El culto hebreo a Yahweh en la primera mitad del I milénio a.c.
En las opiniones de JM Blázquez y J Cabrero, basándose en la evolución histórica de las creencias canaanitas, generalmente se admite que Israel, antes del destierro a Babilonia, practicaba un henoteísmo y se tributaba culto exclusivamente al dios Yahveh, que al parecer era el sucesor del supremo dios de semita noroccidental, El. - dios “El” al que debemos relacionar en paralelo con el pretérito ciclo mitológico ugarítico y fenicio, El-Ashera y Yam/Yaw - En el Génesis, un indicativo de ésta circunstancia ésta sustentado en que los antropónimos están formados sobre término “El” , y no sobre Yahweh (Yhwh), que era una deidad venerada ya desde comienzos del II milenio a.c. en la región sirio-palestina, tanto por los nómadas como por las poblaciones sedentarias.
En una gran tinaja doméstica hallada en un templo datado entre los siglo IX-VIII a.c., de Kuntillet ‘Ajrud, se lee una inscripción: “A Jahweh de Samaria y a su Aserah” , que podía ser la compañera canaanea de Baal o su árbol. - Entendemos que Blázquez en este comentario hace referencia a “su árbol” como alegoría de un “centro de culto” y en particular referencia a una determinada parte de ellos: Los “asherim” de las culturas semíticas (Jeremías 17: 1-3, Reina Valera 1909) donde acontecían las prácticas hieródulas en honor a la diosa Ashera - En una segunda inscripción de la misma fecha, hallada en Khibert El Gom, que A. Garbini cree de lectura errónea, se colocó la frase “Yahweh bendiga a Uriyahn, ya que su Asherah le ha salvado de sus enemigos”. Estas inscripciones indicarían que en la religión popular Yahweh tenía una diosa por compañera, cuyo culto fue directamente atacado por los grandes profetas entre los siglos VIII-VI a.c.
En los papiros de Elefantina y en otros documentos de esta colonia judía, Yahu/Yahweh, era venerado en compañía de Anat – la parera de Baal -. A esta diosa debe aludir el profeta hebreo Jeremías, en torno al 626 a.c., cuando recrimina a los judíos de Egipto el tributar culto a la reina del cielo y a otros dioses egipcios. En muchas localidades de Palestina se han descubierto en las excavaciones unas figurillas que representan a una mujer desnuda de abultados senos ó con una cabeza de aparatoso peinado. La fecha de estas estatuillas es sitúa en los primeros siglos del primer milenio a.C. Se trata de una diosa femenina muy venerada en la religión popular hebrea, que podía ser Astarté o una diosa cualquiera de la fecundidad, citada en Jueces 2.13 y venerada por los israelitas. Estas figurillas confirmarían que en su religión popular, Yahweh, tenía una compañera. Por tanto, la religión popular israelita sería similar a la de los semitas-occidentales.
«22:8 Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safan, y lo leyó. 22:9 Viniendo luego el escriba Safan al rey [Josías] dió cuenta al rey y dijo: Tus siervos han recogido el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová. 22:10 Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey. 22:11 Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos.» 2 Reyes 22; 8-11. Biblia Reina-Valera. 1960.
Un punto de inflexión, en contraposición a ésta estructura de creencias, llegaría con el supuesto descubrimiento en el templo de Jerusalem de un “Seper Hattorah”, – Libro de la Ley. libro rescatado ó tal vez recopilado durante el mismo reinado del rey Josías/Josiah, 640-609 a.c. -. siendo éste momento, y a partir del cual, cuando se edificará una renovada perspectiva oficial para el culto hebreo.
Nota: Resulta esencial recordar la impronta que el reinado de Josiah supone para el pueblo hebreo , y que pondría en su recuerdo, el trágico final de la independencia de Judah, la destrucción del templo de Jerusalem, así como el cautiverio babilónico de buena parte de su élite gobernante. Aunque no es menos cierto que ésta reforma, esencialmente, transmitía la percepción de un Yahweh ligado al hecho teológico del Deuteronomio y los libros de Josué, Jueces, Samuel , Reyes, en su voluntad divina del riguroso cumplimiento de la Ley.
Es evidente que la intención que dictaminan estos acontecimientos era estandarizar, y centralizar, un exclusivo y único culto a Yahweh en Judah/Israel que supusiera, a su vez, la premisa para un fuerte espíritu nacionalista - aquí podríamos enmarcar el dictamen de la lectura de los libros sagrados al pueblo llano hebreo . Como nos dicta los pasajes bíblicos de 2Reyes 23; 1-3 ó Nehemías 8 - . Una voluntad que era débita de la situación geopolítica, y económica, creada ante la ausencia de un poder hegemónico en la Canaan en los siglos XII al X a.c. Ésta situación hizo imprescindible la creación de alianzas basadas en premisas étnicas y culturales que permitieran a éstos pueblos perdurar en su independencia. - caso paralelo de la asociación de ciudades fenicias – y que concluyó con la asumpción del poder en Oriente Próximo durante los siglos X al VIII a.c. de los asirios. El declive de Asiria fue visto por los dirigentes hebreos como el punto de partida para rememorar, y reivindicar, los míticos tiempos de los reinados de David y Salomón. Éste intento de desarrollo independiente fue cercenado por Nabucodonosor II , dando paso al primer exilio a Babilonia, así como la destrucción del templo de Jerusalem en el año 587 a.c. aprox.
El exilio babilónico estructuró el nuevo dogma religioso judío . Futuras creencias hebreas, que fueron fuertemente influenciadas por los cambios filosóficos babilónicos y sus consideraciones henoteológicas hacia un “dios personal” y único. Circunstancias que añadidas a un ideario nacionalista excluyente , conducirían, y tras la reforma macabea, a los principios del monoteísmo hebreo . – Aunque este concepto no sea plenamente satisfactorio ya que sigue conservando conceptos asimilables a las “triadas deíticas” y a los “Elohim” (héroes divinizados) de la tradición semítica - La concreción de este “renovado” panteón hebreo estaría supeditado a las condiciones del contorno del futuro estado judío y que por tanto, obligaría a una inevitable “reconfiguración” de las creencias semítico-occidentales practicadas anteriormente, - si nó de forma oficial, si popular - ante su evidente paralelismo con los reinos que conformarían sus fronteras. Así diosas como Anat, Asherah ó Astarté debían de ser desechadas por su evidente relación con los cultos fenicios y siríacos, por el contrario los dioses como El son asimilados como eje de una divinidad suprema , El-Yahweh. Siendo otros dioses principales del panteón semita noroccidental - tales como el Dagón filisteo o el Haddad/Baal semítico siríaco - denunciados como la personificación de los cultos idólatras – Recordar el pasaje del “becerro de oro” ó el pasaje de 1 Samuel 5. Baal/Hadad era representado animalísticamente como un toro -
Quedaría por dilucidar como asimiló el pueblo llano las creencias henoteológicas desde su politeísmo. Una posible explicación podría ser la concepción dualista que hemos citados anteriormente en Kuntillet ‘Ajrud donde aparecen los conceptos, ya extendidos por Mesopotamia, de un “dios supremo personal” que se hace acompañar de una “diosa de la Fortuna” o tal vez, y siguiendo la general percepción semítica occidental de la autoridad paterno-maternal como un todo, ésta pudiera ser una respuesta:
« Con validez al día de hoy, Ukal-Dagan ha hecho tomar asiento a sus hermanos y ha decidido la suerte de su casa y de sus hijos. Ha dicho así: Tengo tres hijos Ir’ip Dagan es el mayor, Rashap-ili es la segunda hija y Abi-Kapi es el pequeño. La casa grande es la parte que le corresponde a Ir’ip Dagan; La casa pequeña es la parte que le corresponde a Rashap-ili; y las ruinas es la parte que le corresponde a Abi-Kapi. Pero Ir’ip Dagan y Rashap-ili deberán restaurar las ruinas. Todos deberán mantener a Arnabu (mi esposa) como a su padre y a su madre. Aquel de los tres que no mantenga (wbl) a su “padre-madre” , ponga su manto en la silla y váyase (desnudo) donde le parezca ». Emar VI. Texto 181. Año 1500-1150 a.c., Miskene-Aleppo, Siria.
Referencias y textos:
“La arqueología israelita y la historicidad de los libros del Antiguo Testamento” Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, nº 40 (2004)
“The laws of Yahweh” William J. Dorly (2004)
“Más allá de la Biblia” Mario Liverani (2005)
“La Biblia” Reina-Valera (1960)







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