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Jerusalem. “La Fundación de Shalem”. Antiguos cultos y rituales en la Ciudad Santa.

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Últimamente, me estoy dedicando en demasía al tema bíblico y no por ninguna razón en particular, porque como decía Woody Allen: “Todas (las religiones..) son igualmente válidas y todas son igualmente útiles..”, y “Una piedra es una piedra, hasta que Cartier la  pule y la expone en su escaparate..”. Mas me temo que hace algunos días tuve un “intercambio de opiniones”, sobre las creencias durante el temprano periodo de cohesión de Israel, con un practicante judío, que según su comentario carecía de raíces rabínicas, y como aquí estamos todos en éste mundo para aprender, voy a exponer algunas referencias. 

« Y Malki-Tzedek (Melquisedec), rey de Shalem, sacó lechem y yayin /pan y vino , y (como) el era sacerdote de el El-Elyon/Dios de las Alturas,  le bendijo, diciendo: Baruch Abram/Bendito (eres) Abram por El-Elyon, Creador de  Shomayim v’Aretz /Cielos y Tierra; El es quien ha puesto en tus manos a tus enemigos y el que dio a el ma’aser/diezmo por todo (ello). » Génesis 14:18-19 Biblia Ortodoxa Hebrea

Malki-Tzedek

“La ofrenda de Melquisedec a Abraham”. Oleo sobre tabla de Jan Swart van Groningen (1547) Colección privada.

En cualquier referencia bibliográfica bíblica, se  puede conocer que “Shalem” es la ciudad de Yêrûšālaim o Yêrûšālēm. Una referencia que se corrobora en  Salmos 76:2, 75(76):3 en la versión griega y Nacar-Colunga, y que nos dice: “En Shalem (Elohim) tiene Su Sukkah/Tabernáculo, y Su Ma’on/Sagrado Recinto en Tziyon”. Por otro lado, de igual manera y con respecto al texto anterior, Salmos 78:35, también nos advierte que El-Elyon es un nombre epónimo de Elohim - Como nota anecdótica sobre el texto decir también que el “ma’aser” era una Ley en Israel que consistía en entregar al dios/es una décima parte de los botines de guerra (Nacar-Colunga) -. Dicho esto, parece evidente que Malki-Tzedek, rey-sacerdote de Shalem, era un verdadero creyente en Ēl-Elyon y por tanto de Elohim, el dios de Abraham, siendo tanto el primero como el último nombres homólogos a Yahweh.

« Permitir que me dirija a vosotros bondadosos dioses,  las soberanas divinidades, hijas de [Ēl], los bien amados [príncipes]. Conceded a la ciudad  las dádivas de lo alto. En el interior [..]. En las alturas [..] En sus cabezas y [..] ¡ Que coman de cada pan ˁay y beban de cada vino ˁay..! ¡ Oh, Šālēm melka..! ¡Oh, Šālēm melkamu..! » Pasaje del “Poema de los Graciosos Dioses” KTU 1.23:1-7 Ras-Shamra (Ugarit)

Volviendo a topónimo “Yêrûšālēm”, el nombre de la Ciudad Santa  debe traducirse como “Fundación de Šālēm” (H.B. Huffmon, 1999).  Una población que fue conocida en los “Textos de Execración”  egipcios, siglo XIX a.c., como “rwš3lmm” o “Rušalimum” (Helck, 1952) y en Amarna, siglo XIV a.c., como Urušālæm  o “Ciudad de Šālæm” - Donde se nombra a un rey de la ciudad denominado Abdi-Heba,  o “Siervo de Hebat”,  y al que volveremos mas tarde -. Según los conocimientos actuales, la ciudad ya estaba poblada en el IV milenio a.c.. si bien se tiene conocimiento mas concretos de asentamientos permanentes durante el periodo consiguiente a las migraciones de semitas amorreos benjaminitas hacia el Levante Meridional Mediterráneo a principios del III milenio a.c., como así nos dicta también la Biblia en Josué 18:28., mas exactamente de la tribu de los “Yabusi’um”, los jebuseos bíblicos, que ya aparecen formando parte, y según los textos de la ciudad de Meri,  de los “dumu.meš  yamina” o “Hijos de la Derecha”, unas poblaciones que practicaban el nomadismo de enclaves en la frontera sur de la Creciente Fértil (Lipinski, 2004; Rowton, 1973).

Mas y en definitiva.. ¿Quien era la divinidad conocida como Šālēm o Šalim en los textos bíblicos y en los rituales de fertilidad ugaríticos..?

« Ēl (el dios) se dirigió a la orilla del mar y tomó dos mštˁltm/mujeres consagradas ante el caldero de los sacrificios. Mira, una se arrodillaba, la otra se alzaba, mira, una gritaba: ¡Padre.., Padre..! , la otra: ¡Madre.., Madre!. Se largó el miembro de Ēl como el mar, el miembro de El como la marea [...] El tomó a dos consagradas ante el caldero de los sacrificios y las instaló en su casa. El bajó su cetro, tomó la vara en su mano, la alzó y disparó al cielo, disparó al cielo contra un pájaro, le hizo caer y los dispuso entre las brasas/fuego abrasador. Ēl quiso seducir, efectivamente a las dos mujeres. Ambas gritaban: ¡Oh, Hombre, has bajado tu cetro..! , ¡Reafirma la vara con tu mano, mira, un pájaro has quemado en el fuego, lo has asado en las brasas…! Entonces las dos mujeres serían mujeres de Ēl, mujeres de El para siempre [...] Se inclinó y las beso en los labios , y eran dulces, dulces como las granadas. Al besarlas concibieron, al abrazarlas/tomarlas quedaron preñadas. Se agacharon y dieron a luz a Šahru y a Šalim(u). Palabra de Ēl: “Las dos mujeres han dado a luz ¿A quienes han dado a luz..?  A mi hijos Šahru y Šalim(u). Cogedlos y ponerlos junto a la gran dama Sapsu/Shapash y las estrellas innumerables…” » Pasaje del “Poema de los Graciosos Dioses”.  KTU 1.23: 30-54 Ras-Shamra (Ugarit). Traducción Gregorio Del Olmo Lete.

Según D.D.D., Šalim, Šalim(u) en acadio, posiblemente sea una deificación de una faceta del planeta Venus como la “Estrella del Atardecer”- Si bien yo no estoy muy de acuerdo, inclinándome, en el caso que nos atañe, mas por la dualidad ctónico-infernal del dios Sol - , y así aparece en nombres teóforos en antiguos nombres semíticos de Mesopotamia y amorreos, siendo también evidente en nombres bíblicos tales como los hijos del rey David: Ab-šālēm, “Mi Progenitor es Šālēm” y Šālēmôn, “(Donde) Šālēm Reside”, Absalom y Salomón (H.B. Huffmon, 1999). El conjunto de los anteriores textos, KTU 1.23, es fundamentalmente un ritual de Fertilidad y donde Šalem, la “Estrella del Atardecer” está ligado a su gemelo Šahru, la “Estrella de la Mañana”, como la divinización  de los dos aspectos del dios Athtar,  la versión semita occidental de la deidad semítica acadia y mesopotámica Shamash/Šamaš. En el mitema, éstos gemelos serán criados por la diosa Athirat/Anat. Athirat/Anat que son las versiones matriarcal y juvenil, según las generales creencias del Mediterráneo, de la “Diosa Madre”. Dualidad hierógama que se unificará  en la diosa Asherah - Conocida como “La del insaciable apetito (sexual)”: “La que tiene un labio en la Tierra y otro labio en el Cielo” -   por parte de los semitas mas occidentales. En KTU 1.100: 107 tanto Šalim como Šahru están asociados a la diosa del Sol ugarítica Shapash - Si bien, está vinculación se deba, en mi opinión,  a reminiscencias de culturas anteriores a la migración amorrea dada la “feminidad” del dios Sol, y que no se da salvo en culturas nórdicas, donde el sol es débil, o en culturas donde las “Diosa-Madres” están a la cabeza del panteón -   En su vertiente histórica, la referencia mas antigua que se dispone de Šalim(u), proviene de la época pre-sargónida y sargónida acadia, III milenio a.c.,  y que viene plasmada en nombres teóforos (Gelb, 1957; Roberts 1972), así como en apelativos assuritas y amorritas.  Aunque, bien es cierto,  Šalem, salvo en las alusiones a la ciudad de Jerusalem, no aparece directamente mencionado en los textos bíblicos, mientras que Šahru/Shahar si lo hace en Isaías 14:12.

 En relación al primer texto del Génesis expuesto, es de hacer notar el nombre del rey de la ciudad de Šalem: Malki-Tzedek, o Melka-Šedeq, “Mi Señor es Šedeq”, existiendo un segundo rey pre-davídico de Jerusalem: Adonisedec, o Adonoi-Šedeq, “Šedeq es Adonoi”, y referenciado en Josué 10:1-3 . Šedeq, “El Justo”, es una deidad semítico occidental que tiene su paralelismo en el dios Išar amorrita y en el dios Kittu amorrito-babilónico como avatares del dios del Sol y la Justicia, también semita y oriental,  Šamaš/Shamash. Éste avatar representaba lo “Verdadero” o “Correcto”, ligado al concepto de “Justo”, por lo que Kittu era llamado “El que se sienta tras Šamaš”, en un papel de “consejero”.  Kittu, en la Babilonia mas occidental, fue reconocido como Išar o Šidqu/Tzedek, dependiendo de las comunidades semitas de referencia, existiendo nombres en las listas reales caso Kintum-Kittum, que unifican la raíz semítica occidental “sdq”, Šedeq, con la semita-oriental acadia “kittu” (Baungarten, 1979).  Mas lo que clarifica mejor el criterio de la relación entre Šalem y Šedeq son nombres teóforos ugaríticos, “ṣdqšlm” y  que puede traducirse como “Šedeq es Šalem” (H. Winckler, 1903; Rowley, 1939).

« Uriyahu, el afortunado, lo escribe:  ¡Bendecido está Uriyahu por Yahweh, ya que de sus enemigos, su Asherah,  le ha salvado!. [Escrito] por Oniyahu, [...] por su A(she)rah (árbol), [...] y por su Asherah » Inscripción encontrada en Khribet El Gom (Mar Muerto) . Siglo IX-VIII a.c.

En recapitulo; parece evidente, por lo datos aportados, que Yêrûšālēm fue fundada en honor a un aspecto del dios solar  semítico-ugarítico Athtar. Por otro lado, resulta también preclaro que los nombres teóforos tanto de los reyes jebusitas, los hijos de David y los del gran sacerdote del templo hacen referencia a  avatares del dios solar semítico. A lo que habría que añadir, la mención  bíblica que  advierte que durante la revuelta de Absalom contra su padre,  dos sacerdotes devuelven el arca al templo de Jerusalem (2 Samuel 15:29; BOH): Abdi-Athtar, “Siervo de Athtar”  y Tzadok, “el (del) Justo”. -Decir aquí, y como rubrica, que el linaje de Tzadok/Sadoc, de la tribu de Benjamín,  y  en la tradición hebrea, eran los únicos capacitados para ejercer el gran sacerdocio en el Templo de Jerusalem: Los llamados Sadoquitas o Zaddikim. - y que vuelve a incidir en su relación con ese determinado culto astral. Por lo que debemos de entender, y ésta es una primera conclusión, que El-Elyon, el “Dios de las Alturas” del relato bíblico, es un sosias o personalidad de las divinidades solares semíticas Athtar, Tzedek y Šamaš.

«Y Yehoshua/Josué dijo a las Kol HaAm/Voces de su Pueblo, así dice Hashem Elohei Yisroel:  Hace mucho tiempo , los Avoteichem/ancestros  habitaban a la otra orilla del Río , incluyendo Terach, Avi Avraham, and Avi Nachor, y ellos sirvieron/adoraron  a elohim acherim/dioses extranjeros.» Josué 24:2 Biblia Ortodoxa Hebrea.

Otro aspecto a considerar es la referencia egipcia hacia el nombre teóforo de la dinastía reinante en Urušālæm en el siglo XIV a.c., Abdi-Heba(t). Hebat es una diosa de origen hurrita, en éste caso relacionada con los hicsos. - los hicsos son poblaciones hurrito-amorritas que invadieron Egipto en el siglo XVI a.c. fundando su propia dinastía  en el Delta del Nilo -, pudiendo encontrarse referencias antropónimas en la Biblia, ejemplo pudiera ser Eliahba/Elli-Heba, “El protector de Heba(t)”  en 2 Samuel 23:32 (Albright, 1908), en combatientes al lado del rey David y donde “Ēl” es dios preminente, por ejemplo, del panteón de Ugarit.  La posición de Hebat en las creencias hurritas es la esposa del “Dios de las (Fértiles) Tormentas”, Teshub/Teššub, el dios principal del panteón hurrita, del luvita y posteriormente del hittita. Llamada la “Señora/Reina de los Cielos”, fue asociada en su momento con la diosa-solar hittita Arinna, pero debe ser vinculada de forma estricta con el planeta Venus y con la diosa Ištar por las referencias de los textos de Nuzi (Cambridge, MA 1939), así como en Ugarit con Pidraya, la Hija de Baal,  si bien Pidraya terminó siendo una personalidad asociada a la diosa Ištar.

« La ḥaṭ-ṭaṯ/ofrenda de pecado de Yæhudah/Judah está escrita con una et barzel/cuña (de hierro) con  tzipporen shamir/punta de diamante; esta grabada bajo la luach/tablilla de sus lev/levitas (sacerdotes), y sobre los karenot/cuernos de vuestros mizbechot/altares. Mientras vuestros banim/hijos añoran sus mizbechot y sus asherim/sacros lugares de árboles frondosos en lo alto de las colinas . ¡Oh, hă-rā-rî baś-śā-ḏeh/Montaña de Šādeq..! Yo esparciré tus posesiones y todos tus tesoros como regalía, y tus lugares altos bə-ḥaṭ-ṭāṯ, por todos tus territorios » Jeremías 17:1-3 Biblia Ortodoxa Hebrea.

baal

Dios Baal. Templo a Baal, ala oeste, en la Acrópolis de Ugarit (Ras-Shamra) . Siglo XVIII-XV a.c. Musee du Louvre

Por otro lado, habría que mencionar que el término ugarítico “aṭr” y el término hebreo “ʾašr” , y que componen los nombres divinos de las diosas Aṭirat y Ašerah semíticas - Según los textos de Khribet El Gom y Kuntillet Ajrud, la diosa Asherah es la consorte de Yahweh y su árbol simbólico -, deben traducirse ambos como “sacro” o “lo sacro”. (Albright, 1925; Day, 1986), siendo personalidades intercambiables y que, a su vez, son homónimas de la divinidad consorte del dios Amurru, Ašrat(um). En la Mesopotamia, los textos hacen mención a las diosas Ašrat(um), Aširat(um) y Aširtu, apareciendo también en pasajes acadios e hittitas, y donde la referencia mas antigua, siglo XVIII a.c., procede de escritos amorrito-babilónicos en la que se la denomina “Cuñada de An”, “Señora de la Voluptuosidad y la Felicidad” y “Dama del Paciente Encanto”. En el texto mitémico hurrito-hittita de Elkurnisha y Ashertu – y donde Elkurnisha/”Il qny arš” o “El, Creador del Cielo y de la Tierra” es paralelo al “Ēl-Elyon” del texto de Génesis 14:19 y por tanto también un dios solar como Amurru  -, la diosa intenta seducir al “Dios de las (fértiles) Tormentas”, Teššub/Baal  o Haddu-Baal - éste último, de carácter hurrita, y esposo de Heba(t) -. Tras informar  Teššub a Elkurnisha de las intenciones de la deidad femenina, éste decide humillarla tanto sexualmente como diciéndole como el mató a su hijos  - ver Ciclo mitológico de Baal y sus luchas contra Yaw/Yam y Mot, hijos de Ēl y Asherah -. En represalia, Elkurnisha y la diosa Ashertu traman un complot contra Teššub, pero Anat/Aštart(e) le revelan sus intenciones al Dios de las (fértiles) Tormentas, aunque es maldecido por una sacerdotisa-vidente, para posteriormente ser exorcizado por su amante Anat (Hoffner, 1990). 

Voy concluyendo, la realidad religiosa canaanita en la Edad del Hierro I es harto complicada tras la debacle que supuso la “‘Época Oscura“. Las  principales creencias, con múltiples orígenes, se entremezclan unas con otras en un gran fenómeno integrador, pero muy atomizado e interpretado desde una visión autonomista por los diferentes pequeños estados en ciernes. Por un lado, están las creencias amorritas-benjaminitas afectas a las creencias sobre un dios solar y que se solapan con los rituales hierógamos  hacia la Fertilidad del Mediterráneo Oriental, del que se derivó el  integrador panteón ugarítico. Por otro lado, y en nuestro caso, la llegada de corrientes semíticas mas occidentales yahwistas - con influencias semítico-arábigas y egipcias -  y “anatólico-minóicas”. léase de Tiro y de las emergentes ciudades de la coalición fenicia, forman la principalidad de las opciones religiosas de la época.  En el caso de Yêrûšālēm, la opción en evidencia es una interpretación del panteón ugarítico. A la llegada en conquista de la tribu de Yæhudah, y en su proceso integrador, ayudado por los numerosos aspectos de concordancia semítica, Yahweh y Asherah tomarían la personalidad de los dioses Ēl-Athirat, extendiéndose tales acepciones, en determinados episodios, a su binomio juvenil  Baal-Anat  o al de Hadad-Heba(t) hurrita, en función de las alianzas. Mixtura de creencias que serán duramente condenadas, o no.., por la sucesión de profetas hasta la llegada de la reforma religiosa del siglo VII a.c. , preponderando las creencias yawhistas, si bien basándose en una estructura templaria de carácter y organización benjaminita,  a similitud de resto de los templos amorritas, eblaítas o hurrito-hittitas de la época.

Es posible y llegados a éste punto, que mi mencionado contertulio entienda ahora mejor ese pasaje, por el denominado como de “esotérico”, de Isaías 4:14.

« Y en el Yom Hahu,  sheva nashim/siete mujeres serán tomadas por un hombre, diciendo:  Nosotras comeremos de nuestro lechem/”Pan de la Presencia” y nos vestiremos con nuestra propias ropas; sólo déjanos ser llamadas por tu Shem/Bondad(Fertilidad), para alejar nuestra deshonra. Y en el Yom Hahu, Tzemach Hashem/El Hashem fecundo (en relación a cosechas)  estará hermoso y glorioso, y los p’ri ha’aretz/ frutos de la tierra serán orgullo y gloria para los que han sobrevivido de Israel. Y acontecerá que El que es/proviene de la izquierda de Sion y permanece en Jerusalem ( el templo de) deberá ser llamado kadosh/divino por todos y  será recordado de por vida en Jerusalem. Cuando Adonoi haya limpiado las ṣō-’aṯ/ inmundicias femeninas (regla) de las Banot  Tziyon,  habrá sido renovada  la sangre en el centro de(l) (templo de) Jerusalem , por el Mishpat Ruach/Espíritu del Pacto  y por el Ruach Ba’er/Espíritu Ardiente, » Isaías 4:1-4 Biblia Ortodoxa Hebrea. 

Referencias:

“Dictionary of the deities and demons in the Bible” Edited by  K. Van der Toorn, B. Becking, P. W. van der Horst (1999)

Imágenes:

http://www.museosdetenerife.org.

Cazamitos.com

Written by lampuzo

22/11/2013 at 12:23

Mitología semita: El concepto de alma y el “Haz de Chayyim”

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Aunque  tengo  que irme a la quinta acepción que da el Diccionario de la Real Academia Española para conseguir una aproximación en la definición de “vigor natural y virtud que alienta y fortifica el cuerpo para obrar” como explicación de lo que quiero expresar,  ésta descripción tampoco termina de satisfacerme con respecto al concepto “espíritu” que quiero desarrollar.  En éste mismo sentido,  si mi intención fuera utilizar el vocablo “alma”,  debo de ir a su segunda  razón para conseguir:  “En algunas religiones y culturas, sustancia espiritual e inmortal de los seres humanos” y que , si bien se asemeja a lo esperado, tampoco termina de acercarse al concepto semita occidental en ciernes.

« Mas, Adam se ha levantado para perseguirte y buscar tu nap̄-še-ḵā / Alma, pero el ne-p̄eš/Alma de (mi) Adon / Señor (David)  estará ligada al Haz de Chayyim / Bolsa de los Vivos de Hashem Eloheicha y las ne-p̄eš de tus oyevim / enemigos serán por El lanzadas tan lejos, como ( si ella fuera) la funda de una kela / honda» I Samuel 25:29. Biblia Ortodoxa Hebrea. 

La antigüedad e historicidad de los textos del profeta Samuel son todavía tema de debate,  al igual que el mismo Deuteronomio.  Se tiende a pensar actualmente que, en caso del Libro de Samuel - Su  presentación actual, dividido en dos,  es consecuencia de las traducciones griegas del siglo II-I a.c.. Aunque el párrafo anterior tendría como referencia específica los textos masoréticos anteriores al  siglo X d.c. – ,  proviene de una recopilación efectuada en el siglo VI a.c., aunque fue reeditada con posterioridad, sobre atomizados textos o relatos mas antiguos, por lo que habría que remontarse al siglo X a.c. aprox. 

«(En referencia al fallecido Rey de Babilonia..) Abajo por tí, el Sheol/”Mas Allá”  se levantó para cumplimentar tu llegada. Por tí,  convocó a los Rephaim y a todos los Aretz attudei /Ancestros herederos de la Tierra, e incluso levantó de sus kise’ot /tronos a todos el reyes de los goyim/extraños a Israel ».  Isaias, 14:9 Biblia Ortodoxa Hebrea.

Dicho lo anterior,  el versículo 25:29 nos aporta una serie de aspectos mitémicos semítico occidentales. Por un lado, hace referencia a la personalidad de Adam  como fundador de la dinastía de Judah,  es decir del rey David,  y no como el “Padre de la Humanidad” desde su acepción genésica.  Éste aspecto viene reflejado por el verbo “וַיָּ֤קָם” , “levantarse (de entre los muertos)” y que tiene un desarrollo explicativo en Isaías 14:9 . Aunque tanto  “נַפְשֶׁ֑ךָ”, “nap̄-še-ḵā”, y “נֶ֨פֶשׁ”, “ne-p̄eš” etimológicamente hablando,  provienen del proto-semítico “n’š”, (como [ʃ] o “f” aspirada)”;  en semítico acadio  “napāṣu(m)”, “batir de alas”;  con un simbolismo del “Halo de la Vida”  – Como nota anecdótica decir que el término castellano “napias”, como “nariz prominente”, posiblemente proviene de ésta raíz hebrea - ,  y formando parte de dos de los “tres estados del alma” diferenciados  del judaísmo rabínico: La “Vida” y la “Personalidad”, y la “Unión con Yahweh”. De ahí que,  el  término “ne-p̄eš”, según el contexto,  estaría mas cerca del concepto de “Vida”  como “estado diferencial con la muerte”, ya arriba expuesto,  y que queda evidenciado por concepto ” biṣ·rō·wr  ha·ḥay·yîm”, el “Haz de Chayyim” o “Bolsa de la Vida”, mientras que el  vocablo “nap̄-še-ḵā” se le debe relacionar  como “alma” en su concepto de “personalidad en el conocimiento de lo propio y de lo ajeno” y que también tiene su contrapartida descriptiva en pasaje de Génesis 2:9 y 3:22, donde Adam y Hebat comen del “Árbol del Conocimiento”, tras ser tentados por la serpiente.  Concepto que se rubrica con la denominación de Yahweh como “Hashem Eloheicha” o “Señor de los Divinos Ancestros”,  como” Fuente de un Conocimiento”  obtenido en pecado por la Humanidad, a la vez que la última parte del versículo nos habla de la “confusión” y la derrota de los enemigos del Rey David,  al carecer del “estado superior del alma”: La “Unión con Yahweh”

.«(Habla Hashem al profeta Ezequiel..) Del mismo modo, tú, hijo de Adam, pon tu rostro hacia las amecha banot/hijas de tu pueblo que lanzan profecías según su propio lev/credo. Vaticina contra ellas, y dí: “Así habla Adonoi Hashem: ¡Ay de las que tejen amuletos encantados para las muñecas y fabrican mispachot/redecillas o velos para las cabezas de todas las tallas con el fin de cazar nefashot/almas! ¿Acecháis las nefashot de mi pueblo y mantendréis vuestras propias almas con vida..? ¿Vosotras, que por un puñado de cebada y dos pedazos de pan me deshonráis ante mi pueblo,  dais muerte a  las almas que no deben morir y  mantenéis con vida a las almas que deben morir, para engañar a mi pueblo con la mentira de vuestras kazav/falsedades..?” Por tanto, así dice Adonoi Hashem: “Heme aquí contra vuestras cintas hechizadas con las que acecháis las almas como a pájaros; yo las arrancaré de vuestros brazos, y liberaré las almas, incluso las almas que cazasteis como a pájaros. Vuestras redecillas/velos también os serán arrancadas, y yo las liberaré de vuestro yad/poder y nunca más estará en vuestro yad que sean cazadas de nuevo; y vosotras sabréis que yo soy Hashem.  Porque con vuestras sheker/falacias habéis afligido el  Lev Tzaddik/ Credo de los Justos (sabios ancestrales), a quienes yo no he traído pesadumbre,  he asegurado las manos de Rasha(p)/ dios del Inframundo e Infértil Desierto para que no regrese a su derech harah/ camino fecundo a salvar su vida. Así, no veréis ( en sentido de videncia) mas  shav/vanidades, ni practicaréis la adivinación, porque Yo liberaré a mi pueblo de vuestro poder; y sabréis que yo soy Hashem” » Ezequiel 13: 17-23 Biblia Ortodoxa Hebrea.

En sintonismo de creencias con el pasaje de I Samuel 25:29. Hashem instruye a Ezequiel en condenar determinadas ancestrales prácticas semitas en mano de videntes/hechiceras. Hechizos que consisten en arrebatar, poseer o reubicar los dos estados del alma, básicos,  según las generales creencias semitas: La “Vida” y la “Personalidad” y que tienen un sentido paralelo con las prácticas de las  “kaššaptu” mesopotámicas. Las kaššaptu, según ambas culturas, eran capaces de convocar “demonios” del Inframundo: Los “utukku”. Los utukku eran “personalidades fallecidas” que podían tomar carta de presencia en el mundo tras ser invocados por la magia hechicera, siendo los casos mas extendidos su utilización en la predicción del futuro o en la obtención de consejo. – Ejemplo mitémico mesopotámico es el propio relato de la “Epopeya de Gilgameš” y donde el héroe, al igual que éstas brujas, con permiso de Nergal/dios del Inframundo, le es permitido hablar con con su amigo Ea-bani, Enkidu, ya fallecido. (Tablilla XII: 80-84) y bíblico I Samuel 28: 5-25 -.  Si bien,  existían  “hechizos negros” que consistirían en la posesión del alma “personal o vital” de una persona viva, caso del texto de Ezequiel, y el intercambio de estados del alma entre vivos o entre muertos y vivos, bien sea intercambiando un “alma sana” por otra enferma, vivo a vivo, o “resucitando” la “personalidad” de un fallecido y proporcionándole un cuerpo con “alma vital” sana.  En un sentido similar, también era posible, según éstas creencias,  la “custodia temporal de la personalidad o de la vida” ante determinados avatares o peligros y que eran custodiados por las hechiceras – En cierta manera, el pasaje de I Samuel 25:29 viene a expresar un hecho paralelo, al custodiar Hashem el alma del rey David ante los peligros que le acechan -. El procedimiento general para poseer las almas en las culturas semíticas ésta resuelto en el texto bíblico anterior,  consistiendo en proporcionar a las manos de las  “’ōḇōwṯ”, el poder necesario mediante amuletos o tiras de tejido que llevaban en sus muñecas y que, al tiempo, manejarían “redecillas” o “velos embolsados” que lanzarían sobre la persona a hechizar o  desposeer de sus atributos animados y que tenían cosidas a los codos del vestido. Pero ahí no queda todo.

« Así dice Hashem: “Porque las Tziyon Banot/Hijas de Sion son desafiantes, y caminan arrogantes (con el cuello erguido…) con ojos provocadores, y por donde ellas caminan y pasean hacen rítmico tintineo con sus pies. Por todo ello, Adonoi mortificará con pústulas (¿?) la kodkod/parte alta de la cabeza  de las Tziyon Banot,  y Hashem las dejará sin pelo (pondrá al descubierto su desnudez) En el Yom Hahu, Adonoi las despojará de los sugerentes y tintineantes adornos de sus pies, de sus bandanas y de sus collares “usej” (en  forma de media luna), de los pendientes, brazaletes y velos; las diademas, y los aretes, y los fajines; de las han-ne-p̄eš/bolsas del alma y ha-lləḥāšîm/amuletos…» Isaías 3:16-20 Biblia Ortodoxa Hebrea.

La bruja de Endor

“La Bruja de En-dor”. Grabado de Kunz Meyer-Waldeck (1902)

Independientemente de quien sean en realidad las Tziyon Banot, y es un tema del que hablaremos mas tarde, lo que resulta evidente es que el texto hebreo nos remite de nuevo a un tipo de “Bolso del Alma”  – la Biblia Nacar-Colunga nos habla de “bolsa de perfumes”, remitiéndonos hermenéuticamente a Cantares 1:13 (¿?) - y que portaban las Hijas de Sion. Según J.G. Frazer, la utilidad de éstos bolsos correspondería a un sortilegio para evitar que las hechiceras/videntes se hicieran con el alma de su poseedora, de tal manera que el “alma”, o “ne-p̄eš”,  no quedara expuesta a que un velo cayera sobre la cabeza y fuera arrebatada, al estar  a salvo en tal “recipiente”  llevado en la cintura.  Dicho esto,  como mínimo tal explicación no haría mas que refrendar que existía, en las creencias semíticas,  la posibilidad de separar “alma” de “cuerpo” sin que la persona estuviera fallecida. Por otro lado, parece ser que ningún texto semita hace referencia a tal “accesorio” en los hombres, lo que podría hacernos pensar que se trata de una exclusividad femenina, lo que no deja de ser paradójico y sin explicación aparente, salvo que la poseedoras tuvieran algún género de potestad o indulgencia. 

Y sigo en el texto anterior, ¿Que es el Yom Hahu donde Adonoi despoja a las Tziyon Banot de sus ajuares..? 

« Y en el Yom Hahu,  sheva nashim/siete mujeres serán tomadas por un hombre, diciendo:  Nosotras comeremos de nuestro lechem/”Pan de la Presencia” y nos vestiremos con nuestra propias ropas; sólo déjanos ser llamadas por tu Shem/Bondad(Fertilidad), para alejar nuestra deshonra. Y en el Yom Hahu, Tzemach Hashem/El Hashem fecundo (en relación a cosechas)  estará hermoso y glorioso, y los p’ri ha’aretz/ frutos de la tierra serán orgullo y gloria para los que han sobrevivido de Israel. Y acontecerá que El que es/proviene de la izquierda de Sion y permanece en Jerusalem ( el templo de) deberá ser llamado kadosh/divino por todos y  será recordado de por vida en Jerusalem. Cuando Adonoi haya limpiado las ṣō-’aṯ/ inmundicias femeninas (regla) de las Banot  Tziyon,  habrá sido renovada  la sangre en el centro de(l) (templo de) Jerusalem , por el Mishpat Ruach/Espíritu del Pacto  y por el Ruach Ba’er/Espíritu Ardiente, » Isaías 4:1-4 Biblia Ortodoxa Hebrea.

Visto el texto anterior, creo que es aceptable considerar a las “Hijas de Sion” como mujeres afectas a un determinado ritual de pacto sagrado con Hashem, tal vez sacerdotisas de un templo en el Monte Sion. Un pacto que acontece en las fechas del equinoccio de otoño y que parece coincidir con algún tipo de festival de la cosecha donde se renueva el pacto  entre Adonoi y el pueblo de Israel - posiblemente alrededor del día dieciséis del mes de Nisan, el primer mes del tradicional calendario babilónico-hebreo lunisolar y que coincidiría con una pretérita celebración judía del Pesach . Y digo ” sacerdotisas del Monte Sion” porque así pudiera ser sostenido sobre Salmos 48: 11(12)  o Zacarías 3:14-17 y  que concuerda con los generales rituales de la cosecha semítico occidentales (D.E. Fleming, 2000, G. Del Olmo, 1995).

“Humillada,  desde el suelo elevarás tu voz; Tú voz apenas se levantara del polvo. Saldrá tu voz de la tierra como si fuera de fantasma; Tú palabra, desde el polvo, apenas será un susurro” Isaías 29:4

Independientemente de lo anterior,  resulta preclaro la existencia de gremios de mujeres en la tradición hebrea que tienen potestad o útiles afectos al “manejo físico” de las almas propias o ajenas.  En el caso de las ’ōḇōwṯ o hechiceras, éste hecho se hace patente en el texto de I Samuel  28: 5-25 - pasaje mas conocido con el de la “Bruja de En-Dor” -  y donde el rey Saul, ante el acoso de los filisteos, busca a una vidente que le ponga en contacto con el profeta, y fallecido ayo,  Samuel, mediante un “ōḇ” o  agujero excavado en la tierra.  Agujeros en la tierra que se abrían,  dentro de rituales de sacrificios e invocación, con el fin de convocar a espíritus del Inframundo o  antepasados, y que se manifiestan ya fuera subiendo ellos mismos desde las profundidades o bien surgiendo sus voz desde las entrañas de la Tierra.  Un procedimiento oracular que tiene extensos  paralelismos  en las diferentes culturas de Oriente Próximo  y que incluso incluirían a  culturas como la hittita (García Trabazo, 2002) y la griega con su afamado “Oráculo” en Delfos o  las “Puertas del Averno” en Hierápolis.

« (36) A la casa que no abandona quien entró en ella. Por el camino que no tiene regreso. Donde el polvo es su alimento y la arcilla su sustento; donde no ven la luz y viven en la oscuridad; donde visten plumas, como los pájaros; Donde el polvo y el silencio lo cubre todo…» Descripción del “Más Allá”· Pasaje de la “Epopeya de Gilgamesh”. Tablilla VII. 36-39. Versión de la Biblioteca de Ašurbanipal.

Dicho ésto,  habría que recordar que al día de hoy la religión hebrea todavía parece que divide los “estados del alma” en tres conceptos espirituales: El “Ruah”, el “Nefesh” y el “Neshamah”. y que sugieren los mismas acepciones que las pretéritas arriba mencionadas.

La idea de la entrada está tomada de “El Folklore en el Antiguo Testamento” J.G. Frazer  (1907, 1981 para la versión en castellano)

Referencias y mas información:

“Mitología y Religión del Antiguo Oriente Próximo: Semitas Occidentales” D. Arnaud y G. Del Olmo (1995)

“Time at Emar” The Cultic Calendar and the Rituals from de Diviner’s House” Daniel E. Fleming (2000)

“Canaanite religion: According to the Liturgical texts of Ugarit” G. Del Olmo Lete (2004)

“Six Jewish Spiritual Paths:  A Rationalist looks at Spirituality” Rabbi Rifat Sonsino (2000)

Imágenes:

magactual.wordpress.com

Written by lampuzo

31/10/2013 at 00:22

Mitología semita. El Éxodo: Su relación con la crisis del Bronce Final.

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 ¿Que hay de épica y que hay de realidad en los textos bíblicos descritos en el Éxodo? ¿Existió realmente el episodio histórico  de la salida de Egipto de las tribus hebreas.?

En la mayoría de las veces, cuando un lector hace acopio de información de referencias sobre tal suceso, queda supeditado al rechazo al que nos produce la  ausencia de evidencias arqueológicas, hasta hoy conocidas,  en estricta relación  con el episodio narrado en el Antiguo Testamento.  Por otro lado, y de igual manera sustentado en esos mismos conocimientos, es posible encontrar corroboraciones sobre las existencia de tribus semitas que,  con origen en las estribaciones del Mar Rojo y el Sinaí, fueron paulatinamente creando asentamientos fijos, al pasar del pastoreo a la agricultura, en las zonas fronterizas a Canaan, así como en los márgenes del desierto entorno al siglo XII a.c. y cuyas rutas de introducción a través  del valle de Wādī ʻAraba concordarían con escenarios descritos por el Antiguo Testamento.

Para entender ésta, en un principio,  discordancia entre lecturas, habría que remontarse a los orígenes, desarrollo y consecuencias de lo que viene a llamarse como “Época Oscura” de Anatolia y  el Mediterráneo Oriental y cuyos finales desenlaces se extendieron desde el siglo XIII  al siglo IX a.c.  Se denomina “Época Oscura” a un conjunto  de acontecimientos que desembocaron en un largo periodo de retroceso cultural y social que marcó el transito entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro en Oriente Próximo. Su posible detonante fue una concatenación de sucesos geológicos y climáticos que estuvieron acompañados por un  largo periodo de inestabilidad política y social, así como de fuertes movimientos de poblaciones.  Es probable que los episodios geológicos y climáticos anexos extendidos en el tiempo, en referencia la erupción volcánica de Thera-Santorini a finales-principios del siglo XVII-XVI a.c.,  fuera el detonante, entre otros,  de una serie de hitos que cambiarán radicalmente el contexto del Oriente Mediterráneo.

Uno de sus episodios humanos, incluirían la expansión de grupos de la rama occidental indoeuropea que provenían, dependiendo de los actores,  de mas allá de los Balcanes y/o de la zonas del Mar Caspio/Mar Negro y que tomarían un papel protagonista en el Egeo y Anatolia, en momentos posteriores. Un segundo foco afecto, sería el progresivo deterioro del arbitraje imperial amorrito-babilónico , con el fin de su influencia en  la Alta Mesopotamia y Siria,  y que en su momento álgido permitió incluso a los hicsos detentar el poder en el Bajo Egipto.

Siria Bronce Final

Mapa político de Siria en el Bronce Final (Ampliar) . Confección B.E. Solans  (Universidad de Zaragoza)

Dicho esto, me gustaría hacer un primer inciso. Dentro del amplio abanico de tribus semíticas,  con evoluciones sedentarias o manteniendo sus costumbres semi-nómadas, que se extendieron durante el III-II milenio a.c.,  están los pueblos semítico-occidentales. Un contexto semita occidental que incluirá aproximadamente  la península del Sinaí y que continuará sobre la  línea de la costa mediterránea hasta  los límites geográficos de la Península de Anatólia, incluyendo una línea que partiendo al este de un afluente del Éufrates, el  río Khabur/Ḫabur,  cortará el desierto sirio-arábigo por las fronteras sirio-iraquíes hasta el golfo de Áqaba. Todos estos pueblos, que incluirían a los amorritas, o a los “hicsos”, mantenían un fuerte nexo cultural. Solamente su distribución y el poso de valores que fueron incorporando de los anteriores pobladores en su proceso de conquista y expansión a lo largo de los tiempos, debe diferenciar unas sociedades semítico-occidentales de otras.  De ahí por ejemplo,  que  los pueblos nómadas semitas denominados por los egipcios ”šꜣśw” o “shashu” pudieron formar parte del contingente que se estableció en Avaris en el Delta del Nilo durante la crisis del Periodo Medio egipcio, pero con la particularidad que éstos pueblos, la rama mas occidental, siempre estuvieron ahí, recorriendo la asiática zona limítrofe  con el Bajo Egipto. Otro aspecto a considerar  sería el origen de los hicsos, mas orientales y que posiblemente provinieran de territorios al sur de Siria, mas culturizados “mesopotámicamente” hablando. Una “Siria”  que  estará comprendida, desde la perspectiva egipcia e hittita y como marco geográfico a finales del siglo XVII a.c., por una región englobada entre la Península de Anatolia y los altos del Golán, el Mar Mediterráneo y el río Éufrates -  Los hittitas y egipcios aplicaban a esta región el calificativo étnico-cultural de  “hurrita” y  geográfico de “Ḫurri” o  “Países de Ḫurri” y  que posteriormente pasó a denominarse “Países de Amurru”. De ahí su, muchas veces, desafortunada denominación en muchos textos lectivos y la consiguiente confusión didáctica – . Éste contexto excluía, por aquel tiempo, a Canaan y Palestina por considerarse como la “provincia egipcia” en Asia, en el mismo sentido que  lo fue Nubia en África.

Continúo con el relato. La instauración del Imperio Nuevo,  tras la expulsión definitiva de los hicsos,  se sucede la reconquista de la provincia asiática y el comienzo de la influencia egipcia en Siria.  Egipto realiza entre los siglos XVI  y XIV a.c.  un importante número de expediciones guerreras hacia una Siria atomizada que incluía, en el siglo XVII a.c.,  el “País de Mitanni” y  las ciudades-estado de Qadeš, Tunip, Ugarit, Zinzira, Dunanapa, Yaruwatta, Qaṭna, Alalaḫ, Canaan, Amurru, Sidon, Zunzura, Nuḫašše y Ukulza, y que son el resultado del fin de la influencia babilónica en la región. Éste proceso será  culminado por el faraón Tutmosis I, 1504-1492 a.c., quién establecerá un numero determinado de “plazas fuertes” en el Levante Mediterráneo, caso de Biblos y Meggido, definiendo lo que sería la presencia egipcia durante los próximos trescientos años en Siria-Palestina.

«Los wr.w/príncipes así reunidos eran los de [todas] las tierras extranjeras [que habían sido] leales a Egipto, además de Naḫarina/Ğazira ( i. e. Mittani) [los países] de los ḫꜣrw/ hurritas ( i.e. ‘sirios’) y los qdw/qodeítas (i.e. “cilicios”), sus caballos, sus tropas [y su gente]» Pasaje de la Estela de Barkal. Año 1457 a.c. aprox. (Urk-IV-649: Anales de Tutmosis-III, año 23.

En la batalla de Megiddo, 1457 a. c.,  el faraón Tutmosis III, 1479-1425 a.c.,  se enfrentó a una coalición de príncipes sirios,  en número de trescientos treinta según la estela de Barkal, aglutinados en torno al rey de Qadeš y apoyados por el rey de Mitanni. Si bien, fue su octava expedición a la zona,  1447 o 1457 a. c.,  la que supuso su mayor éxito,  al derrotar a ejército mittano cerca de Alepo. Un hecho que tuvo como  primera consecuencia el  debilitamiento del reino de Mitanni y como segunda,  que Ḫatti encabezado por sus reyes Tudḫaliya-I/II y Ḫattušili-II, comenzara a expandirse más allá del altiplano anatólico, finiquitando la influencia mittana en la región sur de la península.

Un segundo inciso. Aunque una parte de la población de la provincia egipcia de Palestina, como pudieran ser los “shashu”, “moabitas”, “edomitas” etc..,   llevaban en aquella época un régimen de vida semi-nómada,  caso en  Siria de las tribus Sutû o “suteos” y  los Aḫlamu o “arameos”- Emparentados éstos primeros con los sim’ilitas o “Hijos de la Izquierda”,  logograma DUMU.MEŠ  ŠIM.AL,  en un contexto geográfico de “Sur” mas que étnico y  referenciado desde el sagrado monte Tindum en el “País de Khana/ Ḫana” en la “Siria Mesopotámica” - ; el término acadio  “ḫabirū” -  ERÍN.MEŠ, ŠA.GAZ.  Un préstamo del semítico occidental ugarítico ʿprm/ʿāpirūma – debe aplicarse exclusivamente a colectivos socialmente heterogéneos. Entendiendo por “colectivos heterogéneos” a grupos tales como fugitivos, exiliados o campesinos sin tierras, con modos de vida diversos, incluyéndose entre sus prácticas el oficio de temporeros agrarios y mercenarios,  y cuyo denominador común es el hecho de  tratarse de “desplazados” de sus lugares de origen por causas sociales o económicas . Aunque considerados de forma local como grupos conflictivos, el conjunto de la documentación relativa a la Siria del Bronce Final,  siempre entiendo “Siria”, y digo Siria…,  como la región antes definida,  los presentan desempeñando papeles sumamente variados y situaciones diversas:  En Ugarit y Alalaḫ,  los grupos de ḫabirū estuvieron controlados por el palacio: un rb ʿprm /”rabi ʿāpirūma”  o “prominente personalidad apirú”  parece detentar una posición elevada en la administración ugarita. En Alalaḫ, siglo XV-XIV a.c aprox,  los ḫabirū afectos al palacio, parecen desempeñar tareas militares, estando  agrupados en ciudades propias y en las cuales existen ḫabirū desempeñando profesiones como las de adivino, sacerdote o alcalde  y organizados en grupos sociales similares a los de la población nativa. Su significancia  sobre las interpretaciones bíblicas estriba en formar parte de un conjunto de migraciones hacia la Transjordania  debido a las incursiones hittitas tras la batalla de Qadeš del año 1274  a.c. aprox.

Anatolia

Mapa regional de Anatolia a finales-principios del siglo XIV-XII a.c. (Ampliar)

Mas, y volviendo al tema ¿Quienes eran los hittitas..? Con la llegada de los asirios a los montes Tauro entre los siglos XX y XVIII a.c.,  se fundan en el altiplano anatólico una serie de centros y agencias comerciales con sede central en la ciudad de Kaneš/Nesa y que tenía, a su vez, bajo su influencia a urbes tales como Ḫattus(a), Purushattum/Purushanda, Kussar(a) y Zapulwa/Zalpa. Por aquella época, esa zona de Asía Menor era un mosaico de principados independientes con un refinado nivel cultural, la “Cultura Hática”, y que estaban  encabezados por una serie de ciudades amuralladas como consecuencia de rencillas en una relación vecinal tormentosa. Ésta situación concluirá en el siglo XVII a.c. con el establecimiento de un poder hegemónico sobre tales enclaves por parte de los reyes de Kussar(a). Una dinastía kussarita cuyos fundadores, tras simbiosis con los háticos, descendían de unos pueblos de origen indoeuropeo y procedentes del Mar Caspio y/o Mar Negro que establecieron su capital en Nesa-Kaneš, sometiendo a un eficaz régimen de vasallaje al resto de las ciudades-estado. Cambio de político que se vio beneficiado por el desamparo asirio, debido a una renovada presión amorrito-babilónica sobre el núcleo que formaba su capital, AssurLa dinastía anittica se mantuvo,  aunque sólo fuera nominalmente y bajo el título de “Hombre de Kussar(a)” por parte de los soberanos posteriores, si bien éstos establecieron de forma definitiva su capital en la, ya podríamos denominar,  hittita Ḫattuš(a).  A finales-principios del siglo XVII-XVI a.c., los hittitas son ya un fuerte elemento de desestabilización, tras recuperar Zapulwa y llevar sus incursiones a la  región anatólica occidental de Arzawa, destruir Alalaḫ y tomar temporalmente Ḫalpa/Alepo en Siria,  así como  derrotar definitivamente, tras devastar Babilonia, a la dinastía amorrita de Hammurabi en el año 1595 a.c. , dejándola en manos de sus aliados kassitas.

Pero.. ¿Que es Arzawa..? o mejor dicho: ¿Quien eran los micénicos..? Los aqueos son, junto con los hittitas, culturas pertenecientes al grupo “centum” indoeuropeo  y cuyo núcleo de expansión probablemente se encuentre mas allá de la cordillera de los Balcanes y/o en la Rusia asiática. Se establecieron  en casi todas las regiones griegas continentales en torno al año 2000 a.c., y como micénicos en las costas egeas de Anatolia – Tal es así que Powell considera a los hittitas como una “sobre-implantación” de corrientes indoeuropeas ya establecidas, y procedentes de los Balcanes y Grecia continental y/o de Cáucaso a través de las Pónticas -, estableciendo dentro de la sociedades autóctonas pelágicas continentales una élite guerrera en la que sustentarán su poder y que supondrá la ruptura de las relaciones de los minoico-cretenses con la Hélade, así como el incremento de su comercio con Chipre y las costas mediterráneas de Anatólia. Situación que  doscientos años mas tarde cambiará tras un periodo de avance cívico de éstos asentamientos y el auge en sus intercambios entorno al mercado de obsidiana en las Islas de Melos y Rodas, concluyendo con la llegada de artesanos cretenses. A partir del siglo XVII a.c., los ya micénicos comienzan a constituir reinos en la Grecia Continental:  Iolkos en Tesalia; Tebas, Orcómenos y Gla en Beocia;  Atenas en Ática; Micenas, Tirinto, Argos, Lerna y Asine en la Argólida; Pilos en Mesenia y los asentamientos pre-espartanos de la Laconia griega. Unos enclaves que imitarán en su organización  a las talasocracias cretenses, beneficiándose grandemente del poso cultural minoico y que culminará en la primera mitad del siglo XVI a.c. con la conquista de la capital cretense, Cnossos,  tras los catastróficos avatares naturales, tal vez un tsunami y otros eventos paralelos,  en relación con la actividad del volcán Thera-Santorini.

« (…) El vil hittita llegó [a Qadeš] después de haber formado una coalición con todos los países hasta el mar. El país de Ḫatti acudió en pleno, así como los de Naḫarina (Mitanni), Arzawa y los dardanys (troyanos), keskesh, los de Meshweh (Libia), Pidasa, Arwen, Karkisha, Lukka, Kizzuwatna, Karkemish, Ugarit, Kode (Amurru), todo el país de Nuḫašše, Moushanet y Qadeš (…) Cubrieron los montes y los valles como una plaga de langostas (…) » Pasaje de las inscripciones votivas de Ramses II en el templo de Karnak, sala hipóstula. siglo XIII a.c.

Si consideramos la fuentes lingüísticas, los anales hittitas y la fuentes micénicas de los escritos de la Iliada, Odisea y “Nostoi”, el “País de Arzawa” puede ser considerado una vertiente mas de la implantación indoeuropea de principios del II milenio a.c. en Anatólia. Si nos atenemos a la realidad política de la península, según los anales hittitas, a finales/principios del siglo XV-XIV a.c., la región de “Luvia”- Considerando “Luvia” como aproximadamente el territorio anatólico ajeno al núcleo del reino hittita – estaba compuesta por un conglomerado de reinos con capital en Apaša (Éfeso), la colonia minóico-micénica del “País de Millawanda” (Mileto), el avasallado por Arzawa “País de Lukka” (Licia y Caria), y Kizzuwatna (Cilicia) y su capital Tarša (Tarso). A inicio del Período Imperial, siglos XIV y XIII a.c., el incremento de las actividades expansivas hittitas de los reyes Suppiluliuma I y de su hijo Mursili II  dirigieron sus esfuerzos contra Arzawa. Hubo a partir de estos momentos un cambio en la situación geopolítica regional, puesto que las campañas hititas consiguieron, no sin dificultad, someter y desmembrar Arzawa, quedando dividido en entidades menores que mantuvieron una relativa importancia individual dentro de la zona de influencia hittita: el “País de Šeḫa (Lidia), Wiluša (la Tróade troyana), Ḫapalla (Pirgia), Maša (Bitinia) y el reino hittita de Mira (Licia) y su capital Apaša. Si bien los luvitas, junto a los Kashka o Keskesh - Tribus nómadas de montañeses provenientes de la frontera norte anatólica- , y aunque muchas veces combatieran junto a las tropas de Ḫatti, fueron un crónico problema de sublevaciones e incursiones que llevó , entre otros sucesos, a la caída del Imperio Hittita a principios del siglo XII a.c.

mapa de Grecia

Mapa regional del Egeo. (Ampliar)

El desenlace de la crisis del Bronce Final.  Gracias al equilibrio alcanzando entre las dos grandes potencias de la época, Egipto y la Anatolia hittita,  hubo un periodo de prosperidad y relativa estabilidad en todo el Mediterráneo Oriental y el Próximo Oriente. Este interludio llegó a su fin, coincidiendo con la muerte del faraón Ramsés II, 1224 a.c. aprox, y su extenso reinado y de Tudhaliyas IV, el último rey hittita verdaderamente poderoso, unos años mas tarde. Los años que transcurren entre el 1220 y el 1150  son testigos de la desaparición de la floreciente cultura micénica; del hundimiento de un vasto imperio hittita que comprendía desde Anatolia a Siria y el oeste de la Alta Mesopotamia; así como el colapso de Chipre como gran nudo comercial entre Levante y el Egeo. En el caso de Canaan, desaparece el próspero comercio entre Egipto y Mesopotamia. Solamente un Egipto debilitado y retirado a sus fronteras africanas, mantuvo una apariencia de civilización. 

Varias, y no necesariamente vinculadas, causas han intentado dar explicación al declive. Explicaciones que incluían desastres naturales, caso de nuevos terremotos y tsunamis, innovaciones tecnológicas y colapsos internos, así como antropológicas o teorías sociales de consecuencias políticas, caso de Canaan, por desavenencias entre los centros urbanos y las poblaciones periféricas. De igual forma y como últimas hipótesis, escritos encontrados en Ugarit y Medinet Habu (Egipto), nos hablan de  los “Pueblos del Mar” como los causantes de la caída de numerosas ciudades y estados. En el caso de Canaan, la última correspondencia entre los reinos sirios hittitas y egipcios hablan de incursiones de “pueblos marineros” en las costas levantinas como causa final de su caída, sin que den una explicación de quienes eran, de donde venían, y con posterioridad a su ataques a donde fueron.

En realidad, y como punto de inflexión,  deberíamos de hablar de un cambio climático que tuvo extremas consecuencias en la economía del Mediterráneo Oriental y Asia Occidental.  Cambio climático que comenzó a sentirse en el siglo XIII a.c. y que se extendió hasta el siglo IX a.c. por el Mediterráneo Oriental y el Asia Occidental, produciendo un prolongado periodo de sequía que sin duda afectó severamente a la producciones agro-pecuarias de los núcleos urbanos dependientes en exclusiva de las lluvias, caso de Siria-Palestina, Anatólia y la Alta Mesopotamia. Un cambio climático que bien pudiera ser un anexo a los episodios tectónicos acontecidos desde el siglo XVI a.c. y posteriores, siendo éstos últimos  - La otra fueron los dorios – una de las razones de la destrucción física y económica de las ciudades de Micenas, Tebas, Pilos, Menelaion y otras, de la Troya anatólica,  así como de la isla de Chipre, en los primeros años de siglo XII a.c. También es conocido que la destrucción de Ḫattus(a), siglo XII a.c. aprox., se debió posiblemente a luchas intestinas entre los partidarios de Arnuwanda III, muerto en el año 1207 a.c, de forma poco natural  y su tío el general, después rey, Suppiliuma II ,  así como otras -Luvitas y Keskesh fundamentalmente, unido a las incursiones asirias - .  Éste conjunto de episodios tuvieron un efecto devastador en la economía y en el comercio de Asia Occidental, que llevó a una emigración de conquista hacia el Mediterráneo mas occidental  de numerosos pueblos del Egeo y de la costa Anatólica, los “Pueblos del Mar”,  y que llevaron su fatrias en el Levante Mediterráneo Meridional hasta el  delta del Nilo en el año 1208 y 1176 a.c

Como en todo suceso social humano, hubo poblaciones que se vieron beneficiadas por éstos acontecimientos. En el caso de Canaan, las economías semi-nómadas y nómadas de las poblaciones periféricas de los arrasados o abandonados núcleos urbanos, se adaptaron mejor  a las nuevos escenarios climáticos. El retroceso de los egipcios a su formales fronteras ante el acoso Egeo y Libio, unido a unos graves problemas internos, hace que las ulteriores y depauperadas posesiones asiáticas egipcias sean “tierra de promisión” para “emigrantes” egeo-anatólicos y tribus nómadas que ya venían presionando sus fronteras, repartiéndose el territorio. Así tenemos que en la región aparecen los Peleset (Filisteos) y Denyen en la zona de Gaza y Ascalón, Tjeker en Tell Abu Hawan, Dor y Acre; un reconstruido Amurru extendiéndose desde Tiro a la destruida Ugarit, y en la Transjordania,  entre otras tribus de semitas-occidentales, y provenientes del valle de  Wādī ʻAraba: Las denominas por los egipcios tribus “shashu” de Yæhudah. 

Referencias y mas información:

“Poderes colectivos en la Siria del Bronce Final” Barbara E. Solans  (2011)

“Los Pueblos del Mar.  Invasores del Mediterráneo.” N.K. Sandars (2005)

“La Crisis del siglo XII a.c. Pueblos del Mar y Guerra de Troya”  A. Mederos (2007)

“Environmental Roots of the Late Bronze Age Crisis” D. Kaniewski, E. Van Campo1, J. Guiot, … (2013) 

¿Donde combatieron los hititas en el lejano Occidente? Mursili II, La destrucción de Millawanda o el fin de Mileto V” Juan M. González (2007)

Imágenes:

de.wikipedia.org

“Poderes colectivos en la Siria del Bronce Final” Barbara E. Solans  (2011)

xtec.cat


Written by lampuzo

24/09/2013 at 22:54

Ufología ancestral: “The Watchers”. Los “Observadores” en los textos bíblicos.

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Si una cosa he percibido en mi trato con los seguidores de la ufología, es su general sentimiento de ser “vigilados” por una o varias razas de pobladores de sofisticadas naves interestelares y que , según sus afirmaciones, pululan por éste, por otro lado,  parco e insignificante en proporción y situación, sistema solar de la Vía Láctea. Dentro de su ínclita relación de fehacientes testimonios, tanto antiguos como modernos, existe la posibilidad de encontrarse excelsas tecnologías y sofisticados comportamientos invasivos de sometimiento biológico y social, entremezclándose con una apreciable variedad de personajes bíblicos y de otras mitologías que desde los cielos mantienen un férreo control sobre la evolución del ser humano. Unos entes que podrían ser denominados como “Observadores”.

(En relación a la interpretación de Daniel de la profecía onírica del rey Nabucodonosor II…) En cuanto al îr (observador) que el rey vio, un malach hakodesh (espíritu divino), descendiendo de Shamayim (Los Cielos), diciendo: …”. Libro de Daniel, 4: 23(20). Biblia Ortodoxa Hebrea. Periodo de los Macabeos. 167-142 a.c. aprox

Angel caído. Doré

“El Ángel Caído”. Ilustración de Gustave Doré en la “La Divina Comedia”

Las referencias hacia seres procedentes del Cielo que realizan misiones o trabajos en la Tierra, se extiende por prácticamente todas las lecturas mitémicas del mundo. En ese mismo sentido, es posible también encontrarse humanos que ejercen de mensajeros o que realizan servicios a éstos seres celestiales. En el caso de las antiguas civilizaciones de Oriente Próximo, es típico que las divinidades tengan a su disposición deidades de bajo rango que realizan sus mandatos y entregan sus mensajes. Estas deidades mensajeras tiene como función fundamental establecer contacto entre los dioses, mas nunca entre tales dioses y los humanos. Algunos de estos “mensajeros” son recogidos en textos de Ugarit vinculándolos con los dioses semítico-occidentales Baal y Asherah - caso de Gapnu y Ugaru, o Qadish y Amrar -. Un papel que será tomado por Passukkal dentro del panteón sumerio, y por Kakka y Nusku en contextos acadios. Otras cercanas alusiones hacia similares personajes que ejercerían la función de “vigilantes” del género humano, las encontramos en los escritos de Hesiodo – “Los Trabajos y los Días” (252-53), siglo VIII-VII a.c. - y donde el dios Zeus dispone de “diez mil espíritus” que informan de las costumbres de los hombres por toda la Tierra. En su “Historia de Fenicia”, Philos de Biblos, siglo I-II d.c., nos habla de las creencias hacia los “Zophesamin” u “Observadores Celestiales”. Alusiones a las que se pueden añadir la zoroástrica “multitud de ojos de Amesha Spenta” o “las deidades planetarias subordinadas a los Cielos” de los caldeos que narra Diodoro Siculo 2.30. (J.J. Collins, 1999)

«(1) Y sucedió que, cuando Ha‘Adam (La Humanidad) comenzó a multiplicarse sobre la faz del Ha’adamah (mundo de Adam), hijas les nacieron (2) Y viendo los bnei HaElohim (hijos de Dios) que las hijas de Ha‘Adam eran tovot (hermosas), tomaron en nashim (nupcias) a aquellas que ellos eligieron. (3) Y Hashem dijo: “Mi Ruach (Hakodesh) no luchará ya nunca con Adam, porque evidentemente él es basar(carne), ya que sus yamim (días) son de ciento veinte shanah (años)”. (4) HaNefilim estaban en Ha’aretz (La Tierra) en aquellos días, y tras aquellos también, cuando el bnei HaElohim penetraron a las banot Haadam, engendrándoles hijos, los gibborim; aquellos que desde los tiempos remotos fueron varones de renombre.» Génesis 6:1-4. Biblia Ortodoxa Hebrea.

En paralelo a lo anterior, la existencia de “observadores” está profusamente documentada en la literatura hebrea del periodo seléucida macedonio. Unos testimonios que continuarán siendo tomados como evidencia en los textos de la primera época romana. En éste sentido, la mas significativa alusión a su existencia proviene del “Libro de los Observadores” y cuya referencia principal en los textos sagrados judeo-cristianos es 1 Enoc 1:36 -. Los relatos de Enoc están enfocados a interpretar un pasaje del Génesis 6 donde los “bnei Ha’Elohim” o los “hijos de Dios” poseen a las hijas de la Humanidad.

Probablemente, la primordial y mas pretérita función de la escritura en Oriente Próximo fue el plasmar la realidad, incluso la mas tangible. Una realidad tan tangible como pueda el constituirse originalmente como una llevaduría contable que tomaba funciones de registro vinculante sobre intercambios y operaciones comerciales. Como consecuencia de éste su primer aspecto, toda información impresa mantendrá a lo largo de milenios un intrínseco valor testimonial irrefutable . Con posterioridad, y durante el IV milenio a.c., y tras un desarrollo paralelo, la escritura progresivamente será utilizada para ser constatación tanto de rituales organizativos-lectivos, presentación de informes socio-económicos, comerciales y documentos jurídicos, como de episodios históricos. Durante éste periodo aparece la primera narrativa histórica, que tendrá un carácter riguroso, y que en ningún momento deberemos de confundir con los relatos cosmogónicos de poso mitológico.

En el caso de los textos del Antiguo Testamento la situación es similar. Si bien habría que tenderlo como un compendio de lo anterior, aunque parco en comparación con la excelsa literatura mesopotámica, la levantina oriental mediterránea o la anatólica, en extensión y variedad temática. Prevenidos en lo anterior, dentro del AT podremos encontrar, teniendo siempre presente la variedad cronológica de los diferentes hitos culturales afectos a los textos y la evolución del pensamiento literario, desde relatos que intentan explicar el origen del Universo y del hombre desde una perspectiva mitológica, hasta escritos legislativos,  u organizativos, pasando por la atestiguación de episodios históricos, entremezclándose con relatos claramente épicos. Punto de partida éste que resulta imprescindible para la posterior comprensión y análisis de cualquiera de sus pasajes, al que habría que añadir la progresiva adaptación de los escritos mas antiguos a las posteriores “vicisitudes filosóficas” y su consiguiente hermenéutica e reinterpretación a lo largo de los tiempos.

(10) ¿Para quién que ha menospreciado el Yom Ketannot (La Fiesta de …)? Para ellos habrá Simcha (regocijo), y verán la linea de la plomada en mano de Zerubavel junto con los Shivah (Siete) ; ellos son los ojos de Hashem que recorren y observan kol Ha’aretz (toda la Tierra). Zacarías 4:10. Biblia Ortodoxa Hebrea. Siglo VI a.c. Periodo Aqueménida.

muralla.jerico

Sección de la muralla megalítica de Jericó.  Desde el  VII milenio a.c.

En el caso del pasaje de Génesis 6 y su posterior mas pormenorizada interpretación expresada en los libros de Enoc - las referencias a la primera redacción de los escritos de Enoc están fechados entre siglo I a.c.  y el siglo  I d.c. en Egipto -, tenemos un ejemplo: En su primer instante el pasaje evoca un episodio histórico – probablemente un relato fruto de una tradición oral genérica semítico-occidental y que podría ser fechado alrededor del III milenio a.c. – y donde se narra la toma de esposas entre pueblos vencidos o asimilados. De hecho, el vocabloNephilim”, un vocablo hebreo  הנּפלים  que proviene de la raíz נּפל  , debe relacionarse como “caer”,  por lo que nos hablaría “caídos” y más concretamente de “caídos en la batalla”. Acepción ésta que puede ser corroborada en el bíblico Números 13:33 y donde se denomina a los Nephilim como “Hijos de Anak” o “Emim”, un adjetivo de origen semítico-moabita que remite a antiguos pobladores de la Transjordania Muy posiblemente las antiguas, y ya decadentes a la llegada de los semitas en el III milenio a.c., culturas megalíticas acerámicas del Levante meridional mediterráneo, como pudieron ser las de Jericó o Ghassul – Su paralela y mítica acepción bíblica como “gigantes” proviene de las antiguas traducciones helénicas. Mitológica interpretación que también puede ser corroborada en la lectura de la biblia “Septuaginta” -  Conocida también como LXX. Es un conjunto de escritos en lengua griega traducidos del hebreo, el arameo y con añadidos griegos del Pentatéuco. Fue  posiblemente escrita y desarrollada a partir del siglo III a.c. y donde el vocablo hebreo הנּפלים  es interpretado como “Τιτᾶνες” o “Titanes”, en 2 Samuel 5: 18-22, como los primeros pobladores del mundo -En éste mismo sentido, cuando el texto genesíacos habla de “gibborim”, como descendientes de los “bnei Ha’Elohim”, realmente nos está hablando de los “rephaim” o “rpum”, singular “repha”. Entendiendo como “rephaim”, siempre dentro de un contexto general semítico-occidental, a los pretéritos héroes o personalidades de renombre que conforman el conjunto divinizado de fundadores de las diferentes dinastías semitas de Occidente.

Volviendo a “Libro de los Observadores” y al pasaje de Daniel 4:23(20), y para la comprensión de sus acepciones posteriores, habría que apuntar que el término semítico-hebreo עִ֣יר (îr), “Observador”,  así como su siempre apostillada denominación en los textos comomalach hakodesh”, será traducido desde el griego antiguo mediante una única palabra, “Άγγελος” o “ángel” por Teodocion en el siglo I-II d.c., mientras que Aquila de Sinope en el siglo II a.c., y Simmanco “El Ebionita” en el II d.c. , las interpreta como “εγρήγορσς”, “sublevados” uobservadores”, tomando como origen la raíz עִ֣וְר, levantarse”. Si bien tales acepciones, y que desde una percepción académica,  pudieran hacer pensar en errores del copista(s) griego, es posible que haya que tomarlas desde un punto de vista diferente. Ya que tal visión tendría mucho que ver con el rechazo a las imposiciones religiosas seleucidas y la adopción contrapuesta de los dogmas zoroástricos por parte de los hebreos durante el siglo III-II a.c,.

Cultura de Ghassul

Estructura megalítica de Rujm el Hiri, conocida como “Gilgal Refā’īm” en hebreo, Cultura de Ghassul, 3800-3350 a.c. aprox.

De esta guisa, en el “Libro de Enoc”, como parte fundamental de la literatura apocalíptica hebrea del siglo III a.c., será posible apreciar que los “Observadores” toman un perfil levantisco y de rebelión, y donde el término עִ֣יר ya es sinónimo de “ángel” y entre ellos, según esa renovada interpretación de de Génesis 6, a los “ángeles caídos” - observar la deriva del significado original de los términos “îr”, “malach hakodesh” y “nephilim” -. Unos ángeles caídos que,  y según el texto, firmarán un juramento sujeto a maldiciones para aquellos que se desliguen de ésta conspiración celestial. En dicho plan, se incluiría la toma de mujeres humanas y que será ejecutado por doscientos de ellos que descenderían sobre el Monte Hermon. De nuevo, y según su interpretación del texto genésico, consumadas tales relaciones, serán engendrados los nephilim, “gigantes”, que perseguirán el causar estragos en toda la Tierra. En igual sentido corruptor, los “Observadores” enseñarían a los hombres una denominadas “ciencias impuras” y que englobarían a la Astrología, la Alquimia y Hechicería, así como la tecnología para la fabricación de armas.

Cuando en la Tierra se clama a Hashem sobre las prácticas de los ángeles caídos, los arcángeles son enviados a detener a los Observadores, siendo éstos últimos recluidos en las entrañas de la Tierra en espera del Juicio Final. El relato apocalíptico continúa con la apelación de los, ya podemos denominar.., demonios a Enoc para que interceda por ellos y que les es negada (1 Enoc 15:2), si bien el relato advierte que los “espíritus de los gigantes” si permanecerán en el mundo para desazón de la Humanidad. (1 Enoc 15:8 – 16:1).

« O Mazda, cuando sea puro,  por tu  palabra y  por Khashathra Vohu Mana  (Espíritu del Buen Pensamiento),  el mundo caminará hacia el buen entendimiento y la justicia.  El ángel Armaiti  alegrará los corazones de los hombres y las mujeres serán liberados con la luz del amor y la fe, que los guiará en pos de la verdad, pues nadie tiene el poder de confundir al dios todopoderoso, símbolo de la sabiduría y el conocimiento. » Yasna zoroástrico, 43: 6.

Una variante de éstos mitemas aparecen en el “Libro de los Jubileos” y donde los Observadores viene a la Tierra para enseñar a los hombres lo que es justo y recto (Jub 3:15) Y cuya base probablemente esté en los relatos mesopotámicos de los “Siete Sabios de Enkio bien en los “Siete Khotar” semítico-occidentales -, aunque tales “espíritus sabios” terminen, en éste caso, corrompiéndose tras la visión de las hijas de los hombres (Jub 5:1). En Jubileos, éstos espíritus, ya demoníacos, tienen un líder denominado “Mastemah”, quien persuade a Dios que una décima parte de sus “malos espíritus” permanezcan con él en la Tierra para tentar a la humanidad y probar su fe.

El término “Observadores” aparece incluso en el Nuevo Testamento – Hebreos, CD 2:18 . Haciendo referencia a la “caída de los Observadores del Cielo” -, en posiblemente paráfrasis de textos extraídos de 1 Enoc 13:10 (Arameo) o bien de 12:4 y 15:2 (Etiópico). Si bien en numerosos pasajes de 1 Enoc también se habla de entidades “quienes observar” o “ no duermen” - Se refiere, por ejemplo, a 1 Enoc 22:6 donde se habla de Raphael, o “Repha de Él”, uno de los cuatro arcángeles. - y que el texto de 2 Enoc 18 ubica en el “Quinto Cielo”.

Dicho esto, y en relación a las afirmaciones de pretéritas referencias sobre “vigilantes” o “watchers”, la pregunta sería: ¿Existen alusiones, en el ámbito bíblico, sobre la existencia de “Observadores Celestiales”? La respuesta inequívoca sería que sí las hay. El engaño de los ideólogos de la “ufología bíblica o ancestral” estriba en despreciar su origen mitémico, encajándolo en sus tesis dislate como una realidad fehaciente, a la vez que obviando cualquier pudor académico. Un hecho que ésta perfectamente constatado, al ser tal vez posible de evidenciar a primera lectura, pero que no deja de ser árido de revocar de forma rigurosa. Y esto es debido a que la réplica es ardua, al implicar desarrollar y aclarar multitud de conceptos filosófico-religiosos que han ido evolucionando y superponiéndose.

universo sumerio

Concepción y composición del Universo según los conocimientos de periodo neo-babilónico. Siglo VI a.c., según E. Klengel. Se aprecian tres niveles celestiales. El Cielo “Astral”, el Cielo “Cósmico” y el Cielo donde se sitúan las estrellas.

(En Oriente Próximo…) Desde una concepción “horizontal” del entendimiento humano pre-neolítico, los “espíritus” eran la esencia diferencial entre la Vida y la Muerte dentro de la Naturaleza. Con la llegada del Neolítico, se hacen necesarias adaptaciones psicológicas que incentiven el acontecimiento colectivo que significan las prácticas agropecuarias. Tales adaptaciones tiene como solución la personificación de esa “esencia” en deidades. Unas deidades que tendrán un fuerte componente punitivo como “refuerzo negativo” en beneficio de éstas incipientes prácticas económicas comunales. Con posterioridad, estas esencias o “almas” de origen ancestral – que los sumerios denominarían “me” sagrados y los semitas-occidentales como “eloha” - , van tomando una forma antropomorfa y física. Tesis teológicas que irán cambiando la concepción del Universo hacia un sentido “vertical”, apareciendo unas primeras “divinidades cósmicas” que se relacionarán íntimamente con fenómenos naturales afectos a la nueva economía del hombre. En paralelo y por aquel tiempo, como consecuencia de originales culturas ajenas total o parcialmente al hecho sedentario, se identifican panteones con “divinidades astrales”. La progresiva mixtura entre éstas dos teologías, durante el IV-III milenio a.c. - a las que habría que añadir otras terceras propiamente mediterráneas. Derivadas de culturas acerámicas desarrolladas en su parte oriental y en donde se preponderaban los cultos a los ancestros y a la Naturaleza, y cuyos dogmas serán parcialmente asimilados por las creencias semitas  mas occidentales - , debido a sucesos de conquista y que polarizarán definitivamente los acontecimientos Universales generales entre “celestiales” y “terrenales”.

Una estructura de Universo que, en su mas amplia versión amorrito-babilónica, se divide en cinco partes: Un preponderante Cielo Superior “Astral”, un Cielo Inferior “Cósmico”, la Tierra como su privilegio, y dos mundos subterráneos bajo ella: La residencia de “Las Aguas Primigenias” y el “Inframundo” y que hará necesario el disponer de “mensajeros” entre sus excluyentes círculos, y/o “observadores” y “vigilantes” para controlar sus posesiones terrenales, así como de “seres humanos” a su servicio:  Los sacerdotes. La visión mesopotámica de los “Observadores”, en su “versión benigna como los ‘Siete’”, es recogida por los textos posteriores a la diáspora hebrea babilónica , caso de Zacarías 4:10, en el siglo VI a.c. Una diáspora que ya ha incorporado a las lecturas de la Torah,  los cambios teológicos en las creencias babilónicas acontecidos durante el periodo kassita y donde se intuye ya la necesidad psicológica humana de disponer de un contexto religioso dual donde se personifique el Bien y el Mal, y que hasta ahora no existía.

Tras los episodios del siglo IV a.c.,  con la conquista de Babilonia por los macedonios, los derroteros teológicos hebreos derivan hacia la aceptación de los dogmas aqueménidas persas. Dogmas que serán adaptados a la Torah hebrea mediante textos hermenéuticos. – La llamada “Literatura Apocalíptica”: El “Libro de Enoc”, el “Libro de Daniel”, el “Testamento de los Doce Patriarcas”, etc. – y donde la figura de “Los Observadores” son la base bíblica propicia para construir una estructura angelológica convergente con el “Libro de los Gathas” zoroástrico. La utilización como punto de nexo de Génesis 6: 1-4 posiblemente se deba a que se trata de un pasaje demasiado explícito en sus raíces culturales paganas semítico-occidentales y por tanto acorde con la idea de la formación del pecado en el Mundo como la causa del Diluvio Universal  que ya presenta Génesis 6: 5-8.

De extraterrestres…., nada de nada.

Referencias:

The Watchers” in “Dictionary of deities and demons in the Bible (DDD)” J.J. Collins (1999)

Written by lampuzo

29/08/2013 at 11:59

La relación entre las primigénias creencias yahwistas y la Corona de Espinas. Una conjetura.

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Según las creencias cristianas, las dos alegorías burlescas de los encargados en crucificar a Josue “El nozrim”, mas conocido como Jesús de Nazareth. Una fue titularle como “I.N.R.I”. o Iesvs Nazarenvs Rex Ivdaerovm“, y otra investirlo con una “corona de espinas”.  Tal decisión, la última, podría entenderse como un castigo mas dentro de la extensa pasión del icono del cristianismo y una ridiculizante alusión a su supuesta condición regia, pero tal vez, y digo tal vez,  contenga un mayor significado del que en un principio podríamos suponer. 

coronadeespinas

Reproducción de una corona de espinas confeccionada con “Paliurus Spina Christi”  Fotografía de la colección del prof.D. Avinoam Danin (Universidad de Jerusalem)

Dentro de los estudios realizados para datar la “Sabana Santa” y en 1997, el botánico de la Universidad Hebrea de Jerusalem Avinoam Danin informó de la existencia de hasta cincuenta y ocho tipos de polen en el lienzo, diferentes, y  entre los que podían encontrar el del Chrysanthemum coronarium,  Cistus creticus y Zugophyllum. Por último, aseguraba tal estudio que en la parte afecta a la corona de espinas, había sido  posible observar pólenes de  Gundelia Tournefortii, una planta del género de las farenógamas que actualmente se creen endémicas de las regiones semi-desérticas de Oriente Próximo, y que tienen como cualidad ser de tipo espinoso, y por tanto supuesta fuente de fabricación de la corona que portó Jesucristo. Independiente de los diferentes estudios que se han hecho aludiendo a que el “Sudario de Turín” es una reliquia con una antigüedad aproximada de 800 años, vamos a intentar, desde una perspectiva diferente a las pruebas del Carbono 14, corroborar la supuesta falsedad de las muestras aportadas por Max Frei.

«Estando pastoreando Moshe las ovejas de Yitro;  su suegro, el sacerdote de Madian, dejó el rebaño a espaldas del desierto y se encaminó a Chorev/Horeb, Har HaElohim/ La Montaña de Dios. Y el Malach Hashem/ Espíritu de Yahweh  se le apareció en medio de una llamarada de fuego dentro de una sēneh/zarza ; y él miró, y hinei/santa, la zarza ardía en fuego y la zarza no se consumía.» Éxodo 3:1-2 Biblia Ortodoxa Hebrea 

Las alusiones bíblicas al término hebreo ” סְנֶה” ,”sēneh”, también se encuentran en otros pasajes, caso del Deuteronomio, y donde el epiteto “šoknî sēneh” es aplicado a Yahweh:

«Y por los regalos de Ha’aretz/La Tierra y de su plenitud; Y que el buen deseo de Aquel, el que šoknî sēneh/habita en el espino, permita que las bendiciones caigan sobre la cabeza de Yosef, y sobre la parte superior de la cabeza del que se separó de sus hermanos. » Deuteronomio  33: 16 Biblia Ortodoxa Hebrea

Éste texto de alabanza hacia los parabienes recibidos por el  renovado dios de la tribu de Yæhudah, hace mención a José y, tal vez, a Moisés como “el que se separó de sus hermanos” en las creencias, haciendo referencia al posible fundador de la desviación teológica yahwista. y que cuya afirmación, incluyendo una parábola con el espino, puede ser corroborada en Jueces 9: 14-15. Parábola que, según la mitología ugarítica, hace referencia a la montaña de ǧabal al-Aqra’,  residencia de los dioses semíticos occidentales, y que estaba protegida por bosques de cedros:

« Entonces dijeron todos los etzim/árboles (sagrados) a la zarza: Ve tú,  y reina sobre nosotros.  Y la zarza dijo a la árboles, Si de verdad me elegís melech/Espíritu sobre vosotros, venid, y refugiaros en mi tzel/sombra, y si no, que Eish/fuego salga del espino y devore los cedros del Líbano. »

La vinculación de plantas espinosas con antiguas divinidades de Egipto y la Creciente Fértil tampoco no nos son ajenas. En Egipto, el arbusto denominado como el árbol “nbs”, “Paliurus Spina Christi” (LDÄ 1 (1975) 659,967), fue una planta sagrada, siendo el símbolo de dioses tales como Amon-Ra, Sodpu, “Señor de los shashu” - también era conocido como el “Guardián de las minas” del Valle de Timna en el Sinaí - y Hathor – Hathor que era sosias egipcia de la semítica diosa Aserah/Astarté, – , Shumacher (1998) y LDÄ 4 (1982, 1067-1068) Como ya ha sido comentado anteriormente y en éstas páginas, la importancia del culto a los árboles sagrados en los rituales semíticos occidentales es preclara. Incluido dentro de éstos “espíritu alados” de los árboles o residentes en ellos, podemos encontrar uno denominado ” il d’rgzm” o “Divinidad de los Espinos” y que se considera afecta a la “Diosa sobre la Rama”, una “diosa-pájaro- espíritu” que está vinculada con la Fertilidad. Casos similares de dioses afectos a arbustos espinosos, podemos encontrarlos también en los panteones mesopotámicos (CAD E 23), si bien éstos con significado desigual.

«[Permite a los Sal]vadores tomar parte del sacrificio. [Concede...] que los fantasmas se sirvan. [Consiente que ello]s coman como (con la necesidad de) un muerto tras la Muerte.  [Permite a ellos se acerque]n y que los espíritus (de los muertos)  vengan. [Permite a ellos...] en el Día del Fruto de Verano. Deja [a los fantas]mas comer. ¡Si, Concede a los [Sal]vadores beber…! Consiente a ellos descender,  ¡ Dios del Árbol de la Jojoba..!,  [ la Diosa] que está sobre la Rama. [Yo he sacrifica]do el holocausto para Amurru..  “Pasaje de la “Epopeya de  Aqhat y Daniel” KTU 1.20; 1-10. 

Paliurus spina-christi

Paliurus Spina Christi o Zizyphus Spina Christi

El género “Paliurus”  incluye ocho especies diferentes de arbustos espinosos, entre las que se incluye  la “Paliurus Spina Christi”,  y que al igual que el “Zizyphus jujuba”, también de la familia arbustiva de las Rhamnaceas,   son endémicas de la zona montañosa del Valle de HaArava o Wādī ʻAraba en el Sinaí-Negev de la actual frontera jordano-israelí, hallándose igualmente en el Mediterráneo Oriental y sur de Asia,  y donde se pueden encontrar ejemplares con mas de trescientos años.  El Paliurus “Espina de Cristo” es un arbusto de entre dos y cuatro metros de altura con tallos espinosos en zig-zag,  que posee en unas estípulas, base de la hoja, que se han transformado en espinas desiguales, una de forma “recta” y otra con forma de gancho. La jojoba, cuya envergadura puede llegar a los 10 metros,  al igual que el Paliurus mantiene el mismo tipo de configuración en las estípulas, pero no así en el tronco y cuya teórica protección es sustituida por una fuerte ramificación.  Su fruto maduro es comestible y cuyo proceso de maduración culmina a finales del verano. 

Otro argumento positivo para identificar a Yahweh como “El que Reside en el Espino”, en los antiguos cultos yahwistas y su importancia, es el hecho que haya sido mantenido con posterioridad a la conocida “expurgación” de los textos sagrados hebreos - La acepción “Malach Hashem”, “Espíritu de Dios” por el hecho mismo de aparecer el término “Hashem” (Éxodo 3:1-2) , un termino adoptado en el siglo V-IV a.c., certifica su modificación posterior – . H.W. Schmidt (1988), incluso considera posible que el término “sēneh” sea  una incorporación posterior a Éxodo 3,  certificando, de ésta manera, su trascendencia y la antigüedad de epíteto. -Se considera que los textos deuteronómicos son los mas fidedignos y los mas antiguos de la Biblia Hebrea - , concordando así con una pretérita asimilación de creencias entre  el Yahweh del Paliurus Spina Chrsti y el dios del Zizyphus Jujuba ugarítico, cuando en sus primeros momentos el dios hebreo era todavía asimilado con el dios El semítico occidental (De Moor, 1990).

Llegados a éste punto,  no resulta arriesgado conjeturar que la misma corona de espinas de Jesús,  sea una segunda alusión en la cruz a su supuesta condición como “Rey de los Judíos”y en la que tal vez se hacía referencia, por parte de sus verdugos,  al origen de las creencias hebreas a Yahweh:  El dios que residía en un espino.

Referencias:

“Dictionary of the deities and demons in the Bible” Edited by  K. Van der Toorn, B. Becking, P. W. van der Horst (1999)

“Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares” G.A. López González (2007)

Textos:

“An Anthology of Religious Texts from Ugarit” J.C. De Moor (1987) 

Biblos.com

Imágenes:

people.fas.harvard.edu

forum.roro44.com



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Written by lampuzo

23/04/2013 at 23:13

El tetragramatón YHWH. Una conjetura sobre el origen de la religión yahwista.

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«En ese día,  cantaron entonces Devorah y Barak Ben Avinoam, diciendo: ¡Barachu/Bendito Hashem, que el poderío de Yisroel aparezca inabordable, para que la población voluntariamente no ofrezca resistencia! ¡Escuchad, oh Melachim/Espíritus Ancestrales (mensajeros)! , ¡Escuchad, oh rozenim/príncipes (ancestros)!, ¡Yo,  cuando yo,  alabe  a Hashem,  yo estaré cantando  al Hashem Elohei Yisroel/ dios de Israel! ¡Hashem, cuando tú dejaste Seir, cuando tú abandonaste  el Shadeh/país de Edom, tembló la Eretz/Tierra, los Hashomayim/Cielos  se desbordaron, (y) las nubes también derramaron mayim /agua!  ¡La Montaña se estremeció ante la presencia de Hashem,  ése Sinai anterior  al Hashem Elohei Yisroel!  Jueces 5: 1-5 Biblia Ortodoxa Hebrea 

Monte Sinai

Monte Sinaí

Éste pasaje bíblico, que tal vez  pueda parecer oscuro,   nos relata, fundamentalmente,  el canto de alabanza a Hashem  de la cuarta jueza del Antiguo Testamento, y del general Barak,  con posterioridad al asesinato en sus aposentos de Sisra, jefe de las fuerzas kena’ani, y la consecuente rendición de la población asediada. En principio, éste texto podría ser considerado como un pasaje más de la épica hebrea en la conquista de la “Tierra Prometida”, pero sin profundizamos un poco, es posible que su lectura nos facilite alguna adicional información. Una referencia añadida al texto anterior:

«Y esta es la berakhah/bienaventuranza con la que Moshe el Ish HaElohim/Enviado de Dios bendijo a los Bnei Yisrael/ Hijos de Israel  antes de su muerte, diciendo:  Hashem vino de Sinai, y se erigió desde Seir. Él se alzó desde el monte Paran, viniendo de entre diez millares de kodesh/santos lugares desde su diestra (del Oeste) (y) fue una ardorosa/cautivadora Ley (enseñanza) para ellos. » Deuteronomio 33:1-2 Biblia Ortodoxa Hebrea. 

Como nota a  los pasajes anteriores decir que durante el periodo aqueménida, siglo V-IV a.c. aprox.,  el nombre del dios de los hebreos, YHWH, y debido a estrictos dogmas religiosos, se inició la regla de no pronunciar su nombre ni en la liturgia ni en la vida cotidiana, siendo sustituido por alusiones tales como “HaŠêm”, el “Nombre” o” ‘Aedōnāy”, “Señor”. Nombre , el de YHWH o “Yahweh”, éste último procedente de las asimilaciones griegas  “Ιαουε/Ιαουαι” o “Ιαβε/Ιαβαι” , que como referencia extra-bíblica mas antigua,  y que actualmente se conoce,  aparece en la “Estela de la Victoria” del rey moabita Mesha, siglo IX a.c. (KAI ,181).

Independientemente de lo anterior, un hecho harto estudiado e interpretado, la realidad es que no existe una evidencia clara del origen de la divinidad hebrea. Es cierto que, incluso en éste blog, se ha hablado de la relación de las creencias del patriarca Abram con los generales cultos semíticos occidentales,  de la asimilación, relación,  de Yahweh con el dios semítico occidental El y su consorte  la diosa Asherah, textos de Khribet El Gom y Kuntillet ‘Ajrud del siglo IX-VIII a.c., así como de la propia estructura  del relato bíblico, pero  lo que ya no resulta tan evidente es la procedencia del ente aplicado al denominado “tetragramatón” YHWH. 

«Y Yehoshua/Josué dijo a las Kol HaAm/Voces de su Pueblo, así dice Hashem Elohei Yisroel:  Hace mucho tiempo , los Avoteichem/ancestros  habitaban a la otra orilla del Río , incluyendo Terach, Avi Avraham, and Avi Nachor,   y ellos sirvieron/adoraron  a elohim acherim/dioses extranjeros.» Josué 24:2 Biblia Ortodoxa Hebrea. 

Si bien, y como hemos comentado con anterioridad,  podemos afirmar que la religión practicada por el patriarca Avraham/Abram se correspondía con los generales creencias semíticas occidentales, no es menos cierto que actualmente no se dispone de ningún pretérito texto semítico en la actual Siria y Palestina que apunte la existencia de un culto a un dios denominado Yahweh, fuera de lo que es el ámbito israelita y en éste no existe hasta el siglo XIII a.c. Por el contrario, si se tiene constancia de su nombre en varios textos egipcios, datados entre el siglo XIV-XIII a.c. , aunque, y esto es significativo, nunca en propia relación con los hebreos, mas si vinculándolo con el topónimo “S’rr”, el supuesto “Seir” de los escritos bíblicos. Éstos textos, correspondientes a los reinados de Amenophis III y Ramsés II,  hablarían  de una región denominada “‘Yahu’/YHW  en la tierra de los beduinos shashu” (Weippert, 1974, Hermann, 1967, H.W. Fairman, 1939) . Aunque, por otro lado,  decir que el término “Yahū”,  ya como alternativa a Yahweh, volverá a aparecer en papiros y otros documentos de una colonia hebrea en la egipcia isla de Elefantina en los siglos V-IV a.c., lo que en definitiva, y en contra de otras posibles explicaciones, no hace mas que indicar una relación entre el dios y una determinada zona geográfica, lo que es de usual significancia semita.

Dicho esto, me gustaría hacer un inciso para comentar una realidad harto borrascosa a la hora de contrastar topónimos, gentilicios, etc. cuando nos adentramos en el ámbito bíblico, un ejemplo: El termino  hebreo ” כְּנַעַן‎ “‎/”Kena’an” o su gentilicio “כְּנַעֲנִי”/ “kena’ani”, “Canaan” y  “Canaanitas”,  no son aplicados, en su generalidad, a un pueblo en concreto, si no a una región o población dominada por comerciantes (S. Schwartz, 2011). De igual manera, el supuesto gentilicio “shasu”, ” šꜣśw” en egipcio, y que se corresponde, en su significado,  con el término semítico  “šasah”, viene a definir a “poblaciones de merodeadores” que habitaban el desierto. Interpretación similar, por tanto,  debemos hacer con la inscripción del siglo XIV a.c. del templo de Soleb mencionando a grupos de shashu, caso de los shashu de S’rr o los shashu de Yhw, y donde exclusivamente nos situaría en relación a una zona de influencia. Lo que parece innegable es que incluso los propios textos bíblicos hablan de Hashem como originario de una región que se extendería por el desierto del Néguev,  el golfo de Aqaba y las costas del Mar Rojo y que limitaría por el norte con el Mar Muerto, como así lo atestiguan las referencias geográficas de Seir, Paran, Sinai y Teman, ésta última según el texto de Kuntillet ‘Ajrud,   a lo que habría que añadir que el nombre de YHWH  era conocido por los edomitas, los pobladores de esa región,  en el siglo IX a.c. 

En 1872, el estudioso religioso holandés C.P. Tiele propuso lo que se denomina como “hipótesis kenita” como explicación del origen de la religión Yahwista. De igual manera, a finales del siglo XIX, K. Budde, describió las premisas de esta teoría diciendo: “En su premisa clásica, la hipótesis asume que los israelitas se familiarizaron con el culto a Yahweh a través de Moisés. Personaje, Moisés,  quien probablemente adquirió el conocimiento sobre tales creencias de las enseñanzas de su suegro kenita Yitro, un  sacerdote madianita, quien, y según la tradición del Éxodo, adoraba a YHWH”. 

«Y los hijos de Keni,  (del)  suegro de Moshe, dejaron Ir HaTemarim junto a los hijos de Judah en dirección al desierto de Judah, el que se extiende por el Neguev desde Arad, y se quedaron departiendo con la gente. » Jueces 1: 16 Biblia Ortodoxa Hebrea.

«Estando pastoreando Moshe las ovejas de Yitro;  su suegro, el sacerdote de Madian, dejó el rebaño a espaldas del desierto y se encaminó a Chorev/Horeb, Har HaElohim/ La Montaña de Dios » Éxodo 3: 1 Biblia Ortodoxa Hebrea.

Wadi-Araba

Situación del valle de Wādī ʻAraba sobre la geografía actual.

Los keni’ fueron. posiblemente y al igual que en el caso interpretativo de los “kena’ani” ,  los componentes de una o varias tribus semi-nómadas, tal vez madianitas,  que tenían el oficio de  herreros y de tratantes en metales, y que habitaron o se desplazaron en el  II milenio a.c.. por una zona montañosa de lo que se conoce actualmente como HaArava o Wādī ʻAraba.  HaArava es un valle anexo al del río Jordán, con orientación norte-sur, que discurre entre el sur del Mar de Galilea en dirección al Mar Muerto y que finaliza en el golfo de Aqaba y  en cuyo vértice superior es Tel-Arad. El término  “kenita”, ” קֵינִי֩”,  proviene de la raíz hebrea “qyn” y que viene a significar “lanza”, si bien ésta raíz en semítico arábigo y arameo tomaría el significado “forja”, y que concordaría con la profesión de Ishbi-benob,  un “qênōw/keino”, ” קֵינוֹ֙ ” , Samuel 21: 16,  y  al que se define en el pasaje como un herrero del bronce. Por otro lado, sería importante reseñar que Tell-Arad o Tel-Arad es  un asentamiento poblado desde el Calcolítico por culturas levantinas mediterráneas hacia el IV milenio y que fue abandonado hacia la mitad del III milenio a.c., siendo posteriormente repoblado en el siglo XI a.c. por semitas, como nudo de comunicaciones con el Neguev, y en donde se ha rescatado un templo dedicado a YHWH y a Asherah  (Y.Goberin, 2007)

Llegados a éste punto y recapitulando, tenemos como premisa primera que los cultos yahwistas no son de procedencia semítico occidental, sino que al parecer provienen de la relación de los hebreos con pueblos semitas procedentes del noroeste de la península arábiga, que podemos denominar como madianitas. Por otro lado, parece ser que “hipótesis kenita”, si bien parece acertada al tomar el personaje de Moisés como el hilo conductor de las creencias hebreas a YHWH y que le transmite su suegro Yitro, la asumpción  de una supuesta ” religión kenita” no debería ser aceptada, ya que parece no corresponder a un grupo étnico y si a un gremio artesano.  El hecho que no se pueda hablar propiamente de “israelitas” hasta el siglo VIII a.c. es una evidencia a añadir.  Los hebreos fueron pastores semi-nómadas que comenzaron a efectuar una amplia transformación de sus modos de vida  durante la Edad del Hierro I y que pasaron de habitar en tiendas a vivir en aldeas, así como del pastoreo a la agricultura,  poblando las zonas fronterizas de Transjordania, así como los márgenes del desierto, entorno al siglo XII a.c. (I. Filkenstein, N.A. Silberman, 2002) Fechas que concordarían con la “progresión histórica” de las referencias arqueológicas hacia el dios Yahweh.

Como ya hemos comentado, los grupos semi-nómadas shashu aparecen asociados con el topónimo egipcio “S’rr” y  a su vez con el término “Ja-ha-wa”. El papiro Anastasi VI  de Merneptah, siglo XIII a.c.,  cita una frontera oficial egipcia en referencia: “Nosotros hemos permitido a las tribus shashu de IDM/Edom sobrepasar  la fortaleza de ‘Merneptah-hotep-her-maat’, la cual está en Tjekou, hacia las albercas de Pi-tum/Pe-atoum de M, con la intención que se provean ellos y sus rebaños para la mayor gloria del faraón”. (Barlett, 1969), y donde  Tjekou está indentificado al este de la ciudad  Tell Maskhoutah en el Delta.  (Redford, 1963), disponiendo así de una referencia directa entre los shashu, Edom y los habitantes de Sinai/Neguev en el Reino Nuevo . También y durante el Antiguo y Reino Medio  se dispone de información escrita sobre los shashu en la zona Wadi Magharah y Serabit el Khadim al sudoeste de la península del Sinai,  a lo que habría que añadir que se desconocen migraciones étnicas hacia el Sinai/Neguev en la Edad de Bronce Final (Beit-Arieh, 1984)  Por otro lado,  existe la posibilidad de relacionar Shashu y Edom con Moab, si tenemos en cuenta el término “Mw- í-b” reflejado en un texto de la época de Ramsés II (Kitchen, 1964)., por lo que exclusivamente no quedaría  por vincular los anteriores gentilicios y zonas con el término bíblico “madianita”.  

« Bien el faraón oyó éstos propósitos, procuró matar a Moshe, pero Moshe huyó de la presencia del faraón y emplazó su morada en la Eretz Midyan/Región de Madian;  y se estableció junto a sus pozos » Éxodo 2:15 Biblia Ortodoxa Hebrea

Según Knauf, si obviamos las alusiones bíblicas y coránicas, no existen evidencias arqueológicas de un pueblo nómada al que se pueda relacionar con la palabra hebrea ” מִדְיָן֙”, “Madian”,  y  cuya discusión se centra en aceptar el término  “Kašu” como su sinónimo egipcio – no confundir con la palabra “kâsu”, “cementerio”o con un dios Kâs relacionado con Osiris , y si con “Kši”/Kš”, “País de Kush”, así como con sus diferentes acepciones a lo largo de la historia egipcia - , mas si existen indicios de  un conjunto de tribus semitas-bedû al noroeste de la península Arábiga  y  cuya consistencia cultural está basada en un tipo de alfarería denominada de “Hejaz-Qurayyah”, siglos XIII-XII a.c. (Rothemberg, 1983). La variante conocida como “Cerámica Pintada de Qurayyah” o “cerámica madianita” es extiende desde el noroeste de Arabia, el mencionado anteriormente valle de Wādī ʻAraba, y en menor medida al norte de la Península de Sinai y al sur del Levante meridional Mediterráneo. Se estima su datación inicial en el siglo XII a.c. (L. Singer-Avitz, 2008),  considerándose el abandono de su uso/tráfico en el siglo X a.c. aprox. y cuya interrupción concordaría con el fin de la extracción de minerales y  su comercio  a Egipto y al Levante Mediterráneo desde el Valle de Timna. Hecho éste último que concuerda con el inicio de la Época Oscura” en Oriente Próximo y Egipto, es decir: El retroceso de los egipcios hacia sus primigenias  posesiones africanas, y el abandono de su provincia asiática, como consecuencia de la presión ejercida sobre sus fronteras por los “Pueblos del Mar“. Un episodio éste que se considera el inicio del tránsito entre la Edad del Bronce final y la Edad del Hierro I, y así como el inicio de la expansión de las tribus shashu hacia la Transjordania.

Dicho esto, tal vez podríamos conjeturar que tanto la profesión de los madianitas, la influencia de sus creencias, y su “desaparición histórica”, así como  las rutas tomadas por Moisés y la situación de los asentamientos de la tribu de Judah en la Transjordania,  se ajustarían con los hechos históricos descritos y con  una posible influencia cultural de alguna tribu semita arábiga en los posteriores cultos hebreos.  Diferentes tribus semitas que en su conjunto serían denominadas por los egipcios como “shashu”. Influencia que, y como ejemplo, aparece en los textos bíblicos, Éxodo 4: 24-26. y que será defendido contra las religiones semítico-amorritas establecidas en Canaan. Por último nos quedaría por dilucidar tanto el origen de nombre de Yahweh, y que  yo deduzco  que procede del trigramatón “Yæhu”/”YHW” y éste a su vez,  de su vinculación con un  determinado monte sagrado semita, tal vez  el monte Seir o el monte Yhw/Horeb/Sinai.  Monte sagrado y su región que estaría asociado con una pretérita tribu de Judah/”Yæhudah” que tendría como origen tales lugares,” יְהוּדָ֜ה” en hebreo,  y que parece tener una aceptable similitud  etimológica con el  tetragramatón “YHWH”/ ” יהוה”.

Referencias:

“Dictionary of the deities and demons in the Bible” Edited by  K. Van der Toorn, B. Becking, P. W. van der Horst (1999)

“Pastoralism in southwest Asia: The second millenium BC”  in “The Walking Larden” J.  Zarins (1990)

“The Qurayyah Painted Ware” L. Singer-Avitz (2008)

Biblos.com

Imágenes: 

tutorgigpedia.com

schema-rute.org

Written by lampuzo

17/03/2013 at 00:56

Los cultos hierogamos en el Mediterráneo Oriental y su evolución desde el Paleolítico. Generalidades.

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Los cultos a las Diosas-Madres pueden definirse como los rituales dirigidos a promover la fertilidad dentro de la Naturaleza y por ende,  beneficiar la procreación humana. El origen paleolítico de éstos cultos posiblemente estén centrados en un acontecimiento tan supuestamente trivial, y sin embargo extremadamente arriesgado, como es la concepción humana.

diosa-madre de Hohle Fels

Amuleto en hueso de mamut de una diosa-madre. 33000-38000 a.c.Cuevas de Hohle Fels.  Se aprecian todas las características representativas paleolíticas: mujeres obesas, embarazadas, de enormes senos y gran vulva. Urgeschichtliches Museum (Alemania)

La evolución de ser humano ha dejado en su camino grandes virtudes adaptativas y no menos cantidad de situaciones aciagas, que están relacionadas unas con otras. De alguna manera, el hombre se comporta como un deportivo moderno, donde la “tracción bípeda” y su “motor mental” no han dejado sitio para otras necesidades. Voy explicándome: 

En los primates, poco antes de nacer, el feto se sitúa en posición invertida, situando su cabeza en la parte superior de la pelvis, o “pelvis mayor”. y que partiendo de ahí y durante el parto, el feto tendrá que atravesar la parte inferior de la pelvis, o pelvis menor, por un conducto de paredes óseas que recibe el nombre de “canal del parto”. Entre los primates, exceptuando al hombre, el parto es fácil y rápido, pues es el canal  es grande en relación con el tamaño de la cabeza del feto, pero como consecuencia de la modificación de la arquitectura pélvica para hacer posible la locomoción erguida, el ser humano se ha visto en la necesidad de reducir el diámetro del canal del parto, dificultando  así el proceso.  A esto habría que añadir otras “lindezas evolutivas” para la madre como que el parto en los primates es “dorsal”, ya que la vagina está en línea con el útero, mientras que en el homo es “ventral”, la vagina forma un ángulo recto con el utero, con lo que la trayectoria del feto al salir se complica. Por último, y no menos oneroso, en el hombre, como consecuencia de la encefalización de su cerebro y su necesidad de desarrollo pre-natal,   existe una “desproporción” acusada entre la cabeza y el resto del cuerpo, lo que viene a definirse como  “síndrome alométrico”, y que aumenta, aún mas si cabe,  el  riesgo en los nacimientos.

Como consecuencia de lo anterior y otras razones mas “mundanas”, como la alimentación de la madre y su salud, las condiciones sanitarias, etc.., el número de fallecimientos tanto de la parturienta como del bebé en tal acontecimiento,  no hace mas de 100 años y en comparación con el resto de los primates, era realmente alto.  Por lo que ante tal evidencia, y  al retrotraer  tales premisas en 15 o 18 milenios, no parece necesario  el añadir ningún comentario mas al respecto, si bien y como nota mitológica al márgen,  habría mas que recordar la “misticidad” que han supuesto  los partos múltiples en las pretéritas diferentes culturas, caso de los gemelos,  léase Castor y Polux o Rómulo y Remo, Zeus y Hera, Quetzalcoatl y  Xolot,  Isis y Neftis y así,  un largo etcétera. 

Las representaciones mas antiguas conocidas de las diosas-madres se remontan a hace 40.000 años aprox., con la denominada “Venus Hohle Fels”, si bien existen otras figuraciones femeninas mas antiguas datadas hace 300.000-400.000 años que los estudiosos dudan de calificarlas como tales. La escenificación del cuerpo femenino de éstas diosas paleolíticas supone la misma escenificación del nacimiento y, posiblemente, la primera consciencia del concepto de la Vida para la humanidad. De esta guisa, suelen estar personificadas como mujeres de aspecto obeso, embarazadas y de senos enormes como símil, éstos últimos,  de la futura fuente de alimento para el recién nacido dentro de un ámbito de cazadores-recolectores.

diosa-madre Çatal-Hüyük

Representación neolitica en terracota de una diosa-madre. Año 5750 a.c.,  Çatal Hüyük. Aparece entronizada, flanqueada por dos leones rampantes y pariendo un niño. Posiblemente la mas antigua representación de Potnia Theron/Cibeles. Museum of Anatolian Civilitations (Turquía)

Dentro del general aspecto de éstas efigies , habría que detenerse en el simbolismo y tratamiento dado a los genitales femeninos y que desde el punto de vista estético,  suele ser desproporcionada. Tal desproporción podría ser consecuencia de dos motivaciones: Una física, al beneficiar el parto, y otra simbólica como alegoría de la Fuente de la Vida, y tal vez de “Regeneración” como vuelta a las entrañas de la Madre, y de la que existen representaciones específicas, - caso de las Cuevas de Tito Bustillo (España) y su “Santuario de las Vulvas” del Periodo Magadaleniense o los “triángulos genitales” de las Cuevas de Menzine en Ucrania del Periodo Gravetiense -, y que son imitadas, en su realidad,  por determinados santuarios paleolíticos - cuevas de relativas estrechas entradas y grandes salas interiores,  caso de las “Cuevas de “Les Trois Feres” en Aeige (Francia) -. En definitiva, el ámbito simbólico de éstas diosas pretéritas abarcaría multitud aspectos que irán plasmándose en las futuras creencias sobre la Vida/Muerte, la Reencarnación, y la Fertilidad.

Con la finalización del Paleolítico y tras el definitivo retroceso de los hielos de la última glaciación de Würm, empieza un periodo de transición, dando comienzo un periodo de variabilidad climática, denominado epi-paleolítico o post-paleolítico. Como consecuencia de estos cambios se extinguieron, o emigraron hacia el norte,  determinados grandes  mamíferos, caso del mamut, que habían formado la base dietética del hombre del Pleistoceno Superior, haciéndose necesario  diversificar las fuentes alimenticias.  Ésta diversificación hace que  la alimentación, antes complementaria, en manos de las mujeres, vaya progresivamente tomando un papel preponderante. Son ellas quienes comienzan a desarrollar las técnicas de una agricultura de subsistencia que cada vez tendrá mas peso en la dieta humana, y que estarán complementadas con el papel femenino en el desarrollo de las técnicas de conservación y envasado de los cereales y vegetales recolectados, siendo en éste periodo cuando las diosas-madre toman un nuevo simbolismo como “Madres de la Tierra” que se une al anterior concepto de Fertilidad paleolítica. Así, la llegada del Neolítico, supone la cúspide  del culto a las diosas-madres y es en éste periodo cuando sus rituales y dogmas llegan a su máxima expresión.

Hassuna I

Cabezas de figuraciones funerarias. Periodo de Hassuna, 4.500 a.c. aprox.

El más antiguo conocimiento sobre la transición del Paleolítico al Neolítico nos sitúa en el Mediterráneo Oriental y sus zonas afectas. Para contextuar, debemos entender que Oriente Próximo es una región aglutinante o de “transición” desde el punto de vista climático y cultural con posterioridad a la llegada del Holoceno. Está afirmación puede ser sostenida arqueológicamente sobre los niveles de ocupación humanos en distintos enclaves, caso de Jericó , Abu Hureyra o Tell Halula, entre otros, y donde los niveles mas antiguos nos proporcionan asentamientos de cazadores-recolectores, entorno al 9000 a.c.,  que son posteriormente abandonados, para después ser de nuevo repoblados por culturas agrícolas o mixtas. Algunos de los asentamientos mas antiguos conocidos de culturas acerámicas,  pre-agrícolas y proto-urbanas,  se sitúan en Nevali Çori, Göbelki Tepe o Çayönû en la actual  sudeste de Turquía, año 10000 a.c. aprox. Estos yacimientos  nos proporcionan  nuevas imágenes de simbologías que estuvieron íntimamente ligadas a los cultos matriarcales: La representación  del “alma/espíritu” como un ave,  las creencias hacia las serpientes como  representación de la “regeneración” mas allá de la muerte e  imágenes taurinas de una “fertilidad ganadera”, pero sin menosprecio a las figuraciones hacia las diosas-madres  paleolíticas,  como así nos certifica la efigie encontrada en Çatal Hüyük y datada en el 5750 a.c. aprox. Una escenificación importante a resaltar dentro del conjunto anterior, es la aparición de la cabeza de un niño surgiendo de los genitales de las diosa y cuya importancia como “Fruto de la Diosa”  irá progresivamente incrementado su papel en las representaciones, ritos y cultos posteriores.

figurilla.Obeid II

Representación funeraria en terracota de un exvoto de posibles facciones de serpiente y un niño en brazos. Periodo El-Obeid IV, 3900-3500 a.c. Eridu. National Museum of Irak

El término “Calcolítico” nos evoca el paso humano hacia un periodo de “evolución tecnológica” y un “escalón más” en su evolución cultural. El periodo de Hassuna-Samarra o “pre-Obeid” , 5800-5000 a.c.,  se significa por las corrientes migratorias que desde los asentamientos  de las estribaciones de las montañas, léase sudeste de Turquía,  ya consolidados en su cultura agropecuaria, se producen en dirección a las valles  aluviales del Tigris y Eufrates. - yacimientos de  Tepe Hisar, Tepe  Sialk,  Tepe Gawra, etc, y por supuesto de Samarra y  Hassuna - o hacia el Mediterráneo. También es de recordar que,  durante la plenitud de la “Cultura de Samarra”, hacia el año 5000 a.c. y en los yacimientos de Choga Mami y Tell-Es-Sawwan, se dibujan las primeros pasos hacia la agricultura de regadío, un hecho que será un śolido aliciente para, las ya mencionas, migraciones hacia la cuenca de Mesopotamia. De igual forma, y extendiéndose por las costa mediterránea y por la cuenca del río Khabur,  de forma casi paralela a la cultura de Hassuna-Samarra, encontramos las cultura de Tell-Halaf, 5500-4500 a.c., una cultura que nos remite insistentemente a las culturas neolíticas chipriotas de Khirokitia, VII-IV milenio a.c. , la “Cultura de Ghassul-Beersheva”   del Levante meridional mediterráneo, 3380-3350 a.c., y  a las minóicas cretenses.

«El (Ezequías, rey de Judá) quitó los  lugares altos y rompió el massebah/altar, y cortó el Aserah/Árbol Sagrado de la Vida, e hizo pedazos la nechoshet najash/serpiente de bronce que Moisés había hecho, porque hasta aquellos días los B’nei Yisroel/el pueblo de Israel  le quemaban incienso, y  la llamaban “Nechushtan”/ “La Serpenteante” » 2 Reyes 18:4 Biblia Ortodoxa Hebrea.

Dentro de la sub-fase de Hassuna , aparecen, bajo el primer nivel de construcción,  algunos santuarios  que  pueden estar acompañados por enterramientos y donde  han sido rescatadas multitud de figurillas vinculadas a rituales funerarios. Éstas representaciones tiene una decoración plástica muy característica debido a que figuran con cráneos muy alargados y ojos modelados en forma de “grano de café” y que hacen referencia a determinado tipo de ajuares mortuorios que incorporan cuatro aspectos:  Un culto a las serpientes, un tatuaje ritual, una manipulación craneal y una estilización de las representaciones afectas.  Éste tipo de figuraciones tienen rasgos semejantes con otras figuraciones del periodo de El-Obeid,  así como sumerias y de Assur del periodo dinástico arcaico,  siglo  XXIX  a.c. aprox. , y donde retratan a mujeres, algunas de ellas amamantando niños, así como hombres,  con la cabeza y facciones de ofidio que se acompañan de apliques de betún a modo de cabellera y resaltes ornamentales en hombros y brazos. Estas liturgias nos direccionan hacia unas creencias  reencarnativas, ya mencionadas en los cultos paleolíticos, y que son coincidentes con otros rituales practicados en Tell-Brak (Sivory), IV-III milenio  a.c. y Creta. Según Levy-Bruel, las serpientes eran las protectoras del “Árbol de la Vida” y por ende de la Fertilidad en la Naturaleza, considerándose a las raíces como serpientes que se extendían por el subsuelo. Así, en el posterior poema de Gilgamesh, la serpiente arrebataría al héroe la inmortalidad. Una Inmortalidad que estaría representada por el episodio de  “muda de piel” de los ofidios.

Rituales mortuorios. Templo arcáico de Isthar

Esbozo del original de un bajorrelieve en yeso del templo arcaico de la diosa-madre/Ishtar (¿?) en Assur. Alta Mesopotamia. 2650-2330 a.c. Se puede apreciar a una mujer desnuda tumbada en una cama con una serie de complejos tatuajes mortuorios.

Llegados a éste punto, hay que hacer referencia a un acontecimiento relevante. Como hemos comentado con anterioridad, el Mediterráneo Oriental y la “Creciente Fértil” es una franja aglutinante dentro del ámbito cultural y dentro de éste no cabe duda que el dogma religioso es una expresión inequívoca del pensamiento social. Con la llegada de la Edad de Bronce se intensifica el encuentro entre las culturas sedentarias y  las nómadas. Mientras que las culturas sedentarias se caracterizan en su generalidad por la “influencia maternal” y que nos vincula a los dogmas religiosos antes mencionados: “Regeneración” como expresión de la fertilidad de la Naturaleza y el mero tránsito que supone el “Mas Allá”, así como el estímulo de los ancestros en la vida cotidiana y su culto privado. Las motivaciones nómadas han ido progresivamente desvinculándose de éste pensamiento, fundamentalmente por provenir de culturas donde la  “Madre Naturaleza” es esquiva en la provisión de alimentos, donde el “Mas Allá” es un punto terminal,  donde los espíritus son seres que acechan a los vivos, donde sus dioses cósmicos son masculinos  y donde el ritual, posiblemente, incida en un sistema organizativo económico patriarcal. 

Otro acontecimiento a tener en cuenta , y como ya hemos apuntado,  es el incremento de la importancia del “Hijo de la Diosa”, el héroe. La personalidad masculina comienza a incrementar su importancia debido  a un prominente escenario bélico, como consecuencia de diversos motivos - problemas fronterizos al roturar nuevas tierras, intereses comerciales y/o similares - , así como  por las primeras presiones ejercidas por las culturas nómadas trashumantes proto-semitas en la Alta Mesopotamia y la vertiente occidental de la “Creciente Fértil”, datadas entre el  año 3300-3000 a.c. aprox. En el caso de la Baja Mesopotamia, la exterior influencia pre-sumeria, con tríadas astrales mixtas y un dios supremo masculino, también sería un contrapunto a los cultos matriarcales neolíticos-paleolíticos. Así, empiezan a cobrar protagonismo en los ritos de la fertilidad varones mortales que por unas razones u otras alcanzan la divinidad,  caso del Dummuzi/Tammuz sumerio y sus sosías Ningishzida de Gishbanda, Ishtaran de Der, Damu de Isin/Larsa, Adon o Haddad/Haddu de Tuttul/Aleppo, etc..  , y a los que se titula, entre otras dignidades, como “Señores de las Serpientes”  e hijos de la “Señora del Mas Allá”, reivindicándolos como “Hijos de la Diosa”.  Un culto a las serpientes que indirectamente, y como apunte,  pero ya como animal representativo, acompañará al dios babilónico Marduk hasta el siglo I a.c.

«(En referencia al fallecido Rey de Babilonia..) Abajo por tí, el Sheol/”Mas Allá”  se levantó para cumplimentar tu llegada. Por tí,  convocó a los Rephaim y a todos los Aretz attudei/achudei (¿?) /Ancestros herederos de la Tierra (¿?), e incluso levantó de sus kise’ot /tronos a todos el reyes de los goyim/extraños a Israel ».  Isaias, 14:9 Biblia Ortodoxa Hebrea.

diosa de las serpientes

Representación en loza de una joven diosa minóico-cretense, posiblemente A-sa-sa-ra /Britomartis. Año 1750 a.c. aprox. Aparece sujetando una serpiente en cada mano. Heraklion Archeological Museum (Grecia)

Éstos héroes/dioses ante nombrados  son los que se incorporarán al pretérito Ritual de Fertilidad. Ritual actualizado donde se representaría la anual muerte del varón a final de la Primavera, o principios del Verano, y su renacimiento en el Otoño al reunirse de nuevo con la diosa.  Mientras que la diosa guarda luto por su amante muerto,  la comunidad de creyentes representa rituales mortuorios que incluyen lamentaciones por el amante desaparecido, rogando por su regreso. Su reencuentro coincide con el equinoccio de Otoño, estación de la lluvias, y marca el comienzo del Nuevo Año. La aportación varonil en éstos Ritos de Fertilidad quedaba restringida a los reyes como representantes de tales héroes/reyes que fueron convertidos en dioses y  a los que supuestamente se remontan sus dinastías. Está “conversión divina” sería, posiblemente, una deriva de los cultos paleo-neolíticos a los ancestros. Cultos a los ancestros que son la proyección de las creencias neolíticas, si no anteriores,  hacia personalidades y dirigentes tribales  cuya aportación a la comunidad fue extremadamente relevante, y a los que se realizaba rogatorias para conseguir su consejo mediante la convocatoria de su espíritu. De ésta guisa,  aparecen en el Levante Mediterráneo Meridional cultos a los rephaim/rpum, o nephilim, y que quedan inscritos, por éstas razones,  a las creencias hacia  las diosas-madres, como así nos parece indicar el pasaje bíblico de  Proverbios 2:16-19.

« Para salvarte del isha zarah/culto gentil, incluso de la Nokhriyah/Asherah, la que utiliza palabras sugerentes, la que hace abandonar las enseñanzas de juventud y olvidar el pacto con el Señor. (Decirte) que su bais/dogma (¿?) inclina hacia la Muerte y sus pasos hacia los Refa’im. Nadie que ha ido junto con ella ha regresado, ni ha alcanzado el Chayyim Orkhot/Camino de la Vida » Proverbios 2:16-19 Biblia Ortodoxa hebrea

Por el contrario, la cultura minóica cretense, que se extendió entre el III-II milenio a.c., ofrece una perspectiva única de como evolucionó  una sociedad neolítica hasta convertirse en una civilización de la Edad de Bronce, a la vez que conservaba la pretérita tradición matriarcal .  Según R.B. Khoel, el “Hieros gamos” o “Matrimonio Sagrado” cretense formaría parte del conjunto de rituales hacia la Fertilidad y donde tal ritual sería el término de un proceso de transición social del hombre dentro de la sociedad matriarcal minóica. Éste proceso incluiría tres pasos básicos: “Ritos de Separación”, “Ritos de Transición” y “Ritos de Incorporación” y que marcarían el paso de la niñez a la pubertad, de la pubertad a la juventud, y de la juventud a la madurez (Van Gennep). De ésta guisa,  El “rito de transición” culminaría con su unión con la diosa-madre, una diosa-madre madura,  en un proceso de “Renovación de la Fertilidad”  dentro del Festividad del Año Nuevo.  Ritual que incluye, y como añadido, la salida de los jóvenes a la labor de pesca y cuya bienvenida es dada por la “personalidad juvenil” de Potnia Theron, “La Naturaleza”:  La diosa Britomartis/Diktynna, “La Señora de la Redes”, “La Dulce Virgen”.

potnia-theron

Representación en loza de una diosa-madre minóico-cretense, posiblemente Potnia Theron. Año 1750 a.c. Heraklion Archeological Museum (Grecia)

El “Matrimonio Sagrado” terminará siendo el punto álgido de las manifestaciones hacia la Fertilidad en Oriente Próximo.  En el caso de Ugarit, éstas referencias escritas datan del siglo XV-XIV a.c., aunque, como refleja su misma composición,  hace factible suponer que sean de una mayor antigüedad. De hecho,  el dios El semítico juega un papel fundamental en la liturgia, no mencionándose en ningún momento al dios Baal. Basándonos en el “Poema en Honor a los dioses Shachar y Salim”, KTU 23, se presume que los ritos sobre el matrimonio sagrado estaban protagonizados por el rey al concluir los festivales del Año Nuevo agrícola, y donde tomaba el papel del dios supremo El. La primera parte del texto nos habla del ritual preparatorio y ésta compuesto de himnos y lecturas alegóricas, y donde se hace mención al dios El como  “Quien Surgió de las Fuentes de los Ríos,  Manantiales de los Dos Océanos” - lugar al que se conoce como la “Montaña Santa” o “Monte Shapon” – ,  ” El que se alzó desde las profundidades del Mar (subterráneo) y se trasladó a las profundidades del Océano” - ver la similitud con su versión minóica, la diosa Potnia; con su sosías masculino, Potneidas/Poseidón, o con el Dagon púnico/fenicio, y que se hace extensible al Dagan merita- . Éste tipo de alegorías rituales  sobre  el “Agua Pura” son paralelos a otros del templo de la ciudad de Hierápolis, al templo de la diosa Demeter en Atenas y su “Festival de los Manantiales”. a los festivales de coronación meritas, o el mismo festival hebreo del Sukkoth, y donde se vierte agua en una fosa en el suelo para que se purifiquen/se renueven en el “Mas Allá”. La liturgia de la “purificación del agua” nos evoca a los primigenios “Rituales de la Lluvia” en los cultos a las diosas-madres y donde las serpientes tienen un papel prominente (J. Frazer). 

En el caso mesopotámico, la incorporación de los dogmas semíticos patriarcales adquieren mucha mas relevancia. Estamos hasta la evolución de dogmas desde un dios astral vinculado a la justicia divina sobre la Tierra hasta una divinidad protectora de los hombres ante unos avatares, tanto físicos como morales, que acontecen durante su paso por el mundo.  De esta forma,  la impronta de la divinidad se encamina hacia un “dios personal único y todopoderoso” al que se dirigen en exclusividad su plegarias y sacrificios. Éste giro en los devenires del dogma religioso en Oriente Próximo está claramente expresado en el texto babilónico del “Ludlul Bēl Nēmequi”, “El Justo que Sufre”. En éste relato, el protagonista, Šūsbi–mēšrû-Šakkan,  un hombre piadoso, es despojado de su salud y hacienda por los dioses sin mediar falta alguna. Tras severos sinsabores, Marduk intermedia ante las divinidades causantes de sus males, consiguiendo que le sean restituidas sus posesiones y apartadas sus desgracias.

« Mi Dios me ha abandonado y ha desaparecido,  mi Diosa me ha fallado y se ha distanciado, el šedu bueno que caminaba a mi lado, se ha ido. » Pasaje del poema “Ludlul Bēl Nēmequi”. Himno a Marduk. Periodo kassita-babilónico. II milenio a.c.

En éste contexto, el creyente se siente objeto de una lucha entre unas “fuerzas negativas” que le acosan y unas “fuerzas positivas” que mediante rogatorias y rituales pueden contrarrestarlas. Hasta ese momento y dentro del concepto general, las divinidades hacían y deshacían a su caprichoso antojo, sin que en ningún momento fueran considerados como “seres malignos” o “benignos”, siendo su personalidad la de unos exclusivos dueños y señores del Mundo con derecho a vida y hacienda de sus creaciones, influyendo en ellos en función de sus atributos morales o naturales.  En está nueva vertiente, la suprema entidad deifica se vale de una seres, los demonios, hijos del dios y por tanto con un origen divino, para castigar “la ausencia de moralidad” o las conductas infieles de los creyentes.  En contraposición al elenco maligno, aparece la “pareja bienhechora”: El “Ilu” y la “Ishtaru”. El “Ilu”, como el dios personal antes mencionado, y la “Ishtaru” o “Diosa de la Fortuna”, siendo ésta última, en su generalidad, la pareja del dios, y a los que se unen otros dioses menores benéficos, caso de los “lamašu” o “kerub(a)”.  Hablamos del II milenio a.c. y su proceso henoteológico.

A partir de ese momento, la diosa-madre quedará así reducida a un papel menor como “Ishtaru” y su impronta paulatinamente reducida en los diferentes rituales y procesiones del Año Nuevo.  Un Protagonismo que en exclusividad tomará el nuevo “dios único”: En nuestro ejemplo,  el  antiguo dios solar amorrito-babilónico  Marduk.

« La Mujer (Inanna) plantó el árbol con sus pies, que no con sus manos. La Mujer lo regó con sus pies, que no con sus manos. Ella dijo ¿Cuando será esto un trono/reino en el cual  yo pueda sentarme..? ¿Cuando será esto un suntuoso reposo en el que yo pueda descansar..? Cinco, diez años pasaron, (y) el árbol creció frondoso, y su corteza no se rasgó. En sus raíces anidó la serpiente que es inmune a las conjuros/enfermedades. En sus ramas el pájaro Anzud descubrió a sus polluelos. En su tronco, la “sirvienta fantasmal”/la Muerte construyó su casa, una criada que reía con un corazón alegre… Entonces, la divina Inanna, lloró..» Pasaje de Gilgamesh, Enkidu, y el Inframundo, 36-46, Versión  sumeria de Nibru/Urim.

Imágenes:

de.wikipedia.org

losvalientesduermensolos.blogspot.com

bibliotecapleyades.com

timelessmyths.com

Referencias y mas información:

“Fertility cult in Ancient Ugarit” in “Archaeology and Fertility Cult in Ancient Mediterranean” E. Lipinski (1986)

“The Gracious Gods and the Royal Ideology of Ugarit” Christopher M. Foley (1980)

“The ‘Sacred marriage’ in Minoian Religion and Ritual” Robert B.  Koehl


 

Written by lampuzo

24/02/2013 at 00:35

Breves retazos históricos sobre los pilares socio-económicos de la sociedad occidental (II)

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Como ya hemos expuesto en la entrada precedente, las premisas de la actual sociedad occidental es fruto de una bifurcación socio-económica que sucede hace entre 12000 y 14000 años en el periodo Mesolítico,  como consecuencia de los cambios climáticos acontecidos en el periodo comprendido entre la última glaciación de Würm y  el Holoceno. Ésta bifurcación socio-económica consiste básicamente en la desestimación, por necesidades de supervivencia en ciertas zonas con  poblamientos humanos, del anterior general comportamiento, mal denominado para mi gusto,  de “depredación”.  “Depredación” que hace mención despectiva a las culturas de cazadores y recolectores, y como ya está harto demostrado, no dejan de ser pueblos  que,  ante una Naturaleza proveedora, no tienen necesidad de plantearse nuevos retos sociales o económicos. 

El punto de partida, posible, que obliga a cambiar esos modos de vida es la desecación de grandes regiones en Oriente Próximo y África, exigiendo un replanteamiento de los antiguos formatos para dar renovadas soluciones. Una decisión que, en sus principios, no supone una mejora de sus anteriores condiciones de vida al formar parte de una necesidad paliativa ante la escasez de alimentos.

«… Recito para él,  el sagrado himno, las invocaciones mágicas en su cámara sagrada,  Las invocación a Nudimmud: “Un día, cuando no existía  la serpiente, cuando no había escorpiones, ni  había hienas, ni había leones. Cuando tampoco existía el perro, ni el lobo, cuando la gente no temblaba ni tenía temor. ¡Cuando el hombre no tenía un oponente..!  [...] El Universo entero. con la humanidad resguardada, ¡ Es posible que todos ellos se dirigieran a En-lil en una sola lengua! Pero en ese tiempo, por los ambiciosos señores, por los príncipes ambiciosos, por los ambiciosos reyes, En-ki, por los señores ambiciosos, por los ambiciosos príncipes, por los reyes ambiciosos, En-ki, el Señor de la Abundancia y de las inquebrantables  decisiones,  el Señor de la Sabiduría y la Razón en la Tierra, el  Hacedor de los Dioses, modificó su criterio..,» Pasajes de “Enmerkar y el Señor de Aratta”, 134-155. I dinastía de Uruk. Del  siglo XXVIII al XXVI a.c. (sobre texto neo-sumerio del siglo XXI a.c.)

En su vertiente psicológica, afectando a la relación del hombre con su entorno natural, se produce igualmente un cambio el pensamiento en las diferentes comunidades humanas. Hasta ese momento, la Naturaleza y con ella los dioses ctónicos que la representaban, constituían un elenco de fuerzas incontrolables, pero aceptadas y vinculadas, en su generalidad,  a la Fertilidad y al “Mundo de los Espíritus”.  La incapacidad proveedora, en determinados enclaves, de éstos dioses hacia el hombre, hace que paulatinamente esas creencias se vayan modificando e incluso desechando. Así y dependiendo de tipo de sociedad en que las adaptaciones humanas deriven, ya sea agrícola, ganadera o mixta, éstas conducen a una determinada  re-interpretación  de la relación del hombre con el “Hecho Divino”.  Por otro lado, el mismo acontecimiento del inicio de la “dominación” de la Naturaleza por el hombre,  y que conocemos como el periodo Neolítico,  produce un efecto de temor hacia el  carácter impredecible de las antiguas deidades y lo que representan, pasmándose éste hecho en las diferentes mitologías posteriores, caso del Enuma Elish amorrito-babilónico o la épica griega, y donde las divinidades ctónicas ancestrales son derrotadas por los “jóvenes dioses”.

Dentro de las soluciones adaptativas que los diferentes escenarios de supervivencia obligan, se sitúan los nómadas. Nómadas,  que en el caso de la Creciente Fértil, se  desplazarían en la  sobre unos grandes núcleos esteparios  semi-áridos dentro de un amplio contexto geográfico. El tipo de “nomadismo”  no corresponde a las actuales consideraciones beduinas, si no a una “trashumancia horizontal” de rebaños de ganado menor. Las diferentes tribus nómadas pastorearían animales, caso de las ovejas y los asnos, que necesitan disponer de pastos y agua en cantidades suficientes que se viene a denominar como “nomadismo de enclaves”, (Rowton, 1973) y que debe de entenderse como una forma de aprovechamiento eficaz ,  que podría incluir una agricultura de subsistencia, a los recursos naturales en unas regiones  que son inhabitables o  improductivas durante buena parte del año. (C. Wagner, 2012).  Estos grupos humanos, a lo largo de un periodo evolutivo, traerán consigo un nuevo planteamiento deifico como fruto de su relación con el entorno. De ésta guisa,  los diferentes biotipos y su temporalidad proveedora, así como una Fertilidad afecta a la cría ganadera, hacen que tomen carta de presencia divinidades de carácter astral y vinculadas  fuertemente a los ciclos estacionales.

Como no podía ser de otra manera,  los diferentes nichos biológicos, repartidos en este caso por Oriente Próximo,  traerán consigo diferentes culturas y  por consiguiente, diferentes estructuras socio-económicas. Así, y por ejemplo, el urbanismo mesopotámico adoptará un fuertemente componente organizativo,  liderado, en un primer momento, por una élite teocrática. Forma de gobierno, ésta última, que posiblemente se extendería, aproximadamente desde el VI milenio a.c., dentro de las culturas dravídicas y sus regiones fronterizas de carácter aglutinante, como fue el caso de las culturas sumerias y elamitas, y que daban contrapunto a las anteriormente nombradas sociedades tribales semi-nómadas, o nómadas,  extendidas por la Península Arábiga y sus regiones afectas, caso de las culturas semitas.

Anexas a las anteriores,  dentro de un ámbito mediterráneo oriental y acerámico, se construyen sociedades semi-urbanas o urbanas de carácter megalítico que se suceden por sus costas e  islas,  caso de las culturas minoico-cretenses y chipriotas,  y que se extendieron desde Egipto  hasta la Península Anatólica, siguiendo el litoral. El primer vestigio de ocupación humana en Chipre lo encontramos en un campamento de cazadores epipaleolíticos en el año 8500 a.c. aprox, siendo el definitivo asentamiento de culturas agricola-ganaderas  en el  Neolítico Temprano, hacía el año 7500 a.c.  y cuya posible procedencia sea la Península Anatólica, a la que había que aunar poblaciones pre-mediterráneas meridionales. Uno de sus  últimos grandes exponentes en el Mediterráneo meridional levantino serían  las culturas de Ghassul, 3800-3500 a.c.,  Cultura que se extinguiría con la llegada del Bronce Antiguo I, 3300-3000 a.c., y los primeros poblamientos semitas en la región. Como anecdotario decir que el encuentro con éstas construcciones megalíticas por parte de los nuevos pobladores, dio lugar a las mitologías sobre gigantes, caso de las murallas de Jericó, los  denominados por los griegos como ” titanes” y  por los semitas como “nephilim”. En relación al desarrollo posterior de la entrada,  decir que, y desde la perspectiva puesta en las futuras creencias aglutinantes,  los fundamentos de la personalidad  de su diosa madre, así como sus cultos a los ancestros, perdurará en religiones posteriores.

«Con su elección acertada, aquellos que obedecen la ley (Ashavan) de Ahura Mazda colaboran en la victoria final del Espíritu Bueno, del Señor Sabio,  sobre la mentira. Deben decir siempre la verdad, repudiar la vida nómada, labrar la tierra y cultivar cereales y frutas; Tratar con cariño a los animales domésticos y regar los campo secos, porque el que no es labrador , no tiene parte en la buena nueva » Pasaje  del  “Yasna Haptanhaiti” zoroástrico , 31, 10.  

La progresiva expansión de los semitas y su posterior adaptación a las culturas urbanas, léase aquí acadios, amorreos o meritas, no es óbice para que sus creencias no imperen o se superpongan sobre la antigua religión sumeria bajo-mesopotámica. Así,  durante el imperio acadio, las creencias astrales,  como personificación del Sol y la Luna, se extienden por las riberas del Tigris y Eufrates  acompañadas de una “Diosa Madre” o “Diosa de la Fertilidad”en un progresivo papel secundario. Desde un punto de vista formal, la general religión semita considera la existencia de un exclusivo dios supremo, al que acompañan otras deidades como súbditos, siendo la máxima instancia donde se dirimen sus disputas, en una forma similar a como las tribus semitas las resolvían ante el jefe tribal o “rabiānu/rab(ī)”, “rabino/rabí” en su versión castellanizada. Así, por ejemplo, Shamash/Šamaš, el dios Sol del panteón sumerio-semita, el “Dios de la Justicia”, no deja de ser una adaptación de tales credos. Tal es así  que incluso el nombre del dios Marduk de las creencias mesopotámicas, dios principal asirio-babilónico hasta su caída en el año 484 a.c. con la invasión persa aqueménida,  proviene del apelativo ” dAmar-ud”, ” Sol Primaveral” o “Joven Toro del Sol” , si bien habría que añadir que el culto a la divinidad solar permanecería con posterioridad bajo la personalidad persa del dios Mithra, el hijo de Ahura-Mazda. 

Para entender la composición anterior, habría que significar otro dogma dentro de las religiones semitas y que es la relación “dios supremo/dios inmediato”. Así, Marduk, y por extensión Shamash, le es concedido en los textos el título de “Lugal-shu-an-na” o “regente administrativo” por el dios supremo Anu; o de igual forma en  el panteón ugarítico, extensible al semítico-canaanita, el dios Baal es el dios inmediato de un panteón presidido por el dios  supremo El; y en el caso mas oriental , Haddad es el dios inmediato del dios supremo Dagan. Dicho esto, y en aclaración a su estructura,  habría que decir que en el caso de los dos últimos, y por circunstancias biotípicas y/o geoestratégicas, sus atributos están mas cercanos a un “Dios de las Lluvias/Tormentas Benignas”, en posible  asimilación al Teshub hittita o al contrario, que propiamente a un dios solar.

Llegados a éste punto, me gustaría hacer hincapié  en una idea: La diferenciación entre “Dogma” y “Ritual” en las religiones en el Oriente Próximo durante el periodo que comprende el IV-I milenio a.c.. El “Dogma”, como pilar de cualquier ideario religioso, entra dentro de la percepción psicológica del hombre en su  relación con el entorno y por tanto, con los entes que supuestamente lo gobiernan. Por otro lado, el “Ritual” está siempre vinculado al hecho organizativo, estructurando socio-económicamente la sociedad. Así, por ejemplo,  los templos constituirían, en esa época, exclusivamente emporios económicos,  una negativa desviación de la pretérita necesidad organizativa que en su momento buscó la supervivencia.  Teocracias que obtienen del Dogma la fuerza imprescindible para imponer su jefatura y criterios.

Apuntado lo anterior, y para entender el devenir posterior, decir que la práctica totalidad de las religiones de Oriente Próximo  y del Mediterráneo oriental entre aprox. el III y I milenio a.c.., exceptuando tal vez la premisa hática de las religiones de ámbito hittita, tienen en común un básico “Dogma semítico”, siendo el Ritual socio-económico urbano imitación del sumerio.  Anexo a éste contexto y a partir del II milenio a.c., se tiene constancia de un proceso de evolución hacia un “henoteísmo nacionalista”. Hablaríamos de religiones que exaltan la inclusión del hombre en un hecho político unitario y exclusivo. 

Estampación del cilindro-sello de Oniyahu. Siglo VIII-VII a.c. Se lee la inscripción hebrea antigua: “Perteneciente a Oniyahu,  ” El barco de Yahu/Yahweh”. El hijo de Merab”. Aparece representado un barco de transporte pesado fenicio , los denominados “Tartésicos”.

“Uriyahn, el afortunado, lo escribe:  ¡Bendecido está Uriyahn por Yahweh, ya que de sus enemigos, su Asherah,  le ha salvado!. [...] por Oniyahu, [...] por su A(she)rah, , [...] y por su Asherah ” Inscripción encontrada en Khribet El Gom (Mar Muerto) , siglo IX-VIII a.c.

Recapitulando toda ésta evolución y centrándonos en la religión hebrea con anterioridad al siglo VII a.c., tenemos: Un dogma semítico occidental que incluye la  dicotomía del dios supremo/dios inmediato, un culto a los ancestros, y un ritual en construcción, finalmente  fallido, intento de adaptación posiblemente del semítico nor-occidental,  como así lo atestigua la descripción del propio Jumash, y del que sólo perdurará la Ley o Devarim/Deuteronomio. Una Ley que,  si lee en profundidad y me permiten la expresión, es el “Manual del Perfecto Nómada Amorrita de la Tribu de Benjamín”.

La evolución religiosa posterior, que los textos bíblicos sitúan hacia el reinado del Rey Josiah entre el 640-609 a.c. dada la significación que para los judíos representa, tendrá como fin reforzar ese sentimiento nacional. Como queda reflejado en los textos proféticos datados entre los siglo VIII y VI a.c. , se denuncia el panteón semita occidental, reduciéndose el hebreo a unas creencias exclusivas hacia el supremo dios creador semítico, ahora con la personalidad de un dios denominado Yahweh y del que se tiene constancia de su culto en Canaan desde finales del II milenio a.c.  Es de notar que aunque es generalmente aceptado éste acontecimiento henoteológico/proto-monoteísta  como deriva de cultos nómadas anteriores, no cabe duda que el “exilio babilónico”, de posteriores pero inmediatas fechas, tuvo posiblemente mucho que ver en la reafirmación de éstos cultos,  como así lo expresa el volumen apreciable de similitudes de los textos del Génesis con las creencias amorrito-babilónicas. Una “Ciudad Santa”, la de Babilonia, que ya había adoptado el “nacionalismo religioso” en la personalidad de Marduk varios siglos antes.

Con posterioridad a la conquista de Babilonia por Ciro II, fundador de la dinastía persa aqueménida, 559-530 a.c. aprox., los israelitas cautivos tuvieron la posibilidad de regresar a Jerusalem. Si bien tanto los exiliados que volvieron como los que permanecieron quedarían sujetos al dominio persa, siendo éstos últimos la  inmensa mayoría y los que posteriormente redactaron el Talmud Babilónico.  Tras la conquista de Persia por Alexandros III de Macedonia, 353-323 a.c., Canaan formó parte del sector occidental del imperio macedonio. Como una forma de renegar de los seleúcidas y sus creencias olimpico-mitraístas, arraigó en la literatura religiosa hebrea la corriente zoroástrica aqueménida y sus dogmas, plasmándose en un nuevo género denominado “Apocalíptico” con lecturas tales como el “Libro de Daniel (167-142 a.c.) o el mismo “Apocalipsis”. Lecturas donde  se advierten las nuevas visiones sobre el Cielo y el Infierno, y un Juicio Final  como fruto de la adopción del pensamiento zoroástrico. Dentro de este  nuevo episodio de renovación teológica hebrea, se modifica también la concepción demoníaca y angelical , y su dualismo sobre el Bien y el Mal,  surgido en el II milenio a.c. durante el proceso henoteológico en Oriente Próximo. Ahora la representación de tales conceptos entrarán en combate y  dispondrán de sus propios “caudillos”, Miguel y Satanás, desembocando su lucha en un reino mesiánico en el que prevalecerá el Bien. 

La adopción de tales dogmas y su defensa ante el seleúcida Antíoco IV, 215-163 a.c. trae un periodo de independencia hebreo denominado “Época de los Makabim” y su dinastía asmodea, que comienza en el 164 a.c. .,  y concluye  con la entrada del romano Pompeyo en Jerusalem en el año 63 a.c. La anexión de Israel a la provincia sirio-romana  fue consecuencia de unas luchas intestinas político-religiosas  que tuvieron como desenlace  la guerra civil. El detonante de tales desencuentros fue el nombramiento de un sumo sacerdote de Israel no perteneciente a la estirpe de Sadoc, tribu de Benjamín, por lo que fue tratado de ilegítimo por los “hassidim” o “devotos”. A éste hecho, que atentaba contra las predisposiciones divinas, se agregaba su condición de comandante en jefe del ejército hebreo, lo que le hacía contraer numerosas impurezas incompatibles con la dignidad sacerdotal.

Llegados a éste punto, un grupo de hassidim o “asideos” se distanciaron de poder político y formaron el movimiento de “Los separados” o “fariseos”. De igual manera, un cierto número de laicos y sacerdotes se alejaron de los dictados del Templo de Jerusalem, instalándose en las orillas del Mar Muerto para llevar una vida de supuesta fidelidad a la “Ley de la Alianza”. Estos “separados” dieron origen a la “Comunidad Eremita de Qumran”, o como ellos se denominaban los “Ebionim”, ” Los Pobres” y/o “Nozrim”,  y a los que se conoce vulgarmente como  “nazareos”, “nazaritas”,  los mal llamados “pre-cristianos”. El  hassidismo oficialista o “saduceo”,  o al menos su rama principal, quedaron como componentes de la administración y del sacerdocio vinculado al Templo.  En principio, los fundamentos teológicos para tales desavenencias entre fariseos y saduceos hassiditas hablan de la observancia de un “tradición oral”, lo que viene a denominarse como “Torah Oral”, y cuya validez negaban los saduceos. La tradición oral, entre otras ideas, hacia propias del judaísmo las ideas apocalípticas y mesiánicas zoroástricas: La resurrección de los muertos, el Juicio Final, y la llegada de un redentor o libertador, y que estaba apoyada por los fariseos.

Con la llegada al poder de Herodes “El Grande”, 73-4 a.c.,  la mayoría del “sector oficialista” de los saduceos se aferraron a sus cargos, los “saduceos herodianos”, mientras que un determinado número de ellos, no colaboracionista, formaron una dura oposición y una alternativa, los llamados “zaddikim”, “sadoquistas” o “esenios”. De ésta alternativa, emana un conjunto dinástico y fundamentalista de sacerdotes que llevan asociados el principio de un “mesías davídico”,  descendiente de la tribu de David, y un sacerdocio sadoquita, como descendiente de la tribu de Benjamín, que se extiende desde el siglo II a.c. hasta el periodo histórico que abarcan los evangelios cristianos y el relato de los “Hechos de los Apóstoles”. Dentro de ésta tesitura, es cuando aparece/aparecen en Israel numerosos pretendientes al título de “Mesías”. Entre ellos surgen la figura de un supuesto descendiente de la Casa de David, a la que une una supuesta sangre vinculada a la tribu de Benjamín/Moisés: El rabino Josué o  Josué “El nozrim”, fundador junto con sus hermanos de lo que se conoce como el movimiento sectario judío de los “nazareos” o “nazarenos”. Personaje que es también conocido, en una deriva mas de las traducciones griegas del hebreo, como Jesús de Nazareth.

Written by lampuzo

03/02/2013 at 23:56

Publicado en Historia, Religión, Semitas

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Los demonios en las creencias judeo-cristianas. Origen y generalidades.

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Desde hace algún tiempo, y por pura curiosidad intelectual, vengo observando determinadas cadenas de televisión evangélicas, apostólicas o de seguidores literales de los textos bíblicos cristianos. Independientemente de mi opinión con respecto a las creencias religiosas en general, uno de los detalles que mas han llamado mi atención han sido determinados pseudo-liturgias exorcistas en directo, y donde,  por obra y gracia del auto-denominado pastor,   se hace gala de excelsos poderes sobre los “demonios mundanos” que acechan a su parroquia,  en nombre de Yahweh. Dichos rituales son en extremo afectos a las desgracias diarias, englobando fundamentalmente dos aspectos de la cotidianidad humana: La enfermedad y las penurias económicas.

Bronce asirio-babilónico del dios-rey de los demonios alados, Pazuzu. Siglo VII a.c. Musée du Louvre

Pero lo que mas me ha resultado llamativo no son esas prácticas como tales, pues son fórmulas recurrentes desde los albores de la humanidad en el hombre, si no la desviación que tales sucesos suponen sobre el general papel que los “entes demoníacos” han tenido como tentadores del alma del creyente y como adalides de la pérdida de perspectiva en la supuesta verdadera Fe en Cristo y sus enseñanzas, en éste caso. En definitiva hablamos de unos rituales que dejan en un segundo plano la “redundante labor apostólica” que la iglesia, caso de la romana, han tenido durante milenios como fortín y guía del pensamiento moral, social y político de lo que denominamos como “Cultura Occidental”, para, ante la evidencia de unas comunidades adeptas sin fisuras, pasar a ser remedio de unas necesidades básicas pan temporales en el ser humano.

Como ya he incidido en otras entradas, al tiempo de la llegada del Neolítico a Oriente Próximo,  y la progresiva adaptación a las nuevas formas sociales que representa, se hace necesaria una revolución en el ámbito religioso. En paralelo a la ineludible explicación de la nueva organización social, se produce su necesaria justificación religiosa. Reforma del concepto divino  que hará referencia al “acomodo vital” del individuo en el nuevo ordenamiento  de la Naturaleza y sociedad humana,  y que da extremo valor al “sacrificio” y auto inserción en unas diferentes liturgias organizativas y económicas donde los templos, como atalaya de los dioses,  dueños y soberanos de la Naturaleza y de la cual recogen los frutos de sus dominios terrenales. Por otro lado, estos dogmas advierten de las penas que el incumplimiento de tales preceptos acarrean al tentar a la ira de tales divinidades, siendo su castigo  la condena a hambrunas, enfermedades y otras diferentes padecimientos.  Llegados a éste punto, habría que aclarar el comportamiento de éstos antiguos dioses, independientemente de la absoluta obediencia exigida al hombre,  era de hacer y deshacer a su antojo y capricho,  sin  que en ningún momento fueran considerados como “seres malignos” o “seres benignos”, siendo como eran dueños y señores con derecho a vidas y haciendas, de tal manera que exclusivamente influían en la vida del hombre en función de sus atributo morales o naturales,  así como de su veleidad.

Amuleto en obsidiana contra demonios lamashtu. I milenio a.c. Metropolitan Museum

Ésta concepción de la divinidad  sufre con el paso del tiempo una nueva visión y que incide nuevamente en la relación del hombre con el “hecho divino”. El creyente, como consecuencia de una nueva percepción socio-religiosa durante la época kassito-babilónica, se siente objeto de una lucha entre “fuerzas negativas”, que le acosan, y unas “fuerzas positivas” que mediante rituales y plegarias de perdón  podrían contrarrestar a las anteriores .  A raíz de la anterior bifurcación teológica, y por primera vez, aparecen unos entes que serán hijos de los dioses, y por tanto con un origen divino, que tomarán la representación de los padecimientos de la Humanidad, siendo su exclusivo propósito el castigo ante una “ausencia de moralidad” hacia tales deificas entidades - comportamientos éticos que eran establecidos por éstas propios entes, en definitiva los sacerdotes y/o reyes, y cuyos castigos surgían a consecuencia de una culpa o infidelidad ritual o dogmática hacia el dios- .  Tales personajes eran los demonios.

«¡Somete, oh Giš.bar!” “¡Tu serás expulsado por nariz y boca”! Tu, desviación (del camino ¿?), ser hechizado quien le ha tocado (al paciente..).  Hechizada, hija de Anu,  tú indeseable, tu tamarisco, yo te he aplastado, (y) te expulso”. (Aunque..) Dis  [lo dijo], Dis ip-šur lo desdijo, diabólica maldición en forma de Gal5.lá.gin8 , Río,  Bil.gi ap-kal,  tu solitario tamarisco [que crece] en el Cielo… Pasaje de los exorcismos  de las “Series Shurpu”  Tabilla I: 2-19 (Alternativa II). Series babilónico-kassitas

 Por tanto,  la creencia, ese momento actualizada, sobre un “demonio“,  puede ser interpretada como “bajo el poder de un dios”, “daimon”,  o lo que es lo mismo, “estar poseído por un dios” o “estar enfermo”, si bien en éste última acepción habría que distinguir, y según la época, entre enfermedades físicas curables, y enfermedades del espíritu y/o físicas incurables, siendo su tratamiento exclusivo la exorcización del paciente. Los rituales exorcistas consistían fundamentalmente en averiguar la causa del enojo de la divinidad que había convocado al demonio, mediante un “ritual de investigación” donde se definía tanto al dios incomodado como al vehículo, el demonio, que representaba la aflicción. Éstas liturgias concluían con una rogatoria al dios personal, o de la ciudad, para su intercesión y ante el arrepentimiento del penado. Dioses intercesores que,  durante el proceso henoteológico de Oriente Próximo, estaban personificados por el “Ilu”, el dios principal o personal,  y la “Ištar(u), o “Diosa de la Fortuna”, y que solía ser la pareja de la divinidad, si bien también podría realizarse rogatorias complementarias a otros dioses menores “benéficos”, caso de los “šedu”, los “lamašu” o “keruba”. Forma singular, ésta última,  del término “kerubim” o  “querubim” de las creencias judeo-cristianas. 

«Que mi enseñanza caiga como la lluvia, (que)  mi palabra se destile como el rocío y  llovizna sobre la hierba reciente,  como los ṣ́e’îrîm  sobre lo que crece tierno. » Deuteronomio 32:2 Biblia Ortodoxa Hebrea

Desde la visión del Antiguo Testamento, el significado y los acontecimientos asociados con el término “demonio” nos derivan temporalmente al periodo post-exílico  y su “revaluación” de las, hasta ese  momento,  generales creencias de los hebreos. En épocas anteriores,  los hebreos mantenían, en sus  generales dogmas semitas occidentales, dos entidades que la posterior Biblia Septuaginta griega nos define como “daimonia”, “demonio”, en Isaías 13.21 e Isaías 34:14:  Los “ṣ́e’îrîm” y los “tsiyyim”. 

«Entre los tsiyyim (criaturas del desierto)  encontrarás a los iyyim (y) un se’ir nombrado para acompañarle.  Lilith habita allí y encuentra un lugar para su descanso. » Isaías 34:14 Biblia Ortodoxa Hebrea.

” El akelarre”, 1797-1798 Francisco de Goya, Museo Lázaro Galdiano (Madrid)

Los ṣ́e’îrîm,  singular “ṣ́e’îr”,   son seres que representan la “infecundidad del desierto”, apareciendo  también en ceremonias expiatorias, caso del llamado “Rito de Azazel”, Levítico 16: 5-10 y 20-22,  donde se narra como Aaron sacrifica dos machos cabríos, “ṣ́e’îr”,   uno a Yahweh y otro a Azazel – término que puede ser traducido como la “cabra expiatoria” - . Éste tipo ritual, donde el animal carga con los pecados de los israelitas, está referenciado en otros textos semíticos occidentales y anatólicos (B Janowski y G Wilheim) . Rituales donde “portadores” o “sustitutos” serán condenados, en éste caso internándose en el desierto, para lograr la eliminación del mal o las impurezas en un rito o acción anterior, y cuya premisa es el “manejo físico del Mal”, o de la cólera divina,  para su posterior eliminación. (García Trabazo, 2002). En definitiva, se trata de la “vuelta a su origen”, el desierto, de lo infértil o de lo dañino e improductivo como parte del reino del dios Mot, el Attar-Mot hebreo, “La Muerte”,  dentro del ciclo mitológico del dios Baal semítico occidental. Una corroboración de los expuesto nos la da el mismo texto de Isaías 34:14  y donde se hace mención a Lilith. Una Lilith, “Lilîtu” o “Ardat(u) Lilit”,  que en la general mitología de Oriente Próximo  es un “lamaštu“ y donde aparece como hija del dios Anu. Se la considera la culpable de los abortos, de la mortandad y enfermedades infantiles, así como de la incapacidades maternales de las mujeres, dicho de otra manera: La Infertilidad.  Su relación con las creencias hebreas viene soportada por los textos del “Midrash” rabínico, siglo II d.c. , y donde se describe la costumbre semítica de colgar del cuello de los niños un amuleto con la representación de tres supuestos  “entes angelicales” denominados Senoy, Sansenoy y Semangelof para proteger a los infantes de la primera esposa de Adam, Lilith, y que son comparables al uso de amuletos contra demonios “lamaštu” mesopotámicos. Como añadido, decir que Lilith, y dentro nuevamente de su actividad contra la fertilidad, es considerada también como un “alû” o “súcubo”, es decir:  “La engendradora de demonios”.

Otra acepción que nos da el Antiguo Testamento sobre los ṣ́e’îrîm, sería el de “ídolos” o “dioses extranjeros”, los denominados en hebreo “’elilim”. Así nomenclaturas de la actual entidad demoníaca son derivaciones de antiguos dioses de Oriente Próximo,  caso de “Asmodeo”  que surge del daeva persa “Aeshma”o  el apelativo “Belcebú” que nombra al dios filisteo “Baal Sebaoth”; “Astharot” que rememora a la diosa Astarté o Ištar  de amplia creencia en Mesopotamia y la Creciente Fértil; “Moloch”  que hace referencia al dios Moloc amonita/púnico;  el dios principal Baal-Haddad semítico occidental y sus múltiples acepciones como demonio bíblico, caso de “Baalberith”, “Balaam”, “Belial”, “Belphegor”, “Buer”; y un largo etcétera; el nombrado anteriormente Azazel, o “Asael” ( según el Libro de Enoch 1-6); “Leviatán”, el dios Yam ugarítico, y así otro largo etcétera. Un hecho a tener en cuenta, es que desde el punto de vista hebreo incluso los  entes extranjeros “absolutamente benignos”, caso de los “šedu”, son tomados, de igual manera, como parte del elenco demoníaco y que nos deriva hacia una extrema política religiosa nacionalista inexistente hasta entonces en Oriente Próximo, si bien, estos últimos,  se siguen manteniendo, como ya se ha comentado,  en una versión propia.

Con la conquista de Persia  por  Alejandro Magno, los asentamientos hebreos pasaron a formar parte del sector occidental del imperio macedonio durante los siglos IV-III a.c.siendo durante éste  periodo cuando se documenta el surgir, dentro de  la literatura religiosa judía, de un nuevo género:  El llamado “Apocalíptico”, y es aquí, durante éste acontecimiento dogmático, cuando se produce una nueva perspectiva en las concepciones afectas al hecho demoníaco y que ligarían, ya  definitivamente,  en la religión hebrea a los antiguos demonios con sus actuales acepciones judeo-cristianas. El germen en éste nuevo papel de las antiguas entidades afectas como demonios, estará inspirado en el dualismo zoroástrico. Ésta cosmología alude a la existencia de dos beligerantes fuerzas espirituales que están encabezadas por el dios de Zoroastro, el ashura “Mazda”, y el  daeva/Diablo, “Ahirman”,  y que a su vez, comandan sus respectivas huestes de arcángeles y archi-demonios, así como a sus sucesivas, en el rango,  hordas de espíritus menores. Estos ejércitos encontrados lucharán por la lealtad de la Humanidad. Una lealtad que viene expresada para cada bando por los comportamientos, justos o injustos, de los seres humanos desde los dogmas de la religión zoroástrica,  y cuya inclinación en éste mundo hará que su futuro destino, tras la resurrección de las almas, sea una “Vida Eterna” o  su condenación en la “Destrucción Ardiente”. A partir de la asumpción de la estructura cosmogónica aqueménida persa,  los hasta ahora dioses patronales de las diferentes nacionales de Oriente Próximo y sus divinidades acólitas, dejarán de ser dioses para pasar a ser considerados como espíritus menores de la Naturaleza o del Cosmos y de esa misma forma,  degradados a entes maléficos cuya principal función es la tentación del creyente, con el fin de alejarlo de la verdadera fe, atrayéndolos hacía cultos falsos.  Según el dogma zoroástrico, todo éste proceso tendría un final que sería la victoria de Ahura-Mazda con la llegada de un Salvador que se opondría a lo poderes malignos, un “Juicio Final” y una “Nueva Era”. Dogma que será adoptado por la religión hebrea, no sin producir un cisma, y que será evidente en los textos post-exílicos y en la literatura religiosa inter-testamental, así como en la  posterior fe cristiana. 

Máscara de arcilla del gigante Humbaba/Huwawa. Año 1800-1600 a.c.  Sippar , actual Abu Habbah (Iraq). Protector del “Bosque de los Cedros”, la puerta de la “Montaña Sagrada”, residencia de los dioses. British Museum

Vinculados a este acontecimiento, se incorporan a la nomenclatura religiosa demoníaca hebrea términos como “Satan”/”Satanás”, en arameo “Ha-Shatán” y que viene a significar “El Opositor” o  “El Adversario”, y que claramente evoca los nuevos aspectos filosóficos incorporados desde Persia; o el término “Lucifer”, en hebreo “Heylel”, “Portador de la Luz”,  que posiblemente  provenga  de una acepción de los “daevas”, los demonios zoroástricos, en su denominación en el antiguo culto védico como los “Brillantes”.

« ¡Mi Señor.. ( a Gilgamesh)! Tu no tienes conocimiento cierto de ese ser,  (mas) el no debería de inflingirte derrota, pero a mí (Enkidu..), me causaría padecimientos. [...] Yo, le conozco de antes:  Su boca son las poderosas fauces de un dragón; su cara tiene el rictus del león; su pecho es como un río embravecido-. ¡Nadie  ha sido capaz de hacerle frente …! El que asola los cañaverales; el león devorador de hombres; el que nunca enjuaga la sangre de sus babas [...] [el que es] como un león despedazando un cadáver (y) que nunca enjuaga su sangre…»  Pasaje de Gilgamesh y Huwawa” (Versión A)

Desde el punto de vista formal,  las  representaciones demoníacas en las cosmogonías de las “Religiones del Libro” mantienen una figuración alegórica estrechamente vinculada con las  representaciones mesopotámicas, si bien éstas imágenes mantenían, tal vez, un origen semítico y cuyo ejemplo nos lo podría dar el ancestral gigante Huwawa/Humbaba de los escritos en lengua sumeria y del que se tiene noticia desde la Edad del Bronce, 2100-1750 a.c.. Huwawa  era un ser monstruoso de siete auras, protector del bosque de cedros de la costa mediterránea que conducía a la “Montaña Sagrada“, residencia de los dioses y siervo del dios Sol Utu/Šamaš. Por otro lado, existen dos tendencias fundamentales al momento de representar al ente demoníaco: Una que es la asociada al demonio Azazel y al macho cabrío, propiamente semita occidental  y una segunda que proviene de la asimilación figurativa del dios de los demonios, “Pazuzu”. Unser, este último,  derivado del gigante Huwawa, y que aparece en la cosmogonía de Oriente Próximo en la Edad de Hierro,  a sí como de determinados dioses secundarios asirio-babilónicos, caso de los benignos apkallu, el monstruo de la diosa Tiamat, de las esfinges lamašu y de los demonios lamaštu.

Referencias:

etcsl.orinst.ox.ac.uk

biblos.com

“Šurpu, a collection of sumerian and akkadian incantations” Erica Reiner (1958)

“Dictionary of deities and demons in the Bible” (DDD) K. Van der Toorm, B. Becking, P.W. Van der Horst (1999)

Imágenes:

http://www.britishmuseum.org

http://www.aboutopsecret.com

http://www.blackwarlock.com

 

Written by lampuzo

14/11/2012 at 20:58

Los amorreos. Origenes y generalidades.

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Uno de los pueblos que mas influenciaron en el devenir histórico de Oriente Próximo durante el III-II milenio a.c. fueron unas tribus nómadas de semitas occidentales.  Al parecer, uno de los supuestos núcleos de expansión, según M. Astour, ésta localizado en actual la región montañosa siria de Jebel al Bishri, también llamada Tidnum por los semitas occidentales, estando sus estribaciones situadas a unos cincuenta kilómetros de la actual ciudad de Deïr ez-Zor en la cuenca media del río Eufrates. La denominación de éstos grupos de pastores nos llega al idioma español procedente del término bíblico greco-latino “amorraious” o “amorreos”, si bien también se utiliza una asimilación de término hebreo “’emōrîm”  de origen francófono, “amorrites”, y cuya traducción al castellano nos deja el vocablo  de “amorritas”. Esta asignación foránea estriba en que  los pueblos denominados por los sumerios “mar-tu” y por los acadios “amurrû”, con las actuales teorías,  se  les desconoce la existencia de un lenguaje escrito que pueda ser identificado originalmente como propio. De ahí que, y en un principio, se  desconocen muchas facetas que pudieran darnos alguna referencia mas clarificadora de sus usos y costumbres tales como listas reales, cosmogonía y literatura épica o mitológica (R.M. Wathing, 1990). Aunque esto, tal vez, no resulte tan preclaro.

« Con su elección acertada, aquellos que obedecen la ley (Ashavan) de Ahura Mazda colaboran en la victoria final del Espíritu Bueno del Señor Sabio sobre la mentira. Deben decir siempre la verdad, repudiar la vida nómada, labrar la tierra y cultivar cereales y frutas; Tratar con cariño a los animales domésticos y regar los campo secos, porque el que no es labrador , no tiene parte en la buena nueva » Yasna, 31, 10

Panorámica del Monte Tidnum amorreo en el “País de Khana”,  Actual Jebel al Bishri (Deïr ez-Zor, Siria) Photo by Sandra Z.

Muchos de los textos sagrados repartidos por  la Creciente Fértil,  nos hablan de una lucha entre los “viejos dioses ctónicos” y sus herederos divinos. Dioses, los primeros, afectos a la Naturaleza y a una incipiente economía basada en el pastoreo y la agricultura de carácter aldeano,  propias del Neolítico, y otra renovada perspectiva donde unos “jóvenes dioses” nos dirigen al culmen de un nuevo concepto social para el hombre, supeditándolo ya definitivamente al sedentarismo, la propiedad privada, el comercio y el urbanismo.  En cierta manera éstas enseñanzas religiosas hacen un interesado hincapié sobre un profundo cambio socio-económico  que culminará en el  IV milenio a.c. y que  prevalecerá hasta nuestro días.

En paralelo a los asentamientos donde el nuevo concepto urbano se extiende,  se sitúan los nómadas. Nómadas que en el IV-III milenio aprox.  se desplazarían en la Creciente Fértil sobre unos grandes núcleos esteparios  semi-áridos, en un contexto geográfico  que vendría dado aproximadamente por los límites de la actual frontera turco-siria por el norte, la península de Sinai por el sur, la costa mediterránea por el oeste y una línea que partiendo al este del valle del río Khabur/Habur, cortaría el desierto sirio-arábigo por las fronteras sirio-iraquíes y acabaría en el golfo de Áqaba, y  que progresivamente fueron rodeados por las nuevas formas socio-económicas de las ciudades. Como no puede ser de otra manera, las relaciones entre los nómadas y la población sedentaria nunca dejaron de ser difíciles, en lógica interpretación a unos modos de vida  claramente diferentes. El tipo de “nomadismo” a que nos referimos, en temporalidad,  no corresponde a las actuales consideraciones beduinas, si no a una “trashumancia horizontal” de rebaños de ganado menor. Las diferentes tribus nómadas del antiguo Oriente Próximo pastoreaban animales, caso de las ovejas y los asnos, que necesitan disponer de pastos y agua en cantidades suficientes que se viene a denominar como “nomadismo de enclaves”, (Rowton, 1973).  La extrema dependencia de los nómadas hacia su entorno y modos de vida nos la da el término amorreo “nawû”. Éste vocablo hace referencia tanto a los pastos como a sus animales,  a los diferentes grupos de pastores, tanto propios como pertenecientes a otras tribus, definiendo así la composición del  universo diario en éstos clanes humanos. La cultura amorrea, por tanto,  debe entenderse como una forma de aprovechamiento adaptativo eficaz,  que podría incluir una agricultura de subsistencia, a los recursos naturales de unas regiones  que son cuasi inhabitables o  improductivas durante buena parte del año. (C. Wagner, 2012). Adaptación que incorporaría la agricultura de aldea como una variante del mismo y que no debe entenderse como una etapa de transición desde el nomadismo a la agricultura sedentaria, sino como un rasgo funcional para el sostenimiento humano en una zona intermedia entre la fértil  llanura y el desierto (M. Liverani, 1988)

« (En referencia a los Mar-tu..)  habitantes de tiendas (expuestos) a viento y lluvia, que no saben que es la ciudad, que no saben que es una casa, que viven en las montañas, gente torpe que vive en el monte, que busca (amargas)  trufas  al pie de la montaña y que están sin civilizar; que no sabe doblar la rodilla (para cultivar…) , que no conoce la cebada, que se come la carne cruda y que no la entierran cuando muere.. » Pasaje de texto de la III dinastía de Ur, siglo XX a.c. aprox.  (Bucelatti, 1966: 330 s; Edzard 1985a: 438 s.)

Estructura megalítica de Rujm el Hiri, “Gilgal Refā’īm” en hebreo, Cultura de Ghassul, 3800-3350 a.c. aprox. Complejo ritual y mortuorio. Posiblemente funcionara como calendario, secadero de cadáveres y de culto a los ancestros y/o diosas-madre.

El “tribalismo” es la organización social tipo que dirigieron los grupos de cazadores-recolectores y de  pastores nómadas en las montañas de Jebel al Bishri. Antiguos enterramientos consistentes en túmulos o círculos de tumbas,  sugieren un sistema de jefatura tribal, “rabiānu” en amorreo, – raiz “rb” en general semítico que viene a significar “hombre preminente”, “rav/rab(ī)” en hebreo/arameo,  y que nos hace dirigirnos hacia una jefatura tribal que contemplaba también funciones religiosas –   como la forma de gobierno en la región durante el Periodo Calcolítico y en la Antigua Edad de Bronce, 4500-2100 a.c. aprox.  y que estaban compuestos por un consejo de ancianos o de nobles.  En confirmación a los escritos encontrados en  Mari, actual Tell-Hariri (Siria) y correspondientes al Bronce Medio, 2100-1759 a.c. aprox.,  se han identificado en Jebel al Bishri útiles correspondientes a tribus de pastores amorreos conocidas como los sutû o suteos , los khaneos o haneos y los benjaminitas. Los haneos responden a una población semi-nómada sometida al rey de Mari - no se excluye la posibilidad que la dinastía reinante de Mari tuviera un origen khaneo, mas exactamente de la tribu de los simailitas – , detectándose su presencia a lo largo de un extenso territorio entre el río Djaghdjagh - un afluente de rio Khabur por la derecha - y el Balikh - un afluente sirio de Eufrates por la izquierda - y que se establecieron en el Eufrates tras la caída de la III dinastía de Ur a la conclusión del II milenio a.c.   Los benjaminitas establecieron sus bases a lo largo de Eufrates en la zona de Aleppo y en el curso medio del Orontes mientras que los suteos recorrían la estepa entre Mari,  Palmyra y la ciudad de Qatna. (Ver mapa..)

« ¡A Shamash, rey de los Cielos y de la Tierra, juez de los dioses y los hombres, cuyo atributo es la Justicia, a quien les ha sido dadas como don; pastor de los “šalmât qaqqadi”, deidad resplandeciente; el juez de los vivientes cuyos ruegos acoge, cuyas plegarias escucha, cuyas quejas recoge; quien da vida y gozo de corazón a quien le temen, patron de Mari! Yadhum-Lim, rey de Mari y del País de Khana [...]

Ese año,  al Lâ’um el rabiānu (“lu.gal” en el acadio original)  de Samanum del territorio de los ubrabu, Bahlu-kulim rabiānu de Tuttul del territorio de los amnanu, Ayâlum rabiānu de Abattim y del territorio de los rabubu, todos estos príncipes lo atacaron, recibiendo ayuda de las tropas de Sumu-Ebuh, rey del País de Yamhad.  En la ciudad de Samanum, las unidas tribus traidoras unidas le hicieron frente. Con poderosas armas hizo prisioneros a esos tres príncipes traidores, infringiéndoles una derrota a sus tropas y a los ejércitos en su ayuda; hizo una montaña con sus cadáveres; demolió sus fortalezas, reduciéndolas a una escombrera de ruinas.  Destruyó la ciudad de Haman, de la tribu de Khana, que los patriarcas de los khaneos, ¡Todos ellos..!, habían construido, reduciéndolas a una escombrera de ruinas. A su rey, Kasuri-hala, lo hizo prisionero… » Pasajes  de la “Inscripción dedicatoria del rey Yadhum-Lim al dios Shamash en el templo de Mari”.   Año 1810-1793 a.c.

Los khaneos  fueron el grupo tribal que mas población amorrita aportaba al reino de Mari. Tanto es así que los territorios que circundaban la ciudad-estado de Mari fueron llamados “La Tierra de Khana” y el atributo de “Rey de Khana” fue parte de la titularidad de los reyes de la dinastía merita de Lim, tras la caída de imperio acadio. Las dos tribus, o “ummatum” en amorreo, principales  de los khaneos fueron los “dumu.meš sim’al”, los  sim’ilitas o “hijos de la Izquierda” y los yaminitas, “dumu.meš  yamina” o “hijos de la Derecha” (D. Charpin, J. Durand, 1985), si bien estas acepciones, que corresponden a los cardinales Norte y Sur, son mas geográficas que étnicas.  De los sim’ilitas  se conocen distintos clanes , o “gā’u” en amorreo,  y que incluyen a los amnanu, los yakhruru, los uprapu o ubrabu, los yarikhu y los rabbu o rababu. También se conocen tribus de los sutû como los almutu, los mikhalizayu y los yakhmamu, si como otras como los numkha y yamutbal, si bien estas dos primeras parecen estar vinculadas con los sim’ilitas y los yai’lanu, estos últimos asentados al este del Tigris, pero todas relacionadas en algún momento de la historia con el reino de Mari.

Esbozo del dios Amurru, “dios semita en acadio”, o el dios Mar.tu, “dios semita  en sumerio”. En definitiva, el posteriormente conocido como “Dios de las Tormentas” Haddu, Haddad o Baal-Haddad, Adonai, etc. Se acompaña de un íbice de las montañas. Jebel el Bishri (Deïr ez-Zor, Siria)

No cabe duda que en la “Creciente Fértil” los finales del III milenio a.c. y principios del II . fue un periodo de grandes convulsiones.  Con la decadencia de la III dinastía de Ur sumero-acadia, el “Renacimiento sumerio”, el eje de la preeminencia mesopotámica gira hacia determinados antiguos enclaves o encrucijadas comerciales en la periferia del póstumo imperio. Así, y fundamentalmente, ciudades como  Mari, Assur , Babilonia, y la Wassugani hurrito-mittana, junto con la posterior aparición y expansión de las nuevas potencias de soberanía hittito-hática y luvita en la península anatólica, representarán junto  con Egipto,  alternativamente y por zonas de influencia, el futuro mapa del poder en Oriente Próximo durante el periodo medio-final de la Edad del Bronce hasta finales de la Edad del Hierro. Avatares que quedan evidenciados sobre profundos cambios en los en los estratos arqueológicos de la Edad Media del Bronce I y IIA,  2100-1750 a.c., y que corresponderían a la presencia de  nuevas entidades culturales que no pueden ser explicada sobre una evolución del nivel en Bronce I (L.W. Stager).  La incorporación y dominación de las dinastías amorritas  viene también  soportada por evidencias lingüísticas:  T Jackobsen, sustenta que la diferencia existen entre el Acadio antiguo y el Babilonio antiguo y el Asirio es la incorporación del léxico amorrita sobre éstos últimos dialectos. Situación que se repetiría en el caso del entorno occidental, al comparar los textos silábicos pre-amorreos descubiertos en la ciudad de Biblos y datos en el siglo XVIII-XV a.c. -  aunque su utilización sea posiblemente anterior en el tiempo -,  con sus variantes posteriores. Variantes que  incluirían el ugarítico y el  hebreo, el fenicio, el cilicio, el arameo y al propio amorreo.

En la zona meridional del Levante mediterráneo,  que incluiría el actual Israel, Jordania y Libano, y en el Calcolítico Medio, 3800-3350 a.c. aprox., se desarrolla la “Cultura de Ghassul-Beersheva”. Ésta cultura megalítica, emparentada con las culturas minóicas y chipriotas, se la considera como una variante de la “Cultura de Halaf” del norte levantino sirio y como pionera del sistema económico mediterráneo mixto  agrícola-ganadero, así como la  precursora de las culturas canaanitas posteriores. El estudio antropológico de los enterramientos nos proporciona dos tipos de poblaciones: Una de origen pre-mediterránea meridional (Haas, Nathan, 1973) y una segunda de procedencia anatólica u oriental sin especificar. Lo que si parece evidente es la existencia de un sistema económico mixto ponderable a las estructuras sedentarias y de “trashumancia horizontal”  que encontramos  en la Edad de Bronce levantina y del Eufrates medio.  Hacia el final de IV milenio, las culturas sedentarias que se desarrollaron en el Calcolítico desaparecen y se transforman radicalmente con la llegada de la Edad del Bronce Antiguo I, 3300-3000 a.c, aunque siguen manteniendo las sociedades mixtas urbanas y “nómadas” comparables con las reflejadas en los textos de la ciudad de Ebla, pero ya influenciadas por  el tipo de acontecimiento urbano sumerio-acadio.  Tales afirmaciones, y ya en la transición entre la Edad Media del Bronce I y II , pueden ser contrastadas con inscripciones de soberanos de la ciudad de Biblos llamados ” ‘ab-šm” o “yp-šm-’ab”, siendo la similitud entre tales nominativos y la lista de reyes de la dinastía amorrea de Babilonia, caso del rey “Sumu-abum”,  del señor de Alalakh, Tell-Atchana (Hatay, Turquía), “Yapa-sumu-abi”, o el primer regente de la dinastía amorrita de Ugarit, “Atamrum”, evidentes. No en vano en  tablillas provenientes de Ebla y datadas aprox. entre el año 2400-2350 a.c. no es infrecuente encontrar la referencia a un determinado territorio llamado “Mar-tuki ” o “Mar-tumki “, así como la existencia de un “lugal”, o rey, llamado “Amutin”, o un escrito  mas antiguo, 2600-2500 a.c.,  procedente de una ciudad de la Baja Mesopotamia, Shuruppak, donde se hace referencia a un hombre , que aunque con nombre sumerio, se le denomina como “mar.tu” u “hombre del Oeste”. 

En definitiva y muy posiblemente, los semitas, tanto occidentales como orientales, siempre estuvieron ahí, en la “Creciente Fértil” desde el Calcolítico, si no antes . La hipótesis en referencia a migraciones y su expansión desde Jebel al Bishri, si bien éste no deja de ser un importante emplazamiento amorrita,  o como fruto de oleadas procedentes del desierto arábigo - si bien es posible que las hubiera, pero no en la ingente proporción, y nunca tomadas como su origen, como todavía se afirma -, no se sostienen. La distribución geográfica de los semitas, divididas en sus diferentes confederaciones de tribus o clanes, y sus múltiples acepciones y nombres en los anales de las diferentes civilizaciones, se debe exclusivamente a la parcelación de los biotipos que su modo de vida exigía a lo largo de milenios, así como su relación con éstas primeras. Hablar de diferentes “dinastías amorritas” es hablar de la predominancia de unos clanes semitas sobre otros en un determinado lapso temporal y como fruto de su progresiva aceptación y asimilación a la nueva realidad socio-económica que la cultura urbana proporcionaba.  El sostenimiento de la hipótesis  de las “grandes migraciones” semitas se debe exclusivamente al hecho de dar soporte y consistencia histórica a los relatos bíblicos. Dicho esto,  es cierto que existieron, como ya se ha comentado con anterioridad,  dos migraciones:  Antigua Edad de Bronce y  Edad Media del Bronce, pero siempre con poblaciones que pueden ser identificadas como “propias”.  Amorreos o “canaanitas” que los propios relatos del Antiguo Testamento afirman son los habitantes de Levante meridional desde los principios de la épica hebrea.  Hebreos, como ésta documentado por la Arqueología, constituidos por pretéritos pastores semi-nómadas, al igual que en los casos anteriores, que comenzaron a efectuar una amplia transformación de sus modos de vida y que, en gran parte, pasaron de las prácticas ganaderas a la agricultura, poblando en un proceso de sedentarización las zonas fronterizas de Canaan, así como la zonas adyacentes al desierto, en la Edad del Hierro I,  entre el siglo XII- X a.c. (I. Finkelstein y N.A. Silberman, 2001).

Referencias:

“Amorite Tribes and Nations of Second Millennium Western Asia”  Robert M. Withing (1995)

 “The Amorite  Heritage in the West ” in “Inspired Speech: Prophecy in the Ancient Near East Essays in Honor of Herbert B. Huffmon” G.E. Mendelhall  (2005)

“Desertification  and Ethnoarcheology . Studying Hazard in Nomadic Environment of Jebel Bishri, Syria”  in “Proceedings of the 6th International Congress of the Archaeology of the Ancient Near East” M. Lønnqvist y … (2010)

“Las primeras civilizaciones Medio Oriente. Perspectivas sobre su Cultura e Historia (I)” Luis Mesa Delmonde (2007)

“La Arqueología del Antiguo Israel” Amnon Ben Tor (1992)

Imágenes:

http://www.balofdirt.com

http://www.digs.bib-arch.org

http://www.lebtahor.com

Written by lampuzo

30/10/2012 at 23:42

Publicado en Historia, Mesopotamia, Semitas

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