Ufología ancestral: “The Watchers”. Los “Observadores” en los textos bíblicos.

Si una cosa he percibido en mi trato con los seguidores de la ufología, es su general sentimiento de ser “vigilados” por una o varias razas de pobladores de sofisticadas naves interestelares y que , según sus afirmaciones, pululan por éste, por otro lado,  parco e insignificante en proporción y situación, sistema solar de la Vía Láctea. Dentro de su ínclita relación de fehacientes testimonios, tanto antiguos como modernos, existe la posibilidad de encontrarse excelsas tecnologías y sofisticados comportamientos invasivos de sometimiento biológico y social, entremezclándose con una apreciable variedad de personajes bíblicos y de otras mitologías que desde los cielos mantienen un férreo control sobre la evolución del ser humano. Unos entes que podrían ser denominados como “Observadores”.

(En relación a la interpretación de Daniel de la profecía onírica del rey Nabucodonosor II…) En cuanto al îr (observador) que el rey vio, un malach hakodesh (espíritu divino), descendiendo de Shamayim (Los Cielos), diciendo: …”. Libro de Daniel, 4: 23(20). Biblia Ortodoxa Hebrea. Periodo de los Macabeos. 167-142 a.c. aprox Sigue leyendo

Los desvaríos de Z. Sitchin: Cilindro-sello “Hermitage”

Con éste cilindro-sello, supuestamente perteneciente a la colección del Museo Hermitage de San Petersburgo, concluyo con la serie de entradas en relación a determinadas piezas arqueológicas – en éste caso  un bosquejo del posible original – donde el fallecido Zecharia Sitchin y sus seguidores sustentan sus  teorías sobre el advenimiento extraterrestre. Sus afirmaciones sobre nuestra descendencia alienígena, como fruto de  manipulaciones genéticas en homínidos, de los fundadores de las primeras civilizaciones en Oriente Próximo, así como la existencia de bases extraterrestre en el planeta Marte hace 4.500 años.

«La información sumeria esta probada en textos sobre tablillas de arcilla; siendo la demostración pictórica que  soporta mis conclusiones, que incluyo en mi libro, la recreación de una representación de un cilindro-sello  de 4500 años de antigüedad, que se conserva en el Museo Hermitage de San Petersburgo en Rusia (fig  91 en Genesis Resvisted)

« (Refiriéndose al cilindro-sello..) Representa a un astronauta (“hombre águila”) en la Tierra ( el planeta marcado por siete puntos, acompañado por la luna creciente) y un astronauta sobre  Marte (El símbolo de la estrella de seis puntas) – Este último representado por un astronauta de la clase “Hombres-pez”, estos equipados para realizar un amerizaje en el agua. Entre los dos planetas un objeto es representado,  pudiera ser una nave espacial, con los paneles y las antenas extendidos… »

Contextualizada la opinión vertida sobre  el bosquejo del original, e interpretada la imaginería que tales representaciones significan por parte de Zecharia Sitchin, voy a intentar dar por la mía una alternativa versión:

En primer lugar y por la características de lo representado,  aunque vuelvo a señalar que se trata del bosquejo de una impresión de un supuesto cilindro-sello, deduzco que  hablamos de un sello neo-asirio, no sumerio, y que por tanto posiblemente no tenga 4500 años, sino más bien  alrededor de  3000 años. En un primer vistazo,  resulta reseñable las diferencias de proporcionalidad morfológicas entre algunos de los distintos componentes del conjunto representado y que en un primer momento achacaremos a que se trate de una mala copia –  Las diferencias en cuanto a proporciones de los entes interpretados en los cilindros sellos mesopotámicos son    fruto de una diferenciación  en la dignidad,  Ejemplo: “Un dios, o regente divinizado, representado frente a la generalidad de los hombres”. Caso descriptivo pudiera ser, aunque no se trate de un cilindro-sello,   la  conocida “Estela de Naram-Sin“. No se da en representaciones con una supuesta  misma dignidad –

Cilindro-sello neo-asirio. Siglo IX a.c. aprox.

A la Izquierda,  impresión moderna de un cilindro-sello del periodo neo-asirio, siglo IX a.c. aprox.  El diseño incluye  a un “girtablullû”  que sujeta un disco solar aladou “hombre-escorpión” –  Según la mitología babilónica, Estos  seres fueron creados por Tiamat y Apzu para combatir  contra los jóvenes dioses encabezados por Marduk. Posteriormente perdonados, pasaron a ser los  guardianes del “Camino del dios Sol”, Shamash/Marduk,  así como de sus extremos que conducían al Inframundo – . A continuación aparecen, en la parte inferior,  dos símbolos de fertilidad: Uno de forma romboide, tal vez una vagina,  y otro  de forma fálica.  También figura, siguiendo de izquierda a derecha,  un “mušhuššu” ó “serpiente-dragón” sobre cuyo lomo se aprecian los símbolos de la lanza y el escoplo para escritura  – Símbolos babilónicos del dios Marduk y su hijo Nabu. En esta escena representarían  el “conocimiento” – y, a su vez,  sobre éstos,  una estrella y lo que parece una cabeza de carnero. Seguimos,  un signo que no puedo asegurar su significado – aunque me inclino a pensar que representa al “Sol Naciente” – y  el “árbol de la vida”. Por la derecha apreciamos a el suplicante  y posible dueño del cilindro-sello,  ante la diosa de la izquierda que es Ishtar , – Aparece adornada con la “estrella de Venus” y sobre un atrio, en representación de su dignidad – sobre los que aparece el símbolo de la “luna creciente” – representación del dios Sin y que en un contexto asirio representa “el buen consejo”, así como la sabiduría –.  Siete puntos que representan a Las Pléyades. –  Las Pléyades  es una figuración  representativa  del conjunto de los grandes dioses y su consejo, íntimamente relacionados  con la Luna y con su dios Sin.  En la mitología sumeria  toma imagen del “principio del mundo “, como toma de decisión conjunta de los dioses –.  Entre la “serpiente dragón y la diosa Ishtar aparece la figura de un pez como alegato  de la Abundancia. Podríamos  afirmar que se trata de un escenario de rogatoria hacia la diosa de la Fecundidad donde se pide su consejo y sabiduría con el beneplácito del resto de dioses principales.

Cilindro-sello neo-asirio. Siglo VIII a.c. aprox.

 A la derecha,  impresión de un cilindro-sello del periodo neo-asirio,  finales del siglo VIII a.c. aprox., Aparece por la izquierda una posible representación del dios Nabu – como “dios de la sabiduría” en el periodo referenciado y como  así parece indicar el “escoplo para escritura” que figura tras él,  así como su coronación planetaria, tal vez Mercurio (¿?),  y que se refrenda por su  acompañamiento de un mušhuššu que aparece acostado a sus pies.  –  A continuación, el audienciado y  entre éste y Nabu, la “luna creciente”. Siguiendo con la descripción,  se figura “el Árbol de la Vida”, en su diseño asirio y  sobre el que parece un disco solar alado  que representa a una divinidad solar – Aquí podríamos tener dudas,  tal vez se trate de Shamash, Assur e incluso pudiera ser Ahura Mazda -. A la izquierda del árbol,   la diosa Ishtar   y por último, las ya descritas en su representación, conjunto de las Pléyades.

Volviendo al supuesto cilindro-sello  “Hermitage” podemos apreciar en su diseño las siguientes figuraciones, de izquierda a derecha y de arriba a abajo:  Las Pléyades, una espada – símbolo de Marduk junto con la lanza, ya mencionada como representación de su soberanía divina -,  un “sebittu” asirio, una “luna creciente”, un romboide – tal vez , de nuevo, el signo femenino de la fertilidad – , una mesa, un disco solar alado, un pez, una estrella y por último, otro sebittu pisciforme o “suhurmasû”.

En un primer vistazo,  nada que ver con las alienígenas interpretaciones de Sitchin. Concluyo:

Representación neo-asiria de un pez-apkallu ó "suhurmasû". Siglo IX .a.c.

Representación neo-asiria de un "Umu-apkallu". Siglo IX a.c.

Udes. podrían pensar que , ¡Muy bien..!  ¿Pero  a que viene toda la anterior explicación y el desentrañamiento de los dos cilindro- sellos anteriores..? Muy simple. porque se trata de los argumentos para  constatar que el supuesto cilindro sello “Hermitage”… ¡No dice nada..!  Y no dice nada  porque no existe escenificación coherente ninguna , a  diferencia de los dos  sellos por mí presentados. Es sólo un conjunto de signos y figuraciones inconexas sin ningún propósito representativo (bueno..,  si  uno..:  Intentar sostener sus erráticas afirmaciones “exoterráqueas” marcianas…)  No cabe duda que existen sellos mesopotámicos con figuraciones similares y figurantes similares, pero en su comparativa con la generalidad faltan “participantes”– Caso por ejemplo que apareciera “el árbol de la vida” entre los sebittu ó que la mesa fuera parte de un ágape, o ritual,  pero debería aparecer  algún tipo de menaje -. También resulta paradójica la “desproporcionalidad” del disco solar alado con el  resto del conjunto, así como la disformidad entre los propios “sebittu” –  a parte que, a mi entender, el de la derecha da la sensación que  ha sido parcialmente “modificado” en su tocado con la idea, tal vez, de  darle un aire más “espacial” – El signo de la espada no cuadra en un supuesta escena de ritos “bit messeri” ó “bit ameli” no tiene concordancia alguna.  – Si bien es cierto que seguramente pudieran formar parte alguno de  los “apkallu” representados, pero en todo caso irían por parejas iguales – .Como tampoco es muy coherente la figuración  del pez o  el supuesto signo de fertilidad, si bien este último pudiera ser cualquier cosa.

En definitiva,  éste supuesto cilindro-sello “Hermitage” no cuadra, como hemos intentado demostrar, con  ninguna escenografía representativa artística de la mitología del  Antiguo Oriente Próximo.


Referencias e imágenes:

“Near Eastern seals” Dominique Collom (1990)

http://www.bibliotecapleyades.net

blogs.dion.ne.jp

edicolaweb.net

Los desvaríos de Z. Sitchin: La Estela de Naram-Sin.

Detalle del texto elamita de la “Estela de la victoria de Naram-Sin” realizado en el Siglo XII a.c. Musée du Louvre

La estela conocida por el nombre de “La victoria de Naram-Sin”, pertenece a la colección del Musée du Louvre de París, y  está catalogada como SB 00004.  Está pieza esta soportada en una piedra de dolomita rosa – la dolomita es una piedra sedimentaria compuesta principalmente por calcita, o aragonito,  y magnesita. Se forman por la cristalización del carbonato cálcico y magnésico. Dureza 3/4 en escala de Mohs – y cuyo posible origen extractivo esté en  las montañas del actual Kurdistán –  según The Cambridge Ancient History –. Tiene una altura de 2 metros por 1,05 metros de ancho. Encontrada en la excavaciones realizadas en  la antigua ciudad de Susa por Jacques de Morgan en 1900, pero correspondiente al periodo acádico.  Fechada entre los años 2254-2218 a.c. , aparte de los relieves, dispone de tres columnas de inscripciones en acadio en la parte izquierda superior, así como un texto en caracteres elamitas, fechado en el siglo XII a.c., y que se inscribe dentro de la representación en la parte derecha.

« El divino (din.gir) Naram-Sin, el poderoso (10 líneas ilegibles ó perdidas…) en las montañas de las hordas Lullubi y una batalla (15 líneas…) dedicado a la deidad.. (10 líneas…) » Inscripción en acadio  de la “Estela de Naram-Sin”, siglo XXIII a.c.

«Yo soy Shutruk-Nahhunte, hijo de Hallutush-Inshushinak, el amado servidor de Inshushinak, rey de Anshan y Susa, continuador de su estirpe, protector de Elam, príncipe de Elam. Como comandante de Inshushinak, yo derrote a Sippar. Cogí la estela de Naram-Sin en mi mano, la arranqué y la llevé conmigo a Elam. Yo la tomé como ofrenda para mi señor, Inshushinak. » Inscripción en elamita de la “Estela de Naram-Sin”, siglo XII a.c.

No debe cabernos duda, en cuanto a la historia como tal de la estela, que el original emplazamiento de ésta reseña votiva debemos situarlo en la ciudad de Sippar,  mas exactamente, y según parece,  en el “Ebabbar” o  templo de dios-solar Shamash (Bucellatti, 1993) , y que fue mandada tallar por el nieto de Sargón I de la dinastía de Akkad,  en conmemoración de su victoria ante los “lullubi” . Los “Lulubi” o lullubi eran tribus nómadas de las estribaciones centrales de los Montes Zagros que parece ser fueron sometidas durante el reinado del abuelo de Naram-Sin. – Si tenemos en cuenta la revueltas durante su reinado ésta campaña con victoria sobre el rey Satuni de Lullubum/Zamua,  sería una operación de castigo ante una sublevación. La estela formó  posteriormente parte del botín elamita en sus campañas entre el 1158 y el 1174 a.c., aprox. , momento en el cual la ciudad de  Sippar ya formaba parte del reino  kassita-babilónico.

El contexto histórico del rey acadio habría que situarlo a la sombra de la figura  de Sargón- Es de notar que muchas dinastías, futuras reinantes en Mesopotamia,  tales como la kassita,  la asiria, y la amorrita,  consideraban hecho probado e incontestable su supuesta  descendencia con el fundador del imperio acadio  – y dentro de un  periodo de continuo intento  de consolidación del reino. Labor que englobó la obra de su padre el rey Rimush, 2278-2270 a.c., así como de su tío, el rey Manishtushu, 2269-2255 a.c.. Éste  proceso de afianzamiento de la soberanía acadia en Sumer, culminó con un intento de “reforma religiosa” en favor del panteón semita ,  Ishtar, Shamash y Sin, y que sin duda tiene, como nos dicta F. Lara (1999),   los tintes de un intento de unificación territorial a través de la unificación de creencias. Sometimiento al panteón religioso acadio que tiene, por otro lado, el consiguiente control de la “vertiente económica” del país.  Dicho esto, aquí habría que recordar que en las atomizadas ciudades sumerias, el templo era el centro político y económico del país.  El sometimiento, bajo la supremacía de un  dios-rey , de la actividad de los templos, implicaba indirectamente supeditar al soberano acadio el entramado económico de las diferentes ciudades que componían el imperio y  tuvo como consecuencia la rebelión del sacerdocio sumerio, y con ellos de sus ciudades,  contra la política del soberano, siendo una de las causas que precipitó, un siglo más tarde,  el  fin del poderío  acadio.

Desplegar…

Una fotografía general de la talla nos sugiere la representación de la escena culminante de una batalla donde los portaestandarte del ejercito vencedor, encabezados por  un líder, culminan su ascenso a una cumbre, dejando a su paso un rastro de cadáveres de vencidos, así como de enemigos pidiendo indulgencia – aparece a la derecha, y de arriba a bajo,  una figura abatida portando una lanza, otra suplicante, otro con el asta rota de la lanza, y una última rindiendo pleitesía en un acto de rendición (notar la posición, de sometimiento,  del arma sobre el hombro, típicamente acadia…) – y en cuya cumbre, frente al general, se sitúa lo que parece una estructura de forma cónica que a su vez está coronada por dos figuras circulares – y tal vez, una más, deteriorada. por  el paso de los años (¿?) – Figuras estas últimas que intentaremos analizar más tarde, no sin antes dar la versión de Zecharia Sitchin.

« Una estela sumeria que se exhibe en el Louvre, en París, puede muy bien representar el incidente del que se habla en el Libro de Génesis. (…) Pero la gran figura central es la de una deidad y no la de un rey humano, pues lleva un casco con cuernos, la marca de identidad exclusiva de los dioses.

Además esta figura central no parece ser el líder de los humanos, más pequeños en tamaño, sino que parece estar pasándoles por encima. Por su parte, los humanos no parecen estar metidos en ninguna actividad guerrera, sino que parecen estar marchando hacia, y adorando, el mismo objeto cónico grande sobre el cual tiene puesta su atención la deidad. Armado con un arco y una lanza, la deidad parece ver el objeto como algo amenazador  que como un objeto de adoración » Pasaje de “Los Nephilim. El pueblo de los cohetes ígneos” capítulo 5 del libro “El duodécimo planeta” Z. Sitchin.

Nota sobre el texto: Cuando habla del incidente del texto del Génesis suponemos que se trata de Ge 6: 1-4 y  el pasaje de los Nephilim que Z. Sitchin asimila con “extraterrestres”.  Nota: El objeto “amenazador” es descrito en el capítulo como un “cohete” o “nave espacial”

Expuesto esto, vamos a intentar ir “desentrañando” la simbología de la estela en función del pasaje anterior. En principio quiero hacer notar que no me parece muy “académico” , sobre todo tratándose de un  supuesto profesional, titular como sumeria ésta talla.  Existen excelsos motivos, ya comentados, como para darle un origen acadio,  incluso el mismo Z. Sitchin nos afirma tal suposición al datar  la estela  en los “alrededores del  año 2300 a.c.”  . Es cierto que la figura central, del que yo denominaré como”líder”, pude ser admitida como la representación de un dios, ya que podría tratarse  del diosŠamaš/Shamash, si tenemos en cuenta su antiguas atribuciones guerreras y dentro de un contexto semìtico-acadio,  su función como elemento votivo  y su ubicación primigenia en el “Ebbabar”. A esto habría que contraponer el hecho que el propio Naram-Sin se titula, y así parece  en el texto acadio de la estela,  como “divinidad”  al anteponer el determinativo “dingir”, “dios”,  a su propio nombre y cuya vocación está evidenciada en otros textos acadios. – Su proclamación como “divinidad viva”  fue otro de  los orígenes de sus desavenencias con el clero sumerio (Liverani, 1991) -.Por otro lado,  podría llevar también a equívoco el  párrafo que figura en el texto:  “dedicado a la deidad…” , que tal pudiera dar lugar a confusión,  así como su representación en un mayor tamaño,  aunque esto no supone más que la corroboración de lo anteriormente expuesto en relación con Naram-Sin.

El siguiente párrafo del texto de Z. Sitchin, en  cuanto al significado de la escena, ya ha sido comentado por mi anteriormente, si algún lector tiene dudas al respecto, le conmino a que despliegue la segunda foto de la entrada donde se aprecian mejor los detalles de la talla . Con respecto a la interpretación que se le ,  por parte de anterior..,  no puedo comentar mas que el hecho que posiblemente  tratamos con una ” imaginación privilegiada”.  En cuanto al “objeto cónico grande”, también sugiero una ampliación de la primera o segunda foto, yo no consigo vislumbrar mas que un “dolmen” en representación de  la “cúspide de una montaña”. Como alternativa,  algunos autores sugieren que  la escena habría que interpertrarla como una reafirmación de su divinidad al alzarse hasta “los Cielos” que supone la “cima de la montaña”, asimilándola con  un “ziqqurat” o torre escalonada que poseen los templos principales.  De igual manera,  tampoco veo en la “pose de la divinidad” ninguna acepción o gesto facial, ya que el rostro está muy deteriorado,   que nos indique  un estado  de “temor”, si no que mas bien parece intuirse una composición de  soberanía ante la victoria.

Representación kassita  del dios Šamaš, II milénio a.c. Musée du Louvre

Otro tema diferente sería la aparición de los dos astros -tres, si aceptamos, como algunos sugieren,  la posibilidad de un tercero deteriorado – que son representaciones, a mi entender,  claramente solares, siendo una de ellas de asimilación inevitable con una figuración del dios Shamash. En la foto de la derecha aparece una igual representación kassita astral, y donde Shamash aparece sosteniendo la cuerda  y la vara de medir como símbolos de su divinidad: Una estrella de ocho puntas complementada con otras ocho “flamígeras”. La otra igual representación solar pudiera tratarse del dios Nergal, un dios referenciado como el “Sol del Atardecer”, divinidad de la guerra, del “país de los muertos” y divinidad patronal de Lagash, y si hubiera un tercero, sería aceptable suponer que pudiera tratarse de Ninurta/Ningirsu, el “Dios-Sol del Mediodía” y patrón de la ciudad de Girsu. Aunque,  dicho esto,  yo me inclino, y es una conjetura, por una doble representación, mas semítica, del dios Šamaš, en una alegoría de sus dos vertientes divinas: Una,  como custodio de la Ley y y lo que es justo, y otra como ” Dios  de la Guerra”, de tal manera que podríamos olvidarnos de un supuesto tercer componente estelar. Otra suposición, obviando de nuevo un tercer astro, es la representación del propio Naram-Sin que tomaría los atributos de una divinidad al compartir misma representación con el dios solar.

De lo que si me olvidaría,  sin reparos..,  y en referencia a estos  símbolos estelares,  el atribuirlos, como sostienen los seguidores de nuestro estimado segundo protagonista literario, Z. Sitchin , a un sistema solar binario o de dos soles. Un sistema planetario que sería el origen interestelar  de las supuestas “naves espaciales” que  según nuestro escritor sin parangón y supuestamente vilipendiado por  la “ciencia oficialista”,  aparecen en nuestra “maltratada” estela.

Referencias:

“Darius I and the heroes of Akkad” in “Ancient Near Eastern Art in context” (2007)  M.H. Feldman.

http://www.louvre.fr

Los desvaríos de Z. Sitchin: Cilindro-sello VA 243.

Cilindro-sello del periodo kassita. siglo XVI a.c. Comparativa de su tamaño

Perteneciente a la colección del Vorderasitische Museum de Berlín, y catalogada como VA 243, está pieza esta basada en una piedra de serpentina – Serpentinita, roca  de color verdoso en varios tonos formada a partir del metamorfismo de rocas magmáticas ultramáficas o periodotitas. Dureza 3/4 en escala de Mohs – , cortada de forma cilíndrica, y que tiene una longitud de veinte milímetros, así como un diámetro de treinta y cuatro. Comprada en 1885 por un coleccionista privado que aseguraba su orígenes a cincuenta kilómetros de la población de Kut en Irak,  fue tallada para su uso como cilindro-sello en la época acadia aprox.  entre el 2330-2150 a.c.

Los cilindros-sellos fueron profusamente utilizados en las civilizaciones de Oriente Medio a partir del VI milenio a.c. aprox., –  aunque se tiene conocimiento de sellos cerámicos o “sellos de estampación” en Mesopotamia,  correspondientes al periodo de El Obeid,  V y IV milenio a.c.,  su tallado cilíndrico se especula comenzara en el periodo de Uruk, 3750-3150 a.c., o bien  el de “Jemdet Nasr”,  año 3150-2900 a.c. – teniendo como uso primario las funciones de rúbrica para documentos administrativos, así como la identificación propietaria de mercancías e inmuebles y cuya utilización perduró hasta finales de periodo neo-asirio en el primer milenio. a.c. cuando unos nuevos modelos de “sellos de estampación” los sustituyeron. En paralelo a su utilización mesopotámica,  se conoce su uso tanto en Mari, Levante, en Ugarit, así como en la meseta iránia y en las civilizaciones del Valle del Indo, si bien su utilización fue sustituida en el II milenio por modelos de estampación, en el caso de Canaan por la influencia del sello egipcio,  “escarabajo sello”y en las dos segundas por el modelo de estampación hittita, un sello que perduró en su utilización en la península de Anatolia desde el periodo de Obeid. 

La tipología de estos sellos cilíndrico pueden ser divididos, en función de su propiedad, en tres tipos diferentes: “De identificación personal” o “de rúbrica”, estatales u oficiales, y votivos o sellos templarios. En el caso de los identificatorios personales se tiene conocimiento  desde el periodo de Uruk III, de la no existencia de restricciones en su utilización. Cualquiera que pudiera pagarse su elaboración podía ser poseedor de unos de ellos – Se conocen sellos personales de mujeres, aunque en mucha menor proporción, así como que solían ser regalos por parte de parientes al futuro propietario -. Su perdida solía ser hecho de conmoción para el propietario y mal presagio, hasta el punto que se conservan textos, en Uruk III y en el periodo  pre-babilónico, de relaciones de propietarios, así como del año, mes y día de su creación y entrega al futuro dueño.

Los sellos oficiales y estatales, incluyendo los sellos personales de la realeza, como parece obvio,  tuvieron un uso más formal y restringido. Las más antiguas y raras piezas correspondientes a este subgrupo son sellos representativos de la  ciudad-estado  de Ur  y Jemdet Nasr, y cuyas tallas narran escenas pastoriles y simbólicas. Su uso primordial el cierre de tratados comerciales y políticos. Durante el II milenio, los sellos reales, se consideraban “incontestables” e “inimitables”; tal era así que se guardaban, al muerte del poseedor, en el tesoro de templo. De esta guisa, nos aparece en un texto neo-asirio, donde  el rey Senaquerib describe el hallazgo, cinco siglos mas tarde,  en el templo de Marduk del sello de Tukulti-Ninurta muerto en el 1208 a.c.

Los cilindros votivos tenían solían ser ofrendas que los reyes hacían a los dioses en el templo, eran considerados propiedad del santuario y mas exactamente del dios. Las representaciones de estos sellos iban enfocadas a propiciar la salud y la prosperidad del rey y su familia, siendo sus motivos ornamentales y de gran delicadeza, los denominados en acadio, “kunukketi”, plural de “ku-nu-kku”. Se tiene evidencia de la utilización de estos sellos para operaciones comerciales y transacciones vinculadas al dios de referencia, aunque la administración del  templo  tuviera su propia “rúbrica”.

Cilindro-sello y su estampación. El motivo son animales fantásticos junto con signos micénico-chipriotas. Siglo XIV a.c, Chipre. Museé du Louvre.

Los “bur.gul” sumerios – “pur-ku-llu” en acadio – eran trabajados por unos artesanos de alto rango denominados “za-dim”, vinculados al estamento palaciego,  que diseñaban y escogían las piedras a labrar. Piedras que podían,  en función de su diseño  y antigüedad creativa, estar perforadas longitudinalmente para poder ser colgadas en el cuello mediante una cadena u otro medio, aunque existen piezas sin perforación y sellos que incluyen un pasador en la parte superior del conjunto. El material del cilindro solía ser de piedra semi-preciosa u ornamental – lapislázuli, hematita, calcedonia, cornalina, pirofilita, la ya mencionada serpentina, etc – o  bien de composición cerámica, aunque tampoco se descarta la utilización de madera para su fabricación. Su método de empleo consistía en rodar la talla sobre una superficie húmeda que tuviera la propiedad de permitir la impresión de los motivos, y su conservación,  después de seca.

Pero volvamos a cilindro-sello VA 243.


En el caso de esta estampación, con en otras muchas, aparece un texto en acadio que nos comunica (izquierda a derecha y de  arriba  a bajo, según la escritura mesopotámica):

« Dub-si-ga| Ili-il-la-at |Ir-su |» ;  « Dursiga, “el hombre de armas”, tu siervo » (en referencia a X divinidad…).

En principio,  por éste texto, podríamos suponer que el propietario era un guerrero. A primera vista , la parte escrita del sello  no nos proporciona más información, salvo que se trata de un “cilindro-sello de presentación”, con motivos religiosos,  típico de la época acadia, y donde la “divinidad”,  que incluso pudiera ser un rey  o un regente aparece sentada en un trono junto con dos personajes (de derecha a izquierda…): Un “introductor”, o “sum-ma”,  y el personaje que pide la audiencia – En este que caso es de notar que el audienciado tiene en su mano derecha, reclinado sobre el hombro al estilo representativo acadio, lo que parece ser el cetro de “cabeza de león” de Nergal,  en su vertiente como dios de la guerra o quien mantiene el “Orden en el Mundo”-. Adivinar con que tipo de divinidad estamos tratando resulta más complicado. En general, los cilindros-sello de época acadia no suelen revelar claramente los atributos divinos  a diferencia de las representaciones sumerias,  si bien podemos afirmar que se trata de un dios por los ropajes y el tocado,  al igual que el “maestro de ceremonias”, y que su mano derecha se apoya en lo que parece ser un “arado”.  Si esto fuera así, podría tratarse del dios Ningirsu, Ninurta,  o tal vez Ea/En-ki,  e  incluso el dios amorrita Amurru/Mar-tu, si en éste último tenemos en cuenta el “íbice de las montañas” que aparece a su derecha o el motivo serpenteante de detrás de su cabeza, o   bien En-lil, si le consideramos como “inventor”, como así aparece en algunos textos, del arado.

Nos queda por dilucidar, entre otros, y es  aquí, exclusivamente, donde seguidores de Z. Sitchin,  tienen expuestas sus creencias: “El motivo  que aparece  entre el “recepcionado” y el “intercesor divino”.  En principio se trata de la representación de una “estrella de seis puntas”, o esferoide refulgente,  rodeada de once  esferoides y un último,  separado del resto, entre el intercesor y la divinidad.

Según la opinión de determinados asiriólogos y estudiosos, que se han dignado a darle vueltas a esta pieza, y que por si misma no tiene mayor interés que el de otras similares,  parece ser que se trata de un conjunto que representa “Las Pléyades” (Van Buren, 1941), “mu-mul” en idioma acadio,  – Las Pléyades son un conjunto de estrellas, observables a simple vista,  cercanas a la constelación de Tauro. y que resaltan, de siete a once de ellas,  por su luminosidad  – Aparecen también como motivo en otros cilindros-sellos mesopotámicos, de Oriente Medio y mediterráneos (Teisser,1984). Los diferentes puntos que representan a Las Pléyades. suponen una figuración representativa del conjunto de los grandes dioses y su consejo divino. Estos consejos sumerio-acadios estarán posteriormente  íntimamente relacionados, ya con la época acadia asentada,  con la soberanía divina del dios lunar Sin,  así como con los ciclos lunares. Su representación  en la imaginería sumeria anterior  tomaba un sentido del “Principio del Mundo” como acontecimiento causado por la decisión colegiada de los dioses al inicio de los tiempos.  El hecho que resalte un gran esferoide brillante en el centro  de las Pléyades no  debería tener otra explicación que la representación  del dios supremo Anu dentro del denominado “Lugar donde los Destinos son Establecidos”, así como su presidencia y dignidad dentro del citado consejo.

Dicho esto, resulta razonable interpretar que uno de los puntos que se encuentra desplazado, y que aparece entre el “introductor” y el dios, pudiera ser la alegoría del mismo dios  objeto de la audiencia y que parece dejar el cónclave de los dioses  para atender el suplicatorio.

«Las palabras de Anu se establecen con firmeza, (y)  ningún dios podría oponerse a ellas. En el “Lugar donde los Destinos son Establecidos”, los Anunna se congregan en torno a El. […]  (20) El ha hecho posible la manifestación de todos los “Me” Sagrados, los dioses del Cielo que se congregan en torno a El […]  (23) El ha implementado con perfección la Planificación Divina; los dioses de la Tierra [se congregan en torno a el] (Junto) con los augustos y nobles (¿?) …»  Pasaje del “Adab de Lipit-Ištar a Anu”, líneas 1 a 29. Siglo XXII-XXI a.c.

A esto se pueden añadir otras evidencias como:

  1. Los sumerios y acádios desconocían el hecho heliocéntrico del Sistema Solar. Según sus mitología,  Utu/ Shamash,  el dios-Sol recorría el Cielo de este a oeste de día, y por las noches volvía a situarse en el este atravesando el “Kur” – El reino de los muertos y espíritus -. ¡Se movía..!, Por tanto,  es imposible que  fuera representado como  eje de un supuesto sistema planetario de once planetas+ la Luna.
  2. Los acadios no conceptuaban mas que de  cinco a siete “entes astrales” divinos principales :  El Sol, Venus,  la Luna, y en un segundo plano,  Marte y Júpiter y tal vez los planetas Mercurio y Saturno.  Por tanto, es imposible que conociera la existencia, y por esta razón no aparece referencia en ningún texto mesopotámico conocido al planeta o planetoide Plutón, así como de los planetas Urano y Neptuno,  con los que completar un Sistema Solar de diez componentes + la Luna.+ “Nibiru” que suponen los partidarios de Zecharia Sitchin representa esta imagen.

Supuesto conocimiento mesopotámico del Sistema Solar, según el  sello VA 243, en el siglo XXIV-XXII a.c.

A estas razones podemos añadir otras como que el  término  “Ni-bi-ru” oNe.be.ru”, y que ciertamente en algunos textos neo-babilónicos aparece como característica del “ente astral” relacionado con el dios Marduk. –  Su traducción  viene a ser “el que cruza”-, resulta negativo que puede relacionarse con éste  cilindro-sello por la razón que el dios Marduk, como tal, es  desconocido como deidad  en el panteón supremo de Akkad , siglos XXIV-XXII  a.c. , y cuya aparición histórica  debe emparejarse con el ascenso de la ciudad de Babilonia al poder en Mesopotamia y por tanto,  como muy pronto, con  el fin de la III dinastía de Ur  en el siglo XX a.c.  Es más,   en ningún momento es elevado a la dignidad suprema del panteón mesopotámico hasta  el asentamiento  del poderío soberano  kassita en Babilonia en el siglo XVIII a.c.

De igual manera,  y esto si hubiera sido significativo, ninguna deidad anterior  conocida tomó como signo astral tal planeta. El dios Marduk siempre que ha sido asimilado,  lo fue con  Mercurio,”udu.idim.gu” en  sumerio (tablilla K 6174), con la “Estrella Polar”, “thu-ban” en acadio (Enuma Elish, 5) ,  o bien con Júpiter en el “Mul.apin”, un tratado astrológico babilonio.

Aceptando la posibilidad, por ejemplo, que el motivo central se trate de una estrella, dentro de éstas a la “Estrella Polar”,  y por tanto una representación de Marduk o de un dios asimilable. Es de notar que la estructura del firmamento sumerio consistía en un bóveda semi-esférica asentada en los bordes de un “disco plano” que era la Tierra y donde “thu-ban” representaba el punto álgido de la elíptica, “coronando”  al resto de las estrellas y no  como eje.

« Cuando  las estrellas de Enlil han finalizado, una gran estrella, aunque su luz es tenue, divide el firmamento y permanece ahí, es “sag.me.gar” (Júpiter…), la estrella de Marduk, que cambia su posición y la que cruza,  (“ne.be.ru”…),  el cielo » Pasaje del “Mul.Apin” sobre texto sumerio-babilónico del siglo VII a.c., de una recopilación anterior  realizada en el siglo X a.c.

Anexo: Debo añadir que los cilindros- sellos tenían la consideración de “amuletos”, aquí habría  que recordar la importancia que tenía el “perder el nombre” en los textos punitivos mesopotámicos, así como que eran utilizados en los rituales “maqlu” vinculados al remedio de maleficios y prácticas mágicas de los “kassatu” o  las “kassaptu”, los hechiceros y las brujas.  Y para terminar una sugerencia:  Cojan lo descrito aquí como explicación plausible para éste cilindro-sello , y que yo titularía como “Adiós a las armas”,   ante lo evidente de la composición que representa,  y hagan Udes. lo mismo.

Referencias:

“Ancient Near Eastern cylinder seals from Marcopolic Collection” Beatrice Teisser (1984)

“The Myth of the sumerian 12th planet” Michael S. Heiser (2009)

en.www.wikipedia.com

Fotos: Wikipedia y otros

Leyendo a Amit Goswami, “Evolución Creativa”

Tengo unos amigos socarrones y por mi cumpleaños, y conociendo mis inclinaciones, han tenido a bien regalarme el último “best seller” de Amit Goswami: “Evolución creativa”.

Independientemente que ya el título me recuerde al “ni pa’ ti ni pa’ mí” muy en boga en estos tiempos de implicación, la justa ó de aquello de “para que nadie se dé por perjudicado, todos jodidos”, nuestro autor nos aclara en el segundo título sus intenciones con una frase lapidaria: ” La Física cuántica reconcilia el darwinismo y el diseño inteligente”. Ante esta perspectiva.., mi impaciencia por comenzar la lectura no ha tenido límites y de inmediato me he puesto “gafas a la obra”

Sin tiempo para respirar hondo, una aseveración en sus primeras letras: El “crujido” de los cimientos de la biología evolutiva por las discontinuidades en los linajes fósiles”, – afirmación que posteriormente apoya en los estudios de R. Saphiro y su demostración del número de sucesos azarosos, posibles, durante el periodo evolutivo biológico (2,5X10¬51 sucesos) y su imposibilidad estadística de cumplir las necesidades de la evolución- para a continuación “acomodar en esos huecos” el concepto de una “presencia cuántica” y su indeterminación que asocia, después de rechazar el materialismo científico y evocar un inteligencia animal metafísica, con un dios “creacionista”.

Como todo no van a ser palos para el neodarwinismo, según ese criterio conciliador, vuelve su vista hacia el creacionismo y desestima la lectura literal bíblica, seis días y seis mil años desde la creación, aduciendo la falta de rigor científico del dogma de fe y la visión de un Dios “emperador en su trono”.

LA BÚSQUEDA DEL TERMINO MEDIO

En este punto desarrolla, basándose en la discontinuidad del registro fósil y en los trabajos de Simpson, Grant y otros, la teoría de dos ritmos evolutivos: Lento y rápido, considerando las teorías darwinianas como explicativas de los ritmos “lentos” evolutivos y asimilando los estudios de Eldredge y S. J. Gould, los ritmos rápidos evolutivos, a una metáfora del Génesis.

Así pues, y según el autor, tenemos dos tipos, teóricos, en los ritmos rápidos evolutivos: La causalidad ascendente ó teoría materialista científica ó la correcta: La causalidad descendente, “creacionista”, en manos de una conciencia cuántica, inteligente y cuya teoría desarrolla de las siguientes maneras:

1. Después de repasar las teorías sobre la integral de caminos de Feynman dándole una intención, y ahora lo entenderán, “que las posibilidades (cuánticas) colapsan en una realidad.. (lo que llama colapso discontinuo) auspiciadas por una conciencia” ¿Y quién ese ente cuántico inteligente.?. Respuesta: Los seres humanos. Los seres humanos recreamos en objetos esas posibilidades cuánticas y cuyas pautas vienen dictadas mediante una conciencia colectiva: Dios.

2. Las teorías darwinistas no dan un sentido a nuestra evolución en el futuro (¿Es que tienen que darlas..?) Nuestro autor nos indica que la evolución parte de organismos simples a organismos mas complejos (Yo entiendo que no necesariamente..) incorporando aquí los conceptos de línea del tiempo y entropía dando por sentado que las flechas del tiempo físicas y biológicas son diferentes (¡Cuando aprenderemos que la Tierra no es un sistema cerrado..!) y haciendo patente que las teorías evolutivas no dan una explicación a este hecho (obviando los estudios de Ilya Prigogine..) y aseverando que su “Teoría de la evolución creativa”, sí y que por tanto, consecuentemente (¿?), justifican una razón final para la evolución.

A partir de aquí basa sus argumentaciones de la razón final de evolución, en sus teorías sobre la conciencia (concepto antes desarrollado..) y que la evolución consiste en nuevas creaciones auspiciadas por la conciencia colectiva mediante el dictamen: “La evolución es necesaria para experimentar las posibilidades de la conciencia (colectiva) en manifestación” (Quien lo entienda que me lo explique…)

No quisiera seguir descubriendo la trama de tan sesuda publicación, (continúa con energías vitales y chakcras relacionadas con esa energía creativa común..) y dejo al lector, quién goce de esa cualidad que yo no tengo, la satisfacción de profundizar en tan benemérita lectura.

Amit Goswami, doctor en Física Nuclear por la Universidad de Calcuta y profesor emérito de la Universidad de Oregón. Evolución Creativa (2008)

 

 

Humanismo cuántico

“Decía Platón, poco mas o menos, que las percepciones de la vida de cada uno de los seres humanos no son mas que las sombras que proyecta una vela, de su verdadera realidad, en las paredes de una cueva y son esas valoraciones de lo auténtico lo que hace que tomemos las decisiones. Solamente tus vivencias, tu intelectualidad y tus estados emocionales, en definitiva tu “psiquis”, hace que las cosas vayan bien ó vayan mal.”

Estos comentarios realizados en mi blog, no hace demasiado tiempo, podrían invitar a pensar que la mente humana dispone de mecanismos para cambiar la realidad física en que vivimos o adaptarla a nuestro propio albedrío y así poder alcanzar esas metas muchas veces deseadas, cosa que desgraciadamente, me temo, que no es así. Esta entrada propone que a través de un afianzamiento de nuestras presunciones, experiencias y razonamientos, conseguiremos una palanca para afrontar los acontecimientos de nuestra vida, śolo y en exclusiva.

Yo, e introduzco el tema, soy escéptico de la verdades absolutas y de las conclusiones universales “homocentristas”, y esto es mas que otra cosa, porque no son la primera vez que se aplican con pésimos resultados, además de porque, por otro lado, siempre me han dado un “tufillo” a divinidades y espíritus todopoderosos que son, por desgracia, síntoma inequívoco de una raquítica necesidad – haciendo patente el miedo a su condición y a sus defectos – de un juez ó creador supremo, responsable final, como tal, de actos y circunstancias humanas. Estos comentarios vienen a colación del conocimiento de una especie de “filosofía humanista cuántica” basada en un batiburrillo de conceptos teóricos de la Física, mística precolombina y esotérica, ecología, etc. así como mentes omnipotentes extraterrestres, que huelen a secta religiosa espacial, reconstituida, a varios parsecs de distancia:

Como suele suceder en esto textos, la introducción al tema, presenta comentarios, reales, científicos para dar consistencia:

Para la física cuántica, la inverosímil conjetura comienza a ser una realidad que podría revolucionar las fronteras de la ciencia. Según una opinión difundida en el mundo científico, existiría evidencia suficiente como para sugerir que nuestro planeta (así como todo lo que existe en el Universo) es un entramado de imágenes fantasmas, proyecciones provenientes de un nivel ubicado más allá de la realidad, el tiempo y el espacio tal como los concebimos. Quienes defienden esta idea son dos importantes pensadores contemporáneos. Uno de ellos, David Bohm, otrora discípulo dilecto de Albert Einstein, es miembro de la Universidad de Londres y uno de los más respetados nombres de la física cuántica; el otro es Karl Pribram, neurofisiólogo de la Universidad de Stanford y autor de uno de los más brillantes libros en la materia: “Lenguajes del Cerebro”. Ambos científicos llegaron, separadamente, a la misma conclusión: que el Universo tendría una concepción holográfica y que el cerebro humano decodificaría la información holográfica que compone nuestra realidad.”

Hasta aquí.., bien.., se trata de una alusión a una teoría científica, basada en los estudios sobre la estructura de Universo y una posible explicación del mecanismo de percepción del cerebro humano de parte de esa estructura, como seres tridimensionales – el Universo, se especula por algunos autores, que tenga entre 11 y 16 dimensiones – y digo bien.., porque como teoría científica, caso del primero de los temas, su presentación sobre desarrollo matemático, es aceptable y está ahí, aunque no es falsable ó verificable, actualmente, mediante experiencia empírica.

Pero.., si a esto unimos desarrollos del mensaje, como por ejemplo:

“Somos seres maravillosos con un enorme potencial, sin reconocer la capacidad que tenemos a nuestra disposición para crear realidades. Somos unidades cuánticas capaces de absorber energía comprimirla, procesarla en nuestros corazones y devolverla a la creación en la forma de emociones puras con conciencia, en la forma de amor incondicional”.

o humanistas con conexión divina, como estos:

“…A medida que las personas empiecen a despertar y reconectar su esencia, comenzarán a ver lo que no vieron y se alejarán de todo esfuerzo banal, reorientando sus experiencias de vida, aprendiendo a ser co-creadores conscientes de la nueva realidad. El caos y la confusión serán inevitables, ya que muchas fuerzas arraigadas en lo involutivo, en el sistema en agonía, se aferran a la seguridad y el poder que les entrega lo externo, debido a que no saben como sobrevivir en un mundo nuevo en el que comienza a prevalecer la esencia divina del ser humano.”

ó místicos, esotéricos precolombinos y seudocientíficos, como estos:

La pregunta que surge es cuándo alcanzarán las 64 escalas temporales de Mc Kenna su cúspide en nuestro tiempo lineal, determinando el momento de un despertar de conciencia colectivo. Mc Kenna sostiene que todo señala hacia alrededor de diez años más. De acuerdo con la astrología maya, el 22 de diciembre de 2012 se configuraría un vórtice temporal, una bisagra en la continuidad del Tiempo-Espacio. La cosmovisión de Terence Mc Kenna está totalmente de acuerdo con las enseñanzas tántricas. En ellas, Maya-Shakti, simbolizando el poder de la materialización, “proyecta el Universo desde sí mismo y de una forma que está de acuerdo con nuestra propia experiencia psicológica”. El Tantra niega que las propiedades primarias (peso, masa, extensión) sean de alguna forma más reales que las propiedades secundarias (olor, sabor, tacto). Para los Mayas, no se trata de ilusión.

Esto señores, ó así yo lo percibo, es un “maremagnum” ideario confeccionado sobre una necesidad de alternativa de creencias y que parte de un contexto de pérdida de credibilidad de las actuales religiones mayoritarias. Un Ideario que, para su llegada al potencial consumidor, exprime varios temas de alto contenido social: Crisis económica, crisis de valores, ecología, conciencia colectiva, etc, adornándolo con pinceladas esótéricas, retazos de filosofías orientales y mensajes de divinidades precristianas, en un intento de llegar a la máximo abanico posible de percepciones sociológicas.

Hasta aquí y de nuevo, sinceramente, me da exactamente lo mismo; Todo el mundo tiene derecho a asumir pensamientos e ideales que conforten sus necesidades vitales; Ahora bien, cuando su necesidad de supervivencia intenta ser auspiciada ó entremezcla estos conceptos, con el motor de la liberalidad del hombre: La búsqueda del conocimiento,esto…, es inaceptable. Es inaceptable porque, estoy convencido, que la pseudociencia hace mas daño al desarrollo del saber humano que cualquiera de la religiones, sectas y asociaciones esotéricas que puedan brotar de las mentes calenturientas de cualquiera de los mercachifles que desgraciadamente, y cada vez con mas fuerza, surgen en estos días de incertidumbre y desasosiego.