La increíble levedad del ser humano II
“Solamente tus vivencias, tu intelectualidad y tus estados emocionales, en definitiva tu “psiquis”, hace que las cosas vayan bien ó vayan mal…” Comenté, yo, en su día en una de las reflexiones que sobre lo humano hice en “El futuro de la evolución humana” Aunque, y reitero, son el fundamento de la estabilidad emocional, el motor de arranque del deseo de vivir, como eje fundamental de la supervivencia, se basan en un mínimo de consecución de tus expectativas ó de la firmeza en ese deseo.
“Que la vida es sueño y los sueños, sueños son…” que decía Calderón de la Barca en, posiblemente la obra cumbre del barroco, en voz de uno de sus personajes, definiendo con aspereza los momentos de decadencia de la España del siglo de Oro, pone de manifiesto la lucha del sueño con la crudeza de la realidad del caminar, de todos los días, por el mundo.
De todas maneras esta secuencia de factores, según mi criterio, tienen que ver mucho la pirámide de Abraham H. Maslow porque en virtud de tu situación en su escala de realidades, la consecución de los proyectos se verán mas ó menos afectados, en tanto que los sueños y las promesas de futuro propuestos pueden condicionar una futura plenitud en tu experiencia (frustración…) También podemos tomar nota de Esopo en su fábula “La zorra y las uvas…” recomponiendo, sobre la marcha, las propuestas iniciales y adaptándolas a tu evidente paso, (positivismo) aunque, desgraciadamente, como es mi caso, estas soluciones auto protectoras se sugieran como adaptativas y consideradas “como de falta de empuje…” (Es el sino del guerrero…: la necesidad de contínua lucha y de conquista, y su incapacidad para conservar ó conformarse con lo conquistado).
Citando de nuevo “La vida es sueño”:
“El filósofo era
un borracho barbón;
¡oh, quien le diera
más de mil bofetadas!
¡Quejárase después de muy bien dadas!”
“Mas ¿qué haremos, señora,
a pie, solos, perdidos y a esta hora
en un desierto monte
cuando (se) parte el sol a otro horizonte?”
