Mitología mesopotámica. El dios Enki: Desde el acadio Ea hasta el hebreo Elyon.

Si bien S. Parpola (2014), en unas consideraciones preliminares, estima que el dios Enki -  la diosa Inanna lo sería de Durgā - tiene su paralelismo en el dios Varuṇa, dándonos a entender una vinculación de personalidades entre el panteón dravidico-védico y el mesopotámico - Suposición ésta última en la que no puedo estar mas de acuerdo, pero no tanto en cuanto a  Varuṇa, un dios de origen indoeuropeo, y si con la divinidad de origen dravidico: Vishnu -,  tal vez el papel de la divinidad patronal de la ciudad mesopotámica de Eridu(g) sea mas prolijo de lo que en un principio tal propuesta pudiera darnos a entender. Un papel que será mas global y que paulatinamente ira cambiando como consecuencia de un proceso aglutinante de las creencias de Oriente Próximo y el Mediterráneo Oriental, así como su evolución,  a lo largo de miles de años.

Remeros

Estampación de cilindro-sello acadio. Aparece Ea/Enki flanqueado por los remeros del “Ibice del Apzû”. A su derecha Usimud, su consejero, sosteniendo uno de los símbolos del dios, junto al ave y el pez.

« El exuberante Señor de los Cielos y la Tierra, el Colmado; Padre En-ki, engendrado por un toro, nacido de un toro salvaje, bendito de En-lil, la Gran Montaña, amado del santo An, el Soberano; árbol-meš surgido del Abzu, que se yerge sobre todas tierras; gran dragón que mora en Eridug, cuya sombra cubre el Cielo y la Tierra, bosque de vides que se extienden sobre la Tierra, En-ki, Señor de numerosos dioses Anuna, Nudimmud; ¡Sostén del E-kur, todopoderoso en los Cielos y la Tierra! Su gran casa está cimentada en el Abzu, el gran amarradero de los Cielos y la Tierra. En-ki, de quien una sola mirada es suficiente para perturbar el corazón de las montañas; donde el bisonte nace, donde nacen los ciervos, las cabras montesas, donde nacen, donde nacen las cabras salvajes, en prados [...], en las oquedades del corazón de los montes, en el verdor [...] no hollado por el hombre, el que ha contemplado tanto las entrañas de la Tierra como la espesura  en  los cañaverales. » Pasaje de “Enki y el Orden del Mundo”; 1-16.  Texto amorrito-babilónico. año 1900-1600 a.c.

Resultaría imposible, con los datos que los que hoy disponemos, saber a que tiempo exacto se remontan las creencias hacia un dios que en los escritos mesopotámicos se translitera como “dEN-KI” , y cuya traducción literal, aún con sus diversas sintaxis, vendría a ser “Señor de la Tierra/País” , apareciendo, en función de sus atributos, una segunda acepción con el epíteto de “Señor de las Aguas Subterráneas”. Si bien y dicho esto, su verdadero papel ha de identificarse con el de soberano del reino/región donde “reposa”, o se “amarra” el Cielo y la Tierra, tal como dicta el texto anterior.

Para entender esta “analogía” se hace necesario el señalar que los mesopotámicos concebían la Tierra como un disco plano que flotaba sobre un océano de agua dulce, el “abzu”,  circunvalado por un anillo de siete montañas sobre las que tenían su sostén las tres bóvedas celestes de las que se componían los Cielos.  Por otro lado, el Abzu,  el conjunto de las “Aguas Subterráneas”, “ZU-AB” o “ab.zuposee la consideración de ser la fuente primigenia de la Vida, dado el contexto cultural agro-pecuario, alrededor del cual giraría tanto la obtención del sustento para los hombres y los dioses, éstos últimos como dueños tanto de vidas como de haciendas. En definitiva, el Abzu personificaría la base donde reposaría la “estabilidad”, desde todo punto, de un mundo como el sumerio.

Introducido lo anterior,  hay que ser conscientes que en el estudio de las creencias mesopotámicas resulta arduo, y esto es debido a sus numerosas influencias, y dentro de éstas, reconocer su evolución a lo largo del tiempo. Un periodo que supone alrededor de tres milenios de civilización ininterrumpida con episodios de influencias recíprocas.  De hecho y por ejemplo, el texto anterior, “Enki y el Orden del Mundo”, corresponde a copias de copias, que, aunque redactado en escritura sumeria - Recordar que el sumerio se siguió utilizando como lengua escrita culta hasta el siglo I a.c. -, proceden de principios del II milenio a.c. Un lapso de tiempo donde la influencia semita, en todos los ordenes culturales, era ya una evidencia.

Tal vez, el dios Enki, ya acompañara a las grupos humanos que emigraron desde las estribaciones de los Zagros y que, probablemente, fundaron el asentamiento de Eridu(g) hace alrededor de 7000 años en el transcurso del periodo de Obeid I.  En ese sentido, existen teogonías y cosmologías que comienzan con una única pareja de deidades, Enki y Ninki,  y a los cuales se le concede el tratamiento de “Señor/Señora de la Tierra/País” - En acadio pre-sargónida, el “Ilu”, o “Il” y la “Asthar” (A. Westenholz, 1988) - y en cuyo relato transcurren varias generaciones de divinidades hasta el nacimiento, por ejemplo, del dios Enlil. (Lambert, 1975). Aunque expuesto lo anterior,  no deja de ser éste un hecho anecdótico, ya que Sumer, hasta su conquista por los acadios, funcionaba como un conjunto de ciudades-estado independientes, cada una con su propio panteón y su propia explicación de la creación del mundo. Dicho esto y en beneficio de la antigüedad de las creencias hacia Enki,  habría que resaltar la propia antiguedad del asentamiento de Eridu(g), así como propia aceptación  por parte de la sociedad sumeria de esa circunstancia -  “[Cuando] la soberanía del Cielo bajó; en Eridug estuvo el reino”. Inicio de la lista real sumeria (Prisma  Weld-Blundell, 1923, 444) siglo XXII a.c. – . Por último y lo destacable, es que tratamos con un dios que toma evidentes reminiscencias de ser una divinidad suprema,  siendo probable que sus creencias ya estuvieran establecidas en la Baja Mesopotamia con anterioridad al Periodo de Uruk/Unug elamita, 3500-3100 a.c. Ciudad de Unug donde,  y por aquella época, se consideraba a la deidad de procedencia dravidica “Āṇ”, la divinidad sumeria/acadia “An/Anu(m)”, como el dios patronal y divinidad suprema de su panteón. 

Recito para Él,  el sagrado himno, las invocaciones mágicas en su cámara sagrada.  Las invocación a Nudimmud : “Un día, cuando no existía  la serpiente.. [...] En-ki, el Señor de la Abundancia y de las inquebrantables  decisiones,  el Señor de la sabiduría y la razón en la Tierra, el  Hacedor de los Dioses, modificó su criterio, El Señor de Eridug cambió el habla de sus bocas,  de la misma forma que él la puso allí  y era exclusivamente una la lengua de la  humanidad…” » Pasajes de “Enmerkar y el Señor de Aratta”, 134-155. Texto neo-sumerio, siglo XXI a.c.

Otros aspectos que nos permitirían aceptar tales conjeturas, deriva de su consideración como deidad ctónica representativa del biotipo de marismas de la Baja Mesopotamia, como “Señor de los Cañaverales”, así como su preciso encaje en el evolución de las creencias hacia la primera urbana “concepción de lo divino” durante el Calcolítico  y reflejado en su posterior epíteto sumerio-acadio de “Sabio de los Dioses”, o “apkallū-ilī“.  Un título, éste último, que mantendrá hasta el advenimiento del dios amorrito-babilónico Marduk y cuya sucesión en la personalidad queda reflejado en el relato de la Creación del Enûma Eliš.

Expuesto lo anterior, es razonable pensar que durante, o con anterioridad,  al periodo pre-dinástico sumerio, 2900-2400 a.c. aprox.,  se produjera un sincretismo religioso. De ésta guisa, a las creencias cósmicas hacia la tríada proto-sumeria An/En-lil/Nammu - Y que se corresponden con las deidades dravidicas Āṇ, Āṇ-il y Amma – se incorporaría las locales hacia Enki. De hecho, debió de existir un conflicto entre personalidades de Nammu y Enki, como fuente de las “Aguas Primigenias”, en su acepción como origen de la Fertilidad - ver el relato sumerio de Enki y Ninḥursaĝ(a) -, y a lo que se procuró, en sumeria solución,  asignar a Nammu, “la Vagina de la Naturaleza”, “La Madre que dio a luz al Cielo y la Tierra”,  el papel de madre de Enki.  Si bien y posteriormente, durante la hegemonía acadia,  ser ésta apartada y sustituida por Damkina/Damalguna que personificará a su consorte, y donde  ya, Enki,  aparecerá asimilado al dios Ea.

«Los siete apkallu del Apsu, carpas sagradas, quienes como Ea, su señor, fueron adornados por aquel con un ingenio extraordinario…» Pasaje de  “La Epopeya de Erra”. Texto neo-babilónico, siglo VIII a.c. 

Representación del dios canaanita El.  Meggido (Israel)

Representación del dios canaanita El, “El mas Alto”. 1400-1200 a.c. Megiddo, Israel. Oriental Institute (Chicago)

La irrupción de la religiosidad semita, incorporada por los acadios,  supone un giro en las conceptualidades religiosas de la desembocadura del Tigris y Eufrates - La tríada cósmica sumeria: An/En-lil/Enki pasa a denominarse Anu(m)/Bel/Ea, asumiendo diferentes roles, ante la  progresiva incorporación de una tríada astral semítica: Šamaš, Sîn e Ašthar -. En consonancia con éstas creencias, se introduce, dentro de los seres sobrenaturales que pueblan sus panteones, la distinción entre deidades, a quien se les reza, y entes demoníacos, a quienes se invoca. - De hecho, a las deidades se las pasa a denominar “ana” y a éstos últimos espíritus, “zi” -. De ésta guisa, la entidad primordial, el “Abzu”, pasa a denominarse “Apsû”  en acadio para, en un momento primigenio dual, englobar la totalidad de las aguas, léase agua dulce y agua salada, y estar poblado por seres con un carácter benigno y maligno, en consonancia con el mitema semítico de la creación del mundo y su separación. Así, el dios Enki/Ea, dentro de sus personalidad como “Dios Sabio”, incorporará el atributo de “divinidad exorcista” – en un símil decir: “Quien ‘libera’ el agua dulce y fértil del agua salada”, en un ámbito agrícola recordar lo que significa la “alcalinización” de la tierra , manteniendo cierto poso de “Dios de la Fertilidad” -. Una identidad que mantendrá hasta el periodo helenístico, a finales del I milenio a.c. 

Por otro lado, el conjunto de las facetas apuntadas con anterioridad conducen al pensamiento de que estamos ante un dios íntimamente relacionado, y afectivo,  con la Humanidad,  en contra de la generalidad veleidosidad del resto del panteón. Así, aparece como hacedor de los hombres, según en relato de “Enki y Ninmaḥ”, y como salvador de género humano ante Enlil y Anu, según se desprende del relato sumerio de “El Diluvio”, (ETCSL 1.7.4) - Relato que concuerda con la tradición dravidico-védica, donde una avatar pisciforme de Vishnu, conduce al rey de los dravidas, Manu, a salvo tras una gran inundación -. Inclinación que se ve refrendada por la defensa hacia los seres humanos, como consecuencia de una “defectuosa creación”,  en el mismo mitema ante la diosa Ninmaḥ.

Del sosias acadio de Enki, Ea, se tiene como mas antiguas referencias nombres teóforos semitas del periodo pre-sargónida (Roberts, 1972), mitad del III milenio a.c., siendo, con toda probabilidad, una divinidad de los manantiales y pozos hasta su asimilación con el dios sumerio de la Sabiduría y el Conocimiento - Kramer (1986), sugiere que Ea es un ente pre-semítico que temporiza en el periodo de El-Obeid – . Esa impronta se sustenta en su amplia relación con dioses como el hurrita Eyan (H.D. Galter, 1999) , el hebreo ʿElyôn (M. Ledo, 2010)  el dios ugarítico Aleyan Baal (KTU 1: 5-6) - Recordar también que el “Árbol-Eya” es el símbolo del dios de la Agricultura y la Fertilidad hittita, Telipinu. -  con los que comparte homofonía: “E-ia-a(n)”. También existe una igual procedencia etimológica derivada de la traducción del término cuneiforme “dA-A” (H.D. Galter, 1999), así como una misma raíz  verbal semítica: “YY” y que se traduce como “vivir”. (Roberts, 1972). Como corolario a lo expuesto, a esa misma conclusión llega C.H. Gordon (1987) basándose en el texto de un vocabulario bilingüe sumerio-eblaíta, donde Enki es denominado “É-um”/”ay(y)um”, “La Vida”, y que, a su vez, relaciona la divinidad eblaíta ay(y)a con el dios ugarítico Aleyan Baal, nombrándolo como el vivificador “Señor de la Tierra”.

« Y Malki-Tzedek (Melquisedec), rey de Shalem, sacó lechem y yayin /pan y vino , y (como) el era sacerdote de el El-Elyon,  le bendijo, diciendo: Baruch Abram/Bendito (eres) Abram por El-Elyon, Creador de  Shomayim v’Aretz /Cielos y Tierra; El es quien ha puesto en tus manos a tus enemigos y el que dio a el ma’aser/diezmo por todo (ello). » Génesis 14:18-19 Biblia Ortodoxa Hebrea. 

Si bien en el texto masorético anterior, ʿElyôn está asociado al termino “El” - En hebreo, proviene del verbo  “ʿalâ”  que como adjetivo,”ʿl”,  puede traducirse como “lo mas alto”. Por tanto: “El-Elyon” sería “La Vida mas Alta” - . el nombre divino aparece también relacionado en textos arameos como “qaddîšê ʿeloyônîn” (Daniel 7:18 y otros), en hebreo “bênê ʿelyôn” (Salmos 82:6), en relación con las kotharatu/sassuratu,  las siete “ninfas” de la Fertilidad Humana y del Alumbramiento. Por lo que también el relato bíblico volverá a incidir en esos aspectos tradicionales de sus atributos como “diseñador de la raza humana” en unión con sus divinidades afectas y dentro de los generales mitemas de Oriente Próximo.

« [El príncipe Ea habló [...] el la estaba provocando. [..ella] recitó los conjuros  (y) después que hubo recitado sus conjuros,  sacó la mano de su arcilla (fluido vaginal), separando catorce piezas de arcilla,  siete puso a su derecha, siete puso a su izquierda (y) entre ellas puso el ladrillo (paritorio) [...] …pelo (¿?),  el cuchillo del cordón umbilical. El Sabio y Erudito a las siete sassuratu convocó en asamblea (y)  las siete, varones trajeron (al mundo) (y)  las siete,  mujeres trajeron. Las Diosas del Alumbramiento, las que asignan el Destino. Ellas les colocaron por parejas, les colocaron por parejas en su presencia, desde el momento en que Mami (La Diosa Madre) concibió los designios para la raza humana. » Pasaje de la “Epopeya de Atra-hasis” K 3399+ 3934 (S), reverso iii.  Copia  del Siglo XVII a.c.

Ahondando en la extensión de las creencias hacia ʿElyôn/Ea en Canaan y Siria, se cita al dios “Elioun” en la “Teología Púnica”, recopilada por el obispo Eusebio de Cesarea en su “Praeparatio Evangelica” - Basada en los textos de Sanchuniathon y tomando como fuente a Filón de Biblos -,   y al que denomina en griego “Hypsistos”, “El mas Alto”. Elioun y su consorte Berouth, serán los padres de Epigeo y Ge, “Los Cielos y la Tierra”, donde Epigeo, en el papel de Urano, será padre de Cronos y de Zeus-Demarous. De esa misma guisa, se revela en el mitema hurrito-hittita del “Poema de Kumarbi” (CTH, 344),  donde toma la personalidad del  dios Alalu, así como en la Teogonía de Hesíodo para darle presencia de nuevo mediante el epíteto de Epigeo. También aparece nombrado como “ʿl wʿlyn”  (KAI 222 A) en textos ugaríticos relacionándolo astralmente con la Luna/Noche , el símbolo del dios Sîn semítico.

En conclusión, como conjetura  y recordando las apreciaciones de Kramer, es probable que estemos hablando de una divinidad de carácter supremo establecida ya en el periodo de El-Obeid y precedente a las creencias cósmicas establecidas en la Baja Mesopotamia por los sumerios  con anterioridad al periodo proto-dinástico. Una deidad cuyos atributos principales estarían relacionados con el conocimiento, así como con la evolución de las prácticas agropecuarias. Premisas que, en su desarrollo, contribuirían al concepto de Fertilidad, como abstracción del incremento de las dádivas de la tierra y por ende, de la misma Humanidad. Avanzando en el tiempo, se produce un proceso sincrético como fruto de la incorporación de las creencias cósmicas originarias del Pérsico. De esta guisa,  el dios patronal de Eridu(g) será acomodado a los dogmas sumerios, compartiendo la supremacía de su panteón, y que estará vinculado con las religiones del Indo, tal y como sugiere Parpola, y cuyo vehículo de transmisión será el comercio a través del Golfo Pérsico.

Situación que se modificará ante un nuevo proceso cultural aglutinante con la incorporación del pensamiento acadio. Una religión acadia que con anterioridad al periodo sargónida, mantenía una dualidad suprema, de carácter semítico, masculina/femenina que era acompañaba de un panteón de dioses menores - Caso de Šamaš, Sîn, Adad, Dagan, o Ea  que representaban fenómenos y circunstancias naturales. Como nota decir que otra divinidad era el rey, o “Sarrun” -.  Será a partir de la  conquista acadia de Sumer, cuando acontecerá éste sincretismo religioso entre la tradición semítica y la cosmología sumeria. De ésta forma, los dioses acadios serán asimilados a sus supuestos paralelos sumerios, asumiendo, y en nuestro caso, el dios Ea los atributos de Enki. (A. Westenholz, 1999). Una divinidad semita, “La Vida”, que mantenía evidentes paralelismos en las  atribuciones con diferentes “Dioses de las Tormentas” sirio-canaanitas y hurritas  - como las aguas que fertiliza la tierra en un biotipo no mesopotámico -, siendo uno de ellos el dios canaaneo Elyon. Un ʿElyôn que  también, y como título, será asumido por el nuevo dios traído por la tribu de Judah, YHWH, desde el Valle de HaArava en el Sinaí, pero, esto último, es una historia ya contada.

Referencias:

“Dictionary of Deities and Demons in the Bible (DDD)” Karen van der Toorn et all (1999)

“Mesopotamien. Akkade-Zeit und Ur III-Zeit” W. Sallaberger y A. Westenholz (1999) (English version)

Imágenes:

gailallen.com

La revolución Neolítica. Los primeros pasos para la privatización del Conocimiento.

La “Revolución Neolítica”… Nadie puede poner en duda que el episodio social que aconteció primeramente en Oriente Próximo pueda ser considerado como una “mala idea”. Tal es así, que supuso una salida, tras un duro acontecimiento climático, para la supervivencia de parte de la raza humana. Si bien hoy, y generalmente,  se  tiende a pensar que la “tecnología” que acompañó a éste episodio decisivo fue realmente innovadora, caso de la domesticación agro-pecuaria, tal propuesta no deja de estar, como así parece ser, bastante lejos de la realidad. De hecho, posiblemente, estas técnicas ya fueran conocidas, aunque poco utilizadas ante la falta de necesidad de aplicarlas, y que sólo las circunstancias vitales de parte de grupos humanos exiliados pensaron en hacer sistemáticas. Sigue leyendo

Los “Antiguos Dioses”. El origen único del mitema de la Creación en el Mediterráneo Oriental y el Antiguo Oriente Pŕoximo

Como ya os he comentado alguna vez, tengo la “mala costumbre” de ampliar y/o corregir mis entradas del blog, mientras busco, o le “doy vueltas”, a un tema para exponeroslo. De ésta guisa, mi escritos a renovar, ésta vez, consistían en mis entradas sobre los hittitas. Así pues, estaba, por curiosidad, buscando una posible correspondencia entre el dios hurrito-hittita Teššub y las ciudades de Urkesh y Kummu, documentándome en varias fuentes, cuando consultando el índice de DDD (Dictionary de Deities and Demonds in the Bible), libro que recomiendo.., di ufanamente con la, en aquel momento creí, base de mi siguiente entrada: los “Olden Gods”, “Antiguos Dioses”, “ pags. 641-645 de la edición de 1999

Tras varios días buscando textos y correspondencias, y prácticamente concluída su estructura, ésta, “me explotó, metafóricamente, en la cara”.  .

Resumen: El artículo realiza una definición sobre el concepto de “Viejos Dioses” o “Dioses primigenios” en las cosmologías y teogonías de las antiguas culturas del Mediterráneo Oriental y Oriente Próximo, exponiendo las premisas sobre un posible origen común y las semejanzas y paralelismos entre ellas que soportarían tal hipótesis, así como su última relación con el Génesis bíblico. Sigue leyendo

Great Zimbabwe: Adivinación BaVenda. Su relación con el origen del “Periplus Maris Erythraei”.

Debo de reconocer que cuando en el buzón de sugerencias me plantearon escribir sobre el “Zodiaco de Zimbabwe”, mis conocimientos sobre el tema se basaban en alusiones inconexas,  mezcla de mitología, supuestas alusiones bíblicas e interpretaciones de los primeros tiempos, allá por el siglo XIX, de la Arqueología; si aquellos desventurados espolios anteriores a la II Guerra Mundial, y al día de hoy.., se les puede considerar como tales.

Copia en plata

Copia en plata del original en madera del plato de  adivinación BaVenda encontrado en las cercanías del yacimiento de Great Zimbabwe en 1890. (Ampliar para detalle..)

Para brevemente contextualizar,  el conjunto arqueológico de Great Zimbabwe está situado en una meseta que delimitan los ríos Zambeze y Limpopo.  Se estima que su desarrollo corresponde a una cultura establecida en sureste de África entre los años 1200-1600 d.c. aprox.  - Una civilización de étnia y/o habla bantú relacionada con la “Cultura Shona” y continuadora en su germen de la “Civilización de Mapungubwe – La primera constancia de presencia humana en la región ha de situarse entre el año 1000-1150 d.c. y es anexa a un comercio de oro y marfil, principalmente, con la costa oriental. Un comercio con el Océano Índico en el que estuvieron involucradas cuatro culturas bantú que progresivamente se fueron desarrollando en la zona: Mapungubwe, entre los siglo X y XIII; Bosutswe, VIII-XV; Great Zimbabwe, XIV-XVI y Thulamela, entre los siglos XIV y XVII d.c. (Miller, 2002).  Apuntado  lo anterior, decir que la creación y evolución de Great Zimbabwe debe ser incluida dentro de lo que se viene a denominar como “Edad del Hierro Africana” – Aquí hemos de recordar que la denominación “Hierro”, se vincula con la adquisición y/o evolución metalúrgica de una cultura determinada, no teniendo validez cronológica fuera del contexto regional dado -. Se estima que el núcleo de procedencia de ese conocimiento tecnológico estaría afecto temporalmente con el declive del “Reino de Meroë”. La “Civilización de Meroë”, o “Periodo Meroitico” de Nubia/Kuš, floreció en el actual Sudan entre el año 400 a.c. y 350 d.c. aprox., estableciéndose como nudo de comunicaciones comerciales entre el Mar Rojo, la región del lago Chad y el curso alto del río Nilo. Esta expansión hacia el Sur del tratamiento y uso del hierro, y que a su vez está asociada a la “Cultura de Natal” - La cultura cerámica de Natal está también relacionada con la introducción de ganado menor, caso de ovejas y cabras, así como de ganado vacuno (Phillipson, 1977) -, comenzará en el siglo III d.c. y estará directamente conectada con el progreso de las lenguas Bantú en dirección a África del Sur (A. Oddy, 1984).  Sigue leyendo

Modificación craneal artificial. Origen, propósito y simbología de un acontecimiento cultural.

Conociendo que todos los sucesos arqueológicos que el hombre ha dejado a lo largo de su evolución, implican un arduo trabajo de interpretación y valoración, ya en general. Los relacionados con determinadas prácticas sociales o culturales se vuelven en extremo dificultosos de dilucidar, según nos retrotraemos a momentos de la historia donde la información escrita, o bien figurada,  es poca o  inexistente. De hecho, y en éstos casos, cuando en lógica se pretende documentar una determinada cultura mediante sus mas evidentes signos disponibles - léase arquitectura, figuraciones artísticas o la misma cerámica - , es probable que, ante la certeza diferencial en ejemplos temporales posteriores, surja un sentimiento de insatisfacción. Tal percepción viene dada, tal y como afirma Kirsi O. Lorentz, por la circunstancia que los aspectos materiales no equiparan plenamente al ser humano, mientras que los rasgos socio-culturales si lo hacen.

Deformación

Modificación craneal artificial. Tipo oblicuo tabular cilíndrico andino.El útil compresor estuvo compuesto de una banda circular y colchonetas de algodón colocadas tanto en la parte frontal como en la occipital.

Muchas sociedades humanas empleaban, y emplean, determinados “estímulos visuales” para dejar patentes sus singularidades, advirtiéndonos de un determinado género, origen étnico y/o estatus social. Estímulo visual que puede comprender desde la misma indumentaria a determinadas maneras o amaneramientos corporales o de comportamiento, así como modificaciones físicas tanto temporales como permanentes. Muchas de éstas “distinciones visuales”, se plasmarán directamente sobre el cuerpo del individuo, pudiendo ser estudiadas desde el registro arqueológico. Dispondríamos de ésta manera, de un importante factor  diferenciador  intra o inter comunidades humanas dentro de una misma cultura material compartida. De ésta guisa, y dentro de la variada amalgama de posibles interpretaciones de éste acontecimiento antropológico,  la existencia o no de una temporalidad de tales hábitos – léase ropajes, peinados, joyería, pinturas o decoraciones, o tatuajes, marcas, amputaciones y modificaciones corporales, etc.. - nos proporcionaría, en una primera valoración, una intención u obligación perpetua de pertenencia a un círculo social o tribal determinado.
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Urkesh (Ur Kasdim). La impronta hurrita en la genealogía del patriarca Abraham.

Rutas comerciales de la Alta-Media Mesopotamia y el Levante Meriodional Mediterráneo durante el II milenio a.c. .

Principales rutas caravaneras entre la Alta-Media Mesopotamia y el Levante Meridional Mediterráneo durante a finales-principios del III-II milenio a.c. Aparece en resalte la ruta entre Assur/Ashur y Nesa-Kanesh. Elaborado por cdli-ucla.edu . (Desplegar)

Contextuado históricamente, habría que recordar  la importancia que el Levante Mediterráneo  tuvo en el transito de mercaderías durante el III milenio a.c. debido a sus conexiones con Egipto, Mesopotamia, Anatolia, la meseta iraní y las culturas del  Mar Egeo.  Un desarrollo comercial que paralelamente supondría un renovado impulso  urbano en la cuenca media-alta del Eufrates y sus afluentes, léase abur y Balikh, como consecuencia del intercambio cultural a que llevó el desarrollo de un estratégico conjunto de vías terrestres de comunicación.   Éste entramado de rutas caravaneras, y durante la segunda mitad de III milenio a.c.,  conectaría los  puertos de las costas levantinas meridionales mediterráneas, léase Biblos o Ugarit,  con centros urbanos del interior como Qatna, Ebla o Meri, y éstos, a su vez, con otra rutas principales que hacían los recorridos este-oeste y norte-sur.  Tales trayectos estaban jalonados de  pequeñas localidades o estaciones de postas con un intervalo de un 20 km aprox. –  Un jornada de viaje para una recuas de mulas (M. Al-Maqdissi, 2008) – Harran fue uno de éstos importantes enclaves de comunicaciones, tanto en la ruta entre la  antigua capital asiria, Assur, y la ciudad de Kanesh-Neša, su corresponsalía comercial en Anatolia durante los siglos XX y XVIII a.c.,  como en la posterior ruta  entre Karkemish, Urkish/Urkesh y Ninive durante el Imperio Neo-Asirio.  Sigue leyendo

El País de Punt, “La Tierra de las Divinidades”. Rutas comerciales del Antiguo Egipto por el Mar Rojo.

No hace mucho, conjeturábamos en éstas páginas sobre la posibilidad de una ruta comercial alternativa a la sirio-palestina que podría haber conectado las civilizaciones del Golfo Pérsico, durante finales-principios del  IV-III milenio a.c., con el Egipto pre-dinástico. Una posibilidad que pudiera tener su nexo, ante la inexistente evidencia de un “contacto directo” entre ambas culturas,  en los asentamientos ubicados en el Golfo de Adén y cuya evolución pudiera ser paralela con tales pasajes de la Historia. Un contacto que pudo surgir de la presencia de un antiguo comercio  a través de rutas que atravesaban el Mar Rojo y que colaboró, en sobre manera, en el predominio del Alto Egipto sobre la región de Delta. Las diferentes rutas afectas al topónimo egipcio “Pwn-n(t)” - “País de Punt” o “Pwene(t), ya que tuvo nomenclatura masculina y femenina. También conocido como “Ta Nedjet”, o “Tierra de los Dioses”, posiblemente en referencia a ser prerrogativa de templos y faraones sus mercancías y dado que tal denominación también la tuvieron bienes de procedencia en Oriente Próximo -, y que se extendieron durante dos mil quinientos años,  tal vez no haciendo mención a un punto geográfico determinado, si no al “destino sagrado” de la mercaderías o bienes que  se importaban de Pwn-n(t) y “Biȝ n-Pwn(t)”,  o  de “Bia n-Punt”,  que se hacían llegar por ruta naval, ante la inseguridad de las vías terrestres directas.  Sigue leyendo