La revolución Neolítica. Los primeros pasos para la privatización del Conocimiento.

La “Revolución Neolítica”… Nadie puede poner en duda que el episodio social que aconteció primeramente en Oriente Próximo pueda ser considerado como una “mala idea”. Tal es así, que supuso una salida, tras un duro acontecimiento climático, para la supervivencia de parte de la raza humana. Si bien hoy, y generalmente,  se  tiende a pensar que la “tecnología” que acompañó a éste episodio decisivo fue realmente innovadora, caso de la domesticación agro-pecuaria, tal propuesta no deja de estar, como así parece ser, bastante lejos de la realidad. De hecho, posiblemente, estas técnicas ya fueran conocidas, aunque poco utilizadas ante la falta de necesidad de aplicarlas, y que sólo las circunstancias vitales de parte de grupos humanos exiliados pensaron en hacer sistemáticas. Sigue leyendo

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¿Que es y que significado tiene Göbekli Tepe..? Apuntes y conjeturas.

Posiblemente mucho de los textos de referencia que podamos encontrar hacia éste enclave, abandonado y ocultado en el IX milenio a.c. durante el Neolítico Pre-cerámico, empezarían por localizarlo en tal o cual sitio, cercano a la actual ciudad de y próximo a la actual frontera de cual. Por el contrario, estimo mas adecuado empezar éste relato retrotrayéndonos en 12000 o mas años.

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Esquema del yacimiento de Göbekli Tepe (Ampliar)  Elaboración Deustches Archäologisches Institut

Situado en uno de los puntos mas alto de una cadena montañosa visible desde varios kilómetros, el lugar hoy descubierto, formaría parte de una extensa región que bordeaba, a su oeste y en dirección sur, el contorno de una península de forma triangular que la separaba de otro gran escenario fluvial anexo. Hacia el este, y siguiendo la línea de la costa de un mar interior salino, se extendería hacia la cuenca superior de dos caudalosos ríos, regalías para un amplio valle. Anchos cauces que desembocaban independientes en una sedimentaria gran zona de marismas y pantanos que será, dentro de cinco milenios, el segundo hogar de una crucial civilización urbana proveniente del este. A su derecha, ejerciendo de barrera, un nuevo conjunto de alturas que trascurrían en paralelo al anterior y que en su parte norte, a modo de coronario, se situarían varios lagos, residuos del último gran periodo glacial de Würm. Hacia el sur, sólo la progresiva degradación de ésta excelencia de la Naturaleza podría haber sido contemplada. En el vértice superior de éste vergel en forma de “media luna”, y posible origen de mitemas posteriores sobre un idílico “Jardín del Edén”, es donde hubiéramos advertido el lugar de reunión ritual de sus constructores humanos y probablemente primeros colonizadores. Cazadores-recolectores que gracias al inmenso don proveedor de éstas tierras, les fue permitido abandonar las costumbres nómadas que sus antepasados mantuvieron durante mas de seis mil años y que como consecuencia de eventualidades climáticas, se vieron en la obligación  de buscar soluciones alternativas para su subsistencia. Sigue leyendo

Del Natufiense al Neolítico. Preguntas y generalidades.

En otras entradas hemos puesto de manifiesto diferentes modelos que intentan explicar las causas que propiciaron el auge del Neolítico. Diferentes hipótesis que sopesan las circunstancias que derivaron a unos modos de vida que, que según mi criterio y el de otros muchos, y comparativamente con las sociedades de cazadores y recolectores, fueron mas ominosas y sacrificadas . Unos cazadores y recolectores que con recursos suficientes se tiene de ellos la convicción, eran culturas mucho mas apreciables y “saludables” en multitud de ámbitos. 

Se tiene la evidencia que cuando los estudiosos se enfrentan a contestar las pregunta del “porqué” y “como” comenzó la transición al Neolítico, éstos topan con multitud de incógnitas. Ya que aún restringiéndose, como va a ser nuestro caso,  a una delimitada región, múltiples dudas, como no puede ser de otra manera, surgen de no tratar con un suceso social de único foco primigenio , si no de varios núcleos cada uno con unas condiciones particulares, siendo  afectos a su vez a la búsqueda de soluciones locales y regionales. Aunque al fin y al cabo, todos busquen  satisfacer la necesidad superior de la supervivencia y cuyo afán se extendió desde  IX al VI milenio a.c. Sigue leyendo

Los cultos hierogamos en el Mediterráneo Oriental y su evolución desde el Paleolítico. Generalidades.

Los cultos a las Diosas-Madres pueden definirse como los rituales dirigidos a promover la fertilidad dentro de la Naturaleza y por ende,  beneficiar la procreación humana. El origen paleolítico de éstos cultos posiblemente estén centrados en un acontecimiento tan supuestamente trivial, y sin embargo extremadamente arriesgado, como es la concepción humana. Sigue leyendo

El País de Elam. La otra cara de Mesopotamia.

Creo reconocible, a lo largo de éstas páginas, mi opinión sobre los acontecimientos que derivaron en el amanecer de la cultura mesopotámica.  Civilización que durante años se ha considerado como el momento origen de las culturas urbanas en Asia Occidental y que,  como hemos intentado acercar a los lectores, no deja de ser un presunción, hoy en día,  harto dudosa.

mapa Irán

Mapa político del actual Irán

Es preclaro aducir que las  diferentes hipótesis que se plantean en los campos de la Ciencia, están adscritos a un conocimiento temporal dado y que éste conocimiento va evolucionando en función de los nuevos descubrimientos y hallazgos. Éstas nuevas incorporaciones a la comprensión previa, muchas veces, hacen que nuestra perspectiva histórica sobre determinados sucesos cambie, si no radicalmente, de una forma sustancial, siendo un episodio que podría perfectamente adaptarse a esa secuencia el antiguo dilema del origen de los sumerios.  Como ya ha quedado demostrado en otras similares circunstancias, caso del origen de las premisas de la cultura griega,  la estanqueidad, hasta cierto punto incomprensible y nebulosa en su proceder,   a la hora de acometer los estudios de las diferentes culturas, nos impide tener una visión mas global de su evolución como continuación, o adaptación, de una mas que probable primigenia fuente. Como es obvio, y es de general aceptación, nada se sucede por “generación espontánea”, y mucho menos en lo que concierne a proceso evolutivo socio-cultural  humano.

Otra suposición, y que marca profundamente nuestras erróneas composiciones de ideas, es la equivocada premisa de la escasa capacidad del hombre del sexto-séptimo milenio a.c. para proyectarse cultural y económicamente por el mundo que le rodeaba y  que queda rebatido, por ejemplo,  por el tráfico marítimo  del Golfo Pérsico .  Antigua experiencia naval que tuvo, como una de sus consecuencias,  la introducción en sus costas de la “Cultura de El-Obeid/Al-Ubaid” en el VI milenio a.c,

El término “Elam” deriva de un vocablo generalista acuñado por los escribas mesopotámicos para definir las tierras altas del suroeste del actual Irán y sus heterodoxos pobladores. Topónimo que viene a significar “El País de las Tierras Altas”, o “Minki ” en cuneiforme sumerio, si bien el nombre, como tal,  parece proceder de la contracción de la expresión acadia “ala’itum matum”, “Tierras Altas” (E. Quintana, 1996) o posiblemente de la derivación acadia, “Elamtu”, del original nombre elamita, “Ha(l)tamti” o “País de Nuestro Serenísimo Señor” (Vallat, 1996). Desde la visión tradicional, según E. Quintana, y fechados a partir del V milenio a.c.,  salen a la luz en la zona oriental y montañosa de Mesopotamia, restos de comunidades que se sucedieron a un ritmo todavía sin precisar. De ésta fase,  es observable la sustitución de la cerámica del tipo “halafiense”  por  la de “hassuna”; una cerámica, ésta última, que se extendería desde la meseta iraní hasta el Mediterráneo. Las excavaciones realizadas en la ciudad de Susiana –  actual departamento iraní de Sush, provincia de Khuzestan – y Tepe Musian, más al norte, prueban la existencia de una cultura original que aprovechaba para el riego los cursos fluviales que existían con anterioridad a la desecación acontecida tras la última glaciación,  por lo que,  y según Crawford (1998),  posiblemente remontaría tales prácticas al VI milenio a.c.,  al no existir cambio pluviométricos y de insolación importantes en la meseta iraní desde esa época.

«¡Ruega a tu dios Dagan, como patrono del país, que quiebre las armas de los elamitas, (por) si ellos decidieran venir a las orillas del Eufrates! ¿ No podrían ellos diferenciarse, por ejemplo,  como las hormigas que unas son blancas de un lado del río y negras del otro? Es cierto que se dice: “Esta ciudad es bensimalita y tal otra es benjamínita”, mas en referencia, no son sus conflictos como la inundación del río o como las aguas que rugen impetuosas, ya sean río arriba o  río abajo ?  Pasaje de correspondencia del Archivo Real de Meri.  (Durand 1998: 2: 342-4. texto 641)

diosa elamita negra

Figuración en ladrillo labrado de una diosa elamita. Ornamentación del Templo del dios Inshushinak en Shushan. Siglo XX a.c, Museé du Louvre, y donde es posible apreciar ciertos rasgos étnicos negroides.

En el texto anterior, una misiva al rey de Mari en referencia a la posible incursión de los elamitas durante un conflicto entre las tribus amorreas del reino de Khana/Hana, se nos hace una posible referencia a su posible origen antropológico. Una suposición que parece tener visos de realidad es la que los define como de “etnia negroide”, como así lo atestiguan, por ejemplo, las tumbas vidriadas encontradas en la ciudad de Susa/Shushan por Dieulafoy, y un bronce del siglo VIII a.c. procedente de la provincia iraní de Lorestan donde se representa un torre defendida por personas de ésta raza, entre otras figuraciones. Basándonos en tal premisa, la procedencia racial de los elamitas, aún así,  no parece evidente. Ciertos rasgos culturales, caso de la legitimación real por línea femenina, “País de Kush” egipcio-etíope o el nombre de algunos soberanos – Dinastías de Shimash, 2100-1970 a.c., e Igehalkida, 1400-1200 a.c. aprox., – podrían hacernos suponer una impronta africana, si bien ésta última apreciación sólo nos  podría dirigir a la evidencia que el elamita era un lengua aglutinante. Una conjetura que podría tener visos de realidad, y que concordaría con el parentesco entre el idioma elamita y el dravídico (MacAlpin, 1975), es relacionar a los habitantes de Elam con los “Sudras” – Los “Sudras” o la “raza sudroide” hace referencia a la población aborigen de la India y Pakistán, y que hablaron una lengua dravídica, con anterioridad a las invasiones arias de pastores nómadas alrededor del año 3500 a.c. (Cavalli-Sforza, 2009) – y cuyos rasgos – pelo negro, narices aplastadas y labios gruesos – concordarían con la etnia de determinadas poblaciones actuales del Huzistán,  la antigua región de Sushan, así como las descripciones raciales presentadas por Contenau (1927) y Dieulafoy.

Dicho esto, y  ya dentro tal vez del capitulo anecdótico, es de resaltar que los sumerios, otra lengua aglutinante, se denominaban a ellos mismo como los “cabezas negras” o  “sag.gig.ga”. En posible relación con lo anterior,  en una inscripción en lengua sumeria, el vocablo “Eannatum” designa al País de Elam con un epíteto,  que no ha podido aún debidamente descifrado, y que bien podría traducirse como la “Montaña de los Negros”, o “hur-sag-u6-ga”, o “hur.sag.gig.ga” en silábico sumerio.  Aunque ésta última suposición,  es posible que y según E. Quintana, se trate de un juego de palabras en relación a un “Elam abatido por las Armas” como “Elam, la Montaña de los Muertos”.  Añade  E. Quintana, en apostilla, que el “Enuma Eliš” amorrita hace también referencia a unos “héroes muertos” tras la batalla entre los dioses de su relato y a los que denomina como “ur-sag-ug7-ga” o ” dug7-ga” (J.J. Van Dijk, 1983). Mas, y desde mi punto de vista, los reflejado en en estos textos,  no hace sino refrendar lo anterior, si lo tomamos  como signo de sustitución de las viejas dinastías sumerias por las  semitas, al vincular a las primeras con los antiguos dioses ctónicos derrotados.

Resulta verosímil, según Cavalli-Sforza (2009), pensar por tanto que las lenguas dravídicas se hablarían desde la frontera occidental del actual Irán hasta la India, donde fueron llevadas por  agricultores neolíticos en el VII milenio a.c. y cuya extensión cultural se vio modificada por las incursiones arias hacia el año 3500 a.c. Tales incursiones recluirían progresivamente al dravídico  al sureste de la península hindú y a poblaciones del Beluchistán (Pakistán), entre otras.  Unas incursiones arias que posiblemente se vieron favorecidas por las grandes devastaciones acontecidas en la cuenca del Indo-Ganges, como consecuencia de unos cambios climáticos que en la región asiática se datan sobre el año  3900 a.c. (D. Fuller, 2012) y  que tuvieron como protagonistas humanos a la “Civilización del Indo”. El “País de Meluhha”, según su denominación sumeria, fueron unas civilizaciones urbanas que se estima surgieron hacia el V milenio a.c en las cuencas de los dos grandes ríos occidentales del sub-continente indio.  Se conoce también que hacia el IV milenio a.c., numerosos asentamientos de la región fueron abandonados, coincidiendo con el inicio de un proceso migratorio hacia el Este que está constatado por el incremento y densidad de los nuevos asentamientos humanos aparecidos en las zonas orientales colindantes, como así pudiera atestiguarlo también el “Mahābhārata” hindú. Según éste texto épico-mitológico escrito en el siglo III a.c., la dinastía Pāndya de Madurai, Fishery Coast,  una dinastía que mantenía todavía el titulo de “Mināvan”, “Devoto del Pez” en dravídico,  en el siglo I a.c. ,  procedía del norte de la India. Según J. Quintana Vives (1942), éste título nobiliario correspondería a uno de los tres que poseían los reyes-sacerdotes de Mīnāḍ/Mohenjo-Daro  –  A esto habría que añadir que el “lañchana”, o estandarte,  de los reyes de los Paravas de Fishery Coast, consistente en dos peces de forma similar que los   de la ciudad de Mīnāḍ y como tal aparecen en templos y  antiguas monedas del sur de la India -, rey-sacerdote que también eran la forma primitiva de gobierno elamita y sumerio. 

« Enmerkar, el hijo de Utu, me ha dado una tablilla de arcilla, ¡Oh, señor de Aratta, después que tu hayas examinado la tablilla de arcilla, después que tu hayas aprendido el contenido del mensaje,  dicho lo que vayas a decirme y anunciado ese mensaje en el santuario E-anna, como una buena noticia, a sus herederos (sacerdotes..) , los de barba resplandeciente!;  Aquel que su “Brillante Vaca” (Inanna..) dio a luz en las “Montañas de los Brillantes Me (esencia sagrada..)”,  que se crió en el suelo de Aratta, que se le concedió el chupar (adquirir conocimientos..) de la ubre de la “Buena Vaca” y  que fue adecuado para el cargo en Kulaba, la “Montaña del  Gran Me”.   A Enmerkar, el hijo de Utu, voy a repetírselo en su giparû (aposentos privados y sagrados..) y el fructificará como un floreciente árbol-meš. A mi rey, el “Señor de Kulaba” ». Pasaje del texto en sumerio de “Enmerkar y el Señor de Aratta”,  líneas 524 a 535 (Transliteración ETCSL. Oriental Institute, Oxford)

Éste texto, según S. Kramer (1978), corresponde a la presentación de una escritura propia y genuina sumeria al señor elamita de Aratta como signo de favor de la diosa Inanna hacia Uruk. La escritura elamita es otra de las incógnitas de éste conglomerado de pueblos. Se conoce la existencia de un sistema contable contemporáneo con el cuneiforme del periodo de Uruk IV, 3300-3100 a.c. y que viene a denominarse “proto-elamita”, aunque tiene fundamentados visos de no tener ninguna relación con el idioma elamita. Llegados hasta punto, habría que distinguir entre los que se entiende por una escritura, en su concepto tradicional,  y un sistema contable: Al igual que ocurre en la actualidad, los signos matemáticos y el alfabeto éstos pueden ser coincidentes o no, pero,  de forma independiente, tienen un significado diferente. Parece evidente, según Önhan Tunca (2004) yD. Schmandt-Bessera , que la escritura deriva de unos sistemas lógicos de cálculo que se remontan a los finales del periodo neolítico pre-cerámico A, año, 8500 a.c. aprox., y cuya utilización se extendería hasta el IV milenio a.c. en la Baja Mesopotamia y en los Montes Zagros. Esto no fue óbice para que apareciera una escritura pictográfica paralela, Tepe Sialk, que fue desechada y sustituida por una de tipo cuneiforme que se venía utilizando en Elam desde época muy antigua. . Existe también una tercera escritura que la mayoría de los autores, basándose en la similitud de algunos signos, la consideran un estadio avanzado del “proto-elamita”, denominándola por ello “escritura lineal elamita”, la cual fue  exclusivamente utilizada en el reinado de Kutik-Inshushinak,  siglo XXIII- XXII a.c., único soberano que llegó a emplearla.Escritura  silábica y lineal que estaba compuesta por entre 65 y 70 signos y que llegó a utilizarse profusamente – se tiene conocimiento de su utilización desde Tepe Yahya hasta Tepe Malyan -, si bien, como anota E. Quintana, no es el idioma elamita, aunque pudo estar emparentado con él,  al tratarse de una lengua que ya se escribía en cuneiforme desde la época del imperio de Akkad, III milenio a.c., 

Konar Sandal

Ziqqurat, o templo escalonado, y ciudadela de Konar Sandal, provincia de Jiroft (Irán). III milenio a.c. Posiblemente la antigua ciudad de Aratta o bien de Marhasi.

La que puede considerarse realmente como lengua elamita , tenía un carácter verdaderamente singular. El empleo de ideogramas,  signos que expresan ideas en vez de sonidos,  o logogramas,  signos que representan palabras, constituían un sistema escrito de gran agilidad. Una peculiaridad de ésta escritura era la de admitir los nombres de ciudades, países y palabras extranjeras colocándolos tras determinados ideogramas-logogramas identificativos. Igualmente, su polifonía, distintos valores silábicos para un mismo signo, estaba extraordinariamente restringida, de tal modo que el elamita funcionaba, en la práctica, casi como un sistema  silábico, por lo que era mucho más manejable que el engorroso cuneiforme sumerio-acadio. Dicho esto, parece evidente que el elamita no era una copia de la escritura sumeria, sino que posiblemente se trate del hecho contrario. Un hecho que puede ser  incluso soportado sobre el  anterior relato de “Enmerkar y el Señor de Aratta”. y en la general épica sumeria, donde se nos refiere las “tiranteces” económico-religiosas entre los reyes-sacerdotes de Uruk y Aratta, y donde parece que la “oficialidad” del templo de Inanna se encuentra en Aratta. Otro apunte importante sobre el texto es que parece que el soberano de Uruk adquirió su formación en la ciudad elamita y que el auge mesopotámico parece inclinar la balanza político-religiosa hacia Uruk/Unug, como así puede interpretarse  de la exigencia de trasladar el “giparû” de la diosa desde Aratta al templo de E-a2na, una exigencia además incluiría mano de obra especializada. Es de notar que, según Y. Madjidzadeh, 2004,   los yacimientos arqueológicos de la Edad de Bronce, IV milenio a.c.,  encontrados en Konar Sandal, provincia iraní de Jiroft,  podrían tratarse de los restos de la ciudad de Aratta – si bien ésta afirmación es controvertida. D.T. Potts sugiere que podrían tratarse del reino elamita de Marhaši – y que tales excavaciones nos direccionan hacia la existencia de un templo escalonado de mayores proporciones que el E-anna uruquita lo que podría hacer suponer si no una posición superior de la ciudad elamita, si una paralela. Independientemente de una solución u otra,  lo que resulta evidente es que estamos ante uno de los mayores ziqqurat construidos en Asía,  en un reino que, tal vez, fuera un nudo de comunicaciones terrestre entre Shushan, Mesopotamia y Meluhha.

« Desde Marhaši, más allá del Paso de Baza,  hasta los confines de la ruta del País de Meluhha […] Desde los Bosques de los Cedros hasta Ānshān (actual provincia iraní de Fars..),  el País de Shubartu […] 120 beru, distancia desde la desembocadura del Eufrates hasta los límites del País de Meluhha (y)  Magan ( actual emirato de Omán..),  que Sargón, (fue) Rey del Universo  cuando conquistó los países tan lejos como se extiende el Cielo…» Extracto de “La Geografía de Sargón”. Texto neo-asirio, Siglo X a VII a.c. , sobre posible copia de un texto amorrito-babilónico, siglo XXIII-XII a.c. Biblioteca de Asurbanipal.

No cabe duda que la importancia de un “Gran Elam” que se extendería durante el III y primera mitad del II milenio a.c. por la meseta iraní,  fue decayendo con el paso de los siglos. A partir de la segunda mitad del II milenio a.c., Elam fue retrocediendo a  Susiana/Shushan y a la región de Anshan  –  Textos cuneiformes relatan que Manishtushu, el hijo de Sargón de Akkad, destruyó Awan/An Shan, la antigua capital elamita y se invistió como “Rey de Magan” entre el año 2274-2260 a.c. Lo que supondría que el imperio elamita se extendió por el Golfo Pérsico y el Indico, como mínimo hasta esas fechas -,  hasta quedar reducido a exclusivamente aquélla en el I milenio a.c. . Si bien es de recibo decir que durante mucho tiempo fue el eslabón de enlace entre los antiguos pueblos del Irán y los centros y poblaciones del Asia anterior, así como tampoco no se debe obviar que los bajos valles de Kakheh y de Karun,  parte del territorio elamita, no son más que la prolongación oriental de la llanura mesopotámica. A ésta circunstancia,  habría que unir los globales sucesos acontecidos en el lapso temporal que transcurre entre la Edad del Bronce I y II,  y que suponen un periodo de general conflictividad político-social – se vive en Mesopotamia el derrumbe de la III dinastía de Ur,  a finales del III milenio a.c. –  Así,  durante el cambio de milenio se produce  la caída de la “Cultura de Harappa”  y a la que se une, en un contexto de decadencia,  la radical inversión de la “Cultura de Umm-Nar” en la “Cultura de Wadi-Suq” en el País de Magan. En Bahrein, el antiguo “País de Dilmun”,  un territorio  independiente a finales del III milenio a.c.,  experimenta un incremento de población y de urbanismo  en un contexto cultural conocido como la  “Barban” (Edens, 1992-94) y al que se une la preponderancia, en torno al año 2200-2100 a.c. aprox.,  de la “Cultura Bactro-Margiana”. Una cultura, la Bactro-Margiana,  que se extenderá por la meseta iraní (Hiebert y Lambert, 1992) y que coincidirá con el  definitivo decaimiento de las culturas urbanas del Valle del Indo. Probablemente esta serie de  acontecimientos migratorios y culturales sean como consecuencia de los cambios climáticos que se produjeron en torno al 2200 a.c. y cuyo punto de inflexión sería un incremento de la  temperatura media que derivaría en un estadio de sequías en las diferentes regiones del Golfo Pérsico.

Referencias:

“Historia de Elam, el vecino mesopotámico”, E. Quintana Cifuentes, (1997) .

“Shell Middens, Ships and Seeds: Exploring Coastal Subsistence, Maritime Trade and the Dispersal of Domesticates in and Around the Ancient Arabian Peninsula”  Nicole Boivin & Dorian Q. Fuller (2009)

“The archaeology of Elam: formation and transformation of an ancient Iranian state” D.T.Potts (1999)

“El gobierno teocrático de Mohenjo-Daro”  J. Quintana Vives (194_)

Textos:

 “Nomadism through de Ages” in A Companion to the Ancient Near East”  J. Silva Castillo (2005)

etcsl.orinst.ox.ac.uk

imágenes:

sarabe3.tripod.com

http://www.archaeology.org

Apuntes sobre el Génesis. El Jardín del Eden.

El primero de los cinco libros de la Toráh o Pentateuco es el “Génesis”. Etimológicamente su nombre nos llega del griego gene-sis (γένεσις) desde el siglo V a.c. , que pasó al latín durante el siglo I d.c. como “Genesis” y cuyo significado en castellano es “Generación”.  Su nombre  hebreo es “B’reshit” , בְּרֵאשִׁית, y que puede ser  traducido como “En principio” o como “Primeramente”. Ésta denominación proviene del primer verso del Génesis “B’reshit bara Elohim et ha’shamaim v’et ha’aretz”, siendo el primer adverbio quien da nombre al texto. El término “Elohim” es un término semítico que  designa a los “seres divinos” y que a su vez deriva de “El”/”Il” – como concepto de “divinidad” y nombre de un  dios supremo de origen semítico-occidental,  creador del mundo a partir del caos primigenio- y donde la partícula “im” da  un valor de plural.-  el término   “Eloah/Eloha”  semítico-hebreo puede ser interpretado bien como un “lugar” o bien como  la esencia de una naturaleza de carácter divino (El término es comparable a los “me” mesopotámicos..) –

Representación  ugarítica del dios El. Siglo XIV a.c. aprox. National Museum of Irak

¿Hablaría la Biblia entonces de: Primeramente crearon los dioses …” o, tal vez, “Primeramente ‘nacieron‘ – “bara”, raíz “bar”. que significa hijo en semítico los dioses de los Cielos y la Tierra“?

Ésta pregunta, que en un momento dado me plantee,  no deja de ser una anécdota que puede ser contestada como parte de un proceso henoteísta  que aconteció, de forma mas o menos generalizada,  aprox. durante el I milenio a.c. en la “Creciente Fértil”. El fundamento teológico del henoteísmo se basa en que aunque se tenga constancia de la existencia de multitud de “entidades divinas”, solamente una de entre ellas tiene la “presencia” suficiente para ser adorada, de tal manera que el resto de las “divinidades” acaban siendo consideradas como parte de la personalidad del dios principal. De ahí que el termino “Elohim” sea considerado en las traducciones mas adeptas como epónimo de “Dios”, si bien en la biblia nazarea aparezca denominado como “YHWH elohim” o “YHWH entre los ha’elim”

« ¿Quién como tú, YHWH, entre los ha’elim? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, tremendo en esplendor, hacedor de prodigios?» Éxodo 15:11. Biblia Israelita Nazarea.

« …Ninurta es el  Marduk del azadón; Nergal es el  Marduk de la batalla; Zababa es el Marduk de la contienda;  Enlil es el Marduk de la majestad y del consejo;  Nabu es el Marduk auditor; Sin es el Marduk que ilumina la noche; Shamash es el Marduk de la Justicia; Adad es el Marduk de las lluvias… » Pasaje de himno a Marduk, (CT 24, 50, BM 47406, obverse) Periodo Neo-Babilónico. 1156-539 a.c.

Ya no nos cabe duda que numerosos párrafos del Génesis corresponden a una interpretación o a un conocimiento genérico de la Creación  en el antiguo Oriente Próximo. Así, por ejemplo,  Génesis 1:6-7 ,  nos hace una descripción de la división del primigenio  caos acuífero infinito, concepto en similitud a las  percepciones sobre la composición del  Universo de la  mitología mesopotámica, para constituir un Firmamento que da cabida a las estrellas y a las luminarias del día y de la noche..

« Elohim dijo: “Que haya un firmamento en medio de las aguas para que separe el agua del agua”. Elohim hizo el firmamento, y éste separó el agua que había bajo el firmamento del agua que había sobre el firmamento. Y así fue. » Génesis 1;6-7 Biblia Israelita Nazarea.

La diosa Madre hittita Hebat/Arinna. Siglo XV-XIII a.c.

Otro relato del Génesis que pudiera ser comparable en su interpretación es la creación del hombre y la mujer, ya que existen dos pasajes que referencian su creación tanto en el sexto día como a continuación del séptimo .  Durante el siglo II d.c., y como consecuencia de la detección de éstas y otras incongruencias en los textos del Antiguo Testamento , léase en nuestro caso Génesis 1:27 y Génesis 2: 21-22,  se desarrolló un proceso “reinterpretativo”  de los textos bíblicos dentro del “midrash rabínico” – nuevas interpretaciones bíblicas que incluso influyeron en las posteriores lecturas bíblicas cristianas – y cuyas conclusiones eran coincidentes, a su vez, con las aseveraciones de una “Cábala” hebrea fuertemente influencia por los antiguos textos mesopotámicos. Según ésta nueva lectura, en el sexto día, YHWH creó a un hombre, Adam y a una mujer iguales y a su semejanza. Ésta primera mujer,  que se cita también en Isaías 34:13-15, sería “Lilith/Lumia”.  De ésta guisa, Lilith, “la que no conoce marido”, el “pájaro de la noche”, símbolo de lo “Improductivo” y lo dañino, – En definitiva, y dentro de las consideraciones culturales de la “Creciente Fértil”, un “demonio” –,   daría cabida bíblica a una costumbre hebrea de colgar del cuello de los niños un amuleto con la representación de “tres entes angelicales” denominados  Senoy, Sansenoy y Semangelof  para proteger a los infantes de la primera esposa de Adam   -y que son comparables en su uso a los amuletos contra  demonios “lamashtu” mesopotámicos – Lo curioso de ésta nueva lectura del relato del Génesis es que dejaría a Lilith, como aparente protagonista  de la expulsión del Jardín del Eden, así como también de la  imagen de la “Aridez”   de la región donde la raza humana es expulsada por YHWH y sus colaterales efectos. 

Por el contrario, Eva, como participe del pasaje de la costilla, Génesis 2: 21-22, y cuyo relato esté posiblemente  basado en el mito mesopotámico de Enki y Ninhursag –  Mito donde el dios Enki cede una “dolorosa costilla” para crear a la diosa Ninti, “La que da la Vida” – , aparece como la “Jawah Viviente”, Génesis 3:20,  o “la Madre de todos los que viven”, dando presencia a la “Fertilidad” como contrapartida a Lilith. Así, la “Jawah/Hawwa” o “Hawwat” , en su forma semítica, coincidirá etimológicamente,  y en sus atributos,  con otras “diosas de la Fertilidad” del Oriente Próximo, caso de la diosa sirio-hurrita “Hebat”,  la eblaíta “Ha-a-ba-du”, la “Ha-pa-tu/He-ba-tu” luvita o como “Hba-eni”, ” La Madre Heba”, en los himnos órficos griegos al dios Dionisios.

Independientemente de tomar en consideración una interpretación u otra, lo que resulta evidente en el relato bíblico es la expulsión de la Humanidad del “Paraíso del Eden”. Lugar, el Eden, que según nos describe el Antiguo Testamento , proveía al hombre de todas las necesidades para su sustento.

« A Adam le dijo (YHWH) : “Como hiciste lo que te dijo tu esposa y comiste del árbol (de la Sabiduría)  del que te ordené que no comieras, el suelo queda degradado por tu culpa; con duro trabajo comerás de él todos los días de tu vida; espinos y abrojos te producirá. Pero tu alimento serán las plantas del campo; con el sudor de tu frente te ganarás el pan hasta que vuelvas al suelo del que fuiste formado. Pues polvo eres y al polvo volverás“» Génesis 3: 17-19 Biblia Israelita Nazarea.

Durante decena de miles de años, la humanidad prácticamente careció de Historia, pero ya en el periodo Epipaleolítico, y  finalizada la última glaciación que elevaría la temperatura media en siete grados, grupos humanos comenzaron a introducir cambios relevantes en sus modos de vida como consecuencia de las variaciones climáticas en su biosfera. El  siguiente periodo, denominado Neolítico,  supuso para su economía una transformación radical. El hombre se convirtió en productor, llegando  finalmente a comprender a la Naturaleza y dejando de concebirse a sí mismo en  esencial comunión con ella, para contemplarse  como una especie superior e  investida del derecho incuestionable para someterla. Curiosamente éste hecho,  lejos de apaciguar su miedos hacia un pretérito entorno, muchas veces hostil,  lo que produce es un efecto contrario. El hombre  ahora se siente  mas indefenso, y esto es debido a que  es mas consciente de su debilidad frente al medio en que vive. Por lo que, y por aquel tiempo,  en Oriente Próximo aparecen los primeros santuarios en rogatoria a las fuerzas naturales de las que se solicita su indulgencia. De otro lado, y ya en el VII milenio a.c. , la igualdad y el concepto comunitario,  que había sido eje de las primeras sociedades neolíticas y anteriores, se diluye en manos de la  “especialización” y la creación de diferentes “castas”, bien sean los ya consolidados grupos sacerdotales o bien las incipientes clases guerreras, que aparecen como salvaguardia  y protección  ante “espíritus” y “seres terrenales” que pueden hacer peligrar la supervivencia del asentamiento. y su cultura agrícola-ganadera de propiedad privada.

«Elohim los bendijo y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y domínenla; y gobiernen a los peces del mar, a las aves del cielo, y a todo viviente que se arrastra por la tierra”. Elohim dijo: “Miren, yo les doy toda planta que da semilla sobre la tierra, y todo árbol que da fruta con semilla; estos les servirán de alimento. Y a todos los animales de la tierra, a todas las aves del cielo, y a todo lo que se arrastra por la tierra, en los que hay aliento de vida, [les doy] todas las plantas verdes por alimento”. Y así fue. » Génesis 1: 28-30 Biblia Israelita nazarea.

La pregunta sería: ¿Son mejores las sociedades agrícola-ganaderas que las sociedades cazadoras-recolectoras..? En un principio, siendo  como son el origen de nuestra actual sociedad,  parece evidente que las primeras, pero tal vez y quizá esto no sea así.

En realidad, la vida del ganadero o del agricultor no tiene porqué ser mejor que la del cazador-recolector, como así parece por los estudios realizados en sociedades primitivas actuales. Los pueblos cazadores y recolectores que cuentan con un entorno de recursos suficientes para su manutención dedican muy poco tiempo al trabajo, a diferencia de la dura labor de mantenimiento, protección y plantación/cría que supone mantener explotaciones ganaderas, agrícolas o mixtas.  Tal es así,  que las culturas anteriores al Neolítico posiblemente disfrutaran sus días dentro de un ocio casi interminable y  que dedicarían a otros menesteres mas reconfortantes para espíritu y cuerpo.

¿Porque entonces el hombre se hizo agricultor y ganadero, si no había ventajas aparentes sobre su modo de vida anterior..? La respuesta parece no ser sencilla. 

Lienzo del “Jardín del Eden”. Jan Brueghel El Viejo. Siglo XVII d.c. Galleria Doria-Pamphili.

La primera de ellas, conocida como la “Teoría del Oasis” de V. G. Childe propone al cambio climático como motor de las transformaciones hacia las sociedades agrícolas y ganaderas. De acuerdo con su hipótesis, en el Oligoceno, hace unos doce mil años, se produjo en Oriente Próximo y Norte de África una intensa aridez. Hombres y animales salvajes confluyeron en zonas mas húmedas donde la supervivencia era mas fácil. Ésta convivencia impulsó la domesticación de animales y los primeros intentos en la consecución de una rudimentaria agricultura. Desgraciadamente estas suposiciones chocaron, con posterioridad, con la Paleoclimatología. Ésta ciencia indicó que la supuesta zona de origen del Neolítico sostenida por Childe, dispuso de un periodo mucho mas húmedo de lo que en un principio podría suponerse, por lo que , en un primer momento, desmontaba sus tesis.

R.B. Braidwood, trató posteriormente de actualizar “La Teoría del Oasis”. Tras sus investigaciones en el yacimiento iraquí de Jarmo, Braidwood desechó las premisas de Childe, basando su modelo sobre la premisa única  de la existencia de zonas donde las especies autóctonas animales y vegetales eran  proclives a ser “domesticadas”, formulando la “Teoría de las Zonas Nucleares”, y  que se basaba en una evolución cultural a tales expensas. A igual que en el caso anterior, la teoría daba explicación de donde se inició y como, pero no contestaba el porqué.

En la década de los 70 del siglo pasado, ayer, L. Binford y K. Flannery, discípulos de Braidwood, recondujeron las teorías sobre el origen del Neolitico. Su modelo “Del Desequilibrio” sostiene que los cambios no se produjeron en las “Zonas Nucleares” , sino en zonas adyacentes a éstas. Esta hipótesis basa sus conceptualidades en la necesidad de optar por tales soluciones y no por sus supuestas ventajas.  Binford y Flannery sostienen que el proceso evolutivo cultural se inicia tras el Holoceno y en zonas colindantes a las que se beneficiaron de un clima mas húmedo tras la última glaciación. En un primer momento, éstas  zonas de privilegio fueron refugio para grupos humanos que practicarían una economía de depredación. Posteriormente y debido a  la abundancia de recursos se produjo un exceso de población que condujo a un fuerte desequilibrio en relación con los recursos disponibles que  llevó a la obligatoriedad de la emigración hacia zonas anexas, más pobres, a la población excedente. Los emigrados, ante la escasez comparativa de alimentos, que impedía sostener una sociedad de cazadores y recolectores, derivaron, por exigencia,  en sociedades productoras.  Las objeciones a tal hipótesis se atribuyen a que los yacimientos neolíticos encontrados no se asientan en regiones especialmente difíciles en sus condiciones proveedoras, así como tampoco existen indicios de presuntas emigraciones hacia las mismas.

Otras teorías, también de los 70, caso de N. Cohen,  y aunque parte de las ideas de Binford y Flannery, hablan de un concepto de “saturación” de zonas como consecuencia de la expansión humana. Así, progresivamente se fueron poblando las zonas que permitían mantener una economía depredadora, hasta que llegó un momento donde la imposibilidad de tales culturas, ante la ausencia de regiones proclives,  derivó hacia la creación de comunidades neolíticas.  J. Calvin, mediante su “Teoría ideológica”  hace referencia a determinados cambios en el pensamiento humano que llevaron a una economía productora y entre los que se incluirían “nuevos formatos sociales”. Formatos sociales que se sustentarían en nuevas “percepciones psicológicas” inscritas en  la relación del hombre con el “hecho divino” y que fueron  fruto del auge de las clases sacerdotales.

Todas estas hipótesis han conseguido explicar parcialmente el auge Neolítico en diferentes partes del mundo, sin que ninguna de ellas haya conseguido dar un explicación consensuada de su conjunto. De todas maneras, y ante la duda, siempre nos queda la explicación que las Sagradas Escrituras y dentro de éstas la que, durante milenios,  nos ha  facilitado el Génesis.

Referencias:

“Breve historia del mundo. Las claves para entender la Historia del hombre” Luis E Iñigo Fernández (2011)

“Nociones de Prehistoria General” Jorge Juan Eiroa (2000)

www. blibliasonline.com

Imágenes:

http://www.factanddetalis.com

http://www.bliblescripture.com



Del Neolítico a la Edad del Bronce: Jefatura y sacerdocio. Evolución.

Resulta difícilmente cuestionable que el origen de los cambios sociales y económicos  que propiciaron el Neolítico no se fundamenten en una variable ecológica. Variable que surge a partir de los últimos episodios  de la transición entre la glaciación de Würm  al  Holoceno y que propicia una necesidad adaptativa de las anteriores “culturas de depredación” mesolíticas, 12000-10000 a.c., ante la desecación de grandes áreas en virtud del progresivo cambio climático en ciernes. Esta obligada evolución cultural humana dará comienzo, en el caso de Oriente Próximo, con las culturas natufienses, que irán unidas a unos nuevos comportamientos humanos en su relación con la Naturaleza, y que tendrán su inicial transformación con  primitivas técnicas dirigidas a favorecer el crecimiento y expansión de determinado tipo de gramíneas, mediante un primitivo método de selección. A continuación, entre 8500- 7500 a.c. aprox., se desarrollan los primeros ensayos de cultivos masivos y  domesticación  de animales en el Neolítico pre-cerámico A, desembocando en el periodo comprendido entre el 7500-6500 a.c. con el pre-cerámico B y donde ya aparecen la primera agricultura y ganadería extensiva. La proyección de ésta nueva condición social humana, ya con un carácter aldeano – En el Precerámico A se abandonan los asentamientos en cuevas y hábitat similares –, verá su culminación con su expansión hacia la cuenca del Tigris, la península Anatolia, el altiplano iraní y  Montes Zagros.

Un primer acercamiento a estos comportamientos diferenciadores, y a las nuevas propuestas sociales basadas en las anteriores premisas,  serán determinantes en las próximos acontecimientos vitales de la Humanidad. Si bien,  habría que apuntar que tales soluciones finales agropecuarias fueron el término de otras  experiencias vitales alternativas que convergieron. Esta hipótesis podría invitarnos a pensar en la posibilidad de una domesticación de animales anterior a la consecución de la agricultura, ya que esta última tuvo una primera fuerte necesidad de terrenos seleccionados y adecuados a los diferentes cultivos, así como  un  progresivo valor mínimo en la productividad, que viene condicionado por la posesión de diferentes aspectos del conocimiento – aspectos que condujeron al desarrollo de técnicas como el “barbecho”,  la utilización de abonos orgánicos o el diseño de nuevas herramientas, etc. –  que, en mi opinión,  deben ser valorados, aunque, como señala Eiroa, éste hecho tampoco desvirtúa la compleja presunción que se tiene a cerca de los inicios de la ganadería.

Pero lo que realmente,  y desde el punto de vista social, generalizó e innovó el Neolítico fue la necesidad, dentro de la vida aldeana, de una especialización y organización de los trabajos  – La sedentarización tecnificó la sociedad impulsado la creación de oficios, por ejemplo la construcción de viviendas –, si bien este proceso,  que quedará más definido en el periodo posterior, tuvo un desarrollo lento que duró aproximadamente 3000 años. Ésta especialización y organización, que se traducirá en un incremento de la productividad –  fruto de la necesidad de obtener mas recursos como consecuencia del aumento de la población –,  y que según la “teoría ideológica”, J. Cauvin (1994), situaría a los pobladores neolíticos ante la tesitura de una  “necesidad de incentivo”  hacia esos nuevos formatos sociales. Situación que se resuelven mediante la adopción de nuevas “adaptaciones psicológicas” , y que se sostienen sobre una nueva concepción del “hecho divino”,  bien mediante la creación de nuevas entidades deíficas – caso del yacimiento de la aldea de Ain Ghazal en Jordania, 7250-6000 a.c. donde aparece un culto al dios del ganado – ó bien  mediante la modificación de los antiguos rituales y mitologías – diosas de la fecundidad de carácter agro-pecuario, Tell Halula en Siria, 8700-7400 a.c.  – Reestructuración de creencias que conllevará el reforzamiento de determinadas autoridades de carácter mundano..

Durante el Calcolítico,  a partir del VI milenio a.c aprox,  el nivel de desarrollo cultural permite una utilización sistemática y diversificada del medio, una organización social mas compleja, en las que se entrevén jefaturas políticas y ya un cierto grado de estratificación social que irá aumentando con el paso del tiempo. Se afianza la vida de poblado con un modelo protourbano –  si bien de forma paulatina y localizada que conducirá, en Oriente Pŕoximo, a las ciudades-Estado mesopotámicas, 3800 a.c., y al Egipto pre-dinástico, 3600 a.c.- , se amplía la especialización en la fuerza de trabajo, y se generalizan aspectos de carácter ideológico y religioso. Situados en este momento temporal, la pregunta sería ¿Cual fue el detonante del paso de las aldeas neolíticas de carácter esencialmente agropecuario a las primeras ciudades en las que se centralizaban actividades de toda índole…? La respuesta, tal vez, y más propiamente resuelta, se encuentre en el núcleo fundamental de las ciudades mesopotámicas: El templo ó lugares de culto.

Hemos apuntado anteriormente que  como consecuencia de la necesidad organizativa a que predispone el asentamiento y arraigo de las poblaciones humanas neolíticas, se produce, en paralelo, un cambio en las creencias. Estas creencias van acompañadas de unos rituales que, en caso de las religiones primarias y a semejanza de los rituales paleolíticos, van acompañados de un fuerte componente de recordatorio en el conocimiento heredado – regulando multitud de aspectos económicos y de comportamiento social – y cuya base teológica se sostiene en una misión general:  La explicación de la organización del mundo y el “acomodo” vital  del hombre en el orden divino de la Naturaleza. (J. Assmann, 2003). Religiones que, en definitiva, exigen “el sacrificio”, la  autoinserción en las diferentes liturgias organizativas,  y, por ende, la obligación de sustentar “ese mundo”. Si a esto unimos el carácter punitivo divino que estas creencias poseían sobre el incumplimiento de tales rituales – castigos de los dioses que condenaban a hambrunas, enfermedades, conquistas,  etc -,  encontramos una llave que asegura la aceptación, por parte de la fuerza de trabajo, de menesteres y obligaciones comunales e impulsará a los “custodios” de tales rituales, los sacerdotes, a la jefatura de los asentamientos. Situación que vendría acompañada por la pérdida de peso decisorio, ante el incremento poblacional y procedencia, de pretéritos conceptos de autoridad como pudieran ser los jefes familiares ó de aldea, de clanes u otras paralelas jerarquías tribales anteriores ó bien serían estos mismos, como evolución de  esos mismos aspectos sacramentales de origen mesolítico – Entre las obligaciones o funciones de  los jefes de las familias y clanes  es posible encontrar la religiosa – , quienes posiblemente asumirían tales roles (Lara Peinado,1999)

Ya en la Edad del Bronce,  a partir de finales del IV milenio a.c. aprox., es donde se producen los cambios más significativos en los aspectos sociales y económicos con respecto al periodo anterior – cambios que vendrán marcados por un desarrollo de la  metalurgia y que se verá reflejado en la metodología de explotación de los diferentes recursos  económicos – y que se reflejan en unas jefaturas donde el incremento de las diferencias sociales resulta manifiesto  como consecuencia de la acumulación de riquezas y la concentración de poder desarrollándose  una progresiva estratificación social y que está fuertemente condicionada a su relación con el templo. Aquí hemos de recordar que en la época de las teocrácias mesopotámicas, el templo no era sólo un centro religioso, si no también un centro económico cobrador de impuestos, administrador de tierras y  esclavos,  y que formaba parte del circuito comercial de mercancías. También realizaba préstamos dinerarios y, como una práctica habitual,  ofrecía en arrendamiento tierras de cultivo a campesinos ó mayores propietarios. Hasta tal era así que podemos decir, sin temor a equivocarnos,  que junto al palacio, y en función de la época,  ya sea juntos o por separado, poseyeron, ó  controlaron,  la mayoritaria parte de las  actividades económicas de las ciudades mesopotámicas.

Cara de los “poderes del templo”. Estandarte de Ur, 2600-2400 a.c aprox.. British Museum

Una concreta información en los escritos mesopotámicos  de las características de los rituales y culto a los dioses  no ha sido posible de obtener, por ahora,  sin embargo  disponemos de una idea aproximada de la composición de tales liturgias. Rituales que ,progresivamente, englobarían la reglamentación ó ritos de las actividades y organización de los templos fruto de anteriores procedimientos. Así en éstas se describiría los procedimientos principales   débitos al culto del dios; los ritos de purificación de los diferentes templos; así como la regulación de los propósitos de cada uno de los servidores, y  por tanto de los servicios, que el templo proporcionaba y que iban desde procesos de exorcización demoníaca hasta la  elaboración de productos artesanales, concluyendo  con las pauta a seguir en las labores de enseñanza de  las distintas ocupaciones que englobaban las prolijas actividades templarias.

Otro aspecto social a tener en cuenta, en estos estadios evolutivos,  es el incremento de la “conflictividad” entre los grupos humanos.– hasta el punto que se conocen aldeas amurallas, caso de Jerico, actual Israel, datadas en el 8300 a.c. – y que en el caso de las ya ciudades-estado mesopotámicas hace conceder cada vez mayor protagonismo a una nueva institución: El Ejército. Ejercito que  en los primeros momentos no fue un cuerpo permanente, pero que en el caso sumerio  se le conoce, como mínimo, una estructura definida ya desde el Periodo Arcáico, 2900 a.c. aprox., dadas las contínuas luchas entre ciudades vecinas – ejemplo documentado son las luchas entre Umma y Lagash por el control de la llanura de Gu’edenna – y que  elevó a determinados líderes guerreros – como consecuencia de la cesión de forma temporal del poder civil en situaciones excepcionales –  al status temporal del “lugal” o  jefe civil. Situación que en algunos casos derivó en la creación de “monarquías militares”  como sistema político, y ya con dinastías hereditarias propias – al igual que sucedía con las castas templarias de los sumos sacerdotes y acólitos –, caso de la ciudades de Uruk, Kish y Lagash. Si bien esta opción no fue generalizada, si es cierto que el jefe de la ciudad , como representante de la divinidad – “en” sumerio, y que personifica a la perfección las  hipótesis anteriormente plasmadas – fue progresivamente tomando un carácter bicéfalo que se conoce también desde la Epoca Arcáica,  pero que siempre estuvo bajo la “tutela de las divinidades” y su ritual organizativo.

Cara de los “poderes civiles” Estandarte de Ur. 2600-2400 a.c. aprox. British Museum

Referencias:

“Nociones de Prehistoria general” Jorge Juan Eiroa (2000)

“La Mesopotamia Arcáica: Sociedad y Economía en el amanecer de la historia” Nicholas Postgate (1999)

“La Civilización sumeria” F. Lara Peinado (1999)

Imágenes:

az.wikipedia.org

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