Lampuzo

Aprendiz de todo, maestro de nada.

Los “Antiguos Dioses”. El origen único del mitema de la Creación en el Mediterráneo Oriental y el Antiguo Oriente Pŕoximo

with 5 comments

Como ya os he comentado alguna vez, tengo la “mala costumbre” de ampliar y/o corregir mis entradas del blog, mientras busco, o le “doy vueltas”, a un tema para exponeroslo. De ésta guisa, mi escritos a renovar, ésta vez, consistían en mis entradas sobre los hittitas. Así pues, estaba, por curiosidad, buscando una posible correspondencia entre el dios hurrito-hittita Teššub y las ciudades de Urkesh y Kummu, documentándome en varias fuentes, cuando consultando el índice de DDD (Dictionary de Deities and Demonds in the Bible), libro que recomiendo.., di ufanamente con la, en aquel momento creí, base de mi siguiente entrada: los “Olden Gods”, “Antiguos Dioses”, “ pags. 641-645 de la edición de 1999

Tras varios días buscando textos y correspondencias, y prácticamente concluída su estructura, ésta, “me explotó, metafóricamente, en la cara”.  .

Resumen: El artículo realiza una definición sobre el concepto de “Viejos Dioses” o “Dioses primigenios” en las cosmologías y teogonías de las antiguas culturas del Mediterráneo Oriental y Oriente Próximo, exponiendo las premisas sobre un posible origen común y las semejanzas y paralelismos entre ellas que soportarían tal hipótesis, así como su última relación con el Génesis bíblico.

Si un texto, o conjunto de ellos, pudiera ser exponente y recopilación de la diversidad de las culturas que dejaron su poso en las costas mediterráneas del antiguo Oriente Próximo, posiblemente deberíamos dar el nombre del Antiguo Testamento . Ya, en estas páginas, hemos puesto de manifiesto la evidente existencia, en sus mas variadas índoles, de pasajes, topónimos y epónimos, así como nominales de personas y personajes atemporales de culturas tales como la hurrita, amorrita, kenita, egipcia o hittita y ugarítica, entre otras, en los textos bíblicos. De ésta guisa y como ejemplo, podríamos encontrar tanto reminiscencias de las plegarías al dios Atón, el disco del Sol, compuestas por el faraón egipcio Akhenaton en Salmos, 104 (103) como la etimológica ascendencia hurrita de los antepasados del patriarca Abraham en Génesis 11: 20-26.

«¡Espléndido te alzas en el horizonte! ¡Oh, Aton viviente, Creador de Vida! Al amanecer en el horizonte oriental, llenas todas la tierras con tu perfección. Eres hermoso, grande, brillante, elevado sobre todas las tierras; tus rayos abarcan las tierras hasta el límite de todo lo por ti creado (…) Todos los leones salen de sus guaridas, todas las serpientes muerden; la oscuridad se cierne, la Tierra está en silencio, cuando su creador descansa en el horizonte. » Inicio y pasaje del “Himno Mayor a Atón” . Periodo de El-Amarna. Año 1360 a.c. aprox.

sodpu

Detalle del relieve funerario del templo del faraón Sahure. 2496-2483 a.c. Aparece el dios Sodpu como “Señor de las Tierras del Sol” Ägyptisches Museum Berlin.

Apuntado lo anterior y de la mano de DDD, me parece digno de proponer para su comentario un antiguo concepto afectado a la mitología de todas las culturas mencionadas anteriormente y que viene a denominarse en transliteración al acadio, la lengua diplomática del antiguo Oriente Próximo, como “ilānū ša dārātim”, los “Dioses Primigenios”, o en hittita como “karuileš šiuneš”: Los “Viejos Dioses”.

Se debe entender como “Viejos Dioses” a las divinidades reinantes en los mas antiguos y caóticos tiempos de su explicación genésica universal, y que fueron engendrados de manera sexual e incestuosa, habitualmente. - A modo de reseña, en la Teogonía de Hesíodo, decir que el Cielo/Urano se une a su madre Gea/Tierra dando vida a los “Grandes Dioses”. Léase el Río/Oceano, la Ley/Themis y el Recuerdo/Nemesis, concordando con las personalidades del mas antiguo ciclo mitológico hurrito-hittita, como veremos mas adelante -. En su generalidad y ateniéndonos a tales ciclos mitológicos, los “Dioses primigenios” se presentarían por parejas, conformadas por un ente masculino y otro femenino que parecen tener una correlación y un origen etimológico semejante entre ellas para el conjunto de las teogonías divinas de Oriente Próximo. Teogonías que obtendrán sus diferencias y particularidades, exclusivamente, como fruto del desarrollo mitológico de las siguientes generaciones de cada saga deítica y que incidirá tanto en su nomenclatura como en su cantidad y carácter.

Otra de las características aglutinantes de éstos dioses ancestrales, es la de ser sustituidos por una renovada descendencia, siendo su final destino en el “Mas Allá”, bien por ser muertos, o bien por ser desterrados al Inframundo.

Como nota al margen, decir que que el concepto de “Inframundo” no debe ser asimilado a su interpretación actual como “Infierno”, sino a su pretérita acepción como lugar de destino de la “esencia divina”, el “sense”, tras la muerte. De hecho, éstos entes tenían la posibilidad de “volver a a la vida” mediante prohibidas plegarias mágicas y su aceptación por parte de la entidad invocada. De igual manera y en nuestro caso, su personalidad caótica ha de entenderse como “fuerzas incontroladas” de la Naturaleza, ausentes por tanto de ética y moral, y con un ilimitado poder de destrucción, de ahí el peligro de su intencionada invocación. - En los antiguos textos jurídicos, caso del hittita y babilónico, la práctica de la hechicería y la brujería eran delitos de “lesa majestad” y juzgados con extrema dureza por el rey – De esta guisa, habría que entender la creación de Inframundo como una necesidad vinculada al poso ritual y de creencias afecto al paleolítico culto a los ancestros. Dicho esto, cuando en los textos bíblicos percibimos la existencia de “demonios” y/o “dioses” de personalidad infernal, éstos han de ser interpretados como “dioses anteriores” defenestrados ante el cambio de devociones, por méritos adquiridos, hacia su/s sustituto/s.

Evidentemente, dado su destierro, el culto templario hacia los “Dioses primigenios” no tendría sentido, al no ser participes de la “economía divina” y del “orden cósmico”, fruto del posterior reparto que su descendencia, los “Jóvenes Dioses”, harán de sus posesiones dentro del “Mundo de lo Vivo”, salvo, tal vez, las involucradas directamente con el acontecimiento de la Muerte – Un ejemplo claro es, y dentro del ámbito presentado, será el dios egipcio Ogdoad, dado el carácter de la religión del Nilo, aunque también puede ser percibido en otras divinidades, residuo de los cultos paleolíticos hacia la Fertilidad, caso de la “Diosa-Madre”. Situación que cambiará cuando, y a partir del II milenio a.c., el dios supremo compendie la personalidad del resto de las divinidades – Apuntado lo anterior y dentro de las posibilidades definidas como “Culto a los Ancestros”, será posible consultar su postura o hacer de intermediarios en disputas y enjuiciamientos entre su descendencia (Wilhem, 1989), pudiendo, en el caso hurrito-hittita, ser interpelados oracularmente en la interpretación de sueños y sucesos paradójicos, – Su versión bíblica está en Samuel 28:3, la “Bruja de Endor” – o bien para formar parte de juramentos, bien para legislar y/o juzgar disputas en el Inframundo (Archi, 1990).

Como hemos comentado, y obviando la propia posterior varianza cultural, parece existir multitud de semejanzas entre todos los entes divinos denominados “Viejos Dioses” del antiguo Oriente Próximo. Las conjeturas sobre la procedencia originaria y transmisión de éstos mitemas son variadas, existiendo un núcleo básico de mitemas y su anexos literarios, Génesis hebreo aparte, y que son la “Teogonía griega de Hesíodo”, la Cosmogonía fenicia de Sanchuniathon/Filón de Biblos, el “Ciclo de Kumarbi” hurrito-hittita, la “Teogonía de Dunnu”, “Génesis de Eridu” y Enûma Eliš mesopotámico, el “Ciclo de Baal” ugarítico y el “Ciclo de Ogdoad” egipcio.

Discusión: Hasta éste momento mi relato mantenía el “espíritu del texto” de DDD y aunque, si bien, existen evidencias de relación entre ellas, considero la no existencia de una única fuente mitológica, siendo tal percepción acompañada por, a mi parecer, equivocadas interpretaciones de las transliteraciones de determinados textos, y su yuxtaposición y/o adaptación a lo largo de la Historia.

Mito de Harab”. Teogonía de Dunnu(m)

Posiblemente, una de las copias mas antiguas que disponemos de ésta supuesta primera explicación, sea el “Mito de Harab“ y que parece provenir de la ciudad-estado de Dunnu(m) -  Actual Tell Sabi Abyad, en la cuenca del río Balikh, en la frontera noreste de Siria -,  en la Alta Mesopotamia. A la hora de situarlo cronológicamente, habría que decir que estamos en el periodo de los “Reinos Combatientes”, 2025-1763 a.c. aprox.,  entre las dinastía amorritas de Isin y Larsa, en su predominancia soberana sobre los restos de la III dinastía de Ur.

«[Harab,] en los primeros [inicios, tomó a la Tierra como esposa,] para poseer una familia y establecer señorío [como su corazón le instaba:] “¡Nosotros roturaremos la tierra baldía del país! .[Por] hacer surcos con la hoja de su arado, provocaron que la Mar fuera creada (y) [esos sur]cos [mis]mos provocaron el nacimiento de Samuqan. La “For[taleza] del Ayer”, Dunnu, entre ambos levantaron. [Har]ab dióse el título señorial para Dunnu, pero la Tierra volvió el rostro hacia Samuqan, su hijo, y le dijo: “Ven, ¡Deja que te ame..! Samu[qan] tomó a Tierra, su madre, como esposa, y a Harab, su padre, mató, y en Dunnu, la que aquel amó, le hizo morar; Así, Samuqan [to]mó posesión del señorío de su padre, y a la Mar, su primera (como ajada), [to]mó como esposa. Pero Gaiu, el hijo de Samuqan, vino, y mató a Samuqan, y en Dunnu, en el mausoleo de su padre, le hizo morar. A La Mar, su madre, tomó como esposa;  que igualmente mató a Tierra, su madre. En el mes de Diciembre en su dieciseisavo día tomó título y reino. [Gaiu], hijo de Gaiu, tomó a Idu/El Río, su propia hermana, como esposa; a [Gaiu], su antecesor, y a la Mar, su madre, mató y [en el mau]soleo, les dió morada.» Pasaje inicial del “Mito de Harab”. Siglo XXI-XVIII a.c. para copia del siglo IX a.c. de la ciudad de Sippar.

amurru

Esbozo del dios Amurru/Mar.tu, ”. Jebel el Bishri (Deïr ez-Zor, Siria)

La estructura del mitema, según DDD, es una progresión desde un Caos Primigenio, tanto dinástico como universal, hasta su ordenamiento de la mano del dios, en ese momento temporal, supremo, En-lil - Como nota, decir que En-lil, el dios sumerio, será, en éste caso, el sosías mesopotámico para el dios principal de las antiguas creencias semítico-amorritas, Amurru – y su abdicación ilesa en su hijo Ninurta en decisión consensuada con su Consejo Divino.

Aunque se trate de un texto-copia encontrado en la ciudad de Sippar y fechado en el siglo IX a.c. , su conjeturada antigüedad estriba en el mismo relato de los acontecimientos. De ésta guisa, el hecho que aparezca una entidad constructora y fundadora, Harab, hace presuponer que no se trata estrictamente de un dios, sino, posiblemente, una entidad indeterminada – Los dioses, en la tradición mesopotámica, ni construyen ni fundan ciudades, por lo que, y tal vez, hablemos de una “divinidad impura”, pudiendo tratarse de un héroe o regente divinizado -. Por otro lado, su vocación agrícola y la acepción “arar” a la “diosa de la Naturaleza”, es probable que suponga una acción poetizada. Tal es así, y visto de igual forma, que su hijo, Samuqan - Samuqan es una de las manifestaciones mesopotámicas de deidad ganadera. Una de las mas antiguas conocida se documenta en Ain Ghazal, en la actual Jordania, en el 7250-6000 a.c. -, sea, lo que en sumerio se denomina “mē” o “esencia divina”, es decir: “Un conocimiento sobre algo”. Por lo que su hija, el “agua salada”, sería el efecto de la sobre explotación agrícola, otro conocimiento, y su hijo, la ganadería, su “remedo como abono”. Una conjetura que podría venir refrendada por la necesidad/acoso, ante su segura infertilidad, que protagonizará hacia Samuqan su madre Erşetu y el “asesinato” , o acción de desechar, el “mē” que representa su padre. La conclusión de éste primer pasaje es la consecución de Gaiu, la “Tierra generosa” y que, a su vez se une a su hermana Idu, el “Río”, formando la tierra irregada por canales, Kesh. Así pues, probablemente estemos hablando de un texto didáctico agrícola del templo de Enlil – Apuntar aquí que los templo, entre otras funciones, eran los simbólicos guardianes y transmisores de los “mē” proporcionados por la divinidad - De hecho, una posible corroboración, y que me ha parecido apropiada, proviene de la Cábala hebrea donde encontramos, dentro de los denominados “Olifot”/“Aves de mal agüero”, un “Harab Seraphel” o “Espíritu de lo Imperfecto”, una esencia demoníaca afecta a lo Infértil y a la Muerte en un contexto cultural agropecuario. Dicho esto, considero desechable éste texto a efectos demostrativos de la hipótesis inicial.

El Reino de los Cielos”. “Poema de Kumarbi”

«En un tiempo pasado, Alalu, fue el rey de los Cielos.  Alalu estaba sentado en su trono, mientras el poderoso Anu, el mas importante entre los dioses, estaba frente a él y se  inclinaba  a sus pies, poniendo la copa en sus manos. Durante la medición de nueve años, Alalu fue el rey de los Cielos, pero en el noveno año Anu dio batalla a Alalu. El derrotó a  un Alalu que desterrado,  descendió a la “Tierra Oscura” y Anu tomó  su lugar en el trono. Anu estaba sentado en su trono, mientras el poderoso Kumarbi le proveía de bebida y se  inclinaba  a sus pies, colocando la copa en sus manos…» Pasaje inicial del “Poema de Kumarbi” (CTH 344) . Teogonía hurrito-hittita.

El texto continúa con el “copero” Kumarbi – El ser “copero real” era una distinción dinástica dentro de la familia real hittita – , el hijo de Alalu, haciéndose con el trono celestial y expulsando a Anu de los Cielos , tras morderle y amputarle los genitales, por lo que Anu se recluye en el Inframundo. Pero, en la castración, Kumarbi, queda impregnado irremediablemente del semen de Anu, vengándose éste así de su contrincante al hacer portar y gestar en la boca a su descendencia, y de lo cual Kumarbi nada podrá hacer para evitarlo, y se retira a la ciudad de Nippur. Tras su abandono, uno de los hijos de Anu, Teššub, - los otros eran el Rio Tigris y Tasmisu – sucede eventualmente a Kumarbi en el Reino de los Cielos – Aqui terminaría el “Poema de Kumarbi”, continuando la epopeya en el “Poema de Ullikummi” (CTH 345) -. En el posterior relato, Kumarbi toma venganza de Teššub copulando con una enorme roca y que le da un hijo, Ullikummi, quien se esconde en el Mar durante quince días hasta crecer lo suficiente para llegar a los Cielos. Tras varios intentos fallidos de combatir a Ullikummi, el dios Ea, habla con los “Viejos Dioses” para que permitan utilizar a Teššub la primigenia cuchilla que separó el Cielo de la Tierra, y así poder cortarle los pies al monstruo, y así evitar su instauración como nuevo soberano del Reino de los Cielos.

«Cuando altili se hizo viejo y estaba a punto de convertirse en dios, Zidanta mató a Pišeni, hijo de altili, junto con sus hijos. También mató a sus principales siervos. Zidanta llegó a ser rey. Pero los dioses reclamaron por la sangre de Pišeni. Los dioses convirtieron a Ammuna, su propio hijo, en enemigo suyo. Y éste mató a Zidanta, su padre. Ammuna llegó a ser rey. Pero los dioses reclamaron por la sangre de Zidanta. Y en sus manos los granos, los viñedos, los bueyes, las ovejas, no medraban. Se echaban a perder bajo su mano …» Pasaje del “Edicto de Telipinu”, CTH 19. lineas 18-20 . 1525-1500 a.c.

El relato de la teogonía hurrito-hittita resulta paralelo, o así podría parecer, al mismo relato de las luchas fraticidas de la propia dinastía del “Reino de atti” hasta la reforma sucesoria realizada por el rey Telipinu. Luchas intestinas que eran castigadas con aparente levedad y aceptación en su desenlace. Tal escenario podría indicar, y afectos de los componentes de la familia real, la existencia de una implícita “inviolabilidad” de carácter divino – En similitud al modo faraónico egipcio, hablaríamos de “divinidades incompletas” hasta su encumbramiento y posterior fallecimiento -. Independientemente del apunte anterior, se aprecia en el texto una evidente convergencia con la Teogonía de Hesíodo, además de episodios que relacionan su contenido con otras cosmogonías de Oriente Próximo. Si bien, tales semejanzas no deben apartarnos de la realidad aglutinante de la religión hittita y, en añadido, de un Oriente Próximo en general globalizado en su aspecto religioso.

De la mano de lo anterior, se debe considerar a las teogonías hittitas como una mixtura de creencias y que, según Archi (1993) y Singer (1994), se irán superponiendo históricamente. Así, partiríamos de unas divinidades matriarcales propias de la ciudad de Kaneš y de la región de Capadocia, y emparentadas en su diversificación de facetas con la cretense Potnia Theron, tales como Kubaba, diosa de la Fertilidad; Hannahanna, o la “Abuela”, una diosa-madre primigenia; e Inara, una Artemisa, “Señora de la Fieras”, anatólica. A continuación, los dioses que acompañaban a sus invasores indoeuropeos, un “Dios del Cielo” denominado Šiu y su cohorte de dioses ctónicos-infernales. Seguirían, influencias háticas tales como el “Dios de la Tempestad”, Taru, y una “Diosa de la Tierra” denominada Wurunšemu, sosias de la diosa solar hittita Arinna. Los posteriores añadidos, o sustitutos, hurritas: El “Dios de la Tempestad”, Teššub, su esposa Hebat, y su hermana Šawuška, que se identificará con la Ištar sumero-acadia. Unido a lo anterior y proporcionando la solemnidad debida a ésta estructura aglutinante, ya hurrito-hittita, el poderoso influjo de la cosmogonía y épica mesopotámica, personificada en el dios-héroe Alalu, primer rey de Eridu, la primera ciudad sumeria, y los dioses drávidas Anu y Enlil y el sumero-acadio dios Enki/Ea.

Mención aparte tendría la diosa hittita Lelwani, una divinidad infernal, protectora de la dinastía hittita, y paralela a la diosa mesopotámica Ereškigal. Así como el hecho que el “Poema de Ullikumi” este impregnado de un “sabor semítico” que, obviamente, también posee el Enûma Eliš amorrito-babilónico, y que vincula a ambos con el “Ciclo mitológico de Baal”.

En conclusión, la cosmogonía hittita advierte de unos “Viejos Dioses” defenestrados al Inframundo, pero no desde una perspectiva de “entidades energúmenas” , sino desde la tradicional visión dinástica de sus consentidas luchas por el poder. Así, y como ocurre con los textos hittitas (CTH 11), los soberanos derrocados no dejan de ser considerados como héroes meritorios para sus derrocadores, tomando igual sentido en la hora de su pronunciación y recuerdo hacia el conjunto de sus divinidades, los “Mil Dioses de atti”, en tratados, plegarias y solemnidades. Por lo que y dicho esto, considero desechable ésta cosmogonía a efectos demostrativos de la hipótesis inicialmente planteada.

Enûma Eliš

« Cuando en lo alto, el Cielo no estaba nombrado, y la Tierra, abajo, aún no tenía razón:  El primigenio Absû, que los engendró  y el Caos, Tiamat, la madre de ambos, sus aguas mezclaron.  Los campos no habían sido creados, y los pantanos no eran posibles de vislumbrar.  Cuando ninguno de los dioses había sido llamado a existir , al no poseer  nombre, y los destinos  no estaban escritos.  En ese instante, fueron creados   los dioses  en el seno de los Cielos. Lahmu y Lahamu fueron nombrados en su seno, siendo [llamados] . Largos fueron los tiempos que siguieron [(y) crecieron en tamaño y  edad]. En ese instante Anšar y Kišar fueron nombrados, y sobre[pasaron a] ellos. Largos fueron los días  y entonces surgieron cuatro (…) [Alternativa: y años fueron añadidos]. Anu, su hijo, [fue parejo a sus padres]. De Anšar, Anu [su primogénito, fue su igual]. Y el dios Anu [ a su imagen engendró a Numimud]. Numimud, quien de sus padres, sus progenitores [ fue Señor]. Vasto en toda sabiduría, [erudito],  y grandemente poderoso [en fuerza]. El no tenía rival. Así fue como los dioses fueron establecidos y fueron [nombrados] los grandes dioses.  Pasaje inicial del Enûma Eliš. amorrito-babilónico. Tablilla I: 1-21. Finales-principios del siglo XVIII-XVII a.c.

dios El

Representación del dios ugarítico El. 1300 a.c. Iraq Museum

El Enûma Eliš, en sus líneas iniciales, relata los tiempos donde el Cielo y la Tierra “no tenían nombre”- Desde la tradición de Oriente Próximo “no tener nombre” es no haber sido creado/nacido -. En ese tiempo, los entes primordiales, Abšu, el “Agua Dulce” y Tiamat, el “Agua Salada” engendran a Lahmu y Lahamu – Tal vez, las desembocaduras, antes separadas, del Tigris y Eufrates, origen del biotipo de marismas donde se desarrolló la primera cultura sumeria en Mesopotamia – que, a su vez, tiene como descendencia a Anšar y Kišar – El “Horizonte del Cielo” y el “Horizonte de la Tierra” -. Tras éstos preámbulos, el texto relata la lucha, y aquí si es evidente, entre los “Jóvenes Dioses” y los “Dioses Ancestrales”. Suceso que dicta la creación del Cielo y la Tierra, y su posterior reparto, por decisión colegiada de las divinidades vencedoras encabezadas por el dios Marduk, los “Jovenes dioses”, tras un pacto entre ellos: La división en dos partes de Tiamat – La partición de una víctima para sellar un pacto, los llamados sacrificios “Karat-B’rît“. Ceremonia propiamente semítica que está incluso contemplada en los textos bíblicos (Génesis 15: 7-11) – .

En realidad, el Enûma Eliš es fruto de un proceso sincrético diseñado por los teólogos al servicio de la dinastía amorrita. Teólogos que encumbraron al dios patronal de Babilonia, Marduk, un dios solar, al rango de divinidad nacional – Marduk, o dAmar-ud, el “Joven novillo del Sol”, al que se le supone  una gran antigüedad,  y  donde tenía una afectada faceta guerrera que le hacía “dispensador de la Vida y de la Muerte”. Teoría que podría estar rubricada en el contexto asirio (KAR 307) y donde Marduk es comparado con Meslamtea, “El Sol oscuro” ,“Quien se eleva y desciende del inframundo” (VA 08917) , mediante su vinculación con la ciudad de Eridu, actual Abu-Sharen, fuente de la primera tradición deítica y de la realeza sumeria. Una ciudad de Eridu que era residencia del dios En-ki/Ea y que fue reconvertido a progenitor de Marduk, haciendo variar, de nuevo, el eje del panteón mesopotámico a las mas antiguas tradiciones divinas de Sumer, pero obviando a Enlil, al dejarlo en un plano  religioso residual, así como a la anterior estructura divina afectada por una III dinastía de Ur derrotada. Éste sincretismo antes mencionado, nos proporciona la mas pura visión genésica sumeria, dentro de sus primeras líneas, para continuar con una lucha por el poder divino dentro de la estructura binominal semita de dios supremo celestial-dios inmediato terrenal, papeles que adoptan Anu y Marduk, en el mismo sentido que lo hacen El-Baal en el panteón ugarítico. 

Desde el ámbito de nuestra discusión, el ciclo mitémico amorrito-babilónico, junto al Ciclo de Baal , serán los únicos presentados que  concordarían, en su relación con el Génesis hebreo, con las premisas presentadas en DDD. Dicho esto, y aunque todos, incluido la mitología asiria, en su trasfondo, nos dirijan hacia una lucha por el “poder celestial”, -  Y/o “terrenal”. Circunstancia  que ha sido obviada en el desarrollo de la hipótesis por P.D. Miller (Jr) - entre generaciones divinas por una razón o por otra; el Enûma Eliš será el único que refleje la destrucción total de contrincantes, léase Tiamat y Kingu/Lamga, tanto desde el punto de vista físico como de su moral; mientras que el resto, exceptuando la Teogonía de Dunnu(m) por la razones comentadas, se trata de rebeliones que llegan a buen fin, o no - Caso del mitema asirio donde la rebelión es sofocada (J.M. Blázquez, 1989) – y donde los derrotados son conducidos al Inframundo o bien reubicados, en lugar y privilegios, tras su debacle a manos de uno o de otro bando.

En definitiva, no existe un mitema único sobre el origen de la Creación en Oriente Próximo y el Mediterráneo Oriental;  existe una estructura básica con dos orígenes, uno sumerio y otro levantino, al que se le fueron incorporando, a lo largo de milenios, creencias propias de las diferentes culturas que se unieron al escenario de la Alta Mesopotamia en la “Creciente Fértil” en un proceso aglutinante y sincrético,  retroalimentado, a su vez,  por los diferentes episodios hegemónicos de éstas culturas o de sus renacidas descendencias. En realidad, y con respecto al hecho bíblico, como afirma Smith (1994): “El Ciclo de Baal saca a la luz muchas de las ideas religiosas contenidas en la Biblia Hebrea. De hecho se puede decir que el Ciclo de Baal refleja el corazón de la religión semita occidental a partir de la que la religión israelita se desarrolló”.  Religión hebrea cuyo Génesis tomó prestados de la tradición amorrito-babilónica todos los principios de la Creación.

 Referencias, textos y mas información:

“Dictionary of Deities and Demons in the Bible (DDD)” Karen van der Toorn et all (1999)

“Eridu, Dunnu y Babel: A Study in Comparative Mythology” Patrick D. Miller (Jr) (1985)

“Mitos, leyendas y rituales de los semitas occidentales” Gregorio del Olmo Lete (1998)

“Teogonía” Hesíodo. Edición Universidad de Salamanca (2007-2008)

“El Enuma Elish. El poema de la creación”.  Luis Astey V. (1989)

“Hittite and Hurrite Epic” Gary Beckman (2005)

Written by lampuzo

02/09/2014 at 12:14

Great Zimbabwe: Adivinación BaVenda. Su relación con el origen del “Periplus Maris Erythraei”.

leave a comment »

Debo de reconocer que cuando en el buzón de sugerencias me plantearon escribir sobre el “Zodiaco de Zimbabwe”, mis conocimientos sobre el tema se basaban en alusiones inconexas,  mezcla de mitología, supuestas alusiones bíblicas e interpretaciones de los primeros tiempos, allá por el siglo XIX, de la Arqueología; si aquellos desventurados espolios anteriores a la II Guerra Mundial, y al día de hoy.., se les puede considerar como tales.

Copia en plata

Copia en plata del original en madera del plato de  adivinación BaVenda encontrado en las cercanías del yacimiento de Great Zimbabwe en 1890. (Ampliar para detalle..)

Para brevemente contextualizar,  el conjunto arqueológico de Great Zimbabwe está situado en una meseta que delimitan los ríos Zambeze y Limpopo.  Se estima que su desarrollo corresponde a una cultura establecida en sureste de África entre los años 1200-1600 d.c. aprox.  - Una civilización de étnia y/o habla bantú relacionada con la “Cultura Shona” y continuadora en su germen de la “Civilización de Mapungubwe – La primera constancia de presencia humana en la región ha de situarse entre el año 1000-1150 d.c. y es anexa a un comercio de oro y marfil, principalmente, con la costa oriental. Un comercio con el Océano Índico en el que estuvieron involucradas cuatro culturas bantú que progresivamente se fueron desarrollando en la zona: Mapungubwe, entre los siglo X y XIII; Bosutswe, VIII-XV; Great Zimbabwe, XIV-XVI y Thulamela, entre los siglos XIV y XVII d.c. (Miller, 2002).  Apuntado  lo anterior, decir que la creación y evolución de Great Zimbabwe debe ser incluida dentro de lo que se viene a denominar como “Edad del Hierro Africana” – Aquí hemos de recordar que la denominación “Hierro”, se vincula con la adquisición y/o evolución metalúrgica de una cultura determinada, no teniendo validez cronológica fuera del contexto regional dado -. Se estima que el núcleo de procedencia de ese conocimiento tecnológico estaría afecto temporalmente con el declive del “Reino de Meroë”. La “Civilización de Meroë”, o “Periodo Meroitico” de Nubia/Kuš, floreció en el actual Sudan entre el año 400 a.c. y 350 d.c. aprox., estableciéndose como nudo de comunicaciones comerciales entre el Mar Rojo, la región del lago Chad y el curso alto del río Nilo. Esta expansión hacia el Sur del tratamiento y uso del hierro, y que a su vez está asociada a la “Cultura de Natal” - La cultura cerámica de Natal está también relacionada con la introducción de ganado menor, caso de ovejas y cabras, así como de ganado vacuno (Phillipson, 1977) -, comenzará en el siglo III d.c. y estará directamente conectada con el progreso de las lenguas Bantú en dirección a África del Sur (A. Oddy, 1984). 

Los primeros pioneros de habla bantú del sur de África, y junto al pastoreo, completaban su acervo agropecuario con cultivos de sorgo y dos variedades de mijo. Tales modos de vida, tienen la necesidad de una condiciones bio-climáticas específicas, por lo que deben ser seleccionados biotipos donde exista un aceptable equilibrio entre el ciclo pluviométrico y los cauces de agua, así como condiciones de calor y humedad que permitan que el grano germine y madure (Doggett, 1976; Purseglove, 1976). Los primeros grupos humanos que buscaron tales condiciones en la región corresponderían a la I Edad del Hierro africana, entre los años 200-600 d.c., estableciéndose a lo largo del Valle de Magaliesberg (Mason, 1981, 1986; Huffman, 1993). Alrededor del año 850, nuevos movimientos migratorios, englobados en la “Cultura Zhizo” ocuparían los límites del Kalahari, para posteriormente extenderse hacia la región de Makgadikgadi, en el oeste de Zimbabwe, y las cuencas de los ríos Shasi y Limpopo. En los albores del año 1000,  la “Cultura de Zhizo” compartirá la región con la recién incorporada “Cultura de Leopard’s Kopje”, mas pastoral y con capital en Bambandyanalo (K2), ante las carencias de la región para mantener, en su totalidad,   el desarrollo de su economía mixta.  Según Hanich (1980), Shroda, la capital Zhizo y en el siglo IX, fue la primera población del interior que se incorporó al comercio de oro y especias con el Océano Índico. Un comercio donde los asentamientos swahili de la costa, el antiguo “Reino de Zanzibar”,  tomaban el papel de intermediarios, en posterior competencia con nueva capital de Leopard’s Kopje  y situada en las colinas de Mapungubwe.  La fundación de Mapungubwe supuso la creación del primer núcleo plenamente urbano del interior - Ver  su arquitectura pétrea en “Architectural traditions of Mapungubwe and Bambandyanalo (K2)” A. Meyer & CE Cloete (2010) – con una población por encima de los 5000 habitantes, y que, paralelamente, dispuso de un estado teocrático y una estratificación social. Como nota comparativa, decir que en su mejor plenitud, Bambandyanalo dispuso de 1500 residentes y Shroda, poco mas de 500. (Huffman, 1996).  

Hacia finales del siglo XIII, Mapungubwe fue progresivamente abandonada y Great Zimbabwe inicio su andadura como su sucesora política y económica, - Una de las razones del abandono de Mapungubwe posiblemente corresponda a un cambio climático, una “Pequeña Edad del Hielo”, que comenzó hacia el año 1300 aprox. (Huffman, 1996) –. Suceso que estuvo acompañado por el desplazamiento de los estaciones comerciales swahili,  mas al norte, favoreciendo la situación del nuevo núcleo zimbabwense, así como del hecho de disponer, en su conjunto y en ese momento, de mejores ventajas ecológicas para sus modos agropecuarios. Durante 300 años, la “Cultura Shona” se mantuvo como núcleo de poder dominante en la región hasta un declive que coincidió con la llegada de los europeos en la segunda mitad del siglo XV. Posiblemente la llegada de los portugueses, y que coparon el tradicional comercio con las costas del Índico, junto con un periodo de malas cosechas y sequía - Entre los años 1500-1675, hubo una involución en el clima en el sureste africano con un episodio de altas temperaturas (Huffman, 1996) -, fue incompatible con la manutención de una población que había mantenido una progresiva línea de ascenso. La “Cultura Shona” derivó finalmente en unos asentamientos pétreos mas modestos, denominados en su conjunto como “Zimbabwe”, siendo también sustituida, parcialmente y al norte, por la “Civilización de Mutapa”.

En otro orden de cosas, ha de resultar evidente que la última comprensión del fenómeno zimbabwense debe ser considerado como una reseña dentro un acontecimiento socio-político y económico mas global y cuya premisa principal es el desarrollo de las rutas comerciales navales en torno a las costas de la Península Arábiga. Rutas comerciales que, con una evolución milenaria desde el Holoceno, llegarán a unir extremos tales como las costas mediterráneas y las civilizaciones del Indo, y éstas, a su vez, con el Asia mas oriental hacia el III-II milenio a.c. ( N. Boivin & D. Q. Fuller , 2009)

A efectos del hilo de nuestro relato, hemos de considerar que en los albores del II milenio a.c. hubo una intensificación del comercio entre Gujarat y Arabia como nexo entre África y el Sudeste asiático. - Una evidencia botánica son determinados tipos de gramíneas africanas, datadas entre el 2000-300 a.c., iguales a los localizados en Gujarat, Pirak y Beluchistán durante ese mismo periodo y procedentes de China y Japón, debido a su adopción por la agrícola del Valle del Indo (Fuller and Madella 2001; Weber 1998, 342–344) , si bien se estima la no existencia de un contacto directo, tratándose de reimportaciones procedentes de Oman y Dilmun. En nuestro caso, el mijo y el sorgo afecto a la “Cultura de Natal” probablemente provendría originalmente de la parte paquistaní de la “Cultura del Indo” y/o de Asia Central, reimportado a Yemen a finales del III milenio a.c. , y llevado finalmente a Nubia y Ukma en el Periodo de Kerma hacia el 2000-1500 a.c. (Van Zeist , 1987) y a Kawa entre el 800 y el 400 a.c. (Fuller, 2004) .

 Ruta de navegación

Ruta de navegación que en el siglo I fue conocida como “Periplus Maris Erythraei”. Finales-principios del  III-II milenio a.c.

La clave de éstas rutas marítimas de finales/principios del III-II milenio a.c. se debe a un temprano conocimiento de las corrientes y vientos monzónicos, así como de su temporalidad, desde el Golfo Pérsico, bordeando la costa arábiga, hasta el golfo de Aden. Trazado naval que quedará descrito, pero dos milenios mas tarde, en un texto clásico del siglo I d.c.: El “Periplus Maris Erythraei” (Miller 1968; Casson 1989; Ray 1998; Cappers 2006) .

En paralelo, conocemos también las importaciones del “Bos Indicus”, o cebú, hacia África desde la índica “Civilización de Harappa” en el II milenio a.c. (Marshall, 1989) donde a su llegada se hibridaron con especies locales. Su presencia se estima en el lago Chad hacia el I milenio a.c. (Magnavita 2006; Grigson 1996) y ha quedado demostrada en Kenia entre el 200 a.c. y el 100 d.c. (Marshall, 1989). Su importancia local estriba en ser el origen del especializado pastoreo bantú que se dio en el Este de África. En éste caso, y ante la dificultad, posiblemente las importaciones se hicieron y según Kumar et al. (2003) desde el Indo a través de Persia y de allí al Cercano Oriente, dadas las evidencias en Mesopotamia y el Levante Mediterráneo a finales del III milenio y principios del II milenio a.c. (Bokonyi, 1997; Clason, 1978; Meadow, 1987), terminando su periplo en África, en Egipto entre el 2000-1500 a.c., por tierra.

Con el tránsito entre la Edad de Bronce y la Edad del Hierro en Oriente Próximo, siglos XIII-IX a.c. , se sucede un retroceso general del comercio naval global – Citar aquí el declive del poderío naval egipcio en el Mar Rojo, así como la descomposición estatal mesopotámica y del Golfo Pérsico: “La Época Oscura” y su cambio climático – , sustituido por un comercio terrestre de mayor eficacia y seguridad – Un incentivo de estos cambios es la domesticación del dromedario y que resultó fundamental para el establecimiento de una “Ruta del Incienso” que finalizaba en el sur de Arabia, así como el florecimiento de reinos a lo largo de su tránsito: Saba, Qataban, Hadhramaut y Nabatea en el noroeste del Mar Rojo (Scarre, 1988) -. Tales decisiones supusieron un progresivo aislacionismo de los antiguas etapas que componían la antigua ruta naval y que fue sustituida por un intercambio local – Suponiendo el auge, caso del Mar Rojo, de puertos como Qana, Muza and Eden, además de un reino que llegó a dominar las dos orillas: El africano “Reino de Axum” (Scarre, 1988) –- De hecho, supuso la desaparición, llegando incluso hasta el olvido, de la comunicación embarcada entre África y el sur de Arabia con el Golfo Pérsico y éste, a su vez, con el Valle del Indo. Esto último suceso,  como consecuencia de una progresiva inhabitabilidad de sus costas, fruto de un cambio climático que comenzó  en torno al 2200 a.c. y cuyo punto de inflexión sería un incremento de la  temperatura media en las diferentes regiones del Golfo Pérsico.

Zodiaco y Adivinación.

Plato de adivinación

Plato de madera adivinación BaVenda. Proveniente del Norte de Limpopo, Suráfrica. British Museum. Se utiliza junto con una aguja imantada y lleno de agua.

 Volviendo al tema que nos atañe, la adivinación,  como práctica extendida, ha de ser probablemente contextuada con posterioridad al Paleolítico – Así pues y tal vez, habría que hacer una pretérita distinción entre los “rituales adivinatorios” y los “rituales oraculares”, sin bien, y en la mayoría de las veces a lo largo de numerosos lapsos históricos y/o culturales , ambas propuestas hayan ido con asiduidad de la mano - . Las premisas de la anterior propuesta, bien podría ser relacionadas con los usos y costumbres nómadas de las culturas de cazadores-recolectores en comparación con los usos y evolución de los hábitos sedentarios del posterior periodo Neolítico. En éste segundo sentido, cabría suponer una necesidad de prever los acontecimientos futuros desde la posición psicológica que supone el arraigo y su, en principio, “delimitado universo”, en contraposición de la búsqueda de “nuevas alternativas” que conlleva los comportamientos nómadas. De está guisa, posiblemente, los “rituales oraculares” deban ser vinculados propiamente con aspectos afectos al “culto a los antepasados”, mientras que los “rituales adivinatorios” lo serían con necesidades adscritas a un “conocimiento en post de la conservación y prosperidad en el tiempo” de bienes agropecuarios privativos – Aquí podríamos vincularlos con las rogatorias y rituales a los primeros dioses agrícolas o ganaderos, Léase diosas de la fecundidad de carácter agro-pecuario, caso de Tell Halula en Siria, 8700-7400 a.c. -, para posteriormente ser, además, guía y salvaguarda en su consulta de multitud de eventos socio-políticos, los denominados “periodos propicios o propiciatorios” – Aquí habría que recordar que los primeros acercamientos a la Astronomía estas vinculados a dos aspectos íntimamente unidos: El control de tiempo, léase el calendario agrícola como el momento adecuado para la realización de cualquiera de las actividades económicas primarias y dos: La predicción/anticipación de la “predisposición” de los astros/dioses hacia una actividad social humana por decidir o comenzar. – a la hora de la toma de decisiones políticas, léase coronaciones, erección de construcciones, fecha para comenzar/finalizar razzias guerras y/o acuerdos político-comerciales, así como nacimientos y un largo etcétera, que incluso, por increíble que parezca, se mantienen hoy en día con igual estructura. En nuestro caso, el “Zodiaco de Great Zimbabwe” estaría vinculado mas a aspectos oraculares que adivinatorios.

El “Zodiaco de Great Zimbabwe” consiste en un plato hondo fabricado en madera que fue encontrado en el año 1890 en las proximidades de las ruinas de Great Zimbabwe. Clasificado, en su momento, como un “consultor zodiacal”, esta relacionado con otras piezas similares halladas en el curso del Limpopo afectas a los acervos “Hataka” y/o “Cultos Sagoma” bantúes y que forman parte de una general tradición chamánica africana.

Dividido en “ocho casas” o conjuntos de motivos, impresos en un sobrealzado o reborde del plato. Dentro de cada “casa” pueden aparecer figuraciones geométricas, humanoides, simbólicas, astrales y animales, bien en grupo con distintos componentes, bien de forma individual, existiendo una celda con ausencia de motivos. Relevante y significativa es la impresión del fondo del plato, consistente en el grabado de una piel de cocodrilo que, según la tradición VaBenda, personifica a los antepasados. A la hora de su utilización como útil geomántico, se hace necesario rellenar su contenido con agua, ya que posteriormente ha de colocarse en su zona central una pieza, o tal vez varias, realizada sobre diferentes materiales y que ha de flotar, bien por sus medios bien erigida sobre un soporte con esa propiedad, a modo de “selector” del motivo, ausencia o conjunto de figuraciones sobre las que el chamán o sacerdote realizará la predicción. Posiblemente su fabricación en madera sea un indicativo que, en éste caso, el “selector” sea de tipo magnético y cuya solución puede conseguirse mediante una aguja imantada.

Voy concluyendo…

Como ya he comentado al inicio, a finales-principios de siglo XIX-XX, la Arqueología distaba mucho de ser una ciencia. De hecho, y según el primer escrito sobre Great Zimbabwe, resultaba increíble la existencia de una civilización urbana de raza negra y mucho menos que ésta pudiera levantar estructuras arquitectónicas en piedra de semejante calado, por lo que se dio su tutoría a los fenicios ante su similitud con otras construcciones encontradas en Yemen – Mención oscura aparte, sería la obligación impuesta por el gobierno racista de Rhodesia, allá por 1970, y que obligaba a los guías de los yacimientos a negar rotundamente tal posibilidad -. Aunque y para ser justo, habría que decir que hubo voces discordantes que asignaban su seguro origen a la “Cultura Shona”.

Otros aspectos, y que pueden resultar sorprendentes, son determinadas hipótesis que relacionan, por un lado, los rituales hataka con los textos adivinatorios islámicos “ˤilm al-raml ” del periodo ˤAbbāsīda mesopotámico – ver “Regional and Historical Connections of Four-Tablet Divination in Southern Africa” (W. Van Binsbergen, 1966) y por otro, los platos adivinatorios magnetizados con la geomancia china “yì jīng”. Tales aseveraciones implicarían un conocimiento del sudeste africano por parte de ésta cultura oriental a través de sus intercambios con el Golfo Pérsico o bien, un contacto directo del comercio asiático, localizado durante su dinastía T’ang , entre el siglo VII-X d.c.,  con las costas de Yemen y del Golfo de Aden. - ver polémico “The Relevance of Buddhism and Hinduism for the Study of Asian-African Transcontinental Continuities ” (W. Van Binsbergen, 2012) -

Ante todo, y en cualquier cultura agrícola de referencia, la posesión de un mínimo “conocimiento astral”, ya sea deducido o adquirido, para realizar las tareas propias a su actividad de una forma extensiva, es incuestionable – De hecho se tiene conocimiento de la existencia de posibles calendarios “Shona”, consistentes en grupales de piedras o “marcadores” de eje monolítico – . Esa realidad nos permite admitir, y como ya se ha comentado, la existencia de un ritual oracular afecto, que podríamos definir como de “zodiacal”.

Rueda de año del “País de Mīnāḍ”, actual Mohenjo-Daro.

Rueda del “País de Mīnāḍ”,  Cultura del Valle de Indo,  actual Mohenjo-Daro (Pakistán), IV-III milenio a.c.  Aparece el dios supremo Āṇ como el “Dios de las Ocho Formas” o periodos del año.

Dicho esto, y como he venido reiterado en otras ocasiones, un nuevo conocimiento tecnológico no implica un abandono radical de la herencia ancestral, sino que éste es aprovechado o adaptado de forma progresiva a una tradición anterior; léase y por ejemplo, el reflejo de la herencia quechua en las procesiones cristianas del altiplano andino - En nuestro caso, los “Cultos Sagoma”, en sus premisas, mantienen una estructura “Fertilidad-Culto a los Ancestros-Reencarnación” similar al Calcolítico de Oriente Próximo – y que queda reflejado en el caso bantú en los posteriores rituales clerománticos Hataka. Por otro lado, resulta evidente que la fuerte tradición comercial del Mar Rojo y el Golfo de Aden durante milenios, representó un foco de aportación cultural de gran diversidad, manteniendo estructuras urbanas, religiosas y sociales ya asentadas con anterioridad al II milenio a.c. Así pues, la relación entre los rituales adivinatorios “ˤilm al-raml ” y los tipos del sureste de África debe ser aceptada. Mas rubricado lo anterior, habría que recordar que tales formatos predictivos ya eran comunes a las culturas semíticas, e incluso hittitas e hurritas, alrededor de tres mil años antes – Léase el KIM hittita (A. Archi, 1974), o los posteriores oráculos hebreos de Urim y Thummin (H. Hoffner, 1987) -, por poner un ejemplo - y que incluían útiles similares. Expuesto lo anterior, la conjetura de un conocimiento anterior sobre tales prácticas, a ambas costas del Mar Rojo, debe ser valorada.

En otro orden de cosas, y como creo que ya ha sido demostrado, la existencia de determinados bienes naturales de procedencia china, o del Indo, en las culturas del sureste africano no debe implicar a priori un contacto directo, siendo un hecho que puede ser extensible a mas ámbitos, caso del cultural o religioso. Independientemente de lo anterior, y en referencia a determinadas similitudes de la adivinación BaVenda con rituales de tipo taoísta, habría que recordar que tales cultos son de procedencia védica, es decir India, y ésta, a su vez, recoge sus premisas de los cultos dravidicos del Valle del Indo – El hecho que se sugiera la existencia de “lingas”, o monumentos peneiformes, en las urbanizaciones de Great Zimbabwe, no deja de ser sorprendente en la asimilación taoísta, al ser su primer origen dravida - . Un punto que puede ser extensible a la utilización geomántica de agujas imantadas en los platos y que puede ser una asimilación islámica, dadas las fechas y la tipología del comercio regional afecta al Cuerno de África.

Lo que si me ha parecido, a efectos personales y sin posibilidad cierta de demostración, es la semejanza de las “ocho casas” del “Zodiaco de Great Zimbabwe” con la representación de las “ocho formas” del dios Āṇ,  o divisiones del año, en Mohenjo-Daro y su representación circular: La posterior “Rueda del Año” dravidico-védica. También pudiera ser plausible que el cambio climático que aconteció entre el siglo XIII-IX a.c.  en Oriente Próximo modificara los vientos y corrientes mozónicas, pudiendo ser una conjetura sobre su primer abandono.

Mas, especulaciones aparte, lo que realmente no deja de ser reseñable en la evidencia y dentro de lo especial de éste relato, o eso a mi me ha parecido.., es la existencia de una ruta naval a finales-principios del III-II milenio a.c, así como el conocimiento de vientos y corrientes monzónicas, que enlazaba a través de Océano Índico lugares tan dispares como África, Mesopotamia, India y China.

Lecturas relacionadas:

La antigua Mesopotamia y su relación con el Golfo Pérsico: Dilmun, Magan y Meluhha.

El País de Punt, “La Tierra de las Divinidades”. Rutas comerciales del Antiguo Egipto por el Mar Rojo.

Oriente Próximo y el Golfo Pérsico: Su relación comercial y cultural con el Egipto pre-dinástico

 Referencias y mas información:

Shell Middens, Ships and Seeds: Exploring Coastal Subsistence, Maritime Trade and the Dispersal

of Domesticates in and Around the Ancient Arabian Peninsula”N. Boivin & D. Q. Fuller (2009)

Architectural traditions of Mapungubwe and Bambandyanalo (K2) ” A. Meyer & CE Cloete, (2010).

Great Zimbabwe” M. Hall & R. Stefoff, (2006).

Archaeological Evidence for Climatic Change During the Last 2000 Years in Southern Africa” T. N. Huffman (1996)

Gold in the Southern African Iron Age . A Technological Investigation of the Mapungubwe and others finds” A. Oddy (1984)

Imágenes:

Springer Science + Business Media.

“A Systematic for Interpreting Past Structures with Possible Cosmic References in Sub-Saharan Africa” R.P. Wade (2009)

Written by lampuzo

29/07/2014 at 11:34

Modificación craneal artificial. Origen, propósito y simbología de un acontecimiento cultural.

with 2 comments

Conociendo que todos los sucesos arqueológicos que el hombre ha dejado a lo largo de su evolución, implican un arduo trabajo de interpretación y valoración, ya en general. Los relacionados con determinadas prácticas sociales o culturales se vuelven en extremo dificultosos de dilucidar, según nos retrotraemos a momentos de la historia donde la información escrita, o bien figurada,  es poca o  inexistente. De hecho, y en éstos casos, cuando en lógica se pretende documentar una determinada cultura mediante sus mas evidentes signos disponibles - léase arquitectura, figuraciones artísticas o la misma cerámica - , es probable que, ante la certeza diferencial en ejemplos temporales posteriores, surja un sentimiento de insatisfacción. Tal percepción viene dada, tal y como afirma Kirsi O. Lorentz, por la circunstancia que los aspectos materiales no equiparan plenamente al ser humano, mientras que los rasgos socio-culturales si lo hacen.

Deformación

Modificación craneal artificial. Tipo oblicuo tabular cilíndrico andino.El útil compresor estuvo compuesto de una banda circular y colchonetas de algodón colocadas tanto en la parte frontal como en la occipital.

Muchas sociedades humanas empleaban, y emplean, determinados “estímulos visuales” para dejar patentes sus singularidades, advirtiéndonos de un determinado género, origen étnico y/o estatus social. Estímulo visual que puede comprender desde la misma indumentaria a determinadas maneras o amaneramientos corporales o de comportamiento, así como modificaciones físicas tanto temporales como permanentes. Muchas de éstas “distinciones visuales”, se plasmarán directamente sobre el cuerpo del individuo, pudiendo ser estudiadas desde el registro arqueológico. Dispondríamos de ésta manera, de un importante factor  diferenciador  intra o inter comunidades humanas dentro de una misma cultura material compartida. De ésta guisa, y dentro de la variada amalgama de posibles interpretaciones de éste acontecimiento antropológico,  la existencia o no de una temporalidad de tales hábitos – léase ropajes, peinados, joyería, pinturas o decoraciones, o tatuajes, marcas, amputaciones y modificaciones corporales, etc.. - nos proporcionaría, en una primera valoración, una intención u obligación perpetua de pertenencia a un círculo social o tribal determinado.

(El Inca..) Tenía ordenado por todos sus reinos que todos los vecinos de cada provincia, que eran diez mill vecinos, trajesen sobre su cabeza una señal en que fuesen cognoscidos de los de las otras (…) y así, cuando infantes, que acababan de nascer, y de allí adelante, mientras tenían las cabezas muy tiernas, les ataban ciertas vendas o paños con que se las amoldaban según la forma que querían que tuviesen las cabezas, y ninguna provincia, al menos de las principales, había que no tuviese forma diferente de las otras de cabezas» Pasaje de “Apologética Historia Sumaria ”. Bartolomé de las Casas, 1550.

Si bien y desde éstas páginas, ya ha sido mencionada una de éstas acciones permanentes, la modificación craneal artificial, vamos a intentar responder a la pregunta sobre los tipos, extensión, origen y propuesta simbólica de tales prácticas, con la intención de alejar definitivamente otras “sui generis” interpretaciones.

erecto fronto-occipital

Modificación craneal artificial. Tipo erecto tabular fronto-occipital  o bilobulado andino, los llamados “cráneos chatos”. Su solución produce una cabeza con formas oblongas. Son cráneos bajos con un occipital plano.

Rechazando, y desde un principio, la posible relación de estos episodios con una cultura material determinada, habría que decir que la modificación craneal artificial es un uso que se extenderá de forma genérica por todo el orbe (Meiklejohn et al , 1992) e incluso, tal vez..,  dentro del propio género “homo” - La posiblemente mas antigua modificación craneal conocida correspondería a dos cráneos de Homo S. Neanderthalensis, datados hace unos 45.000 años y encontrados en los Montes Zagros, Cueva de Shanidar, (Trinkaus, 1982), si bien, y al día de hoy, es un tema discutido -, siendo sus mas antiguas evidencias para el Homo S. Sapiens, las halladas en el yacimiento chino de Chou-Kuo-Tien y datadas aprox. hace unos 18.000 a 23.000 años (Weldenreich, 1938-1939). Independientemente de lo anterior, existen casos de tales costumbres y de forma atemporal: En Australia, durante el Pleistoceno Final (Anton y Weinstein, 1999; Durband, 2008a, 2008b ); en Oriente Próximo, y que se extiende fundamentalmente desde el pre-Neolítico acerámico al periodo de El-Obeid (Lorentz, 2006), así como también a gran parte de suroeste asiático; en África, Polinesia y Melanesia; así como en Europa, durante la expansión de los hunos y alanos, y su posterior adopción por diversas tribus halsttáticas en la Edad del Hierro (Torres-Rouff y Yablonsky, 2005) o las mas antiguas de Kissonerga-Mylouthkia en Chipre, durante el Neolítico acerámico mediterráneo (Kurth and Rohrer-Ertl 1981; Kurth 1980; Peltenburg et al. 2001); y, por supuesto, en América,  donde fue un acontecimiento extensivo y generalizado en el sur continental andino y en la cultura maya centroamericana (Tiesler, 2012) durante milenios hasta su prohibición, y casi erradicación, por orden de las autoridades coloniales españolas y gobiernos independientes posteriores.

«(Edicto para 1593 de D. Antonio González…) Que los corregidores procuren desterrar el pernicioso abuso de apretar las cabezas a recién nacidos, pues se las aprieta tanto la frente con el colodrillo que pierden la memoria y el sentido…» Pasaje de “Memorias Históricas de la Iglesia y Pueblo de Lenguazaque ”. Recopilación de Silva Celis, Colombia, 1968 .

Dicho esto, la técnica de la “deformación craneal artificial” o “modelado intencional del cráneo” consiste en la compresión o constricción del neurocráneo en los recién nacidos durante sus primeros meses de vida, cuando  las fontanelas o suturas de los huesos que lo componen no han cerrado todavía, alterando permanentemente su presumible configuración natural. Éste  desarrollo artificial  se consigue mediante masajes, dispositivos rígidos, moldes, vendajes o bandas de presión.

modificación craneal

Diferentes tipos de útiles compresores destinados a la modificación craneal intencional, según Allison et al (1981). Recopilado/Elaborado por Ana Bucchi.

Desde el punto de vista de la estética del resultado, los estudios realizados por Manríquez et al (2006), y que se basan en su morfología geometría, pudieran ser considerados dos tipos fundamentales de formateados, los erectos y los oblicuos, siendo sus subdivisiones afectas al área/s y ángulo/s de presión del utillaje sobre el neurocráneo con respecto al eje cráneo-caudal. En el caso de los erectos, la constricción se haría bien sobre el plano coronal bien sobre el axial en un ángulo aprox. de 180 grados, mientras que en los oblicuos, y siempre sobre tales planos, sería inferior a 90 °.  Posteriormente, y siguiendo las consideraciones de Dembo e Imbelloni, 1938 y Fürst, 1933, en función de la rigidez del útil de compresión, podemos acuñar los términos “tabular” y “circular”, según la solución visual del proceso tenga formas cuasi planas o  bien redondeadas. 

«Los Collahuas usaban una especie de sombrero alto sin falda en forma de cono truncado, imitando la del volcán y para que la cabeza se conformase a ese tocado recibía la correspondiente deformación. Los de la Provincia de Cauana creían proceder de otro cerro nevado que se llama Ualca ualca, del cual salieron sus antepasados, venciendo a los naturales y echándolos fuera de la tierra. Así poblaron Cauana Colla en la sierra alta y Cauana Conde al otro lado. Estos Cauanas se deforman también la cabeza, pero no alargada como los Collahuas sino chata, cubriéndola con unas cuerdas blancas con que se dan varias vueltas. Así quedaban bien diferenciados unos de otros » Pasaje de “Relación de la provincia de los Collaguas hecha por su corregidor”. Ulloa de Mogollón, Lima, 1586.

Dentro de la posibles explicaciones sobre el origen de tales usos y el simbolismo que representan, éstas vendrían definidas por una primera serie de consideraciones  aplicables al general ámbito humano, mientras que otras deberán, en exclusividad, relacionarse con un contexto cultural determinado  y todas, a su vez, ubicarlas y relacionarlas con un momento temporal dado.  

Planos_anatómicosYa, en otras lecturas anteriores, nos hemos acercado al concepto de “símbolo” y su significado. El símbolo constituye una general modalidad de comunicación y como tal, ésta adscrita a un lenguaje,  a un conjunto signos visuales, que deberá ser interpretado para acceder a su mensaje, constituyendo un método que los seres humanos compartimos básicamente con el resto de los seres vivos.  Evidentemente, y en función de la encefalización de la especie, éste conjunto de signos serán mas extensos y comunicarán una mayor cantidad de estados o sucesos vitales; siendo la capacidad de abstracción de ideas o la proyección mental de situaciones al futuro,  el progresivo hito diferenciador entre las especies con un nivel de encefalización mas elevado. De hecho, la única singularidad que diferencia al “homo” dentro de las especies animales mas encefalizadas, es la utilización de herramientas para plasmar esos símbolos, constituyendo su esencial ventaja evolutiva. Apuntado lo anterior y sin ir mas lejos en su desarrollo - Aunque como apunte de su importancia decir que en Europa hasta bien entrado el siglo XIX, la inmensa mayoría de la población no sabía ni leer ni escribir -, el modelado intencional del cráneo es una vertiente mas de esa intención de comunicación y que intenta plasmar un hecho diferencial, como ya hemos sugerido al principio, por lo que nuestra labor en éste caso sería intentar dilucidar su origen.

En el Paleolítico Superior, y según A. Frémont (1999), dentro las sociedades de cazadores y recolectores se define el concepto de “región fluida”, cuyas características principales son la inexistencia de poblaciones estabilizadas y aunque ya ésta presente  la idea de “lugar vivido” y aparecen unas estructuras sociales básicas,  todavía entre el hombre y su espacio no se han fijado claras interrelaciones, por lo que aún no procede la noción de “territorio exclusivo”.  La progresiva sedentarización de determinados grupos humanos, en la transición al Neolítico,  derivará en un espacio ecológico denominado “región de arraigo” y que puede definirse como el territorio delimitado y semi-privativo - El ideario de una privacidad territorial plena no llegará hasta finales-principios de la Edad del Bronce-Hierro - donde unos grupos humanos desarrollarán progresivamente un vinculo cultural y económico  con un medio natural concreto.

Modificación

Modificación craneal artificial. Tipo circular oriente-mediterránea de una y dos bandas compresoras. Necrópolis de Biblos. Elaborado por Özbek (1974)

Como conjetura y  a partir del desarrollo  de las “regiones de arraigo” es donde deberemos, posiblemente,  situar en le tiempo los sesgos culturales que conducirán a la expresión y desarrollo de las técnicas de la modificación craneal artificial como indicador simbólico de la pertenencia a un territorio y a sus particulares costumbres socio-económicas, incluso dentro de unos mismos modos materiales. De hecho, en las mas documentadas culturas andinas,  y partiendo de los estudios de J.W. Bastien (1978) sobre la asimilación del cuerpo humano con hitos de la naturaleza en la cultura Qollahuaya boliviana,  R. Yépez (2009) nos propone la existencia de una pretérita vinculación entre el medio ecológico y el tipo de formateado artificial del neurocráneo en las culturas andinas y mesoamericanas, consistiendo en el propósito de dibujar en la cabeza un pico,  montaña u otro tipo de accidente topográfico representativo de su territorio ancestral.

En el ámbito de Oriente Próximo y el Mediterráneo Oriental, la deformación craneal intencional puede ser dividida en tres grandes tipos: Anterior-Posterior, Post-bregmática y Circular -  Mención parte serían las modificaciones craneales realizadas en Egipto durante la XVIII dinastía en la familia real de Akhenaton y de tipo circular a una banda, siglo XIV a.c. -, conteniendo cada tipo varias configuraciones posibles (K. Lorentz, 2006).  Las mas antiguas evidencias en el Mediterráneo Oriental de éstas prácticas  corresponderían al periodo Neolítico Acerámico B, caso de Jericó y Chipre,  durante el VIII-VII milenio a.c.  y en Oriente Próximo, a las del yacimiento de Ganj Dareh, 7500-6500 a.c., y a la proto-neolítica  cueva de Shanidar del IX milenio a.c. 

Al igual que ocurre en el caso andino,  aquí también existe una primigenio propósito de diferenciación cultural. Si bien y en éste caso,  la disparidad material y temporal, en un principio, estaría mas acentuada, al tratarse de modos acerámicos del Levante Mediterráneo en contraposición al proto-neolítico de procedencia en la región montañosa de Zagros - Las culturas acerámicas, fundamentalmente, son del tipo anterior-posterior, parecidas al tipo oblicuo tabular cilíndrico andino; mientras que en las pre-neolíticas se extendería el tipo de modelado circular - .  Tal es así,  que, y según (Trinkaus, 1982), es posible que la primera región de arraigo de los pobladores de los yacimientos de Ganj Dareh y posiblemente de Tepe Ghenil y Bouqras, otros poblamientos del Proto-Neolítico Temprano de Zagros,  se corresponda con el  asentamiento del Natufiense Final de Zawi Chemi Shanidar. De hecho, el otro formato de modelado intencional en el Mediterráneo Oriental, el post-bregmático, no se da hasta finales-principios de la Edad de Bronce-Hierro, siglo XII-XI a.c. aprox.  y centrado en la isla de Chipre (K. Lorentz, 2006).  En ese mismo sentido, las proposiciones culturales del  periodo siguiente,  léase el Calcolítico, vuelven a marcar una relación entre el formato de modificación intencional de cráneo y la cultura de procedencia. Del tal forma, que la “Cultura de Halaf”  podría ser asimilada al tipo anterior-posterior - Un dato de interés sería recordar que tal tipo de modificación craneal se extiende, incluso, hasta los asentamientos halafienses, caso de Tepe Sialk, de la meseta central iraní -, mientras que la “Cultura de Hassuna-Samarra” lo sería con el tipo circular. Por último, añadir que otra circunstancia que corroboraría la anterior relación, es la paralela expansión de los dos tipos circulares de modificación craneal artificial junto con la “Cultura del El-Obeid”  por la Mesopotamia Central,  como heredera de la “Cultura de Hassuna-Samarra”, y siempre hablando de manera general, de las anteriores tendencias materiales y socio-económicas iniciadas en los Zagros.

En conclusión, parece que resulta evidente que la modificación craneal artificial está marcada por el simbolismo. Un simbolismo que pretende transmitir una sensibilidad cultural y/o material determinada en sus primitivas acepciones; tomando en un segundo episodio, como fruto de la diferenciación social y la progresiva interacción de las culturas, bien por emigración bien por conquista  y con posterioridad al acontecimiento Neolítico,  un sesgo de discriminación jerárquica  y/o religiosa en función de un origen, casta, oficio o sexo dentro de las propias comunidades, como así parece indicar el caso andino. Por otro lado, sería lógico no obviar la existencia, en un momento dado del tiempo, de modismos u otro tipo de acepciones mas profanas, por imitación o intento de asimilación social, etcétera que completaría el uso y costumbre de una práctica que se remonta al albor de los tiempos.  

Referencias y mas información

“Ubaid Headshaping: Negotiations of Identity Through Physical Appearance?” . Kirsi O. Lorentz (2006)

“Studying cranial vault modifications in ancient Mesoamerica” Vera Tiesler (2012)

“El Simbolismo de la Modificación Cultural de la cabeza en la Cultura Andina de Paracas del  Antiguo Perú”. Rosaura Yépez (2009)

“Deformación Intencional del Cráneo durante la Prehistoria de Atacama: un Análisis Cuantitativo de su Relación con el Estatus Social y las Adscripciones Étnicas”. Ana M. Bucchi (2013)

Imágenes:

“Deformación Intencional del Cráneo durante la Prehistoria de Atacama: un Análisis Cuantitativo de su Relación con el Estatus Social y las Adscripciones Étnicas”. Ana M. Bucchi (2013)

es.wikipedia.org

piramidesdebosnia.files.wordpress.com

gabrielbernat.es

bmsap.revues.org

 

Written by lampuzo

14/06/2014 at 22:39

Urkesh (Ur Kasdim). La impronta hurrita en la genealogía del patriarca Abraham.

leave a comment »

Rutas comerciales de la Alta-Media Mesopotamia y el Levante Meriodional Mediterráneo durante el II milenio a.c. .

Principales rutas caravaneras entre la Alta-Media Mesopotamia y el Levante Meridional Mediterráneo durante a finales-principios del III-II milenio a.c. Aparece en resalte la ruta entre Assur/Ashur y Nesa-Kanesh. Elaborado por cdli-ucla.edu . (Desplegar)

Contextuado históricamente, habría que recordar  la importancia que el Levante Mediterráneo  tuvo en el transito de mercaderías durante el III milenio a.c. debido a sus conexiones con Egipto, Mesopotamia, Anatolia, la meseta iraní y las culturas del  Mar Egeo.  Un desarrollo comercial que paralelamente supondría un renovado impulso  urbano en la cuenca media-alta del Eufrates y sus afluentes, léase abur y Balikh, como consecuencia del intercambio cultural a que llevó el desarrollo de un estratégico conjunto de vías terrestres de comunicación.   Éste entramado de rutas caravaneras, y durante la segunda mitad de III milenio a.c.,  conectaría los  puertos de las costas levantinas meridionales mediterráneas, léase Biblos o Ugarit,  con centros urbanos del interior como Qatna, Ebla o Meri, y éstos, a su vez, con otra rutas principales que hacían los recorridos este-oeste y norte-sur.  Tales trayectos estaban jalonados de  pequeñas localidades o estaciones de postas con un intervalo de un 20 km aprox. –  Un jornada de viaje para una recuas de mulas (M. Al-Maqdissi, 2008) – Harran fue uno de éstos importantes enclaves de comunicaciones, tanto en la ruta entre la  antigua capital asiria, Assur, y la ciudad de Kanesh-Neša, su corresponsalía comercial en Anatolia durante los siglos XX y XVIII a.c.,  como en la posterior ruta  entre Karkemish, Urkish/Urkesh y Ninive durante el Imperio Neo-Asirio. 

Añadir de Harran/Ḫaran/Ḫarān, cuyo yacimiento está próximo a la ciudad turca de Edessa y que fue el enclave desde donde Abraham partió a la “Tierra Prometida” por indicación divina, los primeros documentos que   la atestiguan se remontan al III milenio a.c. y corresponden al “Palacio G” de la ciudad de Ebla.  Por aquellos años, posiblemente, Harran fuera una ciudad independiente, pero avasallada por Ebla - Aparece en los registros administrativos eblaítas como gobernada por un “ba-da-lu(m)”, en semita “sustituto” en referencia a un príncipe regente (E. Lipinski, 1988),   junto con los enclaves de Sanapzulum e Iritum (Otto, Biga, 2010)   – , así como nudo de de comunicaciones de la ruta comercial mesopotámica con las costas del Levante Mediterráneo. Función que siguió conservando tras su conquista por la ciudad de Mari, el “Reino de Khana/ana“,  a finales del siglo XVIII a.c.  De hecho, “Ḫarrān(u)” viene a significar en acadio  “caravana/cruce de caminos”.

« (Refiriéndose a la ciudad de Tiro..) Arabia,  y todos los príncipes de Kedar,  trataban contigo en ovejas, y corderos y machos cabríos; tales fueron tus proveedores. Sheva/Siete (incontables) mercaderes de Ra’amah, fueron tus proveedores;  con ellos comerciabas con selectas especias, y con todo tipo de yekarah/piedras de valor, y zahav/oro. Ḫaran, Kanneh  y Eden, e incontables mercaderes de Aššur y Kilmad fueron tus proveedores » Ezequiel 27: 21-23 Biblia Ortodoxa Hebrea.

Es evidente que hay un diferencia temporal de alrededor de mil quinientos años entre la cita de Ezequiel. que nació en el año 622 a.c. aprox.  con el final de imperio asirio, y los primeros escritos sobre la ciudad de Harran en los archivos de Ebla,  aunque si se advierte  la importancia que tuvo la ruta anatólica hacia la vertiente sur de los Montes Tauro y las fuentes del Tigris y Eufrates desde antiguo.  Así aparecen citados , por ejemplo, el topónimo “Kilmad”, una nomenclatura urarteo-hurrita para denominar el “País de Qulmeri” (Diakonoff, Kashkai, 1981).  Qulmeri/Kullimeri fue la capital de una provincia nor-oriental del Imperio Neo-Asirio tras el sometimiento de los mitanno-hurritas, aliados de los hittitas – La asiria  “Šubria”, llamada el “País del Norte” y que comprendería una región del Alto Tigris, delimitada por los Montes Tauro -.  Por otro lado, el termino “Kanne(h)” tal vez corresponda al “País de Qumenu” en lengua hurrito-urartea, “Kumme” en asirio – Existen dos textos exorcistas hurritas del siglo XVIII a.c. encontrado en  la ciudad de Mari donde se hace referencia a Ku-um-me-né, en referencia (Schwemer, 2001) –  y situado entre el lago Van y la cuenca oriental del Tigris o/y  con la antigua población de “Kannu”, localizada, tal vez, en la cuenca del río Zab Superior, un afluente por la derecha del Tigris, y ubicada en la ruta principal desde Ninive a Urkesh, y que, a su vez, enlazaba con la proveniente de Harran en dirección a Nihiri(ya)/Nihri(ya) y  Norşuntepe.  En un primer momento, el único topónimo de la Alta Mesopotamia que parece  ser discordante en el texto de Ezequiel 27:23 sería la localización de la región o ciudad de Eden.

« Por aquel entonces, éstos fueron los descendientes de Terach:  Terach engendró a Avram, Nachor y Haran; y Haran engendró a Lot. Y Haran murió antes que su av/padre Terach en la tierra donde nació, en Ur Kasdim » Génesis 11: 27-28 Biblia Ortodoxa Hebrea.

paparapapa

Reinos orientales hurritas  fronterizos con Urartu durante el Imperio Neo-asirio.  Siglos VII-VII a.c. aprox.. Dibujado por C. Wolff y documentado por C. Gruber sobre un esquema de Karen Radner.  (Desplegar)

Si bien el pasaje bíblico anterior parece hacer exclusiva reseña de la descendencia de Tera, un mas profunda lectura etimológica de los  integrantes de las dinastía abrahámica  nos proporciona una cantidad apreciable de información adicional sobre el origen de saga patriarcal de las religiones hebrea, cristiana y musulmana.

En un primer acercamiento al texto, sería de notar que varios de los nombres propios son epónimos de poblaciones adscritas a la Alta Mesopotamia. De hecho y por ejemplo, Terach/Tera,  haría referencia a una antigua población al sur de Harran, en la cuenca de un afluente del Eufrates por la derecha, el río Balikh, y  denominada Turaḥi; Nachor aludiría a la desaparecida ciudad de Nackur/Naḥur, a 30 km al noreste de la actual población de Jir Nawaz en Siria, y, por supuesto, Haran al importante nudo comercial de Ḫarān. Si bien, y lo realmente relevante, es que todas corresponden a topónimos de origen hurrito-urarteo. Un global origen hurrita al que habría que incorporar ,y  aunque en la Biblia católica y otras sagradas escrituras cristianas se insista en traducir el topónimo “Ur-Kasdim” como la “Ur de los caldeos” - En referencia a la antigua población de Urim  en la Baja Mesopotamia. Residencia del dios lunar sumerio “Nanna(r)” -, a la antigua capital del “Reino de urri“, Urkesh/Urkish, como el lugar de nacimiento de Avram. (Bucelatti, 2007 y Berlyn, 2005) entre el IV y el II milenio a.c., cuando fue abandonada. Anotar que de los tres hijos de Terach, el único descendiente cuyo nombre no tiene relación toponímica directa es “Avram”, mas que otra cosa porque en hebreo viene a significar el  “Excelso Antecesor” como padre de la estirpe que poseerá la “Tierra Prometida”.  Tal es así, que el progenitor de Terach, Nachor, vuelve a incidir sobre la correlación presentada –  Una segunda población de Naḥur  correspondería con el yacimiento de Tell Brak, Alto abur, en el noreste de la actual Siria - y que, a la vez, se ratifica con el nombre del abuelo de Terach, Sereg/Serug, que mantiene relación epónima con la antigua ciudad de Sarugi/Tello, situada a 60 km a noroeste de Ḫarran (S. Parpola, 1974). 

Si a lo expuesto añadimos, por ejemplo, que el término “Sarugi” viene a ser nominativo hurrito-urarteo para el dios acadio Šamaš” y que “Terach/Tera” es el sosias hurrita del  dios acadio “Sîn”, mientras que la poblaciones nombradas como “Naḥur”, habría que relacionarlas con “Belēt Nagar”, la llamada “Dama de los Ojos”, una diosa-madre de la Fertilidad sirio-hurrita, o que las mujeres de la “Casa de Terach”, léase Sarai/Sarah o Milcah, hacen referencia a las diosas lunares hurritas Sar-Natum y Malkatu (P. Berlyn, 2005),  tendremos un argumento mas para ratificar la hipótesis.  Como última nota, decir que Urkish, en su templo  principal, rendía culto patronal  al  “Dios de las Tormentas” hurrito-urarteo,  y posteriormente hittita, Teššub.

Apuntado lo anterior y como primera conclusión, resulta evidente que la saga abrahámica, antes de su llegada a Canaan, tuvo un fuerte vinculación con el “País de urri“. Unos hurritas, los hórreos del Antiguo Testamento,  que iniciaron su expansión hacia la  “Creciente Fértil”  desde  las estribaciones montañosas al norte de Urkesh hacia el V milenio a.c. (Bucellati, 2007). 

Otro relato bíblico que invitaría a desestimar al emplazamiento sumerio de Urim, como la ciudad natal del patriarca, es Génesis 8:4. Si bien,  la tradición cristiana nos hable del “Monte Ararat” como el lugar donde encalló definitivamente el Arca de Noé, realmente el texto bíblico no afirma tal cosa.

« Y hat-tê-ḇāh/ el Arca encalló en el séptimo mes de siete y en el décimo días del mes,  ‘al hā-rê ă-rā-rāṭ/ sobre las montañas de Ararat » Génesis 8:4 Biblia Ortodoxa Hebrea.

Siendo “Ararat” la palabra hebrea para denominar al “País de Urartu” (Nacar-Colunga, 1966) y que, como ya hemos comentado, es la región origen de los hórreos.  Por otro lado, y en referencia a las “montañas de Ararat”, las estribaciones que relata el texto bíblico, el relato de Atraasîs también nos habla del  monte/montañas “Niṣir/Nimuš” – Botteró (1998)  sugiere que se trata del actual monte Pi Omar Gudrun en los montes Zagros, según la versión en acadio-babilónica ninivita del “Poema de Gilgameš” para la Biblioteca de Ashurbanipal, 1300-1000 a.c. aprox. – en Urartu para la versión kassito-babilónica. Como nota al margen, decir que las versiones no sumerias del relato diluviano insisten en situar topográficamente el lugar del final emplazamiento del arca lejos de la Baja Mesopotamia, aunque a su mentor, Atraasîs/Utnapištim, lo sitúan, para el resto de sus días,  en el “Dilmun“, el “Eden mesopotámico”, convertido ya en el “Muy Sabio”. Digo esto, porque en la primigenia versión sumeria, Ziusudra, el “Noé sumerio”, si desembarca en las costas del Golfo Pérsico - ver poema de Enki y Ninusarg -.. De ahí, posiblemente, la incorporación en el texto de Ezequiel 27: 23 de “Eden”,  dentro de una topografía  exclusivamente hurrito-urartea en un contexto neo-asirio.

Comparativa temporal de la "Cultura Transcaucásica Temprana" o "Cultura de Kurá-Araxes con respecto a Mesopotamia, Anatolia y Asia-Europa. Según L' Ecolé du Lyon (2007). Elaborado por Philips L. Kohl

Comparativa temporal de la “Cultura Transcaucásica Temprana” o “Cultura de Kurá-Araxes con respecto a Mesopotamia, Anatolia y Asia-Europa. Según L’ Ecolé du Lyon (2007). Elaborado por Philips L. Kohl

Un segundo punto de la hipótesis patriarcal hurrita, se basa en que la emigración hacia Canaan de Abraham, fue la respuesta a un primer periodo de severa sequía acontecido en el Medio Oriente entre el año 2300-1800 a.c. (Arie S. Issar, 2007) - El segundo llevaría a la “Época Oscura” y al tránsito entre la Edad del Bronce y la del Hierro en el siglo XII-IX a.c. aprox. Aquí habría que incidir en la importancia del ciclo pluviométrico en las economías de las culturas afectas al Levante Mediterráneo y a la parte nor-oriental de la “Creciente Fértil”. Recordar que su panteón habilita siempre al frente imprescindibles “Dioses de las Tormentas” en su ciclo mitológico. Léase Ugarit, Alalakh, Aleppo, etcétera, como consecuencia de ello - . De hecho,  las corrientes migratorias provenientes del “País de urri” también se asentaron en el Levante Mediterráneo por esas fechas, finales del III y principios del II milenio a.c.  Corroborado por los textos de Ebla y en relación con la cuenca media del Eufrates,  la región entre el río Balikh y la costa mediterránea hasta las estribaciones de los montes Tauro, Léase Tuttul, Emar, Harrān y Mari, donde no aparecen referencias hurritas anteriores a esas fechas – En el caso de Canaan, los hurritas conquistaron varias ciudades-estado canaanitas, fortificándolas. Acontecimiento, el anterior, que también es coincidente con las invasiones hicsas de Egipto y probablemente consecuencia de ese mismo acontecimiento climático.

Aunque no hay consenso generalizados sobre su origen de los denominados en griego “hicsos”, probablemente, éstos  partieran hacia su conquista de Egipto de los diferentes enclaves hurritas situados en Canaan. (Mazar, 1990).  Se conoce que en el transcurso del III milenio a.c., el norte del Mediterráneo meridional levantino estaría habitado por  semitas y no semitas sobre un estrato anterior de poblaciones de etnia mediterránea. (Haas, Nathan, 1973) – Haas y Nathan encontraron en enterramientos datados en el Calcolítico Medio de la zona tanto individuos de étnia mediterránea como de procedencia anatólica u oriental sin especificar.- A. Archi (1984)  sustenta que tales poblaciones no semitas son šubarteas, provenientes del curso medio del Tigris,  y que se extendieron hacia la costa mediterránea y la cuenca del Khabur/abur  a finales del “Periodo de Ebla”, III milenio a.c. En igual sentido, Gelb (1961), afirma que un principio la región canaanita esta poblada por una etnia indefinida, posteriormente por semitas occidentales, léase amorritas, y mas tarde por hurritas. Por último, existe  la evidencia de  la antigüedad de la capital hurrita de Urkish, IV milenio a.c.  así como el temprano intercambio  lingüístico entre el idioma hurrita por un lado, y el acadio, amorrita y canaanita por otro (G. Wilhelm, 2008).

En resumen y como referencia,  el “País de de urri” debe ser  integrado en lo que viene a denominarse como  “Cultura Transcaucásica Temprana”.  Las excavaciones realizadas en Tell Mōzan, antigua Urkesh, nos habla de su vinculación con el noreste de la Península de Anatolia, y la actual Armenia y Georgia desde el III milenio a.c. La “Cultura de Kurá-Araxes”, y su impronta se extenderían desde Georgia al oeste de Anatolia y desde el nor-oeste de Siria hasta enclaves del Cáucaso y el suroeste de Canaan entre el IV y el II milenio a.c.  aprox. Asi pues, los hurritas posiblemente provengan del norte o noreste, estableciéndose,  en un primer momento,  en la región montañosa norteña del “Transtigris” durante el V milenio  a.c. aprox., extendiéndose, posteriormente, hacia el este de Anatolia durante el III milenio a.c.  Su mas antigua evidencia textual corresponde al reinado de Narām-Sîn de Akkad, finales del III milenio a.c.,  en la región noreste del Tigris ,  si bien se conoce la presencia hurrita en la cuenca del Khabur durante el Periodo Antiguo Acadio.  Su testigo escrito se debe a que éstos pueblos se desplazaron a lo largo de las fronteras del Imperio Acadio y, posteriormente,  de la III dinastía de Ur. , constatando sus diferentes enfrentamientos con éstos estados. 

Durante el Bronce Medio, 2000-1600 a.c. aprox. y en interludio guteo  entre el Imperio Acadio y la III dinastía de Ur , y según un texto en acadio encontrado en Samarra por F. Thureau-Dangin (1912),  se relata la existencia del soberano  Atal-šen quien afirma ser “Rey de Urkesh y Nagar”.  Por otro lado,  un segundo texto ya redactado en hurrita y encontrado al norte de Tell Mōzan, nos habla de Tiš-Atal, “Rey de Ninive” –  Un rey que aparece paralelamente en textos del elamita “Reino de Eshnunna” y datados entre  el 2037-2029 a.c.,  aprox. – Apuntar aquí,  que el bíblico Nimrod fue el genesíaco constructor de la ciudad que posteriormente  fue reedificada por los asirios en el I milenio a.c.  En tal sentido, G. Herrmann (2007) sugiere que la fundación de Nínive es urartea  - , evidenciando la existencia de un estado hurrita a  finales del III  y principios de II milenio a.c.,  en la Alta Siria y en Mesopotamia y que según los textos de la ciudad de Mari, 1800-1700 a.c., aprox. comprendería la franja nor-sirio mesopotámica y el triángulo que forma con el río abur. En definitiva, el núcleo del posterior imperio mitanno.

 «Y Yehoshua/Josué dijo a las Kol HaAm/Voces de su Pueblo, así dice Hashem Elohei Yisroel:  Hace mucho tiempo , los Avoteichem/ancestros  habitaban a la otra orilla del Río , incluyendo Terach, Avi Avraham, y Avi Nachor,   y ellos sirvieron/adoraron  a elohim acherim/dioses extranjeros.» Josué 24:2 Biblia Ortodoxa Hebrea. 

 Referencias y mas información:

“The Development of the Trade Route in the Early Second Millennium B.C, ” Michel Al-Maqdissi  (2008)

“The Journey of Terah: To Ur-Kasdim or Urkesh?” Patricia Berlyn (2005)

“Urkesh and the Question of the Hurrian Homeland” Giorgio Buccellati, Marilyn Kelly-Buccellati (2007)

“The Age of the Hurrian Expansion” Kozad Mohamed Ahmed (2012)

“Between a Rock and a Hard Place: Muair, Kumme, Ukku and Subria – The Buffer States Between Assyria y Uraru” Karen Radner (2012)

Imágenes:

cdli.ucla.edu

“Bettween a Rock and a Hard Place: Muair, Kumme, Ukku and Subria – The Buffer States Beteeen Assyria y Uraru” Karen Radner (2012)

“Origins, Homelands and Migrations: Situating the Kura-Araxes EarlyTranscaucasian ‘Culture’ within the History of Bronze Age Eurasia” Philip L. Kohl (2009)



 

 

Written by lampuzo

19/05/2014 at 01:23

El País de Punt, “La Tierra de las Divinidades”. Rutas comerciales del Antiguo Egipto por el Mar Rojo.

with one comment

No hace mucho, conjeturábamos en éstas páginas sobre la posibilidad de una ruta comercial alternativa a la sirio-palestina que podría haber conectado las civilizaciones del Golfo Pérsico, durante finales-principios del  IV-III milenio a.c., con el Egipto pre-dinástico. Una posibilidad que pudiera tener su nexo, ante la inexistente evidencia de un “contacto directo” entre ambas culturas,  en los asentamientos ubicados en el Golfo de Adén y cuya evolución pudiera ser paralela con tales pasajes de la Historia. Un contacto que pudo surgir de la presencia de un antiguo comercio  a través de rutas que atravesaban el Mar Rojo y que colaboró, en sobre manera, en el predominio del Alto Egipto sobre la región de Delta. Las diferentes rutas afectas al topónimo egipcio “Pwn-n(t)” - “País de Punt” o “Pwene(t), ya que tuvo nomenclatura masculina y femenina. También conocido como “Ta Nedjet”, o “Tierra de los Dioses”, posiblemente en referencia a ser prerrogativa de templos y faraones sus mercancías y dado que tal denominación también la tuvieron bienes de procedencia en Oriente Próximo -, y que se extendieron durante dos mil quinientos años,  tal vez no haciendo mención a un punto geográfico determinado, si no al “destino sagrado” de la mercaderías o bienes que  se importaban de Pwn-n(t) y “Biȝ n-Pwn(t)”,  o  de “Bia n-Punt”,  que se hacían llegar por ruta naval, ante la inseguridad de las vías terrestres directas. 

Ruta de Punt

Topónimos egipcios y mapa geográfico de la   ruta naval y terrestre hacia Punt. Periodo Dinástico  Elaborado por J. Phillips. (Desplegar)

En cercanas fechas, había quien pensaba que los egipcios nunca navegaron por el Mar Rojo y si bien no se dispone  actualmente de absolutas certezas arqueológicas del área central de Desierto Oriental y el norte de Wadi-Hammamat, y de sus posibles rutas terrestres hacia los puertos de Koptos y El-Kab en el Nilo. Recientes estudios sugieren, Fattovich (2012), la existencia de dos rutas principales que unían a la principal dársena egipcia en el Mar Rojo, y ubicada en Mersa/Wadi-Gawasis - su nombre en egipcio es “sww” -, con los puertos de la región de Qena en el Alto Egipto entre el III y el II milenio a.c., y que convergerían en el paso de Wadi-Hammamat en dirección a la costa. Siendo, Wadi-Gawasis, una antigua ensenada-lago natural que progresivamente, hasta aprox. el año 1000 d.c. y por su utilización humana, se colmó de sedimentos y se cerro, inhabilitándola en su utilización como instalación portuaria. En definitiva y por los datos aportados, se puede afirmar que, y utilizando las instalaciones de Mersa,  existieron como mínimo temporal  contactos comerciales con el País de Punt  desde la V o VI dinastía, 2494-2181 a.c.  Actividad que cesó durante la XX dinastía, 1186-1069 a.c. (Kitchen, 1982, 1993; Espinel, 2011) y que coincide históricamente con la debacle egipcia a finales de la Edad de Bronce,  si bien Fattovich (2012)  afirma que  tal circunstancia sería exclusiva consecuencia de esa misma sedimentación.

« .. [Su majestad me] mandó para dirigir barcos a Punt, para traerle mirra de los gobernantes jefes del desierto, debido a que por tierras extranjeras había respeto por él. Salí [...] habiendo partido de Koptos por el camino que su majestad me había ordenado, estando conmigo una tropa del Sur (…) Alcancé el mar. Formé la flota y la conduje con todo aquello que había preparado para ella: grandes raciones de ganado bovino y ovino. Cuando regresé del mar, había conseguido lo que su majestad ordenó que le trajeran, todos los productos que encontrase en las orillas de la Tierra de las Divinidades. » Pasaje de las inscripción sobre piedra encontrada en Wadi-Hammamat. Donde se relata el viaje de Henu, servidor del faraón Menemhat III, Dinastía XI, 1853-1806 a.c.

 En relación y denominada por los egipcios como “mnw km” o “cuarzo negro”,  la obsidiana es un silicato de carácter volcánico de dureza 5-5,5 en la escala de Mohs. Según J. Zarins (1996),  la introducción de la obsidiana en Egipto podría tener  sus primeras evidencias en el periodo de Naqada I, 3700-3600 a.c. - Aquí habría que puntualizar que las pocas piezas existentes, y procedentes de Hierakonpolis, Abusir-el-Melek y Naqada, bien podrían corresponder a Naqada IIc, 3500-3350 a.c. (Watrin , 2007) -. Dicho lo anterior, se puede afirmar que,  y según el análisis de un segundo grupo de muestras datadas en Naqada II, mas exactamente en Naqada IId, 3350-3150 a.c.,  la procedencia del material utilizado en tales piezas corresponden a obsidiana  de la región de Dhamār-Radā en el actual Yemen y de las costas de África, léase Península de Buri en la actual Eritrea, así como de las islas Dhalak y Farasan en el “Cuerno de África”. Si bien y desde  la idea de localizar el punto terminal de la ruta comercial egipcia en el Mar Rojo, no resulta fácil especificar su final(es) ubicación(es), dado el conocimiento que se posee de un comercio local entre ambas orillas del Mar Rojo que se extendió entre el año 6000-1000 a.c (Khalidi, 2009).  Datos, los primeros, que concordarían con el sabido incremento de tales rutas comerciales egipcias durante el periodo de Naqada IId, 3350-3150 a.c. (Bavay, 2000) y el comercio residual que significó la obsidiana, posteriormente,  en contraposición a la plata/oro, lapislázuli,  incienso y otros lujosos bienes, como mercaderías mas deseadas. 

Un acercamiento al punto-término/s, o mas bien la procedencia de las mercancías, de las rutas hacia Punt,  se tiene de principios del II milenio a.c. en Egipto. Cerámica procedente de Ona y Adulis en la actual Eritrea,  cerámica originaria de la  “Cultura de Gash”  en  Sudan-Eritrea y  nubio-sudanesa oriunda de la 4ª Catarata, así como cerámica de Ma’Layba, “Cultura de Sabir” en el Golfo de Aden, en el sur del Yemen y de Tihama(t) al Yaman en las costas del Mar Rojo, encontradas en el yacimiento de Mersa, y  datadas durante la XII dinastía y a principios del Reino Nuevo  (Bard y Fattovich, 2007-2010), nos lo confirman. También apuntan hacia tales posibles destinos, materias primas encontradas tales como Ébano africano, procedente de los montes del noroeste de Eritrea y obsidiana de la costa de Adulis y de Yemen. 

Estela nº 5 encontrada en el yacimiento de Wadi-Gawasis/Mersa. Reinado de Menemhat III, 1853-1806. Llamada “Estela de Amenhotep y Nebsu”. Describe las existencia de dos expediciones diferentes por el Mar Rojo: una a Punt y otra a Bia n-Punt,

Una posible respuesta a la localización de la “Tierra de las Divinidades” y la diferenciación entre “Pwn-n(t)” y  “Biȝ n-Pwn(t)”  nos la proporciona la posible existencia de una región aurífera en el Desierto Oriental.  El topónimo “Biȝ n-Pwn(t)”, que significa “Mina de Punt”, suele referirse a una mina o región minera en referencia a un preciado metal, tal vez oro, que suele ser nombrada en relación con las importaciones de Punt y que las inscripciones egipcias diferencian - Caso ejemplar sería  la estela de Amenhotep y Nebsu en el reinado de Menemhat III, 1853-1806 a.c.,   y donde se describen dos expediciones diferentes, una a Punt y otra a Bia n-Punt, (Pirelli, 2007) -. Manzo (2012), y en relación a Bia n-Punt, sostiene que tal localización podría corresponder con la región de Oshib entre la 4ª Catarata y el Mar Rojo, aunque es posible que también incluyera región de Onib, situada mas al norte, según las ultimas excavaciones en el Desierto Oriental y fechadas en el II milenio a.c. Los egipcios obtendrían estos recursos,  accediendo a la región desde la costa en directa competencia con las poblaciones del “País de Kush” que tendrían sus explotaciones en la vertiente continental del citado territorio.  Por otro lado, se tiene constancia de un nombre alternativo para Bia n-Punt en el Reino Nuevo,”′mw”, como una región afecta a la ruta de Punt y desde donde se importaba oro y electrum, una aleación de oro y plata (Posener, 1990) y que en una interpretación previa sobre actuales excavaciones, coincidiría con la regiones de Oshib y Onib. Hipótesis que  se corrobora sobre un inscripción de un “escriba del oro” de la 3ª Catarata encontrada en el Valle del Nilo (Vercoutter, 1957), haciendo referencia a tal denominación.

Reafirmado lo anterior, las actuales evidencias arqueológicas sobre la definitiva situación del “País de Punt”, la  ubicaría en Kassala,  Delta del río Gash, una región en el Este de Sudan, y coincidiendo con la presencia  de la “Cultura de Gash”, 2700/2500-1500/1400 a.c. , (Fattovich, 2013).  Tal afirmación se sostiene sobre la mayor parte de relación de las materias primas importadas de Punt - Elefantes/marfil, oro, ébano, mirra y olíbano, entre otras -, de factible localización en el interior del país del Delta del Gash. Una “Cultura de Gash” asentada y de carácter teocrático que se desarrolló hacia el II milenio a.c. y que los egipcios vivieron inmersa en una expansión hacia el norte y el oeste. (Fattovich, Sadr, Vitagliano, 1991). En el yacimiento Mahal Teglinos, en Kassala, y en el contexto del Periodo Final de Gash,  se han encontrado cantidades apreciables de recipientes cerámicos, edificaciones con ladrillo y  materiales de construcción del tipo Dinástico, 1700-1500/1400 a.c.,  considerándose la posibilidad que fueron lugares de almacenaje,  a fin de facilitar su embarque hacia Egipto.  De igual manera,  cerámica del Periodo Antiguo egipcio ha sido encontrada en estratos correspondientes al  Primer Periodo  de Gash, 2700/2500-2300 a.c.,  (Fattovich; Bard, 2013).

Cultura de Sabir

Máxima extensión de la Cultura de Sabir, año 2000-1000 a.c. aprox. por el Golfo de Aden y Timaha(t) al Yaman en el Mar Rojo. Yacimientos de Sabir, Ma’Layba y Al-Midamman. Elaborado por Görsdorf y Volft

Un hecho que quedaría por sopesar, y dada la certeza en la procedencia yemení de determinadas materias primas y cerámicas, y ante la ausencia actual de evidencias egipcias sobre el terreno, sería el papel de la “Cultura de Sabir” en la ruta comercial de Punt. En un mismo sentido,  se puede aportar la lista de Thutmosis III, así como otras alusiones de la misma época, 1500-1450 a.c. aprox.,  donde se hace mención a un comercio con “Gnb-tjw”, desde donde se importaba incienso/mirra, y que se viene a traducir como “Gente de Qataban”, un topónimo que se localiza en el suroeste de la Península Arábiga. La “Cultura de Sabir” fue una civilización tipo Bronce que se extendió  por  Tihama(t) al Yaman,  en las llanuras costeras del Mar Rojo yemení,  y al oeste del Golfo de Aden. Los últimos estratos, de carácter neolítico,  del yacimiento de Ma’Layba se remontan al año  6000-4000 a.c. y sobre los que se distingue dos periodos: Un primer periodo datado entre el siglo XX y XIII a.c. , y un segundo, en decadencia, como consecuencia probable de un cambio climático,  e influenciado ya por otras culturas de carácter semítico-arábigas, datado entre el siglo XIV-XIII  y X a.c.  Su posible final, según Görsdorf y Voft (2001), sería coincidente con la llegada de los sabeos en el siglo IX a.c. , o poco después, y que parece concordar con el establecimiento del primer “Reino de Qataban”, un conocido y pretérito centro productor de mirra y electrum.  Si bien e hipotéticamente, sería lógico pensar que la relación entre la Cultura de Sabir y Egipto  se produjera durante el Periodo Dinástico,  no existen actualmente pruebas arqueológicas  en los yacimientos de Sabir y Ma’Layba de tal posibilidad. 

Por otro lado,  el yacimiento de Al-Midamman, en la costa yemení del Mar Rojo, tampoco ofrece mejores soluciones. Al-Midamman certifica lo ya comentado de asentamientos neolíticos, esta vez de carácter megalítico, fechado entre el año 5000-3000 a.c., presentando posteriormente una cultura del Bronce y del Hierro entre el  siglo XXX-XX a.c., en un primer periodo y al que se añade un segundo interludio en torno al año 2000-1000 a.c  aprox.  que concordaría con la propuesta de una Cultura de Sabir extensible al Mar Rojo.  Si bien, existen dos aspectos de la llamada “Cultura de Al-Midamman” que aportan datos a la discusión: Una cultura megalítica/monolítica con evidentes conexiones culturales al otro lado del Mar Rojo, mas exactamente con el área monolítica de Harar en el este de Etiopia, así como con pinturas e incisiones en la roca en similitud a las encontradas en Tihama(t) al Hejaz y en Ogaden en el sureste de Etiopia; y dos, y aunque el número de piezas consideradas en pequeña, que la tecnología metalúrgica utilizada en la fabricación de útiles de bronce en el sur de la Península Arábiga, difiere entre el este, léase Magan/Oman, y el oeste, léase costas del Mar Rojo/Al-Midamman. Dicho lo anterior y en corolario,  tampoco ésta zona presenta, actualmente, ninguna prueba arqueológica de un contacto directo con la cultura egipcia. 

Voy concluyendo. Con los datos expuestos, y al día de hoy, resulta innegable la existencia de una ruta comercial egipcia por el Mar Rojo. Ruta comercial que tuvo como destino/término, en el Imperio Medio, si no antes,  el Delta del río Gash en el éste de Sudan y que fue nombrado como “País de Punt”.  Un Delta del Gash, y como consecuencia de la experiencia egipcia, fue, posiblemente, puerto marítimo aglutinante de un comercio local que se extendió a las dos orillas del Mar Rojo y al Golfo de Aden, y que explicaría la procedencia de determinadas materias primas, cerámicas y bienes procedentes del actual Yemen, aunque no existiera un contacto directo. Comercio local y tránsito de personas, como así lo certifican estudios genéticos mitocondriales realizados en las poblaciones efectas (J Rídl, CM Edens, V Černý, 2010) , que ya se venían dando desde el Neolítico - De hecho, la misma inscripción de Thutmosis III donde aparece el término“Gnb-tjw”, nos habla de “comercio con pobladores de.. ” -. Por otro lado, la existencia de una zona de extracción de materias primas egipcia en el Mar Rojo y denominada “Bia n-Punt”,  nos ofrece dos lecturas: Una que sería una única ruta de navegación costera exclusivamente africana hacia Punt, y otra, un ambición egipcia, posible primer origen expedicionario, de competir con el “País de Kush” en sus zonas de influencia, y eliminarle, en un primer momento, como intermediario comercial - Ésta exposición explicaría la restringida existencia durante el Periodo Pre-dinástico y de las Primeras Dinastías de una materia prima tan común en Eritrea/Etiopia y Yemen como la diorita, y que posiblemente proviniera, en una primera instancia, del comercio con Kush – , situación que no llegó a su culminación, y por las armas,  hasta la XVIII Dinastía. 

Presentado lo anterior y volviendo a la conjetura inicial de un nexo comercial entre Egipto y las culturas del Golfo Pérsico,  resulta difícil aventurar tal posibilidad, ya que da la impresión que tanto el Delta del Gash como el “País de Magan” - Llamada por los elamitas la “Tierra del Cobre” - son puntos-destino de rutas comerciales inconexas, dado la no existencia de rastro cultural apreciable, por ninguna de las dos partes, en el suroeste de la Península Arábiga.  Sin embargo y aunque las evidencias parecen incidir en lo contrario, tanto J. Zarins, como R. Fattovich y el equipo arqueológico de Al-Midamman y Sabir/Ma’Layba y  otros mencionados aquí como referencia, no desechan tal posibilidad.  ¿Porqué será..? Datos como la existencia de una teocracia fuera del contexto mesopotámico e Indico pudiera ser una razón o, tal vez, la pertinaz evidencia del origen de la escritura egipcia, así como otras significativas influencias culturales durante un periodo donde el Golfo Pérsico y sus culturas heredadas del Indo, se extendieron hacia Oriente Próximo y Arabia.  La solución a tales conjeturas sigue estando en Yemen.

Referencias  y mas información: 

“Obsidian in the larger context of Predynastic y Archaic Egyptian Red Sea Trade”  Juris Zarins (2009) 

“Egypt’s trade with Punt. New descoveries on the Red Sea coast” Rodolfo Fattovich (2012)

 “From de Sea to the Desert and back: New Research in Eastern Sudan” Andrea Manzo (2012) 

“The Land of Punt and Recent Archeological and Textual Evidence from the Pharaonic Harbour at Mersa/Wadi Wagasis”  Kathryn A. Bard y Rodolfo Fattovich (2013)

“Investigation of a Copper-based Hoard from the Megalithic Site of al-Midamman, Yemen: an Interdisciplinary Approach”A. Giumlia-Mair, E. J. Keall,  A. N. Shugar y S. Stock (2002)

“Excavations at Ma’Layba and Sabir, Republic of Yemen: Radiocarbon datings in the Period 1900 to 800 Cal BC” J.Görsdorf y B. Voft (2001)

Imágenes:

“Punt and Aksum: Egypt and the Horn of Africa” Jacke Phillips (1997)

“Excavations at Ma’Layba and Sabir, Republic of Yemen: Radiocarbon datings in the Period 1900 to 800 Cal BC” J.Görsdorf y B. Voft (2001)

traveltoeat.com

 

La Eucaristía como Teofagia. El ritual: Evolución simbólica del canibalismo afectivo.

leave a comment »

Nos dice la tradición órfica que, al principio, el ser humano se hallaba en el grado de la animalidad y la antropofagia sin que lo rigiera ley alguna, si exceptuamos la del más fuerte (Orph., Fr. 641). Sin embargo, un dios, Dionisios, se apiada de la Humanidad y le envía a las diosas portadoras de las leyes, que acaban con tales comportamientos, a la vez que la instruye sobre las prácticas agrícolas. El acontecimiento de abandonar el consumo de tal carne y comenzar con los alimentos que le daba la tierra, supondrá un ideario de civilización para la sociedad del hombre.

Francisco_de_Goya,_Saturno_devorando_a_su_hijo_(1819-1823)

“Saturno devorando a un hijo”. Pintura al óleo sobre revoco. Francisco de Goya. Año 1819-1823. Museo del Prado (Madrid)

El relato mitémico anterior, es un pequeño resumen de lo que supuso la generalización de la actividad de la Agricultura durante el periodo Neolítico, al suponer un nuevo ordenamiento socio-económico en el proceder cultural de la Humanidad. Por otro lado y de igual manera, hace mención a una práctica, el canibalismo, que se extendía como antigua costumbre y común suceso ritual durante el Paleolítico. Ésta entrada hará referencia a la simbiosis de ambos episodios culturales y que evolucionados, se extenderán hasta hoy en día.

Para entender ésta vinculación, debemos acercarnos al pensamiento de filósofo sueco de origen prusiano E. Cassirer (1874-1935) . Cassirer nos habla que el hombre, ante su dominio del medio, no puede escapar a sus propios logros. De hecho, no le queda más remedio que aceptar dichos preceptos ancestrales, por lo que no vive realmente sólo en el “universo físico”, sino  que también  los hace dentro de un “universo simbólico” superpuesto, donde el lenguaje, las ceremonias, el arte y la religión constituyen una parte fundamental de sus vidas. Todo progreso en  el pensamiento, y/o experiencia afín al raciocinio, por absurdo que pudiera suponer, refuerza este entramado. Tal es así, que parece como si la “realidad física”, retrocediera en la misma proporción en que avanza ese marco simbólico. En lugar de tratar con la mera realidad de las cosas, el ser humano  tiende a “conversar” con ese mundo que el mismo ha creado. Se ha  visto envuelto, de forma tal, en formas lingüísticas, en imágenes artísticas, en símbolos míticos o en ritos religiosos, que no puede percibir o conocer nada, sino es a través de ese medio artificial que el mismo ha creado durante milenios.

En el transcurso de entradas anteriores sobre Oriente Próximo, hemos hablado del “sentido horizontal” de las creencias pre-neolíticas natufienses que se extendieron por la “Creciente Fértil” y el Mediterráneo Oriental. Unas creencias, que en el Natufiense Antiguo, años 12500- 11000 a.c. aprox., no se distinguían de los anteriores cultos paleolíticos y Geométrico-Kebarienses: Cultos a la fertilidad humana, personificado en la “Diosa-Madre”;  culto a los ancestros como censores y fuente vital de lo vivos; la consideración de ciertos “animales totémicos” como representación particular y propia de las virtudes de los diferentes clanes, a los que habría que añadir la general divinización de diferentes aspectos de la Naturaleza y rituales asociados – Ejemplo pudiera ser los restos humanos del parco osario exhumados en Göbekli Tepe Apoyando tal hipótesis sobre el tipo de roturas óseas en los restos encontrados con la intención de extraer los tuétanos -  a  la existencia de un “canibalismo ritual”.

El fenómeno del canibalismo - uno de los mayores, si no el mayor tabú cultural occidental – ha atraído desde siempre la curiosidad del ser humano, especialmente del hombre occidental, pero no solo, toda vez que esta práctica es asimismo rechazable en otros países y culturas - como se puede comprobar sobre todo desde los siglos XVIII y XIX en la literatura y en el XX y comienzos del XXI también en el cine -. La civilizada y ordenada mentalidad occidental ha relacionado dicho fenómeno o bien con culturas primitivas y salvajes, bárbaras en el sentido moderno del término, o bien con comportamientos perturbados o con situaciones de extrema necesidad. Dicho esto, de los sucesos de canibalismo en la Humanidad se tiene constancia de ellos en los albores de los tiempos. Hace 800.000 años, en la cueva de la Gran Dolina,  dentro del deposito de restos de los festines de éste gran asentamiento de homínidos ubicado en el yacimiento de Atapuerca, se han encontrado el testigo del mas antiguo acontecimiento encontrado, de lo que viene a llamarse como “antropofagia gastronómica”, en seis cuerpos:  Los huesos de dos niños, dos adolescentes y dos adultos jóvenes aparecen troceados, con marcas de descarnado y golpes producidos por utensilios de piedra.

Dejando de lado la ancestral antropofagia alimenticia, – Práctica , que de alguna manera, aún conservan nuestros “primos lejanos” homonoideos, caso del chimpancé y descartados, a efectos de nuestro relato, casos actuales de “antropofagia de supervivencia” – el canibalismo ritual puede ser dividido en “exocanibalismo”, alimentarse de extraños o enemigos, y “endocanibalismo”, devorar a propios o bien comerse partes de uno mismo. Si bien la división mas acorde con ésta exposición coincidirá mas con las proposiciones presentadas por Sagan, 1974, donde el canibalismo ritual se faceta entre “canibalismo agresivo”, extraños y enemigos, y “canibalismo afectivo”, tragarse, y éste matiz es importante.., consanguíneos o amigos, ya sean en vida o fallecidos - Determinados “pactos de sangre”, donde individuos comparten o beben, “tragan”, la sangre  mutua, podría ser un ejemplo de tales rituales. La épica germana de los “Nibelungos” también nos habla como el año 437, los burgundios bebieron la sangre de sus caídos antes de su victoria ante los hunos, con la idea de imbuirse valor -. Si bien, ambas anteriores prácticas, pueden englobarse en una idea de “comer para adquirir o conservar” determinados aspectos éticos, físicos, y etcétera, del individuo ritualizado, y que en la vertiente de “adquisición”, está sobradamente expuesta en la mitología greco-romana con los casos de Zeus y Metis o de Saturno y sus hijos, entre otros. 

« Y wə-’ā-ḵal-tā /tragarás el pri/ fruto de tus entrañas, la carne de tus banim/ hijos y de tus banot/hijas, los cuales Hashem Eloheicha / Hashem de los Ancestros te concedió, en el Matzor/Pacto con dios,  en situaciones desesperadas, en las cuales tus enemigos te acechen. Por tal razón, el ish/hombre que es sensible entre vosotros, y muy piadoso, su ojo será hostil hacia su hermano, hacia su eshet kheyk / mujer de su seno (esposa), y hacia el resto de los banim que le quedaren. Así, el no dará a ninguno de ellos (enemigos) la carne de su banim/ descendencia al tragársela, porque nada el habrá dejado del Matzor, en las situaciones desesperadas en las que tus enemigos te acecharan en todos tus she’arim/aljamas. La mujer sensible y piadosa en medio de ti, la cual nunca se atrevió “a poner la planta de su pie sobre la tierra”, de pura delicadeza y ternura,  será hostil hacia su ish kheyk / hombre de su seno (marido), hacia su ben/ padre y hacia su bate/madre, hacia su hermana menor, y (hacia) los “salidos de entre sus pies”, hacia los hijos que diera a luz, a los cuales tragará. Ella los comerá, en situaciones desesperadas, como cosher/ alimento permitido (kósher en yiddish), por todas las secretas cosas del Matzor, en las que tus enemigos te acecharan en todos tus she’arim. Si no quieres ser shomer/ guardián y cumplir kol divrei hatorah hazot/ las palabras de ésta Ley que están escritas en éste sefer/ Libro, que tu mayor temor éste en el gloriosa y poderosa Shem/ Esencia de las Cosas, Hashem Eloheicha » Deuteronomio, 28; 53-58. Biblia Ortodoxa Hebrea.

El anterior pasaje del Deuteronomio, suceso que también se cita en 2 Reyes 6, 26-30,  es una posible exposición de ese canibalismo afectivo. Por un lado, tal acción permite “conservar”  los aspectos heredados de sus respectivos linajes ancestrales, al devorar tanto a descendientes como ascendientes, y por otro, niega a los enemigos la posibilidad de conseguir tales dones.  El hecho que se nombre en el texto a Hashem Eloheicha como el epónimo de dios, Hashem, vinculado a los Elohim o ancestros divinizados, así como su nombramiento como garante deífico de tal suceso, es una prueba evidente de ello. Unido a lo anterior y en igual sentido, el pasaje bíblico hace referencia al “Matzor”, su significancia como pacto con los ancestros y su vinculación con la natividad, como dádiva de los Elohim, - Aquí podríamos hablar de la “fisonomía reencarnativa” de las tradiciones  hacia la “Diosa-Madre” del Mediterráneo Oriental Levantino y su probada adaptación a los dogmas de las religiones semítico-occidentales -  a la vez  que lo relaciona con las conversiones teológicas neolíticas hacia divinidades agrícolas. Recordemos que el vocablo hebreo “matzo”, o “matzah”, hace referencia al pan ácimo de la “Fiesta del Pésaj”  – Pretérito Pésaj, o Yom Hahu, que se constituiría posiblemente alrededor del día dieciséis del mes de Nisan, el primer mes del tradicional calendario babilónico-hebreo lunisolar – y que se oficiaría en fechas coincidentes con el equinoccio de otoño, concurriendo al tiempo de la general semítico-occidental “Festival de la Cosecha”, donde se renovaría el pacto  entre Adonoi o Tzemach Hashem,  el “Hashem Fecundo” (Isaías 4;1-4), y las diferentes tribus de Israel, y coincidiendo con una peregrinación al Templo de Jerusalem. Si bien,  con la definitiva adopción de la tesis yahwistas en el siglo VII a.c. por parte de los hebreos, la fiesta pasaría a acontecer en primavera, haciendo referencia a la epopeya del Éxodo y su simbolismo.

sabazius

Representación en bronce, anverso, del gesto de la “benedicti latina” del dios solar de procedencia tracio-macedonia Sabazius. Aparece sentado sobre la cabeza de un carnero y coronado por un cuerno. También aparecen, entre otros, sus símbolos como dios de la agro-naturaleza: La serpiente, la piña, así como una ofrenda de pan y vino. Procedente de Pompeya II. Casa de Sextilus Pirricus.

A similitud del relato órfico, y que añade un correlación mas de dogmas religiosos a lo largo de la costa oriental mediterránea, en  Egipto se decía de Osiris, el rey y dios, que había abolido el canibalismo, como parte de su identidad con dios del grano y la agricultura. De alguna forma, el culto a Osiris  hace constancia de esa “sustitución alimenticia” al centrar sus rituales en  el consumo  pan y cerveza,  ya que su festivales se sustentan en “comerse” al dios en sus formas “liquida” y “sólida”, su cuerpo y su sangre. No en vano, su mismo ciclo mitológico nos habla, de manera simbólica, de un grano, el rey Osiris, “despedazado” y posteriormente “reconstruido y manipulado” - Para que el grano molido se transforme en alimento debe ser molido en harina, luego manipulado para hace masa,  fermentado y luego cocido en el “Horno de la Fertilidad”: La diosa Isis –  para convertirse en un dios que salvará de la muerte a la Humanidad. Por otro lado, Osiris no deja de ser un dios afecto a los ciclos agrícolas, a igual que lo fueron Baal, Adonoi, Haddad/Haddu, Teššub o Dumuzid/Ningišzida, etcétera - Si bien, cada uno afecto a sus propias circunstancias biológicas: Lluvias para los dioses agrícolas del Levante Mediterráneo y Anatolia, la cuenca del Nilo para los egipcios y las vicisitudes de la cuenca del Eufrates y Trigris para los mesopotámicos -, por lo que están sujetos a los dogmas mitémicos de “muerte” y “resurrección”, su “·pacto anual de renovación divina” en espera de la siguiente cosecha,  y que se contempla en la “fecundización”, por su mano,  de la “Diosa de la Fertilidad”: La Naturaleza.

« Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre está en mi y yo en él » Juan 6: 53-56. Biblia Católica Nacar-Colunga. 

Llegados a éste punto, algún avispado lector podría llegar a la conclusión que existe una relación entre el “canibalismo afectivo” y la teofagia en su vertiente ritual agrícola, como forma de asegurarse la “vuelta del dios”, que la hay, y ésta a su vez con los principios de la eucaristía cristiana, que la tiene, mas no desde la perspectiva que en un primer momento pudiera suponerse.

A comienzos de la Edad del Hierro, siglo XIII-XII a.c., y tras la “Época Oscura” en Oriente Próximo y el Mediterráneo Oriental, salvo en algunos pocos casos que citaremos, no hubo una línea de continuidad  socio-política respecto al periodo anterior. Nacen nuevas realidades políticas cuyas estructuras sociales están más de acuerdo con factores de identidad “nacional” lingüística y religiosa,  en sus usos y hábitos, y que podrían coincidir, o no, con una  determinada realidad política  y que se contrapondrán a  los criterios territoriales y/o burocráticos de la Edad del Bronce anterior (C.G. Wagner, 1999). Anexo a éstas tendencias, y como no podía ser de otra manera, la religión tuvo también su episodio de “revolución”.

« …Ninurta es el  Marduk del azadón; Nergal es el  Marduk de la batalla; Zababa es el Marduk de la contienda;  Enlil es el Marduk de la majestad y del consejo;  Nabu es el Marduk auditor; Sin es el Marduk que ilumina la noche; Shamash es el Marduk de la Justicia; Hadad es el Marduk de las lluvias… » Pasaje de himno a Marduk, (CT 24, 50, BM 47406, obverse) Periodo Neo-babilónico. Siglo VII-VI a.c. 

A finales de periodo kassita-babilonio, siglo XII a.c., esta “transformación” de las improntas divinas se acentúa, como relata M. Liverani, encaminándose hacia un “dios personal único y todopoderoso”. De ésta forma,  el creyente establece un vinculo personal con una divinidad única que hará posible su sanación o salvación en detrimento de los avatares que le toca vivir. Esta variación teológica queda reflejada en el texto kassita “Ludlul Bel Nemequi” - En este relato, el héroe, un hombre piadoso  es despojado de su salud y riquezas por los dioses sin mediar falta alguna,  siendo Marduk, mediante su mediación, quien restituye a Shusbi–meshrû-Shakkan tanto salud como hacienda -. y que reflejaba una reflexión sobre la iniquidad de los formatos divinos anteriores.  En ésta nueva relación entre el hombre y lo “divino”, aparece  también el binomio “Bien/Mal” en su expresión de lucha entre las “fuerzas negativas” que le acosan y las “fuerzas positivas” que, mediante rituales y plegarias pueden contrarrestarlas - Aunque, desde mi punto de vista, lo que acontece es un “desdoblamiento” de la personalidad divina en sus facetas, llamemos.., “maligna” y “benigna” - . A raíz de la anterior bifurcación teológica,  aparece el concepto de “demonio“. Un ente que será hijo de los dioses y la representación de los humanos padecimientos, tanto físicos como económicos, y cuyo propósito es el castigo  ante el suceso de su “ausencia de moralidad”.  Tales comportamiento éticos emanan de unas conductas establecidas por los propios dioses - Los infortunios surgían como consecuencia de una culpa o infidelidad hacia el dios. Se suponía que únicamente la voluntad del dios protector era la que permitía que las invocaciones de brujas y hechiceros, u otros dioses, a los demonios provocadores de padecimientos llegaran a fin – que además incorporarán otros rituales de tipo mágico y adivinatorio. En contraposición a los “seres malignos” nos encontramos a la pareja bienhechora personal del creyente: El “Ilu” y la “Ashtaru”. El Ilu viene a definir al dios o la “Bienaventuranza Divina”, y a los que se unen otros dioses menores de carácter benéfico, caso de “lamašu” y  “shedu”- Como nota anecdótica decir que shedu, también llamados “kerub(u)”, son el origen, en plural,  del término hebreo “querubín” – y que refundirían, a lo largo de Oriente Próximo y Egipto, todos los anteriores preceptos agrícolas, hacia los ancestros y hacia la “diosa-madre”, manteniendo, exclusivamente, el simbolismo positivo de los diferentes actores. Tales preceptos, con los avatares propios del tiempo y con algunas incorporaciones de origen persa sasanida, prevalecerán, en cultos principalmente solares,  hasta bien entrada la nueva era.

« Cuando llamamos al grano, Ceres, o  al vino, Liber, nos referimos a una forma de hablar. ¿Hay alguien tan loco como para pensar que se está comiendo a un dios…? » Pasaje de “Natura Deorum”, libro III,  XV, 41. Marco Tulio Ciceron. Siglo I a.c.

Como he mencionado antes y en contrapunto, existieron corrientes religiosas hacia la Naturaleza que subsistieron y resurgieron evolucionadas alrededor del siglo VI a.c., tras el general “cisma teológico” del II milenio a.c. en Oriente Próximo y el incremento de la impronta de la Hélade griega en el Mediterráneo Oriental. Éstos cultos, que tenían un fuerte componente mistérico, estaban, por una parte, basados en la antigua simbología  y rituales de los cultos hiero gamos, y, por otra parte  de cultos agrícolas que un día se extendieron por el Mediterráneo Oriental. Así, éstas creencias se acompañaban de algunos de los preceptos principales de aquellas, tales como la  reencarnación y los conceptos asociados a la metempsicosis del alma. En relación a estos acontecimientos, consecuencia del auge tracio-macedonio y frigio durante los principios del I milenio a.c, aparecen los cultos a Sabazius – una versión de Dyaeus o “Dyaeus Pitar”, el común dios solar supremo indoeuropeo desde el Paleolítico. Según la mitología griega, hijo de Cibeles/Attis – unidos también a los antiguas devociones al dios Pan. Fruto de éste sincretismo religioso - cultos hierógamos, solares y agro-naturales – aparece la figura de una nueva entidad deífica: El dios Dionisos. 

Dionisos, según el mitema griego, fue hijo de Zeus y Semele, la diosa que incitaba a la pasión a la mujeres. Las ninfas del monte Nisa - Monte Nisa que  muy posiblemente corresponda con el Monte Sipilo, ancestral residencia de la “Diosa-Madre” anatólica Cibeles -  le criaron, tras desarrollarse su feto cosido a la pierna de Zeus tras la muerte de su madre, en una sombría gruta - Las ninfas personifican a los diferentes aspectos de la Naturaleza. Aparecen asociadas a la diosa Artemisa y/o Demeter, la versión griega de la antigua diosa cretense Potnia Theron, y al dios Pan -, cuyas paredes estaban recubiertas por los pámpanos de un frondosa vid y que crecía al mismo ritmo del dios. Con el tiempo, el joven dios, se convirtió en “Señor de la Naturaleza Agreste” y cuya corte principal la componían sátiros, silenos y ninfas. Durante la fiestas en honor del dios, las Dionisíacas, sus adeptos alcanzaban tales niveles de éxtasis que creían que su alma se unía a la divinidad (S. Segura, 2012). Un hecho significativo, y a diferencia de los cultos de Oriente Pŕoximo del II milenio a.c. antes comentados, es que cualquiera, independientemente de su nacionalidad, podía acceder y participar en sus rituales, lo que beneficiaba la expansión de su culto.

A su vez, y durante la dinastía Ptolomea en Egipto, a partir de siglo IV a.c., y ante la semejanza entre los cultos hacia Isis y Osiris, y Dionisos, y de forma recíproca, se influenciaron en sus dogmas y rituales.  Tal es así, que por ejemplo en las Dionisíacas se incluía a menudo una comida ritual en la que los fieles “tragaban” al dios y se hacían partícipes de su divinidad, al igual que ocurría en las Bacanales del  “Dionisos romano”, Baco, donde se bebía vino y se comía para ser “poseídos” por el dios. (J.L. González, 2010). De hecho, la conversión o transubstanciación según el dogma católico, del pan y del vino formaban parte del  común  ritual dionisíaco romano,  tal y como critica Cicerón en siglo I a.c. en su “De Natura Deorum”.

Dicho esto, aunque parezca sorprendente, los cultos agrícolas hacia Yahweh - Sabiendo que el termino “judío”, “ioudaioi” en griego,  procede de un seguidor de las creencias hacia Dionisos y llamado Oudaios, mal asimilando los Sabbath hebreos con los rituales hacia Sabazius. Decir, como anécdota, que el sinónimo de “akelarre” proviene de la misma asociación -, nunca se vieron influenciados por las creencias egipcias y macedonias, debido a ese “poso puritano” del dogma hebreo,  por mas que insistiera en ello Seleuco Nicator en el 168 a.c. y que pasajes de Macabeos pueden atestiguar. Si bien, si conservaría toda la simbología de las fiestas hacia la Fertilidad, antes mencionadas, así como a sus rituales, existiendo un diluido nexo de “comunión” con dios que heredaría como premisa el cisma judío de Josué/Jesús y el cristianismo de Paulo, el hebreo  nacido en la ciudad de Tarso y de educación greco-anatolia.

Referencias y mas información:

“The History of Cannibalism” K. Lukaschek (2001)

“Historia del Pensamiento Cristiano” J.L. González (2010)

“The Origin of Osiris and his cults” J.G. Griffiths  (1980)

“Cybele and Attis: The Myth and the Cult” M.J. Vermaseren, (1977)

“Dionysian and Orphic Eschatology. New Texts and Old Questions. Masks of Dionysos ” Graf (1993)

Imágenes:

es.wikipedia.org

lizgloyn.wordpress.com

Written by lampuzo

02/03/2014 at 01:36

Oriente Próximo y el Golfo Pérsico: Su relación comercial y cultural con el Egipto pre-dinástico.

with 4 comments

Hoy en día,  nadie puede poner en duda que la creación de la escritura no responde a un “hecho feliz”, si no que es consecuencia de unas necesidades que tienen sus premisas en el Neolítico. Exigencia que son fruto de una “revolución socio-económica” y que se fundamentan en aspectos divergentes con respecto a los conceptos de propiedad del anterior periodo Paleolítico, y que propiciarán el incremento de los usos comerciales.

tabla comparativa Oriente Próximo-Egipto

Tabla de correspondencias temporales entre las culturas de Oriente Próximo y Egipto durante el IV milenio a.c. Elaborada por Luc Watrin (Desplegar)

El concepto de propiedad, en su acepción diluida de ajuares personales y otros elementos básicos, es de razón que ya existiera en los grupos de cazadores-recolectores de Paleolítico. También se presupone la existencia de un primario comercio de intercambio de bienes materiales y/o conocimiento, y que de alguna manera podemos definir como bienes “fabricados por” o “conseguidos por la habilidad de” y que eran generalmente ajenos a los aceptados usos comunitarios. Los métodos para conseguir alimentos mediante las primeras prácticas agrícolas o ganaderas, precursoras del Neolítico, y esto es importante, han de considerarse como bienes afectos a esa misma idea. En definitiva, no hay que olvidar que se trata de alimentos “no propiciados” por la Naturaleza, sino y de alguna manera “fabricados” o “conseguidos” por la habilidad de alguien, por lo que serían libres de ser utilizados para el intercambio personal, y posteriormente  para el comunitario, según la costumbre paleolítica.

El auge de lo “propietario”, y de su vector comercial,  muy posiblemente incidió en la obligación, por cuestiones obvias, de llevar algún tipo de  “llevaduría” mas precisa tanto de posesiones como de los intercambios de éstas en su proceso de expansión como hecho social habitual. De ésta guisa y según Önhan Tunca (2004),  podemos en el caso de Oriente Próximo diferenciar dos periodos iniciales: Un primer periodo donde se continuaría con un sistema evolucionado de “cálculos” - Unos rudimentarios cálculos,  su traducción desde el griego es “piedra”, que ya eran utilizados profusamente con anterioridad al Neolítico y que escenificaban un valor numérico. Según la cultura y sus posibilidades, su confección podría variar: Hueso, madera u otro material - y que establece entre el acontecimiento Neolítico y aprox. el año 3.400 a.c. Un segundo que denomina como “periodo de las bolas de arcilla”, como evolución del periodo anterior, y que establece entre el año 3.400 y el 3.300 a.c. aprox., y donde aparecen los primeros “asientos individuales” de esta primigenia contabilidad. Unos “asientos contables” que estarán protegidos en su inviolabilidad al estar recubiertos de una capa de arcilla que posteriormente se procedía a cocer. Éstos  “asientos individuales garantizados”  solían estar acompañados de una “rúbrica propietaria”, los primeros “sellos de estampación”, y de un hecho mucho mas trascendental: Aparecen impresas en su barro cocido las primeras referencias pictográficas relativas a productos agro-pecuarios, así como pequeñas inscripciones certificando el valor numérico de los “cálculos” contenidos en su interior, la primera escritura.

etiquetas egipcias

Etiquetas de vasijas encontradas en la tumba del Rey Escorpión de Nekhen. Cementerio de Abydos (Tumba U-J). 3200 a.c. aprox.

Desde hace tiempo, y de éste hecho puede dar fe mi venerable “Historia Universal” de 1960 (G. Mann y A. Heuss), se tiene la hipótesis que la escritura egipcia tiene sus premisas en Oriente Próximo.  Si bien y dicho esto,  habría que reflexionar si su verdadero origen ésta Mesopotamia o si la grafía logosilábica del periodo de Uruk IV, 3200-3100 a.c., fuera una variante de la ya utilizada en la ciudad Aratta, tal y como recoge la épica del relato sumerio de “Enmerkar y el Señor de Aratta”. - Enmerkar, regente de Kulaba/Uruk, fue un antiguo sacerdote del templo de Aratta y lugar donde la diosa Inanna, “La Gran Vaca”, le concedió el “chupar de su ubre” (adquirir sus conocimientos…). De hecho, la presentación de una escritura propiamente uruquita ante los sacerdotes del templo de la ciudad pérsica fue la principal razón que aportó Enmerkar para que la diosa “concediera” en su traslado al templo del Eanna en Uruk -. Éste hito viene corroborado por la conocida existencia  de una escritura cuneiforme paralela a otro lado de los Montes Zagros y denominada “proto-elamita“.

Independiente de lo anterior, lo que resulta cierto es que las diferencias entre la escritura cuneiforme egipcia y mesopotámica son exiguas, comparadas con otros sistemas, lo que nos dirige a que ambos modos estuvieron relacionados en algún momento de la Historia. De hecho, ambas presentan logogramas no fonéticos, silabogramas fonéticos y clasificadores afonéticos o determinativos, así como una cantidad similar de signos, entre 600-700, que tienen un propósito similar. Su diferencia estriba en que los signos fonéticos egipcios omiten la información relativa a las vocales, representando exclusivamente sílabas, propio de las formas culturales afro-asiáticas,  y de cuyo ejemplo podemos dar la redacciones semíticas. Si bien habría que aclarar que el sistema mesopotámico presentaba vaguedades en éste aspecto, como consecuencia de encontrarse las vocales anexas a los signos silábicos,  lo que implicaba tener que modificar los signos en función de la pronunciación idiomática. Dado lo anterior, habría que considerar si la ausencia de vocales no supondría un avance por parte del sistema egipcio, ante su mayor simplicidad, al eliminar posibles confusiones en las traducciones. (B.B. Powell, 2012).

Etiqueta sumeria

Etiqueta mesopotámica. Periodo Uruk II/III año 3.200 a.c. aprox. Vorderasiatisches Museum, Berlin. Photo by Olaf Tessmer

Del nacimiento de la entidad de Egipto, la primera sensación, podría hacernos pensar que estamos ante el desarrollo de una civilización  de carácter espontáneo y hermético, la certidumbre, a parte de la escritura, sobre una inicial influencia en su desarrollo de culturas afectas al acontecimiento cultural de Oriente Próximo parece fuera de dudas. Ejemplos de tal evidencia vienen dados por la existencia de representaciones de barcos de tipo mesopotámico en un cuchillo ritual egipcio - Encontrado en Gebel-Al-Arak en el Alto Egipto, cerca de Abydos, y correspondiente al periodo pre-dinástico de Naqada IId, 3350-3150 a.c. aprox -, figuraciones de parejas de animales de simbología claramente asiática  con largos cuellos entrelazados en tablas votivas egipcias - Se trata de la “Tabla de Narmer”, periodo pre-dinástico de Naqada III,  3100 a.c. aprox., y proveniente del templo de Horus en Hierakonpolis, Alto Egipto -, así como alfarería, “etiquetas”, marcas de escriba y sellos de estampación de tal influencia - Las etiquetas servían para identificar el contenido de recipientes y embalajes comerciales. Se conocen etiquetas de éste tipo en jarras de vino provenientes de Abydos con escritura logosilábica (G. Dreyer, 1998). Naqada IId – . Si bien,  lo mas significativo y relevante viene reflejado en la misma arquitectura egipcia pre-dinástica: Los omnipresentes diseños de frontales de palacios a similitud de las construcciones mesopotámicas y la análoga distribución interior de mastabas en Naqada y Saqqara a semejanza  de los templos uruquitas - Ejemplo pudiera ser la tumba de la reina Neith-Hotep en Naqada, 3100 a.c. aprox. – . Dicho esto, la pregunta a plantear sería en que momento o momentos y como, y por donde, se estableció ese contacto cultural.

Mastaba distribución

Planta de la mastaba del rey Qa’a en Umm el-Qa’ab (Abydos). I dinastía , 2900 a.c. aprox. Se observa la distribución a similitud de los templos mesopotámicos.

A la hora de enfrentarnos a tal pregunta, es lógico que se nos planteen las dificultades propias de un mundo socio-culturalmente en constante evolución. Ya no es noticia que la cultura de El-Obeid/Al-Ubaid, sucesora de la cultura de Hassuna-Samarra, se extendió entre los años 5000-3500 a.c. por Mesopotamia y el Golfo Pérsico. También se tiene conocimiento que durante la fase final de Uruk, 3500-3100 a.c., de la extensión por Mesopotamia de la “Cultura de Shushan”. Una cultura con origen en los Montes Zagros y que corresponde tecnológicamente con la generalización del regadío en la cuenca alta-media del Eufrates y Tigris, así como el hecho urbano y templario. Durante éste periodo,  correspondiente a Uruk V-IV,  la regencia de la ciudad de Kulaba se extiende hacia la Alta Mesopotamia - Testimonio de ello nos lo dan los asentamientos uruquitas sirios de Habuba Kabira, Jawa  y Tell-Judeidah -, donde coincide con las culturas levantinas de Gassoul-Beersheva, 3800-3350 a.c. aprox. derivadas, a su vez, de la cultura neolítica de Halaf; si bien fue de corto florecimiento, alrededor de 150 años, al declinar con la llegada de la fase de Djemdet Nasr, 3100-2900 a.c. aprox., y  con ella, propiamente dicho, la cultura sumeria a Mesopotamia. De hecho, aquí habría que apuntan que el periodo de Djemdet-Nasr es el efecto término de un acontecimiento climático, con su consecuente movimiento de poblaciones,  en la meseta iraní y el Golfo Pérsico que proporcionó grandes extensiones de marismas y terreno fértil en la desembocadura del Tigris y Eufrates, mientras que empobreció las zonas cultivables de la vertiente sur-occidental de la meseta iraní.

Uruk_templo.blanco_

Planta del “Templo Blanco” de Uruk sobre la plataforma de su ziqqurat. Finales del IV milenio a.c. aprox.

Del periodo de Uruk IV-V, 3500-3100 .ac.,  se tienen pocas evidencias de  útiles mesopotámicos de la época en las costas del Pérsico y las encontradas consisten en fragmentos de vasijas, y que aparentemente condicionan  la exclusiva existencia de actividades comerciales uruquitas  a zonas del suroeste de Irán y  de la Alta Mesopotamia, como ya se ha mencionado. Éstas evidencias no concuerdan con el fluido comercio acaecido durante el periodo de El-Obaid, lo que puede dar lugar a interpretaciones de carácter político-sociales o bien, como nos sugiere Wengrow (2008),  se debieran  a una evolución en las instituciones que controlaban el intercambio de mercaderías desde  un primitivo comercio minorista en manos aldeas y clanes, a una economía de producción y mano de obra centralizada, resultante del auge  urbano y su control por el templo, que enfocaría el comercio hacia su más inmediata periferia. Planteamiento que cambiaría durante el periodo de Djemdet-Nasr y el Dinástico Arcaico, aconteciéndose un incremento del tráfico marítimo-comercial por el Golfo con enclaves como Dilmun, Magan, Harappa, Meluhha o Lothal, ésta últimas en el litoral  occidental de la India y Pakistán.

Por otro lado, se conoce la importancia del comercio en el Mar Rojo por parte del periodo pre-dinástico egipcio en el IV milenio a.c.. En éste periodo, la importación de productos exóticos de sus costas tuvo un rápido crecimiento (Zarins,1996), siendo en consecuencia, en parte, de determinados avances en la construcción naval.  Así, alrededor del año 3400 a.c. aprox, los barcos que anteriormente se elaboraban con papiro o cañas pasan a ser encuadernados en madera. Circunstancia que se vio acompañada en el año 3100 a.c. aprox. con la incorporación de un mástil y una vela rígida (Fabre, 2005) y si las descripciones de la cerámica de Gerzeh son correctas, con forma cuadrada (Stieglitz 1984; Ward 2006).

Petroglifos-barcos-Wadi-Hammamat

Petroglifos de barcos fabricados en junco en Wadi-Hammamat. Alto Egipto. 4000-3500 a.c.

Apuntado lo anterior, es cierto que las teorías clásicas hablan que la influencia mesopotámica en Egipto tuvo que darse necesariamente por la rutas comerciales terrestre y marítima del Levante Meridional Mediterráneo, mas vamos a intentar demostrar que tal hipótesis no es del todo correcta. 

Con anterioridad a la unificación del Alto y Bajo Egipto, la influencia de la cultura de Naqada, y su importante papel, debe ser valorada para nuestro propósito en contraposición a la culturas que florecieron en la zona del Delta del Nilo. Por un lado, el Alto Egipto y Naqada, toma su valor de ser la puerta de encuentro con África, mientras que el Bajo Egipto aparece como el nexo cultural y comercial con Oriente Próximo, haciendo, a su vez. de puente con el Alto Egipto. La expansión de Naqada, en dirección Sur-Norte desde su núcleo en la Gran Catarata, se producirá gradualmente durante el IV milenio a.c. Éste hecho acaecido en varios capítulos, estuvo condicionado por factores medioambientales, y por ende humanos; últimos estos que tienen como fruto una transición demográfica, verificada sobre el incremento del número de enterramientos en el transcurso de Naqada I a III, y que advierte del innegable interés  económico que el Delta y el Bajo Egipto suponían. 

No cabe duda que la relación entre el Delta y las culturas levantinas meridionales mediterráneas resulta evidente y puede ser constatada con fidelidad a partir del periodo de Buto, 3900-3800 a.c. Consistente principalmente en la aparición diferencial de un tipo de “clavos decorativos” y utensilios cerámicos al “modo mesopotámico” (Van del Way, 1993) y que ahora se sabe corresponden a motivos y ajuares de tumbas de influencia palestina de finales del Calcolítico de Gassoul IV,  mas exactamente de Nahal Mishmar, 3800-3700 a.c., (S. Bourke, 2000) y posiblemente realizada por mano de obra importada. El segundo contacto entre el Delta y Oriente Próximo corresponde al periodo de Ma’adi, 3800-3600 a.c., donde vuelven a aparecer útiles de influencia Gassoul IV, 3900-3800 a.c., asociada a otros efectos del Bronce I de la Cultura Lachish, 3650 a.c. aprox,. (S. Tutundzic, 1976). Un hecho relevante es que la población de Ma’adi supone el mas antiguo centro metalúrgico del cobre del Delta; un cobre que será importando del área jordana de Wadi-Feinan  (Pernicka and Hauptmann 1989), así como cedro del Libano y piezas de asfalto del Mar Muerto, y que eran intercambiados por cerámica de basalto y otros productos (Amman, 2002).

Gebel- Al-Arak knife

Detalle del anverso del cuchillo encontrado en Gebel-Al-Arak y donde se aprecian barcos de estilo mesopotámico. Alto Egipto. Naqada IId, 3350-3150 a.c. Musee du Louvre

Durante éste periodo, productos de Ma’adi y el Levante Meridional mediterráneo mantuvieron comercio con el Alto Egipto, coincidiendo con Naqada Ic y IIa, 3700-3600 a.c., pero nunca con Uruk. Sólo a partir del colapso del enclave comercial de Ma’adi es cuando, ya en el periodo de Naqada IIb-IIc, 3600-3350 a.c., empieza el Alto Egipto a recibir los primeros útiles de diseño uruquita. Objetos encontrados en el yacimiento de Harageh, Naqada IIb/IIc-d1,  tales como pequeñas vasijas con base redonda y asas tubulares, brazaletes fabricados con conchas que portan un sello de estampación (E. Honoré, 2007), así como otro encontrado en Naga ed-Dêr, imitando una vasija uruquita y fechado en el 3600-3500 a.c.. Si bien habría que apuntar que tanto las piezas cerámicas, denominadas  “Susa B”,  como los sellos de estampación, y ésto es importante, también tienen similitud con útiles, originarios del suroeste de Iran; con lo que sin negar la procedencia (Watrin, 2007), si es de advertir que corresponderían cronológicamente con la influencia shushanida en Uruk durante su Periodo Medio, como ya se ha apuntado con anterioridad. 

Por otro lado, el incremento de la “influencia mesopotámica” en el Alto Egipto durante Naqada IId, 3350-3150, no concuerda con el abandono uruquita de sus posiciones en el Levante Mediterráneo. Por el contrario, si sería compatible temporalmente con la existencia  de un nuevo estadio de expansión socio-económica en el Golfo Pérsico y que en Mesopotamia culminaría con el periodo de Djemdet-Nasr. Renovado impulso que es  también paralelo al incremento de las rutas comerciales egipcias  en el Mar Rojo - Y que incluía, en otros, un comercio de obsidiana procedente del sur de Arabia o Etiopia, quedando patente en útiles encontrados en los yacimientos de Qaw el-Kebir, Abydos, Naqada y Hierakonpolis (L Bavay, 2000) - , así como de su tecnología en la construcción naval. Si bien y en contraposición, resulta arriesgado, como dicta D.T. Potts  2012 , sustentar la teoría de una circunvalación pérsica de la península arábiga, basada en los petroglifos encontrados en Wadi-Hammamat o en el cuchillo ceremonial de Gebel-Al-Arak, a la hora de presentar un contacto comercial directo con el Alto Egipto - Éstas figuraciones presentan a barcos de diseño comparable a los encontrados en sellos afectos al periodo de Djemdet-Nasr/Uruk Tardío (Mark, 1997), si bien, también pudiera ser la representación de una batalla naval entre  fuerzas del Bajo Egipto y una coalición del Delta, dando un origen plausible a las naves de diseño uruquita -; no es menos cierto que la influencia de Oriente Próximo nunca fue realizada de forma directa, ya fuera por el Mediterráneo o por el Mar Rojo, sosteniéndose tal evidencia sobre la personal evolución de la cultura de Naqada en el Alto Egipto.

Una posible solución, al igual que lo fue Siria-Palestina para Egipto en el Mediterráneo, podría ser la evolución socio-económica de los asentamientos humanos en el actual Yemen durante la época, pero eso, ya es otra historia.

Referencias y mas información:

“Shell Middens, Ships and Seeds: Exploring Coastal Subsistence, Maritime Trade and the Dispersal of Domesticates in and Around the Ancient Arabian Peninsula”  Nicole Boivin & Dorian Q. Fuller (2009)

“The Relative Chronology of the Naqada Culture: a view from Buto, Ma’adi Harageh and Gerzeh” Luc Watrin (2007)

“Writing: Theory and History ot the Technology of Civilization”Barry B. Powell (2012)

“Susa and Elam. Archaeological, Philological, Historical and Geographical” K. De Graef y J. Tavernier (2012)

Imágenes:

“The Relative Chronology of the Naqada Culture: a view from Buto, Ma’adi Harageh and Gerzeh” Luc Watrin

domusapientiae.wordpress.com

sundanforum.net

nemo.nu

Written by lampuzo

08/01/2014 at 23:13

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 61 seguidores