Ya no ha sitio donde esconderse… Es tal efecto de la globalización que los caminos hacia la diferenciación y el desarrollo de tendencias que puedan aportar algún tipo de mejora social del hombre, son prácticamente inexistentes.
La desinformación y manipulación de las fuentes de información y educativas son exponente de lo rancio y caduco a que puede llegar estas sociedades. Lamentables cuestiones que están aderezadas con el “silencio de los borregos” en que se ven inmersas la mayoría de las “almas” de este planeta y que por obra y gracia de una estupidez generalizada fundamentada, a su vez, sobre una irreal percepción de una supuesta libertad de opciones. Libertad que consiste fundamentalmente en la elección de inclinaciones religiosas, libertad de filiación política ó una “escuálida” igualdad en lo nímio ó en lo vano, gracias, en el primer caso.., a la tan manoseada “libertad en las creencias” y que se acerca mucho a las libre elección del bar ó cafetería donde gusta uno de adormecer los sentidos tras varias copas, ó en este caso de variopintos sermones, condimentada y separada de la “filiación política” por no sé qué razón por mi parte, porque ésta no supone ni mas ni menos que los mismos acontecimientos somníferos.
Esta necesaria uniformidad aderezada, esta soportada sobre el climax de la memez que es la necesidad tribal de aceptación y protección a las que debemos valorar con parámetros de mediocridad “malnutrida” por la aceptación de tales vínculos y que poco a poco van restringiendo los márgenes de nuestras maniobras de escape dentro de las sociedades actuales. Lo curioso de estos sucesos es que una de sus consecuencias mas evidentes son las depresiones, estados de ansiedad y otros males psicológicos que son debidos al progresivo y propio rechazo hacia unos comportamientos que estos mismos ciudadanos han permitido reproducirse y que vienen acompañados de procesos antisociales, ó para sociales, que son duramente auto reprimidos ó auto vilipendiados y que en el peor de los casos conlleva el abandono de la realidad por desinterés, por absentismo y que muchas veces busca soluciones a través de los estupefacientes. Situación que deja en manos de los promotores de estas nuevas, y otras no tanto, formas de subyugación, el timón del futuro.
Otro de los pilares básicos de estos acontecimientos serviles son las estructuras económicas. Estructuras tan antiguas como el mundo civilizado y que son las economías de mercado y capitalistas, y cuyo supuesto impulso sobre el desarrollo, son premisas exclusivas de situaciones imposibles de mantener, por egoísmo, prepotencia ó soberanía, impidiendo un reparto justo de los medios de supervivencia, y que ha derivado en la perfidia del consumismo como cultura. Es evidente que las actuales tendencias incitan, como ha pasado en otros momentos de la historia humana, a la desaparición por falta de adaptación ó inanición de un grupo importante de seres humanos y que es una consecuencia, ya acometida por el hombre, en cada proceso de renovación tecnológica que se ha visto acompañada de un incremento poblacional y que después de miles de años volvemos a afrontar de igual manera.
Este “adormecimiento” generalizado, este regusto social a decadencia que te dejan todos los temas en tertulia, no es más que el preludio de lo supuestamente inevitable. El incremento de los comportamientos acreditativos “del salvese el que pueda..” también nos indican que algo se está moviendo y que cada vez avanza más a su desenlace, así que no cuentes corderos y vela. Aunque de todas formas dudo mucho que puedas hacer algo para remediarlo, porque esto no tiene nada que ver ni con tu inteligencia, ni con tus comprobadas aportaciones a realizar en el futuro humano porque en esta sociedad, tanto borregos como pastores, ni las aprecian ni les interesan.