ser una expresión de la construcción de un “nacionalismo religioso” que posiblemente, y ante las similitudes, pudo ser importado a Canaan desde Mesopotamia durante el exilio babilónico hebreo.

«Los príncipes están postrados, diciendo: ¡Clemencia! Ninguno alza su cabeza a lo largo de los Nueve Arcos. Libu está desolada, Hatti está pacificada, Canaan está despojada de todo lo que de malo tenía: Ascalon está deportada, Ghezer está tomada, Yanoam parece que no hubiera existido nunca, Jezreel está derribado y yermo, no tiene semilla. Canaan se ha convertido en una viuda para Egipto ¡Todas las tierras están unidas, pacificadas! » Pasaje de la “Estela de Merneptah”. Siglo XIII a.c.

No cabe duda que a lo largo de la historia se han ido construyendo variadas hipótesis sobre el origen de los hebreos. No hace excesivo tiempo todavía se consideraba como acertada, y en consonancia con los relatos bíblicos, la idea de un pueblo nómada que llegó desde Mesopotamia atravesando el actual desierto sirio,  y que con sus conquistas de las tierras habitadas de Canaan adoptaron paulatinamente  un estilo de vida sedentario. Ésta teoría se sustentaba en relacionar a los israelitas con los “apiru”, e incluso con el territorio nombrado en la carta de “Tell-el-Amarna” como “Ilri”. Territorio donde estos hordas vivían al margen de la entonces sociedad canaanita como  refugiados, apátridas y ladrones o fuera de la ley. El término apiru/Hapiru probablemente sea de procedencia hurrita y su gentilicio  utilizado en el siglo XVI a.c. en Hatti. Ugarit y Mesopotamia, para posteriormente serlo en el siglo XV a.c. por egipcios, si bien en los  textos de éstos últimos aparezcan como un “país” sin unidad política. El significado de “apiru” –  como es en el caso de la “Estela de Beth Shean” del faraón Seti I. Siglo XIII a.c. – puede asociarse con la designación de algunos grupos étnicos del occidente asiático.

«Ese mismo día alguien vino a informar a su Majestad, que los apiru de la montaña de Yamartu, junto con los tayaru,..agredieron a los amu de Rhuma. Dijo entonces (su Majestad): ¿Que piensan estos malditos amu tomando sus arcos para pelear?, Sabrán a quién han ignorado, al gobernante valiente como un halcón, un toro de amplia zancada y afilados cuernos, desplegadas sus alas de pedernal, sus miembros de hierro, para destrozar la tierra de Yuhi (norte de Canaan…) entera » Pasaje de la “Estela de Beth Shean”. Siglo XIII a.c.

Mas lo que parecía evidente es que tanto  los “apiru” como los “shashu” – tribus de pastores nómadas establecidos en el Sinaí, el Negev y la Transjordania descritas a comienzo de siglo XII a.c. y entre cuyas tribus podría estar incluida la tribu de Judah – no eran predecesores de los hebreos, si bien en el caso de los segundos existen severas dudas, según mi criterio – Tal vez,  las tribus hebreas no tuvieran una estrecha relación con las tribus de semitas arábigas o semitas mas occidentales, pero lo que resulta evidente es que si la tuvieron en otros aspectos sociales y religiosos –. Evidencia que según I. Finkelstein y N.A. Silberman vendría soportada por el hecho,  ahora conocido,  que tanto los campesinos como los pastores estaban integrados, por aquel tiempo, en unos modos sociales que interrelacionaban ambas posibilidades económicas y que también descartaba otras teorías como la infiltración pacifica. De ésta guisa, entre los años 60 y 70 del siglo pasado, G. Mendenhall y N. Gottwald,  basándose en los textos del Tell-el-Amarna y aduciendo que en el Bronce Tardío, 1550-1300 a.c., se produzco una revuelta social como consecuencia de la desmesurada acumulación de las tierras  y riquezas en manos de la aristocracia de las ciudades que obligó a los campesinos a refugiarse en las tierras altas,  confeccionaron un hipótesis en relación a la posibilidad que los israelitas fueran unos rebeldes que abandonaron los valles para establecerse en el altiplano. Ésta teoría fue parcialmente desechada porque contradecía los restos arqueológicos, ya que tales premisas desdecían los estudios de ambos  conjuntos de asentamientos y que situaban a los pobladores del valle y altiplano en diferentes estadios culturales.

Mapa político y geográfico de Palestina. Siglo VIII a.c. aprox.  (desplegar..) Photo by replicals.com

Según la arqueología, a partir del siglo XVI a.c., la economía agrícola canaanita empezó a dar signos de empobrecimiento y aunque  durante el  transcurso del siglo XIII a.c., y siglos posteriores, se produjo la destrucción y abandono de las ciudades,  aunque la mayoría de los asientos aldeanos de la llanura consiguieron sobrevivir – situación documentada en los valles de Jezreel, Jordán y en la costa filistea, y que también nos proporciona información sobre poblaciones que abandonaron la llanura para dirigirse a los altiplanos -. Así, por ejemplo, las excavaciones realizadas en las poblaciones Jericó, Bethel, Laquish y Hazor, no han dado señales positivas en cuanto a restos de culturas de carácter hebreo en esas fechas, mientras que la excavaciones efectuadas, por Y. Aharoni,  en la región de la Alta Galilea si  se encontraron evidencias israelitas,  si bien eran de la Edad del Hierro (siglo XII- IX a.c.) , y que  fueron atribuídas  a las tribus de Naftali y Asher.

Dicho esto, durante la década de los 70 del anterior siglo, las campañas realizadas, en las supuestas ubicaciones de las tribus bíblicas de Manasés, Efraim, Benjamín y Judá,  dieron como resultado un gran número de asentamientos en el altiplano levantados en el transcurrir de pocas generaciones. Los datos recogidos señalaban la existencia de un profundo cambio socio-económico, libre de episodios violentos y de influencias externas, y  que estaba exclusivamente vinculado al antes mencionado entorno natural. – Que transcurría entre las montañas de Judea y Samaria. Alrededor de 250 asentamientos – El enclave tipo consistía en una aldea levantada en lo alto de una colina en una zona escarpada y rodeada de bosques – bosque que estaba compuesto fundamentalmente de encinas y terebintos, con una población media de unas cien personas que en su mayoría eran campesinos y pastores con una economía de subsistencia, y en las que no se aprecian edificios públicos, con un culto  religioso  que, parece ser, sería similar al resto de Canaan – Se han encontrado una estatuilla de un toro, referenciar tal vez con Baal,   y en el monte Ebal lo que parece ser un altar -. Por lo que ante la evidencia, se puede afirmar, y así lo dibujan Filkenstein y Silberman, que no se puede hablar de  “invasiones  proto-israelitas”  en las alturas de Canaan antes del siglo XIII a.c., aunque se tenga la constancia de acontecimientos de tal índole durante  los años 3.800 a.c. y  2000 a.c., siendo en ésta última época  donde deberemos situar  la  edificación de los recintos fortificados de Shiloh, Sikem, Jerusalem, Hebrón y Bethel y por tanto a contextuales  con el hecho del  relato bíblico. La solución estribaría en la existencia de un acontecimiento de decadencia que tal vez culminó en el siglo  XVI a.c., pasando a ser el territorio una zona fronteriza y poco habitada.

En conclusión, posiblemente no se pueda hablar propiamente de “israelitas” hasta el siglo VIII a.c. Los israelitas eran pastores nómadas que comenzaron a efectuar una amplia transformación de sus modos de vida  durante la Edad del Hierro I . Pasaron de habitar en tiendas a vivir en aldeas – si bien es cierto que, en un primer estadio, estos asentamiento estaban dispuestos a similitud de los campamentos nómadas – y que, en su generalidad, pasaron del pastoreo a la agricultura,  poblando las zonas fronterizas de Canaan, así como los márgenes del desierto, entorno al siglo XII a.c. Las aldeas contra las que guerrearon los israelitas, como antes se había mencionado, carecían de murallas y fortificaciones en contra de lo que afirma la Biblia. A lo que habría que añadir que la situación socio-económica del altiplano canaanita fue el resultado de la aparición de un “estadio israelita” y no, como afirmaban G. Mendenhall y N. Gottwald resultado del colapso de la ciudades. Los israelitas no eran poblaciones extranjeras, si no propiamente canaanitas, eso sí, con unos usos y costumbres aglutinantes diferenciadas de filisteos, ammonitas y moabitas  que eran los pobladores de los valles. En definitiva,   la supuesta “invasión bíblica”, como tal, de Canaan por nómadas del desierto “proto-israelitas” resulta ausente de veracidad.

En palabras de J.C.H. Langhin y J.M. Blázquez:  « Este autor (Langhin…) es totalmente contrario a la interpretación “literal” de la Biblia. Los antepasados de los israelitas eran un grupo étnico diferente y también poseían concepciones religiosas distintas. Igualmente coloca el origen del Israel bíblico en la región montañosa central durante el Hierro I. Recoge la teoría de Callarvay (1988)  según la cual “el inicio como andadura como nación con una religión nacional fue un largo proceso de lucha  modelada desde la perspectiva interna por unos líderes dinámicos que conocemos como Jueces, y desde la perspectiva externa por la presiones políticas ejercidas fundamentalmente por los filisteos”. La cultura de éstas aldeas difícilmente conduce al monoteísmo yavista del Israel posterior »


Referencias:

¿Quienes eran los primitivos israelitas? en “La arqueología bíblica y la historicidad de los libros del Antiguo Testamento” J.M. Blázquez y J. Cabrero (2004)

“La Biblia desenterrada : Una nueva visión arqueológica del Antiguo Israel y de los orígenes de sus textos sagrados” I. Finkelstein y N.A. Silberman (2006, para la edición hispana)

La visión clandestina del Universo en el siglo XVII

Durante la primera mitad del siglo XVII , nuevos pensamientos, aunque semi clandestinos, sobre la realidad del mundo bullían en Europa. La difusión de renovadas teorías sobre la estructura y composición del Universo y cuyos primeros adalides en el campo de la astronomía moderna fueron personalidades como Nicolás Copérnico – 1473-1543. Astrónomo polaco que formuló la teoría del heliocentrismo (el sol se halla en el centro del universo tal que la tierra y los planetas giran a su alrededor ) en su discutida obra fechada en 1543 “Sobre las revoluciones de las órbitas celestes”, si bien es cierto que en su prólogo admite que estas ideas ya fueron formuladas en la Grecia Antigüa por Nicetas, Filolao, Arquitas ó Aristarco – ó Juan Kepler, – 1571-1630. Astrónomo y geómetra alemán de formación copernicana, que descubrió y demostró las leyes del movimiento planetario que llevan su nombre – se desarrollaron en unos tiempos donde las teorías del siglo II d.c. expuestas por Ptolomeo de Alejandría en su recopilación de obras , Almagesto, eran dogma científico indiscutible en el año 1650, así como posteriormente , en centros del estudios tan prestigiosos como la Sorbona de París. Ésta circunstancia venía dictada por la adopción por parte de la teología cristiana del geocentrismo ptolemáico. Geocentrismo que ratificaba la doctrina bíblica de la posición central del hombre, como obra divina, en el centro del universo, hasta tal punto que los escritos copernicanos, difundidos y divulgados por Galileo Galilei, fueron oficialmente condenados por la iglesia católica en el año 1616, postulando  que la creencia en el movimiento de la Tierra era y según la sentencia: “Necia y absurda desde el punto de vista filosófico y en parte formalmente herética”.

Éste era el contexto en los círculos del saber, y del estudio de las ciencias, en Francia, cuando Pedro Gassendi – 1592-1655. Matemático, astrónomo y filósofo que revisó y divulgó las antiguas teorías atomistas griegas y más concretamente el epicureísmo frente al idealismo aristotélico y cartesiano – enseñó sus doctrinas, en privado y a escondidas, a un círculo de jóvenes parisinos entre los que se contaban Moliére y  Hercule  Savinien de Cyrano.  Éste último es el autor en 1675  de  un  relato cómico,  ó tal vez de un encubierto escrito de divulgación científica, “Historia cómica de los Estados e Imperios de la Luna y el Sol”  ó “Viaje a la Luna” y cuyo redactor será conocido posteriormente  como Cyrano de Bergerac.

«…Prefiero dispensaros (de la molestia de la demostración..) a condición que escuchéis lo que me respondió (de los movimientos de la Tierra..) lo que me respondió un día uno de nuestros padres (jesuitas..) que sostenía vuestra misma opinión: “ En efecto – decía – yo creo que la Tierra dá vueltas, no por las razones que aduce Copérnico, sinó porque, encontrándose el fuego del infierno encerrado en el centro de la Tierra, como nos lo enseña la Sagrada Escritura, los condenados que quieren huir del ardor de las llamas trepan hacia la bóveda por alejarse y hacen así girar a la Tierra, como perro que hace girar a una rueda cuando corre encerrado en ella.”

Alabamos un rato la Fé del buen Padre y, habiendo el señor de Montmagnie concluido el relato, me dijo que mucho le sorprendía que el sistema de Ptolomeo fuera ampliamente aceptado si es que es tan poco probable.

Señor – respondíle -, la mayor parte de los hombres, que no juzgan más que los sentidos, se han dejado convencer por sus ojos, y así como aquel cuya embarcación navega cerca de la tierra cree permanecer inmóvil y que la orilla se mueve, así los hombres, girando con la tierra alrededor del cielo, han creído que era el cielo quien giraba a su alrededor. Añadid a eso el insoportable orgullo de los humanos, que le hace creer que la Naturaleza no se hizo sino para ellos, como sí fuera verosímil que el Sol, un cuerpo enorme, cuatrocientas treinta y cuatro veces mayor que la Tierra, (En realidad la masa solar equivale a 330.000 veces la de la Tierra aprox.) no se hubiera encendido más que para madurar sus nísperos y acogollar sus repollos. Yo, bien lejos de aprobar la insolencia de los brutos, creo que los planetas son mundos alrededor del Sol, y que las estrellas fijas son también soles que tienen planetas alrededor, es decir mundos que no vemos desde aquí a causa de su pequeñez y porque la luz que reciben no puede llegar hasta nosotros. Pues ¿Como, en buena fé, imaginar que tan espaciosas esferas no son sino grandes espacios desiertos y que la nuestra, porque nosotros, cuatro orgullos pelagatos, nos arrastramos en ella, fue construida para gobernar sobre los demás? ¡Cómo..! ¿Porqué el Sol acompasa nuestros días y nuestros años se ha de decir que no fué construido sino para que no nos demos con la cabeza en las paredes? No, no; si ese dios visible ilumina al hombre es por casualidad, como por casualidad ilumina el candelabro del rey al mozo del cordel que pasa por la calle.

Pero – dijo él – sí, como aseguráis, las estrellas fijas son otros tantos soles, podría uno concluir que el mundo fuera infinito, pues es muy improbable que los habitantes de esos mundos que se hallan alrededor de una estrella fija que vos tenéis por el Sol vean también sobre sí otras estrellas fijas que nosotros no podemos percibir desde aquí, y que eso se repita indefinidamente.

Ni lo dudéis – repliqué – De la misma manera que Dios pudo hacer el alma inmortal, pudo hacer al mundo infinito, si es que la eternidad es duración sin límites y el infinito duración sin fronteras. Y, además, que Dios mismo sería finito si el mundo no fuera infinito, puesto que no podría estar donde no hubiera nada ni podrá aumentar la magnitud del mundo sin añadir algo a su propia extensión, empezando por estar allí donde no estaba antes. Hay que creer, por tanto, que así como desde Saturno y Júpiter, si nos en el uno o en el otro, veríamos muchos otros mundos que desde aquí no vemos, y que el Universo ha sido indefinidamente construido de tal suerte.

A fe mía – replicó él – que digáis lo que digáis no puedo comprender del todo eso del infinito.

¡Ea! -repuse – Decidme; ¿Comprendéis mejor la nada que se halla más allá? En absoluto. Cuando pensáis en esa nada, la imagináis al menos como si fuera viento, aire, y eso es algo; pero el infinito, si no lo comprendéis en su conjunto, al menos lo concebís por partes, pues no es difícil imaginarse la tierra, el fuego, el agua, el aire, los astros. Ahora bien, el infinito no es sino un tejido sin límites de todo eso. Y si me preguntáis de que manera se ha hecho esos mundos, puesto que la Sagrada Escritura habla solamente de uno que Dios creó, yo os responderé que no habla más que del nuestro porque es el único que Dios ha querido tomarse la molestia de hacer de su propia mano, mientras que todos los otros que se ven o no se ven suspendidos en el azul del Universo no son sino la escoria de los soles que se purifican. Pues¿Como esas grandes hogueras podrían subsistir si no tuvieran ligadas a alguna materia que las alimente? Ahora bien, así como el fuego arroja fuera de sí las cenizas que lo ahogan, así como el oro refinándose en el crisol se separa de la marcasita (pirita ferruginosa) que rebaja su pureza, y así como nuestro corazón se desembaraza por el vómito de los humores indigestos que le atosigan, así el Sol escupe cada día y se purga de los restos de materia que alimenta su fuego. Pero, cuando haya consumido toda la materia que le sustenta, no os quede duda que se extenderá por todas partes buscando otros pastos y que la emprenderá con todos los mundos que construyera anteriormente, en especial aquellos que hallará más cerca; Entonces, los arrojará otra vez en revoltijo por doquier como antaño y, paulatinamente purificado, comenzará a servir de Sol a esos pequeños mundos que habrá engendrado expulsándolos de su esfera. Esto es lo que hizo predecir a los pitagóricos el Incendio Universal »

Nota: “El Incendio Universal” es una versión de la escuela de Pitágoras, sorprendentemente parecida, de lo que actualmente conocemos como el fenómeno del “Big-Bang”.

Referencias:

“Historia cómica de los Estados e Imperios de la Luna y el Sol”, Cyrano de Bergerac, 1675  ( traducción y notas  de Pollux Hernúñez)

Las plagas divinas: Sumer y el Antiguo Testamento. Conexiones

(…)  Shukallituda (… texto perdido)

cuando vertía el agua en los surcos, cuando cavaba regueros a lo largo de los cuadrados de tierra tropezaba con las raíces, por ellas era arañado. Los furiosos vientos con todo lo que traen, con el polvo de las montañas, le azotaban el rostro. A su rostro (…) y a sus manos (…), la dispersaban y él no reconocía ya sus (…) Entonces alzó los ojos hacia las tierras bajas, miró las estrellas al Este, alzó los ojos hacia las tierras altas, miró las estrellas al Oeste, contemplo el firmamento donde se escriben los Signos (ó “escritura de los cielos” donde aparecían tanto designios como enseñanzas celestiales). En el cielo inscrito aprendió los presagios, vió como había que aplicar las leyes divinas, estudió las decisiones de los dioses. En su jardín, en cinco, en diez sitios inaccesibles, en cada uno de estos lugares plantó un árbol como sombra protectora. La sombra protectora de éste árbol: El “subartu” (Tal vez un árbol de la familia de los sauces) de opulento follaje, la sombra que proporciona al despuntar el día, a mediodía y al anochecer, nunca desparece. (arte agrícola que es todavía practicado y que da humedad y sombra a determinada parte  de la zona de cultivo)

Sin embargo un día, mi reina, tras haber atravesado el cielo y atravesado la tierra, Inanna,  (la representación astral de Inanna es la Luna, la Dama del Cielo, diosa del amor y de la guerra) tras haber atravesado el cielo, y atravesado la tierra, después de haber atravesado Elam y Shubur ( Límites del mundo sumerio, desde el Tigris inferior , Elam/Susa, hasta los Montes Zagros y Khabur-Balikh en la Mesopotamia superior, Shubur/Shubartu,) tras haber atravesado (…) , la hieródula (mujer adscrita al templo de Inanna/Isthar que ejercía la prostitución  supuestamente en loa a la diosa, en este caso se refiere a la propia Inanna) , vencida por el cansancio, se acercó al jardín y se adormeció.

Shukallituda la vió desde el extremo del jardín, abusó de ella, la tomó entre sus brazos. Después volvió al extremo de su jardín. El alba despuntó, salió en sol; la mujer miró a su alrededor, horrorizada. Inanna miró a su alrededor, espantada. (Aquí es interpretable, y causa probable de la venganza,  el episodio del origen mítico de  los conocimientos estacionales,  confección de calendarios lunares, en la mejora de las labores agrícolas)

Entonces, la mujer a causa de su vagina ¡Cuanto mal causó!. Inanna, a causa de su vagina, ¡Lo que hizo!. Todos los pozos del país los llenó de sangre, todos los bosquecillos, y los jardines del país, los saturó de sangre. Los siervos, que habían ido a buscar leña, no bebieron más que su sangre. Las sirvientas que fueron a llenar sus cubos de agua, no lo llenaron más que de sangre: « Quiero descubrir quién ha abusado de mí, (lo buscaré) por todos los países », dijo ella, pero no encontró al que había abusado de ella, porqué el joven se fué a la casa de su padre:

«Padre: Cuando vertía agua en los surcos… (repite el poema los párrafos anteriores en relato protagonista de  primera persona…) pero no encontró al que había abusado de ella, porque el padre respondió al joven»

El padre respondió a Shukallituda: «Hijo mío, quédate cerca de las ciudades de tus hermanos, dirige tus pasos y ve hacia tus hermanos, los de la cabeza negra y la mujer nunca te encontrará en medio de esos países» Shukallituda se quedó, pues, cerca de las ciudades de sus hermanos, dirigió su pasos hacia sus hermanos, los de la cabeza negra (apelativo que se daban los propios sumerios), y la mujer nunca lo encontró en medio de esos países.

Entonces, la mujer a causa de su vagina ¡Cuanto mal causó!. Inanna, a causa de su vagina, ¡Lo que hizo!. (Extracto del poema sumerio Inanna y Shukallituda)

——————————————————————————————————————————

Noticia publicada en ABC.

Las diez plagas que según el Antiguo Testamento Dios envió a los egipcios para que el faraón dejara partir a los hebreos pueden ser mucho más que una terrible historia bíblica. Un grupo de investigadores ha encontrado evidencias científicas de la serie de calamidades que comenzó con el Nilo teñido de sangre, catástrofe a la que siguieron hordas de ranas, mosquitos y langostas, pestilencia, enfermedad y granizo de fuego, entre otros terribles males. En lugar de atribuirlos a un Dios vengativo, los científicos creen que estos desastres pudieron ser la consecuencia de una cadena de fenómenos naturales provocados por cambios en el clima e incluso por una erupción volcánica. Han reunido pruebas convincentes para la mayoría de las plagas, una investigación muy interesante que será emitida el próximo domingo por el canal National Geographic.

(continuar leyendo aquí)

El poema continúa con una segunda plaga de vientos y tormentas – he intentado conseguir el resto  legible del poema, pero por ahora no lo he conseguido- , narrándose un tercera plaga – pero las condiciones de conservación actuales de la tablilla impiden saber cuales eran sus características – donde Inanna no pudiendo por sus medios conseguir la venganza recurre a Enki – dios de la aguas profundas, el Ea acadio,  señor de   la Tierra, creador del hombre y de  la sabiduría.  Para entender estas variopintas atribuciones hay que sopesar el concepto de “Tierra” como el ecosistema que genera la desembocadura del Tigris , Eufrates y tierras circundantes, así se podrían entender otras atribuciones con el señor de los cañaverales, lo cuales transmitían sus deseos a los hombres -. El resto de la tablilla es una incognita,  lo que nos impide saber si se invocaron más plagas,  al estár perdido,  aunque posiblemente las atribuciones de la segunda “plaga”  tal vez debamos atribuírselas a Enlil – Dios de los vientos y las tempestades, aunque se debe entender con el “ente” que circula y separa el Cielo y la Tierra – y la tercera a Enki.

La interpretación de la primera plaga debemos posiblemente contextuarla dentro de las condiciones de cultivo de la cultura mesopotámica sumeria y sus innovadores sistemas de riegos por  canales y diques; y sin los cuales la agricultura de “los cabezas negras” no se entendería. Esta interpretación está basada, según explica Josef Klíma, en el efecto secundario que tales tecnologías ocasionan en  los niveles  de salinidad del suelo y de las aguas – La “sangre” de Inanna es salina -. Efecto que se multiplica al tener en consideración la sequedad del clima mesopotámico, el cual evapora el agua , así como la  baja pluviosidad, que menguan la posibilidad  que éstas últimas “limpien” el terreno y eviten el incremento  progresivo de la “dureza” química de las zonas de cultivo – Comparar la similitud de condiciones con las del delta del Nilo -, por otro lado y como sugiere el artículo  es posible que  en determinados momentos históricos los niveles de salinidad, y fundamentalmente la sequía,  condujeran a la desecación de la flora fluvial, entre la que se encontraría la citada representante del género Oscillatoria, – se conoce que éste tipo de alga pobló  los cauces mesopotámicos desde por lo menos el 3000 a.c. -. y que provocaría una visible “rojicización”, así  como una más alta concentración de la tóxina Anatoxina-a, como consecuencia del escaso nivel de las aguas.

La anatoxina-a es un alcaloide de bajo peso molecular producido por los géneros Anabaena, Oscillatoria, Aphanizomenon, Cylindrospermopsis y Microcystis. La homoanatoxina-a es un homólogo de la anatoxina-a, aislado de la cepa Oscillatoria formosa (revisado por Wiegand y Pflugmacher, 2005). Estas neurotoxinas actúan en aves y mamíferos como potentes antagonistas de la acetilcolina uniéndose, irreversiblemente, a los receptores nicotínicos bloqueando la placa neuromuscular postsinápticamente, es decir, mimetizan el efecto de la acetilcolina, los canales de sodio permanecen abiertos y se produce una sobrestimulación de las células musculares. Los síntomas clínicos de los animales afectados consisten en temblores musculares, incapacidad motora, opistótonos en aves y, cuando los músculos respiratorios se ven afectados, aparecen convulsiones como consecuencia de la bajada de oxígeno en el cerebro, provocando, finalmente, la muerte por parada respiratoria (Codd, 2000; revisado por Wiegand y Pflugmacher, 2005).

Éstas circunstancias reducirían, con muchas posibilidades, drásticamente las poblaciones de mamíferos y aves; y posibilitarían el incremento, ante la falta de depredadores, de insectos, etc.

La interpretación de la segunda plaga representa el peligro que suponían las tormentas, y ventiscas, y que cubrían las superficies cultivadas con polvorienta arena del desierto, llegando a formar incluso dunas “movedizas” – volvemos a encontrar similitudes con Egipto  y los problemas, incluso actuales, con los “tells”-  . y que posiblemente estuvieran acompañadas de  otros fenómenos atmosféricos – con más posibilidad en la “tierras altas” mesopotámicas – como granizos y heladas.

La tercera plaga es posible, y esto es altamente especulativo al desconocer el resto del texto y ser Enki el comprometido por Inanna, que incidiera directamente en el género humano y que éstos padecederes enviados al mundo sumerio fueran, en la naturaleza, una consecuencia directa  de las anteriores plagas.

No cabe duda que en la segunda mitad del siglo XIII a.c.  y más posiblemente  en la época del “interregno”  –   principios del siglo XII a.c. ( finales de la XIX y principios de la XX dinastía egipcia) –, se puede establecer como punto de partida de un proto estado hebreo  independiente como consecuencia de la pérdida de “musculo” militar en Cannan debido a las crisis económicas  y en su derivación políticas en Egipto – Crisis económica que bien pudieran ser como consecuencia de  acontecimientos aquí descritos – pero,  desde luego, éstas en ningún caso  deberán ser asimilables a otras circunstancias que no sean las propias peculiaridades climáticas y sociales de los poblamientos del delta del Nilo.  Hemos intentado demostrar que los sucesos acaecidos son perfectamente compatibles, tanto desde el punto de vista “natural” como “mítico”..,  con otras culturas paralelas  y que las “plagas” son sucesos periódicos en el tiempo tanto  para egipcios como para otros pueblos  de similares entornos  culturales,  tal y como la historia nos relata:

« Ciertamente, el Nilo inunda pero no se quiere arar para él. La gente comenta: “No podemos conocer lo que ocurre a través de la tierra”. [II, 4] Ciertamente, las mujeres están estériles, no se concibe y Jnum no modela por la situación del país. Ciertamente, los humildes se han convertido en poseedores de riquezas; el que no podía hacerse [II, 5] un par de sandalias es poseedor de riquezas. Ciertamente, de sus sirvientes, sus corazones son malvados; los grandes no confraternizan con sus gentes regocijadas. Ciertamente, los corazones son violentos; las plagas [II, 6] se propagan a través del país; la sangre está por todos lados; la muerte no escasea; la mortaja habla y nadie se aproxima a ella… » (Extrato de “Las admoniciones de Ipuwer”. Papiro de Ippur,  1850- 1600 a.c., Menfis/Saqqara).

Referencias:

“Mitos sumerios y acadios” F. Lara Peinado (1984)

“Sociedad y cultura de la antigua Mesopotamia” J. Klíma (2007)

“Cianobacterias tóxicas y mortandades en masa de fauna salvaje en las marismas de Doñana” MP Lanzarot  (2007)

“Admoniciones de Ipuwer” Papiro de Leyden,  traducción Egiptomanía

El Antiguo Testamento y las creencias anatólicas. Conexiones

Esfinge neo-hittita.

La siempre polémica relación de los contextos históricos con las perspectivas que nos relata el Antiguo Testamento, nos lleva a la consideración de la relevancia que determinados estudios científicos adquieren. Si bien es cierto que los estudios bíblicos, en un espacio temporal determinado, contribuyeron si no a dar respuesta fiable a los acontecimientos históricos, sí a la decidida expansión del conocimiento sobre el primer y segundo milenio a.c. – aunque muchas veces éstos fueran consecuencia de un énfasis confirmatorio de los sagrados textos judeo-cristianos – y cuyo desencuentro en la esencia,  perdura hasta nuestras días. Dado que uno de los problemas fundamentales a la hora de afrontar la historia canaanita – yo voy a incorporar Palestina a éste concepto territorial referencial, si Udes me lo permiten – son las acepciones, o ataques directos, que sobre las creencias de determinadas corrientes religiosas suscitan determinadas hipótesis y estudios, por lo que resulta evidente la necesidad de escindir los estudios bíblicos propiamente religiosos, de su “medida” utilización como instrumento referencial arqueológico y más si tenemos en cuenta – caso de la Universidad de Tel-Aviv versus Universidad Hébrea de Jerusalém en referencia al Pentatéuco, por citar un caso – las implicaciones, no sólo religiosas, que supone el vértice de acercamiento que nos propongamos al retomar la historia de la “Creciente Fértil”.

No hace demasiado tiempo, la inmensa mayoría de los estudiosos bíblicos tomaban los acontecimientos históricos del Éxodo como verídicos e indiscutibles, asumiéndose la narración de la opresión y liberación, así como el viaje a través del Sinaí, como hechos que ocurrieron en la realidad. La narración del Éxodo se consideraba como la recopilación de las diferentes versiones que sobre estos hechos conservaban las tribus de Israel; – con la añadidura del pasaje de las tablas de la ley dentro del periplo del viaje – y cuya explicación está todavía vigente en muchos grupos religiosos. Pero la veracidad de muchos, si nó de todos, los acontecimientos ocurridos creaban infinidad de dudas, así durante los años 1970-80, cuando muchos estudiosos comenzaron a abandonar las ancestrales narrativas del Génesis, como una explicación del comienzo de la vida en el segundo milénio a.c., todavía se consideraba en determinados círculos académicos que el Éxodo pudo producirse entre los años 1500 y 1200 a.c..” – Carol Meyers, “Exudus”. Cambridge University –

Esta cita no es más que un ejemplo de las dificultades a que nos enfrentamos – La evidencia es que después de 30.000 km² de excavaciones realizadas durante el último siglo en el Sinaí, no existen evidencias de movimientos de poblaciones durante la edad media ó superior del Bronce (incluyéndo Goshen, Pithon, Rameses y el Mar Rojo) – ya que incluso en la comunidad científica, hasta hace poco más de 30 años, la dicotomía era más que evidente. Si bien es cierto que independientemente que el Antiguo Testamento es una recopilación de diferentes libros (siete desde otras fuentes hebreas…) – La Torá o Pentatéuco está dividido en cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, números y Deuteronómio, con el añadido de Profetas y Salmos – que a su vez pueden ser nuevamente divididos por temáticas y por tanto tomados de forma independiente para su análisis, la evidencia es que existen , como no podría ser de otra manera.., innumerables paralelismo en su narración y contenidos con una tradición asiática subyacente bajo su lectura y que aquí dejamos unos ejemplos:

«…En Dilmun, el cuervo no profiere graznidos, el ittidu (según N. Kramer un milano, ave de rapiña, representación de la muerte y la destrucción) no profiere el grito del ittidu, el león no mata, el lobo no roba la oveja, desconocidos es el perro salvaje, devorador de cabritos, desconocido es el jabalí , devorador de grano, desconocida es la (texto perdido,…) viuda, el pájaro en lo alto no (…) a sus (…), la paloma no inclina la cabeza, el de ojos enfermos no dice: “tengo mal en los ojos”, el de la cabeza enferma no “tengo mal en la cabeza, la vieja no dice “soy una mujer vieja”, el viejo no “soy un hombre viejo”, la doncella no se baña (referencia a los antiguos dioses… ¿?), no se vierte agua resplandeciente en la ciudad (baños purificadores ó rituales de limpieza que serían innecesarios en Dilmun) (…) quien cruza el río (referencia a la muerte) no profiere (…), el sacerdote, lamentándose no da vueltas a su alrededor, el cantor (funerario) no profiere lamentos, junto al lado de la ciudad (situación de las necrópolis) no lamentos,

(Continúa el texto…)

«(Texto pérdido, …) estuvo junto a él. Ninhursag (…). Los Anunnaki cogieron sus vestidos, hicieron (…), determinaron el destino, interpretaron el (…). Ninhursag (Señora de la Montaña, divinidad agrícola y regeneradora, madre de los dioses) sentó a Enki (Señor de la aguas profundas, el que dá la vida incluyendo la del hombre) junto a su vulva. Hermano mío (amante..), ¿Que te duele? Mi (…) me duele.. A Abu he hecho que nazca para/de tí (dios de la vegetación, es un figura representativa de la escritura). Hermano mío¿Que te duele? Mi mandíbula me duele.. A Nintul (Nintulla, señor de Magan, “El señor de comercio” poco más ó menos) he hecho que nazca para/de tí..Hermano mío¿Que te duele? La dentadura me duele.. A Ninsutu (Dios de las aguas remansadas, muy importante en agricultura) he hecho que nazca para/de tí. Hermano mío¿Que te duele? La boca me duele. A Ninkasi (Diosa de las pócimas medicinales) he hecho que nazca para/de tí. Hermano mío¿Que te duele? Mi brazo me duele. A Dazimua (Divinidad protectora de las extremidades) he hecho que nazca para/de tí. Hermano mío¿Que te duele? Mi costilla (residencia de la vida, según los sumerios) me duele . A Ninti (Dama de la vida ó “que dá la vida”) he hecho que nazca para/de tí. Hermano mío¿Que te duele? Mi (…) me duele. A Enshagag (Dios de la agricultura minifundista) he hecho que nazca para tí …» – Extractos del Poema de Enki y Ninhursag. Condiciones del “Paraíso terrenal” de Enki (Dilmun). Texto sumerio de Nippur, primera mitad del siglo XX a.c. –

«…Al quinto día coloqué su maderamen, un Iku (aprox. 3600 m²) era la extensión de su suelo, diez gar (120 ammatu, codos , o aprox. 60 metros, codo real babilónico = 0,4961 mts) la altura de la pared, diez gar cada lado de la cuadrada cubierta. Di forma a sus costados y los ensamblé; los proveí de seis cubiertas dividiéndolo así en siete partes. Dividí su planta en nueve partes, hice desaguaderos en ella, me procuré pértigas y acopié suministros. Seis sar (un sar equivale a 18 hectolitros) de betún vertí en el horno y vertí también en el tres sar de asfalto…» -Poema de Gilgamesh,  extracto de la construcción del “arca” por Utnapishtim, tabilla XI,  texto asirio-babilónico de Nínive,  segunda mitad del siglo VII a.c. –

«…Todas la tempestades y los vientos se desencadenaron; el diluvio invadió los centros de culto. Después que el diluvio hubo barrido la tierra durante siete días y siete noches y la enorme barca hubo sido bamboleada por las vastas aguas, Utu (dios sol) salió, iluminando el cielo y la tierra. Ziusudra abrió entonces una ventana de su enorme barca, y Utu hizo penetrar sus rayos dentro de la gigantesca barca. El rey Ziusudra se postergó ante Utu; el rey inmoló gran número de bueyes y carneros.

(Faltan cuarenta líneas del texto…)

Invocareis por el cielo y por la tierra (texto perdido,…)An (El cielo) Enlil (Dios del viento ó ente que se paraba el Cielo y la Tierra, provocador de diluvio) invocaron por el cielo y por la tierra (…) e hicieron aparecer a los animales que surgieron de la tierra. El rey Ziusudra se postergó ante An Enlil. An Enlil cuidaron de Ziusudra, le dieron la vida como un dios, hicieron descender para él un eterno soplo como un dios (La inmortalidad). Entonces al rey Ziusudra que salvó de la destrucción la simiente de la humanidad en allende los mares, en el Oriente, en Dilmun, hicieron (vivir)» – Extracto del mito sumerio del diluvio. Texto sumerio de Nippur, año 1600 a.c. aprox. –

Para abordar nuestra cuestión primordial que es la herencia anatólica en los pasajes relacionados con el Antiguo Testamento y la cultura hebrea, con las debidas garantías, es imprescindible hacer referencia a la “identidad” de éste pueblo. El peligro de confusión se hace notar al constatar al menos cuatro grupos étnicos diferentes que en algún momento de la historia podrían haber sido tomados como tales:

"Puerta de los leones" de Hattusa. Capital hittita (Bogazköy, Turquía)

  • Los háticos. El pueblo autóctono que encontraron los indoeuropeos al irrumpir en la meseta central de Asía Menor en el segundo milénio.
  • La Comunidad Indoeuropea que ocupó Anatólia centro hacia el 2000 a.c.
  • Los restos del imperio hittita en Siria septentrional tras la caída del reino de Suppiluliuma II en el 1190 a.c. aprox.
  • Los hittitas mencionados en el Antiguo Testamento. Que eran las únicas menciones documentadas que se tenían de los hittim o heteos – Hasta el descubrimiento en 1915 de las tablillas de Bogazköy –

Lo que parece probado es que en ningún caso podríamos relacionarlos con los dos primeros y sí con los neo-hittitas sirios, así como se podría especular con un pequeño grupo, o sus descendientes, que poblaron las colinas de Cannán en tiempos de los fundadores de Israel. Selección que se sustenta sobre el origen semítico de los nombres de estos “hittitas” – Efrón, Judith, Elon, Adah, etc -, aunque ésta influencia, como sugiere HA Hoffner, se traduce más posiblemente a través de los intercambios culturales con los reinos canaaneos y arameos de la época, ya que influencia de una cultura en otra se suele medir por la cantidad de préstamos léxicos existentes entre ambas – “anglicismos” en el idioma castellano/español – y  aunque no haya una “relación directa” si que ambas bebieron  de una “fuente común” dentro de las costumbres  y técnicas propagadas por el antiguo Oriente Próximo, caso de los topónimos, términos técnicos, comerciales y religiosos.

En relación a éstos últimos, de los que vamos a obviar temas como la costumbre paralela de la cremación, enterramientos en el hogar, así como  los cultos al poder benéfico de los antepasados – por ser costumbres neolíticas extendidas por la costa mediterránea –, es posible identificar elementos comunes a Anatolia y Palestina con respecto a la idiosincrasia o concepción de la “divinidad” e incluso encontrar nombres propios coincidentes:

Las tríadas. Aunque puedan ser atestiguadas desde el neolítico. Las agrupaciones trinitarias :”Hombre, mujer, niño” – documentadas en el neolítico de Jericó  y en Anatolia desde el siglo XVIII a.c. – como representativas de la fertilidad y crecimiento; Tríadas de diosas – concepto que se implanta en el área semítico occidental y Anatolia -; Trinidades masculinas – Entidades benéficas documentadas en el AT , tales como es el caso del anuncio a Abraham del futuro nacimiento de Issac y la caída de Sodoma –

“Después apareció Yavhé en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y alzó los ojos y miró, y he aquí que había tres varones que estaban sentados junto a él; Y cuando los vió, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra. Y dijo: “Señor, si ahora he hallado gracia a tus ojos, te ruego que no pases de su siervo” (Génesis 18, 1-3)

El despertar de la cólera divina. “Difícil” de despertar ó lenta , pero terrible, violenta y duradera  cuando se levanta.

“Después, cuando está actuando, el temperamento de los dioses es sólido; No tiene prisa en prender , pero en el momento en que prende , ya no suelta después” ( téxtos hittitas. KUB XIII 6+, II, 13-15)

“Yahvé, Yahvé,  Dios compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel,  que conserva la misericordia hasta la milésima generación, que perdona culpas, delitos y pecados, aunque no deja impune y castiga la culpa de los padres en sus hijos y los hijos de sus hijos, hasta la tercera y cuarta generación” (Éxodo, 34, 6-7)

Los rituales. Las apreciables coincidencias , no tan sólo léxica –  Caso del “abi” hittita y el “‘ôb” hebreo en relación a  la denominación de los agujeros excavados en la tierra para realizar los sacrificios e invocaciones – si no también en sus finalidades, constituye una evidencia del paralelismo cultural  y que incluye  rogatorias a espíritus infernales o a antepasados que se manifiestan a través de aberturas en el suelo,  ya subiéndo ellos mismos desde las profundidades o bien surgiendo sus voces por el agujero.

“Humillada,  desde el suelo elevarás tu voz; Tú voz apenas se levantara del polvo. Saldrá tu voz de la tierra como si fuera la de un fantasma; Tú palabra, desde el polvo, apenas será un susurro” (Isaías 29, 4)

“Saúl se disfrazó, vistiéndose con otras ropas, y acompañado por dos hombres fue a visitar a aquella mujer. Y le dijo: – Te ruego  me adivines la suerte, y hagas venir a quién yo te diga – (…) ¿A quién quieres que haga venir? contestó la mujer. – Llámame a Samuel – dijo Saúl (…) ¿Que aspecto tiene? preguntó Saúl. – Es un hombre anciano, vestido con una capa – respondió ella. Saúl comprendió enseguida que era Samuel, y se inclinó hasta tocar el suelo con la frente. Entonces le dijo Samuel: ¿Para que me has molestado, haciéndome venir?” (Samuel 28, 8-15)

Otras ceremonias son las del tipo” del chivo expiatorio” que releva el estudio realizado por  B Janowski y G Wilheim sobre el llamado “rito de Azazel” (Levítico 16, 5-10 y 20-22) donde el texto del AT nos narra como Aarón realiza el rito con dos machos cabríos , sacrificando el dirigido a Yahvé y dejando vivo  el ofrendado a Azazel “para que le siga”; El animal se carga de ésta manera con los pecados de los israelitas y se interna en el desierto – morada del diablo – . Se tiene conocimiento de multitud de rituales anatólicos o  del norte de Siria que están acompañados de “portadores” ó “sustitutos”, que serán destruidos, para lograr la eliminación del mal ó las impurezas rituales – ritos contra la peste provenientes de la anatólica Arzawa ó los “rituales de sustitución real” (KUB XXIV 5+) donde un prisionero, tras actuar como rey, vuelve a tierra enemiga – y cuya premisa es la posibilidad del manejo “físico” del mal ó de la cólera divina, para su posterior eliminación.  La misma “representación y manipulación de la cólera divina” se nos presenta en el “mito de Telipinu” hittita, donde un caldero de bronce es exortizado para contener la “esencia maligna” y que es cerrado con tapas de plomo y sellado con un cerrojo de hierro – A similitud con la diosa Lelwani (Pandora,  – la caja de – ¡?) – y que recuerdan al pasaje de “La visión de Zacarías” y los cierres plomizos de las vasijas – Como anécdota decir que éstos ritos son el orígen de los “chinns” ó “genios”  de las lámparas  de las culturas árabes – ó bien el pasaje donde Salomón tras obligar a demonio Ornias a ayudarle en la construcción del Templo de Jerusalem,  lo encierra en similar recipiente (Testamentum Salomonis, siglo I d.c.)

Los tres procedimientos adivinatorios.

“(Además..)  si se muere (tenga que morír…) por algún otro motivo, que yo lo vea en un sueño, o que se establezca mediante un oráculo, ó que un hombre en énfasis adivino lo exprese” (KUB XIV 10+, IV 8-12)

“(Saúl) consultó al Señor, y (Él) no le respondió ni por medio de sueños, ni oráculos, ni de profetas “(Samuel 28, 6)

Otras narraciones y paralelismos. Merecen la pena ser resaltados otras similitudes entre los textos del AT y los hittitas como el paralelismo entre la lucha ugarítica de Baal y el dios del mar Jammu, la lucha hittita de Teshub  y la serpiente (Illuyanka, texto 1) y la victoria de Yavéh sobre Leviatánó Tannín, la serpiente de siete cabezas (Salmos 73 (74), 13-14, Isaías 51, 9) -; Las similitudes que aduce G Kellerman entre la “invocación a los árboles” del “Ritual para la construcción de un nuevo palacio” (KUB XXIX 1, I 28-29) y  (Daniel 4, 1-12 y Ezquiel 31, 10-18) donde el rey es comparado con un “árbol cósmico”; El hecho que los sacerdotes tanto hittitas como hebreos sean investidos por “unción” – Al igual que en Siria y Babilonia donde los sacerdotes son “Pasisu” (ungido) ó el sumerio “Gu-dú” que corresponde a determinado tipo de sacerdote elevado mediante mismo proceso -; Ó la similitud de orden entre los turnos de guardia establecidos por los levitas para el Tabernáculo israelíta y los “haliiatalles” en las “Instrucciones a los servidores del Templo” (CTH 264, cf. A III, 1-20) según J Milgrom; La costumbre hittita de prohibir la entrada en el templo a los mutilados (KUB 7, texto 22) y el pasaje donde se impide la entrada  de ciegos y cojos en el Templo de Jerusalem ( 2 Samuel 5, 6-8); Rituales como “El juramento militar hittita” ((textos hittitas CTH 427, texto 18) con las exhortaciones guerreras hebreas (Josué 10, 23-25), la montaña sagrada, las sacras piedras ó ” mastabas”,  así hasta numerosas coíncidencias

Nombres propios coincidentes. Un caso llamativo es el de la diosa sirio-hurrita Hebat – esposa de Teshub, dios principal hittita y Señor de las Tormentas – cuyo nombre se atestigua en la ciudad de Ebla (Ha- a-ba- du), en los jeroglíficos luvitas (Ha-pa-tu ó He-ba-tu), en inscripciones lícias (Hba-eni, madre Heba), en los himnos órficos como la nodriza de Dionisios y en hebreo como “Hawwa” (Génesis 3, 20, etc) a través de su forma semítica, “Hawwat”  –  “que dá la vida”. Notar el paralelo funcional con la diosa Ninti mencionada en los textos sumerios anteriores –

Como conclusiones históricas podemos afirmar que aunque los hittitas nunca sobrepasaron en su expansión la ciudad de Kadesh (Qdes), sin embargo existe un largo periodo de relación entre el “país de Hatti”y las ciudades de Siria y Cannan – Karkemish, Alepo, Ugarit  y desde allí es donde la civilización anatólica debió ir calando poco a poco hacia el Sur – siendo posiblemente relevante el papel de los emigrantes “neo-hittitas”- de Siria en la corte israelíta, así como la influencia cultural de los ámbitos norsirios y ugaríticos dentro de la corrientes  comunes, como debe  resultar evidente..,  a todo el área del antiguo Oriente Próximo.

Otras conclusiones que nos llevan al principio de éste texto es la negación absoluta de las posiciones de creacionistas y de literalístas bíblicos basadas en el concepto de “verdad” ó “religión revelada”. La estrechez de las miras al considerar a Israel como un ente “esterilizado”, libre de aportaciones  exteriores y  ausente de condiciones de contorno,   no constituyen más que la expresión de un comportamiento “cerril” y fanático ante las evidencias que nos proporciona el conocimiento.  Hemos evidenciado aquí que no ya las culturas sumerio-acadias , sirio-babilónicas, e incluso  egipcias , tienen extraordinario peso  en el cultura hebrea, si nó que incluso  las más relativamente remotas civilizaciones, caso de  las anatólicas,  tuvieron una importante aportación en el pensamiento y creencias expresados en el Antiguo Testamento.

Referencias:

“Textos religiosos hititas; Mitos, plegarias y rituales” JV García Trabazo (2002)

“Mitos sumerios y acadios” F Lara Peinado (1984)

“Exodus” Carol Meyers (2005)

“La Biblia” Reina-Valera (1960, 1995)


Génesis (El árbol de la vida)

arbol de la vida

“Cilindro de Adán y Eva”, Arte sumerio-acadio (año 2200-2100 a.c,). British Museum

El primero de los cinco libros de la Toráh o Pentateuco es el Génesis. Etimológicamente su nombre nos llega del griego gené-sis (γένεσις) desde el  siglo V a.c. , que pasó al latín  durante el siglo I d.c. como génesis y cuyo significado en castellano es generación. Su nombre en hebreo, B’reshit (בְּרֵאשִׁית), se puede traducir como “En principio” ó como “Primeramente” y proviene del primer verso del Génesis “B’reshit bara Elohim et ha’shamaim v’et ha’aretz”, siendo este primer adverbio el que le dá nombre.

El Génesis, según traducción de la biblia vulgata latina,  en su primer capítulo,  nos narra la creación del mundo en seis días, como descansó en el séptimo y como el creador contempló su obra. Pero es en el segundo capítulo donde el Génesis se centra en la creación del Paraíso, su ubicación, de como dá un alma a Adam, como crea a Varona/Eva (Génesis II, 23)  de su costado y por último, la curiosa ubicación de dos árboles: El árbol de la Vida y el árbol de Bien y del Mal.

6 .”Sino que subía de la tierra una fuente que regaba toda la superficie de la Tierra” 7. “Formó pues el Señor Dios al hombre del barro de la tierra y inspiro en su rostro soplo de vida, y fue hecho el hombre en ánima viviente” 8. Y habia plantado el Señor Dios un paraíso de deleyte desde el principio: en el que puso el hombre, que había formado”9.”Y produxo el Señor Dios de la tierra todo árbol hermoso á la vista y suave para comer: el árbol también de la vida en medio de Paraíso, y el árbol de la ciencia del bien y del mal” 10. “Y salia un río del lugar del deleyte, para regar el Paraíso, el cual se reparte desde alli en quatro cabezas” 11. “El nombre de uno, Phisón: este es el que cerca toda la tierra de Hevilath, en donde nace el oro:” 12. “Y el oro de aquella tierra es muy bueno: allí se encuentra Bdelio, y piedra cordelina” 13. “Y el nombre del segundo río, Gehón: este es el que cerca toda la tierra de Etiophia” 14. “Y el nombre del tercero río, Tigris: este corre hacia los Asirios. Y el cuarto rio es  el Eufrathes” (Génesis II, 6-14)

Esta traducción  nos proporciona dos aseveraciones: Por un lado, el árbol de la Vida como fuente vivificadora del Paraíso (Génesis II, 6) y por otro, el árbol del Bien y del Mal. El primero tiene unas fuertes connotaciones míticas mesopotámicas – como se  puede apreciar en la foto del sello sumerio que encabeza éste  texto –, mientras que las del segundo son propiamente hebreas. He escogido una impresión de “La Vulgata” del  año 1.823 – Universidad de Columbia, USA – porque tiene ciertos “añadidos” de tipo social, como por ejemplo: 15. “Tomó pues el Señor Dios al hombre, y pusole en el Paraíso del deleyte, para que lo labrase y lo guardase” que me recuerda a ciertos pasajes de Yasna zoroástrico, ya hace tiempo comentados,  ó de  determinadas incongruencias  en  las condiciones de la “expulsión”, así como otras “rarezas”  históricas como el nombrar a los asirios, etc.

El término “Elohim” es un término semítico que  designa a los “seres divinos”,  que a su vez deriva de “El”/”Il”dios supremo semítico-mesopotámico (el creador desde el caos primigénio..) – y donde la partícula “ohim/im” da  un valor de plural.-  el término   “Eloah/Eloha”  semítico-hebreo es  un apónimo (lugar ó concepto que  define/representa el valor intrínseco de una naturaleza determinada. En este caso divina)  – ¿Habla la Biblia de:  Primeramente crearon los dioses …” ó otra supuesta alternativa: “Primeramente (“bara“, raíz “bar” que significa hijo)nacieron”los dioses con los cielos  y con la tierra“? (“Shama”/”Shamaim” significa  brillo/brillantes .“Shapash”/”Shamash” es el dios/a-sol semítico. “Aretz”, significa “Tierra”)

En curiosidad sería lógico anotar también que el dios “Enki”/”Ea”, de la mitología mesopotámica,  fué  el “creador de los hombres” y que en sumerio “ti” significa tanto “costilla” como “costado” (en posible relación con el “corazón” (¿?) como “fuente de  la vida”). En el mito sumerio de “Enki y Ninkhursag“, el dios Enki cedió una “dolorosa costilla” para crear a la diosa Ninti (“la que dá la vida..”) – ó lo que pudiera ser lo mismo:    La diosa sirio-hurrita “Hebat”, cuyo nombre aparece también en la ciudad de Ebla como “Ha-a-ba-du”, en  los jeroglificos luvitas anatólicos como “Ha-pa-tu/He-ba-tu”, en inscripciones lícias como “Hba-eni” (“madre Heba”..),  en los himnos órficos como la nodriza de Dionisios y en hebreo como “Hawwa” (Génesis 3, 20, etc..) a través de su forma semítica, “Hawwat”. En definitiva..,  posiblemente: “Eva”

El árbol de la vida

En los trabajos realizados por Grotefend, Rawlinson, Hincke y Oppert durante la segunda mitad del siglo XIX, a la hora de descifrar y catalogar los documentos cuneiformes descubiertos en el Medio Oriente, con antigüedad aproximada de 4.500 años, disponemos de la suficiente información sobre las creencias y costumbres durante ese periodo histórico, así como de las condiciones climáticas, medioambientales y culturales de la civilización  urbana establecida sobre una anterior sociedad agraria donde la influencia semítica fue progresivamente introduciéndose en un sustrato sumerio. Hasta hace muy poco se pensaba que el dios supremo sumerio Dumuzi-Tammuz era una personalización divina de los ríos Tigris y Eufrates, como pudieran ser los casos de Osiris en Egipto, Adonis en Fenicia ó Attis en Frigia, siendo la representación de un nuevo  primigénio dios del declive y resurrección anual de la naturaleza, pero de tipo asiático-oriental. Esta suposición no fue del todo exacta. Recientes investigaciones sobre el mito sumerio de dios protector de Eridú, Dumuzi, nos indican que su “vuelta a la vida” no concuerda exactamente con lo que hasta ahora se  nos proponía. Así pues, aunque Jacobsen mantiene que aún tratándose esencialmente de un dios protector, se podría admitir una segunda representación del dios como  “la fuente de vida” y cuando al final de primavera éste “motor vivificador” desaparece,  éste muere. Hoy es incuestionable que los ritos por la muerte del dios caracterizados en los cultos a Dumuzi, provienen del mito sumerio de “Inanna y su descenso a los infiernos”.

En aquellos tiempos, en Babilonia, predominaba el sentimiento de fatalidad en relación con la muerte, los enterramientos hacen referencia a la ida a un mundo sin retorno, donde incluso los héroes, ó semi-dioses como Gilgamesh.., están condenados a su extinción, “como la vegetación en verano”, independientemente de sus atributos semi-divinos. Esto es así porque los dioses decretaron que un hombre no puede ser inmortal, reservándose esta cualidad exclusivamente para ellos, y aún así, cuando alguno  visitaba “la casa del no retorno” se les suponía un azaroso y complicado periplo. – como por ejemplo Isthar/Inanna y Gilgamesh no relata los poemas pudieron comprobar – Dumuzi, que originalmente fue un rey de Eridú en el tercer milenio a.c.,  aún poseedor de atributos divinos, sufrió una suerte similar en el “Kur” ó “Casa de las tinieblas”. De ésta forma la leyenda nos cuenta como  Dumizi fue privado de la vida eterna por intentar seducir a la diosa Inanna, reina de los cielos. Fué entonces cuando ella le miró,  con el “ojo de la muerte”,  ordenó fuera conducido por los demonios a los abismos infernales, ocasionando la desaparición de  los tiempos de abundancia  que representaba.  Bien es cierto,  que en algunos otros finales de esta historia se incluye  versiones que hablan sobre el perdón de Inanna y la consiguiente resurrección de Dumuzi.

En caso del mito sumerio de “Inanna y su descenso a los infiernos”, Inanna volvió a la vida por intermediación de Enki que para la ocasión moldeó dos criaturas Lugarru y Kalatarru a los que  posteriormente envió al “mundo de las tinieblas” con “el agua de la vida” “los frutos de la vida” para rociarla y  frotarla con ellos,  para revivírla. En otro mito  que tiene como protagonistas a Adapa, Tammuz y Ningishzida, estos dioses son representados como los custodios de las puertas del cielo, y se matiza que Tammuz y Shamash afirman ser los guardianes del árbol de lapislázuli  “Kiskanu” en Eridú.

“Eridú, donde la raza humana ha sido bendecida por el dios de los cielos Anú y propiciados en el verdor de la vida por Enki, señor de la aguas profundas, cuyo templo “La casa del buen consejo” fué allí levantado y en su jardín se guarda el sagrado árbol Kiskanu “El árbol de la vida” ( posteriormente se asimiló al pino negro del Paraíso babilónico… ) de donde mana un agua vitalizadora y cuya vitalidad se materializa en sus frutos”

Él árbol “Kiskanu” , por tanto,  combina los poderes del cielo y de la tierra, ya que se erige sobre la Tierra, Ki,  se alza hacia el Cielo, An/Anu, y  hunde sus raíces en las profundidades del Kur.

Referencias: “Tree of life”  E.O. James.