Ufología ancestral: “The Watchers”. Los “Observadores” en los textos bíblicos.

Si una cosa he percibido en mi trato con los seguidores de la ufología, es su general sentimiento de ser “vigilados” por una o varias razas de pobladores de sofisticadas naves interestelares y que , según sus afirmaciones, pululan por éste, por otro lado,  parco e insignificante en proporción y situación, sistema solar de la Vía Láctea. Dentro de su ínclita relación de fehacientes testimonios, tanto antiguos como modernos, existe la posibilidad de encontrarse excelsas tecnologías y sofisticados comportamientos invasivos de sometimiento biológico y social, entremezclándose con una apreciable variedad de personajes bíblicos y de otras mitologías que desde los cielos mantienen un férreo control sobre la evolución del ser humano. Unos entes que podrían ser denominados como “Observadores”.

(En relación a la interpretación de Daniel de la profecía onírica del rey Nabucodonosor II…) En cuanto al îr (observador) que el rey vio, un malach hakodesh (espíritu divino), descendiendo de Shamayim (Los Cielos), diciendo: …”. Libro de Daniel, 4: 23(20). Biblia Ortodoxa Hebrea. Periodo de los Macabeos. 167-142 a.c. aprox Sigue leyendo

Los desvarios de Z. Sitchin: Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos (I)

Si bien en su día dí por concluida la serie “Los desvaríos de Z. Sitchin” con la premisa que las explicaciones vertidas, sobre la iniquidad de las supuestas pruebas aportadas en sus escritos por parte del seudo traductor de textos mesopotámicos y hebreos, con el pensamiento que resultarían suficientemente aclaradoras para cualquier escéptico, ó persona que tuviera por costumbre no dejarse llevar por “modismos” y profesionales en lo “magufo”. Hoy, ante la proliferación de páginas que, o bien apoyan sus tesis  ó bien las utilizan para conseguir magros beneficios de incautos, me decido  a reabrirla con un comentario sobre la publicación “El duodécimo planeta” en su capítulo 5, titulado “Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos”, en la versión de la “Biblioteca Pléyades”, uno de sus máximos adalides en la red.

Sitchin hace una introducción del capítulo con la siguiente afirmación:

«Los textos sumerios y acadios no dejan lugar a dudas de que las gentes de Oriente Próximo de la antigüedad tenían por cierto que los Dioses del Cielo y de la Tierra eran capaces de elevarse en el aire y ascender a los cielos, así como de recorrer los cielos de la Tierra a voluntad» “Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos”

Para empezar un comentario desafortunado. Muy pocos dioses de la tradición sumerio-acadia tenían la capacidad de volar, habiendo dioses incluso principales que carecían de ella. Un claro ejemplo demostrativo pudiera ser el dios Enki sumerio –  personaje harto nombrado en las publicaciones de Zecharia Sitchin –, el Ea acadio, que se desplaza en el “Íbice del Apsu”, su barca sagrada. Barca que nunca dejó sus dominios de “Señor de las aguas profundas y de los cañaverales” y que se desplazaba sobre la Tierra siguiendo los cauces del Tigris, Éufrates y el actual Golfo Pérsico. Una posible corroboración está en el hecho que Enki nunca tuvo representación astral y como éste,  multitud de otros dioses del panteón mesopotámico a lo largo de milenios.

A continuación para certificar tales afirmaciones hace referencia al mito de “Inanna y Shukallituda” – Un texto de carácter agrícola y cuya última parte, muy deteriorada, tal vez sea origen, por las semejanzas,  del mito hebreo de  “Las diez plagas de Egipto” – y las “capacidades aéreas” de la diosa Inanna/Ishtar.  Lectura que en exclusiva demostraría que la diosa de la Fertilidad se desplazaba bien por sus medios, bien mediante un transporte, por el Cielo,  siendo la posterior alusión a historiador S. Langdon y a su libro ” La liturgia clásica de Inanna”, añadido innecesario que, y es un suponer, se utiliza para dar un “ empaque erudito” a tales consideraciones.

« Esta capacidad de Inanna, capacidad que también muestran otros de los principales dioses, solían reflejarla los antiguos artistas representado dioses- antropomórficos en todos los demás aspectos, como ya hemos visto – con alas, tal como se puede ver en numerosas representaciones, no formaban parte del cuerpo – no eran alas naturales -, sino más bien, un añadido decorativo de la vestimenta del dios » “Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos”

Este párrafo afirma, de nuevo, que los grandes dioses volaban, cosa que es incierta, como ya hemos demostrado para el caso de dios Enki. Es cierto que determinados dioses se valían de diferentes transportes para sus periplos: El dios Zuen/Sin viajaba en una barca celeste, Utu/Shamash lo hacía en un carro alado o se desplazaba a pie, Enlil lo hacía en un carro alado o sobre las nubes, etcetera… Pero fundamentalmente esta cualidad era definitoria de divinidades con representación astral, léase La Luna, El Sol, Venus, figuración astral de Inanna/Ishtar, exceptuando a Enlil que tenía una vertiente dual ctónica y astral al representar al Viento y así, otros dioses menores.  Lo que no cabe duda es que existieron otras divinidades que carecieron de ella, caso de los que representaban aspectos de la Naturaleza o bien tutelaban labores y artes, así como que tampoco eran representados “con alas” – Aquí Sitchin pretende asimilar a los principales dioses sumerios con los apkallu de la imaginería asiria que aunque dioses, no lo fueron principales –

Dando Sitchin por irrefutable la demostración anterior, a la vez que proporciona la imagen de una Inanna/Ishtar alada, el texto nos propone lo siguiente:

«Los textos que tratan de este arriesgado viaje (hace aquí referencia al mito de “El descenso de Inanna a los Infiernos”…) dicen que Inanna se puso, meticulosamente siete objetos antes de emprender el viaje, y cuenta que tuvo que entregarlos en los siete pórticos que tuvo que atravesar para llegar a la morada de su hermana (Ereshkigal..). Estos siete objetos se mencionan también en otros textos que tratan de los viajes aéreos de Inanna

1El SHU.GAR.RA se lo puso en la cabeza.

2. “Pendientes medidores”, en las orejas.

3.  Cadenas de piedrecillas azules, alrededor del cuello.

4.«Piedras» gemelas, sobre los hombros.

5.  Un cilindro dorado, en las manos.

6. Correas, que le abrazaban el pecho.

7.  La vestimenta PALA, con la que vistió su cuerpo » “Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos”

La transcripción del texto original sumerio de este pasaje, así como su traducción, son los siguientes:

« (14) me 7-bi zag mu-ni-in-KEC2 (15). me mu-un-ur4-ur4 cu-ni-ce3 mu-un-la2 me dug3 jiri3 gub-ba i-im-jen (17) tug2cu-gur-ra men edin-na saj-ja2-na mu-un-jal2 (18) hi-li saj-ki-na cu ba-ni-in-tij4 (19)na4za-gin3 di4-di4-la2 gu2-na ba-an-la2 (20)na4nunuz tab-ba gaba-na ba-ni-in-si (21) tug2pala3 tug2 nam-nin-a bar-ra-na ba-an-dul (22) cimbi lu2 he2-em-du he2-em-du igi-na ba-ni-in-jar (23) tu-di-da lu2 ja2-nu ja2-nu gaba-na ba-an-gid2 (24) har kug-sig17 cu-na ba-an-du8 (25) gi 1 ninda ec2-gana2 za-gin3 cu ba-ni-in-du »

« (14) Ella tomó los siete “me” sagrados. (15) Recogió los sagrados poderes y los asió entre sus manos (16) Con los positivos “me” sagrados, ella emprendió su camino (17) Ella  se colocó el” tug2cu-gur-ra”, la “Corona de la Llanura”, sobre su cabeza (18) Colocó el tocado sobre su frente. (19) Colgó un collar de pequeñas cuentas de lapislázuli sobre su cuello. (20) Puso sobre sus pechos dos iguales perlas ovuladas (na4nunuz..) (21) Se cubrió con un vestido tug2pala3 , el ropaje de las (grandes) damas (22) En el contorno de sus ojos aplicó el afeite ” Que se acerque, que se acerque..”  (23) Sobre el pecho deslizó el blusón llamado “Ven, hombre, ven..” (24) Colocó en su dedo  el anillo de oro. (25) (y) en sus manos la vara de lapislázuli y la cuerda de medir » Pasaje de “El descenso de Inanna a los Infiernos”

“Diosa del Vaso” II milenio a.c. Mari (Tell-Hariri). Siria. Aleppo National Museum

(continúa el texto de Z. Sitchin..) « Aunque nadie ha sido capaz, todavía, de explicar la naturaleza y significado de estos siete objetos, creemos que la respuesta la teníamos al alcance de la mano desde hace tiempo. En las excavaciones que realizaron entre 1903 y 1914 Walter Andrae y sus colegas en la capital asiria de Assur, se encontró en el Templo de Ishtar una estatua muy deteriorada de la diosa, donde se podían observar diversos ‘artilugios’ sujetos al pecho y a la espalda. En 1934, los arqueólogos que excavaban en Mari se encontraron con una estatua similar pero intacta, enterrada en el suelo. Era la presentación a tamaño natural de una hermosa mujer »

Vamos a intentar, primero, “colaborar” en resolver el enigma de los siete objetos apoyándonos en el texto sumerio:

(1) El “Shu-ga-rra“. En el texto parece corresponder a la “Corona de la Llanura” (S Kramer). Corona que es una alegoría de los poderes de Inanna y que se relacionan con las fértiles tierras de las cuencas del Tigris y Eufrates como fruto de su intervención divina.

(2) “Pendientes medidores” en sus orejas. Sinceramente.., yo.., ni en el texto cuneiforme ni en la traducción, advierto de tal posibilidad, ni cercana ni remota, de semejantes “pendientes”.

3) Collar de cuentas de lapislázuli.

(4) “Piedras gemelas” sobre sus hombros. Que no cabe duda que o bien es una mala traducción o bien es una “libertad literaria”, por decirlo de alguna manera…, de las perlas  ovuladas que Inanna coloca sobre sus pechos para hacerlo coincidir, digo yo.., con la imaginería de la “Diosa del Vaso”.

(5) “Un cilindro dorado en las manos”. Y que corresponde con “la vara de medir” de lapislázuli – o  “na2 za-gin”  en sumerio (J. Black). Piedra preciosa, que no dorada, sino más bien de color azul -, siendo con la cuerda, un símbolo de la divinidad. Estos complementos sagrados tienen un significado de posesión de la Tierra, ya que con estos enseres se median, en la práctica habitual mesopotámica, los terrenos y sus lindes.

(6) “Correas, que le abrazaban el pecho”. me pasa igual que en el punto 2 (¿?) ¿Donde están tales “arreos”  reflejados en el relato..?.

(7) “La vestimenta ‘Pala”. Y que ya viene definido su protagonismo en el propio texto.

En resumidas cuentas, la idea es hacer coincidir, “tirando del porque yo lo valgo”  la representación de la diosa encontrada en la ciudad de Mari, en el palacio del  rey Zim-ri-lim,  y fechada entre el 1775-1761 a.c., con una descripción que ofrece un texto sumerio sobre la vestimenta de Inanna de finales del III milenio a.c.

Llegados a este punto, la pregunta sería saber el fin de tan erróneas aseveraciones. Fin que encontramos en el párrafo siguiente:

« A diferencia de las tallas planas o de los bajorrelieves, esta representación tridimensional y a tamaño natural de la diosa revela interesantes rasgos de su atuendo. En la cabeza no lleva un sombrero de señora, sino un casco especial; sobresaliendo de él, a ambos lados, y adaptándose a las orejas, hay unos objetos que le recuerdan a uno los auriculares de un piloto. En el cuello y sobre el pecho, la diosa lleva un collar de multitud de piedrecillas (probablemente preciosas); y en las manos sostiene un objeto cilíndrico que parece demasiado grueso y pesado como para ser un recipiente de agua.» “Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos”

« Sobre la blusa semitransparente, dos correas le cruzan el pecho, llevando a la espalda, y sosteniendo en su lugar, una extraña caja de forma rectangular. La caja está estrechamente ceñida a la parte posterior del cuello de la diosa, firmemente sujeta al casco con un correa horizontal. Fuese lo que fuese lo que la caja llevase dentro, debió de ser algo pesado, pues el artilugio precisa del apoyo adicional de dos grandes hombreras. El peso de la caja debió incrementarse con una manguera que está conectada a su base con una abrazadera circular. El equipo completo de instrumentos se sostiene en su lugar con la ayuda de dos series de correas que cruzan la espalda y el pecho de la diosa.

El paralelismo entre los siete objetos que necesitaba Inanna para sus viajes aéreos y el vestuario y los objetos que lleva la estatua de Mari ( y probablemente, también la otra mutilada que se encontró en el templo de Ishtar en Assur es fácilmente demostrable. Vemos los ‘pendientes medidores’ – los auriculares- en las orejas; las hileras o ‘cadenas’ de piedrecillas alrededor del cuello; las ‘piedras gemelas’ – las dos hombreras  sobre los hombros; el ‘cilindro dorado’  en las manos, y las correas que se entrecruzan en su pecho. Ciertamente, va vestida con una ‘vestimenta PALA’ (‘vestimenta del soberano’), y en la cabeza lleva el casco SHU.GAR.RA, un término que, literalmente, significa ‘lo que hace ir lejos en el universo’. Todo esto nos  sugiere que el atuendo de Inanna era el de una aeronauta o un astronauta. » “Nephilim: El pueblo de los cohetes ígneos”

¡Que decir..! Aunque debo de aclarar que en algunos aspectos, en un primer momento, la representación encontrada en Mari,  y corroborando a Z. Sitchin, tiene detalles que pueden parecer extraños.  Detalles tan sugerentes como que la “Diosa del Vaso” era un ¡Surtidor de agua..! De ahí la posición del vaso y otros detalles, como que el hecho que esté hueca.

Emplazada en la sala del trono de Mari, donde se encontró tras éste, se supone que formaba parte de una pareja igual que representaba la “Abundancia” y que concuerda con los ritos de coronación meritas, donde el agua era vertida con esa significación. De ésta guisa, así, aparecen tales divinidades junto a Ishtar en representaciones  de la Fertilidad en cilindros-sello acadios (D. Collom) ¡Como..! Pues si.., después de todo resulta que nuestra venerable “diosa acuífera” no es Ishtar, y mucho menos Inanna, se trata de una diosa de segundo rango del extenso panteón mesopotámico… ¡Que decepción..!

Cilindro-sello post-acadio. III dinastía de Ur, (De izquierda a derecha..): Ishtar, una servidora portando un sacrificio , una diosa con un vaso que fluye, Gilgamesh,y la diosa Nisaba. El propietario es un escriba llamado Ili-Ishtar. British Museum.

Referencias:

http://www.etcsl.orinst.ox.ac.uk (University of Oxford Library)

“A concise dictionary of Akkadian” Jeremy J. Black (2000)

“Catalogue of the Western Asiatic seals in the British Museum” Dominique Collom (1985)

http://www.bibliotecapleyades.net.

Imágenes:

http://www.icobase.com

http://www.bibliotecapleyades.net

Mitología semita. Nephilim: ¿Gigantes, dioses u hombres…?

Dentro de la mitología semítica, y en nuestro caso más exactamente en la hebrea, aparecen determinadas personalidades, todas ellas reflejadas en los diferentes textos del Antiguo Testamento,  denominadas Gibborim, Rephaim, Anakim, Emim, Zamzummim y Nephilim ,  cuyo nexo  definitorio parece girar alrededor de unas cualidades tanto físicas como espirituales extraordinarias o fuera de lo común.

«6:1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y le nacieron hijos. 6:2 que viendo los hijos de Dios (Bene Elohim) que las hijas de los hombres eran hermosas tomaron para si mujeres, escogiendo entre todas. 6:3 Y dijo Jehová: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente el es carne, mas serán sus días ciento veinte. 6:4 Había gigantes (nephilim) en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios  a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre (gibborim) » Génesis 6: 1-4. Biblia Reina Valera 1960.

Fragmento de papiro, P967 Kreuzer, de la Biblia helénico-egipcia “Septuaginta”. Siglo II d.c.

En la “Septuaginta” o Biblia griega, –   Conocida también como LXX. Es un conjunto de escritos en lengua griega traducidos del hebreo, el arameo, y con añadidos griegos,   del Pentatéuco. Fue  posiblemente escrita y desarrollada  entre el siglo III a.c. y el I d.c. con el fin de dar cobertura de las Sagradas Escrituras a los judíos de la Diáspora en lengua griega –  aparece el término “Gibborim” y que puede traducirse como ” los grandes Hombres”  en una vertiente bélica y de liderazgo, es decir grandes héroes o  grandes líderes de la tradición hebrea. Ésta acepción es compartida  con otro  general término semítico-hebreo,  “Rephaim“, y que aparece en textos ugaríticos y meritas que apreciaremos posteriormente. Esta significancia es posible que tenga relación con el antiguo culto del Levante meridional mediterráneo a los antepasados  y  líderes de gran dimensión  que fueron protagonistas de hitos históricos en la cultura de éstos  pueblos – Un ejemplo podría ser la mitificación y divinización del héroe Haddad  o Haddu  de Aleppo en la creencias semitico-meritas, y cuyas armas se veneraban en la sagrada ciudad  de Tuttul  en la actual Siria –   originarios del Levante mediterráneo asiático.

Según tradición semítica mas occidental, ugarítica, luvita y merita, los “Rephaim”, o “Rpum”  son el conjunto  de los espíritus de los  reyes, y por tanto héroes,  muertos que habitan en el “Inframundo” , cuya conexión es el haber alcanzado el poder terrenal,  permaneciendo “durmientes” hasta que fallece un descendiente o acólito  y cuya almas/espíritus se  alzan  de entre el “País de los Muertos” para recibirlo.

« (Proverbio en referencia al Rey de Babilonia…) El Sheol se levantó por ti para cumplimentar tu llegada; despertó a los refa’im  por ti;  hizo incorporarse incluso a todos los príncipes de la Tierra; levantó de su trono a todos los reyes de los goyim (no creyentes) » Isaías 14: 9 Biblia Ortodoxa Hebrea.

En referencia al texto anterior, sería interesante aclarar que en hebreo  “Sheol” es la “Morada de los Muertos” o “Mas Allá”. Un lugar que los textos bíblicos sitúan “a continuación de las aguas” y donde ubica a los Rephaim. Job 26:5 nos habla de “Debajo de las aguas y  de sus Habitantes” y que concordaría con la versión genérica mesopotámica de localizar el “Kur”o “El Lugar del No Retorno” debajo de Apzu,  el “Reino de las Aguas Profundas”, si bien es también posible, en un contexto semítico mas oriental, que haga referencia al lugar de donde brotan las “Aguas Primordiales”:  La residencia de los dioses y lugar de reposo  eterno de los héroes.

Los Rephaim , o “Refā’īm”, según otras alusiones de las escrituras bíblicas, son los descendientes de Rapha. Rapha es  un filisteo de la ciudad de Gath según 2 Samuel 22: 24 que aunque filisteo, los textos del Antiguo Testamento  le consideran de la tribu hebrea de Benjamín,  bien como descendiente de Binea , 1 Crónicas 8:37, o directamente como hijo de Benjamín, 1 Crónicas  8:2,   por lo que sería descendiente de Saúl, implicando una ascendencia real hebrea a la vez que amorrita . Los Rephaim, según la mitología semítica y por su apostura,  están por encima del  tiempo, el espacio y  la moral,  siendo considerados como “Hijos de los Dioses” o “Bnei Elohim”.  Así su cónclave se reúne en la “Montaña de la Divina Asamblea del Lejano Norte” o “Monte Sāpôn” – El Monte Zaphon, o Monte Kasion helenístico,  es un lugar nombrado también en la Biblia. Denominado en la literatura clásica como Monte Casio, actual Gabal-al-Aqra’  en Siria. La “Montaña Santa”, lugar de donde brotaron las “Aguas Primigenias”y residencia del dios semítico-occidental  El – . Es de notar que los Rephaim en la LXX, 2 Samuel 5: 18-22, son representados con el término “Τιτᾶνες”, los Titanes.  En el Libro de los Proverbios, los Titanes,  forman parte de la representación de la “Extinción”, por ser seguidores de la “Extraña Mujer” la diosa Aserah del ciclo mitológico de Baal semítico occidental.

« (En referencia a Asherah…) Su morada se hunde hasta la muerte y sus caminos conducen a los Rephaim » Proverbios 2:18

El significado de los vocablos  “Anakim”, “Emim” y “Zamummim” y que aparecen en los distintos textos bíblicos, son sinónimos del término “Rephaim”  aunque con matizaciones. En estos textos figurarían como  los pueblos “extintos” o  “derrotados”,  aunque las distintas traducciones desde la lengua griega insistan en considerarlos como “gigantes” , en razón de conquista, y como paganos adoradores de  ancestrales cultos. Los tres vocablos anteriores engloban a  diferentes primigenios pueblos que supuestamente poblarían las tierras de las actuales Jordania, Libano, Israel y Siria hasta la cuenca oeste del Eufrates antes del  asentamiento de las poblaciones semíticas. Así los primitivos habitantes de la región  de Moab, conocidos como “Emim”, fueron considerados como “Rephaim”. Los “Anakim” o “Hijos de Anak”,  término semítico-moabita para designar a los “Emim”, también fueron considerados como tales, si bien parece ser que éstos eran los míticos residentes de los territorios al este del valle de Wādī ʻAraba y la Transjordania con anterioridad a la llegada de los pueblos semitas ammonitas y moabitas – Ammon y Moab , las tribus de, , según  el A.T. son  hijos de Lot y por tanto descendientes de Abraham –  . En el Deuteronomio 3:13 limita su expansión desde  Galaad a Bashan – Reino de Bashan,  cuyo rey Og fue considerado como el último de los Rephaim , Deuteronomio 3:11,  siendo Galaad  la zona montañosa al este de Jordán – Por último,  los “Zamummim” parece ser que fueron los antiguos pobladores del posterior territorio  denominado ammonita en Deuteronomio 2:20.

« Y los hijos de José hablaron a Josué, diciendo: “¿Porqué nos has dado por heredad una sola suerte y una sola parte, siendo nosotros un pueblo tan grande, y que Jehová nos ha bendecido hasta ahora?”  Y Josué les respondió: “Si sois pueblo tan grande, subid al bosque, y haceos desmontes allí en la tierra de los ferezeos  y de los refaítas, ya que el monte de Efraín es estrecho para vosotros » Josué 7: 14-15. Biblia Reina Valera 1960.

En la biblia hebrea aparece el término הנּפלים, “nephilim”, que la Septuaginta griega traduce  como γίγαντες, que en su traducción no lleva al término “gigantes”, y que figura en Génesis 6:4 y en Números 13:33.

« También vimos allí Nephilim, hijos de Anak), raza de gigantes, y eran para nosotros como langostas; y así nosotros les parecíamos a sus ojos » Números 13:33 Biblia Septuaginta griega.

Cabeza de Titan. Posible autor Damophon. (Siglo II d.c.) Museo Arqueológico Nacional de Atenas

Dicho esto, vamos a intentar desentrañar el misterio. Es evidente que desde el punto de vista de la Biblia griega los términos hebreos “nephilim” y “rephaim” son intercambiables.  Se trata de seres mitológicos de grandes dimensiones físicas,  es decir Titanes o Gigantes.  Si nos ceñimos al Génesis 6, parece ser que estos “seres extraordinarios” fueron anteriores  a la llegada de los “Hijos de  Dios” o “Bene Elohim” – Traducción incomoda, porque para mí  su interpretación correcta sería “los hijos de los dioses” –. Pero dicho esto, tal vez, se nos plantearía una pregunta, al aceptar la traducción griega, de cual sería el papel de tales dioses primigenios como referencia dentro de un Génesis de carácter hebreo. En una primera valoración parece aceptable suponer que el término “Titanes”  corresponde a una asimilación helénica de un contexto mitológico de Oriente Próximo. Los Titanes eran los primitivos dioses ctónicos que gobernaban el mundo antes de la llegada de  Zeus y sus dioses olímpicos. Dioses que fueron derrotados por éstos últimos y que fueron a continuación desterrados al Tártaro o “Inframundo”. Ésta hipótesis, ya verificada, nos enlaza con una genérica  mitología general mesopotámica que nos presenta unos similares episodios en la lucha entre Tiamat y Marduk, o  lo que es lo mismo:  Entre los “viejos dioses de la Naturaleza” y los “jóvenes dioses” y que nos está relatada en el Enuma Elish, y en otros  convergentes relatos genesíacos a lo largo del Asia y del Mediterráneo Oriental, caso de “Ciclo de Baal” ugarítico, del “Ciclo de Kumarbi” hurrito-hittita o del “Ciclo de Haddad” semitico-oriental.  Pero dejemos de lado la interpretación de los textos sagrados por parte de la helénico-egipcia  Septuaginta  para centrarnos en los términos propiamente hebreos.

El término  הנּפלים  proviene de la raíz נּפל que viene a traducirse como “caer”  por lo que la significación de “nephilim” podría ser interpretada como “los caídos” y más exactamente los “caídos en la batalla”, según la traducción de la Biblia hebrea . Desde una visión exclusivamente cristiana esta denominación podría hacernos suponer que se trata, en referencia al principio de los tiempos, de la caída de Azazel y sus demonios…  y que  tal vez los Bnei Elohim, los Hijos de Dios,  fueran ángeles. Pero claro, existe el pasaje de los “ángeles poseyendo a las mujeres de los hombres…” que pudiera ser altisonante dentro de las creencias hacia el Antiguo Testamento. Ahora bien, si retomamos la mitología asirio-babilónica y siguiendo un razonamiento paralelo al de los “ángeles expulsados”… , nos encontraríamos, curiosamente,  con los dioses defenestrados de los Cielos en la lucha por el poder  divino mesopotámico, así como  que “Hijos de Dios” bien pudieran ser los dioses vencedores de la  divina contienda. Dioses, valga la expresión,  que  tenían la “costumbre antediluviana” de engendrar a semi-dioses, caso de Gilgamesh…, y que trajo como consecuencia la interesante creencia que los primigenios soberanos eran  descendientes  directos de los dioses y por tanto, de igual manera, su linaje.

Mas y para terminar, yo me inclino por una versión más prosaica del texto de Génesis 6 y lo comparo con una especie de episodio del estilo del “Rapto de las Sabinas”  romano , pero de tipo hebreo, es decir la posesión de la mujeres  de los  antiguos  pobladores canaanitas por parte de sus nuevos conquistadores. En cuyo relato los nephilim o rephaim serían los antiguos pobladores de Transjordania y sur de Siria, y cuyo apelativo vendría dado por la costumbre de divinizar  a los ancestros de sus dinastías reinantes.   Los Bene Ha’ Elohim  corresponderían  a una denominación dada a sí mismos por los hebreos como el “Pueblo Elegido” o  “Los Hijos de Dios”, posiblemente  incluso con la misma acepción dinástica que la que tendrían los propios pueblos conquistados , y por último los gibborim como los descendientes del “mestizaje” de esas mismas regias familias.

Referencias:

“Dictionary of deities and demon in the Bible ” K. Van der Toorn y … (1999)

“Encyclopedia of Religion and Ethics, Part 11”  James Hastings (2003)

” La Biblia” Reina Valera (1960)

Imágenes:

el.wikipedia.org 

  evangelicaltextualcriticism.blogspot.com